HOLA CHICOS!
Ya traje nuevo capítulo, sé que tardé demasiado en este capitulo. Dos semanas o tres creo, pero es que he estado en final del semestre y estoy intentando salvarlo jajaja pero no se preocupen. Estoy tratando de crear los capítulos tan pronto me de chance el semestre.
Espero que este cap les guste muchismo
Agradecimientos:
Akane Scarlet: Muchas gracias por tu bello review,jajaja ya sé, Jellal si que es un chico malo pero ya hacía falta una de mis historias donde no sea tan bueno como lo conocemos jojo.
Erza Ps: Muchísimas gracias jaja me alegro tanto que mis anteriores historias te hayan gustado y prometo que trataré de hacer esta historia lo más increíble que mi imaginación me haga hacerla. Jajaja ya he vuelto casi realidad todos los ships de Erza, pero es que me gustaba mucho la relación que ella tenía con natsu y con gray antes de que este apareciera.
Muchas gracias a los que leyeron el capítulo anterior y espero que este cap les guste tanto como a mí me gustó a mí.
El odio enterrado y la vida creada.
Los segundos, minutos, horas, días y semanas pasaban de manera lenta.
Las heridas en mi cuerpo no se comparaban con las heridas que tenía mi alma. Poco a poco sentía que mi felicidad se extinguía como si se tratase de una llama a punto de apagarse. Mi cuerpo dejaba de sentir dolor alguno y mis sentimientos se estaban volviendo nulos ante la desesperación que presentaba mi vida en una situación tan crítica.
Era fuerte por Lucy, porque quería reunirme con ella, pero estaba encerrada en un mundo donde lo único que me mantenía siendo yo era Gray, aunque el que me estaba matando realmente era Jellal.
Gray no solo curaba mis heridas físicas, sino también mis heridas mentales.
Después de cada humillación que pasaba con Brain, Gray era la persona que me ayudaba en ese horrible lugar.
También le había agarrado mucho cariño al huevo que me encargaba de cuidar día y noche. Ese huevo lo veía como si fuera yo; alguien atrapado en las manos de una persona sin un poco de humanidad. Inclusive se me hacía imposible en pensar que Jellal era humano.
Las veces que veía a Jellal eran escasas. Lo miraba sentado en su despacho cuando pasaba a fuera de ahí o lo veía simplemente entrenando con un joven de su misma edad, que lo obligaba a salir de ese frío despacho que tenía. El joven de cabello rosa se veía ser más animado y parecía de igual manera ser lo contrario a Jellal. Él parecía ser tan feliz, mientras que Jellal parecía ser tan infeliz.
-¡Levántate niña!-Gritó desde a fuera de mi "casa" uno de los guardias que yacían cuidándome.
Siempre era lo mismo a esta hora.
Dejé el huevo que abrazaba para simplemente dejarlo en la paja.
-Te veo más de rato.-Dije mientras me alejaba del huevo.
Me vestí con un vestido gris que era aquel uniforme con el que identificaban a los esclavos. Abrí la puerta de madera, encontrándome con los mismos guardias de siempre, pero había algo diferente ahí. Brain no estaba por primera vez esperándome junto con ellos.
Miré por todos lados, pero no se encontraba en ningún lugar.
-El Señor Brain no estará contigo hoy, niña.-Me explicó con una voz monótona uno de los guardias.-Ve a la cocina, le ayudarás a las cocineras.
Asentí para simplemente caminar a paso normal.
No quería preguntar dónde se encontraba Brain, porque para ser sincera era claro que no me interesaba. Simplemente aprovecharía para conocer más la mansión y ver cada detalle de ésta. Era por primera vez la primera oportunidad que estaba teniendo para inspeccionar los puntos débiles y los puntos fuertes de aquel lugar.
Caminaba por el jardín de manera más lenta, observando y sintiendo todo lo que podía.
Mi cuerpo podía sentir las vibraciones que provocaban las personas al hablar o al ejecutar una acción. Me había vuelto más sensible con todos mis sentidos, que me hacían identificar, ver, sentir y oler con mayor precisión.
Incluso podía sentir como una persona miraba mi espalda, pero era claro que no voltearía. También tenía que ser precavida y guardar lo mejor de mí para no levantar sospechas.
Entré a la mansión viendo el número de puertas que se encontraban a mi alrededor y hacía donde podían llevar éstas.
La persona más importante de la mansión era Jellal, pero no sabía cómo lo había llegado a ser. Era demasiado joven para tener tal cantidad de oro y no parecía haber otra persona igual de importante en la mansión. Tal vez por eso mismo siempre se la pasaba trabajando en su despacho.
Llegué a la cocina con dificultad, ya que la mansión era demasiado grande para lograr identificar cada rincón de ella, cuando eran limitadas las veces que me adentraba más allá del baño que usaba para lavar mi cuerpo.
Me paré en la puerta que separaba la cocina para empujarla levemente, viendo a tres mujeres de edad avanzada, vestidas de la misma manera que yo. Las tres mujeres eran canosas y robustas.
