: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen son propiedad de J. K. Rowling. La historia pertenece a camnz.
Capítulo 4
—Arriba, imbéciles perezosos—, gritó el horrible hombre gordo. Un hechizo impacto contra Hermione causándole dolor en el brazo y en un costado. —¿Crees que estamos aquí para atenderte, verdad?— Otro hechizo salió disparado. —Prepárame el desayuno—, dijo señalando con su varita a Mary. Mary asintió y mantuvo la cabeza baja hasta que el hombre resopló y se giró. —Inútil—, murmuró.
Hermione sintió que su ira aumentaba, junto con un impulso poderoso de arrojarle algo, preferiblemente una olla de hierro fundido. No soportaba esto. Draco podría haber tenido razón; ella sufriría más aquí que una muerte rápida. Ella lo odiaba un poco más.
Pasó la mañana amasando pan, una tarea que realmente no le importaba. Le permitió centrarse en sus pensamientos. Hermione se preguntó una vez más si la muerte era mejor que esto; aunque necesitaba tiempo para procesar completamente la situación en la que se encontraba. Reconoció que su situación probablemente no tenía salida, pero aún no estaba lista para abandonar la esperanza, ya que aún no se convencía de lo que estaba viviendo.
—Debes prepararle el baño a la señora Rose—, dijo Mary después de unas horas.
— Esta en la segunda habitación de la izquierda en el tercer piso— le dijo Mary señalando hacia las escaleras.
—¿Ella no puede prepararse su propio baño?—.
—Le gusta que le sirvan—.
Subió las escaleras y llamó a la puerta que le habían indicado.
—¿Debo esperar todo el día?— pregunto una mujer con aspereza. Hermione abrió la puerta a una habitación suntuosamente decorada con adornos chinos sobre las paredes y con alfombras amarillas y verdes. La mujer estaba sentada al lado de su tocador y una niña que Hermione desconocía cepillaba su cabello. —Lo juro, no tienes suficiente materia cerebral para formar un pensamiento coherente—.
Hermione arqueó una ceja, pero evitó mostrarle el gesto a la mujer que reconoció como Rose Parkinson.
—Ya es bastante malo que nos mantengan en estas horribles habitaciones, pero tener que ser atendidos por estos imbéciles, es intolerable—. La chica que le peinaba el cabello no parecía afectada por la diatriba de la mujer.
Hermione decidió que solo seguiría con lo que se requería de ella. Ella no quería pasar un momento más en la compañía de esta mujer. Hermione prefería el entorno gris de la cocina a esto.
Corrió hacia la bañera, esperando hasta que estuvo preparado y la Señora Parkinson entró vistiendo una bata de seda y sosteniendo una copa de champagne.
—Hazte a un lado chica—, dijo con aspereza y dejó caer su bata en el suelo, dejándola completamente desnuda. Hermione reprimió un grito ahogado. Ella no era una mojigata, pero que alguien se desnudara así era extraordinario.
La mujer entró en el baño y le indicó a Hermione que tomara su bebida, se hundió en la bañera y gimió de placer.
—Dame mi copa tonta criatura—.
—Madre— alguien llamo desde afuera del cuarto de baño. Hermione soltó un gruñido cuando Pansy entró al baño. Observó a Hermione dos veces antes de soltar una carcajada. —Oh Merlín, mira lo que el gato arrastro—, dijo Pansy con divertido desdén.
Hermione quería desaparecer. La vergüenza era insoportable.
—¿Conoces a esta chica?—
—Ella es una de las sangresucias con los que desafortunadamente tuvimos que convivir— dijo Pansy, —pero veo que al fin a tomado su lugar, era solo cuestión de tiempo, ¿Cómo terminaste aquí?— demandó.
Hermione no respondió e ignoró la pregunta. Pansy sacó su varita y le lanzó un crucio sin previo aviso. Hermione se desplomó en el suelo con el dolor.
—Obviamente necesitas conocer tu lugar—dijo Pansy con voz ronca. — ¡Ahora! ¿Cómo terminaste aquí?— Gritó Pansy.
—Malfoy me trajo—, respondió Hermione.
