Dos semanas más, otra actualización… estúpida escuela -_-" afortunados aquellos que todavía no han empezado T.T ¡Agradezco mucho sus comentarios chicas! :,D este será un capi más flojo ya que quiero que mis niños empiecen a descubrir lo que sienten… o al menos eso traté de hacer o.o


Cap.4 Malestar desconocido x sentimiento comprendido

...

El grupo de chicos se encontraban sentados en el suelo de la habitación de kurapika exceptuando al niño durmiente de desordenado cabello níveo, que yacía en la cama del rubio, mientras este les contaba lo acontecido a los otros dos…

-…aunque aun no entiendo lo que pasó, o solo no me lo quiso decir… pero tengo fe en que nos dirá cuando esté listo ¿no? después de todo somos sus amigos- concluyó sin más el adolescente; guardándose lo del nen que había percibido antes y lo último que escuchó del alvino cuando se dirigían a su habitación… si mal no recodaba ese era el nombre del mayor de los hermanos zoldick, claro que investigaría un poco pero por ahora no veía por qué alterar a Gon y a leorio, sobre todo al menor.

-mmm ya veo, pero tal vez en verdad si se golpeó como lo dijo, revisé sus heridas y en verdad concuerdan bastante con la historia- razonó el casi doctor.

-si… "pero yo no me refería a eso… hay algo más" se dijo para sus adentros el kuruta.

-Gon ¿que opinas t…? ¿Gon?- el mayor buscó con la mirada al pequeño moreno al no encontrarlo a su lado; solo para hallarlo sentado a un lado de la cama observando atentamente a su mejor amigo. Al parecer al moreno no le interesaba en lo más mínimo saber que pasó; en ese momento solo le importaba el estado del niño pálido. Inevitablemente los mayores sonrieron conmovidos, Gon era una persona muy noble –¡Oe Gon préstame atención!

-¿uh?- el niño de verde desvió la mirada hasta los mayores –um gomen leorio ¿decías algo?

-Gon ¿de casualidad pasó algo extraño mientras buscabas a killua?- curioseó el rubio interrumpiendo a leorio, se preguntaba si tal vez Gon también había sentido ese sospechoso nen. El menor puso una mano en su barbilla meditándolo.

-mmmm no pasó nada extraño que yo recuerde… ¡OH!- exclamó como si de pronto algo le hubiese llegado a la cabeza –¡Me encontré con hisoka!

-¿¡HISOKA!? ¿¡Gon cuando rayos nos pensabas decir eso!?- se exalto el pelinegro mayor.

-¿porque estaría hisoka aquí?-interrogó kurapika igual de sorprendido.

-no lo sé, pero me dijo que estaba aquí solo por negocios y que no lo malinterpretara.

–apuesto a que ese bastardo está tramando algo- objetó leorio más calmado ya.

-si eso es ob…-el rubio fue interrumpido por el sonido de un pequeño quejido. Todos inmediatamente fijaron su vista en el zoldick quien se removió un poco antes de abrir lentamente los ojos, topándose primeramente con una extraña cabellera en forma de piña -¿mmh? ¿Gon?

-¡buenos días killua! ¿Cómo te sientes?- habló el oji-miel feliz de ver a su amigo despierto.

-¿bien?.. ¿Porque lo pregunt…? ¡Espera! ¡¿Cómo que buenos días?! ¡¿Dónde estoy?!- se alteró un poco el peliblanco.

-ayer te extraviaste en el hotel y cuando te encontré… te desmayaste, luego te traje a mi habitación que era la más cercana- le informo el kuruta.

-¿Qué demonios pasó killua? también estabas mojado y herido- preguntó sin rodeos el aspirante a doctor.

El niño de tez clara llevó sus manos hasta su frente descubriendo una gasa envuelta alrededor de esta -yo… en realidad no lo recuerdo…- mintió, bueno en parte era verdad; recordaba haberse encontrado con hisoka y… bueno lo del "RPC" también sabía que estuvo un buen rato caminando en línea recta por el pasillo pero después… nada, era como si su mente hubiera cancelado ese recuerdo. Era consciente de que algo andaba mal… porque en ese espacio en blanco intuía que había pasado algo muy malo.

-killua…- La voz de Gon lo trajo de vuelta; lucía muy preocupado, el alvino solo le sonrío como respuesta sintiéndose un poco culpable, no quería preocupar a su mejor amigo por cosas sin importancia.

-¡YA DEJA DE MENTIR MOCOSO!- lo acusó leorio, provocando ira en el menor al verse descubierto.