-Buenos días.-Saludé de manera educada, llamando la atención de las tres mujeres.-Me han mandado a ayudarlas por hoy.
Una de ellas miró asombrada los hematomas que tenía en mi cuerpo, para simplemente voltear su rostro con pena.
-Puedes comenzar a pelar las papas, pequeña.-Me invitó amablemente la más grande de las mujeres.-Prepararemos el desayuno del Señor Jellal nosotras, tú puedes ayudarnos a cocinar el desayuno de los esclavos.
Asentí ante su comentario para alejarme de ellas y acercarme al gran bulto de papas que yacían en una mesa de madera.
Sentía la mirada de dos de ellas, pero no iba a voltear.
Sabía que sentían pena por mí.
Lave cada papa que estaba en la mesa y las pele con una navaja muy bien afilada. Cocine durante un par de horas, haciendo grandes cantidades de puré de papá. La comida más típica para nosotros los esclavos.
-Le llevaré el desayuno al Señor Jellal.-Dijo una de las mujeres, tomando la bandeja de comida que iba dirigida a Jellal.
Eso llamó mi atención.
Vi como la mujer volteó su cuerpo para dirigirse hacia la puerta, pero con mi magia moví con rapidez una caja que se encontraba cerca de ella. La mujer al no ver la caja tropezó, obligando a mover mi cuerpo de manera veloz para tomar la bandeja de comida y sostener el peso de su cuerpo con el mío para evitar que se accidentara.
Las otras dos mujeres restantes voltearon al escuchar a la mujer quejarse, para acercarse a nosotras.
-¿Estás bien, Miria?-Preguntó una de ellas asustada.
-Estoy bien, estoy bien.-Respondió con voz baja.-Estos viejos ojos ya no ven bien, creo que me estoy haciendo torpe y vieja.
Intentó bromear, pero pude sentir tristeza en su ser.
Todos los que se encontraban en ese lugar se estaban marchitando poco a poco y no podía hacer nada para evitarlo.
Tal vez el trato no era malo, ya que Jellal tenía la gran "amabilidad" de alimentarnos tres veces al día y no maltrataba físicamente a los esclavos, pero eso jamás se iba a comparar con la anhelada libertad por la que ansiábamos todos. El daño emocional era tan grande que todos nos estábamos opacando.
-Yo llevaré la comida del Señor Jellal.-Caminé a la salida sin esperar una respuesta.-Será mejor que me apresure para que el Señor no se moleste, descanse un momento usted, por favor.
Sin esperar más, salí para dirigirme al despacho de Jellal.
Miré a mi alrededor, notando mejor los detalles del comedor, pero no parecía haber nada que me fuera de utilidad para escapar. Esa mansión era una cárcel sin salida al parecer.
Caminé rodeando más aquel lugar, pero no había nada. No tenía otra opción que dirigirme al despacho de Jellal y entregarle el desayuno para volver.
El camino hacía el despacho de Jellal se me había hecho tan corto, que inclusive mi cuerpo temblaba levemente de nervios.
¿Cómo ese hombre lograba intimidarme tanto?
Me paré a fuera de su despacho para alzar la mano y tocar, recibiendo desde adentro la orden de pasar.
Me adentré con agilidad a su despacho y sin saludar dejé la bandeja de plata para voltear mi cuerpo y salir de ahí.
-No te vayas, niña.
Paré mi paso, sin voltear.
-¿Sucede algo?-Pregunté seria.
-Brain no estará durante unas semanas.-Dijo con su misma voz sin sentimiento.-Y tu entrenamiento no puede ser suspendido. Yo evaluaré tu avance y tu progreso. Espero que finalmente me puedas servir para algo.
Mordí levemente mis labios ante la manera en la que me estaba hablando.
-¿Y qué progreso esperas ver?-Pregunté manteniendo mi margen.
Sentí la vista de Jellal, sabiendo que era momento de finalmente verlo. Su mirada era fría y sus labios formaban una perfecta línea que hacía imposible mostrar una expresión facial en su rostro.
-Al parecer sigues siendo la misma niña de meses atrás.-Dijo mientras se levantaba.-Tú no eres igual a mí, niña.
Se acercó peligrosamente a mí para tomarme del hombro con fuerza mientras que me obligaba a verlo directamente a los ojos.
-No veo diferencia alguna entre tú y yo.-Le respondí con la misma seriedad con la que le había preguntado.-Sólo veo a un niño lleno de odio y miedo escondido atrás de su escritorio. No eres más que yo, Jellal.
Su expresión se hizo más dura y su agarre se había intensificado.
-¿Quién es el que se deja llevar por sus emociones ahora, niño?-Pregunté soltando su agarre con mi magia.
Ante el movimiento brusco que le había provocado mi magia, Jellal relajó su semblante para mirarme sin sentimiento alguno.
-Eres una estúpida, Erza.-Me dijo, nombrándome por primera vez.-Yo no soy Brain y eso lo aprenderás hoy.
Abrí mis ojos al sentir como tomaba mi brazo y me jalaba.
