… Shaman King no me pertenece… La historia si, así que por favor NO LA ROBEN, digo, es de muy mala educación hacerlo :(
Ah! Hola después de unos años, disculpen!
Disfruten este cap!
Capítulo 4. Rota.
Anna estaba experimentando los niveles más hondos de la depresión.
Al principio había mostrado dureza y frialdad, pero ya no podía seguir ocultando el torrente de sentimientos que ahogaban. Quería desaparecer.
Como hoy era sábado y nadie vendría a molestarla, podría dar rienda suelta a lo que tanto había querido hacer desde que Yoh la había dejado: NADA.
Suspiró con tristeza al levantarse. ¿Se bañaría hoy? ¡No! Su resolución le causó gracia; nunca había bajado las escaleras de esa casa sin bañarse.
Se miró unos instantes al espejo. El cabello rubio estaba un poco enredado y en sus ojos sólo había una sombra causada por no dormir bien. No se veía tan mal ¿verdad? Después de todo ella era muy hermosa, e incluso en los peores momentos era bonita.
Bajó las escaleras descalza, y al llegar a la cocina escuchó unas voces que la sobresaltaron.
-Mira, yo no te quiero correr, ¡pero debo hacerlo! Ésta casa es mía, pero también le pertenece a Anna…
-¡Pero dijiste que terminarías con ella!
-No dije eso exactamente, pero de todas maneras, ésta seguirá siendo su casa porque así lo dijeron mis abuelos…
Anna se preguntó si realmente los abuelos querrían que ella viviera con Yoh a pesar de no estar comprometidos. ¿Qué diría su maestra?
-No, está bien, que se quede. Después de todo, esa decisión por parte de tus abuelos cambiará pronto.-Se acercó al congelador y tomó un bote de helado ante la mirada sobresaltada de ambos.- ¿Mañana llegan tus amigos Yoh?
-S-sí Annita.- Yoh sintió como una mano invisible le estrujaba el corazón. ¿Remordimiento Yoh?- Llegarán como a las doce, ¿está bien?
Kitshan observaba todo impactada. ¿Por qué SU Yoh le pedía permiso a esa tipa? Carraspeó unos segundos para ser notada.
-No nos has presentado Yoh…
-Ah… Si… Mmm… Anna… Ella, ella es Kitshan…
La joven dejó un vaso de leche a lado del helado y una cuchara, y se acercó a la joven observándola de pies a cabeza.
-Creí que eras bonita.- murmuró desganada.
Anna suspiró fingiendo decepción y salió de ahí con la comida. Atrás dejaba a un Yoh confundido por su indiferencia y a una cara de gato gritándole a murmullos: "¡YO SOY BONITA!"
Pero atrás también dejaba el único sueño que había tenido desde niña.
Llegó a su cuarto y se desmoronó en cuanto cerró la puerta. Lloraba en silencio, tanto fingir le había roto lo que aún quedaba entero (que era muy poco) y sabía muy bien que Yoh había leído en sus ojos la tristeza.
¡Pero todo esto era su culpa!
Se sentó en el borde de la ventana con el helado en la mano, y se pasó un buen rato viendo a la nada tras cortinas de lágrimas y cucharadas dulces de vainilla.
Pensó que todo su día sería así de patético, pero un torbellino de polvo que venía desde el camino lejano hacia acá le dio a entender que no.
A la par, la puerta de la pensión se abrió y al poco rato vio por la ventana a Yoh y a su nueva novia salir de ahí.
Los observó caminar mientras trataba de tragarse las lágrimas de indignación, pues Yoh ni siquiera había tenido la molestia de decir que se marchaba, y ella revoloteaba como una maldita mosca alrededor de quien había sido por tantos años solo suyo. ¿Qué había hecho mal?
La nube de polvo se fue acercando y Anna distinguió el convertible rojo de Hao.
