¡Hola!
Aquí les traigo el cap, un poco adelantada pero mejor para ustedes, ¿no? n_n
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece es de Rumiko Takahashi.
Capitulo 4. Conversación pendiente.
A la mañana siguiente, Ahome despertó como lo hacía siempre, miró a todos lados y Sesshoumaru no estaba, tal vez necesitaba tiempo a solas, aunque irse sin su permiso era algo que no iba a permitir, alzó la mano y la cadena apareció, pero no jalo de ella; el taiyoukai podría estar en una batalla, si lo jalaba podía significar la muerte para él. Se levantó sacudiendo sus ropas, comenzó a caminar hasta donde estaba Sesshoumaru, no se había ido demasiado lejos, además, el collar no se lo permitiría, lo encontró en el río bebiendo de las aguas, él ya había sentido su presencia pero la ignoraba, Ahome sonrió de manera divertida.
—¡Osuwari! – Grito haciendo que Sesshoumaru cayera al agua.
—¡¿Se puede saber por qué lo hiciste?! —Gruñó muy molesto.
—¿Y se puede saber por qué te vas sin mi permiso? —Contraatacó la miko callando al taiyoukai —además, ¿quién te crees que eres? ahora yo mando…
Sesshoumaru ya estaba perdiendo la poca paciencia que aún le quedaba en esos momentos, pero a como de lugar se tenía que contener, por nada del mundo podía matar a esa mujer, el maldito collar lo mataría a él si ella perecía, se levantó todo empapado, odiaba que sus ropas se mojaran, salió del caudal para ir con la mujer, que para entonces se había ido de regreso a donde estaba.
—Si tan solo, volviera a ser la de antes —pensó el taiyoukai con algo de tristeza.
Camino algo lento, sinceramente no quería ver a la mujer con esa actitud, la encontró juntando sus cosas, permaneció a distancia, no quería siquiera que lo viera pero seguro ya sentía su presencia, levantó la mochila y estaba dispuesta a seguir con su camino pero Sesshoumaru la detuvo.
—¿Ahora que quieres? —preguntó de manera seca.
—Caminando al ritmo que vas no llegaremos este día —respondió de igual manera.
—¿Qué quieres entonces? No puedo volar —musito de manera irónica.
—Pero yo sí —respondió en un susurro.
De acuerdo, Ahome no podía creer lo que ese taiyoukai le decía, ¿se estaba ofreciendo? Había dos opciones, o el látigo era más especial de lo que creía como para cambiar la actitud del taiyoukai, o Sesshoumaru se volvió loco, ¿qué le estaba pasando? Desde anoche que actuaba muy raro.
—Sinceramente debo decir que estás mal de la cabeza ¿sabes? ¿Por qué justamente tú te ofreces sin que yo te lo ordené? Me parece a mi o algo tramas.
—Yo nunca lo he ofrecido, solo te lo he recordado y ahora supongo que quieres que lo haga —aclaró el taiyoukai.
—Ciertamente no confió en ti, pero en algo tienes razón… no llegaremos hoy si vamos caminando, así que esta bien, llévame taiyoukai.
A Sesshoumaru ciertamente le molesto no ser llamado por su nombre, aunque casi nunca lo hacía; la tomo de la cintura.
—Oye —se quejó algo molesta.
—No creas que me agrada esto —Se excuso con indiferencia.
Mentira. Si le gustaba sentir ese bello cuerpo tan cerca suyo, sentir el dulce aroma que emanaba; ya era suficiente, los rodeo en una esfera de luz y se elevaron en el aire, en menos de una hora ya se encontraban en la aldea, ciertamente a Sesshoumaru no le gustaban las aldeas humanas, las odiaba, pero tenía algo que hacer en esa aldea, soltó a la joven miko, la cual se veía un poco mareada.
—¿Por qué tenías que ir tan rápido? —Se quejo la joven.
—Quería llegar rápido, no me gusta viajar contigo a mi lado —respondió seco.
