¡POR FIN PUDE ACTUALIZAR!, la mayoría ya lo sabe, pero para los que no, se han tenido problemas con la página de F F . N E T y no se había podido actualizar ni subir historias, lo bueno es que ya volvimos ¡Yupi!
Hola a los lectores que nos han alcanzado hasta aquí ¿Gustan comentar por favor? Queremos conocerles. ¡Gracias!
Agradezco de corazón A TODOS el que sigan fieles a la lectura a pesar de mi distanciamiento en las actualizaciones; son un amor por comprenderme. Esta semana no pude contestar los comentarios del capítulo 3 pero todos ustedes merecen una mención: Mi querido amigo Deuteros (siempre tan único), danielaweasley (tan detallista), Jonathan Dawson (a ver si ya te abres cuenta chico), Hogwartsgirl90 (Eres una ternurita),Isla de Thera (Acertadísima…como siempre), yaves (Abre cuenta flojis), Yuliiet90 (gracias y bss), RoseWeasley13(niña sentimental), Paunieto (eres un amor), anna di (Gracias), Ailic Nanda (Saludos!), Lucia 991 (Comprensiva hermosa), Hermy Jean Weasley (oki doki, XD), Andy Voldy (Totalmente de acuerdo); Ishy (que bien, por fin!)
AHORA SÍ, QUE DISFRUTEN EL CAPÍTULO, VAYAN ANTES POR AGUA Y AL BAÑO PORQUE ESTÁ LARGUITO ;)
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Resumen: Hermione y Ron se preparan para la llegada de Harry...
Aclaración: A estas alturas está de más decirlo, pero debemos hacerlo, ya saben que PERSONAJES, LUGARES Y DEMÁS, no nos pertenecen, a menos que uno de nosotros sea JK Rowling… ¿Nadie?, ok, entonces nada de este mundo mágico es nuestro.
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No puedes saber
¡Oh, no, no puedes saber!
Lo mucho que pienso en ti
No.
Estás haciendo girar mi cabeza;
Cuando te miro y tú me observas,
Y los dos sabemos lo que queremos,
Tan cerca de ceder,
Se siente tan bien, oh sí, se siente tan bien.
Me gustaría poder entregar mi vida
Pero no puedo pagar el precio
¡Oh, no!
N o.
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"¿Hermione? Hermione, ¿ya despertaste?"
Hermione al reconocer la voz, se detuvo un momento antes de continuar por las escaleras. "¡Sí, estoy despierta! ¡Aquí estoy!"
Tonks dio media vuelta sorprendida y se apoyó contra la puerta cerrada de la habitación de Ginny, se vio completamente aliviada cuando por fin vio a Hermione bajando las escaleras. "Oh. Ahí estás. Molly me dijo que todavía estabas en cama..." Tonks cambió de semblante cuando una sonrisa apareció en su rostro. "¿Qué estabas haciendo allá arriba?"
"Fui a ver si Ron estaba despierto," mintió Hermione inocentemente. "¿Qué te parece - ¡Oh, Tonks, ¿cómo crees?" se quedó sin aliento al darse cuenta de lo que Tonks le estaba insinuando con un sugestivo movimiento de cejas. ¿De verdad todos pensaban que era tan resbalosa como Lavender Brown?
"No presionaré", dijo Tonks con sus brazos levantados en señal de rendición. "Por cierto, Ron se encuentra afuera, Molly lo envió a desgnomizar el jardín." Cambió su actitud bromista y se aplicó a la verdadera razón por la que buscaba a Hermione. "Acabo de regresar de Australia."
"¿Y?"
"Y están muy bien", aseguró Tonks. "Revisé el hotel en el que se hospedan, y no pude encontrar ningún rastro de magia en el lugar, eso significa que nadie sabía que llegarían ahí. Puse algunas medidas preventivas mientras salían a buscar casa. Si sucediera algo, el Ministerio de Australia será alertado y saben cómo contactarnos. He colocado todos los hechizos que conozco para proteger sus identidades. Deben estar perfectamente a salvo. "
"¿Seré capaz de encontrarlos después que todo esto haya terminado?" Preguntó Hermione. Sus padres aún no encontraban casa o abrían consultorio, así que no tenía idea dónde buscarlos en Australia. Ese fue uno de los aspectos del plan que Hermione no había considerado hasta la noche anterior, y había pensado mucho en ello las últimas horas.
"Me he encargado de eso", prometió Tonks. "Yo te ayudaré, no te preocupes."
"Está bien." Hermione se acercó para darle a la joven un abrazo de agradecimiento. La Orden había pasado por encima y más allá de las líneas normales de la obligación en la protección de su familia. "Muchas gracias".
Tonks le acarició la mejilla con cariño. "Son buena gente", dijo. "Disfruté mi tiempo con ellos." Sacó un fajo de pergaminos de su bolsillo trasero. "Y tengo esto para Arthur."
"¿Qué es?"
"Notas muy específicas sobre el vuelo," gritó Tonks. "Pensé que le ayudaría a entender los aviones." Comenzó a bajar las escaleras y casi se tropezaba con su propio zapato mientras lo hacía. "Será mejor que me vaya al trabajo, ahí lo buscaré - ¡Luego nos vemos! "
"Nos vemos", replicó Hermione con admiración. Pobre Tonks, tuvo que soportar un vuelo por medio mundo y ahora tenía que ir directamente al trabajo. Los miembros de la Orden eran muy amables con ella. Hermione se deslizó de nuevo a la habitación de Ginny, pero se relajó cuando vio que la habitación estaba vacía. Tonks había tenido razón en sus sospechas sobre el paradero de Hermione antes de que ésta apareciera, pero no por las razones que imaginaba. Hermione no podía dormir, así que había pasado gran parte de la noche haciendo listas de cosas que tenía que hacer antes de salir. Regresaba del desván, donde había escondido las listas junto al libro de Dumbledore cuando Tonks llegó. Hermione se aseguró de no dejar en la habitación ningún tipo de pista acerca de 'la misión' antes de ir abajo para buscar un muy necesario desayuno.
La Sra. Weasley, como siempre, era feliz de hacerlo. Fleur se sentó a la mesa con Hermione, sorbiendo su café, pensativa y mirando por la ventana, probablemente imaginando su boda con intrincados detalles. Hermione terminó de comer lo más rápido que pudo, para unirse con Ron afuera, pero la señora Weasley le preguntó si no le molestaba ayudarle un poco a terminar de lavar los platos. Hermione estuvo de acuerdo y tomó su lugar junto al fregadero para poder clasificar y guardar los cubiertos mientras la señora Weasley terminaba de fregar las ollas y sartenes. Fleur, conociendo su lugar en el momento, salió de la cocina con su taza de café.
La Sra. Weasley arrojó una gran cantidad de cubiertos de plata delante de Hermione. "Entonces. Ron me dice que ustedes tres no regresarán a Hogwarts".
Hermione casi provocó una gran avalancha de platos y cubiertos que muy seguramente hubieran patinado por toda la cocina. Se las arregló para cogerlos a tiempo y estabilizó las columnas con las dos manos. "Sí" respondió con cuidado. "Así es."
"¿Para completar alguna misión secreta en lugar de Albus?"
"Sí".
"¿Podrías decirme qué es exactamente esta misión secreta?, porque hasta donde lo entiendo, mi hijo está arriesgando su vida."
"No" dijo Hermione honestamente, luego tomó un puñado de tenedores y trató de determinar dónde ponerlos. "Lo siento, Sra. Weasley, pero no puedo."
"Allí, querida." La Sra. Weasley señaló el segundo cajón. Hermione, agradecida, colocó la platería en el lugar indicado y volvió a su lugar para continuar su trabajo. "¿Puedes decirme al menos el porqué no nos pueden decir?"
"Porque Harry nos hizo jurar que no lo haríamos, y Dumbledore le dijo que no lo hiciera," dijo Hermione. Tenía la sensación de que la señora Weasley después iría con Harry a tratar de obtener información, pero era la verdad. Además, no importa qué, Harry nunca revelaría nada sobre los Horrocruxes.
"Oh." La Sra. Weasley reactivó un hechizo para lavar la olla que estaba fregando. Hizo una pausa para limpiarse la frente con la muñeca. "¿Recuerdas la última vez que hicimos esto juntas, Hermione?"
Hermione lo recordaba. Lo recordaba muy bien. No podía creer que la señora Weasley lo utilizara ahora en su contra. "En Grimmauld Place," dijo Hermione, y regresó al segundo cajón otro puñado de cubiertos. "Hablamos de Ron."
"Es cierto", confirmó la señora Weasley, y se quedó callada esperando que el recuerdo de ese momento suavizara a Hermione, pero Hermione estaba clasificando la plata como si su vida dependiera de ello. La Sra. Weasley finalmente terminó con la terca olla de avena y la dejó a un lado para poder comenzar a lavar el siguiente sartén. Hermione creía que la Sra. Weasley había renunciado al tema… por el momento; pero cuando nuevamente volvió a cruzar la cocina hacia el cajón de los cubiertos, la mano de la Sra. Weasley estaba allí para impedírselo. "Hermione, querida" dijo la Sra. Weasley en voz baja. "Sé que piensas que ustedes tres, son de alguna manera de ayuda a nuestra causa con esa misión que tienen en mente, pero no creo que se den cuenta de lo peligroso que es allá afuera -"
"Créame, lo sabemos," Hermione aseguró rotundamente.
La Sra. Weasley siguió adelante sin detenerse "Van a necesitar ayuda. Si solamente nos dijeran, te prometo que la Orden hará todo lo posible para ayudar a -"
"No. Lo siento, Sra. Weasley, no puedo- -"
La Sra. Weasley cambió rápidamente de táctica, alisó el cabello de Hermione y suavizó la voz. "Hermione, por favor, perderé a un hijo en unas pocas semanas – dos en realidad - y me gustaría saber por qué, ¿por favor?"
