Capítulo 4
El miedo puede llevar a un hombre a cualquier extremo
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Flashback…
-Te he dicho miles de veces que no hagas las cosas al aventón, pero siempre terminas haciendo lo que se te viene en gana ignorando por completo lo que yo tenga por decir- Argumento Yukio con molestia, su pose tan sólo revelaba el nivel de ira que sentía al ver que su hermano hacía nuevamente de las suyas.
-¿Puedes dejar de actuar como un viejo amargado?- Le cuestiono Rin con sencillez, -No es como si fuese el fin del mundo nuevamente, es sólo un simple demonio que parece estar perdido- Aclaro distinguiendo las marcas de ceniza en el camino; a sus espaldas el resto del grupo les observaba tratando de no intervenir, no era raro ver a los gemelos discutir esos días, pero esa pelea en particular no parecía traer nada bueno.
-Okumura Sensei esta enojado- Susurro Shima tratando de no llamar la atención.
-Eso es porque Rin es demasiado atrabancado- Aclaro Bon poco después cruzándose de brazos.
-¿Pero porque pelean tanto?, ¡Yuki Char, Rin Chan!- Intervino Shiemi llamando la atención de ambos, los cuales se detuvieron en el acto reiniciando su caminata, no sin antes dirigirse una mirada seria.
-Eres un irresponsable-Finalizo el menor en un susurro.
-Ahhh esto esta cada vez peor-Prosiguió Renzou resignado. La rutina indicaba un largo rato de silencio antes de que todo volviese a la normalidad.
Ninguno de los hermanos dijo nada después de eso.
Fin del Flashback…
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Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar.
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-¿Qué es lo que piensas?- Pregunto el felino al notar la mirada seria de su acompañante.
-Sólo recordaba- Susurro el exorcista distinguiendo la ahora familiar figura del rey de la tierra al frente, mismo que parecía ignorarle desde su trato.
-¿Qué cosa?- Prosiguió Kuro, un tanto aburrido y tratando de hacer platica.
-Nuestra última discusión- Explico Yukio algo apenado, -Le dije que era un irresponsable- Comento con un leve toque de arrepentimiento, -Nunca pensé que sería la última vez que hablaría realmente con él-
-No te preocupes, estoy seguro que no te culpa por eso, la verdad es que incluso él lo admite a veces, pero no es porque no desee hacer las cosas, creo que se esfuerza mucho por demostrar que es capaz de hacer de todo. Es sólo que es algo distraído para las cosas teóricas, siempre ha sido mejor para la práctica- Respondió el familiar con un tono alegre.
-Gracias- Replico el chico frenando de golpe al notar que su guía parecía haberse detenido.
-¿Sucede algo?- Pregunto, notando el gesto afilado y peligroso del demonio de mayor edad.
-Alguien quiere divertirse- Susurro.
El semi humano lo escucho, los pasos casi imperceptibles de algo o alguien acercándose a gran velocidad. El tiempo parecía correr más lento y a veces más rápido que en Assian, pero el cielo no cambiaba ese era un claro ejemplo de la situación. La tercia de demonios camino durante largo rato sin encuentros o cambios en el paisaje, lo que hacía el viaje monótono, cuando de la nada Amaimon desapareció dejando a solas al joven híbrido junto con el felino. La criatura que ahora asemejaba más un "Grifón" salto extendiendo sus enormes garras para acabar con su víctima de un zarpazo.
-Claro, claro- Refunfuño el joven de anteojos sacando sus armas y abriendo fuego, la criatura al sentir las balas benditas gruño consiente de la peligrosidad de aquel ataque.
Un quejido envolvió el paraje, con el dolor de un arma prohibida en un mundo demoniaco. Yukio se movió evitando otro golpe, para recargar el arma y disparar de nuevo; la criatura continuo gimiendo, consiente de que estaba perdiendo la batalla, el exorcista ni siquiera parecía esforzarse.
-¿Por qué?, ¿Por qué traes armas divinas a este lugar?- Pregunto el ave desesperada, las heridas no sanaban a pesar de estar en Gehenna, el vapor de las quemaduras se extendía con un odor insoportable mientras peleaba por mantenerse de pie.
-Sólo me defiendo- Replico el "Dragon/Médico" –Tu me atacaste antes- Prosiguió inseguro de si debía tener esa conversación. A veces era más fácil cuando no les entendía. Cuando los veía como criaturas viles sin sentimientos, cuando Rin no trataba de hacerlo cambiar su perspectiva.
