CAPÍTULO III

Tal y como parecía desde fuera, el Atlantis era un barco majestuoso. Ash y Misty contemplaron todo con gran admiración. Durante sus travesías, habían viajado en muchos barcos, pero aquel era espectacular. El diseño era imponente, la decoración, los pequeños detalles… Ambos habían dejado su equipaje en el camarote y habían salido a pasear por la cubierta, para inspeccionar cada rincón. Mientras, sus pokémon disfrutaban de su estancia en una sala dispuesta para ellos, donde tenían a su disposición todo tipo de atenciones.

-¡Es increíble!—exclamó Misty, observando con admiración cuanto había a su alrededor.

-¿Ya se te han ido las dudas acerca del barco?—le preguntó Ash, dándole un codazo. Ella le miró con una sonrisa. No quería, pero… Aquel trasatlántico la había enamorado—Es una pasada, reconócelo… Nunca habías imaginado estar en un lugar así… ¡Parecemos reyes!

Misty se echó a reír. Era cierto. Desde que había puesto un pie en el Atlantis, había sentido que entraba en un universo paralelo. Incuso había logrado pensar en otras cosas que no fueran sus horribles problemas…

Ambos se sonrieron y continuaron caminando, hasta llegar a la cafetería de cubierta. Varios pasajeros comían y bebían sentados en sendas mesas, todo arreglado cuidadosamente.

Llamaba la atención la cantidad de servicio que había contratado. Constantemente se veían ir y venir camareros con bandejas en la mano, ofreciéndoles algo de comer o beber. Ellos no perdieron el tiempo y tomaron un vaso de zumo y varios canapés. También había champán, pero eso no quisieron ni probarlo… Ya habían tenido una mala experiencia con el alcohol…

Así que sentaron en unas tumbonas muy cómodas y se dedicaron a desconectar de todo cuanto les rodeaba…

Ash observó cómo Misty se colocaba sus gafas de sol y no pudo evitar encontrarla irremediablemente atractiva…

¡Maldición, otra vez! Pero si ahora no voy borracho…

Metió la nariz en su vaso de zumo y lo olisqueó para comprobar que no contenía alcohol…

-Tío… ¿qué haces?—le preguntó Misty, riéndose.

Ash se echó a reír también y se rascó la cabeza.

-Trataba de saber si era un zumo natural o no—mintió él, con torpeza.

-Obvio que es natural—replicó Misty, con su habitual prepotencia. Siempre tenía que saberlo todo—Se trata de un barco de lujo, y todo es de lujo… Incluso el zumo.

-Ya… bueno… quería saber si tenía pepitas—prosiguió Ash. Misty no le contestó, y el chico se quedó en silencio. Su conversación era demasiado absurda. Probablemente ella pensaría que era tonto. Se incorporó un poco y la miró con una sonrisa—¿Qué tal llevas la mano?

Misty ensombreció el semblante al recordar aquello. De pronto Ash la había regresado a la realidad.

-Mejor—dijo secamente—Ya mucho menos hinchada…

-La pomada te está haciendo bien—añadió Ash, tomando la mano de la chica y observándola con atención. Ella contuvo la respiración. El contacto y la cercanía de Ash la volvían loca—Menos mal que me hiciste caso y se lo dijimos a la enfermera Joy…

-Sí—musitó Misty, deseando cambiar de tema.

Ambos quedaron en silencio sin saber muy bien cómo continuar la conversación.

De pronto pasó un camarero con una bandeja llena de nuevos canapés, y Ash le llamó con un silbido. Misty cerró los ojos, avergonzada por los malos modales de su amigo…

-¡Ey, unos canapés, por favor!—exclamó Ash, poniéndose en pie y acercándose al camarero. El hombre sonrió y se detuvo, para que el muchacho pudiera servirse—Gracias—Ash mostró una enorme sonrisa, tras tomar dos de los canapés más grandes que vio—¿Quieres, Misty?

Ella asintió, todavía avergonzada.

-Bien, píllame uno—dijo. Se levantó las gafas para mirar bien los canapés que había sobre la bandeja, y le parecieron muy apetitosos—¡O dos!

Ash se echó a reír y cogió todos los canapés que podían albergar sus manos. El camarero se retiró, divertido, a reponer su bandeja, que ahora estaba vacía.

