Hola a todos, aquí esta el capitulo semanal, jeje no se cuanto tiempo sea capaz de mantener el ritmo de un capitulo por semana, pero pues por lo pronto todo va bien.


Disclaimer: One Piece y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eichiro Oda

Anteriormente: Luffy y su equipo han iniciado a explorar la selva y han quedado maravillados con la diversidad. Con la guía de Robin han decidido visitar primero a la aldea Shandia.

El la aldea Shandia, la situación es difícil y ahora el líder ha quedado desconcertado con una extraña criatura parlante que Wiper, el vengativo guerrero ha encontrado en el bosque.

La avioneta en que Nami viajaba ha sido derribada por el sniper Van Auger y tras un duro impacto la chica ha quedado inconsciente. Por otro lado Crocodile ha liberado a los monstruosos Lucci y Jyabura quienes están deseosos por ir de caza.


Del odio al amor hay una aventura

Capitulo 4: Encuentros salvajes

El "equipo Luffy" ya llevaba alrededor de tres horas viajando por la salvaje selva. Zoro ya parecía estar aburrido de tanto caminar, Usopp estaba cansadísimo producto de cargar con una mochila excesivamente pesada, Robin caminaba muy atenta y entretenida con sus alrededores y Luffy ya no se mostraba tan energético como antes, sino tenia ambas manos sobre su área estomacal.

-Eh quiero comer algo, tengo mucha hambre- se quejó el mugiwara mientras su estomago rugía.

Zoro le recordó sobre la ultima vez que había consumido alimento -Pero te acabas de comer tus raciones hace una hora-

-Era demasiado poco ¡Quiero mas!- exclamó poniéndose un poco fastidiado por su necesidad alimenticia.

Para colmo Usopp quien cada cinco minutos se quejaba, volvió a hacerlo –Uff, ya no puedo mas, no pensé que yo, el fuertísimo hombre Usopp, se llegara a cansar con su equipaje-.

Zoro se molestó aun más con tantas quejas -Pues para que cargaste con tantas cosas, esto no es una mudanza para que te trajeras toda la casa contigo-

Robin se detuvo de repente y se quedó con la mirada fija al frente y sin parpadear. Esto llamó la atención de todo el equipo.

-¿Q-que pa-pasa Robin?- preguntó Usopp poniéndose nervioso.

-Jeje, sea lo que sea no podrá contra nosotros- sonrió Zoro apuntando con su Shotgun al frente.

Robin al fin habló con un tono de voz relajado –Veo un buen lugar donde podemos tomarnos un buen descanso-

Falsa alarma. Zoro bajó su arma decepcionado mientras que Usopp se sintió aliviado.

En fin, el grupo de cuatro personas caminaron hacia donde Robin les indicaba y que bien se sintieron al encontrarse con un lugar a campo abierto bastante agradable, no había mucha maleza y a los lados se encontraban unas rocas planas y un tronco caído que servirían muy bien para tomar asiento.

Usopp aventó su mochilón en el suelo y fue a tirarse de espaldas a la sombra de un árbol –Ah si que me hacía falta-

Robin fue a sentarse en el tronco y dirigió la palabra a Luffy –Capitán ¿no hay problema con que descansemos algunos minutos?-

Luffy sonrió y fue a sentarse en una roca -Claro que no Robin, de todos modos hemos avanzado buen tramo-

Zoro fue el único que no fue a buscar descanso, sino que empezó a observar a sus alrededores -Mmh yo voy al baño- les dijo abandonando el grupo.

-¡Espera Zoro, te vas a perder si vas solo!- le advirtió Luffy alarmándose como siempre.

Robin rió un poco y comentó con voz relajada -Vamos Luffy-san, el solo va a realizar sus necesidades fisiológicas, no existe persona que se pierda a tan cortas distancias-.

Zoro volteó a ver a Robin, pero cuando esta le devolvió la mirada el se puso rojo y se dio la vuelta -Tsk, déjenme solo-.

-"Me parece que todavía le causa pena el accidente en el que nos vimos envueltos"- razonó la científica viendo como el peliverde se adentraba en la selva.

-Je je, Zoro es alguien muy independiente, siempre quiere hacer lo que la place- dijo Luffy poniéndose de buen humor, sin embargo el rugido de su estomago lo regresó a su cruda realidad

-Saben, iré a buscar algo de comer- les dijo el animoso joven levantándose para luego ir en dirección contraria adonde se había ido Zoro.

Robin alzó la cabeza lo más alto que pudo y cerró los ojos, entonces inhaló todo el aire que pudo para luego dejarlo salir lentamente. Entonces abrió los ojos y sonrió levemente contemplando con agrado el cielo azul y despejado.

-Te gusta mucho esto de explorar, eh Robin-

-Usopp-san, creí que te habías quedado dormido- comentó primero, entonces se centró en la observación del asistente -Tu observación es muy acertada, prefiero el trabajo de campo al de laboratorio por que es relajante - le dijo ella con confianza poniéndole atención.

El narizón apoyó su nuca sobre las palmas de sus manos -Sabes, de todos nosotros tu eres la única que se comporta como una persona normal; Luffy es infantil, Zoro me parece antisocial e impaciente y pues yo soy exagerado y nervioso-

-La diversidad es buena en un grupo de investigación, incluso los exagerados y nerviosos aportan al grupo, por que generalmente son los más observadores y precavidos-

Usopp se sintió lleno de confianza en si mismo –Es reconfortador saber que yo siendo un novato pueda ayudar en algo-.

Robin se levantó de su lugar y fue a sentarse en el pasto, a un lado de Usopp –No desconfíes de ti mismo, somos un grupo y nos vamos a estar ayudando entre nosotros-

-Yo daré todo lo que pueda de mi con tal de serle útil a Luffy- aseguró el chico alzando una mano al aire –Por cierto, si no es muy entrometido ¿Qué es lo que tu estas buscando exactamente en esta selva?-

La mujer sacó un cuadernillo de su mochila y le enseñó a Usopp unos dibujos de hongos todos ellos hechos a mano con lápiz y tinta

-A finales del siglo diecinueve, Montblanc Norland, un botánico explorador vino a esta selva y encontró especies de hongos con propiedades y efectos muy interesantes. Muchos aventureros han venido en búsqueda de estas especies, pero pocas han sido encontradas, lo que ha llevado a muchos a pensar que la mayoría está extinta-.

-¿Y vas a buscar a todos esos hongos raros?-

Robin cambió de pagina y le mostró un hongo que era mas pequeño que los otros que le había enseñado antes –Este es mi objetivo principal "el hongo del milagro", como su sobrenombre lo dice, tiene efectos increíbles, entre ellos el otorgar una capacidad de regeneración celular temporal al que lo consume. Con encontrar este me doy por servida-.

Usopp se quedó boquiabierto -Wow, ese hongo si que contribuiría mucho a la humanidad-.

Robin se disponía a continuar su explicación, cuando la exaltada voz de Luffy irrumpió el tranquilo ambiente selvático "¡Estos hongos se ven deliciosos!"

Usopp y Robin se voltearon a ver por un instante y entonces se levantaron apresurados a buscar al D.