La fuerza con la que me obligaba a caminar era mayor que la resistencia que yo ponía.
Me llevó al lugar donde siempre me llevaba Brain, para tomar mis brazos y encadenarlos al igual que mis piernas.
Mantuve mi rostro sin expresión alguna, ya estaba acostumbrada a lo que iba hacer, así que este hombre no lograría provocar miedo en mí por una acción que él mismo se encargaba de hacerme más fuerte.
Abrí levemente mis ojos al sentir magia salir de su cuerpo, materializando un látigo de luz. Sin esperar más reacción de mí, golpeó mi cuerpo con aquel látigo, provocando un leve gemido de parte mía.
La magia de su látigo traspasaba por todos mis sentidos. Era más fuerte que un golpe físico.
Golpeó varias veces mi cuerpo, cada vez con más agilidad al no conseguir grito alguno de parte mía.
Mi cuerpo estaba comenzando a sangrar de las heridas que se abrían.
Mi cuerpo se sentía más adolorido que de costumbre, debido a su magia. Y eso me estaba desesperando en gran manera. Me estaba desesperando debido al hecho de que seguía estando a la merced de Jellal sin poder yo hacer nada.
Elevé mi magia deteniendo su látigo, y alcé mi mirada hacía él.
Nuestros ojos se cruzaron, mostrando el mismo odio.
-Deja de golpearme, Jellal.-Dije con una voz llena de odio.
Elevé mi magia, rompiendo una de las cadenas que sostenía mis muñecas, logrando que mi cuerpo se balanceara debido a la falta de equilibrio que estaba presentando; más sin embargo todo eso pasó al mismo tiempo en que Jellal había apuntado su látigo hacia mi cuerpo en dirección a mi abdomen donde debido al cambio de posición que había tenido mi cuerpo, había logrado dar en la parte superior de mi rostro, exactamente en mi ojo izquierdo.
-¡Ahhh!-Grité por primera vez.
Cerré ambos ojos con sumo dolor, llevando mi mano suelta a la parte que Jellal me había dañado, sintiendo un líquido cálido recorrer la parte izquierda de mi rostro.
-¡Erza!-Exclamó con sorpresa, Jellal.
Era la primera vez que escuchaba tanta sorpresa por parte de él, que si no hubiera sido por el dolor, eso sería lo que se llevaría por completo mi atención.
Mis manos temblaban debido al enorme dolor que sentía en mi ojo izquierdo. Intenté abrir ambos ojos, pero el único que me permitía ver algo era mi ojo derecho. Lo poco que lograba divisar era una mezcla colores negros y azules mezclados; miré hacía mi mano suelta, viendo la intensidad de mi sangre en mi mano.
Mi cuerpo en un instante había sido soltado por las cadenas que siempre me sostenían, ya que mi cuerpo era sostenido por la misma persona que me había causado tal dolor.
Jellal.
Su semblante era de completa preocupación, me encontraba yo en sus brazos siendo cargada mientras que él me miraba con terror en los ojos.
Seguía sintiendo la sangre salir de mi ojo izquierdo, así como también sentía como mi cuerpo comenzaba a sentirse débil y con sueño.
Jellal se levantó de inmediato para sacarnos de aquel obscuro lugar. Sentí la luz del día en mi ojo sano, así como en mi cuerpo. Los guardias de Jellal se acercaban hacia nosotros, pero él simplemente parecía preocupado únicamente por mí. No le contestaba a nadie que no fuera sus propios pensamientos.
¿Se sentía culpable?
Era claro que sí, ya que él mismo me había recalcado tantas veces que yo era importante para sus planes. Era imposible pensar que él se estaba preocupado por el dolor que estaba sintiendo.
Mi cuerpo se sentía cada vez más débil y mi ojo sano comenzaba a quedarse cerrado lentamente.
-¡No te duermas!-Me ordenó Jellal aterrado.
Con toda la fuerza posible trataba de mantenerme despierta, viendo hacia donde me dirigía. Mi pequeña cabaña fue el destino al que llegamos.
Los guardias de Jellal abrieron la puerta de inmediato. Mi cuerpo había sido posado en mi cama con gran delicadeza, mientras Jellal quitaba su camisa blanca y me la colocaba en el ojo, evitando que la hemorragia me terminara de matar.
-Me…me duele.-Dije con voz débil al sentir la presión de su mano en mi ojo.
Su mirada mostraba una culpa increíble que jamás creí ver en alguien tan duro como él. Por primera vez podía ver a Jellal siendo un humano.
Él no dijo nada, simplemente se encargó de mantener su camisa en mi ojo.
Así pasaron algunos minutos hasta que la puerta nuevamente fue abierta con brusquedad.
-¡Eres un imbécil!-Gritó Gray.
Jellal volteó a verlo, más sin embargo no dijo absolutamente nada.
Gray quitó a Jellal de mí, remplazando a Jellal. Quitó la camisa llena de sangre de mi ojo para ver seguramente una escena horrible. Sus ojos se agrandaron debido a la impresión que yo le había provocado. Jellal también mostró sorpresa en sus ojos, pero de inmediato salió del lugar con la vista perdida en el suelo.
