Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
¡Feliz año nuevo!
Capítulo 4.-
Hermione decidió que la mejor política era sumarse a los insensibilizados alumnos. "A donde fueses haz lo que vieses" pensó con una sonrisa irónica y le añadió "Ya habrá tiempo para ajustar cuentas". Resuelta a dar comienzo a su venganza esa misma noche, asistió a las clases de la tarde donde, por supuesto, nadie echó de menos a quién, penosamente, brillaba por su ausencia. Evitó cualquier tipo de ocurrencias en relación a Longbottom concentrándose en la clase. Se rió con ciertos comentarios y ganó puntos para su casa, comportándose como se esperaría de ella.
Luego de cenar con sus compañeros de casa, teniendo conversaciones superfluas con algunos de ellos para que nadie notase ni el más mínimo cambio, se retiró del comedor con la excusa de terminar un ensayo para Runas Antiguas, asignatura que sabía ningún Gryffindor de su año había tomado, por lo que la mentira era bastante creíble. Se dirigió nuevamente al séptimo piso pero esta vez, en una dirección distinta. Frente al tapiz donde Barnabás el chiflado es golpeado por dos monstruos, se paseó 3 veces hasta que apareció ante ella una puerta que, sin vacilar, cruzó.
La sala de los requerimientos se creía que estaba desde la fundación del castillo y había sido creada con el propósito de ayudar a los alumnos en necesidad. Sólo hacía falta conocer su ubicación y pensar en lo que se requería mientras se paseaba 3 veces frente al tapiz que cubría la pared. Estresada por los exámenes finales de su tercer año y viendo que la biblioteca se encontraba llena de alumnos en su misma situación decidió buscar un sitio tranquilo para estudiar. Deambulando por el séptimo piso, llegó a un pasillo sin ventanas ni ningún tipo de ornamentos (armaduras, antorchas ni cuadros) excepto por un tapiz en el fondo. Extrañada, conjuró un lumos para ver mejor y camino alrededor de él tratando de encontrar una explicación. Luego de haber recorrido el ancho del pasillo unas veces (3 para ser exactos) sin hallar ningún tipo de indicio sobre el misterio del lienzo colgado frente a ella, estaba decidida a continuar con aquello que la había llevado ahí desde un principio cuando algo llamó su atención. Una pequeña ranura, que hace segundos no existía, apareció y fue aumentando en tamaño hasta alcanzar la longitud suficiente para albergar una puerta (que pronto emergió). Su curiosidad pudo más que su sensatez y antes de que pudiese evaluar la situación, ya estaba abriendo la puerta.
Adentro era espacioso y estaba bastante iluminado aunque, al igual que el pasillo, pobremente decorado. Una vez en el medio de la habitación, observó a su alrededor esperando una vez más que algo sucediese pero no parecía probable que fuese a ocurrir. Sacó una vez más su varita dispuesta a salir, cuando un pedazo de pergamino cae de su bolsillo. En el momento en que se agachó para recogerlo, notó que también había un papel escrito cercano al suyo. Recogió ambos y se dispuso a leer.
"A quien lea esta nota. ¡Saludos! El pasillo es tan poco llamativo para contrarrestar la magnificencia de la sala que viene y va, la cual recompensa a quienes demuestren ser lo suficientemente menesterosos (y pacientes). Si alguna vez te encuentras en una situación similar, no dudes en hacer uso de ella."
- Fin del Flashback-
Nunca dejaba de sorprenderle la magia que ocurría dentro de esa estancia a pesar de las incontables veces que había hecho uso de ella. La habitación recreaba a la perfección los pensamientos de Hermione, por muy detallistas que fuesen. La primera vez, le había dado una respuesta a aquello que ella se preguntaba (razón del misterioso tapiz en un pasillo sin ningún tipo de decoración) y para esta ocasión, se había concentrado en una sala simple pero con implementos para editar el periódico. Una mesa, papel de diario, fotos mágicas de los chicos en cuestión (las cuales no aparecieron debido a que nadie se iba a deshacer de aquellos tesoros) y tinta de colores era lo único que requería ya que contaba con tinta negra, plumas y el hechizo adecuado para hacer copias a partir del trabajo original. Satisfecha con lo que la sala le proveyó, comenzó a escribir.
