Autora: Nyanko1827.

Parejas: Toques de 2718

Discaimer: KHR le pertenece a Akira Amano-sensei.

Aclaraciones:

—Habla personajes —

–Pequeñas aclaraciones–

«Pensamientos personajes»


¿¡Ese soy yo!?

Capítulo IV

Hibari-san y Tsubaki-kun.


Haya-kun estaba desmayado en el suelo y Take-kun nos miraba a Tsuna y a mi asombrado. Que divertido, nunca antes les vi estas expresiones, fufu suerte que Tsuna tenía en su habitación una cámara de fotos, digo tenía porque ahora la tengo yo, me acerco a Haya-kun saco la cámara y le hago una foto, ¡su cara es de chiste! Ahí tumbado en el suelo con una cara de 'ya puedo morir en paz' mezclada con 'acabo de ver algo muy desagradable', y los mismo con Take-kun, solo que él tiene cara de '¿estoy viendo doble?' mezclada con 'ayer comí algo que me sentó mal'. Una vez echas me alejo de ellos y me despido.

—¡Tsuna! ¡Nos vemos en la escuela, ya se lo explicaras tú a ellos, mi querido primo~! —y empiezo a correr dirección la escuela.

—¡Espera! ¿¡Por qué tanta prisa?! —me grita Tsuna, si supiera el porque… ¡Oh! Es verdad puedo insinuárselo.

—¡Tengo ganas de jugar con Kyoya!

—¡Hiiii! ¡No cabrees a Hibari-san! —me río ante lo dicho y me voy, dejando al pobre de Tsuna muy preocupado, pero lo siento, quiero ver como es Kyoya en este mundo, y vengarme por las veces que el de mi mundo me ha dejado con las ganas.

Por el camino me encuentro con Ryo-nii, supongo que entrenando antes de entrar a clases, me escondo bien para que no me vea, pasa por mi lado pero no se fija en mí. Bien, una vez primer obstáculo superado, voy hacia la puerta de la escuela y como me figuraba las verjas están abiertas. Entro y doy unos pasos, hasta que soy recibido por uno de esos delincuentes bajo las órdenes de Kyoya.

Le miro y espero para ver que quiere, como no habla le esquivo y sigo mi camino, solo para encontrarlo bloqueándome el paso una vez más. ¿Pero que se ha creído este gigantón? Me parece que no se da cuenta que puedo tumbarlo de un guantazo y eso que es mucho más alto que yo. Vuelvo a esquivarlo solo para encontrármelo delante de mí otra vez, ya he tenido suficiente. Si no se aparta por las buenas, lo hará por las malas. Le miro a los ojos y le fulmino, supongo que me he de ver horrible porque el gigantón ha empezado a temblar de miedo.

—Apártate —no era una pregunta ni una sugerencia, le estaba dando una orden. Y si no la cumplía… acabaría sin dientes.

—No eres estudiante de Nami-chuu, no tienes permiso de entrada —me dijo sin titubear, interesante se a tragado el miedo que vi anteriormente, Kyoya les tiene bien domesticados. Bueno, si no lo hace por las buenas…

Levanté mi puño y se lo estampe en toda la mandíbula, haciéndole retroceder más de medio metro. Cuando se levanta, se toca la boca, seguramente la tendrá adolorida durante un buen tiempo. Le miro y empiezo a caminar dirección a él.

—Te dije que te apartaras —le suelto, viéndole como agacha la cabeza buscando algo, a saber que se le ha perdido.

Sin dirigirle otra mirada me dirijo al interior de la escuela, notando como dos pares de ojos me observaban. Uno divertido y el otro con ansias de pelea, genial y eso que lo que quería era meterme un rato con el Kyoya de aquí y no pelear con él. Que remedio.

Voy hacia al despacho del director, para presentarme y que me digan que aula me toca, pero en lugar de eso me dicen que he de ir a la sala del Comité Disciplinario, que ellos se ocupan de los nuevos alumnos. Pero que director tan dejado, ¿cómo puede dejar que los alumnos, especialmente Kyoya, se hagan cargo de los nuevos? Otro paseíto, menos mal que la estructura de la escuela es la misma que en mi mundo, sino ya estaría más que perdido.

Llego al pasillo donde se encuentra el Comité, y veo dos filas de prefectos, una a cada lado de la pared, montando guardia y al que le he dado el puñetazo también, supongo que habrá avisado a los otros y por eso están ahí. Como si me importara, no por nada mi tutor es Reborn, puedo encargarme de ellos en menos de cinco minutos. Sin hacer caso a ninguno de esos delincuentes, paso por en medio de ellos y me paro frente a la puerta, llamo y espero hasta recibir un inaudible 'Entra'. No se moriría por hablar más alto. Abro la puerta y entro cerrándola tras de mi.

