Megaman Zero: El Guerrero Carmesí
Capítulo 3: El Proyecto Elpizo
Escrito por: beamknight87
Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Capcom.
Abrió sus ojos cansinamente, tratando de alejar la desorientación que aún lo invadía. Tan pronto recordó quién lo había dejado inconsciente, se levantó y examinó la habitación frenéticamente. La única presencia en la habitación era el Baby-Elf que aún seguía flotando alrededor de él, iluminando levemente la oscura habitación con su luz multicolor. Sonrió al pasar una mano por su cabello para arreglarse el fleco, acariciando al elfo con la otra mano, tranquilo sabiendo que su atacante no se había apoderado del ente electrónico que tanto trabajo le había costado obtener.
Revisando sus sistemas, notó que había estado inconsciente por aproximadamente una hora. Realmente no importaba mucho, después de todo, su tiempo en Neo Arcadia había llegado a su fin...
Miró el enorme agujero que Axl había abierto previamente en la sólida pared de metal reforzado, la cual él había tratado de perforar con su florete de energía, sin éxito. "Tal vez ese idiota hizo más bien que mal", murmuró para sí mismo. Ahora que lo pensaba, su atacante le resultó muy familiar, en extremo similar a una silueta que había visto cuando entró por accidente en la biblioteca subterránea donde encontró su destino...
No, no podía ser. Sacudió su cabeza. De seguro sólo era su imaginación, se dijo, por lo que despreocupándose, metió una mano el bolsillo de su chaqueta rosa para extraer un pequeño paquete de cristales de energía y extendió la mano con la palma abierta hacia el elf. La entidad dejó escapar un grito de alegría incompresible y le arrebató al reploide de vestimentas rosas los cristales, devorándolos rápidamente.
El reploide sonrió, con una mirada casi soñadora al ver al elf consumir su alimento. Estaba por hablarle otra vez cuando unas bocinas del corredor cobraron vida con una voz femenina: "Atención a todo el personal. Presencia de un posible Maverick dentro del centro de mando de Neo Arcadia. El sujeto, TK-31, debe ser capturado o eliminado en caso de que se resista. Fairy Leviathan fuera".
Dicho posible Maverick se quedó quieto por unos segundos, asimilando la información que acababa de escuchar. Se quedó viendo al elf y el agujero en la pared antes de comenzar a reír, con carcajadas que cualquiera habría calificado de dementes.
"Se equivoca, mi querida Yōshō... yo no soy un Maverick... ni mucho menos TK-31..." dijo, una vez que dejó de reír un poco para recuperar el aliento. "No... mi verdadero nombre es... ¡Elpizo! Y seré yo quien me encargue de acabar con su despreciable opresión en contra de los reploides inocentes. ¡Una vez que obtenga el poder necesario, nada me detendrá!. ¡Ningún Guardián!. ¡Ni siquiera X podrá vencerme!. ¡Yo... destruiré a Neo Arcadia!" juró, el Baby-Elf flotando alrededor de él a medida que se dirigía al agujero por donde Axl había entrado, con la intención de escapar del lugar.
El primer paso de sus planes apenas estaba comenzado.
Probablemente tendría que unirse con algunos miembros dispersos de la Resistencia alrededor de las afueras de Neo Arcadia como se lo había sugerido HE-22 en las alcantarillas. Ese reploide había asegurado que él era único... alguien muy valioso para el movimiento dados sus conocimientos sobre Neo Arcadia que había adquirido al haber trabajado para una de las organizaciones más prominentes de la ciudad antes de ser designado injustamente como Maverick. No podía sentirse menos que halagado, su gran ego hinchado de orgullo, sin embargo, se recordó que de unirse al movimiento sería difícil que ocupara un puesto de importancia.
Al menos al principio.
El proceso sería lento, de eso estaba seguro, pero no importaba.
Su ascenso al poder apenas estaba comenzando, el Baby-Elf siendo la primera piedra de lo que sin duda sería su gran obra. Su misión. Llevaría tiempo pero confiaba en poder lograrlo satisfactoriamente.
Después de todo, Roma no se construyó en un día, decían los humanos.
Aún recordaba la manera en que la venda de ingenuidad que le tapaba los ojos le fue arrancada no hacía mucho.
¡Para tomar esa palabra como su nombre!
Era uno de los miembros de la Oficina de Servicios Administrativos de Neo Arcadia. Un reploide cualquiera sin nombre. Si un nombre se refería simplemente a un medio para ser identificado, su número de serie bastaba, TK-31.
Con el objetivo de mantener a salvo y en armonía la utopía de los humanos, una estricta organización administrativa, consistente en un gran número de reploides producidos en serie como él, y un grupo de reploides de clase alta con nombres verdaderos, era necesaria. La sociedad humana, satisfecha por la paz y la tranquilidad alcanzadas fue reemplazada poco a poco de sus puestos en dicha administración por reploides con funcionalidades más avanzadas. En muy poco tiempo, toda la Oficina estaba siendo manejada exclusivamente por reploides especializados en sus puestos, trabajando de manera eficiente y ordenada. Mucho más allá de lo que toda organización previa compuesta por humanos había logrado en tiempos remotos.
En verdad era una organización muy eficiente. Tanto, que especialmente TK-31 amaba el sistema de Neo Arcadia, manejado de esa forma tan eficiente... tan suprema.
Y fue gracias a esa supremacía que la revelación de su destino vendría a él de una forma más bien inusual, inesperada por completo.