-¿Sera tu día de suerte?- le preguntó Usopp emocionado, pero ella no contestó nada, su rostro era de preocupación.

Los dos se encontraron con que Luffy estaba hincado frente a un árbol, en la base de esta planta había un hueco húmedo y oscuro en el que había distintas especies de hongos.

La científica nunca se detuvo, corrió hasta con el chico y agresivamente lo jaló de la camisa haciéndolo que cayera de espaldas, a continuación lo empezó a interrogar muy preocupada -¿Cuántos y cuales te comiste? ¡Dilo de inmediato!-

-Ninguno- respondió haciendo una mueca confundido con que la doctora en ciencias se le hubiera dejado ir tan desesperada.

Robin exhaló todo el aire en sus pulmones y se puso una mano en el corazón –Que alivio. Creí que habías comido uno-.

Luffy se levantó y observó los organismos fungiformes – ¿Pero cual es el problema? Los hongos son para comer, mmh esos blancos se ven muy deliciosos- dijo babeando sin entender la preocupación de Robin.

Robin puso una mano en el hombro del explorador -Luffy, hay que saber distinguir las especies antes de consumirlas, por ejemplo el hongo que estas viendo en estos momentos podría ser uno que otorga energía instantánea, sin embargo hay otro casi idéntico que resulta ser extremadamente venenoso. Si gustas te puedo enseñar cual es la diferencia entre ambos-.

-Aburrido- respondió Luffy y entonces fijo su vista en un hongo café –Ese se ve inofensivo, lo comeré- decidió arrancándolo y dirigiéndolo a su boca.

-Luffy-san, detente ese hongo es un afrodisiaco muy potente- le advirtió Robin deteniendo la muñeca del chico antes de que fuera demasiado tarde.

El distraído explorador observó con cuidado el espécimen -Pues yo no le veo ningún afro ¿Qué es afro-zodiaco?-

Robin y Usopp se voltearon a ver el uno al otro, pero Usopp fue el que decidió explicarle al chico –Es algo que te auxilia para cuando tu y una chica van a…bueno ya sabes-

Luffy desafortunadamente no era lo suficientemente lucido como para entender a que se refería el chico. Ya iba a preguntar a que se refería con la expresión "ya sabes" cuando su mente procesó la información y lo llevo a encontrar una respuesta –O sea que te da superpoderes para cuando hay que enfrentar a una chica ¡Genial juntaré muchos!-

Los dos compañeros de Luffy creyeron que el les estaba entendiendo. No obstante se les hizo raro que Luffy estuviera tan interesado en ese tipo de hongo

-Luffy ¿Específicamente para que quieres tantos de esos hongos?- le preguntó Usopp algo desconcertado.

Luffy sonrió de lado a lado –Para cuando me vuelva a encontrar con la ladrona. Con ayuda de estos hongos ella no podrá contra mi - les explicó imaginando que los hongos eran la clave para vencer a su rival la próxima vez que se encontraran.

A ambos compañeros de Luffy, se les hizo increíble que el aparentemente cándido Luffy anduviera metido en esas cosas de adultos.

-¿Qué pasa? Dejen de verme como bicho raro- les dijo Luffy echando un montón de esos hongos cafés en su mochila –Oigan ¿Creen que con veinte de estos tenga para darle lo que se merece?- les preguntó imaginando que entre mas se comiera mas fácil superaría a su rival.

Usopp dejó caer su mandíbula. Aparte de calenturiento, el mugiwara hablaba en doble sentido, eso de "darle su merecido" parecía tener una connotación bastante sexual

-¿Bromeas? Con veinte la puedes mandar al cielo y traerla de vuelta una y otra vez durante toda la noche-

Robin tosió disimuladamente y decidió asegurarse de que el joven estuviera siendo responsable con su vida intima, ya que a simple vista se veía como alguien muy descuidado –Luffy-san, si no es muy atrevido de mi parte, quisiera hacerte una pregunta ¿Esta tomando debidas precauciones cuando "enfrentas" a la ladrona?- le preguntó indirectamente un poco apenada por meterse en lo que en realidad no le incumbía.

-Mmh precauciones, déjenme recuerdo- Luffy se quedó pensando en la primera vez que Nami le arruinó su misión.


Hace un mes en unas ruinas de México

Luffy observaba un par de cuchillos de Obsidiana que estaban colocados en la tumba de un momificado emperador de una antigua cultura preclásica Mexicana. El chico sabía que una era falsa y la otra no y ya sospechaba que elegir mal desencadenaría una trampa.

-Es la de la derecha- le dijo una voz femenina.

-A gracias- respondió Luffy como si nada tomando la que esa persona le había dicho, pero entonces algo se le hizo muy raro –Un momento ¿Tu quien eres?- le preguntó dándose la vuelta y notando que era una mujer de cabello naranja.

La chica contestó con poco convencimiento –Soy una…inspectora de tumbas profesional y voy a…a llevarme el cuchillo falso-.

-Que genial- comentó Luffy dejándola ir ingenuamente, pero entonces al observar la cuchilla que el traía se dio cuenta que estaba hecha de brea -¡Hey te equivocaste, tu traes el verdadero!-

La chica empezó a reírse –Jajaja eres un bobo, caíste en mi trampa. Yo soy una ladrona-.

Luffy se enfadó y salió corriendo a con ella, la mujer intentó huir pero no alcanzó y fue atrapada por Luffy, los dos cayeron al suelo y empezaron a dar vueltas el uno sobre el otro levantando una gran nube de polvo que los empezó a ensuciar. Durante tres minutos estuvieron forcejeando por tener la cuchilla, hasta que en un momento ella señaló con el dedo –Ay no, la momia se levantó-

-¿En serio?- preguntó Luffy volteando hacia atrás. La ladrona aprovechó para soltarse y escabullirse.

Para cuando Luffy volteó ella ya estaba lejos -Eres tan ingenuo, aunque te felicito, eres la primer victima que opone tanta resistencia y logra hacerme ir tan lejos. Quédate con la cuchilla falsa de recuerdo. Jaja ahora con esta daga ganare mucho dinero, estoy ultra satisfecha-

Luffy se quedó tirado de espaldas, jadeando tras el esfuerzo físico. Se dio un manotazo en la cara, había sido engañado y hoy volvería a casa con las manos vacías.

De vuelta al presente


Luffy tenia una cara de molestia –Ugh es difícil tomar precauciones con ella, nuestros encuentros siempre son espontáneos y salvajes. La primera vez, ella me provocó con sus palabras, eso llevó a que termináramos en un tremendo revolcón, rodábamos el uno sobre otro, fue algo agotador para los dos. Duramos mucho tiempo y cuando al fin terminamos, quedamos bien cansados, jadeantes y sucios. Aunque al final ella fue la que quedó contenta con el resultado, me felicito diciéndome que yo era el primero que la había hecho llegar tan lejos y agregó que estaba ultra satisfecha ¡Nunca olvidare esa ocasión!- explicó Luffy insatisfecho con haber perdido su tesoro, casi jurando que la próxima vez el seria el ganador.

