N/A:
Primero una disculpa. A partir de la próxima semana intentaré subir más pronto. Los exámenes y entrega de trabajos me han impedido hacerlo e.e, en fin. También los haré más largos, la falta de tiempo y estrés los reduce.
Perdón si alguno de los capítulos cuenta con alguna palabra que le quite coherencia, todo está hecho por celular y aveces detallitos y correcciones pasan desapercibidos por mi.
Este capítulo lo dedico a "Corazón de piedra verde" Gracias por tu comentario, comenzaba a desanimarme un poco pero gracias a ti aqui sigo ;)
Y claro, gracias por tu sugerencia, cómo decía más arriba, el hecho de hacerlo por el celular genera que me coma acentos, signos, etcétera. Pero ya saldré de la escuela y eso me dará tiempo para corregir errores garrafales que detesto hacer.
Gracias también por su tiempo a todo el que lea esta historia (se que lo hacen aunque no me digan nada U.U). Si tienen tiempo no olviden dejarme sus comentarios, preguntas, reclamos criticas constructivas y sugerencias! :3 Nos ayudan a mejorar. Ya no los entretengo, aqui el cap:
Disclaimer: no, los personajes no me pertenecen, son de Jim Henson y Lestat viene INSPIRADO en la creación del mismo nombre de Anne Rice.
Solo aquellos personajes... extras, son mios y este nueva historia, por supuesto.
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"Solo los enemigos dicen la verdad.
Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto"
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Capítulo 3: De la audiencia de Jareth y las pesadillas de Sarah
Cuando por fin ingresó a la sala, todos los presentes voltearon, aunque sin emitir el más leve sonido. Jareth ignoró esto, era un recibimiento que ya esperaba. Las puertas se cerraron a sus espaldas y el par de Golems se pararon frente a ellas cruzados de brazos. No pudo evitar pensar en esos gorilas que usualmente cuidaban de las celebridades, tenían un parecido fantástico y no solo en cuanto a postura.
En ningún momento bajo la vista, no quería parecer débil. Al frente reparó en un grupo de "Sugerentes" que rodeaban al Gran Antiguo. Los Sugerentes eran aquellos que lo aconsejaban. Se dijo que sugerentes era un término extraño para referirse a quienes podían ser llamados consejeros, pero después recordó donde ser encontraba y se olvidó de la idea.
Bajo las capuchas de sus túnicas blancas los sugerentes también lo miraban, pero al contrario del resto de los presentes, lo hacían con imparcialidad; ésto le pareció curioso dado que los sugerentes solían ser los mayores fanáticos del cumplimiento de leyes. No tenían un aspecto humano y de hecho era imposible saber con exactitud que eran, pero podrían ser una clase de elfos o quizá hasta Goblins; no lo sabía, sus rostros eran variados aunque con la misma expresión.
-Acércate- ordenó una voz de gran vitalidad, que lo tomó por sorpresa. Jareth, que seguía impasible frente a las puertas, avanzó.
La sala en realidad era bastante simple:
Un pasillo que dividía la sala en dos y a cada lado 8 bancos pequeños de madera distribuidos en su determinado lado de la sala. Todo era de una blancura excepcional, excepto los tronos que estaban dispuestos más allá, al frente. Eran cinco en total, y todos de diferentes tamaños; el que se encontraba al centro de la formación en "v" invertida era incoherentemente grande, perteneciente al Gran antiguo. A cada lado había otro trono idéntico a su contrario en material y forma y se diferenciaban de el de enmedio por ser de almenos una talla más pequeña. Por último a cada extremo, otro par de tronos, está vez de un tamaño con el cual Jareth estaba más familiarizado.
Eran los tronos del consejo de los antiguos, creadores de otras leyes que regían el mundo mágico entero. Jareth los conocía muy bien, en especial al par que ocupaba los tronos que seguían en jerarquía al Gran antiguo.
Desde que los vovieron miembros del consejo, no había tenido muchas noticias, salvo una visita y una breve misiva hacía un par de décadas. A ellos no los vería ahora y lo sabía porque era parte de las reglas; estaban relacionados con el y no se les podía considerar imparciales.
Sus sospechas se confirmaron cuando sólo 2 personas de ropajes extraordinarios entraron en la sala y se dirigieron a los tronos.
De pronto no supo cómo debía reaccionar, ¿Sentirse culpable?, ¿Alegrarse?, ¿Qué había hecho en realidad?
