El imperio de las dimensiones
Capitulo 4-La oscuridad de Sasuke
Gracias por los reviews =D, en la historia no habrá yaoi jaja, al menos por parte de los protagonistas, aunque ¿Os gustaría que hubiera? Tobi está libre...jajaja, en fin que muchas gracias por favor si os gusta la historia REVIEWS =D
Era más de mediodía, los estudiantes de la Universidad de Shizuoka llenaban los restaurantes y cafeterías cercanos al campus, muchos también se reunían en las zonas de hierba o en los bancos, disfrutando de su merecida hora de descanso.
Arisa y Haruka no eran diferentes, habían encontrado un tranquilo y soleado rincón bajo un árbol. La calidez de los rayos de sol en la cara era agradable en esa época del año.
Ambas traían sus respectivas cajas de bento casero y se sentaron tranquilamente a disfrutar de la comida.
-¡wow Arisa, te estás adaptando muy bien a las costumbres japonesas, incluso traes tu propio bento!
-¡Sí! Admito que me encanta la comida japonesa y estoy aprendiendo a cocinar.
-¡ya veo! ¿Cual es tu comida favorita?
-hum, creo que el ramen.
-¿en serio? Hay un restaurante de ramen por aquí cerca, ¡podemos ir un día!
-¡oh sí, me encantaría! La verdad es que aun tengo que mejorar mis habilidades de cocina, jeje. Dijo cogiendo un onigiri (/bola de arroz) que se deshizo al instante.
-jajaja, no te preocupes, aprenderás rápido. Oye, Arisa, ¿ y por qué decidiste estudiar biología?
-pues..., me gustaría comprender mejor la naturaleza. Oh y ¿quién sabe?, ¡quizás desarrollar una super arma biológica que convierta a las personas en zombis! Jajaja. Bromeó
-Uh Arisa..., a veces eres muy infantil.
-jajaja, ¡gomenasai! ¿Y tú Haruka chan?
-pues..., mi madre es médico en el hospital de Shizuoka y quise seguir sus pasos, pero mis notas no eran lo suficientemente buenas como para entrar en la facultad de medicina. Así que decidí entrar en Biología.
-Ya veo.
-¿Sabes? Mi madre me ha dicho que necesitan voluntarios en el hospital, nos daría puntos extra en la universidad. ¿Qué me dices?
-¿En serio? ¡sería estupendo!, tengo las tardes libres así que por mí perfecto.
-oh no te preocupes, solo es un par de días a la semana, pero podría estar bien.
-claro, ¿Cuando empezamos?
-¡Esta misma tarde, si quieres!
-De acuerdo.
A Arisa le agradaba la idea, seguro que unas prácticas en el hospital le eran muy útiles en su asignatura.
Ambas chicas terminaron de comer y se dirigieron hacia su facultad, de vuelta a las clases. Estaban a punto de entrar cuando notaron, a unos metros, un grupo de gente que se había agrupado en torno a algo. Parecían muy interesados en la escena que se estaba llevando a cabo, algunos murmuraban, otros contenían la respiración asustados. ¿Qué demonios estaba pasando?
Arisa y Haruka se abrieron paso entre la multitud y pudieron distinguir a 4 estudiantes. Para su sorpresa uno de ellos era Sasuke, el chico atractivo que Arisa había conocido el día anterior, y los otros tres que discutían acaloradamente con él , eran al parecer estudiantes bastante populares en la universidad por ser hijos de importantes empresarios y gente de alcurnia.
-¡¿Quien te crees que eres, bastardo!?
-Hiro, cálmate. Dos de los chicos intentaban apaciguar al primero que estaba encarando a Sasuke mientras este sonreía de forma ladina.
-¿Qué pasa? ¿Quieres pelea, basura?
-¿¡Cómo dices!?¿Eres nuevo aquí y ya piensas que puedes hacer lo que te de la gana?
-jajaja, no se de qué me estás hablando.
-¿No sabes de qué te estoy hablando? ¡Yuriko me ha dejado por tu culpa!
-¡Vamos Hiro, cálmate!. El chico que parecía el más sensato intentaba sujetar al tal Hiro para que no se lanzara en contra de Sasuke.
