Bueno, antes de comenzar agradezco los comentarios... Me gusta saber que aún siendo novata, les guste esta historia...
Ahora hago aclaraciones de personajes para los que no leyeron el manga.
Cuarteto amazonas: las cuatro niñas son en realidad las futuras guardianas de Rini. Ellas fueron manipuladas por Neherenia pero Serena las salvó.
La guerra contra Galaxia: antes de liberar a Galaxia de Caos, Rini y sus cuatro guardianas acudieron en ayuda a Serena. Ellas fueron las únicas testigos del final de la batalla porque el resto de guerreros habían muerto.
Chibi-Chibi: aunque en la serie era la semilla estelar de galaxia, en el manga era la forma en que Sailor Cosmos, el futuro de la Neo Reina Serena, tomó para ayudarle a su yo pasado a derrotar a Caos.
Sailor Cosmos: es la última transformación de Serena, siendo la guardiana del universo.
No siendo más, espero disfruten este capítulo...
Los preparativos estaban hechos. Darien quiso llenar el lugar con rosas rojas y rosadas y con la ayuda de Lita, la mansión entera parecía un hermoso jardí pastel que la castaña había horneado estaba listo. La música y la comida también. Faltaba un solo día para la celebración.
Rini dormía en su habitación después de un largo día. En otro lugar de la mansión, Mina leía por tercera vez el libreto de una obra que protagonizaría. Hotaru estudiaba para un examen y los gatos le hacían compañía.
En la habitación más apartada, Darien y Serena se preparaban para dormir.
- Princesa... - le susurraba Darien a Serena mientras la abrazaba por la espalda tomándola desprevenida cuando buscaba su ropa de dormir en el armario.
- Darien... - suspiró su nombre...
Darien la tomó por la cintura girándola suavemente hacia él.
- Te amo princesa... - le dijo el moreno acercando sus rostros para darle un apasionado beso.
Serena no pudo contestar, se dejó llevar por el aliento de su esposo. Ese aliento que sabía a miel y pasión, a chocolate y amor. Sin darse cuenta ya estaba desabrochando los botones de la camisa de Darien y se la sacaba por los hombros.
El torso desnudo de su príncipe era perfecto, bien formado y la hacía perder el control. Darien desataba las tradicionales coletas de Serena y comenzaba a sacarle el vestido cuando un golpe en la puerta los interrumpió.
- Princesa, príncipe, puedo pasar? - la voz de Hotaru se escuchaba a través de la puerta.
- Otra vez no por favor - se dijo Darien a sí mismo mientras soltaba a Serena.
La rubia acomodó su vestido y Darien le abrió la puerta.
- Siento interrumpir - dijo Hotaru sonrojada y mirando al suelo al ver a Darien sin camisa.
- No interrumpes nada Hotaru - dice Serena con una sonrisa apareciendo detrás de Darien - dinos, nos necesitabas?
- Si, acabo de hablar con mamá Michiru y mamá Setsuna, dicen que traen una sorpresa y que quieren verlos a ambos a primera hora de la mañana - hablaba la adolescente aún mirando al suelo - dicen que es muy importante.
- Está bien - dice Darien con una sonrisa - nos veremos temprano en el sótano.
- Princesa, podría darme unos minutos a solas? - dice Hotaru antes de despedirse.
Ante la petición Darien sale de la habitación rumbo a la cocina.
- Adelante Hotaru - la invita la rubia sentándose en la cama y golpeando suavemente a su lado para que se siente también - dime de qué quieres hablar.
- Es... Esq... Esque... Quería saber si Sammy viene mañana a su fiesta - dijo la chica sonrojándose y mirando sus pies.
- Ven acá Hotaru - Serena la hala y la sienta a su lado, mientras saca un cepillo de su mesa de noche y con él peina el negro cabello de la chica - te gusta mi hermano, verdad?
- Si, pero no quiero que mis padres se enteren, Haruka podría matarlo - dice la chica dándole la espalda a Serena para que esta pueda cepillarle mejor su cabello.
- No te preocupes, primero se tiene que meter conmgo - dice la rubia incitando a Hotaru para que la mire por primera vez - mañana nos vestimos y nos preparamos juntas para la fiesta, estarás muy linda, y entretendré a tus padres con alguna cosa - le ofrece una amplia sonrisa cargada de confianza.
- Gracias Serena - la chica se levanta y le da un beso en la mejilla a la rubia antes de salir por la puerta y estrellarse con el torso desnudo de Darien - buena noche príncipes - y sale corriendo por el pasillo mirando hacia el suelo.
- Qué quería Hotaru princesa? - pregunta el moreno cerrando la puerta a sus espaldas y sentándose en la cama al lado de Serena.