—En fin, tengo algo que hacer, puedes irte a donde quieras mientras no este —Dijo para luego alejarse.
Sesshoumaru la miro extrañado, por un segundo creyó haber notado tristeza en las palabras de la joven, pero no podía distraerse, tal vez esa sería la única oportunidad que tendría para terminar lo que empezó hace tres años.
Se encontraba en el bosque, pocos días después de la muerte de Inuyasha, vagaba por los árboles cercanos, sin llegar a la tumba de ellos. nunca se digno a ir por orgullo, indignación, odio, así pensaba, esa era la razón para no ir, pero había algo más que negó desde el momento en el que vio a su medio hermano muerto en medio de la aldea casi destruida, en ese día que había vuelto para rondar el bosque se encontró con alguien con quien siempre quiso hablar.
—Hasta que al fin te dignas a salir de esa inmunda aldea, mujer —resonó su tono seco y frío.
—Sesshoumaru-sama —murmuro con voz ronca.
—Tengo un par de preguntas que hacerte, y quiero respuestas —demandó cortante.
—De acuerdo Sesshoumaru-sama —respondió la mujer sin demostrar miedo.
—¿Dónde esta la chica? —Interrogó seriamente.
—¿Chica? —Repitió la mujer sin entender a quién se refería.
—Si no recuerdo mal su nombre es Ahome —disimulo el hecho de que sabía perfectamente su nombre —¿Dónde esta? —pregunto más severo.
—Ella se ha ido —respondió sin rodeos con voz melancólica.
—Se ha suicidado —afirmó, malinterpretando lo que la mujer dijo y también con algo de tristeza.
—No, Sesshoumaru-sama —cuando escucho la negativa sintió un gran alivio —ella ha vuelto a su mundo —, el taiyoukai le miro extrañado —usted debió darse cuenta de que Ahome no pertenece a nuestro mundo, donde solo hay guerra y desolación, ella es de un lugar mucho más pacifico.
—¿Cómo vuelve a ese mundo que mencionas mujer? —Interrogo algo curioso, sin demostrarlo.
—Lamento decirle que, ni siquiera usted podría pasar, ya que se necesita el poder de una miko y un fragmento de Shikon —le respondió tranquilamente.
—Nunca dije que quería ir al mundo de esa humana —respondió lo más distante que pudo.
—Si es así, ¿por qué le interesa su paradero? —cuestionó la mujer dejando al taiyoukai mudo por unos segundos.
—Eso no le incumbe —replicó indiferente para luego voltearse.
—He sentido su presencia desde ya más de seis meses, —Sesshoumaru se paro en seco —había estado merodeando la aldea cada vez que Ahome volvía de sus viajes —agregó logrando que el taiyoukai la mirara.
—¿A qué quiere llegar? —Interrogó algo perturbado.
—Puedo verlo en sus ojos… un sentimiento cálido que usted siente por Ahome.
—¿Sentimientos yo? —sonó cínico —¿A quién crees que le hablas humana insolente?
—Si no es sentimiento lo que tiene, entonces explíquele a esta "humana insolente" lo que es, usted venía cada día que el grupo llegaba, se quedaba a distancia prudente, en contra del viento para evitar ser localizado y a pesar de solo ver con uno de mis ojos sé, que usted tenía ojos solo para ella.- Sesshoumaru se quedo callado, no sabía como explicar su comportamiento.
—¿Cómo sabes que era yo él que estaba merodeando? —Pregunto de manera seca.
—Lo he visto varias veces, pensé que era mi imaginación, y no lo era, pero nunca dije nada para que Inuyasha no se enloqueciera e iniciara una pelea con usted, siempre lo veía contemplando a Ahome sin mostrarse en las sombras —. El taiyoukai nunca se había percatado de que esa mujer lo veía —usted siempre deseo a Ahome y no de manera carnal, si no de tenerla siempre a su lado, pero nunca se atrevió a decirle algo, que usted la...
—Suficiente —ordenó severo —eso no es cierto mujer, odio a los humanos.