-Yo defendía mi territorio de invasores, yo…- La voz perdió fuerza en su mente, mientras la gigantesca criatura se desplomaba a sus pies. Por primera vez en mucho tiempo se sintió culpable, matar seres de esa especie era su trabajo, los años le habían endurecido o al menos eso pensaba, hasta "HOY".
-Rápido y directo- Exclamo el guía aproximándose.
-¿Por qué no hiciste nada?- Le cuestiono el gatillero recargando antes de guardar el arma.
-No era necesario, y… no era de uno de mis subordinados, sólo un forastero buscando hogar en un reino al que no pertenece; al menos fuiste rápido, yo no habría sido tan dadivoso-Explico el rey de la tierra con frialdad.
-Pero ¿Por qué nos ataco?- Prosiguió
-El sabía que no era bienvenido aquí, debía regresar a su lugar o morir- Finalizo Amaimon sin ganas de continuar con esa conversación.
-Además el trato era llevarte con Tousan, no intervenir- Finalizo.
Yukio frunció el seño, pero no dijo más, volviendo su atención al cuerpo del caído, el cual moribundo parecía pelear por seguir respirando.
-Eso…no esta bien- Se dijo aproximándose a la criatura, el otro chico le observo sin hacer nada, recargándose en el árbol más cercano, observando la reacción de su "pequeño medio hermano".
Sacando algo de su botiquín el médico se acerco al ser con las manos en alto, su cola descendió levemente indicando que no tenía intenciones de hacerle daño.
-Lo siento- Dijo con un toque de arrepentimiento, -Desconocía la razón de tu ataque, de haber sabido que sólo buscabas refugio y te veías amenazado no habría sido tan impetuoso- Se disculpo mientras limpiaba la herida más próxima al pecho, ya que para él sería la más peligrosa. El ente no replico, herido y agotado se limito a esperar el final. Sus ojos dorados enfocaron al demonio de las llamas azules, la flamita de la cola del médico llamo su atención cual hipnotista, recordándole una situación familiar, dejándolo entrar en ese estupor donde la sensibilidad dejaba de tener significado.
-Como todo-
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En muchos casos se hace por miedo lo que debe hacerse por deber.
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-Medico- La palabra lo saco de sus pensamientos. Amaimon repetía el título una y otra vez tarareándolo como un juego, esto irritaba un poco al joven Okumura, pero ya estaba acostumbrándose a las extrañas reacciones del poderoso demonio.
-Lo mejor era dejarlo morir, el agradecimiento no se le da bien a esa clase de criaturas; sin embargo la traición si- Comento el gato negro al ver al grifón descansar a lo lejos, sus heridas finalmente estaban sanando y los vendajes perderían su eficacia en poco tiempo.
-Cuando se recupere te matará- Intervino el rey de la tierra.
-Gracias- Fue la replica de parte del exorcista. –Es sólo que no sentí que fuera correcto que lo dejará morir así sin un sentido- Pensó.
-La piedad no es una característica de tu personalidad, ¿O lo es?- Pegunto su futuro jefe aproximándosele. El demonio de cabello verde se hinco frente al otro chico observándolo de cerca, Yukio podía sentir la respiración de su interlocutor sobre el suyo, por instinto retrocedió levemente encontrándose con un tronco, el árbol parecía haber crecido de manera repentina.
-No escapes- Le advirtió su guía aproximándose nuevamente.
-La piedad es una de las razones por las que quise ser médico- Murmuro el exorcista algo inseguro. No era normal que alguien se le acercara tanto y no se sentía cómodo.
-¿Es en serio?, ¿O es parte de la mentira?- Pregunto Amaimon.
-Es…es en serio- Confirmo Yukio. –Era cierto, él más que nada deseaba ser médico; siempre quiso ser un simple humano sin orígenes extraños o herencias raras, su único sueño fue vivir su vida como cualquier otro, sin el exorcismo, sin los demonios, deseaba dedicarse a sus estudios, encontrar un trabajo y tener una vida normal.
El joven de mayor edad sonrió en son de burla. -Ciertamente- Exclamo alejándose.