Pansy resopló incrédula y luego entrecerró los ojos mientras consideraba. Hermione tuvo la sensación de que Pansy no estaba contenta con la noticia.
—¿Malfoy trajo a la criatura? Qué extraordinario—, dijo la Sra. Parkinson.
La mirada seria de Pansy se convirtió en una sonrisa. —Debe tener planes para ti—, dijo maliciosamente. —A él le gustan los juegos. No me gustaría estar en tus zapatos—.
Pansy llevaba un conjunto de túnica oscura que acentuaba su figura y combinada con su pelo oscuro. Pansy agitó casualmente su mano. —Merlín, huelen mal—. Volvió su atención a su madre. —No sé cómo se puedes estar desnuda alrededor de ellos—.
Hermione no necesito ser desalojada dos veces, ella salió disparada de allí tan rápido como podía. Hermione no había visto a Pansy en años. Ella nunca la había reconocido en el campo de batalla, en esos momentos los purasangres raramente incluían a sus mujeres en tales actividades.
Hermione se apoyó en la pared de la sala de afuera. Ella estaba tratando de conseguir control sobre la situación en la que se encontraba, pero se volvía de mal en peor. Tener que servir a los Parkinson sería pura tortura. Pero tal vez podría ser peor. Pansy era una zorra arrogante que prefería la tortura mental a cualquier cosa física así que tal vez eso era una pequeña misericordia. La verdad sea dicha, ella probablemente preferiría las observaciones y el desdén sarcásticos del pensamiento que teniendo que tratar de otras situaciones.
La suposición de Pansy de que Malfoy la había salvado por algún plan nefasto era un poco inquietante. Hermione no podía dejar de pensar en ello. Malfoy tuvo su oportunidad de torturarla y sin duda se había aprovechado. Esperaba que Pansy se equivocara, pero de nuevo, Pansy lo conocía mucho mejor que ella.
Resultó que ella no debía servir a los Parkinson exclusivamente. Mary le dijo que fuera a despertar al maestro Malfoy al día siguiente. Hermione recordó la advertencia de Pansy del día anterior.
—Preferiría no hacerlo—, dijo Hermione viendo como Mary estaba cocinado el desayuno.
—Debes, no puedo hacerlo. Tengo que preparar esta comida o todos sufriremos por ello. Samarah es — María le dirigió una mirada a la chica que se había congelado en su lugar, —incapaz de lidiar con él—.
¿Tenía que lidiar con él? Pensó Hermione. Por supuesto que tenía que ser, ella continuó con sus maldiciones internas. La había torturado para su propia diversión.
—Simplemente no lo hagas enojar—, dijo Mary con advertencia en los ojos.
Hermione suspiró ante la imposible tarea que le encomendaron. Había sido objetivo de la irá de Malfoy toda su vida, no había absolutamente ninguna posibilidad. Su mera existencia le molestaba.
—Tal vez debería cocinar—, dijo Hermione con esperanza.
—Tiene que hacerse correctamente y no sabes cómo—, dijo Mary, su voz se quebró por la tensión. —O ellos ... Por favor, solo cuida al Maestro Malfoy. No es difícil, enciende el fuego, tira de las cortinas y lo despiertas. Mantén la cabeza baja y no lo mires a los ojos. Eso es todo lo que se requiere—. Hermione pudo escuchar la desesperación en la voz de Mary y se sintió mal por causar dolor y angustia a la mujer.
Hermione tomó la dirección hacia su habitación y arrastró sus pies escaleras arriba. Finalmente su completa humillación estaba a punto de suceder. No era realmente algo que podría haber evitado.
Llamó ligeramente a la puerta y giró la perilla. La puerta se abrió a una habitación oscura con una gran cama y un sofá en el otro lado. Era completamente diferente de la habitación de la Sra. Parkinson y Hermione supuso que todos decoraban sus habitaciones como lo deseaban.
Hermione nunca había visto nada del entorno privado de Malfoy antes. Ni siquiera había visto la sala común de Slytherin en Hogwarts. Sus ojos se enfocaron en la forma pálida que yacía en la cama. Su pecho pálido estaba expuesto mientras dormía recostado sobre su espalda. Había alguien junto a él, que Hermione no esperaba. No podía ver a la chica, pero esperaba que no fuera Pansy Parkinson. No estaba seguro porque espera eso, tal vez, porque Pansy se mostraba demasiado entusiasta con ello, y Hermione deseaba que nunca llegará a funcionar esa relación. La idea de Draco Malfoy y Pansy Parkinson le resultaba desagradable.