Eso fue lo último que vi antes de quedarme completamente dormida.
¿Qué era lo que había pasado conmigo? ¿Por qué estaba rodeada de gente tan mala?
Toda mi vida había sido así.
Siempre había sentido el rechazo por parte de Jude y la incertidumbre por parte de mamá. Mamá mostraba más amor en su persona hacía mí al igual que Lucy, pero Jude siempre lograba hacerme sentir inferior. Creía que era debido a mi aspecto físico, por eso estaba cansada de ser yo.
Después de que Jellal me había comprado como su esclava, las cosas no habían logrado mejorar.
No sentía que era yo completamente.
Sentía que algo me faltaba…o alguien.
Todas las noches sentía diferentes sensaciones en mi cuerpo.
A veces sentía el viento chocar con mi rostro y otras veces sentía la lluvia recorrer mi cuerpo. Estaba experimentando sensaciones cada vez que dormía que me hacían pensar que en realidad había escapado de las manos de Jellal, pero cada mañana despertaba y me daba cuenta que seguía en sus manos.
¿Cuál sería mi destino una vez logre escapar de Jellal?
Buscaría a Lucy y escaparía con ella.
¿Eso era todo?
Mi cuerpo nuevamente comenzaba a experimentar sensaciones de calidez, como si alguien me estuviese abrazando.
Intenté abrir mis ojos lentamente, logrando ver borroso con mi ojo derecho, mientras que con mi ojo izquierdo la obscuridad era lo único que divisaba.
Miré todo a mí alrededor para ver que estaba sola junto con mi preciado huevo.
Levanté mi cuerpo lentamente, sintiendo un fuerte mareo en mi cabeza; minutos después que éste desapareció llevé mis pies descalzos al suelo para lograr levantar mi cuerpo con esfuerzo. Arrastré mis piernas debido a la poca energía que tenía para acercarme a mi huevo y abrazarlo.
Mantuve mi ojo cerrado mientras que abrazaba a mi huevo. Sintiendo la alegría que este emanaba desde adentro.
-Yo también te he extrañado.-Dije con suavidad.
Abrí mi ojo y junto con mi huevo me acerqué al espejo que yacía en mi pequeña cabaña. Mi ojo derecho mostró tristeza al ver lo que Jellal me había hecho.
Mi ojo izquierdo estaba vendado con una fina tela. Mi cabello rojo llegaba hasta mis mejillas dejando ver el paso de los meses en los que había estado cautiva aquí. Llevé mi vista a mi cuerpo desnudo para ver algunas cicatrices que Gray no había podido curar debido a la profundidad de éstas.
Ese hombre me estaba matando.
El huevo sintió la desesperación de mí ser, reflejando por él mismo tristeza.
Arrastré nuevamente mis piernas a la cama, dejándome caer lentamente en ella junto con mi huevo.
Después de ese acontecimiento los días pasaron con rapidez, convirtiéndose en meses.
Gray me había explicado que el ataque de Jellal había reventado mi ojo izquierdo, por lo que había quedado ciega de mi ojo izquierdo. Eso me había dolido tanto, pero mi esperanza regresó al saber que se decía que existía una bruja capaz de curar mi ojo. Logré tener un poco de esperanza gracias a eso.
Después de ese acontecimiento los entrenamientos con Brain se habían vuelto diferentes. Me enseñaba a manejar mi magia con mi mente mientras que él metía en mis pensamientos las escenas más traumáticas de mi vida. El maltrato físico había terminado, dando paso al maltrato emocional.
También había dejado de ver a Jellal.
Él se mantenía en su despacho día y noche y cuando lograba verlo de lejos simplemente me ignoraba. Así fue durante varios meses.
En invierno del año x997 el huevo que tanto había cuidado por fin había eclosionado, mostrando la sorpresa de mi vida.
Se trataba de una hermosa dragona de escamas negras y azules. Sus ojos eran de un hermoso color azul, igualándose con la belleza del cielo despejado. Sus alas eran más grandes que su mismo cuerpo y sus patas eran levemente cortas.
Jamás había pensado que los dragones en realidad habían existido, pero después de ver a mi pequeña dragona sabía que la historia que una vez mamá me contó era cierta. Las dos diosas Elizabeth e Isabelle en realidad sí habían existido y Zú era la clara muestra de ello.
Jellal y sus hombres estaban tan sorprendidos como yo del resultado de aquel gran huevo. Inclusive los hombres de Jellal intentaron separarme de Zú al momento en que ésta nació, algo que Zú no permitió debido a que los envenenó al momento en que tuvieron tacto alguno con ella. Yo era la única persona que podía tocar a Zú sin ser envenenada por ella, por lo que Jellal me había permitido ser yo aún su cuidadora.
Pasé el invierno del año x997 con Zú únicamente.