"Ay no…"
El muchacho bajó del auto, lucía una camisa de vestir medio fajada en el pantalón oscuro y unos lentes de sol. No era extraño verlo por ahí, pues se veía a menudo con su gemelo y sus amigos, y su ropa y una parte de su forma de ser había ido cambiando con el paso de los años.
Anna no podía negar que aunque tenía diecinueve aparentaba veintiuno y se veía cada día mucho más atractivo, quizás más que Yoh.
"¿En serio Anna?"
Era muy educado con las mujeres, y a pesar de tener fama de mujeriego porque le gustaba coquetear, no había salido en realidad con muchas chicas.
Anna se paró de golpe y dejó el helado de lado. Si quería empezar de nuevo no podía permitirse a si misma arruinar su imagen, y menos ante Hao. Así, mientras el mayor de los Asakura sacaba de la cajuela una maleta con su ropa y entraba a la pensión, ella había corrido a darse un baño.
-¡Hoolaa! – Gritó con su acostumbrada seriedad al entrar en la pensión.- ¿Hay alguien?
Como si fuera su propia casa, subió las escaleras y dejó sus cosas en un cuarto vacío. Planeaba quedarse un par de días, pues esa semana celebraban la entrada de la estación cálida con una reunión el primer día y viajes a la playa y juegos en la pensión con todos los muchachos.
Buscó por todas partes, pero no encontraba a nadie, y los espíritus del lugar no parecían estar tampoco.
Confundido, estaba a punto de asomarse en el cuarto de la joven dueña cuando una voz femenina lo sobresaltó.
-No es de buena educación entrar sin ser invitado.
El joven giró sobre sus talones y se encontró con una hermosa mujer con el pelo aún mojado por el baño. Hao sonrió con galantería, dejando ver sus dientes perfectos.
-Vaya, ¡hasta que apareces!
Ella rodó los ojos y entró en su habitación, seguida por Hao. Se quitó la toalla de los hombros dejando ver una blusa de tirantes negra y una falda que le llegaba arriba de la rodilla, se sentó frente al tocador y comenzó a cepillarse el cabello rubio.
-¿Qué es lo que quieres Hao? Te dije que esperaras una semana.
-Bueno, pues me adelanté un día.
La rubia gruñó y el muchacho rió por lo bajo.
-Si no quieres decir nada…
-¿Sabes?- interrumpió Hao mientras se ponía a su lado.- No creo que debas sufrir por mi hermano.
Anna se detuvo un tanto molesta al escucharlo.
-¿…Qué…?
-Mira… Yo…- El joven tomó el cepillo de sus manos y se puso a cepillar suavemente las puntas.- Mmm… Mis papás me han dicho que debo buscar esposa… Como sabes, Keiko está enferma, y según me ha dicho mi padre, su deseo es verme casado y manejando la empresa familiar…
Anna estaba estupefacta ¿A dónde rayos llegaría aquello?
-También sabes que al ser el hermano mayor debieron escogerme una esposa… Pero como estaba cumpliendo con la empresa me permitieron tomar esa libertad…- El cepillo recorría dulcemente desde el cuero cabelludo hasta las puntas haciendo que la joven se preguntara dónde había aprendido a cepillar cabello.- Y yo… No me mal interpretes Anna… Yo se lo que está pasando entre ustedes… Y no quiero que creas que me intento aprovechar… Sólo quiero que seas feliz… Y eres libre de tomar cualquier decisión…
-Rápido, ¿A dónde quieres llegar?
Hao sonrió ante la impaciencia de la joven. La observó unos minutos a través del espejo, recibiendo una respuesta fría de aquellos ojos negros que le gustaban tanto.
Dejó el cepillo e hizo que Anna diera media vuelta en el asiento para verla de frente.
-Anna tú… ¿Te quieres casar conmigo?
NOTA A
CHAN CHAN CHAN!
Que tal?
Bueno, pido mínimo cinco reviews para subir el próximo cap (ya está calientito en mi cuaderno) así que dejen reviews :D
Sayen!
