Título: Time to return

Autor: Tiny lizard

Género: Drama, Viajes en el Tiempo

Público: Mayores de 16, si eres sensible de 18.

Advertencias: Puede contener escenas que dañen tu sensibilidad.

Publicaciones: en fanfiction

Resumen: Ella busca poner fin a su sufrimiento, busca como nunca para poder volver al la normalidad su mundo...

La guerra produjo una masacre que acabó con todos sus amigos, Sakura Haruno solo desea que todo sea sólo una pesadilla. ¿Qué pasará cuando se le conceda ese deseo?


— TIME TO RETURN—


Capítulo 3

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Todo lo que necesita un ninja es el valor de nunca rendirse.

Jiraiya, Sannin de Konoha

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Hashirama había aprendido a no dejarse llevar por las apariencias.

Primero; si notas que el chakra de una persona se relaja, no quiere decir necesariamente que está comiendo. Segundo; una persona con el pelo de color rosa, el color más inofensivo del mundo… no tiene porque ser una persona dulce sino que, más bien, está alertando al mundo de que es peligrosa con colores chillones. Sí, él había aprendido la lección.

Sakura rechinaba mientras, con su yukata ya puesto, se secaba el pelo con una toalla. Estaba cabreada, y cómo no estarlo. Cuando abrió los ojos y se encontró con esa cosa mirándola sintió su sangre hervir en furia. Y casi sin pensarlo hizo un ataque suiton, sin pensar que atravesaría el cuerpo inmaterial del Shodaime y arrasaría con todo lo demás.

Sakura tenía ahora que pagar las reformas de esas Onsen, y todo por una persona que ya estaba muerta. La única cosa positiva es que había aprendido como aterrorizar al shodaime.

La pelirrosa casi sonreía orgullosa ante eso, poco después de aguantar las riñas del gerente y de aceptar pagar las reparaciones ella subió al cuarto, con la cena ya servida, Sakura todavía no estaba en sus cabales. Y el espectro que la había estado siguiéndola con nomás risas, se atraganto con el puño cargado de chakra de la muchacha de ojos jades.

No por nada Sakura era considerada una de las más listas de Konoha, además de ser una persona terriblemente buena, aunque ese fuera su único destacado talento, en controlar el chakra y su precisión.

Y así fue como, solo pensándolo, Sakura mezcló en ese golpe su chakra y parte de la energía natural acumulada en su Byakugou no In, creando así un golpe cargado con chakra senjutsu. El chakra senjutsu al tener en si mismo chakra, energía física, natural y espiritual permitió a la furiosa pelirrosa darle un golpe que dejó casi muerto por segunda vez al Shodaime.

Así entonces, Sakura había aprendido a pelear con fantasmas y Hashirama a controlar sus risas y su humor.


Gakegakure no Sato

Aldea oculta entre acantilados. Al límite entre Ishigakure y el País del viento.

Villa constituida por diversas cavernas en donde reside la misma aldea. Es un acantilado formado por diversas paredes verticales, estas se comunican entre sí mediante puentes de roca.


Sakura se encontraba metida dentro de su apartamento en Gakegakure, este estaba formado principalmente por paredes, suelos y muebles de roca, excepto quizás la habitación en donde ella dormía.

Llevaba ya cerca de una semana viajando a través de varios de los países y las Naciones ninjas. Y hacia alrededor de un par de días había llegado a Gakegakure. Tenía distintos apartamentos repartidos por aldeas remotas y casi ilocalizables, aldeas que, básicamente, se dedicaban al comercio.

Desde que se acomodó en ese apartamento y abrió el gran rollo que contenía la biblioteca de los Uzumaki haría un par de días, que no despegaba la vista del legado bibliográfico de los Uzumaki.

Aunque no encontrara todavía lo que estaba buscando, Sakura estaba decidida a memorizar todos los sellos y técnicas de esas hojas. Su memoria fotográfica le permitía recordarlos casi enseguida, aunque muchos de esos jutsu no podría realizarlos, merecía la pena recordarlos.

Así, Sakura estaba completamente desconectada de cualquier anomalía a su alrededor.

Hashirama sin embargo, no le gustaba ser una anomalía ignorada. Él también leía los caracteres cifrados de esas hojas amarillentas pero simplemente no le iba nada bien todo aquello relacionado con la teoría. Así que lo poco que podía hacer lo hacía solo.