- Cosas de chicas... - responde la rubia evadiendo la pregunta y pasando su dedo índice por el pecho descubierto de su esposo - sabes que no me gusta que andes así por la casa?... - agrega ella con cara pícara.
- ah?... - Darien se hace el desentendido - así como?
- Así... Provocando la mirada de deseo de otras - dice Serena bajando su dedo hasta el abdomen del moreno provocando en él una corriente que le recorre por todo el cuerpo.
- No se de qué hablas princesa - y se lanza sobre ella, acostándola en la cama y sacándole el vestido que traía puesto.
- El señor Chiba quiere hacerse el desentendido? - dice la rubia entre coqueta y risueña
- Ya te dije que no se de qué hablas amor - y le calla todas sus ideas con un apasionado beso.
La magia invadía el cuarto. Los besos de los príncipes no solo estaban cargados de pasión... En ellos se reflejaba un amor único e inigualable. Eran un solo ser dividido en dos personas destinadas a amarse por la eternidad.
Las manos de Darien recorrían las curvas de Serena de arriba hacia abajo. Cada contacto llegaba a lo más profundo de cada uno, tanto así que con solo un roce, los suaves gemidos de ambos eran inevitables.
Serena se abrazaba al cuerpo de Darien sobando su espalda con una mano y con la otra, enredaba sus dedos en los oscuros cabellos de su amado.
- Ya... se... de... donde... sacó... mi... hija... su... deporte... favorito - le susurra el moreno, entre besos a su esposa provocando en ella una risa entrecortada y un halón intencional de pelo que le hizo escapar un gemido gutural a él.
Con suma delicadeza, el pelinegro se levanta un poco para quitar el sostén de Serena, dejando sus pechos al aire y de paso se quita el pantalón quedando en bóxer y con una evidente erección.
Despacio, baja con sus besos por el cuello de su princesa. Recorre su pecho, toma uno de los senos de su esposa con su mano y el otro lo aprisiona entre sus labios, besándolo, succionándolo y mordiéndolo con suavidad.
La rubia gime por lo majo sintiendo las caricias de su esposo mientras le soba la espalda con una mano y con la otra atrae su cabeza más a su cuerpo.
Darien intercambia los senos antes de seguir descendiendo por el abdomen de su princesa y llegar a la última barrera que los separa. Quita las bragas de la chica con suavidad mientras ella, con maestría en sus pies, baja los bóxer del él, liberándole la molesta presión que sentía.
Despacio el pelinegro admira en su totalidad a la hermosa mujer que comparte su vida con él. Esa mujer que tanto tiempo esperó. La princesa de sus sueños, la mujer por la que dio su vida más de una vez y por la que está dispuesto a darla mil veces más. La madre de su hija... La única mujer que ha amado y seguirá amando por la eternidad.
Besa sus largas piernas, sus muslos y su entrepierna haciendo que la rubia se arquee urgida por él. Besa el centro de sus pasiones, ese espacio diseñado para dar vida por encima de placer pero que es el artífice de sus más bajos instintos. Pasa su lengua una y otra vez por el punto más sensible de Serena, quien experimenta una ola de corrientes eléctricas en todo su cuerpo.
Darien sabe que ella está lista para él y que lo desea tanto o más que él a ella, pero la deja gozar de sus emociones un rato. Ella gime y respira rápido, su corazón se acelera y comienza a perder la poca razón que le quedaba hasta el momento.
- D...Da... Darien - alcanza a gemir la rubia antes de sentir llegar su primer clímax de la noche.
Él sonríe ante ella, sube de nuevo con besos rápidos hasta juntar sus labios nuevamente.
- Te amo mi princesa - dice con dificultad, penetrándola de una sola estocada antes de que el orgasmo de la rubia termine.
Con movimientos suaves pero certeros, Darien se mese dentro de ella, provocando que los gemidos de ambos sean más fuertes.
Para ambos ya no existe la cama, la habitación, la casa o el planeta donde están parados. Para ellos solo existen los dos. Sus almas y cuerpos se unen en un solo ser...
Las estocadas de Darien aumentan su velocidad. Serena pone una de sus manos en las caderas de su esposo para pegarlo más a ella. Él la besa con urgencia, con pasión, emitiendo cortos gemidos guturales entre sus labios unidos. Ella se arquea y presiona más su cuerpo contra el de su amado. Y como si se hubieran puesto de acuerdo, Lanzan sus cabezas hacia atrás siendo víctimas del la más sublime sensación
- Darien! - gime ella volviendo a recostar su cabeza y mirándolo.
- Serena! - dice Darien con voz ronca volviendo su rostro al de su amada y perdiéndose en el mar azul celeste de su mirada.
