El Secreto de las Cartas

Lita Wellington

Capítulo III "El Regreso"

Después de la cena Eriol y Tomoyo llegaron al departamento de él, ya habían pasado la prueba de fuego con la Sra. Daidouji, eran cerca de la 1:30 a.m. Tomoyo no se esperaba que su mamá lo tomara con calma, era en muchas ocasiones sobre protectora con ella, pero Sonomi Daidouji, sabía que su hija ya no era una niña, que se podía valer por sí misma y ahora que tenía a su novio el cual le pareció una persona encantadora, sabía que su hija estaría en buenas manos.

Tomoyo observaba el anillo de compromiso que Eriol le entregó en la cena eso si fue una sorpresa para ella, mientras admiraba las luces de la ciudad una sonrisa ilumino su rostro, Eriol se colocó atrás de ella tomándola de la cintura para abrazarla con mucha ternura.

- Eriol

- Dime corazón

- Te amo

- Yo igual - Eriol hizo girar a Tomoyo para admirar sus ojos violáceos - "eres muy bella que si estuviera lejos de ti, me volvería loco de la angustia" - le susurró al oído.

La respuesta de ella fue un profundo beso, estaban hechos el uno para el otro. Los recuerdos vinieron a la mente de Eriol cuando la conoció aquel segundo semestre de quinto año en la Primaria Tomoeda

En un principio, su misión era que Sakura convirtiera las Cartas Clow en Cartas Sakura, siempre observaba el gran cariño de Tomoyo hacía su mejor amiga, en una ocasión se dijo "que pena que esas atenciones no son para mí", enseguida comprendió que eran celos.

Después fue el momento de partir, su misión estaba hecha y regreso a Inglaterra, pero su corazón lo sentía vació como si una parte de él quedara en Japón, paso el tiempo, cuando empezó a recordar lo de la carta sellada, le llamo a Sakura para explicarle lo que debía hacer con la carta. De nuevo perdió una oportunidad de oro por no preguntar por Tomoyo, se maldijo de su suerte.

Pasaron los años y continuo con su vida, pero aquel verano todo cambio repentinamente ahí estaba ella, Tomoyo en aquel café de la calle Oxford, la duda sobrevino de nuevo y esta la desecho enseguida era hoy o nunca.

- Tomoyo Daidouji que sorpresa tan agradable, de verte aquí en Londres, muchos años de no vernos

- Hola Eriol, pero si no has cambiado mucho en todo este tiempo, háblame de ti– Tomoyo sonrió y Eriol sintió que flotaba en el aire.

Así empezaron a entablar una amistad anteriormente perdida, se contaron sus penas y dichas, sus planes a futuro y Eriol comprendió que su corazón estaba completo de nuevo, Tomoyo era todo para él.

Llego el tiempo de pedirle que fuera su novia y para su sorpresa, ella acepto enseguida, ya que los sentimientos eran correspondidos desde hacía tiempo.

Eriol regreso de sus recuerdos para admirar a la mujer que tenía enfrente de él, delicadamente bajo el cierre del vestido negro y lentamente lo fue quitando del esbelto cuerpo de Tomoyo, ella por su parte desanudo la corbata y empezó a desabotonar la camisa botón por botón, ambos se encontraban en las nubes. No era la primera vez que lo hacían, aquel ritual sin palabras, era como un volcán en plena erupción, minutos después saboreaban de una pasión desenfrenada, tierna y dulce.

= o =

Sonomi Daidouji no podía dormir, aquel día una llamada inesperada volteo su mundo en un dos por tres, era el padre de Tomoyo que después de tantos años de ausencia se digno a buscarla y preguntar por su hija.

Flash Back

- Perdón Sonomi pero quiero ver a mi hija, no seas cruel.

- Cruel – burlándose – tú fuiste el cruel al dejarme con mi hija y es solo mi hija, tú no tienes ningún derecho, serás su padre biológico, pero yo la he criado sola, no te necesitamos y es mejor que te olvides de nosotras.

- Fue hace tantos años aún éramos muy jóvenes y yo no sabía lo que quería.

- Y yo sí, lo único que te puedo agradecer es de haberme dado una hija maravillosa, ella tiene un futuro por delante y ella si sabe lo que quiere.

- Eres imposible querida Sonomi, no recuerdas todas las cosas que vivimos, aún podemos recomponer esos años perdidos.