Mientras avanzaba pudo notar también que los sugerentes se alejaban en una ordenada fila para salir por una puerta lateral en la que no había reparado antes. Ahora podía ver al Gran Antiguo (llamado así porque su nombre se había perdido con los siglos), y éste lo veía también.
Y por primera vez, tal vez en toda su vida, Jareth no pudo sostener la mirada.
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La chica despertó con un sobresalto que hizo acelerar su ritmo cardiaco y además, se descubrió sudando cual si hubiera emprendido una larga travesía en del mismísimo desierto.
Tosió un poco. Le dolía la garganta cómo aquella vez que se perdió durante el campamento familiar que sus tias habían organizado a mitad del verano cuando ella tenía 8 años; perdió el rastro de sus parientes y solo se le ocurrió ponerse a gritar, cosa que la dejó afónica y con una sensación de haber tragado fuego. Esto era igual.
Un presentimiento la hizo estremecer ¿Había estado gritando?
Su padre entró precipitadamente a la alcoba con una semiautomática en la mano derecha y su pijama de ridículos círculos púrpuras y manchas que parecian haber sido hechas por un niño preescolar. Sarah pensaba que era absurda y que si algún ladrón lo viera en esa facha se partiría de risa; es cómo si un payaso te pidiera seriedad.
-¡Sarah!, ¡Sarah! ¿Que ocurre?, ¿Te encuentras bien?
La joven parpadeó un poco y luego quiso articular una respuesta, pero se descubrió incapaz de emitir sonidos más o menos familiares.
La luz se encendió y la pijama ridícula cobró nitidez. Era repulsiva.
-¿Por que gritabas?- exigió el padre aunque sin bajar la guardia por si un posible malhechor aparecía.
Sarah carraspeó. Concentró su voz y poniendo algo de empeño logró (aunque casi en un susurro) decir:
-Una pesadilla.
El padre se relajó y se paso la mano por el cabello. Su rostro sufrió un notable cambio; se quito un gran peso de encima.
-crei que algo te había ocurrido
-Estoy bien-contestó sarah, está vez su voz sonó casi cómo siempre. Aunque sus ojos oliva demostraban lo contrario; comenzaba a recordar fragmentos de su pesadilla.
-Bueno, entonces ¿Estás bien?
-Perfectamente- contestó.
Su padre hecho una última mirada a la habitación y se encaminó a la puerta.
-Está bien. Entonces... Solo... Intenta dormir ¿Vale? Hablaremos de esto mañana.
A sarah le disgusto su tono. Lo había dicho cómo si hubiera planeado despertarlo.
La luz se apagó de nuevo y la puerta se cerró antes de que la joven pudiera decir algo.
Intentó eliminar eso de su mente, su pesadilla era algo que requería más atención por que después de todo, ¿Cuántas veces te despiertas sabiendo que has estado gritando?
Era muy borroso el recuerdo, pero lograba captar bien los detalles mas horribles:
Ella, pendiendo de unas cadenas de algun techo de una habitación oscura apunto de ser desollada... Viva.
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-El juicio de infracción de normas da inicio- declaró el hombre al que todos conocían como el gran antiguo. Todos estaban callados y a excepción de Jareth y él mismo, nadie más estaba de pie.
-Acércate- ordenó- de pie en el centro.
Jareth así lo hizo y entonces el Gran antiguo, que parecía hasta entonces sereno, permitió que en su rostro se reflejara la cólera que sentía.
-Supongo que sabes porqué te encuentras aquí ¿No es así?
-Sí majestad -contestó Jareth
-Bien. Supongo que sabrás también la gravedad de lo que has hecho, pues te ha traído ante nosotros, cosa que sólo se hace cuando se trata de un rebelde o un... Traidor- la frialdad con que pronunció la última palabra, hizo al Rey Goblin estremecerse de tal forma que creyó que perdería el equilibrio.
-Así es- afirmó Jareth
-Aria- dijo el Gran Antiguo sin dirigirse a nadie en especial. Luego fulminó a Jareth con la mirada y fue a sentarse a su trono. Un instante después, uno de los antiguos de "menor jerarquía" que aparentaba ser del sexo femenino se levantó y habló.