Malfoy y Pansy podían llegar a casarse por lo que ella sabía. Por alguna razón ese pensamiento le inquietaba. Todo en esa escena era perturbador. Hermione entro silenciosamente a la habitación, la gruesa alfombra amortiguaba sus pasos se dirigió hacia el fuego y colocó troncos y ramas en una pila. Sería tan fácil encenderlo con una varita, pero no tenía ninguna. Miró a su alrededor y vio la varita de Draco sobre su mesa de noche. Sabía muy bien que no podía tocarla, así que arrugo un poco de papel y lo metió en la pila, encendió un fósforo y espero que la madera se encendiera.
Se dirigió a la cama. Él no se había movido, podía ver las cicatrices en su pecho, realmente ya no era el niño escuálido que conoció.
—¿Qué estás mirando sangre sucia?— dijo sin abrir los ojos.
Hermione no respondió, se giró y abrió las cortinas haciendo entrar la luz del día en la habitación.
Malfoy se movió para cubrir sus ojos y maldijo. Luego la miró maliciosamente.
—Cuidado, sangre sucia— dijo con frialdad.
Hermione volvió su atención hacia el fuego para reorganizar los troncos, y luego se volvió hacia la puerta.
—No te dije que podías irte—, dijo. Se dio la vuelta y golpeó a la chica junto a él en la parte inferior de su espalda, sobresaltándola. —Sal—, dijo y Hermione se volvió a salir de nuevo. Sabía que la orden no era para ella, pero aprovechó el posible malentendido. Un maleficio punzante golpeo en la espalda de Hermione y se quedó congelada.
Creo que vamos a tener que establecer algún entendimiento. Pensé que habíamos hecho eso, pero reconozco que eres una aprendiz lenta.
La mujer se escapó de la cama y recogió su ropa del suelo y salió corriendo por la puerta sin molestarse en ponerlos. Obviamente no es una esposa, pensó para sí misma. Hermione recordó vagamente haber visto a la chica, pero no pudo ubicarla.
—Mestizas— dijo Malfoy, como si leyera sus pensamientos. Se echó hacia atrás en la cama con el brazo alrededor de su cabeza. —Sirven a su propósito—, terminó lascivamente. Hermione tuvo la sensación de que estaba tratando de escandalizarla. Se sintió asqueada, así qué funcionó. —Supongo que es bueno para ti, Granger—, dijo después de un tiempo. —Nadie tocará tu podrido cuerpo aquí—.
—Y nadie está más agradecida que yo—, le respondió. Volvió la cara lejos de él, pero ella podía oír como se levantaba de la cama y se acercaba a ella. Su respiración se aceleró, mientras esperaba cualquier dolor que le fuera a producir. Tiró fuertemente de su cabello, forzando su cabeza hacia atrás.
—No eres nada, Granger—. Él no soltó su cabello, siguió tirando hasta que ya no pudo mantenerse en pie. —Aprenderás. No eres bueno para nada más que sostener una toalla y encender fuegos. No tienes ningún valor en absoluto y la única razón por la que estás aquí es porque me divierte verte en la posición que mereces estar. Servirás y te arrastrarás, hasta que llegues a aceptarlo como la forma en que debería haber sido siempre—.
Ella se dio cuenta de que él estaba desnudo y quería vomitar. Rezó para que fuera verdad y ninguno de los suyos quisiera tocarla. Si Malfoy decía la verdad y para eso usaban a las mestizas, entonces las mestizas realmente estaban peor. Se preguntaba por la mentalidad de alguien que trataría así a las personas, un pensamiento que había permanecido con ella a lo largo de los años en que había conocido a Draco Malfoy. Ella siempre había pensado que era un bravucón y algo malvado.
—Ahora sirve—, dijo y finalmente soltó su cabello liberándola de la presión que ejercía sobre su cabeza.
Gracias por leer bellezas.
Annyk