Hermione tenía que manejar aquello, la Sra. Weasley era muy buena en trampas de culpabilidad. Sin embargo, Hermione miró a la mujer directamente a los ojos. "Sra Weasley" dijo en voz baja. "Usted me conoce muy bien. Es probable que me conozca mejor que mi propia madre. Creo que sabe que no importa lo que diga o haga, nunca traicionaría la confianza de Harry."
"Sí, lo sé." La Sra. Weasley tomó el puñado de cuchillos de mano de Hermione. De pronto parecía décadas más acabada. "¿Por qué no vas a ayudar a Ron y a los otros en el jardín?"
"Lo siento mucho, Sra. Weasley," Hermione se disculpó, y de verdad lo sentía. Ninguna madre debería pasar por lo que la Sra. Weasley estaba pasando.
La Sra. Weasley luchó por sonreír y se las arregló para acariciar cariñosamente la mano de Hermione. "Lo sé, querida. Lo sé." Dejó caer los cubiertos sobre el mostrador con un fuerte ruido, sin importarle que varios de ellos rebotaran hacia el suelo. "Ve a ayudar a Ron, por favor."
Hermione se escapó hacia el sol de la mañana. Entrecerrando los ojos contra la luz brillante, logró divisar a Bill, Ron y Ginny cerca de la valla que marcaba el límite de su propiedad y se dirigió hacia ellos. Ginny la vio primero y la saludo agitando alegremente la mano. Ron se dio la vuelta rápidamente para verla y le hizo una señal para que se le uniera. "¿Te encontró Tonks?" preguntó de inmediato.
"Sí, gracias" dijo Hermione con una pequeña sonrisa, a pesar de su irritación con la Sra. Weasley.
Sin embargo Ron notó la fugaz angustia en su cara. "¿Qué pasa? ¿Mamá ya se acercó a ti?"
Muy sorprendida, Hermione se volvió hacia él. Ron era bueno. "¿Cómo lo sup -?"
"Sabía que lo haría" respondió Ron con facilidad. Y señaló a la cara de Hermione. "Y tienes esa expresión después de enfrentar sólo una de esas conversaciones con mamá". Se agachó para buscar otro gnomo. "Es buena, ¿no?"
"Mucho", confirmó Hermione y cruzó los brazos sobre el pecho mirando hacia atrás directamente a la puerta. "No se rendirá, ¿verdad?"
"Nunca", dijo Ron alegremente. "Por eso es 'Mamá'" Finalmente encontró un gnomo y lo sostuvo de la cabeza para inspeccionar la suciedad incrustada en la criatura, como si nunca hubiera visto uno.
En realidad, Hermione nunca antes había visto uno tan de cerca, así que también se quedó mirando con su habitual fascinación al gnomo que luchaba por liberarse. "Nunca pensé que te vería hacer trabajo tan temprano", comentó distraídamente.
Ron hizo una mueca. "No hay elección. Mamá me sacó desde temprano. Me dijo que tenía que hacer esto porque estuve enfermo ayer." Alzó la voz con la esperanza de ser escuchado. "¿Por qué tenemos que desgnomizar el jardín cuando la boda es hasta dentro dos semanas?, simplemente no lo entiendo, pero ¿qué sé yo?" Echó el brazo hacia atrás para lanzar el gnomo que sostenía, lo lanzó por encima de la valla. Bill soltó un silbido de aprobación. Ron le sonrió antes de reanudar la caza de una potencial víctima.
Hermione lo vio encontrar, descubrir y lanzar otro gnomo; cuidadosamente memorizó su técnica. Por supuesto, Hermione no estaba de acuerdo con cualquier tipo de crueldad hacia las criaturas mágicas pero no parecía estar dañando a los gnomos, sino que simplemente no los podían tener en el jardín para la boda. Además, sabía que una vez que la boda terminara, el Sr. Weasley, probable y amablemente les permitiría volver a entrar "¿Puedo intentarlo?"
"¿Quieres intentarlo?" Ron repitió con incredulidad. Hermione asintió con la cabeza, no se veía tan difícil. Ron sonrió otra vez, imaginando cuán entretenido esto iba a ser. "Muy bien. Pues adelante." Señaló un cercano bulto que se movía. "Hay uno ahí. Atrápalo."
Se quedó inmóvil durante unos segundos, sin apartar los ojos del gnomo. Parecía como si estuviera tratando abrirse camino hacia la izquierda, por ello, Hermione dio con cautela un paso en esa dirección. De repente, se lanzó hacia abajo con la mano abierta para atrapar la pequeña criatura cubierta de tierra. Milagrosamente logró apoderarse de él en el primer intento y aunque el gnomo le mordió el dedo rápidamente, Hermione lo levantó. Imitando la técnica de Ron, hizo girar el gnomo una, y otra, y otra, y otra vez hasta que sintió que era el momento y entonces lo soltó.
Ni siquiera logró que pasara por encima de la valla.
Ron no se molestó en ocultar su risa. Bill y Ginny eran un poco más discretos, pero estaban verdaderamente divertidos. Hermione no les hizo caso y fue a tratar de encontrar otra vez el gnomo perdido. Sin embargo, para el momento en que encontró el lugar donde había aterrizado, éste ya se había escapado. Dejó escapar un suspiro y puso las manos en las caderas cuando miraba alrededor buscando al fugitivo gnomo. "Eso no es gracioso", le gritó a Ron.
"Sí" asintió Ron. "No es gracioso. Es patético".
"Bueno, sólo tienes que añadir desgnomizar a la lista de cosas que haces mejor que yo", replicó Hermione planamente.
"Es una lista muy corta", admitió Ron. Como siempre, la boca de su estómago se contrajo por el elogio, y sonrió en señal de gratitud hacia él. Ron la miró por un momento antes de, bruscamente caminar hacia ella. "Vamos".
"¿A dónde – " Se interrumpió cuando él le agarraba la mano para guiarla a lo largo de la orilla. ¿Por qué su corazón se detenía cada vez que le tocaba? "- vamos?" terminó débilmente.
Señaló hacia el cercano bosque a donde se dirigían. "Tu gnomo se fue hacia allá - - regresaremos en un minuto", les gritó a Ginny y Bill. Hermione miró por encima del hombro en total desconcierto; era difícil creer que ese pequeño gnomo había recorrido esa distancia en un período tan corto de tiempo. Sin embargo, no protestó, y después de unos minutos, se dio cuenta que había sido bueno no hacerlo. Ron la llevó hasta a una distancia segura, lejos de miradas curiosas, y se volvió hacia ella. El estúpido gnomo de jardín era la cosa más lejana en su mente. Él sólo quería un poco de intimidad.
"Así que ¿Tonks te lo dijo? ¿Ya sabes que llegaron bien?" Preguntó.
"Sí" dijo ella. Le encantaba que él siempre preguntaba sobre su familia. Aunque Harry no lo hiciera. "Me dijo que están muy bien."
"Sí, lo sé", soltó su mano para poder caer sobre el césped y tomar el sol. Hermione se sentó junto a él a pesar de que ya estaba completa y absolutamente agradecida por la proximidad. Compartieron un alegre silencio antes de que Ron se aclarara la garganta conocedoramente. "¿Eso es todo?"
"¿Perdón?" Preguntó Hermione un poco distraída. Se estaba preguntando si había contado alguna vez todas las pecas que se alineaban en la cara de Ron. Hermione se sonrojó al darse cuenta de lo tonto que se escuchaba ese pensamiento. "¿Qué has dicho?"
"¿Eso es todo lo que sucedió con tus padres?" Ron perfeccionó la pregunta. Se había acostado sobre la hierba de olor dulce, y había cerrado los ojos, pero Hermione todavía sentía como si él pudiera verla aún con sus ojos cerrados. "Te notabas un poco extraña cuando hablabas de ellos en tus cartas."
"No podía hablar de ellos en mis cartas", le recordó Hermione. "Incluso Pig podía haber sido interceptado."
"Sí, lo sé" admitió Ron con desdén. "Pero incluso en la escuela. Cada vez que hablabas de ellos en el periodo pasado, tenías esa divertida mirada en tus ojos."
"¿Qué mirada?"
Ron abrió un ojo. "Esa mirada que tienes cuando quieres hablar de las muchas clases a las que asististe en tercer año."
Ella se preparó. Él lo sabía. Por supuesto, él sabía que tenía un secreto. Era Ron de quien estaba hablando. Él siempre sabía. Respirando profundamente, Hermione cambió su posición para estar frente a él; Ron rápidamente se levantó para dar toda su atención. Este era el momento, estaba a punto de confesarle a Ron uno de sus secretos más íntimos, y probablemente, a Ron únicamente. Tal vez Harry lo sabría un día, pero si lo sabía ahora, sólo se culparía a sí mismo, y Harry tenía suficiente de qué preocuparse. Así que solamente Ron podía saberlo.
"¿Recuerdas que al final del periodo te dije que era absolutamente necesario que yo fuera este verano a casa por algunas semanas?" Ron asintió vigorosamente con la cabeza. Hermione arrancó un puñado de hierba y la dejó caer en cascada, muy lentamente a través de sus dedos. "Bueno, eso fue porque tenía que hacerles saber acerca de la guerra… y de Voldemort."
Hubo una pausa larga y confusa. "¿Qué?"
Hermione se mordió el labio y lo intentó de nuevo. Debió haberse imaginado lo difícil que sería lograr que Ron entendiese; porque él siempre tenía problemas para comprender cualquier tipo de actividades 'dobles' en contra de aquellas personas por las cuales te preocupas. "Le mentí a mis padres. No les dije nada. En casa nunca mencioné el nombre de Voldemort, ni tampoco El-que-no-debe-ser-nombrado. Mis padres no tenían idea acerca de la guerra o Voldemort, o de todo lo que hemos estado haciendo durante los últimos años."