Pasando los meses la conciencia de Zú se había desarrollado más rápido que la conciencia de un humano normal. Era capaz de escuchar sus pensamientos y sentir sus emociones. Su cuerpo también había crecido considerablemente, quedando casi a la altura de mi cuerpo con el paso de los años.
Fue así como pasaron tres largos años.
Yo había cumplido quince años de edad y Zú sus tiernos dos años de vida.
Mi cuerpo había cambiado considerablemente, mostrando signos de que había dejado de ser una niña. Mis pechos se habían desarrollado y mis piernas se habían alargado; mi cabello finalmente lo había dejado largo, mostrando al mundo mi verdadero ser.
La vida de Zú me había vuelto más fuerte, ya que la pena que sentía hacía mi persona se había esfumado. Me sentía orgullosa de quién yo era, porque mi cabello mostraba la existencia de lo que alguna vez creí imposible. La vida de aquellas brujas que Jude tanto odiaba.
-Lo has dejado muy largo.-Me comentó Gray, viendo hacia un río que se encontraba cerca de la mansión.
Asentí levemente mientras tomaba mechones de cabellos entre mis manos.
-Una vez corté mi cabello cuando era niña debido al miedo que me provocaba el rechazo.-Dije mientras me perdía entre mis pensamientos.-No tengo más miedo de que las personas me rechacen. Después de todo, no tiene nada de malo ser quién yo soy en realidad.
Gray me miró enternecido, para acercarse a mí y abrazarme.
Dejé que mostrara tal acto de cariño hacía mí, después de todo él era la persona de la que había estado enamorada tantos años.
-Te rechazarán aquellas personas que no logren entender la verdadera belleza de tu ser.
-¿Cómo Jellal?
Gray se había quedado callado, mientras jugaba torpemente con mi cabello.
Él tenía una relación indiferente con Jellal, mientras que yo no tenía incluso una relación con él.
Después del incidente con mi ojo, Jellal no me hablaba a menos que Zú estuviera relacionada en ello. Él se había olvidado de mi existencia, viéndome únicamente como la mujer que cuidaba a Zú. Era claro que la vida de Zú era de suma importancia para él, ya que mi entrenamiento estaba ligado al nuevo entrenamiento que Zú había adquirido.
Yo lograba controlar los pensamientos de Zú y sus acciones.
Zú y yo estábamos enlazadas mentalmente.
-Jellal no logra entender a nadie que no sea él mismo.-Me contestó finalmente, Gray.-Es una persona egoísta y solitaria.
Bajé la mirada al saber eso.
No lograba entender en realidad a Jellal, pero Zú estaba encariñada con él.
A pesar de que Zú y yo estábamos enlazadas, me era imposible sentir lo mismo que ella cuando veía a Jellal. Ella era feliz cuando veía a Jellal, mientras que yo era infeliz cada que lo veía.
-Debemos regresar a la mansión, Gray.-Sugerí al ver que el cielo se estaba volviendo obscuro.-Brain no ha de tardar en buscarme.
Gray asintió para simplemente pararse y caminar a mi lado.
Ambos caminamos juntos hasta donde se encontraban los muros del jardín. Elevé mi magia y con un simple salto nos encontrábamos del otro lado los dos.
-Nos vemos mañana, Gray.-Me despedí al estar a dentro de la mansión.
Le di la espalda para caminar al mismo lugar de siempre, pero sentí sus brazos rodear mi cuerpo.
Me sonrojé de inmediato al sentir su tacto, volteando de inmediato. Lo que vi me dejó con la mente en blanco, ya que Gray se encontraba con las mejillas sonrojadas y sus ojos viéndome directamente.
Me volteé para verlo mejor, pero sus labios de inmediato capturaron los míos.
Mis ojos se agrandaron debido a la sorpresa de ser besada por la persona que había amado durante tantos años, para cerrar mis ojos y besarlo de igual manera. Sus labios besaban con dulzura los míos, mientras que los míos trataban de hacer lo mismo, mostrando la inexperiencia que tenía en besar. Su mano derecha se dirigió a mi mejilla, rozándola amablemente. Después de estar unos minutos así, me separé de él lentamente debido a la falta de aire. Nuestros ojos se encontraron, trayendo él su frente con la mía.
-Lo siento tanto, pero ya es imposible para mí estar contigo sin besarte.-Susurró con sus ojos perforando los míos.
Mis mejillas las sentía tan calientes que podía asegurar que cualquiera pensaría que padecía de una horrible fiebre.
-Me gustas mucho, Gray.-Confesé con mi corazón latiendo rápidamente.
-Y a mí me encantas, Erza.-Sus ojos mostraban tanta determinación.-Me es imposible verte como la niña que conocí. Te has hecho tan fuerte a pesar de las circunstancias en la que estás.
-Yo no creo ser así.-Me separé levemente de él para mirar la gran casa que tenía en frente.-No soy fuerte porque no he podido hacer nada por mí ni por Lucy. Sigo siendo una esclava de Jellal y soy incapaz de escapar por el miedo que me provoca pensar que en el mundo exterior puedan dañar a Zú debido a su naturaleza.