-¡Déjame Jun! ¡Le voy a partir la cara a este imbécil!
-¿Qué vas a qué?-Sasuke soltó una risa socarrona- bueno puedes intentarlo. Hablas de Yuriko, ¿esa perra que se me insinuó esta mañana? No deberías sacarla a pasear tan a menudo. Dijo con una sonrisa burlona.
-¡¿Qué has dicho!?
Sasuke no esperaba que llegara a tener problemas con alguien por cuestiones de chicas, generalmente ignoraba a las chicas y a los amantes despechados, pero admitía que le divertía provocar a aquel chico. Después de todo llevaba tiempo bastante aburrido y necesitaba algo de acción. ¿Qué había de malo en divertirse un poco?
-¡Te voy a matar! Tú no sabes quién soy yo
En esos momentos apareció Matsu-sensei, el profesor de biología.
-¿Qué es lo que sucede aquí?
Al ver al profesor Hiro no tuvo más remedio que contenerse.
-Nada, sensei.
Hiro relajó los hombros, respiró hondo y se dispuso a marcharse con sus dos camaradas, aunque no sin antes lanzar una mirada amenazadora a Sasuke que seguía en pié sin inmutarse, con las manos en los bolsillos y una expresión altanera en el rostro.
-Vamos dispersaros y a clase. Dijo Matsu sensei pretendiendo sonar autoritario.
Sasuke se dio la vuelta y se dirigió hacia el aula de biología, mientras todos los demás se marchaban cuchicheando sobre lo ocurrido hace unos segundos. Al parecer mucha gente de cuya existencia ni si quiera era consciente ya sabía su nombre. Bueno, no podía culparles, él siempre había sido popular.
Su estancia en aquel mundo le estaba resultando tediosa, no podía pelear ni llamar demasiado la atención, todo debía hacerse bajo estricto secreto y manteniendo las apariencias. Por si fuera poco Itachi y Tobi le habían encargado el papel de hacer de niñera de la chica pelirroja hasta que el genjutsu que le había implantado se activara. La chica en cuestión tampoco era muy interesante, se pasaba el día estudiando o junto a aquella nueva amiga suya y siempre tenía una irritante sonrisa en la cara, como si el mundo fuera un lugar feliz. Además estaba su extraño parecido con el "dobe" de Naruto, pero no importaba, pronto le borraría esa estúpida sonrisa de la cara. Mientras tanto se divertiría un poco con aquella gente.
Un destello rojo cruzó sus ojos azabache y una sutil sonrisa se dibujó en su rostro.
El timbre sonó indicando el final de la jornada académica. Los estudiantes se acumulaban en la salida, la mayoría hablando sobre el atractivo chico de primero, Uchiha Sasuke, y la escena que se había montado unas horas atrás.
Arisa caminaba junto a Haruka que al igual que los demás comentaban el altercado.
-¡No puedo creer que ese chico se atreviera a decirle eso a Hiro Miyabi! Exclamó Haruka.
-¿Conoces a ese chico, Hiro?
-Claro que lo conozco..., todos en mi instituto lo conocían. Su padre es el dueño de la empresa Miyabi Arts Media, controlan la industria del entretenimiento, ya sabes, lanzamiento de idols, cine, música, series..., son casi tan grandes como Yukimura Corporation. En fin, gente podrida de dinero.
-Ya veo... Arisa desvió la mirada, no le había dicho a Haruka que su padre era vicepresidente de Yukimura Corporation, se había propuesto no llamar demasiado la atención y pasar un año tranquilo, además estaba acostumbrada a llevar una vida sencilla, no quería que la nueva posición de su padre perturbara esa calma.
-Entonces debiste ir a un instituto bastante importante ¿no, Haruka-chan?
-Si, el Eiwa High School. Entré gracias a una beca.
-Entiendo, entonces ¿también conoces a los otros dos chicos?
-Sí, Jun Aizawa, su padre es dueño de unos importantes laboratorios y Min suk, es coreano y ha debutado hace poco en un grupo de k-pop.
-¿En serio? ¡vaya!. Al parecer la universidad en la que su padre la había matriculado era algo elitista.
-Uchiha-san se está buscando enemigos poderosos.¿No crees?
