hola, he vuelto
se que un poco tarde pero bueno, mas vale tarde que nunca y como ya entre a vacaciones apenas y he tenido tiempo de hacerlo, lo siento
espero que aunque sepan cual es la pareja la historia les siga gustando, y si no, bueno una crítica nunca es mala n.n
muchas gracias Misaki por leer mi historia, espero que aunque no sea la pareja que esperabas aun te agrade la trama
CAPÍTULO IV
Cuando Kai se despertó, el sol aún no salía. Un escalofrío lo estremeció en todo el cuerpo, Japón era muy frío por las mañanas. Abrió sólo un ojo, intentando decidirse sobre si era mejor despertarse de una vez, o seguir durmiendo otro rato más, pero una luz un poco alejada llamó su atención y, cambiando de posición para verla mejor, supo que provenía de la cocina ¿habrían dejado la luz encendida sin darse cuenta? Sabiendo que así no podría dormir, se levantó desganado y arrastró los pies hasta la cocina.
Se sentía muy cansado, dormir en ese sofá no había sido para nada cómodo, y eso que sólo era la primera noche. Pero el punto era que le apenaba decírselo a Rei, después de todo, él le había ofrecido su casa e incluso su cama y lo había rechazado, así que se convenció a si mismo de no quejarse.
-buenos días, Kai- cuando escuchó el saludo pareció despertarse bien, volteó a la ventana y vio la completa oscuridad del cielo y luego volteó hacia Rei que cocinaba tan feliz y despierto como si fueran las cinco de la tarde
-¿días…? ¿qué hora es?
-las seis de la mañana- Kai permaneció un rato más en silencio
-¿y qué haces cocinando a estas horas?
-entro a trabajar a las 8, pero para arreglarme bien y desayunar me levanto a estas horas… además, quería prepararte el desayuno- Rei volteó a verlo con un sartén en la mano y una amplia sonrisa en el rostro y Kai no pudo hacer más que desviarle la mirada y sonrojarse mucho, para su desgracia. No estaba acostumbrado a las buenas acciones sin interés hacia él y a tanta sinceridad, mezcladas le sabían a algo que casi nunca probaba.
Rei sacó un par de vasos, un par de platos y los utensilios para la mesa, terminó de cocinar, sirvió la comida y arregló la cocina. Mientras, Kai lo miraba parado en el marco de la puerta de la cocina, moviéndose de un lado a otro en pequeños pasos, procurando no estorbar a Rei en sus quehaceres. Con las manos dentro de los bolsillos del pants que se puso distraído y levantando la cabeza en ocasiones, siempre de forma tímida. Rei se veía tan atento en sus labores, que le era imposible molestarlo, y la idea de ayudar le sonrojaba aún más, aún no se sentía con el derecho de hurgar en la cocina de su amigo. Aún creía ser un invitado más.
Rei se sentó y miró a Kai, Kai, que seguía parado, miró a Rei; pasaron un rato viéndose, como si no comprendieran lo que el otro hacía o pensaba
-¿…por qué no te sientas?- entonces, Kai reaccionó, sacó sus manos de los bolsillos y desvió la mirada, maldiciendo en voz baja, le daba la impresión de que se veía demasiado estúpido. Se sentó callado y sólo comenzó a comer hasta que Rei lo hizo, se notaba tenso, ese silencio que los rodeaba le ahogaba demasiado. Rei en cambio, comía tranquilo, de vez en cuando volteaba al ventanal que le mostraba la ciudad aún oscura. Kai lo miraba discreto y luego volteaba él también, lo único que quería era terminar con aquel silencio que lo volvería histérico en cualquier momento.
-¿qué miras tanto?- Kai se mordió la lengua. Bien, al parecer había formulado mal la pregunta, quería iniciar una conversación, no parecer un chismoso grosero
-me gusta cómo se ve la ciudad a oscuras- Kai enarcó una ceja y estiró el cuello para ver mejor
-parece demasiado tranquila
-supongo que es por eso- Kai lo miró intentando adivinar a qué se refería con eso –por que cuando despierta no hay tiempo ni para darte un suspiro- y después todo permaneció en silencio, de nuevo. El ruso volteó al ventanal mirando las luces de las calles, sin un solo carro aún. Luego volteó hacia Rei que ya se había levantado
-Lo siento, Kai, pero si no me apuro se me hará tarde- el ruso asintió taciturno y permaneció callado en la sala, viendo como Rei se marchaba a su cuarto sin decir una sola palabra.