- No soy tu burla y mejor déjame en paz, solo quiero si eres un poco considerado y te queda algo de dignidad firma los documentos del divorcio.

- Nunca te daré el divorcio, hasta que hable con mi hija Tomoyo.

- Pues vete a lo más profundo del infierno.

Sonomi iba hablar con su hija aquella noche, pero al verla tan feliz con su compromiso, no la quiso inquietarla, otro día hablaría con ella sobre el regreso de su padre y que él deseaba hablar con ella. Sabía que Tomoyo tomaría la decisión correcta.

Trato de dormir, pero fue inútil saco una fotografía de su mesa de noche era Nadeshiko y ella cuando eran estudiantes de instituto.

" Fujitaka es mejor que Eiji, ahora comprendo mi querida Nadeshiko lo feliz que fuiste con tu esposo, mi vida en cambio fue un fiasco total, me casé enamorada y en la noche de bodas comprobé que él no valía nada que solo era un maniquí utilizado por sus padres quienes al unir nuestras fortunas, ellos tendrían el control del 80 en todo lo relacionado en electrónica, pero no contaban con el talento del abuelo el sí que les dio el golpe maestro, hizo comprar las acciones a costa de una empresa inexistente que se asociaría con los Daidouji para hundir a los Amamiya y cuando firmaron los documentos el abuelo hizo acto de presencia, provocando que los padres de Eiji vendieran el resto de sus acciones y toda mi vida se vino abajo, pero Tomoyo es mi luz, que daría todo lo que tengo para que no sufra lo mismo que yo."

Ahora deseo confesarte algo querida Nadeshiko, me enamore de un imposible y ese es tu esposo, es una persona atenta, responsable y desde tu partida ha salido adelante con Touya y Sakura quienes son sus tesoros más preciados, me comporto como una colegiala cada vez que lo veo, no sé ni lo que hago, su sonrisa es tan encantadora y serena eso me gusta de él. En fin ahora ya puedo dormir tengo mucho sueño, ya te confesé mis sentimientos.

El espíritu de Nadeshiko apareció en la recamara de Sonomi "ten paciencia que dios te recompensara todos tus sacrificios" – susurrándole al oído. Después de muchas noches en vela, Sonomi durmió como un bebé y en su sueño agradecía a Nadeshiko su visita.

= o =

Todo estaba listo para el comercial de Sakura, se veía divina (palabras de la propia Tomoyo), lucía una blusa cuello halter color rosa, una minifalda blanca, su cabello ya no lo tenía corto como cuando era niña, sino era largo como el de su mamá, usaba unas sandalias rosas y como complemento extra su llave de guardián de las cartas, nunca se separaba de ella. En ocasiones le preguntaban donde la había comprado pero cambiaba el tema de conversación inmediatamente.

- Sakura, te vez espectacular – Tomoyo le entregó una botella de agua para que se refrescará un poco.

- Gracias Tomoyo pero no me apenes – mirando a su amiga de reojo - veo que tuvieron suerte con tu mamá verdad.

- Si, creí que se molestaría cuando Eriol y yo le informamos que vivíamos juntos en su mansión de Londres, pero eso no fue todo – acercándose a Sakura y decirle algo al oído – ayer me dio el anillo de compromiso.

- ¡Queeeeee!, eso es una sorpresa, cuando es la boda.

- Shhhhm, todavía no ponemos fecha, pero quiero que tú seas mi dama de honor, junto con Chiharu, Naoko y Rika.

- Claro que lo haré Tomoyo, tú cuenta conmigo.

- Eriol es- una persona lindísima conmigo, lo adoro – los ojos de Tomoyo mostraban cierta complicidad – te confieso algo Sakura, me siento en las nubes cada vez que Eriol y yo bueno tu sabes...

- Se a lo que te refieres, lo mismo me sucede con Shaoran, ayer le comente lo de Rika y bueno no se quiere quedar atrás tampoco.

- Cambiamos mucho en todo este tiempo, y los chicos no han ayudado un poco en eso, ¿qué opinas Sakura?.

- Estoy de acuerdo, además ellos nos abrieron las puertas del amor físico, Shaoran me hace sentir única.

- Eriol es muy apasionado, me hace vibrar hasta la extenuación – complemento la plática Tomoyo, sin sonrojarse en lo más mínimo como antes, con Sakura podía hablar sin tapujos.

Sakura y Tomoyo sonrieron con complicidad al imaginarse que se encontraban en la misma situación que su amiga Rika Terada, completamente enamoradas, lo único que les faltaba era ser madres.

