Hola muchachas, Gracias por sus hermosos reviews, veo que las críticas van más por los monstruosos errores de ortografías y de lo corto que es y se que me matarán si no hago algo al respecto XD ja! Pero no se preocupen haré todo lo mejor posible.
"MALDITA OBSESIÓN"
"La Diosa Navertaly "
By: Vero Eve Forever
Chapter 3:
PLANETA TIERRA, CORPORACIÓN CÁPSULA.
Se encontraba en el laboratorio de su padre haciendo los planos de un nuevo prototipo de Auto-Nave para la mejoría de transporte, algo mucho más avanzado en casi todo los aspecto, velocidad, propulsores, motor, resistencia, material, piloto inteligente etc. Por culpa de esto no había dormido ni casi toda la noche ya que los planos tendría que presentarlos mañana y al siguiente día prepararse para poner manos a la obra si todo salia bien, siendo muy optimista y un poco arrogante para ella era obvio que si. Estando todo el tiempo en la computadora realizando el diseño de la misma la había agotado de sobremanera. Se levantó de la silla giratoria y se acercó a la cafetera sirviéndose una taza de café.
-Veo que aún sigues con eso- Una voz muy familiar se escuchó a sus espalda, la agotada mujer dio la vuelta y se encontró con su padre. Un hombre de estatura baja, de cabellos lilas y un fino bigote, anteojo y vestido de una bata blanca y su inseparable Gato Tama en su hombro.
La muchacha con algo de ojeras y cansancio muy notable, sonrió.
-¡Buenos días papá!
- ¡Buenos días hija! Creo que hablabas literalmente cuando dijiste que te harías responsable de esto- Comentó el hombre observando a su alrededor.
- Si lo se, es una oportunidad para demostrar que yo soy la Gran Bulma Briefs- Habló la chica con arrogancia.
- Hija no necesitas demostrar a nadie, lo eres.
- Hmp! Gracias papá- Sonrió.
- Ve a descansar, yo me encargaré.
La mujer bostezo al momento en que estiraba sus brazos, no había notado lo tan cansada que estaba, si su amiga Milk lo supiera, la mataría ya que ella era muy sobre protectora con ella.
- De acuerdo pa!- Le dio un dulce beso de la mejilla y salió del laboratorio caminando por los pasillos de la enorme Casa. Dejó su taza en la cocina después de haber bebido todo su preciado café y se marchó directo a la habitación. Buscó entre sus guarda ropas algo cómodo que ponerse mientras tarareaba una canción.
Eligió una pijama corta hasta un poca más arriba de la rodilla de un color blanco tirando a celeste, un poco suelto al cuerpo. Se adentró al baño llenando la tina con una emanante agua tibia que pudieran relajarla por completo, el vapor empezaba a subir y humedecer un poco los azulejos blancos. Desnudó su cuerpo dejando ver su blanca piel y el vapor del agua empezó a humedecerla hasta sentir su piel brillante y con varias gotas resbalando lentamente. Recogió su cabello corto en una coleta rebelde y se adentró a la tina cerrando sus ojos, sintiendo que todo el cansancio la abondanaban.
Tener su mente ocupada como en los planos la había hecho olvidar de aquel extraño y frío presentimiento o corazonada de que algo malo ocurriría, algo que no solo a ella lo afectaría si no a toda la población ¿Destrucción o conquista Global? sacudió la cabeza en forma negativa ¿Quien diablos tendría el suficiente valor para armar caos Mundial?.
Frunció sus delgadas cejas intentando matar aquel sentimiento que lo único que lograba era aterrarla, si algo malo ocurriera, ella, su familia y amigos podrían esconderse en un búnker secreto que tenia a 50 metros bajo tierra, creada por su mismo padre de un material tan resistente e impenetrable.
Salio del baño después de su relajante ducha solamente envolvida en una toalla y otra en su cabello, se colocó la pijama que había elegido y literalmente se tumbó a la cama. La joven muchacha era ignorante a unos ojos femeninos que la observaba a través de una esfera de cristal color celeste.