Ash regresó junto a Misty y ambos se dedicaron a saborear aquellos exquisitos manjares.

Tras aquel atracón de canapés, ambos decidieron continuar su paseo por el barco, para poder admirar aquella belleza. Parecía que, conforme avanzaba la mañana, sus conversaciones eran más distendidas, y las discusiones se fueron reduciendo poco a poco.

A la hora de la comida, recogieron a sus pokémon y se dirigieron al restaurante, donde también se pusieron las botas de comer. Ambos consideraban que era lo mejor que les había pasado nunca.

Por la tarde, dejaron de nuevo a Pikachu y Marril jugando en el parque de pokémon, ya que ambos habían hecho muchos amigos y lo estaban pasando realmente bien. Se trataba de un barco ideado especialmente para pasajeros con pokémon, para que todos pudieran disfrutar de las diferentes atracciones.

A Ash le pareció extraño encontrarse de nuevo con Misty paseando por la cubierta del barco. Parecían buenos amigos, o incluso algo más… La mayoría de personas con las que se cruzaban, eran parejas consolidadas, que se hacían carantoñas o caminaban tomados de la mano… Ellos dos, sin embargo, andaban separados por una prudente distancia, aunque continuamente charlaban de forma animada, e intercambiaban miradas afectuosas. Se trataba de una situación muy extraña, pero él debía reconocer que, junto a esa loca se sentía muy feliz… Más que feliz, exaltado, eufórico…

Y ella también parecía contenta. Lucía una sonrisa deslumbrante, que Ash no había podido apreciar en los últimos días. Le gustaba verla más animada.

Ambos caminaban con extrema lentitud, observando todo cuanto les rodeaba, y burlándose de los elegantes y sofisticados modelitos que lucían algunas mujeres de primera clase. Parecían sacados de una película.

Cada doscientos metros, había un escenario con música diferente, donde la gente bailaba sin ningún pudor. Ellos estuvieron riéndose de todos… Aunque en el último escenario, la música sonaba muy romántica, y alguna ridícula neurona del cerebro de Misty imaginó que ella bailaba pegada a Ash, como las parejas que había podido observar…

No tengo que hacerme ilusiones de este tipo… Soy una estúpida.

Trató de quitarse esos absurdos pensamientos de la cabeza, y decidió continuar el camino. Ash la siguió.

Cuando llegaron a la proa, Misty se detuvo y se giró hacia el muchacho.

-Se acabó el camino—dijo ella, sonriendo—Media vuelta.

-¿Qué?—replicó Ash, haciendo una mueca cómica—¿De verdad eres Misty?—se acercó a ella y le puso una mano en la frente, como si estuviera tomándole la temperatura. Ella no comprendía—¿Tienes fiebre?

-¿Qué dices, Ash?—le preguntó Misty, quitándole la mano de su propia frente.

Él se echó a reír, y Misty lo encontró irresistible. El sonido de su risa, el brillo de sus ojos, la atracción que irradiaba cada poro de su piel…

-Me refiero que normalmente, estando tan cerca del mar, no hubieras perdido la oportunidad de verlo más de cerca—le explicó Ash. La sujetó por la muñeca y tiró de ella hacia el extremo del barco—¿No quieres ver si hay algún pokémon de agua?

A Misty se le iluminaron los ojos y se dejó guiar por Ash. Ambos subieron un peldaño y se encaramaron por la barandilla. El viento soplaba con fuerza desde aquella altura, pero la visión era fabulosa. Se podía observar cómo las olas chocaban contra la proa del barco, y se convertían en espuma. El sol descendía hasta la línea que separaba el cielo del mar, en un atardecer repleto de colores. Misty se quedó boquiabierta ante tal regalo de paisaje, mientras que Ash solo pensaba en lo cerca que tenía a Misty de sí mismo. Apenas había espacio para ambos, por lo que se encontraban muy próximos. Ash se había quedado tras la muchacha, y tenía una maravillosa visión de su cogote… y de sus hombros… y de su cuello… El corazón le empezó a latir descontrolado… Tanto, que el muchacho tuvo que tomar aire profundamente y dar un suspiro…

Y entonces fue Misty quien notó cómo se le erizaba la piel, al sentir el suave aliento de Ash sobre su cuello. Giró levemente la cara para mirarle, pero se encontró con el rostro del chico tan cerca del suyo, que enseguida miró de nuevo hacia el horizonte.