"Aude: 1° edición 1996"
El boletín estaba compuesto por una hoja relatando pestes que dejaban en ridículo a los S4 y tocaba temas que sabía que causarían interés. Destacaba palabras como lucha, justicia, libertad, revolución, y otras que sirven para exaltar y generar conciencia de cambio en las personas. También expuso el caso de Neville Longbottom (recalcando su pureza de sangre para producir empatía también entre los sangre pura al darse cuenta que nadie tenía el "cielo comprado"), agregando cuotas que generaran simpatía entre los que la leyeran pues estaba segura de que, a pesar de que no lo exteriorizaran, la masa no podía ser tan frívola. E incluso terminó la publicación con la siguiente frase de origen muggle: "Nos tiene sin cuidado vuestras leyes, caballeros, situaré la libertad y la dignidad de las personas por encima de todas esas consideraciones y se comenzará una guerra como nunca se ha visto." Por supuesto sin cita de quién la dijo o de su proveniencia (a modo de no dejar pistas obvias de quien podría estar detrás de esto) para desafiar a los aludidos y hacerles saber que no tenía miedo. Además, todo fue redactado en plural de forma que se pensase que era un grupo descontento y no sólo una persona sin peso alguno en la comunidad.
Cuando terminó de escribir, el cansancio fue más que suficiente para indicarle que el toque de queda estaba vigente, por lo que fue aún más cuidadosa de lo normal al regresar a su sala común. Sabía que aquello que le faltaba a su periódico para ser más convincente eran fotos "poco agraciadas" y comprometedoras de los S4 por lo que tendría que hablarlo con el reportero estrella de Hogwarts, Colin Creevey, quien a su juicio, era simpatizante a la causa debido a su origen muggle.
Al otro día, se levantó temprano, se duchó, lavó sus dientes, vistió un uniforme limpio y bajó al gran comedor para reunirse con su informante. Llevaba 15 minutos de comer lo más lento posible, fingiendo interés por un capítulo de su copia de "Hogwarts: Una Historia", dedicándole miradas discretas a la puerta de entrada cada pocos minutos, cuando apareció su fotógrafo. Colin, un Gryffindor al igual que ella, era un poco más bajo que el promedio y cursaba su quinto año. Al principio parecía tener una obsesión con los S4, al punto de llegar al acoso, pero pronto desistió de fotografiarlos de manera tan obvia debido a "convincentes argumentos" (golpizas y bromas en su contra). Ahora se dedicaba a vender fotos desde el anonimato a clientes particulares (la mayoría chicas) tanto de su propia escuela, como también de Beauxbatons e incluso Durmstrang. Le iba tan bien, que incluso había sido contactado por Corazón de Bruja y El Profeta, pero nunca se había concretado nada ya que no era legal lo que hacía.
Hermione le hizo llegar una nota con indicaciones para que se reuniera con ella a lo que éste, sin palabras pero con la mirada en ella, asintió.
Biblioteca, sección de literatura Muggle, 11:40 am
El lugar escogido era el menos visitado por los alumnos ya que implicaba suicidio social que te encontrasen husmeando por ahí. Cuando por fin apareció Creevey, Hermione lo estaba esperando con dos hechizos, uno desilusionador y un muffliato, para asegurar la privacidad de la conversación.
"Iré al grano. Necesito fotos de los S4 comprometedoras"
"¿Sabes cuántas chicas me han pedido lo mismo?" Lo siento pero no tengo acceso a sus baños privados. Aunque te puedo ofrecer algunas en traje de baño que no dejan tanto a la imaginación" dijo Creevey sin inmutarse, acostumbrado a este tipo de peticiones. Hermione avergonzada por el mal entendido y por lo sugerente de la pregunta formulada, trató de enmendar su error. "No me expliqué bien. Lo que yo quiero son fotos de la implementación de sus bromas y los resultados. Tal vez alguno de sus juicios." Sin romper contacto visual.
Colin, entrecerrando los ojos y tratando de ver más allá de lo que Granger dejaba mostrar, o mejor dicho cuestionándose la sanidad de la chica, frunció el ceño y le respondió. "Déjame ver si entendí. ¿Tú quieres que yo consiga fotos que expongan sus malas acciones? ¿¡TE HAS VUELTO LOCA!?" Como no sabía que Hermione ya había aplicado un encantamiento silenciador, miro hacia todos lados y, bajando la voz aunque con el mismo tono amenazante, siguió. "No estoy diciendo que tenga pero en el caso hipotético de que así fuese nunca te las daría. Si esas fotos se llegasen a hacer públicas mi vida estaría arruinada." Respirando profundo, algo más calmado y suavizando un poco sus facciones, continuó. "No es que no esté de acuerdo con exhibirles, realmente se pasaron con Longbottom, pero realmente disfruto del anonimato. No puedo volver a ser el blanco de sus bromas, no lo soportaría. ¿Lo entiendes, verdad? Te prometo que no diré nada al respecto.