Una mujer de cabello largo hasta las caderas y de un color blanco radiante, ojos grandes de color verdes esmeraldas y tan brillantes a igual que su blanca piel. Las facciones de su rostro eran muy refinados y delicados. Su cuerpo escultural vestía de un vestido largo y blanco mostrando sus hombros y sus finos brazos. Llevaba en su frente una diadema de oro y en el centro de esta, un pequeño rubí. En su sus brazos, dos brazalete de oro puro con diseños de hermosas rosas blancas y por último en su delgado cuello un coyar de diamantes. En pocas palabras, una hermosa mujer.
La Muchacha sonrió con ternura al ver a la joven de pelo azul durmiendo con tanta paz.
- ¡Su alteza!, no estoy de acuerdo con el futuro de esa niña- Una voz infantil resonó a su costado. La mayor observó a su acompañante, un pequeño y tierno Gato flotante de color blanco y ojos azules marinos.
Ella sonrió y acaricio suavemente la esfera de cristal.
- Ella es la clave para salvar a los Saiyajines de una destrucción segura- Contestó con una angelical voz.
-Sabe usted perfectamente que es inevitable, la muerte es su castigo por arrebatar varias vidas inocentes y por crear el caos y la destrucción.
Ella suspiró con un deje de tristeza míentras sentía su larga cabellera bailar al compás del viento.
- Lo se, solo me compadezco de ellos y quiero darles una segunda oportunidad.
-¿¡Arriesgando la vida de una inocente chica en las garras del Rey y el Príncipe!?- Cuestionó.
- Como dije, Bulma es la clave- Volvió a repetir- Tal vez ella podría hacer algo al respecto.
- ¿¡Como!?
- Ya lo verás- Volvió a sonreír.
El pequeño Gato observó el maravilloso planeta, a lo lejos del cielo purpura, se apreciaba la vista de los enormes planetas vecinos, cada planeta de distintos tamaños y coleres. Sintió la suavidad del verde césped en sus pequeñas patitas mientras el perfume de las bonitas rosas y flores de todos los colores embriagaba su nariz provocándole picor. El planeta de la Diosa Navertaly era simplemente precioso.
- Esos Saiyajines corruptos no merecen a una niña de corazón puro como ella, majestad- Comentó el pequeño gato sintiendo lástima por la joven.
- Debes aprender a ver más allá de las apariencias mi querido Mishu- Habló la deidad con calma.
-Insinúa que esos dos Saiyajines son monstruos que ocultan un corazón!?- Ironizó con burla, la mujer solo fruncio sus delgadas cejas.
-Todo ser vivo posee uno, Malos o buenos- Contestó mientras sentía la fresca brisa acariciar su piel- Con la llegada de Bulma a sus vidas, las cosas cambiaran muchos.
- ¿Y esos sueños, usted tiene algo que ver?- Preguntó pasando por alto el ruvor casi violento adornando las mejillas de la deidad.
Ella negó suavemente- No, yo no tengo nada que ver, es ella.
- ¿¡Quee!? ¿Como? Es decir, uno no puede hacer que el otro sueñe lo que desea.
- Es ella- Volvió a repetir- el destino está marcando las vidas de los tres a través de ella- Sonrió.
- Si me permite cuestionarla majestad, ella es solo una humana, los humanos no tienen esas clases de poderes.
- No, Bulma no es una simple Humana.
- ¿Que insinúa alteza? No creo que esa chica tenga poderes o algo así.
Ella lo miró un momento para luego levantar su vista al precioso cielo cerrando sus ojos esmerealdas mientras suspiraba.
- Mishu, mi querido amigo, debes aprender que la razón y la lógica de algo increíble no siempre lo entenderás o comprenderás. Se paciente y espera, tus preguntas serán respondidas.
Lo cierto es que esas palabras consternaron demasiado a su acompañante. Sabia quien era exactamente la muchacha de cabello azul, pero no iba a revelarlo, no ahora.