Se había pasado las últimas horas escribiendo con un pincel bañado en Senjutsu todos los pergaminos que encontraba con lugares clave para cierta cosa, libros que te hablaban de viajes espaciales parecidos al del Yondaime, el chakra y su efecto sobre el tiempo…

Lógicamente, él se sentía aburrido. Y no entendía como una persona como la que tenía delante podía pasarse más de doce horas seguidas sin dormir, comer o moverse excepto para escribir, pasar las hojas y respirar. ¡Hasta dudaba de que parpadeara!

El espectro suspiró, y continuó dando pinceladas. Usando un poco de su chakra movió las hojas del desgastado libro, resignándose a continuar en una cueva durante el resto de su vida después de su muerte.


Sunagakure no Sato


—¡Ninjas de Konoha!

Un vigía chilló desde lo alto del desfiladero que te permitía acceder adentro del la aldea.

Poco después, Kankuro, el marionetista hermano del Kazekage les dio la bienvenida.

—Seguidme, debemos apresurarnos parece que se acerca un soplo. —refiriéndose a una tormenta de arena.

A Konohamaru siempre le pareció que ese tipo era tremendamente aterrador. Quizás por su sofocante maquillaje morado o tal vez porque no hizo muy buenas migas con él cuando se conocieron.

Seguido de sus tres compañeros, avanzaron entre la multitud alborotada por recoger el mercado y las tiendas. El sonido de las campanas y cascabeles que usaban para saber cuándo una de estas se acercaba resonaba por todo lugar.

Kankuro los guió hasta la torre del Kazekage y les indicó que tendrían que subir los cinco pisos para luego coger una pequeña escalinata que te bajaba hasta el cuarto piso.

Decir que ese lugar era algo parecido a una colonia de hormigas era quedarse muy corto, para subir al primer piso tuvieron que seguir un pasadizo que los llevó a una escalera de caracol, justamente cuando pensaban que había terminado, se encontraron con otro largo pasadizo laberíntico, y así siguieron otros cinco pisos más. Cuando llegaron al quinto piso, había una gran sala, con ocho pares de ninjas situados paralelamente a sí mismos para proteger el lugar.

Los pararon e hicieron chequeos de chakra, información personal y además, el permiso especial firmado por el Hokage y el Kazekage.

Decir que Suna se tomaba enserio la seguridad desde que había sido secuestrado su Kage era un insulto para ellos. Se la tomaban como una cuestión a debatir entre la vida y la muerte. Mientras avanzaban, Konohamaru junto a Moegi estuvieron a punto de empezar a llorar temiendo subir otra escalera.

Finalmente pudieron llegar a la sala del Kage. Sin más peldaños y escalones que gruñían al pisarlos. Los recibió una morena de ojos castaños. La casi esposa del Kazekage, si no recordaba mal.

—Perdón por la seguridad—se disculpó—Pasad.

Entraron en la sala encontrándose de frente con el hombre pelirrojo. Que les miraba sin pestañear.

El Equipo Konohamaru se puso firme hicieron una leve reverencia al Kage.

—Hemos sido enviados por Hokage-sama para entregarle dicho pergamino que nos pidió, y para prestarle nuestros servicios.

—Entiendo, encárgate de esto por favor.

La morena agarró el pergamino que Hanabi brindaba y marchó por el mismo lugar por el que habían llegado.

—Bien, ahora, me gustaría que hicieran una misión junto a un equipo de Suna.

Los muchachos escucharon al Kazekage mientras hablaba.

—Me gustaría que buscaran a Haruno Sakura.

— ¿Sakura onee-chan? ¿Por qué? —preguntó sorprendido Konohamaru.

Sakura llevaba desaparecida alrededor de tres años, solo dando señales de vida cuando se enfrentaba a bandas de carroñeros y a algunas epidemias que hubo pasada la guerra. Sakura no había dejado ni siquiera la menor pista, y lo sabía puesto que Iruka-sensei había mandado escuadrones de búsqueda algunas veces. Su única forma de contactar eran las cartas, y estas eran enviadas mediante un sello que las transportaba hasta otro que ella poseía.

—Gaara-sama —habló Hanabi— Es improbable que la encontremos.

Gaara meditó mientras leía un informe. Una silenciosa sonrisa se asomó en su rostro.