No necesitan palabras, sus miradas llenas de brillo muestran el inmenso amor que existe entre ellos.
Darien rueda por un costado, quedando boca arriba y halando hacia su cuerpo a Serena, abrazándola por la cintura.
- Feliz cumpleaños princesa - dice El moreno besando los cabellos de su esposa.
- Amor... - dice la rubia omitiendo el comentario con una sonrisa.
- Dime Serena... - contesta él extrañado, normalmente cuando entablan una conversación no es en la cama y desnudos.
- Saca vacaciones, quiero que nos alejemos un poco de todo esto.
- Esto?... A qué te refieres Serena? - dice seriamente el pelinegro sentándose en la cama y atrayendo a su esposa.
- Darien, pronto no vamos a tener nada de tiempo... El momento se está acercando, puedo sentirlo... - dic ella con la mirada perdida.
- Serena... No te preocupes que estoy contigo... - dice pensando que eso distraerá a su princesa, después de todo no quería que ella pensara en el futuro, no aún.
- Anda Darien, pide un mes y nos vamos los dos... - ruega la rubia volteándose para mirar el rostro confundido de Darien.
- Está bien princesa... Pero y Rini? - contesta él dulcemente.
- A ese demonio podemos dejarlo con mis padres o con Andrew... - finaliza ella con una tierna sonrisa.
- Está bien... Esperemos qué sucede mañana y programamos y un viaje - dice él tomando una sábana y cubriéndolos a ambos hasta la cintura.
- Sabes lo que vienen a decir Michiru y Setsuna, verdad? - dice ella tranquilamente y mirando a la nada.
- No puedo mentirte princesa... - dice suavemente, después de tantos años juntos, era imposible ocultarle algo - no sé exactamente pero si tengo alguna idea.
- Ehhhh... Esta bien - dice Serena en un bostezo.
- Descansa princesa... Te amo - le da un tierno beso en los labios y la incita a acostarse.
Y así, abrazados uno al otro, caen rendidos en los brazos de Morfeo.
La mañana se anunciaba a través de la ventana. Una gata negra caía en la mitad de las sábanas recogiéndola en la parte baja y dejando al descubierto dos pares de pies entrelazados... Con gracia pasa sus patas por las plantas de los dos amantes.
- Chicos se quedaron dormidos y Sentuna y Michiru están por llegar! - dice Luna sin voltear a la cabecera de la cama para no llevarse una sorpresa.
La gata había optado por ese método tiempo después de dar a luz a Diana cuando, después de celebrar su aniversario, a los dos jóvenes se les hizo tarde, ella los fue a despertar y los encontró desnudos a ambos.
- Luna esto es necesario? - dice un ronco Darien sentándose en la cama tomando a la gata haciendo que gire hacia él.
- Ponte una camisa Darien! - grita la gata sonrojada al ver el pecho desnudo y perfecto del moreno.
- Vamos Luna, no es nada que no hayas visto - Dice con gracia soltándola otra vez en la cama .
- Lo siento Darien, pero no me da gracia - contesta Luna sentándose sobre los pies de Serena que reía ante la conversación, y dándole la espalda al joven.
- Ya se porque Serena dice que eres una amargada - finaliza Darien mientras se levanta, se pone un pantalón de dormir y soba la cabeza de Luna para desaparecer tras la puerta del baño.
- Estos jóvenes me van a enloquecer - se dice a sí misma mientras continúa con las cosquillas a Serena - vamos Serena que es tarde!
- Ya estoy despierta Luna...- dice la rubia sentándose abrazada a la sábana. - Rini ya despertó?
- Si, y está con Hotaru, Mina les preparó el desayuno y todas están en el comedor - dice la gata sin mirar a su ama para que se vista - Hotaru me pidió llamarlos.
- Gracias Luna - responde Serena poniéndose una bata - en quince minutos estamos listos.
- Les diré a las chicas - dice luna desapareciendo por la ventana.
Darien salió del baño un minuto después. Tenía una toalla atada en la cintura y sus cabellos negros escurrían aún un poco de agua. Una imagen deliciosa ante los ojos de su esposa.
- Listo princesa, puedes bañarte - dice el joven besando a su esposa - me visto y bajo para organizar el sótano y reunirnos allá - termina dándole otro beso y una suave palmadita en las caderas a Serena para que se fuera a bañar.
- Está bien amor - dice la rubia desapareciendo tras la puerta del baño.
Efectivamente, quince minutos después Serena bajaba las escaleras encontrándose a Hotaru leyéndole un cuento a Rini.
- Hola Hotaru... Hola mi pequeña dama - dice Serena dándole un beso a cada una - donde están Mina y Darien?