-Sería entretenido ver como te matan, pero se que no deseas desperdiciar más tiempo- Comento poco después cambiando el tema, -Ahora caminemos- Comando buscando algo en su bolsillo sin resultado alguno. -Tu paciente ya no corre el riesgo de morir, no hay caso en seguir esperando-Susurro gruñendo a lo bajo. -Demasiado tiempo en Gehenna- Prosiguió, -Me he quedado sin reservas-Continuo en un murmullo.
-¡Cuando acabemos me tendrás que obsequiar muchos dulces!- Grito de repente antes de volverse hacia el camino.
-Es tan extraño que comienzo a pensar que Mephisto y Rin son normales- Pensó Okumura negando para sí.
-AI- Replico finalmente corriendo junto con Kuro para alcanzarlo. Amaimon era todo menos paciente.
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A veces hay que saber luchar no sólo sin miedo, si no también sin esperanza.
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-¿Dónde estas ahora Rin?, ¿Estarás bien?- Las dudas embargaron su persona mientras avanzaba. Su guía tenía razón, el lugar era lúgubre y… aburrido.
-Rayos comienzo a sonar como él- Murmuro pasando una mano por su cabello.
-Hemos llegado a la frontera- Exclamo Amaimon señalando las montañas de hielo que rodeaban los bosques.
-Se lo que has de estar pensando, que las llamas del infierno deberían arder a los alrededores de la capital, pero los mitos que los humanos inventan no son más que eso- Confirmo el Rey de la tierra. –Nosotros vamos hacia el centro, donde la oscuridad se hace más extensa, donde las prisiones se irguen para tratar de amedrentar a los que caminan por esta tierra.
-¿Por eso aquí no amanece?- Pregunto Yukio.
-Su interlocutor asintió, te lo dije, es monótono-Continuo-Pero descuida, esto no es obra de Satán. El joven le miro extrañado, las escrituras; las palabras de los libros hablaban sobre el fuego eterno, sobre el castigo, sobre el juicio que parecía no haber llegado aún.
- Tousan sabe que estamos aquí- Explico su acompañante, -tal vez nos este esperando; eso explicaría porque ninguno de mis hermanos o demonios menores ha intervenido-Advirtió buscando alguna reacción en el exorcista.
-Eso no me importa, tengo que llegar con Rin, se lo prometí a Papá- Replico el híbrido.
Amaimon le miro poco impresionado, era lógico que su parte humana quisiese hacerlo por razones que no le competían, pero tal vez era más la necesidad de llevar a cabo una promesa, ¿O era el verdadero amor fraternal el que le impulsaba?, el rey de la tierra había decidido participar en el juego de su hermano por mera diversión, pero el tratar con los gemelos le presentaba retos que enfrentaba con su propia indiferencia, pero ¿Hasta cuando podía seguir con su falta de interés?.
Nadie conocía la verdadera respuesta, ni siquiera él; pero estaba seguro de que tarde o temprano tendría que hacer algo y no le gustaba del todo eso.
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Cuando se teme a alguien es porque le hemos concedido poder ante nosotros
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El frío era aún peor que en casa, no existía manera de definir la temperatura que les rodeaba, consientes de que cualquier humano habría muerto de hipotermia tiempo atrás. Ninguno de ellos había dicho una palabra desde su última parada, como si ambos viajasen en su propio universo, mientras Kuro les seguía cuidando los alrededores.
-Pocos se atreven a interponerse ante un rey, pero no es un hecho garantizado- Irrumpió una voz al frente, Yukio levanto el rostro para poder percatarse de la nueva presencia, la nieve y el viento golpeteaban su cuerpo de manera constante, dificultando su visibilidad.
-Belfegor-Exclamo Amaimon distinguiendo la forma de su hermano.
-Bienvenido a casa- Replico el demonio, el cual al igual que ellos parecía ser un chico no mayor a los 15, con cabello plata saturado, ojos grises, piel blanca y un par de cuernos en forma de "V", que sobresalían sobre la cien, arriba de las largas orejas élficas; sus facciones semejantes a las del rey de la tierra contenían un toque más refinado, acompañado de unas uñas negras, largas y puntiagudas como cierre. A su espalda su cola sobresalía con elegancia, enfatizando la continuidad en su ser.
El exorcista escucho el nombre consiente de que ese era otro de los príncipes del inferno, el mismo que representaba la Pereza, reconocido por ofrecer la salida fácil, tentando a las almas con sus propuestas.
