04. De escobas y bludgers

Se siente ligero, eso de que te dé el aire en la cara. Te despeja, te alborota las ideas y luego vuelve a colocártelas, o a desordenártelas. Todo depende del viento, y de Merlín, por supuesto.

Se agacha para mayor velocidad y frena en el último instante, sacudiéndose, sonriente.

Sí, a parte de Lily Evans, hay otra obsesión en el más bromista de los Merodeadores, el quidditch, volar. Por eso está allí el sábado por la mañana, sino, ¿de qué iba a levantarse a las nueve pudiendo dormir hasta tarde?

Lo que él no sabe es que dos personas lo observan desde distintos puntos del campo. Una de ellas se esconde tras las gradas, donde siempre, con su pelirrojo pelo ondeando con el viento, sus ojos verdes brillando por la emoción.

En otra parte del campo, cerca de los vestuarios, se haya otra persona, otro alumno de Hogwarts cuya cara larga le llega hasta el suelo, en cuya mente almacena miles de formas distintas de hacer pagar a Potter por todo lo que le ha hecho pasar.

El momento llega cuando James desciende con la escoba. Se ha desahogado, se siente nuevo, preparado para todo lo que se le venga encima. O al menos, eso cree.

Porque Severus Snape ha sido más rápido. En cuanto ha visto que su rival descendía, se ha acercado al maletín donde la señora Spells guarda las pelotas de quidditch, y ha hechizado una bludger.

- ¡Potter, cuidado! – grita Lily corriendo hacia él, ante la atenta mirada de Severus.

James sonríe al bajar de la escoba y ver a Lily corriendo hacia él. Merlín sabe cuántas veces ha soñado con ese momento, aunque en sus sueños portaba un trofeo, vestía el uniforme de quidditch de Gryffindor y Hogwarts vitoreaba su nombre desde las gradas. Enseguida toca la parte del beso.

Pero, en lugar de beso, James recibe un fuerte golpe en su entrepierna, con la bludger hechizada de Severus. Los ojos se le llenan de lágrimas y cae al suelo tras propinar tal grito que hasta las paredes de Hogwarts se han tambaleado.

- Esto por todas las bromas que me has gastado – sonríe Severus de pie frente a James -, por todas las veces que me has puesto en ridículo, por todo…

- ¡Severus! – grita Lily agachándose junto al Merodeador - ¡Te has pasado!

- ¿Ahora lo defiendes? Sabes todo por lo que me ha hecho pasar…

- ¡Pero esto es inhumano! – explica escandalizada – Además, muchas veces te lo merecías…

- ¿¡Qué!? ¡Lo que me faltaba por oír!...

James oye a Snape y Lily discutir pero no alcanza a escuchar qué es lo que dicen, se siente demasiado concentrado en negociar con su entrepierna como para darse cuenta de que Lily, su Lily, lo está defendiendo. Su dolor es tan profundo y punzante que la vista se le ha nublado, sabe que Lily está con él porque puede distinguir la roja cabellera frente al azul del cielo.

- ¿Estás bien? – pregunta Lily ayudando a James a sentarse.

Cuando el Merodeador enfoca la vista, se encuentra con el rostro de su amada Evans tan cerca que, en cualquier otra ocasión, le hubiera cortado la respiración. Agita la cabeza un par de veces para despejarse y trata de olvidarse de que todavía no ha pactado nada con su entrepierna, la cual parece que va a continuar doliendo hasta el día del juicio final.

Su Lily, allí, junto a él, aparentemente preocupada. Es su oportunidad.

- Estaría mejor si me dieras un beso – sonríe, muy a lo James Potter.

- Oh, vamos – Lily suelta a James, quien pierde el equilibrio y vuelve a caer, tumbándose de nuevo boca arriba -. ¡No puedo creer que estuvieras fingiendo!

- Y no lo estaba, realmente quiero un beso tuyo.

- ¡Me refiero a lo de tu entrepierna!

- Ah, eso. Tampoco bromeaba. No puedes hacerte una idea de lo que duele…

- Por eso flirteas conmigo, ¿no? Porque el dolor es insoportable – ironiza ella.

- Lily, que te quede clara una cosa – murmura James sentándose de nuevo, cogiendo a la pelirroja de la barbilla para acercarla a él -. Nunca, ni en la peor situación del mundo, dejaría de intentar conquistarte.

Sus narices prácticamente se rozan, Lily se queda sin aire. Está demasiado cerca, demasiado cerca de esos hermosos ojos marrones escondidos tras unos anteojos. Está atrapada, y peligrosamente atraída. Necesita una huída. Necesita que su carácter Gryffindor la salve.

- Pues sigue intentándolo, Potter– refunfuña apartándolo de un golpe.

Se aleja a pasos agigantados mientras respira aliviada.

- ¿Qué hay de ese beso? – grita James, aún en el suelo mientras la ve alejarse.

Lily le muestra ese hermoso dedo corazón, y él sonríe aún más. La esperanza es lo último que se pierde, y estaba claro que, Lily no estaba en el campo por Severus. Aún quedan esperanzas, Cornamenta.


No me digáis que no son tiernos (: Sí, estos días me ha dado por Merodear a tope, no puedo evitarlo, me vienen situaciones a la cabeza y tengo que escribirlo.

Antes de nada, gracias sobretodo a Pandora Killer, por sus aportaciones y nuestro pequeño juego de 'dime una palabra y te creo una viñeta' ^^

Me gustaría saber vuestra opinión, ¿veis a los Merodeadores como yo me los imagino? ¿Se entienden bien las situaciones y contextos?

¡Viva los Merodeadores!