Eran casi las seis de la tarde cuando terminaron de hacer el comercial, Shaoran paso por Sakura para llevarla a cenar, Tomoyo esperaba a Eriol en su despacho porque irían al teatro, cuando tocaron a la puerta.

- Perdón Srita. Daidouji, pero un caballero vino a buscarla.

- Si quien es – preguntó Tomoyo sin levantar la vista.

- No me dijo su nombre, pero que no le quitaría mucho de su tiempo.

- Bueno, debe ser algo importante, dile que pase Keiko.

- El extraño paso, espero que Tomoyo levantará su vista.

- Papá, tu aquí – Tomoyo hizo todo lo posible para no desfallecer

- Si tu padre, el estúpido que te abandono hace tantos años.

- Yo no puedo juzgarte, eres un ser humano y todos cometemos errores...

- Errores que al tratar de enmendarlos ya es demasiado tarde.

El ambiente se puso tenso, eran tantos años de soledad sin la figura paterna, Sonomi fue tanto madre como padre para ella, que ahora que veía a Eiji Daidouji, se quedó sin palabras

- Solo vine a saber de ti hija y a pedirte perdón por todos estos años.

- Papá, tengo muy vagos recuerdos de ti, pero si has recapacitado por lo que hiciste en el pasado, te perdono ahora yo tengo 22 años y también puedo cometer mis errores, pero ahora que pronto me casaré, muchas cosas nuevas vendrán tanto buenas como malas.

- Eres de la misma forma de pensar que tu madre, que alegría me da saber que pronto te casarás hija, te pido que seas muy feliz, como me agradaría conocer a tu novio.

En ese momento entró Eriol, quien había escuchado un poco de la conversación pero no era conveniente entrar e interrumpirlos, espero el momento conveniente y entro a la oficina de Tomoyo.

- Buenas Tardes, mi nombre es Eriol Hiragizawa y soy el prometido de su hija

- Es un placer conocerte muchacho, bueno creo que he terminado con mi visita, entonces me retiro.

- Espera aún no te vayas papá - Tomoyo rodeó su escritorio se acercó a su papá para abrazarlo, gruesas lagrimas cubrieron el rostro de ella y Eiji Daidouji después de tantos años de amargura supo que era perdonado por su pequeña Tomoyo, y ni todo el dinero del mundo podría quitarle aquel sentimiento de paz que tanto necesitaba, lo único que faltaba era el perdón de Sonomi – me gustaría que estuvieras en mi boda papá, aún no tenemos fecha, te mantendremos informado.

- Claro hija, cuídense mucho, te dejo mi dirección y gracias por todo.

El padre de Tomoyo salió sin decir más, Eriol abrazo a Tomoyo para secar sus lágrimas con una lluvia de besos en sus mejillas.

- Tienes algo que ver con esto Eriol

- No, corazón yo no tuve nada que ver con tu reencuentro, vi que entro una persona y espere, la puerta no estaba cerrada completamente y escuche algo de su conversación.

- Mi mamá no debe saber que el vino a buscarme, ella aún sigue muy dolida con él, aunque se mantiene fuerte y serena, su corazón esta aun resentido con él.

- Ellos deben enfrentarse algún día y hablar de sus diferencias y rencores, si tú fuiste capaz de perdonarlo, ella también puede hacerlo.

- Gracias, por tu consejo Eriol, bueno es mejor que nos vayamos al teatro me encanta el musical de "Cats" y no quiero perder ningún detalle de la obra.

- Me sorprendes Tomoyo has visto la obra diez veces y no te aburres.

- No, porque me acuerdo mucho de ti – colocando sus brazos alrededor del cuello de Eriol.

- ¿Cómo de mí? – preguntó el joven inglés abrazándola por la cintura y atraerla más cerca de él.

- De aquella ocasión cuando transportaste a Sakura al cuento de Alicia en el País de las Maravillas, ella me dijo que te había visto como el gato Cheshire que aparece en el cuento – Tomoyo lo besaba juguetonamente.

- Oh, ahora entiendo soy tu burla – interactuando en el juego de su novia

- No, eres el hombre al que amo y con el que quiero compartir el resto de mi vida.

Eriol cerró el despacho de Tomoyo y la arrincono para besarla a su antojo, era lo más excitante de su relación con Eriol, su pasión desbordante, media hora después salieron rumbo al Teatro.

Continuara…