-¡Es su culpa por coquetear con esa tal Yuriko! Definitivamente lo juzgué mal, ¡no es amable en absoluto!
Haruka soltó una risa divertida.
-Vaya Arisa, parece que estas celosa.
-¿Celosa? ¿yo? ¡ja!
-No te culpo, es guapísimo.
-Si..., quiero decir ¡no!
-jajaja, el único problema es que parece algo solitario...
-Si...me pregunto por qué
-bueno Arisa-chan , he de coger el bus, nos vemos esta tarde en el hospital, no lo has olvidado, ¿no?
-claro que no, hasta luego Haruka-chan. Se despidió con una sonrisa y caminó en dirección al metro.
Se sentía un poco decepcionada, aquel chico, Uchiha Sasuke era como todos los demás, despues de todo. Jugando con las chicas y metiéndose en peleas, "tsk". Arisa puso un gesto infantil en la cara, como una niña enfadada que aguanta la respiración. Pero ¿qué importaba eso? A ella no le gustaba ese chico.
Pasó al lado de una confitería y se detuvo a mirar el escaparate. Estaba perfectamente decorado con motivos navideños; guirnaldas, lazos, pequeñas figuras navideñas de mil colores hechas de chocolate y diversos dulces. Parecía la escena de un pequeño cuento de navidad a todo color. sonrió con nostalgia.
Flashback
Una niña pequeña con el cabello rojo amapola lloraba desconsoladamente mientras sostenía una muñeca rota.
-Arisa-chan no llores. Una mujer joven con el cabello igualmente rojo consolaba a la niña. Su sonrisa era gentil y su voz suave y calmada.
-¡pero Rika-chan me ha roto la muñeca! Dijo la niña entre sollozos.
-hmm, cierra los ojos Arisa-chan.
La niña los cerro cesando su llanto para dar lugar a la curiosidad.
-ya, ábrelos.
-¿que te parece esto? La mujer sostenía una pequeña figurita de chocolate con forma de un divertido hombrecillo.-No es tu muñeca pero te aseguro que sabe mejor.-Dijo con una sonrisa
Arisa sonrió complacida y cogió la figurita contenta.
Su madre siempre le daba dulces cuando estaba triste. Creía que las cosas dulces hacían felices a la gente. Era una persona que quizás, en muchas ocasiones pecaba de ingenuidad, nunca pensaba mal de nadie y siempre sonreía. Era de esas personas que creían en la bondad del ser humano, sin importar las circunstancias o lo que otros hicieran.
Arisa admiraba esa pureza y aunque otros pudieran pensar que su madre era una mujer débil y pueril, lo cierto era que era la persona más fuerte que había conocido, porque la negatividad, o los malos pensamientos jamás hicieron mella en su carácter, siempre se mantuvo firme y positiva, siempre creyendo en lo bueno.
Ahora le tocaba a ella mantener esa luz que su madre le había transmitido, quería ser así, intentar con todas sus fuerzas hacer felices a sus seres queridos y no perder la sonrisa que había heredado.
Arisa decidió entrar a la tienda y comprar algunos dulces para su hermana y su padre, esperaba ver sonreír a Rika cuando se los diera. Guardó los dulces en su cartera. Comenzaba a dolerle el cuello debido a su peso, así que se la quitó y la dejó en el suelo para relajarse unos instantes.
Todo sucedió muy deprisa, un individuo surgido de la nada pasó por su lado a velocidad máxima cogiendo su cartera con todas sus posesiones dentro. Apenas le dio tiempo a reaccionar, tan pronto como tomó consciencia de la situación se quitó sus finos tacones y corrió tras el ladrón como si la vida se le fuera en ello.
-¡MI BOLSO! ¡MI BOLSOO!
A pesar del alboroto que estaba creando nadie parecía dispuesto a ayudarla así que ella sola le seguiría hasta el mismísimo infierno si hacía falta, la palabra "rendirse" no estaba en su vocabulario.
Se estaban alejando de la calle principal, sin duda el ladrón estaba en buena forma.
Arisa vio como el individuo giraba una esquina y se escabullía por una estrecha calle secundaria. Le siguió y se encontró con que el callejón no tenía salida y no parecía haber rastro del ladrón.
