Mil disculpas por haber demorado tanto en subir este capitulo, espero lo disfruten. Lo he corregido miles de veces, he cambiado bastantes cosas y aun sigue sin convencerme. Apreciaría mucho que me dejaran saber que opinan, una vez mas, gracias por tomarse el tiempo de leer. Agradezco cada una de sus reviews. Lo siento si es poco largo.


Por fin el tan esperado día del baile había llegado, era viernes por la tarde y Maura se encontraba en su habitación preparándose para la gran noche. La rubia había soñado con el baile desde muy pequeña, era algo que la emocionaba mucho y saber que esta noche iba a poder compartir su sueño junto a su mejor amiga la hacía sonreír, pero por otro lado algo en su estómago se retorcía al pensar en que este sería su último mes en Boston, su último mes junto a Jane y quien sabe cuándo iba a volver, le rompía el corazón pensar en que en 30 días más estaría subiéndose al avión despidiéndose de su madre, de su segunda familia: los Rizzoli y dejando a la persona que más amaba en el mundo , Jane. Algo hizo un click en su cabeza sacándola de sus tristes pensamientos, diciéndose a sí misma que esta noche no iba a amargarse, esta noche se basaba en aprovechar el presente. Iría al baile con su pareja, bailaría y bebería con su mejor amiga, solo eso, disfrutaría la noche lo que más pudiera.
Luego de un par de horas Maura ya se encontraba lista, se observó en el espejo, había decidió lucir un vestido color coral que llegaba hasta sus tobillos, resaltaba sus ojos y hacia lucir su cuerpo, adornado con un lindo collar de diamantes, poco maquillaje y sus hermosos rizos rubios cayendo sobre su hombro derecho. Unos toques en la puerta de su habitación la volvieron a sacar de sus pensamientos.

—Maura, querida ¿puedo pasar? —dijo Constance al otro lado de la puerta.

—Claro madre, adelante. —contesto su hija, observando como su madre entraba a su habitación dedicándole una sonrisa.

—Oh, hija. Luces preciosa. —dijo Constance con emoción en su voz mientras lágrimas amenazaban con empapar sus mejillas, si bien no podía pasar mucho tiempo con su hija sabía que esta noche era especial para ella y al observar lo bella que estaba hacia que se sintiera muy orgullosa de ser su madre.

—Muchas gracias madre. —dijo Maura acercándose a su madre para darle dos besos en cada mejilla mientras tomaba sus manos.

—Sin duda el muchacho que se encuentra esperando abajo es muy afortunado y espero que te trate como un princesa porque eso es lo que eres, Maura. —las palabras de Constance hicieron que Maura sienta su corazón saltar de alegría, sabía que su madre no era muy demostrativa pero cuando demostraba el cariño que le tenía la hacía sentir muy feliz.

— ¿Ya está aquí? Oh, por Dios. —dijo la rubia, tratando de mantener la calma. —Te quiero. —dijo Maura abrazando a su madre, ella correspondiéndola.

—Y yo a ti querida, ve y disfruta de tu noche, te lo mereces. —contesto Constance.

La rubia asintió con una sonrisa en su rostro, se miró una vez más al espejo para ver que todo estuviera en orden y bajo las escaleras, todo su cuerpo temblaba, sabía que Patrick era uno de los chicos más deseados de la escuela y que la haya invitado a ella para ir al baile la hacía sentir especial, además del hecho de que él era uno de los pocos chicos en toda la escuela que no trataba a Maura como una rarita ni la menospreciaba.

—Maura… Luces hermosa. —dijo Patrick al ver a Maura bajar la escalera, haciendo que esta sonriera mientras podía sentir sus mejillas arder a causa del halago.

—Gracias, tu tampoco luces nada mal. —contesto Maura tomando el brazo que él le ofrecía para caminar hacia la salida de su casa.