-¡NO ESTOY MINTIENDO LIORIO!- se defendió el oji-azul mientras se incorporaba en la cama, debido a la brusquedad de su movimiento la manta que lo cubría cayó a un lado.

-¡CUANTAS VECES TENGO QUE DECIR QUE ES LEOR…!- el mayor guardó silencio a la vez que trataba de no soltar una carcajada.

El niño pálido solo lo miró confundido mientras automáticamente trasladaba su azulina mirada hacia abajo al sentir una corriente de aire extraña; descubriendo que no traía su ropa usual tenia puesta una de esas prendas extrañas de kurapika solo que esta era solo la parte de arriba y era blanca. ¿De dónde rayos kurapika sacaba tanta ropa rarita?

-wajajajaja que bien luces en eso- comentó leorio mientras se sostenía el estómago de tanto reír.

-¡¿Qué demonios hago en esta ropa rarita?!- chilló el de ojos azules.

-¡OE ustedes dos dejen de burlarse de la ropa de mi tribu!- Gruño por primera vez molesto el kuruta, ocasionando que el mayor dejara de reír; Leorio podía jurar haber visto un destello rojo en sus ojos, tragó saliva con nerviosismo.

Gon por su parte abría sus ojos asombrado ¿porque? Simplemente porque la imagen de killua en esa cama, con solo ese camisón tradicional de la tribu kuruta el cual le quedaba un poco ancho ya que su cuello quedaba muy expuesto al igual que sus pálidos brazos, su suave cabello níveo más desordenado de lo usual, y sus brillantes ojos azules inspeccionando la prenda con curiosidad eso dejó encantado al pequeño moreno, killua era muy bonito. Instintivamente llevó su mano asía su pecho y descubrió que su corazón latía con fuerza, también podía sentir algo caliente en su rostro; aunque no sabía muy bien que significaba esto… era muy emocionante, sentía la necesidad de acercarse como aquella vez en el baño…deseaba volver a sentir aquello.

El silencio pronto se hizo presente en aquella habitación y ninguno de los dos mayores parecía querer romperlo, pero como Gon es Gon empezó a decir a todo volumen lo que pensaba en ese momento…

-¡WOOOA! ¡KILLUA TE VES MUY BONITO, PARECES UN ÁNGEL!- dijo enfatizó el pelinegro con una gran sonrisa, aunque su expresión se tornó a una de confusión al ver una venita aparecer en la frente del ex asesino.

"¿¡Qué demonios!? ¿¡Me acaba de decir bonito!? ¿Debo halagarme o enojarme?!" optó por hacer lo último ya que en menos de un segundo el pobre Freess ya tenía otro chichón en la cabeza. –¡Ba-Baka! ¡No digas tan fuerte cosas como esas!

-mou… pero si es verdad…-masculló el oji-miel sobándose la zona del golpe mientras hacía un puchero. Killua suspiró tratando de relajarse para luego buscar con la mirada a los dos mayores que seguían en silencio; pudo notar que leorio estaba algo nervioso, kurapika solo seguía recostado en la pared de al frente con los brazos cruzados.

-¿Qué demonios paso con mi ropa? – indagó obviamente molesto.

-estaba mojada así que Leorio te puso esas.- respondió sin más el otro niño.

-¿Leorio?

-¡hai! Dije que iría a buscar tu ropa, pero leorio dijo que esas te quedarían mejor y luego kurapika ayudó a ponértela ¡pero ya entiendo por qué dijo que te quedarían mejor! ¡Y entonces Leo…!- el oji-miel se vio forzado a dejar de hablar ya que una mano cubrió su boca.

-¡Ah…Gon Calla!...- exigió el mayor con sonrisa nerviosa y exceso de sudor.

-Leorio… kurapika…-se escuchó una sombría voz que les puso los pelos de punta; los dos más altos supusieron que esa era la faceta que usaba cuando mataba a sus víctimas en el pasado.

Sudaron frio; Kurapika sonrío nervioso rápidamente a los menores como diciéndoles: "no tuve nada que ver" para después fruncirle en ceño al moreno mayor regañándolo con la mirada, desde un principio sabía que esa venganza de Leorio contra killua no era buena idea. Leorio al ser el centro de atención de todas las miradas, nervioso tomó del suelo un libro, periódico o lo que sea que fuera y lo puso contra su cara fingiendo leerlo aunque estuviera al revés. Gon lo miraba con un signo de interrogación sobre su cabeza, en realidad no entendía muy bien que estaba pasando. El Zoldick solo suspiró irritado de la situación. -Gon– el nombrado lo miró. -¿podrías ir a la habitación y traerme algo de ropa?- pidió mientras se lanzaba la sabana encima, realmente no quería tener que salir así de esa habitación.

