El Sol se había ocultado hace varias horas. En el palacio Saotome solo las antorchas iluminaban los estrechos y largos pasillos. El cielo estrellado y las calles tranquilas daban una imagen de paz y serenidad al Alto Egipto.
Pero en el Palacio Saotome, Nodoka, la Faraona estaba en sus últimos momentos acompañada por Cologne la Sacerdotisa, Genma y su pequeño Ranma.
-mama… debes aguantar eres fuerte…- susurraba con lágrimas en los ojos.
Nodoka sonrió débilmente pues ya ni para eso tenia fuerzas- ya mi niño, no llores ya llego mi hora y lo acepto debo irme de este mundo pero tu hijo debes seguir tu vida por mucho tiempo, yo te esperare en Aaru*. Pero debes prometerme que seguirás adelante.
-madre… por favor no te vayas.
- no puedo evitarlo mi pequeño- estiró la mano y acaricio la mejilla de un lloroso Ranma- no llores estaré bien nos encontraremos cuando te llegue la hora y volveremos a estar juntos. Pero por ahora yo me adelantaré.
- Te amo madre…
- y yo a ti mi pequeño.
Genma y Cologne miraban la escena. No les gustaba nada ver a la mujer agonizante pero tampoco ver a el futuro Faraón llorando. Esa situación era dolorosa para todos, pero Ranma ya era un hombre y futuro faraón por eso no debía llorar.
Nodoka miro a los ojos de Genma que captó el mensaje.
-Ranma hijo – dijo Genma- acompaña a Cologne y manda un mensajero al palacioTendo para informar de esto a Soun.
Ranma no quería separarse de su madre pero ante todo debía obedecer a su padre.
Cuando ambos desaparecieron Genma se sentó en el sitio anteriormente ocupado por Ranma.
-¿qué ocurre Nodoka?
- Genma mi tiempo se agota y el tuyo también, Ranma debe asumir sus responsabilidades.
- pero mujer… no quiere ninguna relación con ninguna princesa y le hemos presentado a muchas chicas.
- ¿y no crees que a la destinada para el ya la conoce?
Genma suspiró- la pequeña Akane no le quiere ni ver.
-¿quién ha dicho nada de Akane?- rió la mujer- Genma, Ranma necesita un empujoncito para descubrir que es lo que quiere y tú y Soun saben muy bien lo que hay que hacer…
Genma abrió los ojos- no podría Nodoka lo hemos hablado tu para mi eres…
-lo se mi faraón lo se pero es la única manera. Promete que al menos lo intentaras.
Genma miró al suelo y suspiró- esta bien pero ¿si no funciona?
-no pasara nada, tu y Soun lo saben ¿no? Además están los matrimonios concertados- dijo débilmente Nodoka- bien sabes que no…me gustan pero todo sea por el futuro de nuestro hijo…
-Nodoka…
En el palacio Tendo acababa de llegar un mensajero era muy temprano aun no amanecia. Soun Tendo leyó el pergamino y abrió los ojos. La hora ya llegó. Nodoka Saotome estaba en sus últimos momentos y el estaría allí para apoyar a su amigo. Se alistó muy rápido subió en el primer barco que pudo. Avisó a sus hijas y tomo un paquete de una de ellas.
El sol no había salido y en una alcoba Ranma y Genma acompañados de Soun daban su último adiós a Nodoka que a pesar de saber cerca su fin estaba muy tranquila.
- Siento interrumpir esto pero – soun alargó el paquete a la emperatriz- esto es de parte de Akane.
A la mujer le brillaron los ojos, cosa que no pasó desapercibida por ninguno de los tres ocupantes de la sala. Con sus últimas fuerzas abrió el paquete y vio su contenido.
Sonrió al ver el pequeño brazalete de oro y zafiros – el brazalete de Noriko… - miró la carta y la comenzó a leer.