- La señorita Mina salió a comprar algo, dijo que no demoraba - contesta Hotaru con una sonrisa - El príncipe está esperándola en el sótano - agrega poniéndose de pie - feliz cumpleaños princesa- finaliza dándole un abrazo.
- Gracias... - responde con una sonrisa - puedo encargarte a Rini mientras nos reunimos con Michiru y Setsuna?
- Claro que si...
Serena baja al sótano y encuentra a Darien con una rosa roja en la mano, esperándola recostado en una de las computadoras.
Se acercó a recibirla, le entregó la rosa y le dio un apasionado beso.
- Feliz cumpleaños princesa - volvió a besarla para ser interrumpidos por el carraspeo de Haruka que bajaba con Michiru por las escalas.
- Dejen eso para su habitación chicos - dice Michiru con una sonrisa pícara.
- Bienvenidas chicas - saludó respetuosamente Darien - cómo les fue?
Michiru detalló a los príncipes el viaje al palacio de Plutón. Encontraron el planeta Némesis un par de días después de su partida. La energía negativa allá aún era débil, y pudieron rescatar no solo a los tres miembros de la realeza Blackmoon, sino también a Rubeus. Esmeralda y Diamante eran unos jóvenes de 16 y 17 años y Zafiro y Rubeos tenían unos 13. El poder oscuro aún no los había dominado por completo, pero haría falta purificarlos. Además, deberían estar preparados para represalias de Caos por haberse llevado a sus súbditos.
Setsuna entró con los cuatro chicos. Darien los miraba seriamente. Michiru solo miraba a su príncipe. Pero para sorpresa de todos, Serena corrió hacia ellos y uno a uno los abrazó y les dio la bienvenida.
Diamante y Esmeralda se extrañaban, mientras Zafiro y Rubeus sonreían tímidamente. Los chicos se sentaron en la sala dispuesta para recibirlos. Darien permaneció de pie junto a su esposa, mientras las tres Sailor exteriores permanecían detrás del sofá en el que estaban sentados.
El silencio era apremiante. Darien no sabía cómo actuar y las guardianas esperaban que sus príncipes tomara una decisión.
Sn decir nada, Serena tomó el cristal de plata. Su vestimenta cambió por la de la NeoReina Serena y parándose en medio de la sala, apuntó la luz del poderoso cristal a los cuatro chicos que miraban extrañados.
Después de un par de segundos, la luna creciente negra de sus frentes cambió por la marca de la familia real de la luna y desapareció para esconderse como sucedía con la de ella y la de Rini. Serena volvió a la normalidad y les sonrió cariñosamente.
- Haruka, Setsuna - Habló por fin Serena sorprendiendo aún más a la Sailor del viento - vayan por mis padres, los necesito presentes.
Haruka salió del sótano haciendo una reverencia y obedeciendo la orden de su futura reina.
Michiru sonreía a Serena en señal de apoyo, mientras Darien seguía confundido.
- Amor, cuántas habitaciones tenemos libres? - preguntó la rubia mirando a su esposo con confianza.
- Si omitimos las de las chicas y Rini, además del estudio yel sótano, tenemos 4 libres. - dijo recordando la distribución de la enorme mansión - además, tenemos la casa del jardín trasero que cuenta con cuatro habitaciones más.
- Está bien, traeré a mis papás y a Sammy a vivir a esa casa, Diamante vivirá en la mansión y los otros chicos, si mis papás están de acuerdo, vivirán con ellos - comenzó a hablar en un tono muy poco común en ella. Su tono de reina salía a la luz solo cuando tomaba decisiones importantes - de ahora en adelante, ellos serán nuestra familia - terminó abrazando una vez más a los tímidos chicos.
Diamante sonrío por primera vez desde que entró a la enorme casa. Zafiro no quiso soltar su abrazo a Serena. Los otros dos chicos miraban el rostro inexpresivo de Darien hasta que Rubeos, con rostro inocente le sonrió y rompió el caparazón del pelinegro.
Durante media hora, Michiru, Darien, Serena y los cuatro chicos hablaron acerca de sus gustos y sueños. A Diamante le llamaba la atención la política y la diplomacia. Esmeralda amaba el diseño de joyas. Rubeus tenía aficiones parecidas a las de Diamante, mientras que Zafiro mostraba una fuerte sensibilidad por ayudar a los demás.
Serena disfrutaba la conversación, pero seguía ocultando a los presentes sus verdaderas intenciones.
La conversación se vio interrumpida por papá Kenji que con una sonrisa abrazó a su hija deseándole un feliz cumpleaños.
- Gracias papá - se limitó a responder la rubia mientras mostraba a su padre que tenían visitas.