A Ron le tomó otro rato poder encontrar su voz. "¡Hermione!"
"Ya lo sé... "
"¿Cómo pudiste?"
Volteó a mirarlo, estaba herida. De hecho, no esperaba que Ron le fuese a gritar. Pensó que la entendería. "No podía", replicó Hermione defensivamente. "Si les hubiera dicho, en un abrir y cerrar de ojos me hubieran puesto en una escuela muggle, no estaría aquí ahora mismo; Así que esperé hasta que cumplí diecisiete años, hasta ser mayor de edad, para en caso de que trataran detenerme… pudiera yo emanciparme." Su voz se quebró en medio de su declaración.
Ron frunció el ceño. "¿Emanciparte?"
"Pude haberme 'separado' de ellos-", aclaró Hermione al levantar la barbilla en el aire. "-si hubiera sido necesario; obviamente no tuve que hacerlo, pero tenía que estar preparada para esa posibilidad."
La ira se había borrado del rostro de Ron. Para alguien con una familia tan unida, el arrancarte voluntariamente de tu familia era una de las acciones más crueles posibles, por eso estaba tan furioso con Percy de quién no podía imaginar que hubiera propiciado una ruptura con su familia. El recuerdo de Percy dejando la casa en Navidad, dejando atrás a su madre llorando, provocó que la ira regresara con toda su fuerza."Bueno, debiste haberles dicho".
"¿Disculpa?"
"¡Debiste hacerlo!" Ron repitió con firmeza. "Papá siempre habla de la educación de los muggles, del hacerlos conscientes de nuestra presencia. Al mantenerlos en la oscuridad sólo estás haciendo que nos odien. Tú siempre estás temerosa de aquellas cosas que no conoces y de las que no sabes nada. Y tú les hiciste exactamente lo mismo, los asustaste más. "
El tono casi arrogante de su voz que fue tan parecido al de Percy, hizo que Hermione quisiera arrojarle algo a Ron directamente a la cabeza. Lo último que necesitaba en este momento era un sermón de Ron Weasley acerca de lo que debería haber hecho. "¡¿Qué otra cosa se supone que debí hacer?" Hermione gritó, tornándose verdaderamente molesta.
"¡Decirles!"
"¿Realmente crees que es así de simple?", Hermione le dijo bruscamente mientras se sentaba de rodillas para enfrentársele. No quería empezar una pelea, pero estar enojada con él era muchísimo más fácil que sentirse miserable. Además, era instinto puro discutir con Ron. "¿Crees que debí haber llegado a casa y decirles: 'Hola mamá, hola papá, ¿Cómo están? ¿Saben?, de hecho allá hay una horrible guerra en donde un montón de personas quieren matar a los muggles y a los nacidos de muggles, ¡ah! y por cierto, todos los aquí presentes entramos en esa categoría, así que ¿les importa si no me quedo con ustedes este verano y vuelvo a la boca del lobo? ¿En serio? Gracias, espero que no los asesinen, ¡Adiós! " Hermione sacudió la cabeza con incredulidad. "¡¿Estás loco?"
El sarcasmo era un arma que normalmente Ron utilizaba como defensa, pero Hermione ya la había utilizado tan toscamente que optó por otro método: cambiar de tema. "¡Maldita sea, Hermione, debieron saber que están en peligro! ¿Cómo pudiste ocultárselos?"
"No entiendes", explicó Hermione acaloradamente. "Tus padres entienden todo lo que pasa en el mundo mágico. Mis padres no; simplemente no lo entienden. ¿Cómo voy a explicarle todo esto a alguien que no tiene ningún concepto de magia?"
"Bueno, tú debiste haberles- - -"
"Tal vez debí haber hecho un montón de cosas," Hermione interrumpió con vehemencia. Podía sentir sus mejillas tornándose rosadas, pero no le importaba. "Tal vez debí haberles dicho a mis padres de inmediato, o tal vez, en primer lugar, nunca debí haber asistido a Hogwarts, pero no importa - lo único que importa es lo que he hecho, y lo siento, pero no puedo dejar de pensar que hice lo correcto. Me aseguré de poderme quedar en Hogwarts. Quedarme con Harry y contigo. ¿Es eso tan horrible? Quiero quedarme con ustedes. ¿Qué tan diferente es eso a lo que han hecho por mí? " Arqueó las cejas de forma desafiante, esperando una respuesta. No importa lo que dijera, no la iba a convencerse de lo contrario. Había hecho lo correcto, y lo haría de nuevo en un pestañear, y Ron no debía cuestionar su juicio.
Ron entendió sus acaloradas palabras, sus orejas estaban tan rosadas como las mejillas de Hermione. Le tomó el poco auto-control que no tenía pero, Ron logró tragarse todas las réplicas posibles ante la última declaración de Hermione, e intentó una sonrisa ladeada. "Órale; ya hacía bastante que no lo hacíamos ¿Cierto?"
Hermione se cruzó de brazos sobre el pecho. "Supongo." dijo molesta.
Ron se inclinó hacia delante conspiratoriamente. "Se siente bien, ¿verdad?"
Hermione tuvo que cubrir su repentina risa con una tos.
Ron miró hacia la casa para asegurarse de que no les hubieran escuchado y habló de una manera mucho más tranquila, con voz más pasiva. "Mira, no debí haberme comportado así, es tu familia; y eres tú quien debe decidir qué hacer con ellos." Suspiró profundamente. "Tienes razón, yo estaba equivocado y lo siento", dijo con mucho cuidado, como si estuviera recitando un pasaje de un libro palabra por palabra.
A Hermione le tomó un tiempo responderle, no porque no le aceptara las disculpas, sino porque estaba tratando de recordar la última vez que había escuchado a Ron disculparse abiertamente. Sus disculpas por lo general no eran tan concisas y elocuentes; por lo general, sus orejas se ponían rojas, y balbuceaba algo bastante incoherente. Ron había hablado siempre con sus acciones, no sus palabras, pero Hermione tenía que admitir que era bastante agradable escucharle decir todas esas cosas que entre ellos no se decían en voz alta. "Está bien", dijo finalmente.
Ron se relajó visiblemente, como si no pudiera creer que se había salvado de ésta. "Bien" luego se acostó sobre la hierba y agregó. "Y estoy muy contento de que se encuentren bien. De verdad."
"Gracias" dijo Hermione cuidadosamente. Compartieron una sonrisa en la que Hermione no pudo dejar de preguntarse cómo demonios habían terminado con una discusión de forma tan pacífica. Sin embargo, ella misma se interrumpió con un repentino salto de entendimiento. "¿Qué vamos a hacer contigo?"
"¿Qué quieres decir con 'conmigo'?" Ron le preguntó con un dejo de indignación, su carácter ya volvía, y con toda fuerza. "¡Por supuesto iré con ustedes!"
"No, no. No es eso lo que quise decir, " Hermione corrigió distraídamente. "Me refiero a ti y a tu familia. Tenemos mi estrategia, pero una vez que nos vayamos y los Mortífagos se den cuenta de que no vas a volver a la escuela, ¡van a venir en busca de tu familia! ¿Cómo vamos a protegerlos?"
"Caray, tienes razón," dijo Ron mientras palideció visiblemente. Miró de nuevo hacia su querido hogar. "Todos ellos no pueden vivir clandestinamente como tus padres, ¿verdad?"
"Ya pensaremos en algo", prometió Hermione. "No nos iremos hasta que lo hayamos resuelto". Entonces se puso de pie y se sacudió los pantalones con un aire de resolución. "Déjame chequear mis libros y a ver qué se me ocurre."
"Buena suerte con eso", advirtió Ron mientras permanecía sentado, echando otra mirada a la casa, esta vez con mucha más aprensión. "Mamá va a intentar mantenernos ocupados con esta endemoniada boda. No vamos a tener mucho tiempo para trabajar en este tipo de cosas."
"Bueno, al menos yo ya hice ese tipo de trabajo en mi casa", dijo Hermione distraídamente.
Ron al instante se volvió para mirarla. "¿Ya hiciste algo? ¿Qué hiciste? "
"Sólo un poco de investigación," dijo Hermione con evasivas. "Te lo mostraré más adelante."
"Investigación sobre - -" Ron miró rápidamente a su alrededor antes de susurrar "¿Horrocruxes? "
Ella asintió, pero no dio más detalles. Sabía que era una egoísta, pero sólo tenía una semana para estar en la Madriguera a solas con Ron, no quería pasar todo ese tiempo hablando de Horrocruxes, o de Harry. Una vez que Harry llegara, por supuesto recibiría su completa atención, pero hasta entonces, Hermione quería encontrar algunas oportunidades para olvidar todo sobre la guerra, y simplemente poder disfrutarse unos a otros. Esta podría ser la única oportunidad que tenía de estar a solas con Ron.
"Oh, tienes razón", Ron dijo con voz baja, recordando que Ginny y Bill estaban un poco más allá de la cerca. No podían ya hablar allí. "Creo que deberíamos volver" Bajó la voz. "¿Platicamos de eso más tarde?"
"Sí" asintió Hermione, aunque sabía que haría todo lo que estuviera a su alcance para evitar esa plática. Hablarían, sí, por supuesto, pero no sobre Horrocruxes. No si ella podía evitarlo.
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Hermione se las arregló para mantenerse fiel a su promesa. La Sra. Weasley la mantuvo bastante ocupada con un montón de trabajo, pero cada vez que ella y Ron se las arreglaban para pasar algún tiempo a solas, llevaba la conversación a temas más agradables en lugar de sólo hablar de quién había muerto ese día, o acerca de cuáles podían ser los Horrocruxes. Era un poco difícil, ya que Ron parecía ansioso de sumergirse en su última aventura, pero Hermione estaba decidida a tener por lo menos algunos recuerdos agradables a los cuales aferrase, y lo consiguió. Hasta se había involucrado de alguna manera en una pelea de almohadas, muy infantil, cierto, pero muy agradable y que después la había dejado riendo durante horas. La señora Weasley, por supuesto, se había quedado lívida después de darse cuenta del estado en que había quedado la habitación de Ron, pero valió la pena. Hermione sonrió cuando recordó e imaginó la forma en que se había pegado el pelo de Ron en la parte posterior de su cabeza, llena de plumas entre esos rojos mechones. Definitivamente había valido la pena.
