Capitulo 3: Dia 2

A pesar de que sabía que las horas pasaban no pude pegar el ojo, todos mis sentidos se encontraban alerta provocando que mis músculos se tensaran completamente sin descansar. Podía escuchar a cada criatura que se encontraba a las afuera de la cueva lo que me generaba mas recelo, estaba seguro que había algo ahí que me quería matar.

El encuentro con los humanos me había causado un severo trastornado, tenía miedo de salir, de moverme y de incluso respirar. Siempre me dije que sería valiente en ese tipo de situaciones, pero aquí estaba congelado del miedo sin posibilidades de reaccionar.

Suspirando, intente de nuevo tranquilizarme sin éxito, hasta que escuche los cascos de una gamuza, levantándome por primera vez en horas, empecé a gatear para asomarme lentamente y ver al animal, olí el viento sin detectar intrusos, me puse de pie por completo para comer.

Después de cocinar y comer la carne, mi cuerpo tuvo una considerable relajación, cerré mis ojos para ver si esta vez tenía éxito.

Me desperté a la medianoche, mis musculos se encontraban adoloridos, al igual que mi cabeza. La tensión me había jugado una mala pasada, agarre mis cosas para seguir mi camino, rezándole a cualquier dios que me quisiera ayudar, que los humanos no se cruzaran conmigo nuevamente (no soy muy religioso)

Después de avanzar unos metros sin encontrar inconvenientes, me decidí a avanzar más rápido. Casi corriendo pase por el lugar de mi encuentro descubriendo que los humanos se había ido hace horas atrás (capaz que no eran tan malos)

Sin detenerme seguí por el norte, con la esperanza de encontrar rastros de alguna hembra. La nieve empezó a caer cubriendo cualquier huella, (no es bueno), resignado me decidí a continuar.

El olor de carne inundo mis fosas nasales, sin entender que pasaba me deje guiar a su paradero. Después de caminar unas horas me detuve para descansar un momento, sentándome mire hacia el cielo.

Cuando era niño mi padre siempre me decía que los dioses nos protegían desde los cielos, por esa razón debíamos mirar hacia arriba para demostrarles que eras humildes y serviciales.

Cuando seas grande y capaz de proteger a los demás deberás entender que ellos te protegerán solo si les muestras que los respetas. Es muy importante que veas y entiendas que solo somos seres diminutos a sus servicios.

Me miro a los ojos y por primera vez en mi vida no me dijo que los bajara, sino que continúo hablando:

Ahora serás muy pequeño para entenderlo, pero aun así no te olvides jamás, de agradecerles por protegerte. Cuando estés en tu viaje y tengas que descansar mira hacia arriba y recuerda mis palabras sonríe, y diles gracias.

Y así lo hice, mire hacia el enorme cielo, mientras sonreía recordando todo lo sucedido.

_Gracias –dije mientras bajaba la mirada hacia el gigantesco bosque ahora sumergido entre las sombras.

Levántate, aun si tienes dolor, muestra tu valentía, y sigue adelante que los Yetis no se rinden con facilidad. Y tú eres uno de nosotros hijo no avergüences a la familia.

Suspirando, me levante para empezar de nuevo, mis pies estaban sucios y adoloridos, pero no me detuve. Casi sin poder avanzar sentí el aroma más fuerte, alertándome, pude ver en la lejanía humo, dándome cuenta que debía ser un campamento humano mire a mi derecha para rodearlo.

No seas estúpido, no te enfrentes a una batalla que tu sabes que no puedes ganar, morir intentando no vale la pena. Huir no es tonto ni cobarde, sino inteligente.

Solo con los sonidos de mis pasos revotando en los arboles, seguía adelante, hasta que una risa sonó. Confundido mire a mí alrededor, mientras me agachaba para atacar a cualquiera que se acercara.

Gracias por leer.

Próxima actualización: 22-05-2014

Nos Vemos.