Invitó a sus padres a sentarse, igual que a Michiru y Setsuna. A Haruka le ordenó poner a todas las chicas en transmisión por sus íntercomunicadores.
Darien permanecía en pie al lado de Serena, intentando leer en sus ojos la decisión que había tomado. Ella simplemente sonreía de forma jovial a todos los presentes.
Los gatos bajaron al sótano con Riny y Hotaru para presenciar también la conversación. Darien cargó a la niña, y así la futura familia real se presentaba ante sus guardianes, su familia y sus amigos para dar, lo que tal vez fuera, su primer mandato real.
- Mamá, Papá - comenzó Serena a hablar con confianza - dentro de mis labores nunca los he involucrado, pero hoy debo pedirles, encarecidamente, que me ayuden.
Mamá Ikuko estaba conmovida. Kenji esperaba por la petición de su hija. Aunque nunca le mencionaron lo orgullosos que estaban de Serena, estaban dispuestos a hacer por ella lo que estuviera a su alcance.
- Ven a esos chicos? - dijo señalándolos con la mano - se llaman Diamante, Esmeralda, Zafiro y Rubeus - cada chico hizo una pequeña reverencia al escuchar su nombre - de ahora en adelante, quiero que los consideren, los traten y los cuiden como si fueran sus hijos, mis hermanos.. - dijo ofreciéndoles una enorme sonrisa a los sonrojados jóvenes - no se preocupen por su sostenimiento, entre todos podemos ayudar, y por el espacio tampoco, mañana mismo se trasladan a la casa que hay en el patio trasero - Agregó la rubia percatándose de la mirada de apoyo de su esposo, cosa que la animó a seguir hablando - Diamante vivirá en la mansión, quiero que, como el mayor de los hermanos, se entre con nosotros después de sus clases en el instituto. El lunes todos comenzarán el colegio y de ahora en adelante, su apellido no es BlackMoon, sino Tsukino.
Ikuko, sorprendiendo a todos los presentes y a las testigos virtuales, se levantó de su asiento y corrió a abrazar y besar en la frente a sus nuevos hijos.
- Sean bienvenidos a nuestro hogar - les dijo a cada uno.
- Tengo una numerosa familia! - gritó alegre Kenji mientras saludaba a cada chico.
- Gracias Princesa - todos enmudecieron al escuchar la voz de Diamante y al ver al joven de 1.80 de estatura ponerse en pie y arrodillarse ante su ahora hermana.
- No me digas así, soy tu hermana, no lo recuerdas? - se acercó y lo levantó del suelo abrazándose a él.
Darien miraba la escena con ternura. Conocía la enorme bondad de Serena, pero esta vez se había mostrado tan amorosa, comprensiva y fraternal, que se sentía mal por su tan marcada seriedad en ese momento.
El moreno dejó a la niña en el suelo, se acercó a su esposa abrazada a Diamante, y con un toque de hombro en el joven, llamó su atención para darle, con un abrazo, la bienvenida a la familia.
Todos se habían acostumbrado a ver al nuevo Darien. Desde que él escuchó a Serena una vez hablándole a su vientre entre lágrimas, contando que en ocasiones sentía que era una obligación y un estorbo para su esposo, el moreno se propuso cambiar su actitud y demostrarle cuanto la amaba. Al principio se sentía como un tonto y hasta se avergonzaba al verse descubierto, pero después de un par de semanas, se le hizo tan natural como respirar. Por fin se había dejado contagiar de la alegría, el romanticismo y la espontaneidad de su princesa. Para ella fue extraño, pero pronto se acostumbró a las atenciones y a la nueva alegría de su esposo. Pero en ese momento, nunca esperaron ver esa reacción en el futuro rey,y menos cuando él había sido testigo de la obsesión de Diamante por la Neo Reina Serena.
Y así, uno a uno fueron dejando la sala y desconectándose de la conferencia, dejando a Serena, Darien, los Tsukino y los cuatro chicos solos.
- Chicos, yo se que han tenido que pasar por muchas cosas, pero ahora podrán tener una vida normal y llena de amor - les dijo la rubia - y olvídense que soy una princesa... Ahora soy su hermana... - agregó con una sonrisa - Esmeralda... - la peliverde se sorprendió al escuchar su nombre - quieres acompañarnos a Rini, Hotaru y a mi al centro comercial? hoy tendremos una gran fiesta y debemos estar hermosas...
La jovencita asintió alegremente.
- Yo también voy hija - dijo Ikuko felizmente.
- Entonces supongo que yo me voy con Diamante, Zafiro, Rubeus y Sammy a comprar algo que usar y terminar los preparativos - dijo Darien con un semblante amable.