Todavía pensando en esa noche, Hermione extrajo otro bolso de la caja de viejos bolsos que había encontrado en el ático de los Weasley. Lo puso sobre la mesa y cerró los ojos para concentrarse. No podía estar riendo, ni recordando a Ron mientras intentaba una vez más este hechizo tan complicado. Hermione agitó con pericia su varita y murmuró el conjuro, pero para su consternación, a la bolsa le había sucedido lo mismo que las anteriores. Hermione chillo al ver que la había expandido del tamaño de un hipogrifo bebé. Revirtió el hechizo, hubo una explosión y salió de él una bocanada de humo cuando chisporroteaba al volver a la normalidad. Había algunas quemaduras muy visibles en el delicado tejido, Hermione tuvo que deshacerse del arruinado bolso y volver a la caja por otro. A la sexta es la vencida, pensó intentando llamar a la suerte al seleccionar un pequeño bolso de cuentas. Lo puso sobre la desgastada mesa que estaba usando.
Esta vez, cuando Hermione lanzó el hechizo, un globo de humo color púrpura envolvió el bolso, pero su apariencia no se alteró en lo más mínimo. Apenas atreviéndose a respirar, Hermione se apresuró hacia el bolso para probarlo. Agarró un enorme y polvoriento candelabro que se encontraba en el suelo y lo dejó caer experimentalmente en el bolso. Normalmente, no habría esperanza de que tal objeto pudiera caber en un bolso tan pequeño, pero para su deleite, el candelabro cayó fácilmente en el interior. Hubo un ruido sordo, como si acabara de aventar algo en una bodega. Hermione levantó y vació el bolso, y el candelabro cayó de nuevo al suelo. Hermione suspiró de alivio, no se había dado cuenta de lo difícil que era realizar el Encantamiento de Extensión Indetectable.
Hermione colocó el bolso de cuentas a un lado para poder tachar el penúltimo punto de su lista. Sólo había una última cosa por hacer: Empacar.
Apenas y creía que ya fuese el tiempo, Hermione se dirigió a la caja de los viejos juguetes de Ron que ya se había convertido en su escondite secreto, era donde mantenía ocultos los libros que hablaban acerca de Horrocruxes, esos que había sacado de la oficina de Dumbledore. Los ojeó, como si de pronto pudieran darle más respuestas; extrajo unas gruesas hojas de pergamino que tenía guardadas en 'Secretos de las Artes más oscuras'. Ya había pasado horas estudiando esos libros, anotando cada palabra que encontraba y refería a los Horrocruxes. El descubrimiento de estos libros había sido un masivo golpe de suerte, sí, realmente había sido suerte que a Hermione se le hubiera ocurrido Convocar los libros al regresar a la torre después del funeral de Dumbledore. Ahora por lo menos tenía una idea de cómo podían destruir los Horrocruxes.
Pero eso era sólo la punta del iceberg. Hermione leyó sus notas para estudiar las listas de posibilidades que había creado: posibles sitios de escondite, posibles artículos que Voldemort podría haber querido utilizar, posibles artículos mágicos que fueran lo suficientemente potentes como para destruirlos, posibles lugares para establecer el campamento, y luego la más extensa lista de todas ellas: posibles predicamentos en que se pudieran encontrar los tres, y medios posibles para escapar de ellos. Hermione se sentaba, cerraba los ojos e imaginaba una horrible situación en la que pudieran meterse. Luego, con su mente corría a través de todos los cursos posibles de acción y los ponía en su cabeza antes de seleccionar el que produciría el mejor de los resultados; y luego lo escribía con cuidado en un largo rollo de pergamino. Hermione entonces volvía a empezar. La lista ya se había alargado por varios centímetros, así que Hermione se aseguraba de estudiarla por lo menos una vez al día, cuando el inevitable ataque ocurriera, Hermione no estaba en condiciones de pedirle permiso a los Mortífagos para que le esperasen un segundo para leer la lista. Hermione trató de pensar en una cosa más que podría añadir a cualquiera de estas listas, pero, francamente, no podía. Había extendido los límites de su mente sobre este tema. Había llegado el momento para enseñarles todo a sus amigos y ver lo que pensaban. Conociendo a Harry, él encontraría tres Horrocruxes en un día.
Hermione regresó a la lista definitiva de 'cosas que hacer' antes de que Harry llegara, y la escaneó una última vez para asegurarse de que no había olvidado nada. No había olvidado nada. Eso era todo. Esto era todo lo que posiblemente podía haber hecho. Ahora, lo único que quedaba por hacer eran las maletas y partir. Hermione retiró un mechón de cabello de su cara y exhaló cansadamente. Empacar no iba a ser una tarea fácil. La parte realmente complicada – ampliar el pequeño bolso de cuentas - había terminado, pero encontrar todas las cosas necesarias qué guardar, le representaría un gran esfuerzo. Hermione rebuscó en el pergamino y extrajo otra lista que era casi tan larga como la lista de horribles escenarios. Esta lista en particular se dividía en categorías: cosas que definitivamente necesitaba empacar, cosas que tal vez debía empacar si había suficiente espacio, y finalmente, cosas que sería bueno tener pero que no eran de vital importancia. Miró a su alrededor, hacia un discreto rincón donde podría empezar a esconder artículos que iba a empacar, pero el ático ya estaba repleto de cajas como para poner otras más. Tal vez se podrían utilizar las mismas cajas, al igual que había utilizado la caja de juguetes para ocultar sus notas y libros de Horrocruxes.
Hermione se dirigió a la caja más cercana para examinar su contenido, pero un fuerte golpe la dejó helada. Agachándose, Hermione dirigió su varita amenazadoramente hacia la trampilla de entrada. "¿Hola?" llamó.
Otro golpe fue su única respuesta. Se deslizó hacia delante, mirando hacia todos lados, buscando alguna señal de peligro, pero lo único que encontró fue que la puerta, su única salida, había sido cerrada y sellada. Hermione trató de empujarla y abrirla manualmente, luego con magia, pero fue en vano. Tan frecuente como era el caso en que las trampillas de entrada a los áticos se abrían y cerraban por fuera, éste era uno de ellos. Guardó su varita con impaciencia, y tuvo una vaga sospecha de lo que había sucedido.
"¡Oye!" Hermione golpeó la trampilla. "¿Ron? Ron, ¿estás ahí?" Golpeó furiosamente el suelo con los pies. "¡Ron! ¡Déjame salir! ¡Esto no es gracioso! ¡Ron!"
No hubo respuesta. Hermione se apresuró a la sección del piso que sabía, estaba directamente sobre la cama de Ron. Conociéndolo, probablemente estaba ahí sentado, leyendo libros de historietas y riéndose de su situación actual. A veces realmente podía ser tan travieso como los gemelos. Saltó arriba y abajo para que sus pies golpearan fuertemente contra el duro suelo. "¡Ron!"
Una ensordecedora explosión la hizo saltar de su piel, pero se volvió para encontrar que sólo era el Ghoul, éste empujaba la enorme columna de cajas que había construido el día que Hermione llegó; a continuación, arrastró los pies hasta la tubería donde comenzó a golpear con sus manos sobre el duro metal, produciendo una serie de molestos ecos debido a los golpes. Hermione le lanzó una sonrisa de gratitud, nadie podía ignorar tremendo escándalo. Cruzó de nuevo a la entrada y esperó conteniendo el aliento.
La escalera cayó bruscamente hacia abajo. "Maldita sea", bramó Ron. "¿Qué está pasando- - Hermione?" Su voz cambió drásticamente a una más suave, un tono de sorpresa al verla lista y preparándose para descender la escalera. "Espera, espera, voy a subir. "
Hermione no podía entender por qué Ron necesitaba subir, pero dio un paso al costado y siguió esperando con las manos en las caderas. La cabeza de Ron pronto asomó por la abertura en el piso. "¿Qué estás haciendo aquí?" Ron le exigió en el segundo mismo que la vio. Se puso de pie frente a ella. "¡Me provocaste un ataque al corazón!"
"¿En serio? Porque yo me la estoy pasando de maravilla aquí", replicó Hermione. "¿Por qué cerraste la puerta?"
"Yo no fui, tal vez fue Fleur o mamá -; traen todo un alboroto con eso de la limpieza - ¡me han puesto a sacar los productos de Fred y George de su habitación! Te puedes escuchar hasta allá." Miró a su alrededor con curiosidad y se estremeció al ver todas las cajas que el Ghoul había volcado. "Espero que mamá no venga y vea este lío - ¿Qué hiciste?"
"Yo no hice nada", contestó Hermione y saludó agradecidamente al Ghoul que estaba encorvado detrás de un viejo vestidor. "Tu amigo me echó una mano."
"Oh." Ron consideró limpiar el desastre, pero en cambio optó por dejarse caer en una pila de viejos cojines polvorientos y mirar a Hermione escrutadoramente. "No sabía que todavía venías aquí."
"Necesitaba un lugar para trabajar y donde nadie me molestara", explicó Hermione. "No quería que Ginny encontrara mis investigaciones accidentalmente."
"O las buscara intencionalmente," corrigió Ron. Conocía muy bien a su hermana. "¿Por qué no me lo dijiste?"
Hermione levantó las cejas. "¿Tú querías ayudarme a investigar? Eso implicaba leer Ron."