Usopp estaba sangrando de la nariz por haberse imaginado todo con lujo de detalle y Robin miraba al suelo apenada echándose aire con un abanico, aunque fuera una mujer reservada el relato de Luffy le había resultado muy explicito.

-Luffy eres un chico fogoso y sucio- le dijo Usopp intentando controlar su hemorragia.

-¿Yo? Anda si ella es la que siempre juega sucio, siempre tiene trucos sucios bajo la manga con los cuales siempre termina tomándome por sorpresa ¡Nunca se que es lo que va a hacer!- se defendió el mugiwara provocando que los dos pensaran que esos "trucos sucios" como cosas pervertidas que la chica le hacía al explorador.

-Pero ahora que consuma los hongos afros, entonces yo tendré el factor sorpresa - dijo imaginando que el se quedaba contento cargando con un diamante gigante y ella llorando con un pequeño diamante falso de esos que salen en las maquinas de juguetitos.

El chico ni se imaginaba que sus compañeros malpensaban todo lo que decía.

Imágenes de Luffy y una chica libidinosa haciendo "cositas" salvajemente y con pasión recorrían la mente de Usopp y provocaban que su hemorragia nasal se intensificara.

Robin decidió intervenir para salvar la integridad física de Usopp

–Suficiente Luffy-san, veo eres un hombre apasionado, no volveré a preguntarte sobre tu vida privada, no imaginaba que fueras tan explicito en relatar tus aventuras amorosas con la ladrona o como te gusta llamarlos "enfrentamientos" - la chica tragó saliva y se dio la vuelta –Volvamos a descansar, esto ha llegado demasiado lejos-.

-Que rico sabe este hongo verde- dijo Luffy como si nada a la vez que se comía uno de los especímenes sin haber aprendido la lección.

-Robin, di-di-dime que no se comió nada r-r-raro- habló Usopp temblando.

Robin perdió su siempre presente calma y habló con inquietud –Creo que se comió un hongo alucinógeno-

Luffy se detuvo y puso una expresión facial semejante a la de un niño adormilado –Yo me preguntaba ¿Qué estará haciendo la ladrona en este momento?-

Tras decir las palabras, el chico cayó dormido, el pobre nunca supo que todas sus palabras habían sido malinterpretadas.

-Menos mal que al fin resultó ser un hongo somnífero- dijo Usopp aliviado.

Robin se limpió el sudor se su frente con un pañuelo –Ayúdame a cargarlo y definitivamente hay que prohibirle los hongos-.

-Estoy de acuerdo, este Luffy si que es muy extrovertido, nunca había visto a alguien que hablara tan abiertamente de su vida intima, no me gustaría jamás ver uno de esos "encuentros" de Luffy- dijo Usopp levantando las piernas de Luffy

-Tienes razón, amigo Usopp. Si solo imaginar sus relatos fue algo incomodo ¿Imagínate verlos en vivo? Eso seria de lo más perturbador - le comentó la doctora levantando la cabeza y el tronco del dormilón.

A decenas de kilómetros de donde estaban, la pregunta de Luffy recibía respuesta.


En la selva, no muy lejos de la base de operaciones de Kurohige y sus secuaces

Nami recobraba la consciencia poco a poco, un rayo de luz la estaba irradiando en la cara haciendo que apretara los parpados con molestia, la primer sensación que se hizo presente fue un molesto dolor de espalda, se hizo para enfrente del asiento y las vertebras de su espalda tronaron una tras otra, esto la hizo sentirse mucho mejor.

Ahora abrió los ojos y se asustó su visión era de túnel, es decir su campo visual era solo al centro y lo demás se veía oscuro, esto si la preocupó por lo que cerró los ojos e hizo ejercicios de respiración para calmarse

-"Fue solo un golpe, tranquila. Ahora piensa, recuerda lo que pasó"-

La ladrona se esforzó por hacer memoria, logró recordar que iba en la avioneta y que de pronto les habían empezado a disparar desde tierra, luego ¡Oh no, Fullbody!

Ella se levantó apresurada al recordar como una bala perdida había llegado a penetrar el pecho del piloto, ese había sido el motivo del accidente. Sacudiendo la cabeza, ella acudió al asiento de piloto y en efecto allí estaba Fullbody con la cabeza apoyada en el volante y debajo de el un charco de sangre.

-Fullbody, lo siento tanto, nunca fue mi intención arriesgarlos tanto- se disculpó sintiéndose culpable por la muerte de su amigo que hasta el final se interesó por mantenerla viva.

La chica recordó a Jango, así que dejó los lamentos para otro momento y volteó hacia atrás, allí estaba Jango con una contusión en la cabeza.

-¡Jango! Jango despierta- le dijo sacudiéndolo mas no obtuvo ningún resultado positivo –No Jango, no te me vayas tu también-

La chica estuvo llamándolo por un par de minutos, pero entonces se cansó de esforzarse en vano, bajó de la avioneta y fue a sentarse junto a un árbol, apoyando su espalda en el tronco y cubriéndose la cara con una mano empezó a pensar profundamente –"Amigos, lo lamento tanto, pero no dejaré que sus muertes sean en vano. Encontraré el diamante y salvaré a nuestro pueblo"-.

-¡Les dije que ahorita escuche una voz!-

Nami sintió una palpitación en el corazón, alguien venia acercándose y afirmaba haberla escuchado. Precavida como siempre, empezó a buscar un lugar donde ocultarse, la avioneta se había estrellado contra un árbol grueso, quizás podría esconderse detrás de un árbol, no, mejor otro escondite mas seguro ¡Una roca! A quince metros al frente de la avioneta había una formación rocosa que sobresalía del suelo unos dos metros. Sin pensarla dos veces, la pelinaranja corrió hacia la roca y se ocultó detrás de esta, allí pudo notar un detalles importantes en la base de la formación había un hueco en el que podría acurrucarse si lo necesitaba.

-¡De aquí venia!- volvió a gritar esa extraña voz.

Nami se escondió detrás de la roca, subió en esta lo más alto que pudo y asomó su cabeza por arriba. Fue entonces cuando vio llegar a un grupo de seis, cuatro soldados vestidos en trajes militares los cuales traían atadas a dos bestias humanoides, un leopardo y un lobo que caminaban erguidos sobre dos patas. La chica se quedó perpleja, nunca antes en toda su vida había visto algo tan monstruoso como esas bestias.

-"Pero que son esas cosas, no son animales ni humanos"-

-Que buen oído Jyabura, has encontrado la avioneta- le dijo uno de los humanos dando un paso al frente del grupo, entonces empezó a caminar rumbo a la avioneta. Los otros tres soldados se quedaron atentos apuntando a los monstruos como si se trataran de algo peligroso.

-Oigan, dejen de apuntarnos con las armas sedantes, es molesto- les dijo el leopardo fastidiado de que lo estuvieran vigilando todo el tiempo.

Nami bajó su cabeza, se puso de espaldas contra la roca y tuvo que taparse la boca para evitar gritar -"¡El leopardo habló como un hombre!"-

El soldado que dirigía el grupo ya estaba de pie sobre la avioneta revisando el estado de los dos tripulantes –Están muertos, hombres al parecer no hubo sobrevivientes del accidente. Se ve que buscaban algo aquí- finalizó agarrando el mapa que Nami había llevado para luego quemarlo con un encendedor.