OoO
Había estado dormida hasta las diez de la mañana y ahora se encontraba ya retomando su trabajo, aunque su padre le haya dicho mil veces que descansara lo había hecho caso omiso.
- ¿¡Deseas que te mate por lo excesiva que eres!?- Oyó la voz de su amiga Milk que recién había llegado, levantó la mirada y se encontró con una joven de cabello largo y negro a igual que sus ojos, vestía de un Kimono rojo y un pantalocillo azul marino.
- ¡Hola Milk!-Saludó ella pasando por alto su amenaza- Creí que no vendría.
- Bueno es que salí temprano de la universidad y hablando de ti supongo que en realidad estás loca- Le regaño poniendo sus brazos en jarra- Eres demasiada exigente con tus planos y que se yo lo que haces.
- Sabes que es mi deber, además esto es lo poco que haría, cuando tome las riendas de la C.c será peor- Aclaró ella.
La chica pelinegra parpadeó mientras se adentraba al laboratorio- De veras que eres terca, ni siquiera escuchas a tu mejor amiga.
- Sabes que debo tener estos planos preparados Milk.
- Parece ser que la Ingeniería Mecánica resulta ser difícil- Comentó mirando los planos confundida y Bulma río por la expresión que reflejaba en su rostro.
- Eso son los planos de los propulsores- Comentó ella levantándose de la silla.
- Vaya Bulma, eres muy inteligente- La halagó ya un poco más relajada dejando los planos en el escritorio- Y escuchame esta vez, mereces digno descanso. Has estado toda la semana ocupada que ya te as olvidado de mi.
- ¿Y que surgieres que hagamos?
- Mmm!- Llevó sus dedos a la barbilla- Hace mucho tiempo que no vamos a la playa.
- Es verdad, pero creeme hoy no tengo ganas amiga.
- Hay Bulma tu no tienes ganas de nada- Dijo ella en reproche- Te hace falta un novio.
La chica de pelo azul resopló fastidiada- No quiero saber nada de ellos, son unos idiotas.
- ¿¡Idiotas!? ¿¡y que te hicieron ahora!?- Preguntó confundida.
- Nada pero... Olvidalo- Le dio la espalda retomando su trabajos. La pelinegra vio a su amiga perspectiva, sabia que ella no creía en los hombres ni en el amor pero ¿Que le llevó a odiar a los muchachos? Por lo que sabia Bulma nunca tuvo novio o estuvo realmente enamorada, bueno si, tal vez en el pasado le había gustado un chico llamado Yamcha pero él era un mujeriego sin remedio, tal vez esa sea la razón por la cual cree que todos los hombres son iguales.
Después de que la peliazul a regañadientes haya aceptado salir un poco de su excesivo trabajo, ambas chicas fueron a pasear y hacer compras como es costumbre en una mujer.
OoO
A los lejos de lo infinito del universo cuatros naves esféricas e individuales siendo rodeados por una aura blanca se aproximaban con tanta velocidad al planeta verde (Tierra). El príncipe frunció el ceño, de nuevo esos sueños, pero esta vez era diferente.
Vio a la temblorosa mujer allí sentada en el suelo con las rodillas en su pecho y su barbilla recargando en esta, estaba asustada, sus lágrimas amenazaban con salir de esos ojos que lo miraban con puro horror y fuego a la vez, fuego del odio que sentía hacia él. Sonrió mientras ella lo fulminaba con la mirada. Se acercó a ella peligrosamente y tomó con brusquedad su delgado brazo.
- ¡Sueltame animal!- Chilló la joven forcejeando.
El hombre la sacudió con fuerzas para después darle un leve golpe, tan leve que ella sintió el mismísimo infierno golpearla, de su rosada boca salio un gemido de dolor mientras llevaba unas de sus manos a la zona herida.
- Es para que aprendas hembra terrícola- Dijo el saiyajin amordazando sus pequeñas manos en esas cadenas frías, duras y pesadas. Una vez la chica inmovilizada la tomó de su pequeño mentón y la miró a los ojos, se relamió los labios y capturó su suave boca en un beso cavernícola, salvaje, tan salvaje que ella se quejaba del dolor y del asco.
