N/A: Gracias por los comentarios, motivan mucho para seguir escribiendo. Tambíen, si ven algo que crean oportuno mencionar; algún fallo o cualquier cosa que necesite mayor atención, por favor, no duden en decirlo, estoy dispuesto a corregir y mejorar todo en cuanto considere.

Aqui el capítulo.

Lo que nos mantiene firmes

Día 1

Applebloom

Enfermería

Los cascos de ella acariciando suavemente lo que quedaba de mi crin me hacían ignorar el dolor, hace tiempo que dejamos de hablar y solo disfrutábamos de la presencia mutua en este pequeño cuarto.

Cada roce era una memoria y mi respiración con bajo ritmo narraba al viento lo que aconteció, pues, recordaba los días en que ella nos demostró a todos que la fortaleza proviene de uno mismo, pero, que todos juntos somos más fuertes, y eso, es lo que necesitábamos.

Los ya lejanos recuerdos de mi familia eran presentes durante los primeros años, pero Diamond siempre me regresaba al presente y me ayudaba a visualizar el futuro. Poco a poco, la potrilla que decidió dejar a sus padres, se convirtió en ese pilar que esta comunidad necesitaba. Inclusive, algunos adultos le pedían consentimiento sobre ciertas cosas, era admirable que pudiese tratar con todas las situaciones morales de una forma tan estoica.

Aun así, su debilidad física la dejaba vulnerable cuando las pequeñas discusiones por una porción de comida o por una sabana limpia se salían de nuestros cascos.

Un día, maltratada por separar a dos ponis de una fiera pelea, acudió a mí casi en auxilio. En esos momentos, no era capaz de hacer nada por nadie, pero su insistencia me convenció, más aun, cuando las pequeñas ayudas que le brindaba me permitían distraerme un poco de los pensamientos dolorosos.

Levantamos nuevamente un refugio, esta vez mas organizado. Éramos fuertes y el tiempo nos había curtido de sabiduría, nunca nos quedábamos sin hacer nada, y cuando eso ocurría tratábamos de mejorar en algún aspecto.

Las luchas diarias con los Timberwolves o cualquier otra criatura del bosque habían hecho de muchos de nosotros una masa de músculos y resistencia, así, como también nos convirtieron en fríos y dominantes ponis.

Pero se nos escapaba algo…

Spike se negaba a abandonar el castillo, por lo que visitábamos al dragón quien, poco a poco se iba hundiendo en la tristeza y locura. Todos estábamos muy preocupados o dolidos, de seguro el también. Ahora lamento no estar ahí para él, de seguro habría evitado matarle…

-¿Estas bien? Tienes una lágrima en tu mejilla.

Me había sumergido tanto en mis pensamientos que no me di cuenta de eso.

-Un rastro de debilidad, lo siento.

Me incorporé y sequé mis ojos. Por desgracia para mí, el dolor que había estado ignorando se hizo presente.

Me quejé.

-No necesitas alarmarte por mostrarte débil, al menos, no frente a mí.- Mencionó mi acompañante con una mirada comprensiva.

-Lo siento, solo estaba pensando… en Spike.- Respondí

Sin decir palabra alguna, se acercó y me guio nuevamente hacia el suelo para que descansara.

Cerré mis ojos y traté de distraerme con algo más.

Diamond y yo nos volvimos muy cercanas en el transcurso de estos años, sin embargo, había cierto distanciamiento con mis otras amigas.

Cuando nos convertimos plenamente en ponis adultos, cada una miraba por su lado; Scootaloo se dirigió a Cloudsdale para unirse a los wonderbolts, eran los encargados de traernos algún que otro recurso y asesorarnos en la construcción del fuerte, cuando ella se fue, todos pensamos que hacía lo correcto, era su decisión y no nos iba a dejar atrás como muchos otros ya lo habían hecho.

En cuanto a Sweetie Belle, su dedicación por aprender magia y hechizos útiles para el día a día la llevaron a Canterlot. Regresaba y les enseñaba a los unicornios de aquí las distintas maneras de aprovechar su magia, ya fuese en ataque, defensa o utilidad.

-Es extraño verla tan calmad- Otra voz irrumpía en mis pensamientos.

Pumpking Cake había entrado a la enfermería con algo más que un vaso de agua.

-¿Qué es todo eso?