-Bienvenido a casa Amaimon, ¿No ibas a traer a Mephistopheles contigo?- Replico el recién llegado.
-Lo que él haga o no, no es de tu incumbencia- Contesto el aludido.
Belfegor sonrió al escucharlo, mostrando los colmillos de manera tierna; -Si eso era de esperarse- Confirmo, -Por eso debiste aceptar mi propuesta, pero no; siempre tienes que hacer las cosas del modo difícil- Aclaro saltando para caer sobre el camino helado aproximándose a los viajeros.
-¿Qué modales son esos?, ¿Así es como recibes a un hermano?- Continuo el chico de cabello claro rodeando al otro rey.
Amaimon le miro con indiferencia antes de volverse hacia su acompañante.
-Vámonos- Exclamo.
-¿Así que tu eres su gemelo?- Pregunto Belfegor acercándose al gatillero, -Eres más alto que él y tu cabello parece diferente, aunque…- Susurro para sí jalando los lentes para verlo desde otro ángulo.
-Ahhhh así es mejor- Aclaro.
-No de nuevo- Refunfuño Yukio arrebatando el instrumento óptico para colocárselo de nuevo.
-Así que los usas para verte diferente, hmmmmm, interesante concepto, supongo que yo haría lo mismo si estuviese en tu situación- Comento el demonio de plata, sin embargo el exorcista simplemente se giro para seguir la orden de su guía.
-¿Estas seguro de que quieres seguirlo?- Pregunto el chico de repente, -¡Yo conozco un camino más rápido!- Prosiguió. Kuro le miraba pero no dijo nada.
El semi humano lo miro de reojo notando como su compañero se detenía esperando escuchar su decisión.
-Estoy seguro de que deseas llegar con él rápido, no sabes lo que podría estar sucediendo o de cuanto tiempo dispones; y el camino de la montaña es largo y peligroso- Continuo.
El rey de la tierra sonrió, sabía que su hermano estaba jugando, tentando esa alma humana que el joven gatillero poseía a pesar de ser hijo de Satán.
-Lo siento, agradezco la oferta, pero ya hice un trato- Respondió el chico cabello castaño sonriendo con amabilidad. El gesto suave casi natural era tan fácil de entender, aunque completamente falso en su interior. Una mentira bien practicada.
-Bien, bien, rey de las mentiras- Pensó Amaimon.
-Hmmm, ¿Es eso?- Recalco Belfegor dirigiendo su atención al chico de cabello verdoso.
-Lo es- Confirmo su hermano, -Ahora lárgate-Finalizo con un tono más peligroso.
-Ja, ja, ja , eres único, Amaimon, has aprendido bien de Mephistopheles- Respondió, aunque la sonrisa no alcanzo su mirada, como lo había hecho con Yukio.
-Has aprendido aprovechar las oportunidades de un modo inteligente- Aclaro.
-Años de práctica- Respondió el Rey de la tierra.
-De acuerdo, acepto que me ganaste, pero debes saber algo mi querido hermano; los otros estarán esperando tu llegada, ya que papá así lo quiere- Finalizo antes de alejarse para desaparecer de nuevo en la tormenta.
El Rey de la tierra sin embargo no le tomo mayor interés, esa era la advertencia de su hermano, avisándole que las cosas podrían tornarse un poco más complejas adelante.
"Papá esta esperando, pero no esta feliz, tendrás mucho por explicar"
-Imagino que eso sólo es un aviso- Comento Yukio poco después.
-Efectivamente Rey de las mentiras- Replico Amaimon.
-Entonces no perdamos más el tiempo-Afirmo el semi humano observando el camino, mismo que se perdía al frente entre la nieve y sombras; nadie sabía lo que podrían encontrar ahí, tras las viejas rocas que protegían la gran entrada natural.
-Entendido- Fue la respuesta, antes que el grupo volviese al camino.
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Teme a un solo enemigo, a ti mismo.
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Oscuridad, eso es todo lo que se divisaba, la ausencia de la luz.
-¿Qué somos en un universo en el que no hay nada que dictamine nuestras razones para existir?, Pero todo tiene una razón de ser, buena o mala, todo tiene una causa…
Yukio se volvió para admirar la luz tenue casi imperceptible de la flama azul en su cola, la única que lograba irrumpir en ese universo conocido como "nada".
