N/A: Muchas gracias por sus reviews, aún cuando me demoré mucho en actualizar el primer cap XD Bueno, espero ahora hacerlo cada dos semanas, aunque si me da el tiempo, ojalá pudiera todas las semanas...
Capítulo 3: Familiares inesperados
Yamaken P. O. V.
¿Dónde mierda estaba?, me pregunté otra vez.
Caminaba y caminaba, pero no conseguía llegar a la escuela. Era como si estuviera andando en círculos. Volví a pasar en frente de esa escalera de cemento. Rayos.
Cuando estaba por llamar a un radiotaxi para que me viniera buscar, alguien me saludó por la espalda. Reconocí su voz de inmediato: era El engendro.
Shizuku P. O. V.
Cuando iba bajando la escalera, vi a aquel chico rubio pasar dos veces. Lo que más me impresionaba era que mantenía su expresión glacial, aún cuando obviamente estaba perdido.
Iba en los últimos escalones cuando me detuve. Él estaba ya pasando por tercera vez. Lo saludé.
-Hola- dijo volteándose a verme.
-¿Qué haces aquí?- le pregunté
-Voy hacia el colegio
-¿Sabes el camino?
-Por supuesto...
-¿Por qué has pasado tantas veces por aquí entonces?
-No tengo una razón en especial - dijo después de meditarlo un poco
-Estás perdido - dije con resignación
-¿Qué? Por supuesto que no
Lo miré con una sonrisa irónica. Así que era orgulloso. Él seguía mirándome con una ceja levantada.
-Vamos - le dije
-¿Qué?
-Obviamente estás perdido, así que vamos
-No lo estoy
Alcé un ceja y me crucé de brazos.
-Van a tocar en diez minutos... No creo que quieras llegar tarde. O seguir andando en círculos.
Bajé el último escalón y pasé por al lado de él. El rubio me alcanzó en unos segundos.
Yamaken P. O. V.
Caminaba junto a el Engendro. No es que quisiera estar junto a ella, pero no tenía otra opción. Solo esperaba que su mala suerte no me afectara.
Cuando ya estábamos lo suficientemente cerca y podíamos ver la entrada de la escuela, me di cuenta. Fruncí el ceño.
Allí estaba ella, parada en la entrada y mirando para todos lados, como buscando algo. Era cuestión de segundos para que nos viera.
¿Que estaba haciendo aquí? ¿Por qué... por qué tenía el uniforme de la escuela? ¿Sería que...? ¡Imposible!
Ella ya estaba apunto de girar hacia acá. Hice un movimiento rápido. Tapé la boca de la mala suerte con una mano y la empujé adentro del estrecho pasaje con la otra.
-No te muevas - le susurré al oído
Estaba arriba del Engendro, respirando agitadamente. Ella estaba muy sorprendida, con los brazos caídos a los costados. Me miraba con los ojos abiertos, además estaba ligeramente sonrojada.
-Así que también te sonrojas... Cada día se aprende algo nuevo ¿no? - le sonreí irónicamente... Empezaba a comprenderla mejor.
Shizuku P. O. V.
Sentía mi cara arder. De rabia, por supuesto. Pasaron unos segundos antes de que él retirara su mano. Se sentó al lado mio, en la parte más cercana a la calle principal.
-¿Qué crees que haces? - le dije entonando la voz más furiosa y cortante que pudiera ocupar
-Nada - me respondió tranquilamente.
Levanté una ceja. Él hizo lo mismo.
-¿Qué quieres que te diga?
-¡El porqué te has abalanzado encima de mi! - le grité
El me hizo un gesto con sus dedos para que me callara. Se levantó y miró hacia la entrada del colegio, sin sacar mucho la cabeza. Se dio vuelta y suspiró.
-Pues... necesitaba ocultarnos
-¿Ocultarnos? ¿Por qué me incluyes en eso?
-Es que si lo hubiera hecho solo probablemente te hubieras quedado mirando
-¿Y?
-Ella se hubiera dado cuenta...
-¿Ella...?
De repente sentí que alguien gritaba '¡Keeee-chaaan!' con una voz muy aguda. Un chica rubia abrazó por la espalda al otro rubio.
Él trató de soltarse de su agarre. Parecía que ella lo estuviera asfixiando.
- Bueno, yo me voy - le dije, parándome mientras me sacudía el polvo.
- Espera - dijo el rubio, todavía tratando de liberarse de la chica. Ya me empezaba a cansar de todo esto
- Lo siento, pero no quiero llegar tarde. Nos vemos.
Yamaken P. O. V.
Lo que me faltaba.
- ¡¿Qué haces aquí?! - le grité a ella, pudiendo soltarme al fin de su desgarrador abrazo
- Pues es que mis papas se han mudado cerca de aquí y yo pensé...
- Sabes que - dije levantándome también - Ya no quiero ni saber. Tenemos que ir a clase o llegaremos tarde. Adiós.
Salí caminando por el pasillo. No puedo creer que el Engendro me haya dejado solo con esa bestia. Claro que si la situación fuera al revés, no creo que hubiera actuado diferente.
- ¡Engendro...! - grité desde lejos Ella ni se dio vuelta a mirar
- ¿Me estás llamando Engendro a mi? - me dijo, cuando por fin la alcancé
- Larga historia. ¿Cómo te llamas?
- Mizutani Shizuku -dijo alzando una ceja, gesto característico de ella
- ¿Puedo saber por qué me llamaste Engendro?
- Bueno -le respondí- En realidad es Engendro de la mala suerte.
- ¿Debería ponerte un apodo también? - dijo ella. Me causó gracia que lo dijera tan seriamente
- Yamaken está bien - le respondió
- Ajá - ¿Mizutani-san?
- ¿Qué?
- ¿Podríamos correr?
- ¿Q-Qué? -me preguntó ella, obviamente desencantada con la idea.
Miré hacia atrás. Ella nos venía persiguiendo
- ¡Ke-chaaaan, hidoii!
- Ahí viene otra vez...
Tomé de una mano a Mizutani y salí corriendo. Debíamos llegar a clases antes que ella.
Shizuku P. O. V.
No entendía que estaba pasando. Bueno, una niña bastante gritona estaba persiguiendo a Yamaken, y él se quería ocultar. Lo que no lograba captar, era por qué yo estaba corriendo junto a él.
Al fin llegamos y entramos a la clase justo al momento que sonó la campana. Los dos estábamos cansados por la rápida carrera. Todavía estábamos tomados de las manos. Cuando me di cuenta de esto, me liberé de su agarre. Mis mejillas se tornaron un poco más rosadas de lo que ya estaban.
Caminé hacia mi puesto, colgué mi bolso y me dejé caer en el asiento, tratando de regular mi respiración sin mucho éxito. Sentí que Yamaken también se sentaba, al lado mio.
- ¿Todavía no te recuperas? - sonrió - Vaya que poca condición física tienes
- No es mi culpa que esté así - le recordé
- Buen punto
- ¿Entonces me explicarás?
- ¿Explicarte?
- Si, ¿por qué me...
En ese momento, el saludo de la profesora me interrumpió. Aaah, con este tipo siempre pasan cosas inesperadas. Decidí abrir mi libro y volver a concentrarme. No era como si debiera importarme quién era aquella chica tampoco.