Miro al frente y ahí sentado en su escritorio de caoba y en su silla de empresario, esta Kyoya. Como se nota que el es la autoridad en esta escuela. Sino, ¿por qué tiene la mejor sala, con los mejores muebles? Bueno, mejor aparto esos pensamientos de mi cabeza y me presento.

—Soy Tsubaki Sawada. Primo de Tsunayoshi Sawada, el nuevo alumno de intercambio —le digo sonriendo, mientras le entrego los folios de inscripción con los demás datos. Se los lee, bueno, parece más que se lo mire por encima.

—Tsubaki Sawada, ¿seguro que eres el primo de ese herbívoro? —me pregunta, mi sonrisa crece aún más, acercándome a la mesa hasta quedar en frente de él.

—Sí, soy su primo. Aunque a veces hacemos otras cosas, un tanto indecentes para dos primos —le suelto aguantándome la risa por la cara que ha puesto, que aunque no se note porque sabe disimularlo, yo si veo ese ligero sonrojo. Además, los chupetones que mi Kyoya me hizo la noche anterior juegan a mi favor. Como no puedo taparlos del todo con el uniforme, dan mucho que dar a la imaginación.

Le veo rebuscar algo en unos de los cajones que al encontrar ese algo me lo lanza y lo cojo, al verlo con más detalle, me fijo que es un pañuelo de color crema, supongo que mi cara expresa mi pregunta interna, porque no me ha hecho falta hacerla.

—Tapate esas marcas, son indecorosas. Además relaciones entre familiares va contra las normas, voy a morderte hasta la muerte —se levanta de su sillón con las tonfas en alto y se lanza contra mí, que excusa más pobre ha dicho, si lo que quiere es pelear conmigo.

Una de las tonfas la dirige hacia mi rostro y la otra contra mi estomago, con la ayuda del pañuelo cojo la tonfa que va dirigida a mi rostro y con mi otra mano la que va dirigida a mi estomago. Con un pie le hago tropezar y perder el equilibrio, él cayendo en el suelo y yo encima suyo, ato sus dos manos con el pañuelo y refuerzo el agarre con una de mis manos, recibo una de sus miradas fulminantes, pero que se torna en sorpresa, bien disimulada, mientras mi otra mano se dirige a tientas hasta su entrepierna, rozando por encima de la ropa y masajeándole, haciendo que suelte algún que otro suspiro, me agacho hasta que mi boca queda en su oreja.

—Sabes, no soy solo de mi primo —le susurro a su oreja, para luego mordérsela haciendo que se arqueara y soltara un suspiro más profundo y pesado—. Cualquiera que quiera jugar tiene derecho a estar conmigo —sonrió antes de volverle a morder el lóbulo de la oreja.

Noto como cierta anatomía de su cuerpo va despertándose gracias a mis caricias, le desabrocho el pantalón e infiltro mi mano dentro, haciendo que ahora solo sus calzoncillos fueran la única barrera de tela. Sus suspiros son cada vez más sonoros, preocupado por si alguno de esos delincuentes de afuera nos oyen, decido desatarle las manos y ponerle el pañuelo en la boca, pero manteniendo el agarre con una de mis manos. Una de dos, o de verdad lo está disfrutando y por eso se deja hacerlo, o le estoy dando tanto placer que su mente a quedado nublada y por eso no me muerde hasta la muerte.

Bueno, sea por lo que sea, por mi está bien, nunca le había tenido tan a mi merced. Fijándome que no haría nada con sus manos, las suelto de mi agarre y dirijo toda mi atención al pobre bulto entre sus piernas, dándome cuenta de que ya tenía los bóxers mojados.

Le quito la última barrera dejando ver la erección ya formada y eyaculando, bajo mi rostro hasta al nivel de su entrepierna, todo esto siendo observado por Kyoya, y le doy una lametada en la punta, haciendo que el prefecto se retorciera de placer, sin hacer ningún asco, me meto toda la erección en mi boca empezando a lamerla y succionarla, masajeándola con mi lengua, subiendo y bajando simulando penetraciones, una y otra vez.

Su respiración cada vez más agitada, que si no fuera por el pañuelo que ahoga sus gemidos, ya tendríamos a uno de sus subordinados aquí dentro. Con sus manos me agarra de la cabeza indicándome para que fuera más rápido, cosa que cumplo sin rechistar, notando como llegaba al clímax y sin quitar mi boca, dejo que se corra dentro de mí caverna bucal, aceptando todo su semen y tragándomelo.