Todo comenzó con la noticia de que una biblioteca que había estado sumergida en uno de los sectores más antiguos de Neo Arcadia había sido descubierta. Los primeros reportes sobre el hallazgo indicaban que una gran cantidad de datos sobre el último siglo probablemente se encontraran almacenados en ese lugar, por lo que la Oficina de Servicios Administrativos estableció que la recuperación de esa información era vital, con la esperanza de hallar en los archivos almacenados alguna clave o referente para controlar la cada vez más crítica crisis de energía. Algunos esperaban incluso hallar instrucciones para reconstruir los reactores atómicos o de fisión nuclear que proveían de energía constante y segura a la humanidad en tiempos remotos, dado que el conocimiento para construirlos se había perdido a lo largo de las guerras. Peor aún, ninguna de esas maravillas tecnológicas había sobrevivido a los conflictos bélicos.
Así pues, tras diversas discusiones llevadas a cabo en el Parlamento, presididas por X y la decisión recayendo en él, los Shitennō y los Hachishinkan, se propuso llevar a cabo una expedición al lugar, dirigida por el mismísimo primer Guardián de Neo Arcadia, Sage Harpuia. Era bien sabido que el Guerrero Esmeralda era el más preocupado de entre los Shitennō por hallar una solución al problema energético, diciéndose incluso que era un gran apasionado por la ciencia después de su compromiso en primer lugar con su deber como Guardián.
Su equipo compuesto por él mismo, varios reploides de la rama de ciencias y otros tantos de menor rango como el propio TK-31 habían viajado al lugar mediante transportes aéreos, similares a helicópteros. Era de importancia notar que unos cuantos Hunters acompañaban la expedición, en caso de que algún irregular arcaico rondara por la biblioteca olvidada.
La presencia del Guardián al bajar del transporte había causado temor y sorpresa entre los reploides que habían sido asignados para remover los escombros y permitir el acceso al lugar al instalar un elevador provisional muy rudimentario para facilitar la entrada a la zona de investigación.
"Miren. Es Harpuia", había dicho uno de ellos, al mirar el resplandeciente casco inconfundible del Guardián, mientras dictaba instrucciones a su equipo de expedición, pero sus palabras apenas y se oían debido al rotar de las hélices de los transportes aún activas al aterrizar en el helipuerto improvisado del lugar.
"Así que de verdad estaba viajando con el grupo de expedición", contestó uno de los reploides alrededor del primero que había hablado, intimidado por la vista de jade que daba uno de los principales subordinados de X-sama.
"Si este asunto involucra a alguien como él, a los tipos de la Oficina de Servicios Administrativos e incluso a los Hunters, debe de ser algo grande. He escuchado rumores de que hay un tesoro muy peligroso pero también en extremo valioso allá abajo", cuchicheó un tercer reploide, uniéndose a la conversación.
"¡Oigan, ustedes!. ¿Podrían dejar la charla para más tarde? Hay mucho que hacer", habló TK-31, con un tono de autoridad hacia el trío de reploides, ligeramente molesto por su plática improductiva e inútil al notar sus chismorreos sin sentido.
"Preparen al equipo de exploración... Bien. Sólo deben recolectar los datos que encuentren ahí. Eviten cualquier tipo de acción independiente y reporten la situación en todo momento a los Hunters que los acompañen", la voz de Harpuia dando órdenes e instrucciones al escuadrón finalmente se oía al haber dejado de rotar las aspas de las hélices de los transportes.
TK-31 miró de reojo al Guardián mientras daba sus instrucciones, antes de hablar en voz alta, sólo lo suficiente como para que el trío de reploides al que había regañado lo escuchara, "Para que una instalación de información de la era pasada en cuyo interior se hallen prototipos y datos tan valiosos haya sido encontrada aquí es en extremo inusual. Es natural que Harpuia-sama, representando la administración de X-sama de la rama del departamento de ciencias, haya venido para supervisar la operación. De hecho, apuesto a que lo considera todo un honor... Hehehehehe", dijo, haciendo que el trío de trabajadores lo mirara extrañado.
Sin siquiera mirar la expresión de los reploides, se unió al grupo de expedición de Harpuia rápidamente para bajar a la biblioteca subterránea.
El descenso por el elevador activado recientemente había sido largo... muy largo dirían algunos de los reploides que iban en la expedición. Habían tenido que bajar por turnos, estimando que la carga no podía soportar a más de tres sujetos a la vez, por lo que TK-31 y otros dos investigadores bajaban en lo que era la primera ronda.
Tras más de cinco minutos, el elevador se detuvo y su puerta se abrió para revelar una monstruosa cámara, repleta en su techo con lámparas que sorprendentemente, a pesar del tiempo que debían de tener, estaban funcionando.
Los tres reploides al internarse lentamente y dejar que elevador subiera para recibir al siguiente grupo lo notaron. "¿La electricidad... está funcionando aquí?" preguntó uno de los investigadores, notando lo obvio.
"Parece una librería enorme", susurró TK-31, contemplando la infinidad de estantes repletos de lo que parecían ser libros electrónicos y holográficos. Similares a las reliquias casi imposibles de hallar en la actualidad de lo que eran los libros de papel, con la diferencia de que al abrirlos, una imagen holográfica o electrónica era proyectada y se usaba para navegar por la información que contuviera el archivo. El reploide de sedoso cabello rubio y vestimentas rosas sólo tenía una cosa en mente¿Cómo demonios se suponía que iban a llevar todo esto a la superficie? Estaba seguro de que incluso a Lady Leviathan y a su mejor hacker, Ganeshariff, les llevarías días... no, semanas o hasta meses enteros analizar y recolectar todo esto...
"Wow... hay un cantidad increíble de puertas", dijo el otro investigador, notando que en cada pasillo, casi cada tres pasos había una puerta cuya cámara en el interior de la estancia resguardaba aún más información al estar llena de libreros abarrotados de archivos. "¿Qué podría haber en tantos...?. ¡Hey!" exclamó, al ver que el reploide rubio que los acompañaba se separaba del grupo, internándose por su propia cuenta al azar por uno de los laberínticos pasillos.
