Melancolía


Hacía un buen tiempo, incluso antes de que Yu despertara, le habían ayudado a hacer un estante improvisado, para guardar los libros que le gustaba leer, sin embargo, había pasado mucho desde que lo hizo por última vez, y ahora esa era la razón por la que estaba con los ojos lagrimosos, y a punto de asfixiarse con el polvo y las telarañas que soltaban las esquinas del mueble de reciclaje.

—¡Puaj!—Pensó que necesitaba una limpieza profunda y de urgencia. Pero por ahora, estaba más inmerso en buscar algo que pudiera interesarle a Yu. Se lo habían llevado, así que Alma supuso que una vez despertara no le desagradaría escuchar alguna historia interesante. Mientras rebuscaba, una hoja de papel perfectamente doblada en cuatro y algo amarillenta escapó de entre las páginas de uno de los libros y aterrizó sobre sus pies. Curioso se puso de cuclillas para tomarlo y abrirlo, un jadeo de sorpresa escapó de su garganta cuando vio de qué se trataba—.Oh... lo había olvidado—no pudo sentir algo de nostalgia cuando vio el celeste y el azul ocupar cada espacio vacío en el papel, una expresión de algún deseo reprimido de libertad.

El cielo, extrañamente, a pesar de que nunca lo había visto, tenía una vaga sensación de como era.

Le daré un pedazo de cielo a Yu.

Con una extensa sonrisa salió de allí rumbo al lugar donde se suponía estaba Yu, se sintió emocionado, ¿Cómo reaccionaría?, ¿Le gustaría el regalo?... ahora que lo pensaba, cuando recién lo había pintado se vio envuelto en un dilema, ya que no sabía como nombrarla. Una pequeña risita escapó de sus labios cuando recordó la razón y el título que le había puesto.

"Yu..."

Un pequeño dolor estrujó su corazón al recordar que hacía mucho tiempo había querido entregárselo, como una especie de bienvenida, pero su trato había sido totalmente opuesto al que esperaba, y al final, con la nariz tapada de mocos y sollozando desconsolado lo había guardado entre los libros. Presionó el dibujo contra su pecho -no demasiado fuerte, no quería estropearlo-, ¿Quién iba a decir que al final podría ser su amigo?.

¿Desde cuándo ha tenido alucinaciones?—detuvo sus pasos el murmullo fue sorprendentemente claro. ¿Hablaban de Yu?. Habían algunas personas vigilando.

¿Qué estarían discutiendo?.

Pasaron un par de segundos más para que su insufrible curiosidad lo llevara a dejar a las personas frente a la puerta inconscientes, al final utilizó sus propios medios para escuchar...

No tenemos más opción...—poco a poco, abrió los ojos estupefacto—.¿Cuántos más debemos a sacrificar para esto?

El papel se deslizó de su mano. Sin embargo, no puso atención a esto, la única señal de que aún escuchaba algo era la mirada asustada y ensombrecida en su rostro.

"¿Quieren matar a Yu?"

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