—Improbable pero no imposible, hemos hallado información de donde puede estar. Su última aparición fue en Kirigakure, derrotó a los neko no ryuuketsu y salvó al nieto de un mercader de la zona. Poco después la vieron desplazándose hacia Tanigakure, y desde allí la vieron en 3 sitios más, el último lugar fue Ishigakure. Así que creemos que está en algún lugar entre Ishigakure y el desierto del Este.

Konohamaru vio esperanzado la oportunidad de encontrarse con Sakura y casi al instante aceptó la oferta.

—¡Cuente con nosotros, Kazekage-sama, la encontraremos!


Gakegakure no Sato


Una semana había pasado desde que llevaban encerrados entre esas paredes.

El desorden y las pilas de libros y papeles junto a las pirámides de pergaminos y alguna que otra mancha de tinta por el suelo, la pared, y quizás la cara de la joven, daban cierto aire tenso al apartamento.

Hashirama seguía aburrido e impresionado por el aguante de Sakura. Esa muchacha tenía futuro como Hokage si trataba el papeleo como estaba tratando el asunto de leerse toda la biblioteca de los Uzumaki. Prácticamente se había leído, casi devorado, todos los caracteres de cada una de las páginas de esos escritos. Hasta las hojas en blanco, que poco después de tener una entre sus manos descubrió como leer en ella, habían sido revisadas por el par de orbes jade de la pelirrosa.

Estaba desesperada, a medida que pasaban las horas Sakura iba acabando con los escritos y temía acabarlos todos y no encontrar nada, absolutamente nada, relacionado con el jutsu que andaba buscando.

Cerró el libro, ya acabado, de golpe. Y dirigió una mirada afilada hasta el último de los escritos, un viejo y gastado cuaderno.

Pasaron unos minutos y Sakura empezó a temblar.

Hashirama agravó su rostro, eso significaba que no habían encontrado nada. Era frustrante, pero algo así no podía ser encontrado tan fácilmente. Él hasta dudaba que existiera algún jutsu así y que se pudiera realizar por las buenas.

Preparándose para consolar a su, ahora amiga, extendió el brazo para darle unas palmaditas en la cabeza.

Pero un grito interrumpió su acción. Asustándole y haciéndole flotar un par de metros atrás de la pelirrosa.

—¡Lo tengo! ¡Shannaro!

Ella estaba llorando e hipando mientras reía atronadoramente y daba saltos ante la mirada del Shodaime que poco después se unía a ella en la parte de las risas.

—¡Por fin! ¡Después de tres años lo hice! ¡Lo descubrí!

Sakura salió corriendo a buscar el enorme rollo, para volver a meter todos los escritos en él, esta vez, en tan solo cinco míseros segundos, la habitación se cubrió de una densa masa de humo blanco.

Cuando éste se desvaneció el Shodaime se quedó mirando a la muchacha que se había puesto a hojear los apuntes que él había escrito y el cuaderno donde contenía ese jutsu.

Se acercó con calma a su lado y ojeó curioso lo que la pelirrosa estaba escribiendo. Una secuencia de sellos se abría paso en el fondo blanco de ese pergamino.

—¿Y bien? ¿Qué ponía en el cuaderno?

—No solo en el cuaderno Hashirama, sino en todo. Los apuntes que has escrito, todos los libros que hemos leído. Todo lo contenía.

Hashirama miraba sin entender a la mujer que tenía enfrente. Ella solo cogió una hoja y comenzó a garabatear.

—Mira. El chakra la energía vital del cuerpo el cual es esencial para cualquier jutsu, incluso hasta para el más básico, es una mezcla de la energía física presente en cada célula del cuerpo del ser vivo y la energía espiritual adquirida, con el ejercicio, la concentración y la experiencia. Una vez mezclado, puede ser canalizado a través del sistema circulatorio del chakra, que es como el sistema circulatorio de la sangre pero con chakra, a cualquiera de los 361 Tenketsu en el cuerpo. A través de varios métodos, el chakra puede ser manipulado para crear un efecto que no sería posible de otro modo— dictó Sakura.

—Lo sé, es información básica pero…

—No me interrumpas— Sakura lo miró con una mirada glacial que hizo que se callara.

Hashirama asintió poco después. Dándole a entender que podría continuar sin interrupciones.

—Bien, siguiendo desde allí, mediante la mezcla de diferentes proporciones de las dos energías, nuevos tipos de chakra pueden ser formados. Así entonces éste es llamado Chakra normal, una forma de energía de todos los individuos vivos, éstos la producen naturalmente en algún grado de potencia. Hay otros tipos pero el que nos interesa es el chakra con el que te golpeé.