Habían pasado tres años en los que prometía que iba escapar de las manos de Jellal, pero siempre era incapaz de hacerlo.
El primer año era mi falta de poder y en los últimos años era el hecho de que Zú era mi mejor amiga y no podía dejarla sola con Jellal. Si escapaba de la mansión sería con ella, pero su cuerpo era tan grande que era imposible esconderla. Si el rey se llegase enterar de la existencia de un dragón, mandarían a la armada real y me separarían de ella.
-¡Tú y yo escaparemos de aquí junto con Zú!-Exclamó emocionado, Gray.-Buscaremos a Lucy y finalmente estaremos fuera de la vida de Jellal. Con tu magia y la de Zú él jamás nos encontrará.
Giré mi cuerpo para verlo a los ojos.
No sabía qué decir.
Zú era mi prioridad ya que seguía siendo un bebé a pesar de sus dimensiones. Ella seguía teniendo un temperamento agresivo hacia lo desconocido, sin contar los tratos especiales que requería. Mi magia todavía no era suficiente para controlarla día y noche. Ella y yo jamás sobreviramos allá afuera, pero tal vez y con Gray teníamos una oportunidad.
-Lo pensaré, Gray.-Dije al analizar toda la situación.-Te veré mañana, ¿cierto?
Gray asintió para simplemente acercarse a mí y besarme nuevamente. Sin más, su cuerpo desapareció entre la obscuridad.
Corrí rápidamente para pasar entre la mansión y llegar al jardín trasero.
Abrí la puerta de mi cabaña para encontrarme con el cuerpo de Zú acostado cerca de la chimenea.
La miré durante varios segundos, viendo lo linda que era al dormir. Cerré mis ojos y me acerqué a la cama para caer en ella. Mi cuerpo nuevamente sentía la cálida brisa reposar en mí a pesar que donde me encontraba próximamente sería invierno…nuevamente.
-¿En qué piensas, Erza?-Escuché en mi mente la tierna voz de mi amiga.
Giré mi cuerpo para quedar de lado y verla fijamente a esos hermosos ojos azules.
-¿Te gusta este lugar, Zú?-Pregunté dentro de su mente.
-¡Claro que sí!-Exclamó con euforia.-Aquí está Jellal y tú.
Nunca entendería el apego que Zú le tenía hacia Jellal.
Era cierto que él la visitaba y era amable a pesar de no poderse comunicar con ella, pero fuera de ahí no había más relación entre ellos. Jellal debía ser uno más en la vida de Zú.
-¿Por qué le tienes tanto aprecio, Zú?-Pregunté con más preocupación.
-No lo sé, sólo sé que ustedes dos han sido las personas más amables en mi vida y los quiero a ambos. Jellal siempre me consiente con carnes y tú eres como mi hermana, Erza.-Respondió con sinceridad a mi pregunta.-Sé que tú no lo quieres, pero él no es tan malo como parece. Puedo sentir su corazón así como siento el tuyo y es igual de humano que tú.
Giré nuevamente mi cuerpo, dándole la espalda a Zú y lleve mi mano derecha a mi ojo izquierdo, que estaba cubierto por un parche negro.
Era imposible pensar en Jellal como alguien humano. Él simplemente era un hombre lleno de arrogancia y desprecio hacia los demás. Jamás podría verlo como alguien solidario.
No sabía que era lo que Zú sentía cuando presenciaba a Jellal, pero lo único que yo podía sentir hacía él era desprecio por lo que me había hecho pasar durante varios años. Me había separado de mi hermana y me golpeado hasta perder mi ojo izquierdo. Me tenía cautiva en su mansión sin poder hablar con alguien que no fuese Brain y Gray y lo único que le interesaba era Zú, con un fin que todavía desconocía.
-Descansa, Zú.
Sin más, ambas caímos rendidas por el sueño.
Nuestros entrenamientos eran exhaustos, por eso siempre terminábamos las dos tan cansadas.
Con mi cuerpo y con mi mente controlaba las acciones de Zú, volviéndome una con ella. Era algo exhaustivo después de un par de horas, por lo que ella y yo quedábamos agotadas física y mentalmente.
Así fue como los días siguieron pasando.
En las mañanas Zú y yo entrenábamos junto con Brain, y por las tardes lograba escaparme de todos para verme con Gray en el rio de siempre. Pasábamos nuestras tardes juntos, como si de verdad fuéramos una pareja, pero en la mansión ambos simplemente nos limitábamos a platicar por miedo a que nos lograran ver.
No podía permitir el hecho de que me separen de Gray, por eso tenía que ser más astuta que Jellal para poder llevar mi relación en secreto.
Fue así como llegó el invierno del año x999.
Elevé mi mano apuntando hacia un gran árbol, para ver cómo era destruido por la increíble dragona que era Zú. Afilé mi mirada viendo todas las hojas secas que caían, para hacerlas desaparecer en segundos.