En ese momento, TK-31 no tenía idea de lo que estaba haciendo. Vagar como si lo algo lo hubiera estado guiando hasta el lugar más profundo del lugar. Donde los datos más preciosos estaban almacenados, casi como si una fruta prohibida que eran los fragmentos de la historia que se había quedado olvidada en la oscuridad estuviera brillando por sí misma en ese mar de negrura, iluminado su camino a seguir para descubrir la realidad que durante tanto tiempo le habían negado a conocer... Esa realidad se presentaría frente a sus mismos ojos de golpe, llevándose el velo de la ignorancia bajo el cual había vivido tanto tiempo de forma brutal y en tan sólo un instante.
¿Cuánto tiempo había estado vagando por el lugar? No sabía decirlo. El haber apagado casi inconscientemente su comunicador para evitar ser interrumpido por el resto del equipo de la expedición le había impedido notar el paso del tiempo, al haber estado caminando por el laberíntico lugar que era idéntico en cada esquina, en cada pasillo, sin que cambiara nada...
Finalmente, se plantó frente a una puerta, algo diciéndole que eso que lo había separado del equipo de investigadores estaba dentro de ese lugar. Entró, y, efectivamente, notó desde el principio que esta habitación era distinta a todas las demás.
"¿Qué es este lugar...?" musitó, al acercarse a lo único que ocupaba la estancia. Una gran consola con un proyector holográfico. Parecía estar apagada, por lo que se dejó vencer por la curiosidad que lo dominaba y la encendió.
Cambiando su vida para siempre.
El monitor comenzó a proyectar imágenes a gran velocidad, una tras otra, pero aportando la información suficiente para que el reploide que se había topado con el lugar las viera con todo lujo de detalle, sumiéndose cada vez más en la confusión.
"¡Ah... ahh! E-esto es... el enorme poder que llevó al mundo al borde de la destrucción... el Dark Elf. El criminal más allá de primer grado, Doctor Weil... El fin de las Guerras Élficas... la operación para controlar a los reploides..." susurraba TK-31 al ver las imágenes, una tras otra, reportes antiquísimos de eventos que la historia oficial se había empeñado en esconder u olvidar al jamás haberlos dado a conocer. ¿Por qué?. ¿Por qué razón el gobierno jamás llevó a la luz todo esto?
Una escena en particular llamó su atención, sobre todo al ver que duraba más tiempo que las demás. En ella, un reploide gigantesco, de armadura blanca y negra, con relieves rojos en su pecho, con unos brazos rematados por garras enormes y portando una espada gigantesca de aspecto extraño de energía de color rosa ocupaba casi toda la imagen. Lo más característico del reploide además de su arma, era la cresta en su cabeza, la cual parecía ser más bien una cola de caballo enorme, de color rosa también. Pero lo que más le llamó la atención al reploide confundido eran las otras figuras en la imagen, peleando desesperadamente contra el enorme robot. Todas ellas portaban armaduras de aspecto voluminoso y grueso, llenas de grietas, literalmente pasadas de moda se diría a sí mismo más tarde. Nada estéticas. Sin duda también eran reploides, mucho más pequeños, quizás del tamaño de un humano.
Uno de ellos era un reploide de color azul, muy bien conocido para él, su brazo derecho convertido en un Buster de gran potencia y disparándolo con toda su energía. "¡Este es... X-sama!" exclamó, reconociendo al instante a la figura, pero no siendo capaz de hacer lo mismo con las otras tres, al serle totalmente desconocidas. Una de ellas portaba una armadura en su mayor parte negra, el cabello pelirrojo puntiagudo emergiendo de la parte trasera de su casco, disparando desesperadamente con un par de pistolas. Otra figura se encontraba flotando en el aire, portaba una armadura dorada, lo que parecía ser una capa raída y casi destrozada ondeado a sus espaldas mientras lanzaba una descarga de energía verde oscuro. La última de las siluetas era un reploide de colores rojo, blanco y negro, con un largo cabello rubio amarrado en una cola de caballo y agitando un sable de energía verde brillante intrépidamente contra el pecho del reploide gigantesco, en lo que parecía ser verdaderamente un acto suicida. Los ataques de lo cuatro reploides de menor tamaño arremetiendo al mismo tiempo contra el gigante.
"¿Contra... contra qué están peleando...¿... Omega?. ¿Qué... qué es esto?. ¡Jamás había visto o escuchado de algo así!" musitó TK-31, con sus ojos abiertos como platos mientras la escena de la batalla continuaba.
De pronto, con todos los datos referentes al Dark Elf y las Guerras Élficas fue como si una luz se encendiera en su mente, la serie de imágenes provocando una conexión inevitable para sus pensamientos. "Eso me recuerda... que en la instalación de investigación del Área 7 están almacenados los Baby-Elves de la época de la gran guerra..." susurró.
De pronto, una escandalosa alarma se encendió en el lugar. La habitación parpadeando con una luz roja, probablemente debido al acceso de lo que sin duda era información clasificada, pero estaba demasiado absorto como para notarlo.
"¡Qu-qué...!. ¡Aún hay más! La historia previa a esa guerra..." exclamó, al ver que ahora las imágenes iban acompañadas de una gran cantidad de texto. Siendo un reploide, fue capaz de analizar cada pantalla en tan sólo un instante, analizando la información y sorprendiéndose más y más, sin notar que estaba hablando en voz alta. "Las Guerras Mavericks... el Programa de Anticuerpos Sigma... Mother Elf... L-luz... Salvar al mundo... El nacimiento de la esperanza... ¡Esto es... el Proyecto Elpizo!"