Hashirama se sobó el pecho recordando el increíble golpe.

—El Chakra Senjutsu, es un tipo de chakra especial que es utilizado para realizar un Senjutsu, éste contiene la energía que se encuentra en la naturaleza. Todo, absolutamente todo, seres vivos e inanimados, espíritus o lo que sea lo tienen. Es una fuente de energía pura y poderosa, capaz de conceder un aumento de fuerza, velocidad y resistencia para el taijutsu, así como incrementar el poder de otras artes ninjas como el ninjutsu y el genjutsu. El Chakra del Senjutsu, es creado a partir de la mezcla y el equilibrio de la energía física, la energía espiritual y la energía natural. Pero no tiene porque utilizarse para luchar.

Vio como Sakura empezaba a garabatear de nuevo.

—Entonces también está el Hiraishin no Jutsu, que fue el motivo de que el Yondaime fuera apodado como el rayo amarillo de Konoha. Este jutsu le fue enseñado por Kushina Uzumaki, o es lo más probable, ya que originalmente fue una idea no probada del Clan Uzumaki de un jutsu más desarrollado que el Shunshin no jutsu.

Sakura le enseñó un pequeño esquema del jutsu.

—Entonces tenemos que una persona fue capaz de enviarse a sí misma a través del espacio y el tiempo, ya que, podía alcanzar grandes distancias en escasos segundos.

—Eso necesita bastante chakra, volver en el tiempo y moverse a través no puede hacerse con tan poco chakra.

—¡Exacto! Esa es la respuesta a todo.

Hashirama siguió sin entender lo que le decía la tan emocionada muchacha. ¿Qué se estaba perdiendo?

—Hace un poco más de tres años fuimos a una misión, en esta un gran rayo de luz violeta engulló a Naruto y a Yamato-taichou, pocos segundos después se desvaneció y ellos aparecieron medio inconscientes en el suelo. No se acordaban de nada. Al salir de allí nos encontramos con una chica, ésta nos enseñó la cuchilla de chakra de Konoha, estaba deteriorada y vieja, y lo más extraño es que era la de Naruto, pero en ese entonces lo dejamos como una casualidad. Pero ahora recuerdo, que ella dijo "Era de mi madre. Se la entregó un héroe en un sueño". Así que quizás Naruto se la entregó en un pasado, quizás borraron sus memorias, quizás, después de todo es posible.

—No puede ser… Viajaron en el tiempo.

—Eso creo, y fue por la luz, eso era chakra, pero no normal.

—Entonces solo debemos utilizar…

—¡El chakra senjutsu! Una gran cantidad, y yo sé de donde obtenerla—dijo señalándose la frente. —Llevo más de tres años acumulando chakra senjutsu, ahora mismo sería capaz de igualarme y hasta superar al chakra del Juubi. Y si mis cálculos son correctos solo necesitaré de una tercera parte para viajar al menos tres veces. Y no solo eso, si entre viaje y viaje dejo pasar un año siempre conservaré más de la mitad de la energía natural acumulada en mi Byakugou no In. ¡Hasta unos meses podrían ser suficientes!

Hashirama miraba impresionado el pequeño rombo, Mito también lo tenía, pero nunca había llegado al punto de tanto chakra sin el Kyubi.

—Por eso has dicho que está todo escrito aquí, en esta biblioteca. Porque lo única cosa que necesitamos es chakra y una fuerte fuerza de voluntad.

—No, una cosa más. Necesitamos algo para canalizar tanta energía. Como he contado antes, el chakra puede ser manejado a través de varios métodos, nosotros lo canalizamos a través de los 361 Tenketsu, pero no necesariamente tiene que ser así. Y una cantidad tan elevada como ese chakra liberada en un instante puede ser capaz de incapacitar todo el sistema de chakra. Así entonces solo necesitamos un objeto por el que el chakra no se veo influido, y creo que tengo el indicado.

Hashirama sonrió con ilusión. —Parce que el hacer una baratija si sirvió de algo, lo que daría ahora por ver como Mito se come sus palabras.

Sakura también rió, después de todo, la solución la tenía colgando de su cuello.

Ya falta poco, Naruto, Sasuke, Kakashi… ¡Todos! Os prometo que os arrepentiréis de haber sido tan egoístas.

¡Esta vez, todos miraréis mi espalda!

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Continuará...