-Se te advirtió muchas veces sobre los riesgos que implicaban los tratos que hacías con las jóvenes a quienes te dirigías. Arriesgar mucho (Todos los reinos que te fueron encomendados, para ser exactos) para obtener tu fuente de alimento y vitalidad o un nuevo sirviente es algo que el consejo nunca Pudo aceptar del todo. - la mujer hizo una pausa, como si hubiera olvidado un discurso ensayado y luego prosiguió- No hubo circunstancias que nos hicieran vacilar demasiado con respecto a aceptarlo, pero era demasiado hasta para alguien que era considerado de entera confianza y valor para este consejo.
Todos conocemos tu... Naturaleza inestable. Tu rebeldía, tu afección a hacer lo contrario a lo que tus superiores te ordenan. Pero a pesar de ello, siempre fuiste uno de nuestros mejores Reyes y Magos. Por eso se te encomendó más de un Reino, se te hizo guardián del mundo de los sueños y y del secreto de la inmortalidad. Ahora Jareth, descendiente de Humanos, nos haz puesto al borde del abismo y por eso hoy se te juzgará y castigará según convenga mejor a los miembros de este consejo y los habitantes de los 7 reinos.
Una jaula fue haciéndose visible alrededor de Jareth, encerrándolo. Primero pensó que era absurdo, pero luego se le ocurrió que podría ser para impedirle usar su magia de alguna manera, y entonces se sintió aún más vulnerable. Eso también era nuevo.
Aunque era un "agente libre" y ajeno a las actividades realizadas en los juicios, tenía una idea general de lo que ocurriría. Al acusado se le sometía a encierro y tras ser llevado a la sala del consejo, se le bombardeaba con acusaciones sin darle ocasion de defenderse. Después simplemente se dictaba una sentencia acorde y así terminaba todo. Aquí estaban apareciendo jaulas y criaturas que ni sentido tenían en verano. Alguien o algo hizo cambiar todo y mientras el otro antiguo de apariencia masculina (Kaliel) lo juzgaba, intentó pensar en qué era todo aquello. ¿Solo reservado para Jareth? Poco sentido, pero no improbable. Talvez sólo sus contactos estaban retrasados en información respecto a los métodos actuales.
El Gran antiguo se levantó y Jareth decidió prestar atención esta vez.
-Se escuchará el testimonio de alguien más antes de dictar sentencia- dijo e indicó con un gesto a los Golems de las puertas que permitieran el acceso.
Ésto tampoco le pasó desapercibido a Jareth. A los Golems no había que hacerles señales visibles por que no tenían ojos, sino piedras. ¿Golems con vida?
Se escuchó el asombro colectivo y luego pasos acercándose a él. Jareth no volteó porque no podía darle la espalda al consejo, pero no hubo necesidad pues la vocecilla irritante que se escuchó cuando los pasos se detuvieron a sus espaldas , le dijo todo:
-Buenas tardes Jari, ¿Disfrutando tu jaula? Te sienta muy bien- Era Lestat.
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-Les dije que ésto acabaría mal- susurró un pequeño Goblin.
-¡¿Quieres callarte?!- protestó Hoggle- Si ellos te escuchan estamos fritos
-No lo hagas callarse, tiene razón. ¡Tú nos trajiste a éste desastre!-dijo el grandulón del grupo.
-No, No, No. Yo no los obligué a nada. Quien vino lo hizo por su propia voluntad y...
-¡Y ahora nos aguarda la muerte!- gritó el enorme Goblin.
Todos se quedaron quietos, esperando que una de esas moles de tierra que los atraparon, fuera a llevarse a uno mas.
Estaban cautivos en una especie de prisión y poco a poco se habían ido llevando a los Goblins (y a sir didymus) a un destino incierto. Ahora solo eran unos 7.
-Estamos perdidos, debimos quedarnos en casa sin protestar- dijo el pequeño de nuevo.
-Escuchen, no creo que quedarse sin hacer nada hubiese sido mejor. Si morimos, almenos se podrá decir de nosotros que...
El estruendo que causaban las pisadas hizo a todos encogerse de miedo, Hoggle incluido.
Cada uno se fue a un rincón a temblar frenéticamente y cuando la puerta se abrió y el Golem indicó a Hoggle salir, no se volvió a escuchar señal alguna de
Inconformidad o su antónimo.