- Yo iré a preparar cosas para el mañana y a llamar a Sammy para que venga. Salió muy temprano de casa y no dijo a donde iba. - Dijo Kenji con tranquilidad.
La tarde de Serena se vio llena de sonrisas. Esmeralda se había adaptado bien a ellas y se había ofrecido a cuidar a Rini cada vez que Serena entraba al probador. La rubia terminó por comprar un hermoso vestido azul petróleo, un poco más oscuro que los ojos de Darien. Llegaba hasta el suelo y estaba decorado con un cinto debajo de su busto, cayendo como una cascada después de un profundo escote en V.
Su madre compró un tradicional vestido negro a la rodilla, al que Esmeralda, acertadamente, le agregó un cinto rojo para marcar sus curvas y darle algo de color. Por su parte, Esmeralda optó por un vestido negro y dorado a la altura de sus muslos, ceñido al cuerpo y con un hermoso cordón que ajustaba a su cintura.
A Rini le compraron un vestido rosa con flores blancas. No era muy ancho, pero tenía un leve estilo princesa que la hacía parecer una muñeca de pastel. Y Hotaru quiso mantener algo de su atuendo habitual, comprando un vestido negro estilo sweter, manga larga, con la misma altura del elegido por Esmeralda, pero lo combinó con unas calzas rojo carmín que le daban color al atuendo y combinaban con un hermoso collar elegido por la peliverde.
Los hombres, por el otro lado, disfrutaron sus compras como nunca hubieran imaginado. Darien era un excelente asesor. Para él solo compró una camisa de botones negra de manga larga, un pantalón del mismo tono y un saco a juego, muy tradicional para la visión de los cuatro jóvenes que lo acompañaban. Sammy se decidió por un jean un poco desgastado y una camisa, similar a la de Darien, pero menos formal. Diamante optó por comprar un pantalón verde oscuro y una sencilla polera negra a juego. Zafiro y Rubeus imitaron el atuendo de Sammy, pero con colores más vivos; el peliazul eligió una camisa blanca y el pelirojo una mostaza.
En la casa, se encontraban el resto de las chicas con papá Kenji poniendo globos y letreros de Feliz Cumpleaños.
Darien y los chicos llegaron primero, siendo recibidos por comentarios alagadores y chiflidos del grupo de mujeres, causando la risa de Kenji al ver a sus cinco hijos, contando a Darien, sonrojados.
El pelinegro desapareció el resto de la tarde para preparar los dos ramos de rosas que le daría a sus princesas. Los demás chicos se unieron a las organizadoras, disfrutando de la alegría que se respiraba en el lugar.
Las chicas llegaron antes de las seis de la tarde. No entraron por la puerta principal, sino que se perdieron tras los jardines en los que Darien había dispuesto enormes rosales. Entraron por la puerta trasera y subieron por la escalera que usaban Serena y Darien cuando no querían que los vieran salir o llegar.
Entraron a la habitación matrimonial, y con maestría, Serena y Esmeralda se encargaron del maquillaje y peinado de todas.
A las 7:30, el primer piso era un caos. Todos se preguntaban donde estaban las Tsukino y Hotaru. Ya era tarde y ninguna daba señales de vida.
La primera en aparecer en medio de los gritos de las chicas preguntando por Serena, fue Ikuko, que al ser vista por Sammy y Kenji, enrojeció. Su hijo y su esposo la miraban embelzados. Detrás de ella bajaban, tomadas de la mano y hablando como viejas amigas, Esmeralda y Hotaru.
Sammy no sabía cómo reaccionar. Si bien se sentía atraído por la pelinegra, no tenía el valor para sincerarse. Darien se percató de su indecisión, y con un golpe en la espalda, le incitó para ayudarle a bajar a Hotaru. Los otros tres chicos acudieron a recibir a recibir a Esmeralda, quien sonreía alegre.
Todos esperaron que las dos festejadas bajaran las escaleras, pero nada sucedió. Los gatos entraron por una ventada alarmados llamando a Darien con urgencia, lo que hizo a los demás distraerse de las vacías escaleras.
- Darien... Vienen hacia acá... No se porqué, pero vienen con todo y su princesa - decía Luna agitada por la carrera.
- Quienes vienen Luna? - preguntó tranquilamente el pelinegro.
- Los Tree Ligths - Dijo Artemis antes de que sonara el timbre de la mansión.
Darien se dirigió a la enorme puerta y con una sonrisa la abrió.
Efectivamente, Yaten, Taiki y Seya estaban acompañados de su princesa, quien traía en sus manos un pebetero de barro adornado con cinta de regalo.
- Bienvenidos - dijo Darien dándoles paso para que entraran.