Ambos se encontraban completamente acalorados.

Pese a la brisa fresca que corría y peinaba sus cabellos.

-Bueno… ¿has visto algún pokémon ya?—le preguntó Ash, tratando de romper aquel incómodo ambiente que se estaba generando. No comprendía por qué se sentía tan nervioso—¿Algún seel?

-Dudo que haya seels por aquí—replicó Misty, encaramándose todavía más para ver mejor. Ash la sujetó por inercia… Temía que se cayera por la borda. Ella, tras la conmoción inicial de sentir las manos de Ash sobre su cintura, se echó a reír—Tranquilo, que no me voy a tirar…

Miró al chico y quedó deslumbrada por su bobalicona—y sexy—sonrisa. Se maldijo a sí misma por ser tan débil… ¿De nuevo se enamoraría de él? ¡Cuándo ya creía tenerlo superado…!

Pero a quién trato de engañar, si siempre me ha vuelto loca…

Misty se mordió el labio inferior y retiró de nuevo la mirada, para evitar aquel contacto visual tan intenso.

Centró su vista en el mar.

Ash tomó a la chica de las muñecas desde atrás y trató de que separase los brazos, imitando la posición de vuelo de un ave.

-¿Qué haces?—le preguntó ella, divertida.

Ash no respondió, y la chica se dejó arrastrar por él, por sus tonterías, por sus locuras. Como siempre.

El muchacho sacó la lengua y no retiró su espléndida sonrisa.

-¡Vamos, somos los reyes del mundo!—exclamó Ash, riéndose—Como en Titanic

Misty se contagió por su sentido del humor y rió de nuevo, ligeramente ruborizada. Ambos movieron los brazos de arriba abajo, como si volasen. Luego se echaron a reír y Misty se dio la vuelta, para terminar mirando al muchacho directamente a los ojos.

Él dio un respingo, y ella se arrepintió de su torpe movimiento. No había planeado quedar tan cerca de él…

Pero ahí estaban ambos, sosteniéndose las miradas, a escasos centímetros de distancia.

Ash se perdió entre los ojos verdes de la chica que tenía enfrente, y ella notó cómo su voluntad se anulaba por completo, quedando a merced de lo que él decidiera hacer…

Había resultado una jornada de lo más extraña. Un día antes, no habrían imaginado encontrarse tan próximos, tanto física como mentalmente. Un día antes, tan solo discutían. Un día antes, solo querían odiarse….

Ambos habían olvidado cualquier atisbo de realidad. La brisa había arrastrado los problemas muy lejos.

Aquel barco había supuesto un paréntesis en sus ajetreadas vidas…

Ash sujetó a Misty de la cintura y la atrajo hacia él, hasta el punto de poder sentir su acelerada respiración.

-¿Así que te ha gustado mi interpretación de Titanic?—le preguntó Ash, en un susurro.

Misty sonrió levemente. Lo cierto era que se encontraba completamente extasiada, y sentía una irremediable atracción hacia Ash… Pero una tonta idea cruzó su mente y no pudo evitar soltarla.

-Pues me gustaría que acabásemos como los protagonistas de la película—añadió ella, sonriendo.

-¿A qué te refieres?—inquirió Ash, levantando la ceja, de forma burlona—¿Enamorados? Lo dudo…

-¡No, idiota!—exclamó ella, riéndose—Yo salvando mi vida, y tú ahogándote en el fondo del mar… como DiCaprio.

Ash entornó los ojos y frunció el ceño.

-Qué graciosa—masculló, retirando las manos de la cintura de la chica.

Bajó al suelo de un salto y Misty hizo lo mismo.

Era hora de regresar a por sus pokémon y cenar.

Ambos se acostaron temprano, ya que todavía estaban cansados a causa de la pesada travesía de las dos jornadas anteriores. Tras aquel largo mes de vacaciones en Pueblo Paleta, parecía que ninguno de ellos se había puesto en forma todavía.

Tanto ellos como sus pokémon, durmieron plácidamente durante toda la noche, y no se despertaron hasta las diez de la mañana.