Cuando Rei se encerró en su cuarto suspiró consternado. Notaba a Kai tímido, demasiado callado y al parecer sumiso. Se cambio y arreglo siempre pensando en la forma de hablar con Kai sin parecer que lo estuviera atacando, ni de parecer un chismoso. Pero es que parecía tan difícil, Kai de por sí era algo difícil de tratar. Al parecer Rei solo podría morderse la lengua y mirar, esperando a que Kai se acostumbrara al lugar.
Todo había sido tan rápido y extraño. Se había levantado dudando que Kai estuviera dormido en el sofá de la sala, por que aún le parecía un poco irreal. Antes de entrar a la cocina había ido a la sala a verlo y se lo encontró dormido aún. Se había sentido extraño, todo desde hace una semana era extraño. Pero el domingo había rebasado todo por completo.
Luego de salir de la mansión, Kai, Yuriy y Boris habían entrado a la limusina sin pronunciar una sola palabra, dejando a los demás parados y sin saber qué hacer. Sobre todo a Takao, que no había podido creer que esos tres partieran sin siquiera despedirse. Con cierta pena tuvieron que entrar a la segunda limusina y el conductor anunció amablemente que él los llevaría al aeropuerto. Luego de que dijera eso nadie más habló
-idiota- soltó al fin Takao, cruzando sus brazos en forma de berrinche y volteando a la ventana para que los demás no notaran su molestia –ni siquiera se despidió
-debe de tener sus razones
-deja de defenderlo, Rei… lo que pasa es que Kai es un idiota
-disculpe- los seis chicos voltearon a la parte de delante de su transporte al escuchar la voz tranquila de su conductor –perdón por la interrupción, pero el señor Hiwatari me pidió que les anunciara que los verá en el aeropuerto- todos voltearon a ver a Takao que cambió su aire interrogatorio por una mirada osca y un ligero rubor en las mejillas al sentir la intensa mirada del chino en él
-te lo…
-cállate, Rei
Cuando los seis entraron al aeropuerto vieron a lo lejos a tres chicos bastante conocidos, sin dudar se acercaron a ellos y en el acto varios hombres que venían detrás tomaron su equipaje y lo llevaron hacia los guardias de seguridad
-ellos se encargarán de que las maletas pasen por seguridad- agregó Yuriy cuando vio que Takao y Daichí estaban a punto de correr detrás de ellos exigiendo su equipaje –estos son sus boletos… su vuelo saldrá en hora y media así que casi deberían estar subiéndose al avión, sólo vengan a revisión de papeles y será todo- los seis siguieron al pelirrojo hacia donde estaban unas señoritas que parecían esperarlos, estas los guiaron con los guardias, quienes checaron que el papeleo fuera correcto
-a propósito- agregó uno de los guardias a Yuriy cuando ya se marchaban –salude al señor Hiwatari de mi parte- el pelirrojo volteó a ver a las miradas de desconcierto de los otros y sonrió de lado
-por supuesto que sí, gracias por todo- y caminó de regreso con los demás siguiéndole los pasos. Kenny carraspeó un poco, "vaya" pensó para sí "parece que Kai aún tiene influencias". Obviamente aquel favor hizo las cosas más rápidas y fáciles, todos estuvieron listos para abordar en media hora.
Cuando los altavoces comenzaron a llamar para su vuelo se dieron cuenta de lo inevitable: era hora de despedirse de Kai. Max miró hacia el amplio ventanal que daba hacia la calle blanca, había estado nevando desde la mañana y a pesar de que el suceso debía parecerles extraordinario, puesto que en Japón aquello no sucedía, ninguno le había prestado atención, el punto más difícil de todos era despedirse de Kai y sacarle, aunque fuese a golpes, en donde viviría estos días. Max razonó para sí, no, eso no sucedería, así que con la sonrisa más grande que pudo hacer dio media vuelta para encarar a los demás y la borró al instante sólo con ver la cara llena de interrogantes de sus compañeros. El yankee volteó hacia donde todos miraban y vio como Yuriy le decía algo a Kai y luego este tomaba con fuerza la mano de Boris, ladeó la cabeza, aquello parecía una despedida. Luego de decirse unas cuantas cosas, que ninguno pudo escuchar debido a la distancia, Kai se les acercó lentamente y se plantó delante de ellos.
