Limas
Las cosas no siempre son lo que parecen, en la huerta de la cabaña había muchos limoneros, pero solo un árbol de limas, confundido entre todos los plantados en la huerta. Pero las limas curiosamente no se sentían a gusto en este clima, o por alguna razón florecían demasiado tarde, entonces al llegar el invierno morían pues las flores sin dar fruto, se pensó durante años derribar el árbol, mas sin embargo dejaron que año con año tuviera una nueva oportunidad, a pesar de que las flores inevitablemente llegaban tarde. Así se sentía ella (barca, Desconocida, Tristeza), había llegado tarde a una familia que no la esperaba, tarde encontró a sus padres ya viejos, tarde llegó cuando murieron, tarde también llego a la orden de Atena donde se conocieron, tarde, retrasada, a destiempo, para ella el frió terminaba en abril y en enero apenas comenzaba su invierno. Sin horarios, sin ritmos, era pues una nota siempre sincopada a destiempo. Era por eso tan singular, tan diferente a los grupos donde existía (Amazonas, Ciudad, Sexo), era por eso que tenía que rebelarse para conservar su identidad. Pero una mañana mientras sorbía café, recordó a las limas que morían en flor, vírgenes sin fecundarse y salió. En el árbol había un fruto maduro, verde, grande, celestial. Decidida lo corto y comenzó a comerlo, no era demasiado dulce, ni tampoco llevaba exceso de acidez. Comió delicadamente cada gajo y pensó que quizás sería bueno poner a la hora su reloj. En el Santuario no había más que una cabaña desierta, una huerta cargada de frutos de estación, un perro que reposaba en la sombra, un tiradero de recuerdos y quizás entre todas esas cosas una ilusión. Pero era ya tarde para buscarlo a él, tarde para pedir perdón, tarde para decir no medí las palabras que te dije, no supe que me pasó. El seguramente, tendría, mujer, cama y amor. Pensó entonces a donde ir, donde comenzar de nuevo y se decidió, seguramente en Valencia aún estaría aquella oportunidad de empleo, en Valencia donde sería una desconocida nuevamente, donde podría empezar de nuevo, limpió la cabaña, regalo al perro y empacó. Días mas tarde El (Tren, Faro, Esperanza) llego al Santuario, encontró la cabaña cerrada y esperó, una amazona vecina al verlo le dijo se ha ido, prometió no volver, el saco de la maleta el retrato y lloró, había llegado tarde...