-¡Claro killua! ¡Enseguida vuelvo!- dijo al salir corriendo a una velocidad admirable por la puerta; quería volver con killua lo más pronto posible.

-Adelante leorio pregunta…- invitó el alvino al asegurarse que el niño moreno se había ido.

El mayor se sobresaltó un poco, aun así aclaró su garganta y empezó. -killua, ¿puedo sacar una muestra de tu sangre?

-¿Eh? ¿Porque razón? -arqueo una ceja.

-no es nada solo es para asegurarme…

El niño le sonrió de forma gatuna –oh… a poco estas preocupado por mí.

-¡no me malinterpretes mocoso yo soy muy profesional!

-¿Profesional?-cuestionó kurapika quien se mantenía alejado todavía.

-¡Ah silencio kurapika! ¡Esto solo es mi deber como futuro doctor! –aclaró leorio con un ligero sonrojo al verse descubierto por los menores.

-mh claro…-el le restó importancia, mientras extendía su brazo hacia leorio. -aunque creo que la edad te esta poniendo paranoico.

El mayor ignoró la broma al tiempo que tomaba una jeringa de su maletín para a continuación extraer la sangre del niño, al terminar dicha acción entró Gon con la ropa de killua en manos.

-aquí está tu ropa killua– dijo el niño que se acercaba a la cama, notó la jeringa con sangre en manos del mayor –¿para qué es eso leorio?- preguntó curioso.

-no te preocupes, es solo para ver cómo está killua y asegurarnos de que no tenga otra recaída de nuevo –le sonrió con ternura al chico.

-¡Ah! ¿Enserio? ¡Qué bien! ¡Así pronto killua estará mejor y podremos salir a explorar la isla!- aclamó el moreno con emoción, el alvino observó la escena avergonzado a decir verdad todavía no estaba acostumbrado a que la gente se preocupara tanto o se tomara tantas molestias por él.

-¡Muy bien ya basta ustedes dos! –dijo al desviar rápidamente su cara sonrojada, pudo escuchar una risita por parte del kuruta –como sea, me pondré mi ropa- dicho esto tiró las sabanas un lado y se levantó de un salto de la cama para luego dirigirse hasta el peli-negro pero, segundos después de dicha acción sus piernas temblaron, también vio como la imagen de Gon empezaba a distorsionarse frente a él. "¿Qué…?"

Lo siguiente que vio fue a su mejor amigo gritándole frente a su cara… y como si alguien hubiese ajustado el volumen pudo oír al moreno. –¡KILLUA!, ¡KILLUA! ¿ESTAS BIEN?- el oji-miel se veía muy asustado.

-sí, estoy bien Gon…no te preocupes- él mismo se sorprendió de la fragilidad de su voz.

-¡pero que dices te acabas de desmayar de nuevo! –por fin habló el kuruta quien se había acercado de inmediato.

-yo…

-¡tú nada, te llevare a un hospital ahora mismo! ¡Gon ayúdame! - le hablo el más alto de los tres.

-que idiota eres viejo…-murmuro.

-¿QUE DIJISTE MOCOSO?

-Yo, nada. Solo que no se si sería buena idea llevarme a un hospital donde tenga que dar mi nombre… ya sabes completo, abría mucho alboroto ¿no crees?- miro al mayor por el rabillo de ojo para después encogerse en hombros y soltar un bufido –miren no se preocupen tanto, solo necesito dormir y estaré como nuevo ¿de acuerdo?– les sonrió débilmente.

-Tiene razón leorio… sería muy arriesgado hacer eso- admitió el kuruta, el mayor solo chasqueo la lengua.

-¡Pues entonces solo tienes que descansar un buen rato! ¿Verdad killua? –El chico Freess miró con una sonrisa comprensiva al nombrado quien asentía en silencio un poco ruborizado. -¡Yosh entonces por lo que queda de este día yo seré tu enfermero y cuidare de ti! –la determinación se podía sentir en sus palabras.