Nami escuchó y aunque triste por la muerte de sus amigos pilotos, también se sintió aliviada de que no sospecharan de su presencia.

El hombre lobo negó con la cabeza -Pero yo escuche a alguien hablar, lo juro-.

El soldado líder bajó de la avioneta para ir a reunirse con el grupo –O fue tu imaginación o uno de esos dos tripulantes estaba agonizando, aquí no hay nadie-

-"Si hombre-lobo, escúchalo"- pensaba la pelinaranja tragando saliva.

-Esos hombres de la avioneta me parece que eran unos turistas, que desafortunados. No hay más que hacer aquí ¡Vámonos de aquí!- ordenó el jefe del equipo.

Nami volvió a asomarse por encima de la roca, se sintió muy aliviada al ver que los hombres y los monstruos se retiraban de la zona.

El licántropo Jyabura, de repente se detuvo –Crocodile prometió que nos dejarían salir a cazar-

-¿Ah si? Pues para tu información yo no soy Crocodile, mi código nombre es Mr. 5, así que no habrá cacería- le respondió el capitán muy prepotentemente.

-Tú lo pediste- respondió Jyabura y entonces en un movimiento sorpresa rompió sus ataduras, se le dejó ir y lo mató de un puñetazo.

-Que más da- dijo el leopardo Rob Lucci acabando con dos soldados en menos de dos segundos, a uno lo atravesó con una garra y al otro lo eliminó antes de que tuviera tiempo de apuntarle.

El ultimo soldado al ver que estaba solo intentó huir, pero Jyabura se puso sobre cuatro patas y se impulsó con las patas traseras para dar un gigantesco salto y aterrizar sobre el hombre como cuando un animal atrapa a su presa, el soldado dio un grito de terror y al segundo siguiente su vida terminaba en las fauces del lobo.

Nami sintió que se le iban las fuerzas en las piernas y se dejó caer al suelo -"Que aterrador ¿De donde salieron esas cosas?"-.

-Sabia que no te controlarías- le dijo Lucci a su compañero, quien salvajemente se alimentaba del cuerpo del soldado.

-Lo…intenté…pero ellos…me provocaron- respondió Jyabura despedazando a su presa y comiéndose solo las partes que mas le gustaban.

-Veo que te gusto por la carne humana sigue intacta, desde la vez en que te comiste al científico le agarraste un gusto ¿No es así?- le cuestionó Lucci sonriendo maléficamente.

-Jeje, estas atinado y pensar que un día fui humano- le dijo Jyabura cínicamente –El olor a sangre me vuelve loco y el sabor de los intestinos no tiene igual-.

-Bueno, ahora no tenemos escapatoria, los jefes se van a enojar con nosotros ¿Qué piensas hace ahora Jyabura?-

El hombre lobo se frotó las manos –Pues voy a cumplir mi sueño, quiero experimentar lo que es cazar gente-

-Es verdad, seria bueno probar nuestras habilidades en presas dignas- asintió Lucci, entonces se dio cuenta de que Jyabura olfateaba al aire -¿Qué pasa?-

-Hey Lucci ¿Acaso no detectas un olor perfumado en el ambiente?- preguntó el lobo olfateando con vehemencia.

El leopardo solo tuvo que utilizar su olfato un par de veces para darse cuenta –Es un olor a desodorante femenino-

Nami quien aun estaba escondida apretó sus brazos contra su cuerpo y se mordió el labio inferior de la tensión –"Maldición, ahora saben que esto aquí, maldito desodorante, esto me pasa por querer oler bien"-.

Jyabura se empezó a saborear –Una mujer, apuesto a que su cuerpo sabe diferente-.

Lucci suspiró –Una mujer no es digna de mis habilidades, iré a buscar una presa que valga mi tiempo-

-Haz lo que quieras, yo quiero probar a que saben las mujeres -

El corazón de Nami se aceleró como nunca y su ritmo respiratorio empezó a aumentar, una sensación molesta se hizo presente en su estomago y su cara palideció, estaba asustada –"No, no puede ser, ese lobo me quiere comer ¿Q-que hago? Si me encuentra me va a matar"

La chica recordó el hueco que había en la base de la roca, se agachó y con dificultad se metió allí dentro, tuvo que comprimirse y acurrucarse bastante, pero al fin lo logró, a continuación sacó de su mochila el desodorante y lo lanzó para afuera del escondite, necesitaba hacer creer al monstruo que lo que había olido solo era el desodorante y no una mujer con antitranspirante.

-¿Oíste eso?- preguntó el lobo al escuchar con precisión el sonido del envase que Nami había lanzado. Rápidamente se transportó hasta donde estaba la roca y se trepó arriba de esta, para así tener una mejor visión –Mujer, quiero comer mujer-

Nami tuvo que esforzarse por mantenerse silenciosa, era difícil hacerlo estando a escasos metros del horrendo monstruo que quería asesinarla, solo por si las dudas sacó una pistola que siempre ocultaba entre sus pechos.

-Es solo un desodorante- dijo Jyabura decepcionado al ver el envase tirado.

-"Cayó, uff por poco y creí que no se la creería"-

Lucci le habló desde lejos -Y bien ¿me acompañaras a mi cacería? -

Jyabura negó con un movimiento de cabeza –No. Se que en no muy lejos de aquí debe de estar la mujer, voy a cazarla-

-"No, el no se rinde ¿Cómo le voy a hacer? El tiene sus sentidos y habilidades motoras muy desarrolladas y es instintivo como bestia. Si me encuentra estaré acabada"

El leopardo se puso en cuatro patas –Como quieras. Yo me marcho al este, he oído que por allá hay una aldea, haré de todos sus habitantes mi presa, por que yo si quiero lanzarme a lo grande-.

El orgulloso Lucci no añadió más y se marchó del lugar a una velocidad sorprendente.

-Que terco pero es su problema, cuando le cuente lo exquisito que sabe una mujer se va a lamentar- dijo Jyabura y entonces se bajó de la roca. Nami podía ver sus patas de lobo a través del hueco, era perturbador tenerlo tan cercas.

-Iré a buscarla en la selva- decidió avanzando al frente alejándose de la roca de donde estaba Nami.

A pesar de que el hombre lobo se había marchado, Nami no lograba sentirse tranquila, el peligro seguía presente -"¿Ahora como le haré? Estoy sola y perdida en la selva con un monstruo sediento de sangre humana buscándome"-

Tras unos minutos de razonamiento, la chica decidió salir de su escondite, recoger su mochila e irse en dirección contraria de donde se había ido Jyabura. Con pistola en mano y capacidades de percepción alertas, la ladrona buscó alejarse del peligro a la vez que buscaba alguna solución a su difícil situación.


Una media hora mas tarde, de vuelta con el equipo Luffy

Robin y Usopp se encontraban sentados en el tronco caído, observando a Luffy a quien habían puesto acostado boca arriba sobre una manta.