Querida Nodoka:
Siento no poder estar ahí pero tú mejor que nadie sabe por lo que he pasado. Debo ser muy breve pues apenas tengo tiempo de escribirte antes de que mi padre se vaya en el barco.
Nodoka, fuiste como una madre para mi y te quiero mucho por eso tu perdida me esta haciendo mucho daño, el saber que te iras de este mundo me apena pero el saber que iras a otro mejor me alegra.
Espero que allá donde vayas estés bien y cuides de mi madre. Pero por favor dale esto cuando os reencontréis. Espero poder reunirme con vosotras pronto, te quiero mucho y siento no poder estar ahí, pero con ese brazalete es como si yo misma estuviera presente, a tu lado velándote hasta el último momento.
Sin más me despido de ti.
Se feliz allá donde vayas… Te quiere.
Akane T. Heredera de Egipto bajo.
Al terminar de leer se puso el brazalete y con lágrimas en los ojos abrazando la carta susurro- yo también te quiero mi niña…
Desde el fondo de la habitación Cologne ve la vida de la Faraona apagarse lentamente como la vela que esta a su lado y justo cuando el aire mañanero apagó la vela la vida de Nodoka Saotome la Faraona del alto Egipto, llega a su fin.
A la mañana siguiente se ve a todo el pueblo rendir culto a su amada faraona que tan trágicamente se fue de este mundo. El hijo de esta era el que peor lo pasaba aunque tuviera que mostrarse firme por dentro estaba roto y eso su amigo lo sabia. Genma acarició el sarcófago de Nodoka por última vez y tras varias oraciones y ofrendas Nodoka fue encerrada en su inmensa pirámide.
Pasaron las semanas y la tristeza seguía muy presente en el palacio Saotome. Tras mucho deliberar Soun y Genma decidieron llevar a cabo la última voluntad de Nodoka.
Ranma entrenaba con Ryoga, la perdida de su madre estaba muy reciente. Todos los días pasaba por delante de la pirámide y acariciaba las paredes con delicadeza como si se tratara de el rostro de la bella mujer.
-¿como sigues Ranma?- preguntó Ryoga.
- la vida continua como bien dice mi padre, hay que superarlo. Pero por ahora no quiero hablar de eso…
- claro amigo.
Cuando retomaron su tarea de luchar Ryoga tropezó con su propia lanza cayendo de morros contra el suelo. A Ranma le dio un ataque de risa de los que hace tiempo no tenía al ver a su amigo con los pies en alto y la cabeza enterrada en la arena.
-jajajajaja por favor repítelo.
- Oye no te rías de mi, me dolió- dijo enfadado Ryoga. Por una parte le molestaba que su amigo se riera de su accidente pero por otro se alegraba de que volviera a sonreír.
- jajaj lo siento.. pero ajajaj tendrías que haberlo visto.- suficiente cachondeo y como cuando eran pequeños un Ryoga enfurecido perseguía a un Ranma que se burlaba de el hasta que una presencia de una vieja anciana parecida a a una momia entró en la arena.
- Ranma, mi señor te espera en la sala.
Ambos jóvenes se miraron y sin decirse nada se separaron. Ranma camino por el amplio pasillo de mármoles blancos y amarillos, vio dibujado una recreación de su nacimiento y sonrió, ahí dibujada se encontraba su difunta madre… acarició el dibujo y siguió recto hasta la enorme sala de el Faraón donde Genma sentado en el trono y Soun a su lado le esperaban.
-¿querías verme padre?
- así es hijo mío, quería verte. Veras tu madre ya no esta con nosotros y yo ya estoy viejo hijo, como sabrás uno de mis principales preocupaciones es que mi imperio este a salvo y prospere.
- lo entiendo…
- por eso he decidido que debes ser coronado antes de que llegue mi fin, por eso te casaras con… una muchacha ella aun no lo sabe pero…
Antes de que pudiera seguir Ranma le interrumpió- no pienso casarme con nadie padre, al menos no aun soy demasiado joven padre.