Ron soltó un gruñido de fastidio. "No, ¿por qué no me dijiste que venías aquí para también hacerlo?", explicó. "Tal vez, por fin podíamos tener una conversación decente, sin ya sabes, sin que mi mamá la eche a perder - -" El mismo se interrumpió y su rostro se tornó repentinamente en blanco y distante. "Espera".
"¿Qué?" Hermione le preguntó con cautela. Ron no contestó, simplemente se quedó mirando el montón de cajas desparramadas que acababan de ser volcadas. "¿Ron? ¿Qué sucede?" Ron hizo un distraído ademán para hacerla callar y poder resolver todo en su cabeza antes de expresar sus pensamientos en voz alta. Ella sólo pudo permanecer en silencio por unos segundos más antes de estallar nuevamente. "¿Ron?"
Él le lanzó una rápida sonrisa, de pronto estaba de vuelta y más alerta que nunca. "Es molesto cuando alguien te hace eso a ti, ¿no?" Saltó y se puso de pie para poder tener una mejor visión del Ghoul. "Dices que te ayudó ¿Verdad?"
"Sí, ¿por qué -?"
"Lo tengo," dijo Ron con entusiasmo. "¡Lo tengo! ¡Soy un genio!"
"Y toda modestia - - pero ¿qué está pasando?" Hermione preguntó, pero Ron ya estaba desapareciendo por la escalera. Hermione le siguió escalón por escalón, por cada tramo de escalera; por un momento pensó que Ron bajaría hasta la planta baja, pero él de pronto se detuvo en la antigua habitación de Fred y George.
"¿Qué están haciendo aquí?"
Fred Weasley se llevó la mano al corazón fingiendo total agonía. "Uno pensaría que nuestro más joven y querido hermano estaría feliz de vernos, ¿no crees, George?"
"Tú lo has dicho", dijo George sacudiendo la cabeza y con rostro abatido. Estaba clasificando cosas de una gran caja que se encontraba en su cama, sacando un par de ellas y poniéndolas a un lado. Fred estaba en su armario, lanzando una variedad de artículos, formando un gran montículo en el suelo. "Me temo que no le enseñaron a ser tan compasivo como nosotros."
"Es una vergüenza", suspiró Fred. "Una verdadera lástima."
Ron entró en la habitación, señalando la caja que George estaba desempacando. "¿Qué estás haciendo?" repitió. "¡Pasé horas acomodando eso!"
"No, pasaste veinte minutos empacando, y el resto del tiempo lo pasaste decidiendo con cuáles de nuestras cosas te ibas a quedar," le corrigió George con astucia. Extrajo de la caja un telescopio muy familiar y lo lanzó hacia Ron. "Toma, dale un buen apretón, ¿podrías?"
Ron lo dejó caer al suelo; recordaba muy bien lo que ese telescopio le había hecho al ojo de Hermione el verano pasado. "¡Oye!" Fred protestó. "¡Eso es mercancía valiosa!" Se acercó para recuperar el telescopio y lo examinó. "Creo que podríamos obtener buenas ganancias con éste, ¿verdad, Hermione?"
"Tal vez" dijo desde la puerta Hermione y sin darle importancia al asunto, pensando que por su propio bien era mejor no entrar a la habitación. Aún se sentía un poco humillada por haber tenido que andar con un ojo enorme y amoratado durante casi tres semanas.
"¿Qué están haciendo aquí?" Preguntó Ron cansadamente y por tercera vez.
Fred se acercó para tratar de pellizcar las mejillas de Ron en la forma que la tía Muriel lo hacía siempre. "Porque te extrañábamos, Ronniekins".
"Sí, claro" se burló Ron. "Y yo me acabo de besuquear con el calamar gigante."
"Ronnie", dijo Fred en un tono fuerte, pretendiendo dar a Hermione miradas furtivas. "No creo que debas decirle calamar. Por lo menos no en su cara."
Ron enrojeció hasta un tono escarlata, pero George ya estaba interviniendo para calmar la pelea que se avecinaba. "Mamá nos escribió y dijo que si no veníamos hoy a reclamar nuestras viejas cosas, se desharía de todas ellas, así que aquí estamos, tomando lo que queremos." Con su dedo del pie, empujó la caja que Ron había guardado debajo de la cama, llena de todo aquello que iba a sacar de contrabando. "Por cierto, nos estamos llevando todas éstas."
"¿Por qué?" Ron se opuso. "¡No las necesitan!"
"Siempre podemos usar viejos productos, Ronald," dijo Fred muy en serio. "Siempre podemos estudiarlas y aprender de nuestros errores, ¿no es así, Hermione?"
"Supongo", comentó Hermione.
"¿Ves? Hermione está de acuerdo," dijo Fred triunfante.
"Y si quieres nuestras cosas, vas a tener que pagar por ellas", le aclaró George. "Hermano pequeño o no. Todo el mundo paga en Sortilegios Weasley".
"Harry no", se quejó Ron.
"Harry es un inversionista. Los inversionistas no pagan", dijo Fred firmemente. "Danos mil galeones y entonces podrás tomar lo que quieras completamente gratis"
"No me hicieron pagar por las Pastillas Vomitivas," Ron les recordó.
"Eso fue diferente," dijo George. "fue por una buena causa." Fred asintió firmemente. Hermione sonrió a sus zapatos, siempre le habían agradado los gemelos, incluso y a pesar de todas sus travesuras. "Si tienes que ir a rescatar a Hermione de nuevo, te daremos lo que quieras."
"En realidad, lo acaba de hacer," Hermione les informó. "Él fue y me sacó del desván, ya sabes, después de que ustedes me encerraran para sacar a Ron de su habitación, y así ustedes pudieran buscar sus cosas."
Ron gimió, no podía creer que no se había dado cuenta de ello. Fred movió un dedo en dirección a ella y sonrió pícaramente. "Bonita e inteligente. ¿Me podrías decir porque alguna vez besuqueaste a esa chica Lavender?"
"Cállate", dijo Ron firmemente. Se volvió a apelar a George, siempre era más fácil obtener una respuesta directa de él. "¿Ustedes la encerraron?"
"Sí," dijo George sin una pizca de remordimiento. "Teníamos que ver lo que estabas haciendo aquí, ¿o no?"
"Además" agregó Fred con aire de suficiencia, "pensamos que sería bueno que tú rescataras a una damisela en apuros, que, como bien lo sabes, es uno de los Doce Infal- - "
"¡Cállate!" Bramó Ron, las orejas le flameaban. No miraría hacia cualquier lugar cerca de Hermione mientras trataba de cambiar el tema. "Miren, ¿Ya regresó papá?"
"No lo sé, ¿por qué? "
Ron estaba demasiado ansioso por compartir su plan como para quedarse tranquilo. "Tal vez ustedes pueden ayudar - ¿Saben del Ghoul que está en el desván?"
"Soy consciente de su presencia, sí," dijo Fred serenamente.
"¿Hay una manera de hacer que se vea como yo?" Preguntó Ron.
"Yo creo que sí", dijo George con una inclinación de cabeza. "Tú ya pareces un viscoso patán, así que no debiera ser tan difícil ¿Pero por qué -?"
Ron ya se estaba dirigiendo al otro gemelo. "¿Y esa chica Fawcett, con la que saliste el verano? Se puso muy enferma y no pudo volver a la escuela justo después de besuquearte - ¿qué tenía?"
"Se contagió de spattergroit" respondió Fred. "Y los dos incidentes no estaban relacionados."
"¿Entonces podemos hacer que el Ghoul se vea como yo, pero con spattergroit?" Ron siguió adelante. "¿se vería como si yo estuviera enfermo y no pudiera regresar a la escuela, siendo esa una excelente escusa para mi inasistencia a Hogwarts?"
Hermione dejó escapar un suspiro mezclado con una sonrisa. Ron era un genio.
Los gemelos también parecían marginalmente impresionados con el plan de Ron. "¿Sabes, Ronnie?, eso puede funcionar." George se levantó y sacó su varita. "Podríamos usar los mismos hechizos que utilizamos en los paquetes Salta-Clases para hacerle ver realmente desagradable; y papá puede ayudar; él sabrá qué es lo que el Ministerio busca. Pero ¿crees que Muriel pueda ayudarnos? "
"¿Muriel?" Hermione preguntó en voz baja.
"Nosotros le pusimos ese nombre en honor a nuestra tía abuela, eso la vuelve loca", explicó Ron distraídamente. "La ayudó a salir del desván, ¿por qué no nos ayudaría?"
Fred miró a Hermione con honesta sorpresa. "¿Él te ayudó?" Hermione asintió con la cabeza algo confundida. No podía entender por qué estaban todos tan sorprendidos por eso. Los Ghouls, a diferencia de los duendes como Peeves, por lo general son bastante inofensivos. Fred sonrió cuando se dio cuenta del por qué. "Creo que tiene un admirador, Señorita Granger."
La cara de Ron se distorsionó de repulsión. "Creo que va a pasar", respondió en lugar de Hermione. "¿Pero ustedes creen que funcionará si hacemos que se parezca a mi?"
"Creo que finalmente has tenido una buena idea, Ronnie", confirmó Fred cuando también sacó su varita. Trató de alborotarle el pelo a Ron, al pasar, pero Ron, que ya era tres pulgadas más alto que los gemelos, se apartó justo a tiempo. "Vamos, George" dijo jovialmente. "Vamos a jugar con Murielito".
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"Papá también dijo que era una idea genial", informó Ron con entusiasmo. Pasando hábilmente una quaffle de ida y vuelta entre sus manos, demasiado emocionado para quedarse quieto. "Dijo que va a ser difícil, pero cree que puede hacerlo si los gemelos le ayudan. Hasta parece que Muriel está entusiasmado por salir del desván un poco."
"Me lo imagino" dijo Hermione con ironía mientras se sentaba en la cama de Harry, con Crookshanks en su regazo. Habían logrado colarse hasta aquí después de la cena para tener un poco de privacidad y discutir el más reciente plan. "No me gustó quedarme atrapada allí."