-el avión ya está por salir…- Rei suspiró, alguna falsa esperanza le había hecho creer que tal vez Kai hubiese dicho qué planeaba hacer de su vida estos meses.
-lo sabemos, viejo- Takao dibujó una ligera sonrisa y le extendió la mano, dispuesto de una vez por todas a rendirse y permitir que Kai hiciera lo que él creía más conveniente, mejor despedirse así. Espero unos segundos a que el ruso le respondiera el saludo pero eso no sucedió. Takao lo miró con curiosidad y luego con molestia ¿pretendía dejarlo como idiota con la mano alzada? Estuvo a punto de reclamarle cuando Kai abrió la boca, la que cerró al instante y al ver a sus compañeros con el seño fruncido y a Takao con la mano extendida solo bajó la mirada y se concentró en un punto interesante del suelo
-¿…Kai?- el ruso carraspeó, ya no podía perder más tiempo
-iré con ustedes- el silencio se hizo presente, confusión y monosílabos sonaron tímidamente
-¿qué?
-…me iré a Japón… con ustedes- como si se hubiera tratado de un premio, Hilary gritó eufórica y se le colgó del cuello bastante feliz, todos se le acercaron a abrazarlo y tomarlo de los hombros, había sido, le decían, la mejor decisión que pudo tomar, y Kai realmente pedía por que así fuera. Cuando alzó la vista se topó con los ojos ámbar de su amigo el chino, se encontraba de brazos cruzados y con una sonrisa modesta que no por ello dejaba de mostrar satisfacción, le asintió a Kai, aprobando su decisión y demostrándole su apoyo en todo lo que fuera a hacer desde ese momento en adelante.
Y para no variar la situación, las cosas de ahí en adelante siguieron siendo extrañas, no por el hecho de que Kai pareció tímido durante el viaje, porque en todo el vuelo no dijo ninguna frase ofensiva contra nadie e incluso contestó a lo que se le preguntaba con mesura y una oración de más de cinco palabras… para Takao eso era demasiado y podía, si era necesario, jurar que Kai se traía algo entre manos. Cuando se lo contó a Max este le levantó la ceja y aleteó la mano despreocupado
-vaya, Takao. A veces tienes delirio de persecución, sólo cálmate, todo va a estar bien- aunque es obvio que el muchacho no había quedado satisfecho con la exclamación de su amigo, decidió no prestarle atención a cosas como esas. Fue así que el resto del viaje pasó ameno y sin algún problema.
Al llegar a Tokio decidieron pasar primero a casa de Takao, pues sería ahí donde dejarían más equipaje. Como de costumbre Takao les ofreció a pasar, pero era tanto el cansancio que tenían que decidieron llegar a sus casas y algún otro día se juntarían.
Takao se bajó, con maletas en mano y una enorme sonrisa en el rostro, venía desde el aeropuerto diciendo lo bien que el ruso se la pasaría en el país sin que el aludido hiciera un solo comentario, cosa que Max notó y recordando lo dicho por Takao en el avión, se sugirió a sí mismo que algo, en efecto, podría estar mal, lo observó con discreción, intentando encontrar aquello mal ¿por qué Kai bajaba tanto el rostro cuando Takao le hacía alusión a su casa? Bueno, cuando llegaron al dojo comprobó el porqué. Kai no se bajó después de Takao, permaneció inmóvil dentro del taxi y con la mirada gacha aún cuando sentía todas las demás posarse sobre él
-Takao- el ruso suspiró hondo y volteó hacia el nipón que aún no entendía lo que pasaba –agradezco tu hospitalidad y sé que la oferta estará abierta para cualquier momento pero… no me voy a quedar contigo- todos quedaron callados, Takao seguía parado a mitad de la banqueta con miles de maletas a su alrededor intentando entender lo que Kai le había dicho
-¿qué?