En el caso de Usopp, el estaba muy a gusto descansando, mas no fue así el caso de Robin quien ya empezaba a inquietarse un poco por la desaparición de Zoro.

-El tiempo transcurre. Debemos llegar a la aldea-

-Pero Robin, ahorita son como las tres de la tarde, nos quedan unas cuatro horas de luz

-Aun estamos a tiempo, pero la posibilidad de un suceso imprevisto siempre esta presente, no podemos confiarnos y arriesgarnos a que la noche nos atrape en este ecosistema salvaje- explicó Robin.

-Es verdad, los animales salen a cazar en la noche- dijo Usopp poniendo una cara de susto, agarrándose la cabeza e imaginándose que cocodrilos, serpientes, leones, aves de rapiña e incluso un enorme leopardo lo rodeaban.

Robin se quedó meditando por un rato -Aunque pensándolo bien, la fauna local esta activa en cualquier momento, buscando a sus descuidadas presas para destrozarlas y dejar el suelo todo rojo-

Usopp se asustó aun más que antes –No digas cosas tan horribles Robin-

-Quizás nuestro compañero Zoro ha sido devorado- comentó Robin poniendo una mano sobre su barbilla, empezando a sacar conjeturas.

Usopp se levantó de su lugar y empezó a dar vueltas en círculos y a gritar descontroladamente -¡Zoro! ¡Zoro! ¡Zorooooooooooo!-

Durante un minuto el chico estuvo gritando como loco (lo cual no despertó a Luffy), hasta que de unos arbustos salió el hombre de cabello verde por el cual temían.

-¿Dónde esta el peligro? Oh, no hay nada. No hagan tanto escándalo si no me necesitan, créanme que por un momento pensé que estaban bajo ataque- dijo el Roronoa tranquilo pero con su katana preparada.

-¡Zoro, estás vivo!- exclamó Usopp yendo a abrazarlo –Te tardaste mucho ¿estabas perdido?-

-¡Claro que no!- respondió Zoro con inseguridad, la verdad es que se había extraviado en la selva y solo los había encontrado de vuelta gracias al llamado de Usopp

-Estaba explorando- dijo mintiendo de muy mala manera, pero se quitó la mirada penetrante de Robin, cuando de entre sus ropas sacó unas flechas.

La inteligente mujer se le quedó viendo a las flechas con interés -Proyectiles. Vaya se ve que hemos entrado a la zona de caza de los habitantes de esta selva-

Zoro precavido como siempre, se mostró desconfiado ante el significado de su descubrimiento -Estaban clavadas en un árbol. Sugiero que seamos cuidadosos, quizás no seamos bien recibidos, pero bueno vámonos pues-

El protector de Robin intentó adelantarse al grupo, pero no se fijó bien por donde iba y se tropezó con Luffy, situación que le enfadó bastante -¿¡Pero que demonios hace ahí tirado!-

Usopp tomó la palabra –Eh verás, resulta que tras darnos un relato explicito sobre sus experiencias sexuales, el se comió un hongo somnífero y cayó en un sueño profundo-.

-Es muy libidinoso, trae su mochila llena de hongos afrodisiacos- añadió Robin señalando el equipaje del dormilón.

Zoro se quedó con los ojos bien abiertos y con la boca cerrada, luego se empezó a reir a carcajadas –Jaja ¿Luffy tener vida intima? Sus impulsos sexuales son los de un niño de primaria, jaja se me hace que ustedes son los que se comieron unos hongos alucinógenos-.

-No estoy mintiendo, Luffy es bien calenturiento- respondió Usopp.

-Ya es suficiente, párenle a la broma. En fin, ya es hora de levantar al perezoso- dijo Zoro ahora de buen humor, acercándose al capitán le dio una patada en las costillas.

Luffy se despertó de golpe, se reclinó y ni siquiera le importó haber recibido un puntapié en una zona dolorosa -Um, que… ¿Comida?- preguntó confundido mientras su cerebro entraba en marcha.

Usopp se quedó boquiabierto con la reacción tan anormal del mugiwara -Es resistente al dolor ¿pues de que está hecho? ¿De goma?-

Robin por su lado ya se acercaba al chico para presentarle unas frutas –Seque tenias hambre desde antes de dormir, espero esto te sirva por mientras-

-Ah gracias- respondió Luffy y un segundo después la comida ya estaba en su estomago.

La chica no perdió tiempo y cogió su mochila -Eso llamo apetito voraz. Capitán, ahora que ha despertado podemos continuar-.

Luffy chocó sus puños y puso una gran sonrisa en su rostro-Ahora si ando al cien, estoy listo para lo que sea-

Robin observó con detenimiento las montañas que estaban a lo lejos, eran verdes y estaban cubiertas de niebla permanentemente, era una maravilla, pero no había tiempo de quedarse a pensar, tenían que llegar lo mas pronto posible.


Una hora después en un acantilado.

Nami se encontraba a la orilla de un desfiladero, era enorme, asomándose para abajo podía calcularle una caída de trescientos metros y que al fondo había un rio salvaje y rocoso. Tras treinta segundos dejó de observar el fondo del barranco. No tenía tiempo para admirar a la naturaleza, ya que tenía una preocupación que no podía seguir ignorando.

–"Ese monstruo, tiene la inteligencia de un humano, el mismo dijo que fue uno. Es un rival de cuidado. Ojala ya se haya cansado de buscarme"-.

Nami era una mujer inteligente que estaba consciente de sus fortalezas y debilidades, ella era sigilosa y ágil como una gata, su estilo era utilizar su ingenio y gracia para infiltrarse y pasar desapercibida. Enfrentarse cuerpo a cuerpo era algo que prefería evitar y pues hacerlo contra una bestia más fuerte y veloz que ella era algo fuera de su alcance.

Por unos minutos la chica se fue alejando del acantilado. La zona de la selva donde ella se encontraba tenía la peculiaridad de ser bastante accidentada, por todos lados había afloraciones rocosas las cuales conforme se iba alejando del acantilado iban disminuyendo y es que el camino iba de bajada.

-¿Cómo le puedo hacer? Voy a necesitar algunas reservas, de seguro esta misión me tome días y luego no se pilotar avionetas, mmh, por lo pronto me preocuparé por encontrar un refugio, alimento-

La joven ladrona empezó a avanzar, subiendo por un escarpado monte. Por quince minutos estuvo caminando con calma, observando la naturaleza en búsqueda de alguna cueva donde pudiera pasar la noche. De pronto el potente sonido del aullido de un lobo la dejó paralizada y provocó que una corriente eléctrica bajara por su columna vertebral causándole escalofríos

-"El está aquí. Pero si me bañe hace rato"- se dijo a si misma completamente alerta, el aullido del monstro se había escuchado muy cercas –"Tengo que moverme"-

La chica salió del susto y bajó su postura para poder moverse más sigilosa, entonces empezó a moverse con cuidado, manteniendo los sentidos al tope.