Ron rodó los ojos y extendió las piernas para darle de patadas a la Quaffle, lanzándola así al aire hasta golpetear en el techo. "Estuviste durante diez minutos, Hermione, y piensa, que si yo no hubiera llegado hasta allí, nunca se me habría ocurrido ese brillante plan".
"Estoy muy contenta de que mi desgracia resultara a tu favor" respondió Hermione. Seguía alisando el largo pelaje de su mascota Crookshanks mientras reflexionaba sobre una pequeña falla que generaba el plan de Ron. Si Fred, George, y el Sr. Weasley iban a estar en el ático para transformar al Ghoul, tenía que mover las cosas que había guardado allí para que no las encontraran por error. Probablemente los gemelos ya sospechaban que escondía algo, sabían que ella tenía una muy buena razón para haber estado allí esa tarde. Sus ojos vagaron alrededor del cuarto color vívido naranja de Ron . Al parecer, Ron, al regresar a casa, solamente había vaciado el contenido de su baúl en el suelo y nunca pensó en limpiar el lugar desde entonces. "Tu habitación es un desastre", Hermione se dio cuenta de repente.
Ron permitió que la Quaffle cayera sobre el colchón para poder mirar a Hermione y hacerle una mueca. "¿Desde cuándo te convertiste en mi mamá?"
"No, no me mal entiendas, es bueno que ahora sea un desastre, "dijo Hermione mientras empujaba suavemente a Crookshanks de su regazo y se levantaba de la cama de Harry para abrir la puerta de ese armario que Ron rara vez utilizaba. Como lo esperaba, estaba relleno con ropa vieja, libros que apenas y tocó, figuras de acción, cómics, trozos de pergamino, y un millón de otras cosas que ni siquiera se atrevía a deshacerse de ellas. Era perfecto. "¿Crees que podría ocultar algunas cosas aquí? Ya no puedo usar el ático porque tu padre, Fred y George subirán para trabajar con el Ghoul."
"Claro" asintió Ron. Pudo oír crujir el colchón cuando él mismo se levantó. "¿Qué quieres esconder?"
"Las cosas que quiero empacar", explicó Hermione. Ya estaba cruzando hacia la puerta para poder bajar la trampilla al desván. "Asegúrate de que nadie la cierre, ¿quieres?" le dijo por encima del hombro.
Creía que Ron mismo la cerraría, sólo para demostrar lo divertido que era, pero no fue así, Ron esperaba por ella en el rellano, mirando por las escaleras para asegurarse de que nadie los interrumpiera. Hermione le pasó a Ron unas cosas, así podía bajar por la escalera con seguridad. Ron inspeccionó el bolso de cuentas y el rollo de pergamino con curiosidad. "¿Qué es esto?"
"Ya verás", le dijo misteriosamente al agarrar el bolso de su mano y asintió con la cabeza hacia la lista. "Ábrelo".
Ron desató el pergamino y dejó escapar un silbido al desenrollarse éste hacia abajo por su largo cuerpo y varios pies por el suelo. "Caray, Hermione, ¿qué es esto?"
Hermione ya había escondido en el armario el bolso de cuentas, que ahora contenía los libros y las notas de los Horrocruxes. Le iba a enseñar la lista a Ron, y a Harry tan pronto llegara. "Las cosas que quiero empacar", repitió Hermione. "¿Crees que puedas ayudarme a encontrar algunas de ellas?"
"Claro" Los ojos de Ron escanearon la lista, que era muy larga. "Sí. Creo que sí."
"Si encuentras algo," dijo Hermione, asintiendo con la cabeza hacia el armario que había cerrado con un experto movimiento de su varita, "sólo lo pones allí, y me avisas tan pronto como puedas, así lo tacharé de la lista. "
"Lo haré." Ron se sentó en su cama para seguir leyendo, haciendo una pausa de vez en cuando para decirle a Hermione dónde podía encontrar los artículos que necesitaba. Se detuvo después de decirle que en la alacena, su madre almacenaba botellas extra de Esencia de Ditany. "Hablando de Mamá", dijo lentamente y con el ceño fruncido, "¿cuánto tiempo hemos estado aquí? "
Hermione miró su reloj. "Cerca de una hora."
"Sí" dijo Ron."¿Cuándo fue la última vez que mamá nos dejó estar a solas durante una hora?"
Para probar su punto, de pronto Ginny apareció en la puerta sosteniendo una oreja extensible, estaba realmente emocionada. "¡Ron!" dijo entre dientes. "¡Reunión de la Orden!"
Ron tiró la lista a un lado y corrió después de su hermana. Hermione estaba justo detrás de ellos. "Moody llegó hace un rato- - Mamá me envió inmediatamente arriba, Moody se veía muy molesto por algo y les pidió que contactaran a todos para una reunión de emergencia. Todos acaban de llegar..." Ginny les retransmitía todo por encima del hombro.
Llegaron al rellano del primer piso donde Ginny se arrodilló para desenrollar el dispositivo de escucha y bajar con cuidado la oreja hasta la planta baja. "¿Por qué simplemente no vas y escuchas?" le preguntó Hermione Ron en un susurro. "Ya eres mayor de edad."
"Porque no se trata de la edad que tengas," contestó Ron. "Hay que ser admitido oficialmente en la Orden para asistir a una reunión."
Hermione se mordió el labio mientras miraba un momento a Ginny mover la cadena muy ligeramente, buscando encontrar la recepción ideal. "¿A estas alturas no saben que ustedes tienen esas cosas?"
"Sí" confirmó Ginny. "Pero tengo la esperanza que por ser una reunión de emergencia, no lo recuerden."
"Vamos a estar bien", pronosticó Ron, y lanzó a Hermione una mirada severa. "Pero no dejes que tu gato se lo vuelva a comer."
"Una vez, Ron; Crookshanks lo hizo una vez- -"
Ginny les hizo callar cuando la voz grave de Moody hizo eco en la oreja que se encontraba entre los tres. "- hemos perdido a Thicknesse."
Hubo un largo y horrible silencio. Ron codeó a Hermione en las costillas. "Pío Thicknesse es Jefe del Departamento de Ley Mágica", Hermione respondió su silenciosa pregunta y deslizó sus uñas con ansiedad por la desgastada alfombra. "Eso significa que ahora Voldemort tiene el control de varias oficinas más - Ley Mágica se expande sobre varias ramas, incluyendo Transporte Mágico; y desde que Harry todavía es menor de edad..."
Ron no necesitó que le explicara más. "Demonios", se quejó en voz baja. El Ministerio había cortado con toda efectividad todos los principales medios de transporte, hacia y desde la casa de Harry.
"¿Y ahora qué?" Lupin preguntaba, como siempre, era la voz de la razón. "No puede Aparecerse, ni usar la Red Flu, o Traslador. Los coches del Ministerio están fuera de la cuestión. Eso deja como única opción volar, ¿Cierto?"
"Podríamos formar un grupo, como lo hicimos hace unos años", Tonks propuso. "Si tenemos que ir todos por él- - Hagrid irá en la moto -"
Era el turno de Hermione para golpear a Ron en las costillas. "Papá tenía la moto de Sirius, desde que Sirius murió", explicó Ron en voz baja. "Sirius se la dejó a Harry, pero la moto no había volado en años, así que papá y Hagrid se pusieron a arreglarla. Se la quiere dar a Harry cuando la guerra termine, pero han tenido que usarla un par de veces - Hagrid es enorme para una escoba. "
Tonks había terminado de nombrar a todos los miembros de la Orden que podrían acompañar a Harry. "Eso es siete de nosotros", concluyó. "Deberíamos ser suficientes ¿No es así?"
"Yo no estoy tan seguro", Kingsley difirió sabiamente. "Vamos a estar a la intemperie y sabemos que Voldemort va a utilizar todos los recursos posibles para atrapar a Potter."
"Suponiendo que él sabe que no esperaremos hasta el día 30," el Sr. Weasley les recordó "Hemos repasado mucho esa posibilidad; ¿Tenemos alguna prueba de que él sabe que lo haremos el sábado?"
"Tendrá al menos unos pocos centinelas vigilando el cielo en todo momento", dijo Moody, con un vozarrón que denotaba extrema seguridad. "Vamos a tener que pelear, nos guste o no".
Hubo otro pesado silencio. Ginny bajó la cabeza por un segundo, mientras que Hermione a escondidas deslizó su mano más cerca de Ron, quien ya estaba haciendo lo mismo. "Bueno, ahora que sabemos que habrá una lucha, no importa lo que hagamos," dijo Lupin con ansiedad, "tenemos que encontrar una manera de traer a Harry aquí con la mayor seguridad posible. Siete de nosotros volando a su alrededor no será suficiente, no importa lo habilidoso que sea Harry volando. "
"Tengo una sugerencia."
Hubo un breve y sorpresivo silencio. Ron, Hermione y Ginny intercambiaron miradas de confusión entre ellos mientras trataban de identificar la voz. "¿Tú?" Moody gruñó. "¿Tienes una sugerencia?
"Sí", la nueva persona respondió con un dejo de desafío en su voz. Por el temblor en su voz, a Hermione le recordó Colagusano.
Ron exhaló al darse cuenta de quién era. "Es Dung", informó a los demás.
"No puede ser," Hermione no estaba de acuerdo con él. "Lo enviaron a Azkaban."
"Bueno, parece que ya salió", Ron respondió a la defensiva. "No sabía que aún estuviera ayudando a la Orden - pensaba que todavía estaría fuera por robar las cosas de Harry."