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Lestat solía vestir siempre de negro (lo cual hacía contraste con lo pálido de su piel) y ésta no fue la excepción. Se adelantó hacia donde le indicó el Gran antiguo (a su lado) y tras aclararse la garganta habló a toda la sala:
-Éste sujeto que tienen ante ustedes-señaló a Jareth- no es más que un codisioso y egoísta que vio primero por él antes que por su gente. Ésto le costó a los cuatro reinos que gobierna no solo la casi total destrucción de sus recursos, sino varias vidas también, puesto que muchas de las construcciones que se vieron afectadas estaban habitadas. ¿Qué puedo decir? Otros reinos dependen de lo que los suyos producen y además... De su estabilidad mágica. Así es, debe existir un equilibrio. Pero ya no lo hay.
Jareth, el rey de los Goblins perdió en su propio juego a causa de una humana, una humana contra la cual apostó todo por nada. Se vio... afectado sentimentalmente, (si podemos llamarlo así) y le otorgó dones mágicos que además la ayudaron a ganar. Ha violado almenos una docena de nuestras reglas:
*Crear algo con fines personales (el laberinto para la humana)
*Hacer un trato que involucre vínculos entre el mundo mortal y el nuestro
*Otorgar dones especiales a un mortal
*Desarrollar sentimientos hacia...
Lestat se detuvo y miró de reojo a Jareth y luego al consejo. Uno hervía de ira y los otros no estaban más contentos. Prosiguió.
-Bueno, ¿No hace falta que les recuerde el resto de las reglas que ustedes mismos escribieron, verdad? Como no hace falta tampoco que intente ayudarles a tomar una desicion tan obvia. Éste sujeto simplemente debe pagar señoras y señores y criaturas de todas las clases. Ya saben qué hacer.-terminado su discurso hizo una referencia al consejo y se fue a parar en un rincón.
Un pequeñin de capucha entró corriendo con un pergamino en la mano (¿O pezuña?) Después de qué el gran antiguo pidiera el veredicto de los "oyentes". Su función era parecida a la del jurado humano, salvo que su desicion no era tomada más que como sugerencia. Se situaban en los salones siguientes a la sala del juicio y escuchaban en las paredes. Otro método extraño, pero relativamente bueno, ya que cómo no veían el rostro del acusado, eran más imparciales.
El Gran antiguo leyó haciendo énfasis en la palabra:
-Culpable
La conformidad general fue evidente, más aún en el intruso vestido de negro en el rincón.
-El consejo ya había deliberado sobre el asunto. Las medidas que se deben tomar han sido escritas en el libro de normas y son las que adoptaremos. Para ello se necesita de la aprobación del consejo entero, pero dadas las peculiaridades que te unen a ti y a los otros miembros, se ha de hacer una excepción.
Hubo una pausa larga, en la cual el consejo intercambio miradas. Cuando se le pidió a todo el que se encontrara presente ponerse de pie y todos lo hubieron hecho, se habló de nuevo.
-Jareth-dijo el Gran Antiguo- haz estado en el mundo humano y por tanto sabes bien que si al plazo de una semana no regresas al Underground y haces el conjuro, tu juventud comenzará a deteriorarse. Que cada 7 días (después de la primera semana), envejecerás a diario el equivalente a 2 años humanos. Pues bien, has sido derrotado. Has puesto en peligro a todo tu dominio, a tus superiores y sobre todo al mundo mágico. El consejo ha tomado su desicion y éste es tu castigo: pasar lo que queda de tus dias (que no han de ser demasiados) en el mundo mortal. A partir de este momento tu magia te será arrebatada y el regreso al Underground no podrá serte concedido. Jareth, hijo de humano, aquien se le concedió el don de la inmortalidad y el conocimiento de las artes antiguas; que fue rescatado y traido ante éste consejo por dos de sus miembros, que por propia voluntad aceptó gobernar y cuidar a todos los seres de los 4 reinos que se le concedieron... Queda destituido como Rey de los Goblis.
La mirada bicolor de Jareth centelleó de indignación. Se había estado calladito tal como sabía que debía ser por respeto a sus superiores. Pero ahora ya no lo eran y por lo tanto se atrevió a hablar justo cuando el consejo comenzaba a regresar a sus tronos para hacer válida la sentencia.
-Están cometiendo un grave error-dijo
La entera sala parecía escandalizada por sus palabras.
El gran antiguo se dio la vuelta y lo examinó cómo si se trase de un fenómeno de circo.