Se tomó un momento para descansar, respiraba entre-cortadamente y tenía las mejillas encendidas por la fatiga. De repente sintió como algo se posaba en su cuello, algo frío, metálico, un cuchillo. Sentía el aliento de alguien en su nuca respirar con dificultad.
-Eres persistente, zorra. Debiste haberme dejado ir.
El corazón le dio un vuelco y el miedo se apoderó de ella. ¿Qué podía hacer? Miró con cautela a su alrededor, se habían alejado bastante, nadie la escucharía allí si gritaba.
El cuchillo bajó por su cuello hasta su escote, arañando la piel y dejando un fino hilo de sangre.
-Dime, ¿qué es ese pelo rojo? , eres una puta extranjera. Dijo tomando uno de sus largos mechones de pelo.
-Su-suéltame. Intentó ocultar su miedo pero falló.
-Vamos, no pongas esa cara, tienes un bonito cuerpo, nos podemos divertir. Dijo clavando el cuchillo ligeramente.
El dolor la hizo reaccionar y finalmente gritó, gritó tan fuerte como pudo esperando que alguien la escuchara, deseando que alguien la salvara.
Al parecer, si existía un dios, este la había escuchado. Una figura apareció a velocidad casi sobrehumana cogiendo al ladrón por la nuca y estampando su cabeza contra el suelo con violencia. La sangre salpicó ligeramente la piel pálida de Sasuke Uchiha, sus ojos azabache irradiaban ira.
-Escoria. Siseó
A Arisa se le encogió el pecho todavía más y sus ojos se tornaron vidriosos, la sangre, la violencia, el dolor y sobretodo, los ojos de aquel chico, esos ojos eran los ojos del diablo.
Parecía imposible que el ladrón continuara vivo, pero se levantó. Aunque su cuerpo convulsionaba de forma extraña y tenía la cara cubierta de sangre. Dejó la cartera que había robado en el suelo y huyo de forma torpe.
Sasuke realmente deseaba matar a aquel hombre, deseaba liberarse, volcar todo su odio en alguien, pero no podía matarlo, no en esas circunstancias. Otra muerte no ayudaría en la misión.
Tornó su mirada a la chica con fiereza, lo que hizo que ella se sobresaltara. La angustia y el miedo se habían apoderado de su rostro y estaba a punto de llorar.
-¡Tú!. Gritó.-¿¡Eres estúpida!?
Arisa se extremeció. Aquel chico la había salvado, pero por alguna razón no dejaba de sentir miedo. Intentó mantenerse firme pero simplemente no pudo más y rompió a llorar.
Sasuke trató de serenarse y recobrar la compostura. Quizás su reacción había sido desmedida pero aquella chica le ponía de los nervios. Justo cuando le encargaban vigilarla, ella iba y se metía en problemas. No podían permitir que le pasara nada, al menos hasta que ella cumpliera su función. Después de todo el uso de la técnica "Epidemia" se restringía a una vez al mes.
-Vamos, te acompañaré al metro. En un intento por ser amable recogió su cartera y se la ofreció. Pero la pelirroja estaba bastante afectada, no dejaba de llorar.
Se percató de que el hilo de sangre que rodeaba su pecho era más abundante de lo esperado. Se había esparcido por su chaqueta haciendo que pareciera que tenía una herida mucho más grave de lo que realmente era. Y por si fuera poco dejaba al descubierto su generoso escote. No había forma de que pasara inadvertida por esas calles.
Se quitó su chaqueta y se la ofreció bruscamente.
-Cógela. Le ordenó.-Así llamas demasiado la atención y podrían atacarte de nuevo.
Arisa se sorprendió, no esperaba que Sasuke le ofreciera su chaqueta, pero al ver el gesto de impacienca de él la aceptó sin decir nada.
Ambos caminaron hasta la parada del metro en silencio. Arisa cabizbaja, con restos de lágrimas en sus ojos. Él mirando al frente con expresión de fastidio en la cara.
Arisa lo miró por un momento, su perfil era perfecto y sus ojos fríos se entornaron hacia ella.
-¿Qué?
Habían llegado a la parada. Arisa se enjuagó las lágrimas y se sobrepuso al susto. En realidad le estaba muy agradecida a Sasuke a pesar de su brusquedad.
