Warning: los personajes empleados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Hidekaz.
Bien, la verdad es que no tenía pensado hacer un capítulo más, pero he visto que quizás la historia se ha quedado un poco corta y carece de romanticismo xDD lo admito, me cuesta. Así que, en compensación, aquí os dejo un extra, y ya no habrá más xDDDDD que esta historia es paralelo a la otra, y corro el riesgo de repetirme y de revelar detalles que me estropearían el transcurso del otro relato.
Capítulo Cuatro (extra): ¡Viva la locura!
"¡Por Dios, Felicia! ¡Conduce más despacio o no llegaremos vivos!"
"Vee ¡Tranquilo, Lud! Lo tengo todo controlado"
Los transeúntes se apartaban asustados, y yo me reía ligeramente a la vista de esto. El viento desordenaba mi cabello recogido en una trenza, la sensación de libertad era increíble. Ludwig se encontraba enganchado con todas sus fuerzas al asiento, visiblemente arrepentido de haber sucumbido a mi propuesta de que yo condujera esta vez, puesto que nos encontrábamos en mi hogar y nadie conocía mejor Italia que su propia representante. Claro, todo aquello acentuado con las prisas causadas porque nos habíamos demorado un poco en realizar otras actividades mucho más…entretenidas. Observando a Alemania, era imposible no reírse cuando el siempre impasible alemán tenía grabado en su rostro el miedo y la angustia por chocarnos. No tenía precio. Fratello ya debería encontrarse allí esperándonos y recibiendo a los invitados, pero sobre todo a una cierta española. Me pregunto cuánto tiempo más tardará en decirle como se siente…después de todo, hermana España no se caracteriza por leer el ambiente. Nos parecíamos mucho en eso…la gente lo solía confundir como idiotez, los que verdaderamente nos conocen saben que solo se trata de ingenuidad.
Aparqué de una forma brillante en el aparcamiento del edificio y estiré los brazos sintiéndome totalmente descargada y relajada. ¡Conducir era tan bello! Lud salía del coche tambaleándose de un lado a otro, y tomó varías respiraciones profundas. Sonriendo, lo abracé por la espalda disculpándome por el mal trago que le había hecho pasar…y respondiéndole que de regreso iría más lento. Su cara perdió todo rastro de color y negó rotundamente con la cabeza, quitándome las llaves antes de que me diera tiempo a rogarle. Pff, tampoco conducía tan mal. Lo tomé de la mano mientras subíamos las escaleras, él repetía sonrojado que esto era una reunión de trabajo y que los demás nos recriminarían por esta actitud tan cariñosa. Le ignoré por completo, a sabiendas de que seguro no seríamos la única pareja mostrando nuestro vínculo afectivo. Abrí las puertas de par en par, y no nos sorprendimos al hallar a la sala echa un caos, lanzándose cosas los unos a los otros, los insultos destacando en el ambiente (lo más probable que fueran de mi hermano, distinguibles por su alta referencia a miles de bastardos y un sonoro "macho patatas, suelta a mi sorella ahora mismo"), algo caldeado que bien podría haber desembocado una III Guerra Mundial. Con un suspiro, Ludwig colocó sus cosas bien ordenadas sobre la mesa y yo me senté a su lado, tapándome los oídos lista para el inminente estallido.
"¡LA REUNIÓN VA A DAR COMIENZO, ASÍ QUE COMPORTAOS DE UNA VEZ COMO PERSONAS CIVILIZADAS Y COLOCAOS EN VUESTROS RESPECTIVOS SITIOS! ¡¿NO OS DA VERGÜENZA EL LÍO QUE HABEÍS MONTADO DELANTE DE LAS NARICES DE NUESTROS ANFITRIONES?" en seguidas, corrieron obedeciendo cada una de sus palabras, y agacharon la cabeza temerosos de llevarle la contraria. Yo sonreía, acostumbrada, sin soltar en ningún momento su mano. ¡Su voz tan potente e imponente lo hacía ver tan sexy!
