CAPITULO 4: Lo que ocurrió en Volterra, queda en Volterra.
Estuve casi una hora esperando a que volviera el lobito, hasta que escuche unos pasos y un susurro que provenía de una melodiosa vos; enseguida me di vuelta suponiendo quien era, y no me equivoque, era él, el fascinante vampiro, me quede congelada contemplándolo sin saber que hacer o que decir.
Edward me miraba maravillado y el animal nos miraba a ambos con cara de confusión.
Eras una maldita Vulturi y no me lo dijiste, me mentiste, me engañaste- me grito Jacob enojado, y creí que en cualquier momento iba a transformarse.
No me preguntaste de donde provenía, y en ningún momento te engañe, todo lo que te dije es cierto- le mentí, y su cara paso de furia a confusión nuevamente.
Jacob podrías irte por favor y dejarnos hablar solos- por primera vez hablo Edward tranquilamente. Y sin más el lobito se retiro dejándonos solos.
Una vez que comprobé que ya no estaba cerca no aguante más y me arroje a los brazos de Edward dándole un tierno abrazo, y él me lo correspondió, apretándome muy fuerte contra él, por varios minutos estuvimos así, hasta que de repente rompió el abrazo y me aparto de él.
¿Qué haces aquí Renata? – me pregunto tratando de leerme la mente, aunque claro, no podía, algo que en este momento estaba muy feliz de tener ya que no soportaría que el sepa todos mis sentimientos hacia él.
Deje a los Vulturi- mentí. No sé porque mentí, si podría haberle dicho la verdad, pero algo dentro de mí quería que esa fuera la verdad, que hubiera dejado a los Vulturi para irme con él.
¿Qué? ¿Por qué?
Me canse de servirle a Aro como su escudo, de seguir estúpidas órdenes, de beber sangre humana. Quiero ser como tú Edward, como tu familia. Ayúdame por favor.
Renata…- pronuncio mi nombre de una manera encantadora- si es lo que realmente quieres, si por eso has venido, serás bienvenida en mi familia- me dijo sonriendo entusiasmado- Carlisle estaría más que encantado de conocerte.
Y yo de conocerlo a él- le dije devolviéndole la sonrisa.
Quiero que vengas enseguida – siguió diciéndome en tono entusiasta y de ilusión- así puedo presentarte a mis padres, mis hermanos, a... Bella y Renneesme… - me dijo bajando su emoción y poniéndose como triste y pensativo. Estuvimos varios minutos en silencio mirándonos con cierta angustia.
Se acerco hacia mí y tomo suavemente mi mentón con su mano tan delicada para forzarme a no apartar mis ojos de los suyos, luego me soltó despacio.
Lo que ocurrió entre nosotros en Volterra… queda en Volterra Renata- me dijo decido pero con cierta tristeza.