Ambos salieron por la puerta principal, fuera se encontraba una hermosa limosina color blanco, Maura quedo atónita al verla, ni en un millón de años pensó en que esa sería la manera en la que llegaría al baile, si lo había visto en miles de películas y tal vez para muchos era algo cliché pero esta noche nada de eso importaba, tenía a un chico muy guapo a su lado, una hermosa limosina, su mejor amiga estaría en el baile y no iba a dejar que nada arruinara su noche soñada. Maura Isles se sentía en las nubes.

Mientras tanto en casa de Jane Rizzoli…

—Ma! ¿Has visto mis zapatos? ¡No puedo encontrarlos por ningún lado y se me está haciendo tarde! —gritaba Jane mientras revolvía por toda su habitación. Ángela entró observando el desastre que había hecho Jane en cuestión de minutos, abriendo sus ojos como plato.

— ¿Acaso ha pasado un huracán por aquí? Por Dios Janie, aquí están, toma. —dijo Ángela entregándole los zapatos que se ubican debajo de su mesita de noche. —Y tal vez si no hubieras estado toda la tarde enfrente del televisor haciendo nada no se te hubiera hecho tarde. —la reprendió su madre.

—Gracias, y si tienes razón, perdona. —dijo una agitada Jane mientras se colocaba los zapatos. —Odio esto, odio usar vestido, me veo como una idiota. —decía entre dientes mientras se observaba en el espejo, una vez ya lista.

—Yo creo que te ves hermosa, deberías usar vestidos más seguido. —decía Ángela mientras observaba a su hija. Jane llevaba un largo vestido azul, ajustado que destacaba su tonificado cuerpo y que dejaba al descubierto su espalda, con detalles de diamantes en la cintura mientras que su cabello se encontraba recogido en una hermosa trenza, también llevaba poco maquillaje.

—Gracias Ma, y olvídate, aprovecha que esta será la última vez que me veras en un vestido tan elegante. —contesto Jane mientras le daba un tierno beso en la mejilla a su madre y ambas bajaban las escaleras.

Mientras esperaban por la llegada de Casey, la morena era molestada por sus hermanos con bromas debido a su aspecto, mientras que Ángela la defendía diciendo que lucía hermosa y más femenina que nunca provocando las risas de sus hermanos, Jane rogaba salir de su casa o terminaría por volverse loca. El sonido del timbre llamo la atención de todos los presentes en el living, Jane corrió hacia la puerta para encontrarse con un sonriente Casey que sostenía un hermoso ramo de rosas blancas.

—Estas hermosa Jane, quería traerte esto… Wow, en serio luces preciosa. —decía un asombrado Casey, ofreciéndole el ramo con rosas a Jane el cual ella las tomo, cerrando los ojos al aspirar el aroma de las flores con una sonrisa en sus labios.

—Gracias Casey, es un lindo gesto de tu parte. Por favor, pasa. —decía Jane mientras se hacía a un lado para que pasara. Al entrar, Ángela se aproximó rápidamente al lado de ambos, saludando a Casey y tomando las rosas para colocarlas en agua mientras decía que era un gesto muy dulce y que ambos serian una muy linda pareja en el futuro, haciendo que Jane se sonrojara mientras le dedicaba una mirada asesina a su madre por avergonzarla de esa manera, Casey reía.

—Perdona por eso, mi madre está emocionada con todo este asunto del baile y creo que en gran parte se debe al hecho de verme en vestido. —decía una avergonzada Jane.

—No te preocupes, y entiendo a tu madre, realmente luces preciosa y es raro verte en vestido. —dijo Casey sin dejar de sonreír.

— ¿Quieres decir que si no llevara vestido no me vería preciosa? —dijo Jane, fingiendo un tono dolido mientras se llevaba una mano al pecho.

—Siempre te has visto preciosa Jane, eres preciosa. —dijo Casey, tomando por sorpresa a Jane, haciendo que esta sonriera, sus mejillas tornándose en un color rojo. Ángela volvió de la cocina, apresurada y con una cámara en la mano, la morena no hizo más que suspirar frustradamente mientras se golpeaba la frente con la palma de la mano.