A unos cincuenta metros de con Nami, estaba el salvaje Jyabura olfateando el ambiente, su sensible nariz detectaba el aroma natural de una mujer, el cual lo hizo saborearse y gritar -¡Puedo olerte mujer, no creas que podrás ocultarte con mucho tiempo!-

Nami escuchó el grito y pudo darse una idea de donde estaba el hombre lobo –"Viene de detrás de mi, ese loco puede olerme aunque ya no traigo desodorante ¿Cómo me lo puedo sacar de encima?"-

La tensión era grande, la adrenalina corría los sus venas, tenia que pensar en un manera de enfrentarse al monstruo y tenia que hacerlo ya.

Observó sus alrededores Silenciosamente la pelinaranja comenzó a subir de vuelta, manteniendo su postura semi agachada, conforme lo iba haciendo se ocultaba detrás de arboles para observar con detenimiento el panorama.

Tras ascender de regreso unos cien metros, ella escuchó unos ruidos de entre unos arbustos, rápidamente se escondió detrás de un árbol y sacó su pistola de entre sus pechos, asomándose con cuidado se le quedó viendo a esos arbustos lista para reaccionar.

Al final resultó que de esa maleza salió un inocente cerdo salvaje que buscaba alimento en el suelo

-"Uff menos mal"- pensó suspirando y relajando sus hombros.

-Hola preciosa- le llamó una voz desde atrás de ella tomándola por sorpresa

Nami reconoció esa manera de hablar tan atrevida, volteando de nuevo al frente contempló a su viejo amigo – ¡Jango! ¿Cómo es que estas vivo?- le preguntó en voz baja completamente sacada de onda, mas entonces recordó que nunca haba revisado sus signos vitales y por lo visto tampoco lo habían hecho los soldados.

-No lo se, desperté y encontré que había muchos soldados muertos, al igual que Fullbody- lamentó el extravagante piloto entristeciéndose por la perdida de su amigo.

-Lo se, pero escúchame tenemos que irnos de aquí, un monstruo anda rondando y me quiere comer- explicó Nami sabiendo que en cualquier momento podría aparecer la bestia.

Jango le enseñó un rifle AK-47 -Descuida, sea lo que sea lo mataré con este regalo que me dejaron esos soldados muertos-.

De un segundo a otro, una sombra apareció detrás del hombre

-¡Jango, atrás de ti!- le advirtió Nami con un grito, pero resulto ser demasiado tarde, unas largas garras atravesaron el pecho del piloto.

El hombre lobo Jyabura había aparecido de sorpresa y ahora traspasaba por la espalda a Jango, alzándolo al aire le habló con desprecio -Tu no mereces ser mi presa-

Lo que Nami contempló a continuación le dejo completamente aturdida; Jyabura usó su fuerza sobrehumana para partirlo a la mitad por la cintura matándolo al instante, sus vísceras se derramaron al suelo manchando todo, pero el monstruo no se contentó y aplastó el cráneo de Jango con una mano provocando que sangre y materia cerebral saltaran e incluso salpicaran a Nami

–La sangre de este tipo no me pone loco, que sin chiste-

-¡Oh dios mío! ¡OH DIOS MIO!- Exclamó Nami poniéndose las manos sobre su cabeza, la escena resultó tan perturbadora y asquerosa que su estomago se le revolvió y no pudo evitar caer de sentón y vomitar en el suelo. Su cuerpo temblaba descontroladamente, nunca antes en toda su vida había visto algo tan impactante.

-Ahora tu y yo jugaremos, tu papel es ser la indefensa y aterrada presa, yo seré el poderoso y hambriento cazador, tu correrás y yo te acecharé, en un momento te atraparé y te convertirás en mi cena- le dijo Jyabura entretenido con tener acorralada a su presa contra un árbol, poniendo la mirada sobre los pechos de ella, se saboreó –Mmh, no se por que se me figura que tus bubis saben exquisitas, será por que se ven tan suavecitas y carnosas. Apuesto a que su sabor me va a sorprender-.

Nami al fin reaccionó y sacó de entre sus pechos su pistola de emergencia –Aquí esta la sorpresa que ocultan, maldito- le dijo disparándole un balazo en el estomago. El monstruo se agachó en dolor, ella no le dio tiempo de recuperarse, le lanzó una de sus bolas de humo en la cara para atontarlo, con agilidad se lanzó al frente para recoger el rifle que Jango había traído

-"Necesito distancia para acribillarlo, de un golpe me mata y uno solo de sus rasguños me podría desangrar"- pensó levantándose y echándose a correr de subida, recorriendo el mismo camino de vuelta.

La chica volteó atrás, no podía observar que estaba pasando ya que la bola de humo aun no se disipaba, pero por lo visto le estaba agarrando ventaja a la bestia

-No voy a morir, tengo un propósito y ni siquiera ese lobo me va a detener- se dijo a si misma agarrando valentía. Sacando fuerzas de voluntad corrió lo mas rápido que pudo, esquivando rocas y arboles subió unos cincuenta metros. Echando vistazos para atrás de vez en cuando, se dio cuenta el animal no iba siguiéndola, hecho que se le hizo muy raro.

-¿Me buscabas?- le preguntó Jyabura apareciendo frente a ella.

Nami se dio la vuelta al frente y le apuntó con ambas armas -¿Pero como apareciste?-.

El hibrido de humano con lobo se apretaba la nariz y sangraba un poco del abdomen, pero aun asi sonreía –Has noqueado mi sentido del olfato, felicidades. No obstante eres muy lenta-

En un inesperado movimiento el monstruo se le echó encima derribándola al suelo haciendo que se diera un duro golpe que le sacó el aire, entonces con sus manos la detuvo de los brazos impidiendo que alzara las armas. Entonces se le quedó viendo a los pechos de ella, se le antojaban tanto que empezó a babear –Por haberme herido te despojare de tus atributos estando viva, te va a doler mucho, pero tu te lo buscaste-

La baba del animal cayó sobre el cuello de Nami, esto la asqueó y puso furiosa –¡Repugnante malnacido, al que le va a doler mucho será a ti!- le gritó aprovechando que sus piernas estaban libres para darle una patada en las partes bajas, el hombre lobo la soltó y se hizo para atrás en dolor.

Nami se puso de pie y recogió sus dos armas, entonces le apuntó con su pistola a la frente de Jyabura –Ningún hombre ha puesto dedo sobre mi, nadie sabe que se siente tocar mis pechos, mi cuerpo es virgen en todo sentido ¿Creíste que pondrías tu asquerosa lengua sobre mí cuerpo? ¡Vete al diablo!-

La ladrona dio un disparo a la frente de Jyabura y este cayó desplomado al suelo.

La chica suspiró y se dio la vuelta, su enojo la había hecho sacar lo mejor de si y reaccionar para acabar con el desquiciado monstruo.

-Creo que debo de ir al acantilado para relajarme un rato- se dijo a si misma emprendiendo su camino de regreso, tras recorrer unos treinta metros sintió un mareo que la hizo tambalearse un poco, se puso una mano en la frente y se detuvo, no tardo en darse cuenta que era una respuesta tardía a la caída –"Esa sacudida que me dio me conmocionó, pero debo de esforzarme"-

Anteponiéndose a los mareos la chica continuó subiendo, su mirada estaba algo borrosa y no era para menos; hoy se había dado dos sobresaltos muy fuertes.