Me levanto de mi anterior posición y me limpio con mis dedos los restos que han quedado por mi cara, llevándomelos a la boca para acabar de tragarme el poco semen que quedaba. Algo que debe haber encendido a Kyoya, por que en menos de un segundo se ha sacado el pañuelo de la boca y se ha lanzado hacia mí, cerrando la distancia en un fogoso beso, subiendo el ritmo, yendo cada vez más intenso.

Noto como me muerde el labio así que decido dejarle entrar en mi boca para que la explore, siento como su mano se va infiltrando en mi ropa y tocando todo lo que puede, pero todo eso es cortado cuando unos toques en la puerta nos llaman la atención. Pero Kyoya decide ignorarlos, si él no da permiso de entrar nadie entra. Pero la suerte está de mi parte, y desde fuera se escucha a mi primo.

::0::

No me lo puedo creer, Tsunayoshi se ha ido a la escuela y encima es ¡porque quiere jugar con Hibari-san! ¡No puede ser! ¡Voy a ser mordido hasta la muerte, depende de lo que él haga! ¡Ahora es mi primo! ¡Yo voy a cargar con todos los muertos! ¡Compórtate, por favor! ¡OW! ¿Quién me ha dado un golpe en la cabeza? Me giro y veo a Reborn con el martillo de color verde, Oh claro, él es el único que me golpea.

—Deja de pensar idioteces, yo voy a vigilarle. Tú encárgate de explicárselo a ellos cuando estén más calmados y Gokudera despierto —me ordena Reborn.

Miro a mis dos mejores amigos y veo que aun están en shock. No les culpo, yo me quede igual ayer por la noche. Bueno, asiento con la cabeza como respuesta y veo como Reborn se va dirección a la escuela. Al menos se que Tsunayoshi estará bien. Entro en mi casa y cojo una almohada, pero antes de salir soy detenido por Okaa-san.

—Tsu-kun, ¿qué ha sucedido? —me pregunta preocupada.

—Nada, Okaa-san. Yamamoto y Gokudera-kun han visto a Tsubaki-kun, y bueno se han llevado una grata impresión.

—Ara, bueno es que Tsubaki-kun se parece mucho a ti, si no fuera por el color de cabello y de ojos que es distinto al tuyo, diría que sois la misma persona —dijo mientras se iba arriba, supongo que a recoger las habitaciones.

Le sonrío, pero cuanta razón tiene, somos la misma persona. Supongo que a eso se le llama intuición de madre, ¿verdad? Apartando esos pensamientos de mi cabeza, salgo de casa para ver que esos dos siguen igual, suspiro, me acerco a Gokudera-kun y le pongo la almohada debajo de su cabeza, al menos ya que está desmayado, que este algo cómodo.

Yamamoto es el primero de salir del shock y minutos después Gokudera-kun se despierta y me miran esperando respuesta, suspiro y empiezo a explicarles.

—Ayer por la tarde Lambo fue golpeado por Reborn, y al sacar la bazuca de los 10 años me disparó, y apareció él. Le hemos dicho a Okaa-san que es mi primo, de parte de la familia de Oto-san. Y asistirá a Nami-chuu con nosotros el tiempo que dure su estancia aquí, así que para todos es mi primo, Tsubaki-kun. ¿De acuerdo? —les hago un mini resumen de todo lo que pasó ayer por la tarde-noche hasta hoy por la mañana.

—Entendido, Tsuna. Menos mal, pensaba que veía doble a algo así —dijo con un suspiro y riendo nerviosamente.

—No se preocupe Juudaime, nadie sabrá quien es su contraparte —me dijo Gokudera-kun más calmado y fuera del shock, al saber la verdad.

—Eso espero.

De repente apareció Reborn.

—Porque quiero que seáis sólo y de momento, vosotros dos quienes conozcan su identidad —dijo Reborn con una de esas sonrisa suyas, que dicen 'yo sé algo que vosotros no'.

—¿Y, eso porque? Si se puede saber —le pregunto—. Además se supone que ibas a vigilar a Tsunayoshi —le recuerdo.

—No hace falta vigilarlo, él al contrario que tú, si sabe lo que hace. Bueno me voy a ver a Irie —dijo eso último con una sonrisa mientras desaparecía.

Que mal rollo me dan esas sonrisas, no me gustan ni un pelo. Suspiro y miro a mis dos amigos.

—¿Vamos a la escuela? —les pregunto, recibiendo un 'sí' de parte de los dos.