Pregunté aun permaneciendo en mi posición.

-Son algunas cosas que el profesor Hooves necesita. Dice que ha hecho grandes avances en su "proyecto"

-Au no puedo creer que gastemos recursos en ese loco

Resoplé disgustada.

-Sé que para ti pueda parecer una pérdida de tiempo, pero sus intenciones son nobles, además, siempre está dispuesto a colaborar, excepto cuando requieran de su fuerza.- Argumentó DIamond sin dejar de acariciar mi lomo.

-Nunca requeriremos de su fuerza, es débil.- Expresé acomodándome en el regazo de mi acompañante.

Ojalá sea verdad que mejorará la vida de todos aquí.

-Lo siento Diamond, pero tendré que separarlas. Hoy recibiré ayuda de un unicornio y quiero que vea mis avances en cuanto a hechizos curativos. Bebe esto y recuéstate en la camilla. Prepararé todo para cuando llegue.- Ordenó mientras dejaba el vaso de agua en una pequeña mesa.

Era cierto, hoy volvía ella. Ojalá que traiga más acero y diamante. Sin embargo, espero que no se desmorone por lo que le ocurrió a Spike.

-Ahora que lo pienso- Interrumpí a Pumpkin, pues, mi línea de pensamientos encontró un nombre más en las bienvenidas de hoy.

Día 1

Sunset Shimmer

Oficina de Silver Spoon

Era admirable la forma en la que ella mencionaba todo eso sin estremecerse, a diferencia mía, yo estaba a punto de quebrarme, pero, gracias eso puedo entender un poco sobre los sentimientos de muchos ponis que se resguardan en la granja.

-Realmente han pasado por mucho, quisiera reconfortarlos a todos, pero me es imposible.- Me permití ese pequeño pensamiento en voz alta.

-Descuida, aunque muchas cosas han cambiado, algunos no conocen o no recuerdan otra Equestria, para esos ponis, esta es la forma en que siempre ha sido el mundo, además, los mayores son una muy buena influencia para los pequeños.

Es cierto, la generación más joven. Aquellos potrillos que ven a Applebloom día a día pueden aprender mucho de ella, sobre todo si yo misma logré percibir ese respeto, ellos también lo harían. Es un aspecto muy positivo que hasta ese momento no había tenido oportunidad de apreciar.

-Al menos los pequeños están inspirados por Applebloom.- Esbocé una sonrisa mencionando aquellas palabras.

-No solo ellos, muchos de nosotros- Silver Spoon inquirió imitando el gesto. -…En parte, es porque ella ha sabido recomponerse ante todas las situaciones y mostrar fortaleza. También, es porque cada uno de nosotros ha encontrado algo para seguir adelante.-

En aquel instante la puerta se abrió dejando entrar a Snails con dos tazas de té. Las dejó muy cuidadosamente en el escritorio y nos miró a cada una ofreciéndonos una sonrisa.

-La bebida que me encargaste, dama.- Parlamento sin evitar arrastrar alguna que otra palabra.

-Así que por eso tardaste tanto, habría bastado con agua.- Repuso Silver Spoon ofreciéndole una mirada sujestiva.

-Creí que con el té se sentirían más cómodas.- Finalizó el unicornio.

Por un momento, el silencio acogedor de sus miradas conversando llenó el ambiente con una cálida fragancia que acompañaba perfectamente al aroma del té, después, Snails dejó la habitación y cerró la puerta suavemente. Silver Spoon dio un sorbo a su tasa y la imité. Ella guardo silencio mientras saboreaba la bebida y al poco rato volvió a hablar.

-Bueno, él es una de las razones por la cual sigo pensando en un futuro mejor.-

-Es muy lindo que en este mundo todavía el amor pueda florecer.-Respondí ante su afirmación, a lo que ella con un ligero rubor bebió nuevamente de la tasa.

-De hecho, ya floreció.- Se permitió dejar salir esas palabras con una dulzura en extremo contagiosa mientras observaba su vientre.

Sus palabras me hicieron recordar algo muy importante…

A pesar de todo, del dolor, de la tragedia, de la difícil situación que tienen que vivir todos los días, siempre habrá espacio para los sentimientos, para la amistad y para el amor. Todo puede mejorar.