Al entrar a la zona rocosa, ella comenzó a tener dificultades de equilibrio, estaba mareándose mas, perdiendo la orientación y el cansancio ya estaba haciendo de las suyas. Todo esto provocó que en un momento ella se tropezara con una de las tantas piedras, naturalmente los reflejos hicieron que ella amortiguara con sus manos, lamentablemente una mano aterrizó sobre una afilada roca.

-Ouch, pero que perra suerte traigo hoy- dijo ella poniéndose de pie y observando la cortada que se había hecho. No había duda, necesitaba un descanso ahora mismo.

Buscó un lugar libre de piedras y se tiró de espaldas en el suelo, cerró sus ojos y trató de pensar positivamente –"Vamos, el despistado de Luffy ya habría muerto de encontrarse en mi situación, yo tengo el instinto de supervivencia y el no"- se dijo a si misma, quien sabe por que razón últimamente pensaba bastante en ese simpático joven ¿Seria que le caía bien y la hacia reír? ¿O seria por que siempre le subía la autoestima? ¿O seria su perseverancia?

-"Es diferente a los demás hombres, se ve inocente, es un buen chico"- pensó a la vez que ponía una sonrisa, ese explorador como que contagiaba con su optimismo y eso que no lo tenia frente a ella

-¡Pero por que estoy pensando en el en estos momentos!- gritó al darse cuenta de que estaba soñando despierta –Estos golpes ya me afectaron la cabeza, mejor me voy-

La joven ladrona continuó su camino de subida, hasta que escuchó a alguien hablar.

-Sangre-

-No… no puede ser- balbuceó ella volteando hacia sus espaldas, el hombre lobo estaba detrás de ella sonriendo maliciosamente, su mirada era distinta a la de antes; sus ojos eran completamente blancos y daban la impresión de que ahora era más animal que humano.

-Tu sangre, huele rico- pronunció Jyabura olfateando de nuevo, el olor de la sangre que salía de la mano de la chica estimuló tanto al salvaje que su cuerpo empezó a estremecerse.

Nami observó la frente de su oponente, el impacto de bala solo le había causado una herida, pero no había penetrado su cráneo –"Los huesos de este monstruo son resistentes, no dejan pasar las balas ¡Maldición!"-

La ladrona esta vez disparó una ráfaga con el AK-47 a los muslos del lobo para que este no pudiera correr tan rápido.

La chica no tenia muchas oportunidades, se echó a correr con torpeza, su cuerpo no funcionaba de la misma manera, pero al menos su capacidad de pensar seguía intacta –"Lo llevaré al acantilado, le descargaré todo lo que trae el rifle y lo haré caer. Es la única manera de asegurarme que muera"-

-¡Corre lo que quieras, nunca podrás escapar!- le gritó Jyabura furioso sin recuperarse aun del los disparos que acababa de recibir.

-Esto es lo malo de trabajar sola, no tengo ayuda- renegó corriendo lo mas rápido que su cuerpo le permitía, ni siquiera podía ver bien por donde iba y ya para cuando se dio cuenta estaba en la cima de un montículo de tierra, esto significaba que estaba mas visible –"Mi cabeza me duele, ya casi no puedo mas"- pensó sintiéndose muy cansada y afectada por los latigazos que había sufrido en la avioneta y por el lobo.

El gruñido de Jyabura se escuchó y Nami pudo darse cuenta de que el estar arriba del montículo también significaba que estaba rodeada, podía ser atacada por cualquier dirección, había arboles y maleza por todos lados y ella estaba en un centro expuesto.

Los gruñidos del salvaje empezaron a escucharse más y más, pero nunca venían de la misma dirección, parecía como si Jyabura estuviera dando vueltas en círculos, jugando con ella, provocándole tensión, buscando hacer que cayera en la desesperación, tal como un cazador fintea a su presa.

-¡Sal de una vez hijo de ****!- le gritó Nami empezando a dar vueltas sobre su posición, apuntando con su pistola y con su rifle en distintas direcciones

-¡No seas cobarde!- exclamó de nuevo producto de que la desesperación se empezaba a apoderar de ella. Desafortunadamente tras ese último grito sintió otro fuerte mareo que provocó que tambaleara un poco, se encorvara y cerrara los ojos, quedando de esta manera vulnerable a un ataque, en especial su espalda, la cual por la postura que ella asumía estaba expuesta a un ataque, hecho que no pasó desapercibida para el maniaco cazador.

Tres segundos después, un desgarrador grito de la joven alteró la paz de la selva, la ladrona estaba de rodillas experimentando un intenso dolor y ardor en la espalda, abriendo los ojos con dificultad giró el cuello y sacó su tronco hacia enfrente para así poder contemplar la fuente de su dolor, casi se quedó sin aliento al ver que tenia tres horribles y profundos rasguños verticales que recorrían gran parte de su espalda.

Jyabura alzaba su garra izquierda al aire la cual estaba teñida de rojo –La presa nunca debe de dar la espalda, por que el cazador es cruel y no le importa ser traicionero- dijo muy sonriente y orgulloso con haber herido a su presa.

-D-d-duele mucho- se quejó Nami cerrando un ojo y poniendo una expresión de sufrimiento, este dolor era muchísimo mayor que el que resultaba de coserse heridas a mano y sin anestesia. Aun así ni una lagrima salía de los ojos de ella, era una mujer resistente, cualquiera otra hubiera cedido al llanto tras recibir unas cortadas tan grandes.

Jyabura relamió sus ensangrentadas garras y se quedó maravillado al probar su sabor

–Increíble, sabe mejor que la sangre de los hombres ¡Es exquisita!-

El hombre lobo alzó la cabeza y soltó un potente aullido de victoria que retumbó con eco en la selva.


En esos precisos momentos en las montañas Rumba

Luffy y su equipo habían avanzado sin parar y a paso rápido, por lo que ahora estaban en las majestuosas montañas Rumba las cuales estaban cubiertas permanentemente por niebla. Si no fuera por que tenían mapa, localizadores GPS y brújulas ya estuvieran extraviados.

El sonido del aullido de un lobo llegó a los oídos de los cuatro provocando que se detuvieran.

-¡Genial, eso se escuchó como un súper lobo gigante misterioso!- exclamó Luffy con sus ojos brillantes como estrellas.

-Que aullido tan potente, no viene de un lobo común. Quisiera enfrentar a ese lobo- comentó Zoro sin dejarse maravillar de mas, pero con deseos de encontrarse con ese animal.

Usopp temblaba y sudaba completamente aterrado por ese sonido-N-no s-s-se que tiene d-d-de bueno conocer a un lobo monstruoso-

Robin no decía nada. Su expresión facial era de concentración y el hecho de que se tomara la barbilla con una mano dejaba claro que estaba pensando bastante.

-Zoro vamos a cazar a ese lobo- dijo el emocionado Luffy indicando hacia la dirección de donde había venido el sonido.

-Espere capitán Luffy-

-¿Qué pasa Robin?-

La científica explicó en base a sus amplios conocimientos –Los lobos no son fauna característica de esta selva, generalmente habitan en bosque o el desierto-.