-hijo yo a tu edad ya estaba con los pies en el altar a el lado de tu madre. Es mas te doy la oportunidad de que la conozcas.
- no lo haré- contestó firme- tu aun tienes vitalidad a no ser que vea que se te acaba el tiempo no pienso casarme…
- entonces no nos dejas otra opción – genma miró a Soun que asintió- me volveré a casar con la joven elegida para ser tu prometida…
Ranma abrió los ojos congelado ¿era una broma? Su padre recién enviudado se volvería a casar. No respetaba a su madre para nada. No hacia un mes que la enterraba y ya tenia a otra en la recamara. Eso era algo intolerable pero el no se quería casar. Al menos no con una desconocida. Era eso o manchar el honor de su madre. ¿Qué hacer?
-es una decisión tomada hijo. Me casare con tu prometida lo siento por tu querida madre este donde este que sea tratada así en la tierra por tu inmadurez.
Ranma suspiro furioso y frustrado su madre se estaría revolviendo en su tumba pero ya era un echo su padre se volvería a casar. En otro lado de Egipto una joven leía tranquilamente y con expresión neutra el pergamino donde se dictaba su futuro.
Era la oportunidad perfecta que esperaba hace años así que sin mas contestó a la carta.
Tras varios días lamentadote de su inmadurez el día en que la prometida y futura esposa de su padre llegara a palacio. El salón principal estaba decorado. Los colores oscuros debido al luto por el fallecimiento de Nodoka habían sido suplantados por rojos, azules y dorados.
Ranma y Ryoga veian el espectáculo de las mujeres bailando mientras Soun y su padre se divertían como si nada.
-¿como crees que será?
- no lo se amigo.
- ya quiero conocerla, no me malinterpretes me parece mal lo que tu padre a echo pero es la decisión de el Faraón así que…
- te entiendo.
Los minutos pasaron y Soun comenzó a impacientarse y eso los jóvenes lo notaron. Nabiki y Kasumi allí presentes le calmaron un poco al igual que Genma que reía mientras sujetaba vino en su mano.
En ese momento la música dejó de sonar y los guardias hicieron una fila que iba desde la gran puerta hasta el trono donde estaba el faraón rodeado de sus guardias, la sacerdotisa Cologne su hijo, Ryoga y los Tendo.
Un hombre bajito y regordete con una túnica blanca se puso firme como una vela y gritó:
-Faraón tengo el honor de presentarle a su prometida, futura esposa y Faraona de Egipto...- .Antes de que terminara una exclamación se dio en toda la sala menos Genma y Soun. Ranma y Ryoga abrieron los ojos al máximo al ver semejante figura.
El cuerpo de una alta mujer se alzaba gloriosa en el pasillo. Caminaba con la cabeza bien alta y gesto orgulloso. La Mujer de curvas perfectas y vestidas con un ajustado vestido palabra de honor que se abría delante a la mitad de sus muslos como una cola de sirena Con los bordes dorados y un brazalete en forma de serpiente miraba al frente caminando sin inmutarse ante los ojos sorprendidos de todos.
Ranma la miraba de arriba abajo no lo podía creer, esa mujer, esa diosa salida de el Nilo de singular belleza era ella. Esa niña gordita y arisca se había convertido en una mujer de ensueño en una mujer que con su sola mirada tumbaría a todo el ejército… esa mujer la futura esposa de su padre era…
- Akane… susurró Ranma.
Bueno otro capítulo mas. Espero wue les haya gustado pobre , maté a Nodoka :(( pero si siguiera viva no podria seguir con la historia. Gracias por sus reviews que me animan muchisimo. Me encanta la acojida que tiene esta historia y siento las faltas de escritura :(.
Sin mas dejo aqui una aclaración:
Aaru era un lugar paradisiaco donde vivia Osiris y donde hiban los dioses y reyes tras morir.