-Permítanme felicitarlos.-

-Gracias.-

Ante tan bonita sensación que originaba la yegua, me percaté de otra cosa, no, fue de un poni que no había sido mencionado. Uno que era literalmente la representación del amor en Equestria, uno que conocía perfectamente, al menos en mi mundo.

Mis ideas fueron interrumpidas por un bullicio, Silver Spoon respiró hondo, terminó apuradamente su tasa de té y se levantó de su asiento con postura firme.

-Lastimosamente nuestra charla ha terminado, tengo que trabajar.-

Me hizo un gesto para que la siguiera, cuando salimos de la oficina, muchos potrillos estaban corriendo emocionados y hablándose los unos a los otros de tal manera que era imposible entenderles. Así mismo, varios potros llevaban en su lomo algunas cajas, pude notar que todas ellas tenían el símbolo de la escuela de magia de la princesa Celestia.

Nos abrimos paso entre los pequeños como bien pudimos e ingresamos al hangar donde se encontraba la entrada principal.

De inmediato los potrillos rodearon a un poni con un atuendo muy particular, pues tenía una chaqueta muy gruesa y una gorra de plato con un símbolo de un relámpago alado en el centro. Al lado de este poni, pude reconocer a Sweetie Belle, quien había llegado con un carruaje lleno de herramientas y cajas idénticas a las que observé anteriormente.

-Espérame un momento, voy a revisar lo que están bajando.- La yegua gris se dirigió a la unicornio recién llegada e intercambiaron unas cuantas palabras antes de que esta última notara mi presencia.

Se aproximó con una sonrisa confiada y como si fuera un espécimen extraño me observó de arriba abajo.

-¿De dónde saliste, querida? No eres de por aquí por lo que puedo ver.- Mencionó con un acento agudo y forzadamente noble que me incomodó.

-eh… yo…-

La verdad no sabía que decir, explicar todo desde el principio seria agotador, teniendo en cuenta de que no supiera del portal. Sin embargo, antes que pudiera manifestar cualquier pensamiento, la voz de Applebloom resonó desde la proximidad.

-Viene de un pequeño pueblo lejano, se perdió y la traje. Hoy mismo la conocí.-

Me sorprendió la facilidad con la que le mintió a su amiga, de hecho creo que no hubiese existido problema alguno al mencionarle la verdad. Traté de corregir el enunciado de la pequeña Apple, pero esta vez, Sweetie Belle detuvo la intención.

-¡Querida! ¿Qué te ocurrió? Estas hecha un desastre.- Alarmada observó detalladamente a la granjera.

-Luego te diré, de momento…-

Antes de que pudiese decir otra cosa, la granjera fue interrumpida por varios potrillos quienes traían a rastras al poni de chaqueta y gorra.

-…¿Ves? Te dije que había salido a una aventura, pero no quiere contarnos.- Mencionó un pequeño con gran entusiasmo.

-Chicos, saben que Applebloom es muy aburrida, por suerte ya que llegué los voy a entretener con un montón de mis aventuras. Por ahora, déjenme hablar con ellas.-

Fue impresionante la inmediatez con la cual aquellos infantes la obedecieron.

-A mi también me agradas Scootaloo.- Dijo con notorio sarcasmo la Apple.

Me sorprendí cuando se refirieron a ella con ese nombre, pues, si mal no recuerdo, ella era un pegaso. Pero en su chaqueta no estaban las aberturas para darle espacio a sus alas.

-¡Oye! ¿Qué haces mirándome de esa forma?- Intuitivamente notó mi observación.

Se aproximó imponente, la verdad, no podía creer que ella fuese más alta que yo, no mentiré, me dio un poco de temor tenerla tan cerca.

-Relájate, es una recién llegada y tu hiciste mucho alboroto.- Intervino nuevamente la granjera.

-De acuerdo, como quieras. Soy Scootaloo, pero tú puedes llamarme sargento Scootaloo- Con orgullo alzó su cabeza con aire de superioridad.

Las otras dos ponis rodaron sus ojos en desaprobación, acto que no fue percatado por la pegaso.

-¿Sargento?-Expresé con volumen bajo.

-Podrías dejar de hacer eso, ella sabe tan bien como nosotras que los Wonderbolts ya no existen, deja de jugar y preséntate apropiadamente.- Casi por reflejo observé a Sweetie Belle quien había sentenciado con clara asertividad aquellas palabras.

-Los… Wonderbolts… ¿No existen?-