Marril jugueteó con el cabello de su entrenadora, mientras ella abría los ojos. La chica trató de sonreír, pero notó cierto malestar en el estómago, que la dejó preocupada.

-¡Buenos días!—exclamó Ash, desde la otra cama. Estiró los brazos y dio un gran bostezo. Pikachu se desperezó junto a su entrenador—¡Qué bien se duerme aquí!

-Buenos días—dijo Misty, no muy animada. Se incorporó y quedó sentada en su cama. De nuevo notó esa extraña sensación en su estómago y se colocó la mano sobre él—Yo también he dormido bien…

-¿Ey, qué te pasa?—le preguntó Ash, saltando de su cama y acercándose a la de su amiga. Ella le miró y asintió—¿Te duele la tripa?

Misty agachó la cabeza. No quería admitirlo, pero se encontraba cada vez peor. Le sorprendía que Ash se hubiera percatado tan rápidamente de su malestar. El chico se sentó junto a ella y le puso una mano sobre el hombro.

-Ash, creo que voy a vomitar—musitó ella, notando como el bolo subía y bajaba desde su estómago a su garganta.

Se levantó de un salto y corrió hasta el cuarto de baño. Ash la siguió, pero se detuvo en el umbral de la puerta, observando como Misty vomitaba en el retrete.

Un minuto después, ella se levantó y se lavó la cara. Ash observó sus ojos llenos de lágrimas y quedó muy preocupado.

-¿Estás mejor?—le preguntó él. Misty no quería ni mirarle. Le avergonzaba que el chico la viera en ese estado. Ash sonrió, tratando de quitarle importancia al asunto—Será el atracón de canapés de ayer…

-Tú también comiste y estás bien—replicó Misty, iniciando el regreso hacia su cama—Y siempre he comido mucho…

-Pero ya no eres como antes—se burló Ash—Te haces vieja…

Misty le lanzó una furibunda mirada mientras se tumbaba de nuevo en la cama, hecha un ovillo. Ash se acercó y se sentó junto a ella.

-Tranquila, será del movimiento del barco—prosiguió él, notando que la chica no tenía ganas de bromear. Le puso una mano sobre la cabeza y le acarició el cabello. Misty ocultó su sonrojado rostro entre las almohadas. Le avergonzaba recibir un trato tan cariñoso por parte de Ash, pese a que sus caricias se quedaban tan solo en un intento… El chico le pasaba la mano por la cabeza del mismo modo que podría hacerlo sobe el lomo de Pikachu—Es normal, a muchas personas les ocurre…

-A ver, Ash, deja de decir tonterías—musitó ella, mirándole por el rabillo del ojo—He ido en barco cientos de veces y nunca me he mareado…

Ash suspiró y no añadió nada más. Realmente estaba preocupado.

Y su inquietud aumentó todavía más cuando Misty vomitó por segunda vez, minutos después.

Así hasta cuatro veces.

Misty lloraba, y Ash no sabía cómo ayudarla… Tan solo se quedó junto a ella, tratando de demostrarle que tenía su apoyo…. Pikachu y Marril tampoco quisieron salir a jugar con sus amigos pokémon. Todos prefirieron quedare haciéndole compañía a una debilitada y mareada Misty… Incluso comieron dentro del camarote.

Afortunadamente, sobre las dos de la tarde, y tras tomarse una manzanilla—obligada por Ash—, Misty empezó a sentirse mucho mejor. Así que el muchacho llevó a los pokémon al parque de atracciones diseñado para ellos, y pidió algo de comer para su amiga.

Cuando regresó al camarote, ella se había duchado y se había vestido con ropa de calle.

Estaba guapa. Llevaba una sencilla camisa blanca anudada a la cintura, y un short vaquero que le marcaba el trasero de forma exquisita.

Ash solo se podía fijar en eso último…

Le dejó la comida sobre la mesa y ella se sentó a devorarla.

-Veo que tienes hambre—observó Ash, sentándose a su lado.

-Gracias, Ash—le dijo ella, con la boca llena—Moría de hambre… —él solo sonrió, y ella le correspondió, con dulzura, por primera vez en mucho tiempo—Por la comida… y por cuidarme.