Se quitó la chaqueta que él le había dado y le dedicó su mejor sonrisa ofreciéndosela.
-Gracias, Uchiha-san, después de todo eres una persona muy amable.
Allí estaba de nuevo esa irritante sonrisa. ¿Amable, él? Si hubiera sido por él no habría movido dedo alguno por salvar su probable virginidad, pero la situación así lo requería. Ella no conocía al verdadero Sasuke, durante los años que había sido un exiliado, nadie en su sano juicio hubiera dicho que él era amable.
Se dió la vuelta dispuesto a marcharse, ya había perdido tiempo suficiente con ella.
-Quédatela.
Arisa se quedó mirando cómo Sasuke desaparecía por las escaleras del metro en dirección a la salida.
"Uchiha-san...gracias" murmuró desde el fondo de su corazón.
Se puso de nuevo aquella elegante chaqueta negra sobre sus hombros, disfrutando de su aroma y subió al tren agradecida.
Hospital de Shizuoka, 7 de la tarde.
-Creí que no vendrías Arisa-chan. Haruka notó que su amiga tenía un parche puesto en el pecho.-¡Oh!, ¡¿qué te ha pasado?!
Arisa le contó lo que había sucedido unas horas atrás y cómo Sasuke la había rescatado.
-¿Qué? ¿en serio? ¡Vaya, Uchiha-san es genial! Dijo emocionada.
-Sí, lo es... Un leve rubor aparecio en las mejillas de la pelirroja.
-¡Y tú, Arisa, no vuelvas a hacer algo tan precipitado! Una chica como tú llama mucho la atención, atraerías a todos los psicópatas pervertidos.
-Gomen, Haruka-chan, a veces soy muy impulsiva.
Arisa se recogió el pelo en una larga coleta y Haruka hizo lo propio. Se pusieron también una bata blanca que les habían dado en la que ponía "voluntariado".
Una enfermera se les acercó con un carrito lleno de bandejas de comida.
-Chicas, vosotras soys las voluntarias, ¿verdad?
-Sí
-Muy bien, ¿podeis llevar estas bandejas a los pacientes? Tú iras a la tercera planta y tu Arisa-chan a la cuarta.
Arisa se despidió de Haruka, cogió su carrito y subió a la cuarta planta. Cada bandeja tenía un papel con el nombre del paciente y el numero de su habitación. La mayoría de los pacientes eran gente anciana, todos acompañados de algún familiar. Por eso se sorprendió al llegar a la última habitación. "habitación 425, Hinata Hyuuga"
Abrió la puerta y encontró a una chica joven, tendría quizás uno o dos años más que ella solamente. Estaba incorporada apoyada en varias almohadas y mirando hacia la ventana con expresión taciturna. No había nadie con ella, estaba completamente sola.
-Hyuuga Hinata-san ¿verdad? Dijo poniendo una de sus mejores sonrisas.
Campus Universitario
Estaba anocheciendo, las farolas comenzaban a prenderse y los rincones de la ciudad comenzaban a teñirse de oscuridad. La parte de atrás del viejo polideportivo era sin duda un lugar muy solitario.
No importaba cuanto gritara Hio Miyabi, nadie le ayudaría. A cada lado estaba uno de sus amigos, Jun Aizawa y Min Suk sujetándole los brazos con una mirada ausente, haciendo caso omiso de su sufrimiento. Y en frente de él Uchiha Sasuke con una malevola sonrisa y lo que parecía una leve ráfaga de energía eléctrica recorrer sus dedos.
Recibió otra descarga y gritó de dolor. ¿Qué demonios era aquel chico? ¿Por qué sus amigos le obedecían?
Otra descarga más y el grito desgarrador de Hiro se perdió en la oscuridad de la noche.
"Al fin algo de diversión" pensó Sasuke mientras sus oscuros ojos centelleaban con la luz de su raiton.
Fin del capítulo 4.
Bueno, este ha sido un capítulo dedicado a Sasuke y Arisa para desarrollar un poco más sus personalidades. Espero que os haya gustado. En el siguiente Hinata entrara en acción. Gracias por leerlo, espero vuestros Reviews!