-Bien hecho, Erza.-Dijo si emoción alguna, Brain.-Esta vez no han dejado rastro alguno, pero han tardado lo suficiente como para que alguien se dé cuenta que tú eres el jinete de la dragona. Te matarán en segundos si sólo concentras tu mente en un punto.
A veces las palabras de Brain me hacían sentir como un objeto.
Desde que había llegado tenía sospecha que yo era un simple arma para ellos, pero con el paso de los años me había dado cuenta que era cierto. Me habían estado preparando para luchar contra alguien o algo que era más fuerte que un dragón.
-Regresen a la mansión tú y la dragona.-Ordenó Brain, mientras que caminaba de manera opuesta a mi camino.-Jellal te dará nuevas indicaciones, así que apúrate.
Asentí para acercarme a Zú, ella agachó su lomo levemente para ayudarme a subir arriba de ella. Una vez estuve arriba, sus grandes alas salieron, mostrando la belleza del color negro con azul que yacía en sus escamas. Ella emprendió vuelo hacía la mansión.
Miré hacia el cielo en lo que estaba arriba de ella.
A veces deseaba ser como las personas que se encontraban en la ciudadela. Personas que eran libres a su manera.
Últimamente pensaba que la única libertad que existía era la que se encontraba en la mente, pero inclusive mi mente estaba encerrada por aquel hombre de cabello azul y marca en el ojo.
Apreté mis puños para descender a la mansión de Jellal.
Zú me bajó con delicadeza para acercarse a los guardias de Jellal que le tenían preparado grandes cortes de carnes para ella. Por supuesto, ella corrió con ellos para arrebatarles la carne y comer desesperadamente.
-Tu entrenamiento y el de Zú ha mejorado considerablente.-Comentó atrás de mí, Jellal.
Lo había sentido llegar, pero había ignorado el hecho de voltear a verlo.
-Brain me ha mencionado sobre nuevas indicaciones.-Dije sin siquiera voltear a verlo.-¿Qué deseas que yo haga?
No hablaba, simplemente se mantenía respirando calmadamente mientras veía a Zú comer. Voltee mi mirada hacía a él al no recibir respuesta alguna, para ver su mismo rostro calmado.
-Comenzarán una búsqueda junto con Natsu Dragneel.
¿Natsu? ¿Por qué iniciaría yo una búsqueda con el joven de cabello rosa?
-¿Dónde lo veré?-Pregunté para finalizar nuestra conversación.
-Lo verás hoy en el templo del oeste cuando el sol se meta.-Se quedó callado durante unos segundo para verme directamente a los ojos.-Natsu es un fiel amigo mío, así que no intentes escapar. No tienes oportunidad alguna contra ellos dos.
¿Ellos dos? Alguien más estaría acompañando al joven pelirosa.
Quería contestarle como era debido, pero no quería causar problemas ahora que esta podía ser la única oportunidad de escapar junto con Zú y Gray. Lo mejor que podía hacer era asentir a sus órdenes y comportarme en frente de él.
Al ver que no le conteste, se marchó del lugar. Siempre mostrando la elegancia en su ser y la poca importancia que le tomaba a mis opiniones.
Vi cómo se alejaba de mí poco a poco, para caer en cuenta que tenía que contarle a Gray de las posibilidades de escapar. El joven pelirosa no causaba miedo alguno en mí. Lo había visto entrenar, por lo que había aprendido a leer sus movimientos sin problema alguno.
Mis manos temblaban levemente por la emoción que me había provocado aquella orden de Jellal, por lo que mis piernas respondieron de la misma manera. Me adentré a la mansión corriendo con la mayor rapidez y agilidad que podía tener, para bajar las escaleras que daba a la habitación de los empleados –no esclavos- de aquella impresionante mansión.
Las luces que alumbraban el pasillo pasaban ante mis ojos con la misma rapidez de mis piernas. Corrí por varios pasillos, para divisar la única puerta que me interesaba ahí. Era tanto el interés que tenía hacia esa puerta que había ignorado la presencia de una mujer cerca de ahí. Paré de inmediato al ver que casi chocaba con ella, maniobrando mi cuerpo para evitar golpearla.
-Lo siento.-Me disculpé al ver que había asustado a aquella mujer que parecía ser levemente menor que yo.
Me levanté para darle la espalda, pero ella tocó mi hombro. La miré con una ceja alzada al ver detalladamente a la joven.
Ella era hermosa. Tenía un cabello purpura largo y unos ojos color miel llenos de tristeza. Su rostro era fino y su cuerpo era demasiado delgado.
-¿Sucede algo?-Pregunté al ver que no soltaba mi hombro.
Alcé mi mano para tocar la suya, sintiendo su cuerpo estremecerse con esta acción. Su cabeza se agachó, mientras que sus ojos se concentraban en ver el suelo. Sus labios temblaban levemente, como si quisiera decir algo.
-Tú…-Calló durante unos segundos después de haberme tuteado.-tú debes tener cuidado con estas personas.
Me sorprendí levemente por su comentario.
Mis cejas se arquearon levemente, para tomar su mano con las dos manos mías.