Ginny los calló para que pudieran escuchar el resto de la idea que Dung tenía. "- entonces, si hay varios impostores haciéndose pasar por el chico, y por lo visto ya tenemos varias parejas, podemos colocar un Potter y un guardia de la Orden, luego todos se dirigen a diferentes lugares - -"
"- -y si nos atacaran, no sabrían cuál es el verdadero Potter", terminó Kingsley. Un rastro de emoción comenzó a notarse en su voz. "Alastor, podría funcionar, ya hemos puesto todos los encantamientos y trampas protectoras en las casas – podemos enviar a cada pareja a una de ellas y después transportarlos hasta aquí."
"Podría funcionar", acordó Moody muy lentamente, todavía escudriñando la idea. "Sin duda, el tener casas-señuelos sería la mejor manera de proteger a Potter. Kingsley, ¿cuántas de esas casas protegidas tenemos?"
Kingsley, que había estado a cargo de la colocación de los encantamientos de protección, marcó con los dedos. "La mía, la de los padres de Tonks, la tía de Molly, Muriel; la tuya, Alastor; Grimmauld Place, la casa de Hestia, y la de Remus".
"Eso nos da siete lugares". Moody hizo una pausa antes de emitir un gruñido de aprobación. "Nosotros somos siete. Y el siete es el número mágico más poderoso." Ron y Hermione evitaron muy a propósito el contacto visual. Álastor clavó su bastón en el piso y un fuerte golpe resonó en toda la casa con tono de firmeza. "Vamos a utilizarlo a nuestro favor."
"Eso significa que necesitamos a seis personas que pretendan ser Harry," el Sr. Weasley les recordó. "Y ya estamos todos los miembros de la Orden, me temo que Molly llevará a cabo las operaciones desde aquí, Hestia y Dedalus estarán con la familia de Harry, y Minerva - -".
Un golpe fuerte de alguien que golpeaba a alguien más en el hombro cortó el resto de esa frase. "Aquí tenemos nuestro primer voluntario", proclamó Moody.
"¿Qué?" Dung chilló. "No. Yo nunca dije – que yo – no lo haré – solamente les di la idea- yo ya terminé - no más misiones - "
"Si piensas que quiero a una cobarde escoria como como tú en esta operación, te equivocas", gruñó Moody. "Pero no tenemos más opciones. Además, no harás ni una maldita cosa, solamente te sentarás en una escoba y te parecerás a Potter. Hasta tú puedes hacer eso."
"No debe ser tan malo", señaló Tonks amablemente. "Ellos quieren a Harry vivo, no tratan de matarlo... Simplemente lo quieren capturar y llevárselo a Voldemort"
"Oh, gracias, Nymphadora" siseó Dung abatido. "Me siento mucho mejor."
"Pues deberías -; ellos intentarán matar a todos los demás ", espetó Moody y dejó escapar un suspiro. "Todavía necesitamos otros cinco."
"¿Realmente necesito estar aquí?" La Sra. Weasley se ofreció. "Podría acompañarlos."
"Te necesitamos aquí, Molly," dijo el Sr. Weasley con una voz muy firme, una voz que Hermione casi nunca escuchaba de él.
"Eres la única que tiene algo de experiencia en curaciones", agregó Kingsley. "Te necesitamos aquí en caso de que cualquiera de nosotros regrese herido."
"Oh, sí, por supuesto," dijo la señora Weasley impacientemente, pensando en lo horrible que sería tener que atender a su marido o las lesiones de su hijo. Ella había tenido que lidiar con huesos rotos, cortes y contusiones, gracias al amor de sus hijos por el Quidditch, pero nada terriblemente serio. Sin embargo, esto podría ser un hipogrifo de otro color. "Bueno, ¿qué pasa con Minerva? No es capaz de volar por su cuenta, pero se las puede manejar en la parte posterior de una escoba."
"La tienen vigilada," dijo Moody, "desde que ayudó a los Granger." Hermione se estremeció con aire de culpabilidad. "Ya no tiene problemas, pero la quieren descubrir brindándonos ayuda para poder despedirla. Necesitamos a alguien en Hogwarts, por ello mantendrá un perfil bajo hasta que el periodo comience".
"Bueno, yo segé uno de ellos," de repente Fleur les informó en su altiva manera. Los tres que estaban acurrucados alrededor de la oreja saltaron, ya que no se habían dado cuenta que Fleur estaba escuchando. "Lo hagé."
Bill parecía bastante asustado. "Fleur -"
"Sé que no creen que estoy suficientemente entgenada paga haceglo, Ojo-Loco", intervino Fleur dándose importancia. "Pego están diciendo que los señuelos estagán mucho más seguros que el resto de ustedes, así que, estagé bien, espegcialmente si tú estás allí paga pgotejegme, Bill." Ron rápidamente fingió náuseas, Hermione le golpeó las costillas y continuó escuchando. "'Arry salvó a mi hegmana cuando no tenía pogqué haceglo. Es hoga de devolvegle el favog. Así que ahoga sólo necesitamos cuatro más. "
"Bueno, maldita sea, si ella puede hacerlo, entonces también nosotros podemos ", le murmuró Ron a Hermione, y como uno, abandonaron sus puestos y bajaron corriendo por las escaleras, Ginny venía pisándoles los talones. Los tres irrumpieron en la cocina y se pararon en seco. "Felicitaciones: acaban de conseguirse dos más," Ron les anunció en voz alta a los allí reunidos.
"Tres más", corrigió Ginny.
"¡Por supuesto que no!" Molly Weasley había saltado a sus pies y señalaba con un tembloroso dedo hacia las escaleras. "¡Suban! ¡Todos ustedes!"
"Diecisiete, mamá," dijo Ron encogiendo los hombros a manera de disculpa. "Tengo diecisiete años. Puedo hacer lo que quiera. Y también Hermione."
"Ya hemos tenido esta discusión antes, jovencito," le recordó la Sra. Weasley con frialdad. "Mientras vivas en esta casa -"
"La única razón por la que estoy en esta casa" le replicó Ron, "¡es porque me arrastraron hasta aquí! ¡Yo quería ir con Harry! "
"¡Ese no es el punto -!"
Ron ignoró su madre y apeló a los otros miembros de la Orden, alzando la voz para dominar el resto de las protestas de su madre. "Miren, necesitan gente, ¿no? ¿Quién mejor para pretender ser Harry que Hermione y yo?"
"¿O su novia?" Ginny se auto señaló, pero hizo una mueca y se corrigió a sí misma. "Lo siento, ex-novia."
Los que no tenían conocimiento de la situación de Ginny y Harry se quedaron boquiabiertos por la curiosa sorpresa. Molly Weasley volvió su poderosa mirada hacia su hija. "Ginny, sube a tu cuarto."
"¡No lo ha -!"
"Ginevra, tienes quince años -"
"¡Voy a tener dieciséis años en veintidós días!"
"¡Si todavía cuentas los días hasta tu fecha de cumpleaños, no tienes la edad suficiente para esto - vete!"
"Ginevra" intervino rápidamente el Sr. Weasley; su voz denotaba definitiva autoridad. "Tu madre tiene razón. Sube las escaleras y dame esa oreja extensible que tienes a tus espaldas."
Furiosamente, Ginny lanzó la oreja tan fuerte como pudo, con sus habilidades de cazador hizo que golpeara en la pared con una fuerza sorprendente y rebotara por la habitación, haciendo que casi todo el mundo se agachara. "¡Ginny!" Pero Ginny ya había subido las escaleras y cerraba tras de sí la puerta. Hermione tenía la sensación de que no se le permitiría entrar en un buen rato.
Ron era el único que parecía estar completamente sereno después de la exhibición del temperamento de Ginny. Él había visto cosas peores. Se enderezó y cuadró sus hombros para poder verse tan alto como Bill y esperó ansiosamente. "¿Y bien?"
Moody se colocó pesadamente a toda estatura y se dirigió a los dos jóvenes que se encontraban delante de él. "¿Entienden en lo que se estarán metiendo?"
"Creo que tenemos una vaga idea", respondió secamente Ron. "Siendo los mejores amigos de Harry y todo eso."
Fue la única vez que Hermione había visto reír a Moody. Golpeó el suelo con su bastón en señal de aprobación. "Está bien. Si gustan ayudarnos, estaremos encantados de tenerles. "
"Nos gustaría ayudar", contestó Ron rápidamente. Molly Weasley soltó un sollozo contenido, pero no dijo una palabra más. Sabía que ya era inútil decir algo.
"Hermione", añadió el Sr. Weasley, fijando su atención en la perturbada joven que estaba de pie detrás de su hijo menor. "Has estado muy callada. ¿Estás segura que quieres hacer esto? "
Ron se dio la vuelta, de pronto se horrorizó. Él acababa de asumir que Hermione, al igual que él, demandaría acompañar a la Orden; no tenía la intención de arrastrarla de mala gana a una misión potencialmente mortal. Sin embargo, Hermione no estaba preocupada por eso en lo más mínimo.
Se volvió a apelar a los adultos que se encontraban en la sala y que conocían muy bien a Harry. "Estaba pensando que a Harry realmente no le va a gustar esto. Nosotros, fingiendo ser él."
Lupin asintió con simpatía. También a él no le gustaba forzar a Harry para hacer cosas que realmente no quería hacer. "Ya lo sé" admitió. "Pero me temo que Harry no va a tener otra opción en este asunto. Esta es la mejor manera de llevarlo a la seguridad. A menos que haya otra sugerencia."
Los ojos de Hermione parpadearon y se volvieron hacia Mundungus que estaba encorvado en su silla, mirándose aterrorizado de estar vivo. Era bastante sorprendente que se las hubiese ingeniado para confeccionar un plan tan brillante. "No, no tengo."
Ron les dio la espalda a todos los demás para dar la ilusión de que él y Hermione estaban solos. "¿Quieres hacerlo?" Preguntó en voz baja. "Puedes quedarte aquí y ayudar a mamá."
"No, no. Lo haré ", respondió de inmediato Hermione, alzando la voz para que todos escucharan su confirmación oral. "Por supuesto que lo haré. Harry lo haría por mí."