-¡¿Pe-pero que dices Bak…! ¿uh?- el peli-blanco no pudo terminar su insulto ante las vergonzosas palabras del moreno, ya que cayó en cuenta de que no podía sentir el suelo bajo su espalda en cambio sentía el tacto de un cálido brazo rodeando con fuerza, tal vez mas de la necesaria, su cintura… automáticamente buscó los ojos del moreno descubriendo que estos lo miraban con dulzura, pudo sentir como la fiebre volvía a su cara, y algo raro en su pecho crecía al punto de ser asfixiante. "...el estaba en la puerta como a unos 7 metros cuando caí... ¿se movió rápido por mi?, maldición… otra vez esto, tengo que calmarme."

-bien tu ganas- se rindió leorio de mala gana -¡pero no quiero verlo fuera de su habitación, oíste Gon!

-ok cuenta conmigo- le aseguro el chico alzando su pulgar derecho.

-Ah, killua también quiero que te tomes estas vitaminas- el mayor sacó un frasco que contenía unas píldoras azules.

-¿mmm? Olvídalo yo no necesito eso– se negó apartando la mirada.

-¡no seas tan terco! ¡Te las tomas!

-que no

-¡Que sí y punto!

-tú no me mandas

-¡Soy mayor que tú!

-¡Eso hasta un ciego lo nota!

-¡ERES UN MOCOSO MALCRIADO!

-¡Y TU UN ANCIANO PERVERTIDO!

-etto… leorio yo se las daré lo prometo, de todas formas dije que lo cuidaría ¿no? –dijo con nerviosismo el freess tratando de calmar a los dos gritones.

El moreno más alto se frotó las sienes para relajarse. -Arigato Gon, aquí tienes- le entrega el frasco a Gon -normalmente se le daría una pero teniendo en cuenta de que es un zoldick dale dos píldoras por día ¿entiendes?

-¿¡OE leorio porque le dices eso a él!?- objetó el alvino.

-porque sé que nadie más te convencerá de tomártelas- sonrió divertido el mayor.

-¡déjalo en mis manos leorio!- asintió lleno de determinación el oji-miel tratando de no olvidar la información recién proveída, mientras killua veía con recelo al de gafas sabiendo que no le podría negar nada a Gon. -bueno, mejor nos vamos killua, ¡los veo más tarde chicos!- se despidió el moreno antes de llevarse a un killua a rastras.

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El camino fue silencioso, lo cual fue extraño ya que ellos dos siempre tienen algo de qué hablar, killua solo podía pensar en lo agradecido que estaba de que el camino de regreso a su habitación estuviera totalmente desierto; ya que por todo el alboroto transcurrido anteriormente, fue tan idiota que olvido ponerse la ropa que le había traído Gon. Decidió mirar al oji-miel por unos segundos percatándose de que este no había disminuido su agarre en su mano pálida en ningún momento causando una agradable sensación de seguridad en el alvino no supo en que momento había cerrado los ojos manteniendo todos sus sentidos enfocados en ese cálido agarre, olvidándose de todo lo demás mientras tímidamente entrelazaba sus dedos, por otra parte el sonrojo y la calidez llegaron a Gon al sentir la mano ajena afianzar el agarre, pero desgraciadamente no podía entretenerse con eso; había notado a su mejor amigo tambalearse y jadear varias veces realmente le preocupaba mucho; una idea cruzo su mente… repentinamente se agachó de espaldas frente al peliblanco, este solo parpadeó sin comprender. -¡Sube, te llevaré!–Sonrió hacia el zoldick.

-no gracias Gon… estoy bien ence… ¡Wuaa!- el moreno jaló de su mano asiéndolo perder el equilibrio y caer en su espalda. -Y leorio dice que yo soy el terco ¿eh?- dijo resignado.

-jejeje es por tu bien killua– retomó su camino sin dificultad alguna con killua sobre su espalda; a decir verdad killua era muy delgado casi no pesaba nada. "mou eso no es sano, ¡cuando lleguemos le daré un gran plato de comida nutritiva al estilo isla ballena!" en otras palabras carne, frutas y leche.

El ex asesino se dedicó mirar de reojo al moreno, quien miraba al frente con ojos encendidos, sonrió para sus adentros. "espero que nunca cambies Gon…" inconscientemente pozo su cabeza en uno de los hombros de su amigo mientras cerraba los ojos, realmente se sentía drenado.

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Cerrando la puerta tras de sí, el oji-miel recorrió con su sagaz vista la oscura habitación asta notar que el alvino en su espalda había estado muy callado todo este tiempo. -killua ya llegamos.