Un ataque de pánico se apoderó de ella, aquel hombre tan gigante a su lado iba a violarla, de eso no tenia dudas. Sintió un miembro peludo acariciar su muslo debajo de su desgastada ropa y se alarmó, intentó alejarlo con todas sus fuerzas pero le era imposible, ese Saiyajin era mucho más fuerte y estaba segura que toda esa masa de músculos la aplastaría.
La siguió besando con desespero hasta que sintió un potente rayo caliente atravesar su pecho y corazón, sus ojos se nublaron cayendo de inmediato al suelo. La joven agitada observó el cuerpo y el olor a sangre le dio repulsión. Levantó la mirada encontrándose con el mismísimo Príncipe de los saiyajin.
La joven retrocedió un poco, ese saiyajin era mucho más temible que el otro, su mirada, sus ojos eran mucho más fríos que el hielo.
Despertó de inmediato, mientras observaba a los controles de comando. Era la primera vez que soñaba algo que sea diferente a sexo. Pero la pregunta que se hacia en su cabeza llamó su atención por completo ¿Por que defendió a esa mujer?, dio un resoplido, no se sometería de nuevo a sus pensamientos. Levantó su mirada negra hasta encontrarse con la pequeña ventanilla de la nave, mirando al frío vacío encontrándose con pequeños puntos blancos a millones de kilómetros.
Apretó sus puños con sastifacción, pronto eliminaría a una raza indignante de la existencia y eso le llenaba de placer hasta los huesos, una sonrisa sádica se formó en sus labios y su mirada negra se oscureció aún más. La sangre en sus manos era como si en realidad fuera lo más delicioso que podía sentir aunque prefería pelear con oponentes dignos y tener una gran batalla, era inevitable no ver sangre desparramada, sin duda era un Saiyajin.
OoO
El doctor Briefs que se encontraba en el laboratorio observan detenidamente la pantalla, se veía muy oscuro, era claro que estaba hechando un vistaso al enorme espacio a través del Satélite creado por su misma Empresa. Vio algo pequeño como una estrella fugaz acercarse a miles de kilómetros desde la atmósfera terrestre y abrió sus ojos al no solo ver una sino tres más, como científico con experiencia sabia que aquello no eran unos simples meteoritos apunto de estrellarse contra la tierra, no lo sabia con certeza pero no pasaría por alto aquello.
- Hola papá, ya llegué- Saludó Bulma entrando al Laboratorio, la chica al ver a su padre sumiso en sus pensamientos preguntó- ¿Que ocurre papá?
El Doctor pareció reaccionar y negó con la cabeza suavemente- No ocurre nada hija.
Hubo un silencio incomodo hasta que ella sonrió y habló.
- ¿Te ayudo en algo?
- No hija, ya hiciste suficiente. Estuve evaluando los planos y creo que estamos de acuerdo.
- Pues claro, soy tu hija- Le guiñó un ojo.
- Bulma querida!- Una mujer rubia se acercó a padre hija con una bandeja llena de pastelillos de chocolates- Que bien que llegaste para que pruebes estos deliciosos pastelillos- Dijo la mujer con una sonrisa imborrable en su rostro.
- Ha! De acuerdo mamá- Sonrió, tomó uno que se parecía más a una rosa y los llevó a la boca degustando de su sabor- ¡Está delicioso!
- Tu también querido- Se dirigió a su esposo.
-De acuerdo querida- Y los probó
La mujer jovial y rubia preparó un delicioso café espumoso para su familia, padre e hija se veían igual de cansados. Disfrutaron entre ellos con la compañía de Milk. Todos eran ignorantes al peligro que se aproximaba, de que pronto la paz que gobernaba en el Planeta Tierra se extinguiría.
CONTINUARÁ...
Chicas, no se preocupen, actualizaré lo mas pronto posible ya que tardaré un poco si pienso hacer el cap, más largo XD.