Tras aquella frase, ambos se sonrojaron… ¿Por qué? Sintieron tan ridículos… Últimamente estaban notando cosas extrañas en su interior…

Después de comer, salieron a pasear de nuevo por la cubierta. Les gustaba la paz que respiraban en aquel barco…

Se detuvieron en uno de los espacios musicales, concretamente uno en el que estaban tocando música actual, moderna.

-No sabía que te gustaba escuchar música—se burló Misty, observando cómo Ash miraba hacia el escenario con gran atención—Pensaba que solo te gustaban los pokémon…

-No me gusta mucho la música—replicó Ash, sonriendo ampliamente—Me gusta la cantante.

Misty notó como si un Impact Trueno atravesase su cabeza. ¿La cantante? ¿Desde cuándo a Ash le gustaban las mujeres?

-Eso todavía suena más raro—dijo ella, riéndose. Pero cuando vio que la cantante era una joven rubia dotada con grandes curvas, no pudo evitar sentir una punzada de celos—Además va operada de todo…

Ash se echó a reír.

-¿Por qué sois tan envidiosas las mujeres?—le preguntó Ash—Todas igual… Pues si la chica es guapa, es guapa… No tienes por qué criticarla… Ni ponerte celosa.

-¡No estoy celosa!—gritó Misty, completamente ofendida. ¿Pero qué se había creído ese tonto?—Vaya que no tengo nada que envidiarle…

Ash hizo una mueca sarcástica, pero no añadió comentario alguno.

Estuvieron un par de minutos más escuchando la siguiente canción, y Ash ya se aburrió.

Empezó a pensar en otras cosas… Por ejemplo, en lo bien que se lo estaba pasando con Misty, y en lo feliz que se encontraba a su lado. No se había dado cuenta hasta ese momento de cuánto la apreciaba como amiga. Mucho más que a los otros… Quizá aquel sentimiento se debía a que ella había sido la primera… Y por ende, la que mejor le conocía… Su conexión era indescriptible.

La miró de perfil y sonrió para sus adentros. Recorrió con la mirada todo su cuerpo, desde sus hombros desnudos, hasta sus torneadas piernas, pasando por su pequeño pecho y su trasero respingón… Se sintió un depravado, pero lo cierto era que le encantaba el cuerpo de su amiga… Y no podía evitar sentirse atraído…

Hasta que reparó en algo que le llamó la atención.

-Oye… ¿y tu mano?—le preguntó de pronto el muchacho, notando que la chica ya se había quitado el vendaje—Parece que vas mejor, ¿no?

-Sí, bastante mejor—respondió Misty, muy seria—Ya casi no me duele…

-Me alegro—dijo Ash. Sin embargo, le inquietaba el semblante sombrío de Misty cada vez que le preguntaba por su mano. Tan tolo unos minutos antes, sus ojos verdes brillaban de emoción. Ahora se tornaban casi grises—Oye… Creo que deberías confiar más en mí… Creo que ya te lo he demostrado suficientes veces…—ella le clavó una furiosa mirada—No te enfades, pero es verdad… ¿Por qué no me dices cómo te has hecho lo de la mano?

-Te dije que te lo contaría más tarde—replicó Misty, cruzándose de brazos, y mirando hacia otro lado.

-Ya, pero ya no aguanto con tanto misterio—dijo Ash, un poco molesto—Mejor será que me lo digas ya… ¿qué ganas esperando? ¡Vamos, Misty, no puede ser tan horrible!—ella se clavó las uñas en los brazos, conteniendo la rabia—Va, Misty, te conozco muy bien. Sea lo que sea no me voy a cabrear… ¡Ni me voy a sorprender! ¿Te has pegado con alguien?—se rió por lo bajo—Eso no me extrañaría nada… ¿a quién has pegado, eh?

-¡No he pegado a nadie, idiota!—le gritó Misty, muy alterada. Él dio un paso atrás, asustado—¿De verdad quieres saber qué cojones me ha pasado?

-Claro—dijo Ash, balbuceando.

Ya lo había conseguido. La había enfurecido… Pero así al menos, le confesaría la verdad…

-¡Pues que le pegué un puñetazo a la pared!—exclamó Misty, al tiempo que Ash esbozaba media sonrisa burlona. Ella se sintió completamente ofendida, y un par de lágrimas rabiosas se desprendieron de sus ojos. Por fin deseó compartir con él su amargura, para que sufriera tanto como ella—¡Le pegué un puñetazo a la pared porque el puto test de embarazo dio positivo, imbécil!