-….-

-¿killua?- al no recibir respuesta alguna miró sobre su hombro encontrándose con el rostro dormido de su mejor amigo, se veía cansado. Caminó hasta la cama donde lo recostó lo más cuidadosamente que pudo para luego sentarse en el borde de esta y observarlo, no podía dejar de preocuparse tenía un muy mal presentimiento y todo había comenzado desde que killua se extravío… tal vez había sido mala idea venir allí. -killua…- involuntariamente llevó una mano hasta sus níveos cabellos; acariciándolos con suavidad y disfrutando de ese olor tan dulce que desprendían, sin ser consciente de ello su mano bajó, ahora acariciando su mejilla en un tacto suave casi casto; el niño castaño estaba embelesado, realmente eran pocas las veces que podía apreciar a killua así de cerca.

-…um… ¿Gon...?- murmuró el de tez clara abriendo los ojos con pesadez.

-¡ah! Killua!- apartó su mano rápidamente sonrojándose al ser descubierto realizando dicha acción. –perdona ¿te desperté? ¿Uh?

El de ojos azules atrapó la mano ajena entre sus manos volviéndola a acomodar en su mejilla -no, déjala…- ronroneó volviendo a cerrar los ojos. Ocasionando que el sonrojo en Gon aumentará; tenía que admitir que killua se veía muy lindo pero…"es extraño… es la primera vez que veo a killua comportarse así…"

-¿Gon… que haces aquí?- musitó bajito.

-¿eh? ¿Porque dices eso?

-es que… dijiste que querías explorar la isla y ponerte al día con leorio y kurapika pero… no hemos podido hacer ninguna de las dos por mi culpa. Deberías ir… estoy muy cansado como para ir algún lado, así que no te preocupes estaré aquí cuando regreses- sonrío de medio lado.

El oji-miel negó con la cabeza mientras le sonreía con cariño –no killua, no pondré ni un solo pie fuera de este hotel sin ti- tomó su mano libre dando un pequeño apretón en esta para luego regalarle una de esas radiantes sonrisas que le encantaban tanto al alvino. –Yo me quedaré aquí contigo… y cuando estés mejor pasaremos todo el día recorriendo la isla… juntos- dijo sin despegar la vista de esos zafiros que lo miraban con sorpresa y que parecían resaltar más con el intenso rojo que teñía su cara- río por lo bajo, killua realmente era muy lindo, y no se cansaría nunca de decirlo.

-Gon… yo…

-¡AH! Y no olvides que soy tu enfermero, ¡así que soy todo tuyo por este día!- agregó el oji-miel.

-¡G-Gon! ¿¡Aun sigues con eso!?

-¡por supuesto! Te dije que lo haría ¡oh! Eso me recuerda…-sin aviso alguno el moreno se levantó de la cama de un salto para rápidamente dirigirse hacia la mini nevera a una esquina de la habitación alejándose totalmente del peliblanco; al sentir el calor ajeno alejarse de él, no pudo evitar sentir un nudo en su garganta mientras su entumecido cuerpo reaccionaba inmediatamente tratando de alcanzar el otro niño… era extraño, tal vez incluso estúpido ya que el pelinegro estaba a solo unos metros de él, pero en ese momento lo único de deseaba más que nada era estar cerca de ese tierno idiota de cabello puntiagudo, no sabía el porqué, pero lo necesitaba, o se rompería. "Gon… ¿qué me está pasando…? Acaso yo… acaso yo me atreví a…"

-¡Ten!- El peliblanco fue sacado de sus pensamientos por el castaño quien le extendía un vaso con agua en su mano izquierda y dos píldora azules en la contraría. Killua lo miró unos segundos adivinando el gesto, solo para luego voltearse negándose.

-vamos killua no seas infantil… le prometí a leorio dártelas- resopló el moreno haciendo un puchero.

-te dije que no Gon, no quiero nada de medicamentos; ¡dile a Leorio que me las tomé y ya!

-¡pero no puedo decirle eso! ¡Es mentir killua!

-¡pues no se Gon! Yo no voy a tomarlas!