Ya delante de la escuela, entramos y vemos que no hay ninguna miembro del Comité, cosa que me extraña, y en lo primero que pienso es en Tsunayoshi. Alarmado, nos dirigimos a la sala de recepción y no os podéis ni imaginar lo que nos encontramos, dos filas de prefectos cerca de la puerta. Ay dios mío, ¿que es lo que ha hecho Tsunayoshi? Pasando por medio de la fila y llegando delante de la puerta, llamó para poder entrar, al no recibir respuesta le grito a ver si de verdad está ahí o ya se ha ido a la clase que le per toca. Cosa que dudo.

—¡Tsubaki-kun! ¿Estás ahí? —como respuesta recibimos un gruñido y algo de ruido, luego la puerta se abre dejando ver a Hibari-san y a Tsunayoshi detrás de él.

::0::

—¡Tsubaki-kun! ¿Estás ahí? —Kyoya al escuchar su voz, se aparta con un gruñido y a regañadientes, acomodándose la ropa, para luego dirigirse a la puerta y abrirla. Yo hago lo mismo, no quiero que mi primo vea lo que estaba haciendo, fijo que se pone a gritar y a estas horas no tengo ganas de escucharle.

Menos mal que Tsuna ha venido en el mejor momento, sino Kyoya y yo habríamos acabado haciéndolo y eso es un no, no. Yo solo he de echar el anzuelo para que luego Tsuna y Kyoya piquen, he estado rebuscando esta mañana por las cosas de Tsuna y me he fijado que él quiere a Kyoko y eso no puede ser, ella es maja y buena amiga, pero ya está, es solo eso. No pienso dejar que salgan juntos, ni muerto voy a ver a mi contraparte saliendo con ella. Luego hablaré sobre mi plan con Reborn, haber que piensa, seguro que me ayuda.

—Qué quieres herbívoro —su voz suena algo ronca por lo de antes, pero muy bien disimulada. Tsuna dirige su vista hacia mí, suspirando y lanzándose dentro de la sala para quedar enfrente a mí, me coge de la mano y me arrastra hacia fuera.

—Vamos, Tsubaki-kun. Tenemos que ir a clase —me dice nervioso, sólo para ser detenidos por la mano de Kyoya. Me giro, mirándole a los ojos, para ver que quiere.

—Tú salón de clases, y el horario. A eso has venido —me recuerda mientras me da los dos folios. Los hojeo junto a Tsuna –todo esto bajo la mirada de Kyoya–, Take-kun y Haya-kun.

Luego los ojos de Tsuna se iluminan y me mira con felicidad.

—Tsun-Tsubaki-kun —casi se dice mí nombre—, te toca en la misma clase que a mí —me dice contento.

Le sonrío y le beso en la mejilla, haciendo que se sonroje él y todos los presentes, unos más notorios que otros.

—V-Voy ye-yendo a clase —dice Tsuna tartamudeando, saliendo por la puerta seguido de Haya-kun, que me da una reverencia y se va. Este chico da igual en que mundo esté nunca cambia.

En la sala solo quedamos Kyoya, Take-kun y yo. Notando que la ira del prefecto va en aumento, por la muestra de afecto en público que he hecho, cojo del brazo a Take-kun arrimándole a mí, y salimos de la sala del Comité, cerrando la puerta tras nosotros y pasando por medio de las dos filas de delincuentes… ¡Oh! Así que al que he golpeado, está contando los dientes que le han saltado, mala suerte le tocara llevar dentadura postiza a esta corta edad.

—Al parecer, vas atener que guiarme hasta la clase ¿ne, Take-kun? —le digo, recibiendo una sonrisa de su parte.

—Sí, pero se supone que ya sabes en que clase estamos, ¿verdad? —me pregunta sin dejar de sonreír.

—Tienes razón, pero si quiero dar la imagen de alumno nuevo, he de no saber donde esta nuestro salón, ¿cierto?

—Jajaja, es verdad. Pues ya hemos llegado, yo entro —me dijo sin que su sonrisa vacilara ni un momento, mientras entra al salón de clases.

—Pues yo esperaré aquí al profesor para que me introduzca —me dije a mí mismo, mientras espero a que el profesor aparezca.

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Un mismo chico, misma familia, mismos amigos, mismo destino, pero distinta vida. ¿Qué reacción tendrán los demás alumnos?


N/A: ¡Moi, Moi! ¿Qué tal el cuarto capítulo~? Espero que os haya gustado~ ¡Cada vez estoy más y más orgullosa de este fic! XD

Muchas gracias a los que leen, pero muchísimas más a los que leen y comentan ¡sois mi musa de la inspiración~!

Nos leemos.

Editado 29.01.2012