-me iré con Rei- la verdad de las cosas, esa respuesta ni el mismo Rei se la esperaba, volteó cuando sintió la mirada de Kai en él y luego de salir de la sorpresa le sonrió aún desorientado por la directa aclaración de su amigo
-¿con Rei?- y ese fue el inicio de una de los más grandes alegatos que Takao había provocado en mucho tiempo, incluso Hilary le había agarrado del cuello en un desesperado intento de que se callara y nada funcionó. Tal vez el hambre y los lloriqueos de Daichí habían surtido efecto
-es solo una decisión, no te lo tomes tan apecho…
-Takao, mira, todos estamos cansados y necesitamos un baño, comida y dormir como todo el día entero… ¿qué te parece si el fin de semana nos reunimos y tratamos el asunto?
-no hay nada que tratar, Rei. Ya tome mi decisión
-¡bien! Maldita sea, de acuerdo… de todas formas no te quería en mi casa- luego de decirlo tomo sus cosas y azotó la puerta al entrar, dejando a los demás dentro del taxi aún sorprendidos por la forma en que Takao había reaccionado
-es un idiota, Kai. No le prestes atención… luego lo entenderá- había dicho Hilary con ese tono de molestia tan característico en ella, pero eso no impidió que todos y sobre todo el ruso se sintieran confundidos y hasta cierto punto que el ruso se sintiera culpable.
Extraño, todo había sido demasiado extraño, y eso apenas comenzaba.
Rei se miró en el espejo por última vez y salió de su cuarto despidiéndose de Kai y prometiendo que volvería en cuanto terminara su hora de trabajo, a lo que el otro solo asintió y esperó en el marco de la puerta a que la figura del chino desapareciera por completo, entonces entró de nuevo y se encontró parado en medio de todo ese silencio y tranquilidad, taciturno se sentó en el sofá donde había dormido y esperó a que los minutos pasaran. La verdad era que aún tenía demasiado sueño por que al parecer no había dormido bien, pero algo ahí le hacía sentirse demasiado incómodo y minutos después notó que era ese silencio frustrante, eso era muy extraño, a él le gustaba el silencio, pero no ese tipo de silencio. Carraspeó fuerte y se levantó de nuevo
-estoy comenzando a pensar estupideces- y para dejar de decirlas vagó por todo el departamento, de un lugar a otro sin atreverse a tocar nada, era demasiado extraño, se sentía como un intruso, como si Rei le fuese a reclamar por haber movido alguna de sus pertenencias sin su consentimiento
-No seas estúpido- se reprimió rápidamente, sabía perfecto que Rei no haría algo como eso… ¿entonces por qué lo sentía? –vamos, Kai. Deja de actuar como un idiota- agregó mientras sus ojos recorrían el lugar y al levantar los ojos del suelo notó que había entrado al cuarto de su amigo por error, meneó rápido la cabeza, eso no era bueno, no debía estar ahí. Pero antes de salir y poder evitarlo sus ojos se toparon con la cama, con esa mullida cama que hacía que sus pies se acercaran a ella por si mismos, Kai la contempló un largo rato y soltó un suspiro bastante hondo ¿cómo es que tenía tanto sueño? "El cansancio mental también afecta el corporal" le había dicho Kenny "por mucho que duermas si hay algo que te inquiete te seguirás sintiendo igual de cansado" Kai torció la boca en una media sonrisa, que le dijera Kenny si entonces no tenía razones para sentirse cansado. Luego de un rato parado en el mismo lugar cerró los ojos, volteó a sus espaldas por encima de su hombro y luego al otro lado, como en un acto de complicidad, enchuecó un poco la boca y se rascó la sien, realmente estaba cansado y apenas eran las 7 de la mañana. Solía levantarse a esa hora todos los días, pero no todos los días había pasado por lo que paso en esa larga semana, además el cambio de horario entre Rusia y Japón le había pegado seriamente, si se recostaba un poco en la cama… ¿acaso a Rei le molestaría?
-no… no lo creo- eran las siete de la mañana con cinco minutos. A las ocho ya estaría como nuevo.
Expedientes, expedientes, expedientes ¿acaso no tenía nada más? Levantó la vista y se irritó ¡claro! Su computadora llena de documentos también contaba. Soltó un bufido, siempre le pasaba, comía en las mañanas y a mitad de su ronda ya moría de hambre
-¿llegué tarde?- Rei volvió a levantar la vista y se encontró con algo más agradable que un montón de papeles –lo lamento mucho, pero es que deberías ver el tráfico, es imposible pasar por ahí
-no hay problema- agregó sereno colocándose la punta del lápiz en la boca y volviendo a sus escritos
-¿…estás molesto?