Gon bufó molesto, tratando de pensar en la forma de convencer al alvino; una idea llegó a su mente. Inesperadamente arrojo las píldoras al vaso y esperó a que estas se disolvieran en el agua, para luego beber todo su contenido. El de piel más clara lo miró sorprendido, a espera de su siguiente movimiento; mas no se esperó que…

-¡mmp!- Gon estampará sus labios contra los suyos. "¿P-Pero qué? ¡Uh!" un gemido ahogado escapó de su boca al sentir la lengua intrusa deslizarse entre sus labios junto al líquido en la boca ajena, el carmín en su cara no se hizo esperar; ¿eran cosas suyas o estaba haciendo más calor en ese lugar? "debí haberme tomado esa jodida pastilla cuando me lo pidió" se dijo para sus adentros. "A-Aunque… esto…se siente" fijó su mirada en el moreno percatándose de que este tenía los ojos cerrados "G-Gon…" inconsciente apretó la verde chaqueta en su puño; podía intuir que todavía le quedaba la suficiente fuerza como para empujar a Gon de él, pero… por alguna razón no deseaba acabar con eso; esa tan rara sensación, para nada desagradable solo rara; que lo derretía por completo… Gon era la única persona en el mundo capaz de hacerle sentir así. Cerró dócilmente sus azulinos ojos concentrándose en la sensación que provocaba el líquido resbalando por su garganta; en verdad era relajante, mas al tener la respiración del moreno chocando contra su rostro, los labios de Gon se sentían muy bien… eran totalmente diferentes a los del pervertido de hisoka… tan diferentes a los de su aniki aquella vez. "espera…¿esto está bien? ¿…debería hacer algo?…¿correspondo?...bueno realmente no importa… ahora tengo mucho sueño…" Por otro lado Gon seguía en su labor a pesar de que la medicina se había acabado desde hace unos minutos, realmente no quería separarse; se sentía tan bien… en verdad que los labios de killua eran tan suaves como se veían y su interior no tenía comparación. Mito-san le había contado varias veces este tipo de cosas pero nunca pensó que fuera tan increíble…tal vez la razón se debía a que era killua con quien lo estaba haciendo; killua era una persona increíble, el único que lograba hacerle sentir esas cosquillas en su vientre. ¡Esto era mil veces mejor que aquella vez en el baño! es más al moreno no le molestaría hacer esto con killua de ahora en adelante. "¿A esto es lo que se le llama ser un pervertido? …mmm no creo, solo soy lo que killua dijo aquella vez… un chico muy extraño" sonrío internamente ante su propio pensamiento. "¿uh?" percibió como el agarre ajeno sobre su chaqueta disminuía pausadamente; con la misma lentitud fue revelando sus amielados ojos, encontrándose con la porcelana cara de su mejor amigo; tenía los ojos cerrados haciendo más notorias su largas pestañas, junto con eso también tenía una expresión relajada. "¿se habrá quedado dormido?" Pacientemente se fue separando del alvino, descubriendo su propia acelerada respiración, lo acomodó de nuevo en la almohada cogiendo unas cuantas sabanas para cubrirlo un poco. Cuando estuvo satisfecho con su tarea, se relamió los labios limpiando los restos de medicina y saliva que se habían desbordado, para luego limpiar con dulzura los residuos en los bordes de la boca del chico pálido a su lado; claro que esta vez con su pulgar.

-Gon…

Un fuerte sonrojo se apoderó del moreno ante la mención de su propio nombre por los labios ajenos, se vio obligado a dejar de frotar a los susodichos. "¿e-estará soñando c-conmigo?" Tragó saliva buscando cercanía del zoldick para tranquilizarse, aparentemente funcionó ya que después de un rato en esa posición sintió como sus ojos amenazaban con cerrarse; la sola presencia de killua lo calmaba en todos los sentidos… siempre había sido así. Instintivamente abrazó la cintura de killua para apegarlo más a él mientras se acorrucaba; honestamente esto ya se estaba siendo una costumbre... una muy agradable… podía sentir la débil respiración de killua, su olor… y si cerraba los ojos podía escuchar los apacibles latidos de su corazón. "killua creo… que te amo…" se dijo para sí mismo en su nublada mente sin tomar responsabilidad ante aquellas palabras, aspiró una vez más ese aroma chocolatero, Asta que…

-¿uh? Ese aroma…- lo conocía bien…ese olor incómodo y enfermizo muy bien disimulado por esa inestable combinación agria y dulce –Hisoka… -abrió los ojos al mismo tiempo que mencionó el nombre, ahora la pregunta era… ¿porque ese olor estaba impregnado en killua?...

Gon permaneció quieto aun abrazando a killua, Era difícil descifrar sus ojos… no mostraban odio, ni tristeza o cualquier otra cosa negativa… Pero algo era seguro, no estaba contento.

...


n.n… que lindos niños (inner: realmente esperó que en el próximo empiece la acción u.u*) si, si creo que la habrá… más o menos n.n no soy muy buena en eso

En fin, gracias de nuevo por sus review :D

¡Hasta la próxima actualización sayo!