— ¿En serio, Ma? ¿Es necesario que tomes una fotografía? —dijo Jane, no podía creer a su madre.

—Quiero un recuerdo de esta noche, por favor. Solo una fotografía y te dejare ir. —dijo Ángela sin dejar de sonreír.

Jane suspiro y tomo del brazo de Casey para cruzarlo con el suyo, ambos sonriendo a la cámara. Ángela tomo la fotografía y luego otra, cinco fotografías después Jane decidió quitarle la cámara a su madre, dejándola arriba de una mesita que se ubicaba cerca de ella.

—Está bien, ha sido suficiente. Me iré antes de que se te ocurra alguna otra locura. —dijo Jane con tono molesto.

—Que te diviertas hija. —dijo Ángela dándole un beso en la mejilla a Jane, provocando que esta se retuerza ante el gesto. —Cuida de ella Charles y no la traigas tarde. —dijo por última vez viendo como su hija cerraba la puerta diciéndole que estaría todo bien, mientras Casey reía ante la situación y asentía ante la petición de Ángela.

—Perdona a mi madre, a veces me avergüenza tanto. —decía Jane, avergonzaba por toda la escena que su madre había montado.

—Ya conoces como es la mía, no hace falta que te disculpes. —contestaba Casey mientras le abría la puerta de su camioneta a Jane, esta agradeció el gesto con una sonrisa y se dirigieron al baile.

Al llegar, Maura y Patrick ya se encontraban en la entrada esperando por ellos, Jane tragó en seco al observar lo hermosa que lucía Maura, si alguna vez había pensado en que no podía ser más hermosa de lo que ya era, pues se había equivocado porque esta noche lucia radiante, tanto que le quitaba el aliento. Sintió un cosquilleo en su estómago al acercarse a su amiga, podía sentir su perfume a lo lejos y eso la hacía temblar. Trató de calmarse para que nadie notara su nerviosismo cerca de la rubia.

—Oh Jane, estas hermosa. —dijo una sonriente Maura mientras abrazaba a su amiga, Jane la correspondió.

—Tú también Maur, estas preciosa. —dijo Jane sonriendo, el cosquilleo en su estómago aumentaba cada vez más y más, no sabía si iba a ser capaz de controlarse el resto de la noche, pero tenía que hacerlo si no quería arrepentirse de sus acciones luego.

—Él es Patrick, Jane. Patrick, ella es Jane, mi mejor amiga. —dijo Maura, presentando a la tan famoso chico de su amiga, el muchacho era alto, ojos color azul y una sonrisa de modelo al mirarlo Jane no pudo evitar que su estómago se retorciera, sus celos volvían a aparecer Contrólate Rizzoli, no arruines la noche. Pensaba Jane, tratando de que su noche no se amargara, y no lo haría mientras su mejor amiga estuviera a su lado.

—Un placer. Él es Casey, bueno ya conoces a Maura, él es Patrick… —dijo Jane mirando a Casey y luego a Patrick, fingiendo una sonrisa.

Luego de que todos se saludaran, ambas parejas hicieron su entrada al salón que estaba decorado con telas de color violeta en el techo mientras que una gran bola disco se ubicaba en el centro de la pista, mesas con tragos y aperitivos a los costados y el puesto del dj al fondo. Varios adolescentes esparcidos por el lugar, algunos bailando, otros simplemente charlando a un costado. Jane observaba como Maura tomaba a Patrick de la mano para llevarlo a la pista de baile, y no puedo evitar fruncir el ceño, iba a ser una larga noche y esto solo era el comienzo.

Luego de un rato, Jane se encontraba con Casey en una de las mesas tomando algo y charlando.

— Así que, dime Jane ¿Iras a la universidad? —preguntó Casey tratando de empezar una conversación con una distraída Jane que tenía los ojos en la pista de baile, donde todavía se encontraba su mejor amiga bailando con su pareja al ritmo de la música. Casey noto la desconcentración de Jane y siguió su mirada, observando también a Maura, suspiró logrando llamar la atención de su pareja, nuevamente.