Luffy no entendió casi nada -Pero el aullido era como de un lobo-

-Es intrigante. Pero no tenemos tiempo de desviarnos, que lo hayamos escuchado no significa que el animal este cercas- aconsejó la mujer observando su reloj.

-Esperen- interrumpió Usopp –El susto hizo que me dieran ganas de ir a hacer pis. Espérenme un rato por favor-

-De acuerdo, solo no te vayas a perder- le dijo Zoro provocando leves risas en Luffy y Robin -¡Hoy no me he perdido!- les corrigió, pero no le creyeron.

Usopp por su parte se empezó a alejar bastante del grupo, no por miedo a que lo vieran, sino por los mismos nervios que traía –"Este lugar es peligroso, quizás en lo mas profundo de la selva haya cosas horribles que jamás hayamos visto"-

El narizón siguió caminando hasta que en un momento escuchó un leve ruido proveniente del suelo – ¿Uh, que fue eso?-

Inesperadamente una red salió del suelo y se alzó atrapando a Usopp dentro, el chico quedó atorado en una posición muy incomoda -¡Ahhh he caído en una trampa, me voy a morir!- exclamó cayendo en el pánico.

Un simio muy extraño se acercó a la trampa, este animal tenía la peculiaridad de que vestía una camisa.

Usopp dejó de hacer escándalo y se quedó atónito al ver al animal –No puedo creérmelo, es imposible que un simio haya hecho una trampa-.

-Tienes razón- le dijo un hombre saliendo de entre la maleza, andaba descalzo y sin camisa, era blanco y su cabello rubio tenía una forma extraña como de cebolla

-Un simio común no podría construir trampas, pero un simio entrenado como Masira si es capaz de eso y más-

-¿Qué hacen un hombre blanco y un simio superinteligente en esta selva?- se preguntó el asistente de Luffy.

Regresando con el equipo Luffy, los tres se encontraban inquietos por la tardanza de Usopp.

-Mmh, parece que también se ha perdido. Esperemos y una bestia salvaje no lo haya despedazado- dijo Robin.

-¡Waa no digas cosas tan espeluznantes Robin!- gritó Luffy haciendo los ojos bien grandes.

-Ya les dije que yo no me perdí- se defendió Zoro defendiendo su honor con todo.

Luffy se tiró de rodillas y alzando los brazos empezó a armar un escándalo -Usopp ha sido atacado por una bestia ¡USOOOOOOOOOOOOOOOPP!-

Una vena se marcó en la frente de Zoro y volteó a ver a Robin -Mira lo que provocaste mujer-

-Solo estaba planteando una situación real y totalmente posible, señor espadachín- le respondió con elegancia.

Zoro iba a contraatacar, pero se detuvo y empezó a voltear en todas direcciones y a apuntar con su Shotgun adonde su mirada se movía –Oh no, parece que tenemos compañía-

-¿Cómo lo sabe?- preguntó Robin mirando también a todos lados pero sin ver nada a través de la niebla.

Zoro empezó a ponerse muy en guardia -Siento presencias hostiles-

-¡Liberen a Usopp presencias hostiles!- gritó Luffy furioso.

Una mujer salió de entre la niebla y se plantó frente al grupo, traía un corto vestido rojo, era blanca, alta, esbelta, en pocas palabras era una hermosura. Pero su arco apuntaba directo a la cabeza de Luffy

-Como guerrera de Shandia, no puedo permitir que profanen mas nuestra tierra- les dijo con desprecio alzando su mirada.

-Libera a Usopp, mujer grandota- le reclamó Luffy viéndola feo.

La mujer sintió como si le dieran un ataque directo al corazón –¡Ay, como te atreves! ¡Ningún hombre antes me había hablado de esa manera!-

Luffy no se dejó intimidar -Pues acostúmbrate, que los que atacan a mis Nakamas no se la acaban conmigo ¡Dime donde tienes a Usopp!-.

La mujer tampoco cedió su postura -Estas firmando tu muerte, hombre maleducado. Sigue retándonos y tu junto con todos tus amigos terminaran en la tumba, tal como se lo merecen por habernos causado tanto daño-

-Luffy, te recomiendo que no hagas enojar mas a esta mujer. Tenemos mas compañía- le dijo Zoro a la vez que muchas figuras humanas se les rodeaban a unos veinte metros armadas con arcos y lanzas.

-Un momento Luffy ¿no serán los aborígenes a los que estábamos buscando?- le preguntó Robin

-Zoro baja las armas- le dijo Luffy a su mejor amigo, entonces se inclinó ante la guerrera –Por favor, te ruego que no lastimes a mis amigos-

La mujer se acercó a Luffy y se le quedó viendo interesada -¿Estas diciendo que darías la vida por ellos?-.

-Sin dudarlo, cuando alguien es especial para mi estoy dispuesto a dar lo que sea, incluso mi vida- respondió Luffy sometiéndose a la mujer.

La guerrera apuntó con su arco a la cabeza de Luffy –No mientas-.

-Adelante dispara y ve que estoy diciendo la verdad- le dijo Luffy alzando la vista para verla a la cara.

Urouge dio un paso al frente y exclamó -¡Boa Hancock-sama, recuerde lo que le dijo su padre!-

-¡Luffy no la mires a los ojos!- le advirtió Robin sabiendo que la guerrera podría tomarse todo como un reto.

-Soy un explorador profesional, no temo a la muerte- aseguró el Mugiwara.

El brazo de la guerrera Hancock empezó a temblar y por consiguiente su arco, parecía como si se estuviera intimidando con Luffy –Este hombre, este…hombre-

Urouge notó que la mujer estaba comportándose diferente a como de costumbre -¿Hancock-sama que le esta pasando?-

Continuara…


25 hojas Word, nuevo record de tamaño ¿Se les hizo largo? Espero y no por que de vez en cuando van a salir algunos capítulos extensos.

Luffy ha creado un malentendido por andar interesándose en los hongos y ha terminado con su mochila llena de hongos afrodisiacos (¿Los utilizara en algún momento de su aventura? Esa es la incógnita). Zoro sigue de antisocial, mientras que Usopp y Robin han empezado a relacionarse y llevarse bien. El objetivo de Robin se ha revelado.

Pero ahora que están rodeados ¿Sucederá algún milagro que los salve? ¿Qué pasa con Boa Hancock? ¿Qué le depara a Usopp?

Nami por su lado se ha encontrado en una difícil situación, sus dos acompañantes han muerto y tras enfrentarse con el salvaje y desquiciado Jyabura ha resultado con una horrible herida ¿Cómo saldrá de esta? ¿Hay alguien que pueda ayudarla?

Aun quedan sueltas algunas cuestiones ¿Dónde esta Lucci? ¿Cómo esta Chopper? ¿Quiénes mas están ocultos en la selva?

Antes de despedirme quisiera agradecerles por todos sus reviews, me ha sorprendido el apoyo que he recibido en este proyecto.

Nos vemos en el siguiente capitulo el cual ojala alcance a subir la semana que entra.