-¿Esto es todo lo que hay?, ¿Lo que tendremos al frente?, ¿Cómo sabremos si vamos por el camino adecuado?- Las preguntas asaltaron su mente mientras buscaba alguna respuesta lógica.
-No hay manera de saber, solo te queda confiar en mi palabra- Aclaro Amaimon.
Yukio asintió acariciando a Kuro, mismo que reposaba sobre sus brazos.
-No hay viento, no hace frío, ni calor- Susurro el felino.
-Pero no estas sólo- Confirmo el joven Okumura tratando de brindarle al familiar de su hermano algo de confort.
-Extraño a Rin- susurro el felino.
-Yo también-Aseguro el joven sensei.
-Yo también-
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No ha aprendido las lecciones de la vida, quien diariamente no ha vencido ningún temor.
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Flashback…
Yukio lo observo de rodillas a su lado, su hermano herido por su propia arma, la sangre brotando libre de su herida y la mirada "Llena de compasión"
-Hermano- Escucho el susurro, -¡Hermano!-
-No Rin- Se dijo su gemelo peleando por recuperar su cuerpo, con la oscuridad y el odio que su propio padre albergaba atrapado en su interior. Sentía los deseos de venganza, la impotencia y frustración en su piel.
-Yo lo siento, lo siento tanto- Exclamo el exorcista levantando su arma nuevamente; sólo que esta vez fue para apuntar a su cabeza.
-No quiero lastimarte Ni-san-Prosiguió cortando cartucho. Debía morir si esa era la respuesta
-¿Qué piensas hacer?, ¿Piensas dispararte?- Resonó la voz de Satán en su mente.
-Si- Contesto, prefería morir a traicionar la memoria de mi padre Shiro, a lastimar a mi hermano y a mis amigos, la figura de Shiemi en el suelo herida era suficiente razón.
-¡NO!- Escucho el grito de Rin acompañado de un golpe dirigido a su rostro; -¿Qué crees que estas haciendo?, ¿Qué crees que estas haciendo?-Prosiguió su hermano mayor.
-Ni…San-
-No quiero perderte, no quiero, "Tengo miedo de quedarme sólo".
Fin del Flashback…
…
-Todos tememos a algo- Susurro abrazando al felino, el tiempo parecía inexistente, sin ningún cambio; excepto por el constante movimiento de su guía al frente.
-Al menos esta él- Se dijo sin entender el porque de aquella oración.
La oscuridad sólo atrae la desesperanza, el vació, la soledad, la necesidad…
-Esta ha sido mi vida durante eras-
Yukio se detuvo por un instante al escuchar la voz. -¿quién dijo eso?- Pregunto.
"Tu me conoces hijo"- Continuo el ente en su propia mente.
-No, tu no- Respondió en sus pensamientos con temor.
"Creíste haberlo superado", pero como todo no era más que un mero engaño.
-¿Por qué a pesar de todo lo que has visto quieres detenerme?- Resonó la pregunta con un leve toque lleno de pena.
-Sólo quiero ayudar a mi hermano- Contesto.
-¿Es eso, o es el temor a quedarte sólo?- Se escucho la réplica.
-Devuélveme a RIN, él no merece esto, no es justo- Respondió el exorcista con angustia.
-Nadie merece esto, pero la vida no es justa- Finalizo loa voz.
-¡NO!- Grito Yukio, -Me niego aceptar que eso sea todo- Argumento adelantándose al mismo Amaimon para bloquearle el paso.
-¡Dime que hay una salida!; ¡Dime que hay una manera para acabar con todo esto!- Exigió. El demonio de cabello verde, entrecerró sus ojos antes de liberar un suspiro.
-No dejes que juegue contigo- Aclaro haciéndolo a un lado para seguir adelante.
-¿De que estas hablando?- Susurro el semi humano.
-Hay muchos tipos de Gula y tu estás cayendo en su truco, ¿O es que acaso no sabes que tu propia necesidad de auto compadecerte te esta guiando?, o tal vez sea la culpa- Aseguro el rey de la tierra.
-Gula- Repitió el exorcista para si- Belzebú-Confirmo.
-Cuando no hay nada , la necesidad se hace demasiado evidente, al menos para los humanos- Explico su guía con indiferencia, -No hay manera de llevar la cuenta de cuantas almas han caído en ese viejo truco- Dijo.
Un aplauso irrumpió la conversación, con una nueva aparición.
-Bien hecho mis jóvenes hermanos-
Continuará…