-claro que no
-…eso parece- el chino cerró los ojos y dejó el folder que tenía entre manos
-lo siento- agregó levantándose de su escritorio –tengo muchas cosas en la cabeza y no puedo concentrarme y eso me irrita –la joven se le acercó y lo abrazó tiernamente
-¿se trata de Kai? ¿qué paso con él?- Rei se mordió el labio ¿por qué preguntaba eso? Si se atrevía a decir algo el mismo ruso lo mataría
-…es una larga historia
-soy toda oídos
-no lo creo, por ahora ni tú ni yo tenemos tiempo, deberías ponerte a trabajar o tu jefe se molestara
-¿eso crees? Solo le guiño el ojo y se le olvida lo molesto- Rei rió mientras tomaba de nuevo el fólder
-creí que eso solo servía conmigo
-ja! No te creas tan especial, Kon- la chica le tomó los hombros y se apoyó en su pecho, Rei le correspondió el abrazo tomándola de la cintura, en un pequeño gesto ella se le acercó y le beso los labios suavemente
-oh, no, estamos en el trabajo
-¿y eso desde cuando te importa?
-desde que tengo todas esa malditas actas sin firmar y para entregar este viernes
-hey, tranquilo, cariño, es lunes
-¿y qué? Eso no evita que me frustre- Rei se pasó la mano por la cara mientras volteaba a ver el reloj de nuevo- escucha, me tengo que ir- ella arrugó el entrecejo con bastante desconcierto
-¿qué pasa, Rei?
-tengo una visita en mi casa, lo he dejado solo y… no sé como esté o que esté haciendo, le he marcado y no contesta… tal vez es eso lo que tengo, si veo que está bien mañana llegaré con nuevos bríos
-de acuerdo, solo cálmate, está bien, yo te cubro… además, de todas formas es tu hora de salida asi que…- no pudo terminar de hablar porque él la tomó de la cintura y la beso con demasiado entusiasmo, al menos eso parecía, el chino tomó su celular y sus llaves y salió disparado hacia la salida. Ella se mordió el labio mientras jugaba con un mechón de su cabello, tanto entusiasmo casi le hacían creer que era una chica y no un amigo a quien su novio tenía viviendo en su departamento.
El semáforo estaba en amarillo ¿qué importaba? Miró por el rabillo del ojo y no notó a ningún oficial, así que lo pasó cuando ya parpadeaba para cambiar al rojo. Entró al estacionamiento y salió del auto. El sol estaba intenso, por eso ladeó unos segundos la cabeza, esperando a que la poca sombra le bajara la insolación. Luego caminó de nuevo hacia su departamento, esperando encontrar ahí a su amigo, le parecía demasiado extraño que en toda la mañana le estuviese llamando y no contestara.
Tan ocupado iba pensando que no notó un carro estacionado en la acera frontal, con dos hombres en el que intentaban cubrir las manos del aire frío que ni el intenso sol apaciguaba. Al verlo salir de su automóvil uno de ellos sacó un celular mientras el otro lo seguía con la mirada, sin perder un solo detalle de su persona
-creo que aquí lo tenemos
-¿están seguros? Descríbelo- el hombre entrecerró los ojos, intentando verlo mejor
-alto, delgado, tez morena, ojos dorados, cabello largo, lacio y negro
-¿es una broma? Claro que no es él. Vuelve a buscar- el hombre no hablo -¿me has escuchado?
-estoy casi seguro que es él, nos dieron esta dirección
-¿tiene pinta de extranjero?
-¡por supuesto!- por unos instantes volvió a reinar el silencio
-vuelve a buscar- y terminó la llamada haciendo que el poco humor que había sobrevivido al frio se acabara
-mierda…
-¿no es él?- el tipo de ojos azules encendió el motor y echó nuevamente un vistazo al departamento, ni siquiera le contestó, estaba demasiado aburrido y frustrado para hacerlo
bueno, por hoy es todo, espero poder actualizar rapido a quienes sigan leyendo esto muchas graciaas y sus comentarios serán bien resibidos.