Jamás oyó cuando la puerta detrás de él se abrió y alguien más entró al lugar sino hasta que oyó una voz.
"¡Tú?. ¿Qué estás haciendo aquí?" la inconfundible voz del Guardián de los cielos retumbando, más fuerte y potente que el sonido de las alarmas.
"¡Huh...!" gimoteó el reploide rubio, girándose rápidamente para mirar a su superior, la pantalla del proyector congelada en lo referente al proyecto del nacimiento de la esperanza.
Harpuia dio una leve sonrisa al notar el temor casi palpable del reploide. Por alguna razón parecía estar muerto de miedo. "¿Qué sucede?. ¿Por qué estás temblando así?" preguntó, mientras comenzaba a caminar hacia la consola que el reploide había activado no hacía mucho. "Como dije, se suponía que sólo recolectaras información", dijo, activando un botón sin titubearlo en la consola y apagando las alarmas y la consola al instante, borrando de la pantalla todos los registros.
"Alguien como tú, incluso si sólo estabas interesado en seguir tu desafortunada curiosidad... no debería saber cosas sin importancia. No importa. Olvida todo lo que acabas de ver... TK-31", había dicho Harpuia, en un tono comprensivo y hasta cierto punto, con un toque de lástima, pero la amenaza siempre presente en su voz, sobre todo al susurrar peligrosamente su número de serie.
Asintiendo y balbuceando incoherencias, el reploide de vestimentas rosas se había largado como alma que lleva el diablo de ahí, dejando solo al Guardián, mientras este contemplaba detenidamente la consola de la habitación.
Después de ese incidente, TK-31 regresó a Neo Arcadia, con la intención de pasar al menos una semana de tranquilidad ahí. Durante un día ordinario pasando pacíficamente, sentía que ese incidente en la biblioteca no había sido más que una especie de alucinación, como si hubiera sido una ilusión proyectada por una señal ruidosa en sus bancos de memoria. Sí, no importaba lo que hubiera visto, era completamente imposible que su punto de vista y pensamientos sobre Neo Arcadia cambiaran del todo, se decía a sí mismo, totalmente convencido.
Hasta ese día.
Había estado trabajando en su oficina, redactando un informe acerca de un distrito anteriormente habitado por reploides siendo desocupado para albergar de ahora en adelante a un grupo humanos. Al parecer, la causa del desalojo de los habitantes originales era debido a que se había determinado que los reploides se habían convertido en irregulares...
Así podría haber continuado hasta de que pronto, en la silla enfrente de su escritorio un reploide se sentó. Llevaba puesto el uniforme la Oficina de Servicios Administrativos, tenía el cabello rubio blanquecino, casi como el color de la paja, muy corto y erizado. Sus ojos azules y rostro denotaban una eterna expresión de seriedad. Trató de no prestarle atención al recién llegado, dado que probablemente se hubiera sentado ahí para descansar un rato, pero el desconocido comenzó a hablar al dirigirle la vista atentamente, casi como si hubiera necesitado a alguien que lo escuchara y él fuera su víctima más adecuada.
"Hey... ¿No crees que las cuotas de distribución de energía se han vuelto más estrictas?" preguntó, un tono de queja muy evidente en su voz.
"Nosotros los reploides de la Oficina de Servicios Administrativos somos tratados bien a pesar de eso. No tengo ninguna objeción", contestó TK-31, concentrado en terminar la redacción de su informe, sin despegar nunca la vista de la pantalla de su ordenador.
"Hmph... Eso no es todo. Los arrestos de irregulares han aumentado más de un 8 por ciento. No había habido tal incremento... sino hasta ahora. Dicen muchos rumores que no había ninguna anormalidad en el grupo que fue retirado ayer... Además. ¿Te enteraste de esto? El grupo que escapó comenzó un movimiento armado, y se sublevaron en un acto en nombre de la Resistencia..." susurró el reploide, acercándose un poco a él para hablar en un tono de conspiración.
TK-31 supo de inmediato que debía desconfiar de este sujeto, por lo que se molestó bastante e interrumpió por completo lo que estaba haciendo. Él no tenía por qué escuchar esto. No tenía nada que ver con todo lo que este tipo le estaba comentando...
"¡Qué estás tratando de decir!. ¿Quién eres tú...?" dijo con voz fuerte, interrumpiendo la frase sobre la Resistencia que estaba diciendo el otro reploide.
El tipo se permitió una sonrisa de astucia antes de responder, "Soy HE-22. Fui el encargado del reporte de la preservación del ambiente sobre los días anteriores de la guerra en la Oficina Ambiental", contestó el tal HE-22.
"¿Preservación...? Ah sí, tú presentaste el reporte sobre ese asunto, ya lo recuerdo", contestó TK-31 haciendo un esfuerzo en sus bancos de memoria. Se presentaban tantos reportes tan inútiles como el suyo que era difícil recordar los rostros, ya ni se digan los nombres... o más bien, números de serie.
"Sí. Yo hice ese informe... Hey... esa biblioteca sumergida...", volvió a hablar en voz muy baja mientras miraba a sus costados como para asegurarse de que nadie los estuviera escuchando, "Fue borrada de los registros. Tú también debiste darte cuenta. Algo está pasando... y está alcanzando un nivel muy peligroso..."
"¡Hey!. ¡Si sigues hablando así no me dejarás más remedio que llamar a seguridad!" contestó muy alterado TK-31, recordando su desagradable encuentro con Harpuia y todo lo que había visto en ese lugar de la biblioteca... no podía parar de darle vueltas en su mente a pesar del esfuerzo que hacía por olvidar el incidente. Tantas dudas...