Los jóvenes pasaron y saludaron a sus viejas amigas. La princesa agradeció la hospitalidad del príncipe de la tierra y esperó, al igual que todos el descenso de Serena y Rini.
Una vez más el timbre sonó sacando a todos de sus conversaciones. Una figura conocida para todas las Sailor y que causó temor en todos los guerreros se dibujó en la entrada, acompañada de cuatro pequeñas niñas y un joven al que no le pasaban los años.
En ese instante, por las escaleras bajaba una hermosa rubia a la que la piel se le destacaba por el color del vestido. La seda caía sobre ella suave, como suspendida. Solo Darien se percató de su presencia y de la de su hija que llegaba en brazos de su madre, quedando sin palabras ante la enorme belleza que las adornaba.
Serena vio a la puerta y al reconocer las figuras corrió a abrazar a Galaxia, como si nada hubiera sucedido. Todos miraban extrañados. Después de lo sucedido, solo Rini, y el cuarteto amazonas pudieron ver en primera fila, la verdad de Caos y a la verdadera Galaxia.
- Serena! - la saludó alegremente la pelirroja
- Galaxia! Que alegría verte! - dijo la rubia soltando su abrazo y viendo como todos enmudecían ante el hecho.
Darien se acercó confiado a su esposa y tendió su mano para saludar a quien una vez, hace un par de años, le había quitado la vida. Fue ahí cuando recordó al joven sirviente que escoltaba a las pequeñas niñas.
- Eliot! - saludó alegre el pelinegro - hola niñas... Se agachó Darien para saludar al cuarteto amazonas, que en ese momento, contaban con unos dos años de dad.
Serena invitó a todos a pasar, fue ahí cuando se percató de los demás autoinvitados a la fiesta y corrió a abrazarlos diciendo el nombre de cada uno.
Después de que Serena aclarara el malentendido con Galaxia, el regreso del cuarteto amazonas y el porqué Eliot las custodiaba, era el turno de los visitantes de decir sus motivos.
- Princesa - habló primero la soberana del planeta del fuego - hemos venido para celebrar con usted su cumpleaños y a traerle el símbolo de nuestra alianza y colaboración con el futuro de la galaxia - y extendió el pebetero que una vez Chibi-Chibi había llevado consigo.
- Nosotros solo queríamos pasar a saludarlas chicas - dijo Seya mirando a Darien con temor por miedo a que malinterpretara sus palabras. Después de todo aunque se sintió atraído por su "bombón", había comprendido que la felicidad de ella estaba al lado del gobernante de la Tierra.
- Gracias chicos! - dijo Serena recibiendo el obsequio y abrazándolos nuevamente.
- Ahora es mi turno - dijo con una sonrisa Galaxia - Al igual que ellos, vine a felicitarte por tu cumpleaños, y a ambos por su bebé. Me disculpo la tardanza, pero estaba devolviendo todas las semillas estelares a sus dueños en la galaxia y eso me retrasó - dijo tranquilamente antes de hacer aparecer ante ella un hermoso báculo plateado, con una estrella dorada en la punta y unas alas que la adornaban - Esto te pertenece Serena, entrego la soberanía de la galaxia a la gran Sailor Cosmos - las chicas se extrañaron ante la declaración, después de todo, Serena había omitido ese pequeño detalle al contarles lo sucedido.
Serena, con una lágrima en sus ojos, abrazó a Galaxia, quien le agregó al oído.
- Yo estaré vigilando la cantera de estrellas para avisarte cuando Cáos quiera regresar.
Darien entendió todo perfectamente. Serena le omitió detalles a las chicas, pero a él le contó todo.
- Príncipes, yo solo he venido a celebrar con la Pequeña Dama su primer cumpleaños y a presentarle a sus futuras guardianas - Dijo Eliot haciendo una reverencia ante sus soberanos.
Las niñas corrieron a abrazar a Serena y a postrarse ante la bebé que estaba en brazos de su padre.
La fiesta transcurrió normal. Las visitas se acoplaron a los anfitriones. Comieron, cantaron, bailaron y recordaron buenos momentos.
Antes de la media noche, los visitantes del planeta del fuego se despidieron y partieron a su planeta, prometiendo hacer una visita más larga en otra ocasión.
Galaxia aceptó la invitación de Serena a pasar la noche, pero partiría en la mañana para continuar su labor.
Las chicas se quedaron en las habitaciones destinadas para ellas. Mientras los Tsukino decidieron pasar su primera noche en la nueva casa.
Hotaru y Sammy pudieron escaparse del tumulto por un par de horas, para sentarse en el jardín trasero, en el que el rubio le confesó su atracción, y ella simplemente se lanzó a darle un beso, sellando así su nuevo noviazgo.