Hermione no podía quedarse con la palabra de alguien que no estaba dispuesto a comprometerse de ninguna forma por lo que, apenas Colin le dio la espalda, le aplicó un hechizo para modificar su memoria. Tenía este período libre así que se quedó pensando en aquello que podría sustituir las fotos y decidió que la mejor idea sería una caricatura burlesca de los cuatro chicos. Como dibujaba horrible, utilizaría la oportunidad para ridiculizarlos aún más con algún estereotipo que los identificase.
Zabini sonriendo y de la mano con una anciana.
Nott riendo con chicas tristes y muchos corazones rotos.
Malfoy utilizando pañales y con una cabeza enorme (que representaba su ego), llorando y exigiendo cosas.
A Potter decidió omitirlo pues no estaba segura de que pudiese generar risas a expensas de él. Con esto implementado, sumado a un encanto desilusionador, se dirigió a la lechucería. Una vez en ella, y gracias a la magia, ató cerca de 300 copias a igual número de lechuzas (a modo de que profesores, estudiantes y personal tuviesen acceso a una) para que fuesen entregadas a la hora de almuerzo, hora a la cual la mayoría de los habitantes de Hogwarts, incluidos los S4, se encontraban en el comedor.
Al finalizar, se re aplicó el encantamiento, caminó hacia el castillo y una vez adentro, asegurándose que no hubiese nadie cerca, se hizo visible nuevamente. Mirando la hora, faltaban 15 minutos para que se desatara lo planificado, por lo que caminó tranquilamente el tramo que le restaba hacia la próxima escena del crimen.
Gran Comedor. 12:58 pm
Faltando sólo 2 minutos, Hermione tenía un nudo en su garganta que no le permitía comer. Cada cierta cantidad de segundos debía reprimir una sonrisa que no era de complicidad sino de nerviosismo. Ya se estaba arrepintiendo de su plan cuando, sorpresiva y estruendosamente, se abren las ventanas dando paso a las lechuzas. Miradas de confusión era lo que predominaba en los rostros de todos debido a que el correo llegaba siempre por la mañana. La mesa de Gryffindor, al estar más cerca de las ventanas, fue la primera en recibir el boletín. Le siguieron la mesa de profesores y staff, Ravenclaw, Hufflepuff, Slytherin y el balcón privado de los S4. Murmullos que iban evolucionando en gritos (la mayoría por miedo), llantos y unas cuantas risas involuntarias, entre ellas la de Hermione, comenzaron a adornar el caótico paisaje. Algunos, temerosos por que la furia de los protagonistas se desatase sobre ellos, trataron de escapar del lugar pero algo, o más bien alguien, se los impidió. Draco Malfoy rojo de ira, el cual nunca demostraba en público sus emociones, con un hechizo había bloqueado la puerta principal.
"¿¡Quién es el responsable de esto!? ¿¡Quién se ha atrevido a redactar esta basura!? Les juro que voy a encontrar a los culpables detrás de esta ofensa y pagarán muy caro". Cuando iba a empezar a interrogar a un grupo de niños de primero, uno de los cuales se desmayó y otros dos se orinaron sobre los pantalones, Dumbledore interrumpió dando por finalizado el almuerzo y desbloqueando la puerta de entrada. Él era una de las pocas personas que no les temía a los S4, ya sea por su avanzada edad en la cual se pierde todo tipo de respeto y vergüenza o debido a que gracias a sus insuperables capacidades mágicas había ostentado el cargo de Director de Hogwarts sin interrupciones durante más de un siglo por lo que su trabajo no dependía de ellos. Hermione sospechaba que era una combinación de ambas. A pesar de esto, muy pocas veces intervenía en los arrebatos del joven Malfoy debido a que era un hombre demasiado ocupado. Casi nunca se encontraba en las inmediaciones del castillo, debido a conferencias, audiencias del Wizengamot y distintos proyectos. Y cuando si estaba en el, gracias al mapa de los merodeadores de Harry, los S4 sabían cómo comportarse (y exactamente donde actuar).
Nadie osó moverse un centímetro de donde habían quedado "petrificados", a pesar de que el inició de las clases de la tarde ya había sido anunciado. No fue hasta que Draco junto a dos enojados Zabini y Nott y un muy divertido Potter, salieron caminando por la puerta principal que la gente reaccionó. En un principio todos en silencio, consternados, pero luego conversando con sus más cercanos y usando voces apenas audibles.
Hermione lo consideró una pequeña victoria. Y aunque sabía que haría falta mucho más para poner a sus compañeros en contra de los S4, o al menos bajarlos de su pedestal, sí estaba segura de algo. Había sido capaz de plantar una pequeña semilla que les permitiese reflexionar no sólo lo de Neville sino lo ocurrido a lo largo de todos esos años. Había sido capaz de generar incertidumbre.