"¡Qué no lo entiendes!. ¡Lo que le está pasando a los reploides involucrados en ese asunto...!" contestó igualmente molesto HE-22, parándose de la silla pero siendo interrumpido por un alboroto.
Por la puerta de acceso principal se escucharon una multitud de pasos apresurados, corriendo hacia las oficinas donde se encontraban. Con un gran escándalo, la puerta se abrió para revelar a nada más y nada menos que el mismísimo Sage Harpuia al frente de un escuadrón de Pantheons. Los Hunters iban fuertemente armados, el propio Guardián con sus sables de energía púrpura desplegados.
"¡Huh...!" alcanzó a musitar TK-31.
"¡Que nadie se mueva! Esta es una orden de los Hachishinkan. Número de serie TK-31. ¡Has sido designado como un irregular bajo el cargo de traición contra el Estado! Se te pondrá bajo custodia de inmediato", anunció con voz de acero el Guardián, los empleados de todo el lugar poniendo caras de espanto, todos muy pálidos y en extremo perturbados y sorprendidos por tal declaración y aparición de una figura tan importante como Sage Harpuia en persona.
Pero nadie más sorprendido que el propio TK-31, una ola de miedo recorriendo todo su cuerpo, incapaz de moverse de su asiento. HE-22 fue hecho bruscamente a un lado por el Guardián de jade para permitirle el paso hasta su acusado.
"¿Y-yo...?. ¿Un irregular...?. ¿Traición...? No... ¡Neo Arcadia piensa que yo...!" tartamudeó el reploide, incapaz de creer lo que estaba pasando, el peso de su anterior conversación con HE-22 cayéndole de golpe encima, como una tonelada de acero golpeando su cabeza, sus circuitos de pensamientos tan sobrecargados que apenas y podía pensar en algo coherente.
Los reclamos y objeciones de sus compañeros de trabajo alrededor de las oficinas y cubículos no se hicieron esperar, todos protestando, pero fueron rápidamente silenciados por las palabras filosas del Guardián, "¡Todo aquél que se resista u oponga a esta orden será declarado como irregular y retirado aquí mismo!" gritó, agitando sus cuchillas, silenciando a todos al instante.
El único sonido que se escuchó a continuación fue el click metálico que hicieron unas esposas de energía al serle colocadas al reploide bajo custodia y los pasos de él y todo el escuadrón al salir del lugar.
Había estado encerrado en un diminuto calabozo junto con otros reploides de número de serie que habían participado en la expedición a la librería subterránea por ya dos días consecutivos. Todos tenían cara de asustados, presas del pánico, del miedo, y de la incertidumbre sobre su destino. Nadie decía nada durante su estancia ahí. Sólo alzaban la cabeza cada que una escolta de Hunters aparecía para llevárselos uno a uno, para ser "juzgados" o más bien, sentenciados sin permitirles dar una explicación o tener una defensa a su favor, para luego ser retirados.
Finalmente, llegó su turno, TK-31 se vio arrastrado por un grupo de Pantheons que lo sacaron de la celda, esposado para llevarlo a la corte donde se dictaminaría su destino. Fue llevado en silencio por un largo pasillo para después llegar al Palacio de Neo Arcadia, siendo llevado en un elevador hasta su cúspide. Se maravilló un poco al notar que él jamás habría logrado poner los pies en este lugar si hubiera continuado con su vida común y corriente. Era gracioso hasta cierto punto lo que ser un 'criminal' te permitía experimentar. Luego de detenerse el elevador en el piso más alto, fue llevado por un largo pasillo de mármol blanco hasta el único acceso de la habitación que se encontraba en la cima del edificio. Las enormes puertas dobles le parecieron imponentes al estar frente a ellas.
Al entrar, se quedó asombrado debido a lo impresionante del lugar. Se trataba nada más y nada menos que del anfiteatro donde se alojaba el Parlamento de Neo Arcadia. La cámara tenía forma ovoide, rodeada elegantemente por pilares de mármol tallados, con intricados relieves en su superficie que llegaban hasta la bóveda del amplio techo, tapicerías extravagantes adornaban las paredes y una gruesa alfombra de color azul eléctrico con una ostentosa 'X' dorada cubría el suelo. Justo después de las puertas, había un corredor que se extendía hacia un área esférica reservada para cualquier invitado o espectador que deseara o necesitara estar presente durante las sesiones parlamentarias llevadas a cabo.
A la izquierda y a la derecha del área, se alzaban dos plataformas muy altas, ambas conteniendo 8 asientos cada una. Todos ellos ocupados por los 16 cancilleres, quienes parecían estar hablando entre sí con discreción, observándolo de cuando en cuando a medida que era llevado al centro de la estancia, es un pequeño banquillo donde le ordenaron que se sentara.
De pronto, reinó el silencio absoluto al abrirse nuevamente las puertas por segunda vez. Nada más y nada menos que X estaba entrando al lugar, vestido con una exquisita túnica azul y dorada, los Shitennō con túnicas similares siguiéndolo a pocos pasos detrás de él. Elegantemente, los cinco se dirigieron a una plataforma mucho más alta que la de los cancilleres ubicada en medio, con escaleras talladas en mármol que llevaban a los cuatro asientos y al trono en la cúspide, reservados para los recién llegados. Todos los presentes, incluidos los cancilleres, se levantaron respetuosamente ante la presencia de las cinco personas de mayor rango en toda Neo Arcadia. Una vez que ocuparon sus asientos, todos los presentes se sentaron, esperando a que su señor X hablara.