Ash se quedó completamente estático. ¿Había escuchado lo que creía?

No podía ser.

Misty le miraba con ojos vidriosos.

Los músicos seguían tocando, al son de una animada canción. La gente bailaba a su alrededor.

Reían.

Pero Ash ya no estaba en aquella realidad.


Bien! Por fin Misty lanzó la bomba…! Era lo que la mayoría pensabais, sobre el tema de embarazo, pero el modo en cómo se hizo lo de la mano… solo adivinó Sumi (L´Fleur Noir). Así que enhorabuena jejeje

Y ahora … ¿qué? ¿cómo reaccionará Ash? ¿Se tirará por la borda? ¿Se hundirá el barco como el Titanic? ¿Aparecerán los Rocket?

Habrá que esperar al próximo capítulo!

Muchas gracias a todos los que me apoyáis con reviews!

Yo: parece que se han resuelto los misterios de la mano y todo… veremos qué pasa. Gracias!

Keri: bingo! Parece que has acercado… jejeje

Katia: me alegra que te guste este Ash, aunque ha sido un poco rastrero por robarle a Misty jejeje

Andy: jajaja tranquila, que no ibas desencaminada! Has acertado! Quise dejaros pistas para que llegaseis a esa conclusión, aunque lo de la mano no era tan fácil de adivinar XD. Y ya ves que ambos están muy volátiles… pues a partir de ahora todavía más… como comprenderás, después de semejante noticia, los cambios de humor van a incrementarse…

Dark razko: una bacteria? Jajajaja buena manera de describirlo! Eeem, pues parece que tenías razón… veremos qué pasa en adelante, a ver cómo reacciona Ash ante su baceria XD. Gracias!

L´Fleur Noir: ey Sumi! Creo que has acertado doblemente… jejeje. Por un lado el tema del emabaraazo era más obvio, casi todos habían llegado a esa conclusión, pero lo de la mano solo lo has acertado tú! Que Misty se dio un golpe a sí misma cuando descubrió que estaba embarazada! Muy bien, planearé tu premio… Sí, creo que te haré un one-shot sobre algo que te guste, pero ya sabes que tengo que documentarme un poco… jejeje, así que tardará en llegar, pero llegará! Lo prometo! Y respecto a tu análisis acerca de Ash, es cierto, a ratos es manipulador, a ratos lindo, a ratos se enfada y a ratos es encantador jejeje… pues he de decirte que va a ser la tónica general del fic, ya que tanto él como Misty van a estar muy cambiantes, muy nerviosos y bastante alterados por todo lo que les está ocurriendo! Espero que te haya gustado el capi!

Anacoreta: jajaja pues todavía no se sabe si esas personas son las que tú pensabas jejeje… ya veremos, de momento durante este capi ha estado la cosa muy relajada, excepto al final… cuando nuestra querida Misty ha soltado su bomba… Gracias por leer y comentar!

Mei Daishi: jejeje me alegra que te haya intrigado! Aunque ya se ha resuelto el misterio! Y lo de la mano fue algo para despitaros jejej, y creo que lo conseguí! Veremos qué pasa ahora con Ash y su reacción! Era algo que no se esperaba! Gracias por comentar y espero tu actualización de "Amarte duele" (y el final! Insisto XD)

Red: de verdad crees que se trata del Team Rocket? Jajaja ya veremos si son ellos o no, de momento no han hecho su aparición, y el capi ha estado bastante tranquilo… excepto el final ya que Misty ha soltado la bomba que todos esperábamos… y sobre el tema de la mano, tú señalaste que se podía haber dado un golpe con algo, pero no que ella misma se lo hubiera provocado al pegarle un puñetazo a la pared! Jajaja… así que nada! espero que te hayas reido con la historia, como siempre te ries con lo dramático supongo que te habrá gustado el final y lo que vendrá en el próximo capi! Nos leemos!

AquaticWhisper: uuum ya confirmas lo que decía el cartel de la sala de radiografías no? Jajaja. Y ya ves que hasta los Rockets participan… veremos qué sorpresas nos guardan.