Antes de irse a dormir y después de dejar a su hija profundamente dormida, Darien llevó a Serena al jardín delantero para ver la hermosa luna llena como lo hacían cuando aún eran novios.
- Princesa - dijo Darien mirando al cielo y atrayendo a Serena para que se recostara en su pecho - porqué lo hiciste?
- Hice qué? - dijo confundida volteando su rostro para ver los ojos que le hacían olvidarse del mundo.
- Porqué los adoptaste como hermanos?
- Darien... Ellos solo necesitan amor... Eso era lo único que podría rescatarlos... - dice ella mirando a la luna- recordé cuando hace años logramos salvar a Zafiro y a las cuatro hermanas de la persecución... Fue el amor por otros lo que les permitió ser purificados en ese entonces... Afortunadamente las cuatro hermanas viven tranquilamente en la ciudad.
- No recordaba eso - dijo él dándole un beso en el cuello a la rubia - pero me encantó tu idea.
- Sabía que me entenderías... Y que mis padres aceptarían. - dijo ella tratando de ignorar el beso que Darien le daba - esos chicos son muy dulces... Pero temo por Diamante, siendo tan mayor, hay que guiarlo más...
- Serena... - dijo Darien cortando la divagación de su esposa y recordando lo que su esposa le había pedido la noche anterior - vámonos los dos... - dijo Darien seriamente volteando a Serena para mirarla a los ojos.
- No te sigo Darien... - dijo confundida.
- Dejamos una nota... encargamos a Rini y a los BlackMoon a tus padres... La vigilancia a Haruka y a Michiru... Y las decisiones a Setsuna y a Mina... - decía Darien dándole besos en el cuello a Serena entre cada frase - y nos vamos de segunda luna de miel...
- Crees que es prudente? - responde su esposa sin apartar los ojos de la luna.
- No... creo... que ... sea ... prudente... Pero... Quiero... Un... Tiempo... Solos... Antes... De... Que... Tengamos... Más... Responsabilidades... - seguía Darien hablando entre beso y beso.
Serena se volteó para mirarlo a los ojos. No veía pasión allí, solo había sinceridad en sus palabras. Ella también había deseado escaparse un día de lo que le esperaba y volver a ser Serena Tsukino, la novia de Darien Chiba... No Sailor Moon, la princesa de la Luna o la futura Reina de la Tierra.
Sorprendiendo a Darien, Serena le dio un tierno beso, lo haló de la mano y entró con él a la casa. En una de las mesas de la estancia encontró una libreta para mensajes y un bolígrafo. Sin decir nada escribió rápidamente:
Chicos... Nos vamos a tomar un mes de vacaciones... Papá y mamá, cuiden de Rini con ayuda de mis hermanos...
Haruka y Michiru, encárguense de la vigilancia junto a Luna y Artemis.
Setsuna y Mina, ustedes están a cargo de las decisiones que deban tomarse en casa...
Las demás... NO NOS BUSQUEN QUE NO QUEREMOS SER ENCONTRADOS...
Pd 1. Haruka, no te enojes con Hotaru y no mates a Sammy, es una orden... Y tomamos tu moto...
Pd 2. Nos llevamos una pequeña computadora para saber si algo ocurre, le desactivamos el intercomunicador...
Los queremos, besos... Serena y Darien...
Dejó la nota en el tablero vacío de los recados. Subió corriendo a la habitación, tomó un bolso pequeño con el cristal de plata, la rosa de Darien, los documentos de ambos y las tarjetas del banco.
Bajó tan rápido como pudo para encontrarse a Darien desactivando el molesto intercomunicador de una computadora miniatura parecida a la de Amy.
- Estamos listos - dijo Serena con una gran sonrisa.
Los esposos salieron de la casa a escondidas como dos ladrones ante la mirada cómplice de Setsuna, a ella nada se le podía escapar y desde la tarde sabía que Darien planeaba la fuga. Tomaron la motocicleta y a toda velocidad se perdieron por las vacías carreteras de Tokio sin determinar aún su lugar de destino.
A la mañana siguiente, la primera en levantarse fue Haruka. Se dirigía a la cocina a preparar café para el batallón que dormía en la mansión.
Notó el desastre en que quedó la sala de estar tras la fiesta y la nota puesta en el tablero de los recados...
- ¡MALDITO CHIBA! - gritó provocando que en menos de dos minutos todas las Sailor estuvieran en la sala.
Espero les haya gustado... Si bien los protagonistas de este fic son Darien y Serena, el próximo capitulo será dedicado solamente a ellos dos y a mostrar cómo es su tipo de relación desde que Darien cambió su actitud... Esperen "Por fin... Un tiempo solos"...