"Honorables habitantes de Neo Arcadia. Estamos reunidos aquí el día de hoy para continuar con la penosa necesidad de infringir un castigo ejemplar sobre aquellos irregulares que tanto se empeñan en perturbar la paz y orden que esta gloriosa ciudad logró adquirir luego de tantos sacrificios de valerosos reploides y humanos en el pasado. No podemos permitir más rebeldes impertinentes sigan empeñados en destruir esta hermosa utopía que con tanto esfuerzo hemos sido capaces de alcanzar. Así pues, que dé inicio la sesión", exclamó X, su discurso sonando con voz potente y autoritaria, mientras pasaba la vista alrededor de todos los presentes del lugar hasta detenerse un momento sobre TK-31, penetrando su ser con esos ojos rojos suyos.
Apenas terminó de hablar, la tribuna del lugar comenzó a rugir al unísono en aclamaciones a su líder, sin duda alguna dándole toda la razón y creyendo ciegamente en sus palabras, creando un gran escándalo que fue aplacado por la voz de dos de los cancilleres, los llamados Hachishinkan. Eran ocho en total, todos con una silueta humana que variaba en forma y tamaño en cada uno de ellos, vistiendo unos trajes de color blanco inmaculado, con bordados dorados y broches de un verde brillante.
"¡Silencio!" gritó la única integrante femenina del grupo de los ocho jueces, sus ojos rosas luciendo amenazadores, aplacando a buena parte de los presentes. TK-31 estaba ligeramente familiarizado con ese grupo, no conocía el nombre de todos, pero la fama que se estaban ganando era cada vez mayor. Si no se equivocaba, el nombre de esa reploide era Cubit Foxtar.
"¡El veredicto es...!" rugió el más grande de los jueces a la vez que golpeaba con un mazo en su estrado haciendo que todos guardaran silencio. El en extremo conocido Tretista Kelverian, el que se decía era el más justo en sus veredictos de entre los ocho, daba muestra de su autoridad.
Un reploide también que formaba parte del grupo de los ocho, tan pequeño que daba la impresión de ser un niño humano, tomó la palabra. Era el más diminuto del grupo, sus ojos rosas brillando con picardía mientras comenzaba su dictamen. Chilldre Inarabitta, se dijo TK-31, sólo sabía el nombre de esos tres, el resto de los jueces le eran desconocidos. Tragó saliva a la vez que sentía el sudor frío bajarle por la cara, mientras la alzaba para mirar a quienes determinarían su destino.
"La solución más simple a la actual situación en la que el horrendo crimen de agredir a los humanos se está volviendo cada vez más común es prevenir una reincidencia. El punto de vista de la precaución general establece que los reploides de número de serie deben ser castigados severamente. Por lo tanto, en el nombre de la soberanía de Lord X, designamos como irregular al acusado. Debe ser retirado junto con el resto de reploides que han incidido en esta falta a la brevedad posible", explicó, su voz infantil sonando divertida y... maliciosa a oídos de TK-31, a quien el veredicto le cayó como un balde de agua fría encima.
Kelverian agitó su mazo de nuevo, para hacerse escuchar sobre el mar de voces que empezaban a cuchichear por todo el lugar. "¡Designado como un irregular!"
"Los juicios acerca del tema de los irregulares y la seguridad quedan pospuestos por hoy hasta nuevo aviso. Pasemos al siguiente tema en la agenda", dijo X, sin darle importancia al veredicto dictado por los jueces y sin siquiera molestarse en ver cómo TK-31 era sacado a rastras por el mismo escuadrón de Hunters que lo trajo, sin poder siquiera decir nada en su defensa, pero algo le decía que de haber tratado de decir nada, casi seguro lo hubieran retirado ahí mismo.
Resignado, se dejó llevar.
Sería ejecutado al día siguiente.
HE-22 le haría escuchar más tarde la interesante conversación que cuatro de los Hachishinkan entablaron respecto a su caso, al hablar muy cerca del dispositivo de un micrófono que él mismo había colocado en uno de los jardines artificiales de Neo Arcadia con tal de averiguar algo referente a los arrestos cada vez mayores de reploides inocentes.
"No puedo entender el veredicto que X-sama nos hizo dar el día de hoy", se quejó Inarabitta, el canto de pájaros artificiales sonando en el fondo de la grabación.
"¡Inarabitta! Cuida tus palabras. Como protectores de la ley, nosotros los jueces no somos perfectos, mucho menos en el punto de verificar las circunstancias que Harpuia-sama trató de usar en defensa del reploide", lo reprimió la voz de Foxtar.
"Pero Foxtar... Después de todo ni siquiera se supo qué terminó viendo. ¿No crees que haberlo designado como un irregular sin haberlo deliberado a fondo fue una decisión demasiado rápida? No es como si no hubiéramos tenido el tiempo para discutirlo..." trató de razonar el pequeño juez.
"Y yo que pensaba que tenía que tomar innecesariamente una vida con mis manos... sería una carga para mi conciencia. Ciertamente, el que mis hoces no tengan filo debería ser una prueba de la paz en la que vivimos y debemos mantener", dijo una voz desconocida, sin duda la de algún otro juez. ¿Cuál de todos ellos? Imposible saberlo.
"Hm... Pero, también es verdad que hay humanos que simplemente no puede poner a un lado su temor por los irregulares. Mantisk, las leyes que se supone debemos proteger son para el bien de los humanos", habló ahora Kelverian, dirigiéndose al reploide hasta ahora desconocido. "Es duro para nosotros siendo reploides, pero... debemos hacerlo... Aunque por otra parte... X-sama... ha cambiado..." terminó de decir el juez más corpulento de todos con su gruesa voz, una nota de incertidumbre en sus palabras.
De pronto, se dejó escuchar un remolino de viento y a continuación, alguien más participaba en la conversación.
"Kelverian", dijo la voz de Sage Harpuia.
"¡Ah!. ¡Sir Sage!" exclamó con nerviosismo el reploide al que el Guardián se había dirigido.