-También eres una esclava, ¿verdad?-Pregunté al ver su vestido gris.
Era clara la respuesta, ya que conocía a la perfección aquel vestido gris que Jellal obligaba usar a sus esclavas, con el fin de jamás olvidar qué era éramos para él. Miré mi vestido gris, el cual comenzaba a quedarme corto debido a los cambios por los que pasaba mi cuerpo.
-Debes escapar con esa dragona lo más pronto posible.-Me confesó con terror en sus ojos.-Esa dragona es la clave para llegar a las tierras perdidas y creo que es el lugar al que Jellal quiere llegar.
¿Tierras perdidas?
No sabía a qué era lo que se refería, pero parecía conocer más sobre el verdadero destino de Zú que yo. Y podía suponer que eso se debía a la cantidad de cosas que lograba escuchar día con día en la mansión.
-Yo nunca he creído en la historia de las Diosas de Philia, pero al ver a esa dragona me hace pensar que eso es cierto.-Sus cuerpo completo mostraba miedo al contarme eso.-No quiero que alguien como Jellal logre penetrar las tierras de Elizabeth e Isabelle.
Recordaba cada detalle de la historia de las Diosas de Philia.
Sabía a la perfección que Elizabeth e Isabelle habían logrado unificar el mundo de los dragones con el mundo de los humanos, pero esas tierras no existían más. Lo único que quedaba de ellas era la existencia de Zú, por lo que era imposible pensar en que existían más dragones como ella.
Suponía que la misión que Jellal me iba a encomendar era sobre búsqueda de más dragones. Tal vez por eso se había dedicado tantos años a entrenarme a nivel mental y emocional con Zú. Ya que lo único que era más fuerte que un mago, eran los dragones, pero inclusive alguien como Jellal no pondría en riesgo la vida de Zú, si era cierto que él le tenía aprecio alguno.
-No tienes de que preocuparte.-Dije con suma confianza.-Zú no será un títere de Jellal.
Mi mirada pareció darle confianza, ya que me mostró una débil sonrisa mientras desviaba su mirada.
Sin decir nada más, me agradeció en un simple susurro para salir de aquel lugar al cual seguramente había ido a entregar comida.
Había demasiadas cosas que desconocía, como el origen de las personas que poseían magia. Personas como Jellal y personas como yo, pero ese no era mi mayor interés a decir verdad. Tenía más interés sobre el motivo por el que él me había comprado y él por qué yo había sido la encargada de cuidar el huevo de Zú durante varios meses.
¿Por qué yo era la única que parecía escuchar los pensamientos con Zú?
Me había quedado parada en el mismo lugar donde aquella joven de cabello purpura me había detenido, para darme cuenta que me había quedado sumida en mis pensamientos más de lo que deseaba.
Tenía una misión más importante y esa era avisarle a Gray sobre la pequeña posibilidad que teníamos de escapar.
Moví mis piernas con pesadez, para recobrar nuevamente el camino que tenía en mente para llegar a mi destino.
Abrí la puerta sin siquiera tocar, para ver a Gray acostado en la cama, leyendo un libro de pasta vieja.
Su mirada se dirigió a mí para mirarme con terror.
-¡¿Qué haces aquí, Erza?!-Preguntó exaltado.-Si te ven conmigo comenzarán a suponer sobre nosotros y si esto llega a los oídos de Jellal nos puede…
-Hoy mismo tenemos que escapar, Gray.-Corté sus palabras con mi simple comentario.
Gray mostró sorpresa en sus ojos, mientras que sus labios se entreabrían levemente.
-Jellal me ha dado la orden de salir hoy. Es la primera vez que Zú y yo saldremos de los alrededores de la mansión sin sus guardias y Brain vigilándonos.-Vi su rostro lleno de sorpresa, por lo que seguí hablando para desaparecer sus dudas.-No hemos escapado debido al miedo que me provocaba salir al exterior con Zú. Jellal fácilmente me podría encontrar tan pronto se enterase de que escape, pero esta vez es diferente; para cuando él sepa que escapé nosotros ya estaremos muy lejos de este Reino.
Gray parecía indeciso, pero al ver la determinación con la que hablaba asintió para tomar mis hombros con sus manos.
-Entonces dime cuál es el plan.
Díos mío! Este si que fue un capitulo un poco intenso.
Primero que nada.
Jellal lastimó a Erza y la dejó ciega de su ojo izquierdo :O eso sin duda si que fue muy cruel de él, y luego parece que inició una relación entre erza y gray.
Se ha añadido un nuevo personaje y ese es la dragona de Erza! Al parecer natsu también ya saldrá en la historia jojoj
Qué pasará en el siguiente capítulo ¿? Comenten sus teorías a ver si alguna es certera jjojo
Espero que este cap les haya gustado tanto como a mí y solo les puedo decir que se vienen cosas muy buenas jojojojo
Bueno, nos vemos en el próximo capítulo :D
Si les gustó favor de comentar lo que les gustó de este cap y si no también jojoj
Con amor IleyBriseo