-¡Habré visto semejante atrevimiento!, ¡No tienes ningún derecho a dirigirte de esa forma a tus superiores!
-Si no mal recuerdo hace cinco segundos me arrebataron ese... "Privilegio"- dijo Jareth con su tan distintiva sonrisa burlona.- Ahora puedo hablarles como me plasca puesto que no representan ninguna autoridad para mi.
-Debes de admitir que tiene razón- le susurró Kaliel a Aria, ganándose un pisotón de ésta y una mirada asesina del gran antiguo.
-¡No seas imprudente!- reprendió Aria a Kaliel. El gran antiguo puso los ojos en blanco y aunque a regañadientes, se dirigió a Jareth:
-Esta bien. ¿Quiere decirnos nuestra ilustrísima bajesa porque su observación sin sentido?
-Por que aunque no puedo negar que he cometido un error con...
-¡¿Un error?!-interrumpió Lestat desde su rincón- ¡Has atentado contra todo nuestro mundo!
-Lestat- le dijo el Gran antiguo con dureza para hacerlo callar- ¡Basta!- y se dirigió donde Jareth:
-Estás acabando con mi paciencia, te lo advierto. Yo le dije a Wyatt y a Arra que tu no eras de fiar, que nos llevarías al abismo y ¡Mira!. Siempre tuve razón. ¿Acaso no ves lo que has hecho?
Jareth se limitó a guardar silencio.
-Tus días están contados. Rompiste las normas- se dio la vuelta y caminó a su trono indicando a los otros miembros del consejo que hicieran lo mismo- ¡Y ahora atente a las consecuencias!
Los tres miembros del consejo, desde la comodidad de sus tronos extendieron los brazos y tres esferas de luz aparecieron en sus respectivas manos. Se miraron unos a otros y se prepararon para lo que sería una dolorosa experiencia para el Ex Rey Goblin.
Jareth levantó la cabeza. Entendía lo que pasaría; aún así, volvió a decir las palabras:
-Están cometiendo un grave error.
El consejo se puso en pie y "apuntó" hacia el.
-Correremos el riesgo-declaró el gran antiguo y tras sus palabras vino el gran estallido. Sus conjuros se transformaron en látigos de luz que chocaron contra la jaula y más tarde, contra Jareth. Cayó de rodillas contorsionándose como si hubiese recibido una inyección mortal o lo más parecido en este caso: un choque eléctrico.
Todo estaba hecho.
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-Sáquenlo de aquí y llévenlo al portal. No puede llegar tarde a cumpli su condena- dijo el gran antiguo sin siquiera mirar a lo que quedaba de Jareth. El par de Golems que lo habían escoltado lo levantaron del suelo (la jaula ya no estaba). Parecía mas un retazo de tela que un ser humano.
La ansiedad colectiva era evidente. Después de un espectáculo cómo el que acababan de presenciar, no podían esperar que acabara así. Y no fueron decepcionados.
Otro pequeñin de capucha entró corriendo a la sala. Estuvo a punto de ser amonestado por no haber obtenido el permiso para hacerlo, pero al darse cuenta el consejo que tenía noticias relacionadas con "los conspiradores de Jareth", no pudieron resistirse.
El Gran Antiguo se aclaró la garganta:
-Lestat, uno de nuestros soberanos mas fieles que fue quien nos trajo al monarca que acaba de ser juzgado antes de que escapara, que se ofreció a mantener la paz en los reinos mientras se encontraba un sustituto, descubrió lo que algunos de los Goblins más apegados a Jareth estaban tramando: ¡un plan para liberar al Rey que casi los destruye!. Esa clase de actos no son tolerados en estas tierras y deben ser castigados. Hoy se ha encontrado al líder de dicho grupo para que sea condenado. Pero a nosotros, el consejo, no debe concernirnos lo que solo debe interesarle a quien gobierne sus tierras.-señaló a Lestat y le hizo un gesto para indicarle que se hacercara.
-Lestat, haz demostrado tu valía y por tanto de ti será ahora la desicion.
La sala se llenó de murmullos. Lestat hacía sido nombrado rey.
El hombre (o criatura), tan pálido cómo era, vio su rostro repleto del brillo que acarreaba la satisfacción. Lo pensó un momento.
-Creo que ya tengo la solución adecuada majestad- dijo con una sonrisa maliciosa en los labios.