"Lo que acabas de decir justo ahora... pretenderé que no lo escuché. En lo que se refiere al reciente incremente de irregulares, también es por la incompetencia de nosotros, los Shitennō. El culpable del veredicto de hoy... ¿Podría ser yo?" dijo Harpuia, sonando ligeramente perturbado.
"Descuide, Sir Sage. Al igual que X-sama, usted es una luz que brilla para todos. Por favor, no se sienta culpable. Eso se convierte en terreno fértil para pensamientos peligrosos, que pueden fomentar el incremento de nuevos irregulares. Tratamiento y medidas preventivas, es decir, las correcciones de las causas del estrés, son necesarias. Pero, el principio fundacional de Neo Arcadia naturalmente era la cooperación entre humanos y reploides... X-sama... y usted, Sir Sage, tomaron la decisión correcta", se apresuraba a decir el juez, terminando la grabación.
TK-31 y HE-22 meditarían más tarde en torno a esto.
Estaba siendo escoltado junto con otro grupo de irregulares por las calles para ser llevados al campo de concentración donde los ejecutarían. El propio Harpuia dirigía el grupo.
Era natural que entre tantos curiosos, jamás se lo esperaran. HE-22 en realidad era un miembro infiltrado de la Resistencia, con el objetivo de ganar información y reclutas para la insurrección, y le pareció desde un principio que TK-31 sería un buen elemento para sumarlo al movimiento.
Después de todo, con lo que le acababa de pasar no podía negarse.
Discretamente, apretó el detonador que era la seña para que el resto de sus camaradas actuaran, disfrazados como civiles en las calles aledañas.
Una explosión brutal se manifestó en un callejón aledaño, haciendo que humanos y reploides por igual gritaran y chillaran presas del pánico.
"¡Qué!. ¡La Resistencia!" gritó Harpuia a la vez que activaba sus armas y comenzaba a dar órdenes al equipo de Hunters, los cuales se encontraban incapaces de disparar contra nada debido a la confusión. Si había miembros de la Resistencia era imposible distinguirlos, a pesar de que el intercambio de disparos energéticos y de munición ya hubiera comenzado, los gritos y una poderosa alarma resonando por todas partes.
"¡TK-31!. ¡Por aquí!" gritó con todas sus fuerzas HE-22 al asegurarse de que el equipo de Hunters y el Guardián se hubieran dispersado en busca de los miembros dispersos y casi invisibles debido a la situación, de la Resistencia.
El reploide de vestimentas rosas se giró para voltear a verlo, muy sorprendido. Contempló un momento sus alrededores, viendo la confusión y el caos que reinaban en el lugar. 'Yo... yo... ¿Por qué...?' pudo pensar, antes de decidirse a seguir al reploide que había platicado con él en la oficina y ahora acababa de salvarle la vida.
HE-22 le sonrió antes de usar una cuchilla de energía muy pequeña que se encargó de sus esposas. Haciéndole otra seña para que lo siguiera en silencio, se dirigió a un callejón muy oscuro, donde levantó la tapa de una alcantarilla y le hizo ademán con la mano a TK-31 de que entrara. El reploide de cabello largo se lo pensó, horrorizado de que la ruta de escape fuera por ese lugar tan maloliente, pero un disparo perdido de energía que le pasó a escasos centímetros de la cabeza le hizo saltar sin dudarlo un segundo después.
HE-22 bajó a continuación y colocó la tapa de nuevo, para borrar su rastro y evitar que alguien los siguiera.
Llevaban caminando un buen rato por el drenaje, con el agua poco más arriba de los tobillos. Decidido a cortar un poco la tensión y sin duda el shock que TK-31 debía de estar pasando por estos momentos, HE-22 comenzó a hablar.
"Parece que pudimos escapar. ¡Hey, tranquilo, TK-31! Todo está bien", dijo, su voz amplificada por el eco que el lugar ofrecía. "La inteligencia que tienes será indispensable para liberar a nuestros camaradas que vayan a ser retirados bajo falsas acusaciones. Habíamos estado observando cuidadosamente, esperando una oportunidad para poder liberarte, dado que estás familiarizado con las condiciones internas de Neo Arcadia y participaste en esa expedición a la biblioteca subterránea. Primero, larguémonos de aquí. Estableceremos una base de operaciones y juntaremos a los miembros de la Resistencia que se encuentren en los alrededores, para así hacer las preparaciones para la rebelión. Es vital que le informe de esto a la señorita Cie..." fue interrumpido por la brusca voz de TK-31, la cual sonaba casi totalmente ausente a todo lo que le había dicho. No daba muestras de haberse sentido impactado por haber estado a punto de terminar frito...
"Primero... aún hay algo que debo hacer aquí. Vayamos a la instalación de investigación en el Área 7", dijo, doblando a la derecha, en dirección de vuelta a Neo Arcadia al llegar a una intersección.
HE-22 apenas y podía dar crédito a lo que estaba escuchando. Regresar era un suicidio... "¿Área 7...?. ¡Pero eso es una locura!. ¡Ese lugar está en medio de la más alta seguridad!" protestó.
"¡Quiero averiguar que está pasando ahí!. ¡En la biblioteca me enteré de algo al respecto, es por eso que tengo que ir!" ladró TK-31, su voz sonando con un tono de comandancia inesperado, casi como el de un líder o dirigente nato...
"¿Qué estás diciendo que hay ahí?" musitó incrédulo su compañero, totalmente estupefacto, pero reaccionó al ver que TK-31 ya se alejaba cada vez más por el túnel. "¡Hey!. ¿Me estás escuchando?. ¡TK-31!" gritó, sin atreverse a seguirlo.