Lástima que aquellos momentos de calma no duraran mucho, porque cuando alguien sacaba un tema el debate era servido. Muchas tonterías e ideas sin sentido pero ninguna solución. Bueno, tampoco es que toda aquella responsabilidad recayera directamente sobre nuestros hombros. ¿Para qué teníamos gobiernos si al final las decisiones las debíamos dar nosotros? De todos modos, reencontrarnos todos de vez en cuando era muy divertido. Inglaterra y Francia se miraban muy mal, a punto de liarse a palos, mientras que el dueño de un oso blanco que delataba la presencia de un cierto país cuyo nombre ahora mismo no recuerdo intentaba mantenerlos calmados, susurrando en el oído del país del amor algo que seguidamente fue respondido con una sonrisa pervertida que daba muchos escalofríos. Estados Unidos comía como si no hubiera mañana mientras acosaba a un sonrojado inglés. Prusia molestaba al austriaco con el único objetivo de que Hungría entablara una fiera batalla con él que terminaría en sartenazo. Sus miradas encontrándose con un fuego que no sabría definir entre la rabia y la pasión. Supongo que España o Francia lo sabrían mejor que yo puesto que se trataban de sus mejores amigos. La griega y la española se hallaban reposados sobre la mesa, durmiendo plácidamente sin importarles donde se encontraban o el ruido a su alrededor. Romano, no muy lejos de ella, apartaba cualquier cosa que pudiera perturbarla, además de por protegerla, porque solo unos pocos sabíamos del mal despertar de España cuando tomaba una siesta y era interrumpida. Holanda y Bélgica charlaban tranquilamente sobre sus vidas, el primero agarrando por los hombros a Japón, quien evidentemente estaba incómoda por si las miradas se llegaran a posar en ella. Al final de la guerra, fue cuando descubrimos su verdadero género. De una forma u otra, había logrado esconderlo a la perfección hasta tal punto que aún nos equivocábamos a veces tratándole como un hombre. Aunque mejorábamos ese fallo ya que, gracias a su novio holandés, últimamente había empezado a usar ropas más adecuadas y femeninas, y yo amaba ir de compras con mi amiga.
Cansada de admirar parejas, tiré de la manga de Alemania, quien ya se hallaba muy estresado y cabreado. Se giró para mirarme y yo acaricié su corbata para acercarlo a mi rostro.
"Lud, ¿Vamos a una cita cuando terminemos la reunión? Hace tiempo que no salimos así...como día libre exclusivo para nosotros dos" susurré, y él, muy rojo, asintió. Inesperadamente me dio un beso en los labios y se separó, con una pequeña sonrisa, prosiguiendo con la reunión y volviendo a establecer el orden.
Acabado todo, uno por uno fueron saliendo despidiéndonos a mi fratello y a mí. Alemania hablaba con España seriamente sobre algunas cuestiones económicas, aconsejándola, y ella asentía agradecida. Con un beso en cada mejilla, salió corriendo hacia Lovi cuyos ojos no se apartaban de mi pobre novio. Ainsss los celos son muy malos. Con un "cuida de mi hermana bastardo, o te corto tus jodidas regiones vitales" se despidió arrastrando a la española con él. Lud sacudía la cabeza, ya acostumbrado a esas amenazas de cada día que de alguna forma querían decir que nos daba permiso para estar a solas mientras él disfrutaba la compañía de la otra. Agarrada a su brazo, salimos del edificio dejando el coche allí puesto que solo comeríamos por los alrededores. Miraba los escaparates atenta a todo aquello que mi ojo captara, él sugeriría entrar en alguna tienda si me veía muy interesada. Emocionada, le llevé a un restaurante que, aunque pequeño, servía los mejores platos de pasta del lugar, da igual el tipo. Mi sonrisa jamás desfallecía, porque me encontraba muy feliz de pasar unos momentos como aquellos con la persona que amaba enseñándole mi país con gran devoción, y aún más cuando él se mostraba complacido con el recorrido turístico. El encanto impregnaba el lugar mirara por donde mirara, y decía que respiraba un paz que solo hallaba conmigo. Al final de la tarde, nos sentamos en un banco cercano al estacionamiento, listos para regresar a casa. Colocó su brazo sobre mis hombros, y me acercó a su pecho, gesto que yo correspondí apoyándome en él y abrazando su cintura.
Las relaciones entre naciones estaban limitadas según las cuestiones políticas y los deseos de su pueblo, sin embargo, sabiendo todo esto, nos permitíamos amar y ser amados. Porque ante todo, sentíamos como cualquier humano…si algún día nos tocara separarnos, yo no puedo estar más seguro que, pese a cualquier dificultad, volvería sin dudarlo a estos fuertes brazos de quien me había demostrado que la vida era más bella de lo alguna vez soñé.
Autora: Bueno…xDDD ya lo dije todo al principio, con este capítulo he hecho una excepción, porque cuando termino algo suele ser definitivamente. Me gusta muchísimo la pareja que hacen ambos, es tierna sea yaoi, yuri o hetero, da igual xDDDDD Muchas gracias a todos los que seguisteis la historia, y espero que este humilde regalo os haya gustado. Los review son bienvenidos y…en fin, Hasta pronto! Posdata: hay parejas que se mencionan ligeramente y Fem, lo que quiero decir con esto es que esas se mantendrán en mí otra historia "Algo Diferente". Gracias y Adiós!