"Muy bien. Gracias, a ustedes dos, "dijo Lupin seriamente y se pasó una mano por su cabellera prematuramente mermada. El estrés de la guerra hacía que literalmente se arrancara el cabello. "Ahora sólo nos faltan dos".
"Molly, ¿Y qué tal Fred y George? ", sugirió Tonks tímidamente, con miedo a lo que sucedería si sugería el uso de más de los amados hijos de la Señora Weasley. La ira de Molly siempre la aterrorizaba, especialmente después de ver a esta mujer desplegar magia en esas condiciones. "Durante meses se han estado ofreciendo para ayudar, pero no habíamos tenido algo para ellos. Estoy segura que dirían que sí."
A la Sra. Weasley le tomó mucho tiempo responder, pero finalmente accedió, y con voz tensa dijo: "Sí, está bien. Sé que les gustará ayudar."
"Me apareceré en Sortilegios Weasley ahora mismo", se ofreció Tonks.
Lupin se levantó junto con su nueva esposa. "Iré contigo." Se notaba claramente que no quería dejar ir sola a Tonks al Callejón Diagon, mucho menos tan tarde en la noche. Hizo una pausa para volverse a Moody, su líder actual desde que Dumbledore se había ido. "A menos que tengamos que discutir algo más."
Cansadamente Moody negó con la cabeza. "No. Vamos a repasar los detalles más delante. Creo que deberíamos dejar que Molly y Arthur vayan a la cama."
Sorprendida por la repentina consideración de Moody, Molly suavizó su mirada y se levantó para escoltarlos hasta el punto Aparición. Lupin y Tonks fueron los primeros en desaparecer para poder llegar al Callejón Diagon. Moody y Kingsley se quedaron atrás, murmurando ansiosamente y en voz baja. Hermione notó que el ojo mágico de Moody se mantuvo oscilando hacia Mundungus, quien se encontraba fuera de sí mismo, esperando su turno para salir y con un aire decididamente sospechoso. El Sr. Weasley también observaba a Mundugus mientras se servía más té y reflexionaba sobre algo, mientras le daba un largo sorbo a la mencionada bebida. Bill había tomado a Fleur de la mano y tiró de ella hacia abajo, hacia la silla vacía que tenía más cerca, para poder hablar con ella en voz muy baja. Fleur sonrió suavemente, y con todo amor pasó una mano a lo largo de las curvas del rostro de Bill, ni siquiera se inmutó mientras sus perfectos dedos de porcelana cruzaban las muchas cicatrices que desfiguraban sus mejillas. Hermione los miró con curiosidad. Por mucho que ella y Ginny no quisieran admitirlo, Fleur realmente amaba a Bill.
Ahora otro Weasley le tomaba de la mano. "Vamos" susurró Ron, desesperado por huir antes de que su madre regresara y le gritara varias horas por haber interrumpido una reunión de la Orden. Hermione lo siguió hasta su habitación. Cerró la puerta detrás de ellos. "Bueno", dijo Ron."No esperaba que esto sucediera."
"Lo sé" dijo Hermione impacientemente cuando volvía a acomodarse en su asiento en la cama de Harry. Ron se desparramó en la suya. Hermione jamás esperó que se le permitiera tomar parte en un intrincado plan de Orden para salvar a Harry Potter. Eso mostraba la época de desesperación que se avecinaba, ahora aceptaban la ayuda de cualquiera que estaba dispuesto a ofrecerla.
Ron cogió la Quaffle nuevamente, pero no la lanzó al aire como normalmente lo hacía. De pronto ese juego le pareció muy trivial. "Realmente no le gustará este plan, ¿verdad?"
"Lo odiará", corrigió Hermione. "Ni siquiera desea que vayamos con él para encontrar los - -" miró alrededor con inquietud. "los artículos", optó por decir en lugar de la palabra tabú 'Horrocruxes'.
"Sí, lo sé," dijo Ron. "Sabes que desde el segundo en que llegue aquí, va a estar tratando de hacernos volver a la escuela."
"Lo sé" Hermione negó con la cabeza, tratando de imaginarse caminando por los pasillos de Hogwarts sin Harry acompañándolos. La imagen la hizo sentirse mal del estómago. "No puedo creer que él piense que lo vamos a abandonar. Después de todo lo que ha hecho por nosotros", dijo firmemente. No importa lo que Harry dijera o hiciera, ella y Ron se le pegarían aunque no quisiera.
"Sí. Lo sé." Ron volteó la cabeza para poder observarla por un momento, una expresión indescriptible oscilaba dentro y fuera de sus ojos. "¿Estarás bien? ¿Con eso del vuelo y demás?"
"Tú sabes que puedo volar," dijo Hermione con una confianza mucho mayor de la que realmente sentía. Sí, podía volar cuando estaban ella y Ron solos en el campo, pero no estaba segura de lo bien que le iría a miles de pies de la tierra y con los endemoniados Mortífagos pisándole los talones. "Y además, realmente no volaré; mi guardián de la Orden lo hará. Sólo tengo que aguantarme y no mirar hacia abajo."
"Podemos practicar, ya sabes," se ofreció Ron. Se sentó en la cama y asintió con la mirada hacia la ventana. "Podríamos ir a volar ahora mismo si lo deseas."
Volar con Ron a la luz de la luna era una propuesta muy tentadora. Sin embargo, Hermione sabía muy bien que ese momento romántico podría ser interrumpido, muy posiblemente, por un Mortífago, o por una reprimenda de una airada Sra. Weasley; así que, muy a su pesar negó con la cabeza. "Estaré bien."
"¿Estás segura?" Ron presionó, su voz repentinamente se escuchó seca. Era claro que por la mirada en sus ojos, lo último que Ron tenía en mente, era prepararla para su misión con la Orden.
Y de pronto, Harry y la Orden también eran las cosas más lejanas en la mente de Hermione. Sólo había lugar para la hermosa mirada de Ron. Estuvo a punto de ceder; de hecho abrió la boca para dar su consentimiento; así, no sólo podía tener el viento azotando su cabello, y sus piernas colgando libres en el aire, sino también aprendería lo que es tener sus brazos envueltos alrededor de la espalda de Ron, y su cálida y sólida presencia a través de cada poro de su piel. Esta era, muy probablemente, su única oportunidad de tener una perfecta experiencia con Ron, y se había prometido aprovechar todas las oportunidades que tuviera con él. No debía dejar pasar esta oportunidad.
Pero debido a la lógica, y admitámoslo, en parte debido a los nervios, Hermione bajó los ojos y asintió con la cabeza. "Estoy segura".
"De acuerdo" dijo Ron después de una pausa y con aire de decepción. Hubo otro largo silencio. "Hazme saber si cambias de opinión", agregó Ron finalmente.
Hizo uso de toda su fuerza de voluntad, pero Hermione alejó sus ojos de él. Si lo miraba, cedería. "Lo haré" prometió.
"¡Ronald Weasley!"
Ron hizo una mueca. "¡Demonios!", juró mientras se levantaba. "Aquí viene".
Hermione se puso de pie, casi tiraba el montón de libros que se encontraban sobre la mesita de noche. Por alguna razón, estaba particularmente inquieta. "De todos modos, debo ir a ver a Ginny."
"De acuerdo" dijo Ron, perplejo por el extraño comportamiento de su amiga. Se frotó la parte de atrás de su cuello para ocultar el color rojo de sus orejas. "Bueno. Entonces, que pases buenas noches. "
"Buenas noches". Ron salió de la habitación primero, dándole a Hermione un minuto para enterrar el rostro entre las manos y maldecirse a sí misma por ser tan estúpida. Era ridículo cómo después de tantos años, aún podía actuar como una idiota delante de Ron. Él era su mejor amigo, debería ser capaz de tener una conversación normal con él sin ruborizarse o tirar cosas a su alrededor. Y por Merlín, debería haber dicho que sí. Debería haber dicho al diablo con las reglas y salir hacia el claro de luna con Ron. Eso era todo lo que siempre quería hacer, pero sus malditos nervios habían tomado lo mejor de ella, y ahora , ya era demasiado tarde. No podría llegar a interrumpir los gritos de la Sra. Weasley para pedirle que permitiera a su hijo elevarla en el aire. Y Harry estaría aquí el día después de mañana, la caza de Horrocruxes comenzaría, y la situación Ron-Hermione se abandonaría oficialmente para centrarse en la misión. Y ya que era muy posible que Hermione no sobreviviera a esta misión, porque bien podría morir, jamás sabría lo que era volar en los brazos de Ron Weasley.
Hermione bajó las manos y salió de la desordenada habitación para poderse calmar, echándose un poco de agua fresca en la cara. No debía pensar así. Los pensamientos negativos sólo dificultaban su causa. Tenía que tener algo a qué aferrarse. Era la única manera de logras salir de esto. Tenía que tener algo por lo cual luchar y eso era un futuro con Ron.
Australia, Hermione se recordó bruscamente. Una vez que ella y Ron estuvieran en Australia, podrían tener todos los paseos bajo la luna que quisieran. Sólo tenía que esperar un poco más hasta que llegaran a Australia. Hermione cerró los ojos para poder recrearse en esa gloriosa visión. Una sonrisa cruzó su rostro y sus esperanzas se elevaron a alturas insuperables.
Un día, Ron. Hermione se lo juró. Un día, volaremos en Australia.
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Notas de Autora: Cita en la parte superior del capítulo de "Volando Alto" por Jem
¡Gracias por leer!
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¡Uff! Que capítulo taaan laaargo. Esta semana sí me apliqué, pero no pude darle una revisión decente, así que perdonen algunos errorcillos, ya estaba haciendo bizcos cuando la revisé. No quise separar el capítulo, como que no se disfruta igual
Próximo capítulo: ¡La boda de Bill y Fleur! (Eso creo)
¡Chicos y chicas, no se vayan sin comentar!
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