TK-31 se detuvo un momento, si girarse, dejando escapar un risa escalofriante antes de responder. "Hehehehehe…Deja de llamarme por mi número de serie. ¡Mi verdadero nombre es... Elpizo!. ¡Yo soy el elegido para convertirse en la esperanza de todos los reploides oprimidos en Neo Arcadia! Para hacer eso... Baby Elves, necesitaré... ¡Su poder! Sí... poder... ¡Más poder!" gritó, con un tono de voz que le puso los pelos de punta a HE-22, dándole la impresión de que el tipo que tanto se habían esforzado por rescatar estaba loco de remate.
"¡HE-22!" dijo, el reploide que se hacía llamar Elpizo.
"¡S-sí!" tartamudeó.
"Encárgate de ir reuniendo a los miembros de la Resistencia que puedas. En cuanto cumpla lo que tengo que hacer, iré a reunirme con ustedes. ¿Entendido?" dijo Elpizo, mirando por encima de su hombro.
"¡Entendido!" dijo HE-22, llevándose la mano a la frente a la manera de un saludo militar, sin saber muy bien por qué. Cuando trató de ver la espalda del reploide rubio, este ya había desaparecido en la negrura del alcantarillado, escuchando solamente sus pasos en el agua y la ocasional risita que daba.
Emergió finalmente del túnel, a la vez que también salía de sus memorias. Infiltrarse en el Área 7 había sido difícil, y debido a ese entrometido de Panter Flauclaws sólo había podido sustraer uno de los Baby Elves, pero no importaba, ya se apoderaría del otro más tarde...
La lluvia seguía cayendo sin piedad, convirtiendo el infértil suelo en barro y lodo. El Sol, invisible detrás de una gruesa cortina de nubes negras, apenas y podía producir algo más que una pálida luz que iluminaba débilmente los alrededores. Pequeños canales de agua y lodo estaban dispersos alrededor de los siempre presentes escombros de metal y concreto, ningún tipo de flora creciendo para mantener a raya el flujo. Los relámpagos de vez en cuando iluminaban el cielo, el tronido del que venían acompañados poco después siendo los únicos sonidos que se oían en el páramo desolado.
Miró sus alrededores. A lo lejos, contempló el impenetrable fuerte que era Neo Arcadia, sus enormes paredes y altas torretas de vigilancia rodeando por completo la ciudad, sus portones cerrados debido a la tormenta. El mundo a su alrededor era uno de tierra y barro, restos de carcasas de tecnología y maquinaria antigua diseminados por todo el lugar bajo un cielo negro. Dejó que sus ojos vagaran por sus vestimentas, la una vez rosa y dorada vestimenta ahora cubierta de lodo y suciedad, su largo y sedoso cabello empapado y lleno de manchas cafés, pegado a su cuerpo debido a la humedad.
Notó al Baby-Elf flotando alrededor de él y musitó, "Morí y acabé en el infierno... Más importante, me olvidé del acondicionador", añadió sarcásticamente, horrorizado por cómo se veía su cabello.
Juraría que el Baby-Elf se rió por su comentario con malicia y frunció el ceño, pero decidió ignorarlo.
Era hora de empezar a buscar a la Resistencia.
Su ascenso al poder comenzaba ahora.
Notas del autor: Me basé (por si no lo notaron) en los drama tracks del OST de MMZ3, "Record1 Clockwork Apple" y "Record2 Irregular Passion" para hacer este capítulo sobre Elpizo. También un poco en el de "Decision Eight Gentle Judges" para la sentencia que le dan al futuro comandante de la Resistencia.
En otras cosas, la palabra con la que se refiere Elpizo a Leviathan, "Yōshō", significa "General Fairy" es decir, el primer nombre de ella así como su cargo (el resto de los Guardianes tienen un título similar). Vaya... miren esto, más de 20,000 palabras ya y ni siquiera he empezado con la primera misión "oficial" de Zero. La verdad es que deseo poder plasmar cada misión que pasa en el juego a la vez que meto ciertas escenas extras y diálogos para hacer más amena la lectura, después de todo, Zero en estos niveles no es tan fuerte todavía (de hecho, dado que deseo hacer la historia de los cuatro juegos, no es sino hasta el tercero que contemplo a un Zero a casi todo su poder... ah, esa escena de la caída de Ragnarok es la que deseo poder escribir... pero me gustaría hacerlo luego de pasar el orden cronológico de cada juego), además, casi todos los personajes ya están en movimiento, si acaso los que más problemas me den serán A y G, pero ya tengo el papel desarrollado para ese par. Otra cosa, para los nombre de los jefes y otros personajes tengo pensado usar sus nombres que aparecen en inglés.
Por otra parte, me quiero imaginar que HE-22 es el reploide rubio que aparece en una cut-scene de MMZ2, justo antes de que Elpizo lleve a cabo su desastrosa operación de invadir Neo Arcadia. Sin han jugado el juego sabrán a quién me refiero...
Para el siguiente capítulo la primera misión de Zero así como el encontronazo entre cierto reploide copión y una Guardiana de hielo... por cierto, no me importa lo que digan, considero a Foxtar como mujer (vamos, sólo oigan hablar a ese personaje en los drama tracks, es imposible que sea hombre...)
Muchas gracias a Theblacksun y a BurningFlower por la prelecutura y correcciones.
doc.exe: agradezco tus comentarios, y si, es acertada tu supocisión sobre el 'doc'. A decir verdad yo también siempre me sentí insatisfecho debido a la falta de explicaciones oficiales sobre ciertas cosas de la saga...
Epion: gracias por tus comentarios, a ver qué te parece el progreso de la historia conforme vaya avanzando,
Comenzado el 18 de Febrero del 2007.
Terminado el 20 de Febrero del 2007.