—Disculpa ¿has dicho algo? —dijo Jane sonriendo, tratando de disculparse.

—Sí, pero veo que estas muy ocupada observando a Maura con su pareja…—dijo Casey algo molesto.

— ¿Qué? No, no es eso. Solo tenía la mente en otro lado, nada más…—dijo Jane, tratando de disimular la verdadera razón de su comportamiento.

— ¿Te encuentras bien? —preguntó un ahora preocupado Casey.

—Sí, solo me siento un poco cansada y estos zapatos me están matando.

Casey río. — ¿Por qué no te los sacas y vamos a bailar un rato? Tal vez así te despejas un poco. —ofreció el chico. Jane dudo por unos segundos pero hizo caso a su propuesta.

Se dirigieron a la pista, ubicándose al lado de Maura y Patrick, ambas amigas compartieron una sonrisa justo en el momento donde la música cambio por una electrónica, haciendo que la rubia y la morena se volvieran a mirar con asombro, era su canción favorita y tenían que bailarla juntas.
Disculpándose con sus parejas se tomaron de las manos y empezaron a bailar al ritmo de la música, dando vueltas por la pista, Jane tomaba la cintura de la rubia mientras esta las movía al compás, estaban en su propio mundo, no importaba nadie más. Ambas reían y disfrutaban del momento, Jane sentía mariposas en su estómago al ver a su amiga bailar con los brazos en el aire y su cabello moviéndose al compás de su cuerpo, estaba hipnotizada por la belleza de Maura que disfrutaba de la música y de compartir esta noche con su mejor amiga.
Al finalizar la canción, el DJ decidió calmar un poco el clima, colocando música lenta a lo que Jane y Maura compartieron una mirada incomoda junto con una pequeña carcajada y volvieron con sus respectivas parejas.

—Vaya manera de bailar. —bromeó Casey, produciendo una pequeña risa en Jane que luego lo abrazo colocando su cabeza por sobre su hombro, ambos moviéndose al ritmo de la música.
La morena observó cómo su amiga hacia lo mismo con la diferencia de que ella coloco su cabeza en el pecho de su pareja, cerrando los ojos.
Jane decidió hacer lo mismo por unos segundos, pero al abrir sus ojos de nuevo observó cómo Patrick decía algo al oído de Maura haciéndola reír, su estómago se volvió a retorcer ante la escena, de pronto ambos se encontraban cara a cara hasta que por fin vio que Maura lo estaba besando, Jane podía sentir como su pecho dolía y su garganta se cerraba al observar a su mejor amiga besarse con Patrick. Fue ahí cuando cayó en cuenta de todo, de lo que realmente le estaba pasando, estaba empezando a tener sentimientos por Maura, se maldijo mentalmente y respiró profundo para no romper en llanto en los brazos de Casey. ¡Casey!, pensó. Se había perdido tanto en sus pensamientos y en la escena que estaba presenciando que se olvidó de su presencia y de que aún se encontraba en sus brazos, todavía moviéndose al ritmo de la música.
Movió su rosto del hombro de el para mirarlo, los ojos de Casey brillaban mientras le dedicaba una sonrisa, sintió como él la tomaba por cintura pegando aún más su cuerpo al de él y acercaba su rostro al de ella, acción de que iba a besarla. Algo en el interior de Jane hizo que la sola idea de sentir los labios de él le desagradara pero cuando quiso darse cuenta Casey ya lo estaba haciendo, ya la estaba besando.
Jane se paralizo y lo detuvo, lo alejo unos centímetros, sus ojos llenos de lágrimas que rogaban salir.

—Lo sien... Lo siento Casey, no puedo. Perdóname. —dijo Jane, sus lágrimas finalmente inundando sus mejillas, mientras salía corriendo del salón dejando a Casey totalmente boquiabierto.

Continuara...