—Si no es cierto, ¿por qué merodeaba siempre la zona cuando ella estaba? ¿Por qué siempre la miraba solamente a ella? ¿Por qué razón venir hasta aquí si odia a los humanos? ¿Por qué mirar a una raza que odia?
—Dije que fue suficiente —dijo alzando la voz, había venido por respuestas y al final termino siendo él el interrogado —una palabra más y juro que…—Levantó su mano que brillaba intensamente por el veneno.
—No me quedan muchos años, pero si usted me quita la poca vida que me queda Ahome jamás se lo perdonara —Sesshoumaru abrió los ojos más de lo normal, era cierto, esa mujer era muy valiosa para la miko —Sesshoumaru-sama cree que los sentimientos son debilidad.
—Si, lo creo y lo son.- Contestó fríamente.
—No es así, en verdad… son una fortaleza, —el taiyoukai le miro de manera fría —cuando usted se de cuenta sabrá de lo que hablo, los quiera o no, siempre los tendrá, sin importar cuanto intente ignorarlos —Sesshoumaru volteo, ya había hablado lo suficiente— ¿Visitara a Inuyasha?
—No cuente con eso —. Respondió altanero, dio un par de pasos pero la mujer lo detiene al hablarle.
—Dudo que ese odio que tanto dice tener por Inuyasha sea verdad —¿A qué venía eso? Sesshoumaru no entendía en lo más mínimo —. Cuando tengas el valor suficiente para ir a su tumba te darás cuenta de lo que hablo.
—No me creas cobarde mujer —replicó —¿sabe cuando volverá de su mundo? —Cambio rápidamente al primer tema.
—No, no lo sé, pero si vuelve… seguramente ya no será la misma que alguna vez conoció —dijo la mujer mientras se arrodillaba para juntar hierbas medicinales.
—¿Por qué dice tal cosa? —Interrogo perturbado.
—Si ella vuelve usted se dará cuenta de lo que le digo… hasta ese entonces esta platica quedara pendiente porque, seguramente, usted querrá saber el porque de su cambio —le respondió.
—Si vuelvo a hablar contigo, juro que seré totalmente abierto y sincero a lo que diga.
—Eso significa que no volveremos a cruzar palabra verdad—. Le respondió la mujer con cierto sarcasmo.
—Eres más lista de lo que esperaba, pero solo el tiempo dirá… si volvemos a cruzar palabra alguna.
—Para la próxima, ¿le molestaría llamarme por mi nombre? —preguntó con suavidad la mujer, levantándose del suelo.
—Para la próxima, tal vez lo haga —susurro aquel orgulloso taiyoukai, que termino con más dudas de las que tenia antes.
Sesshoumaru después de ese encuentro no volvió a hablar con la anciana, pero ahora que vio el drástico cambio de Ahome tenía que saber lo que pasaba, y seguro esa humana sabía exactamente lo que sucedía, el porqué su personalidad se había invertido de tal manera; camino por el interior de la aldea, aún era muy temprano como para que algún humano estuviera despierto, se paro en medio de la villa, buscando el aroma de aquella mujer que pronto encontró, volvió a su caminata lenta llegando a una cabaña un poco apartada del resto, justo en ese instante salió la mujer.
—¡Sesshoumaru-sama! —Exclamó con sorpresa la mujer al verle —, nunca creí que volvería a verle.
—Tenemos una conversación pendiente… Kaede —musitó secamente como era de costumbre.
—Por favor, pase —pidió la anciana corriéndose a un costado.
La idea de entrar en la cabaña de una humana no le era algo agradable, pero no tenía tiempo para desperdiciarlo con disgustos sin valor, Ahome podría volver en cualquier momento y sacarlos de la aldea; entró a la cabaña muy humilde a su vista, después de todo solo vivía esa mujer en aquella morada, se sentó en el suelo, permanecía tranquilo a pesar de tener cierta impaciencia por saber lo que le ocurría a la miko del futuro.
—Seguramente puede verlo ¿verdad? —La mujer lo miro y el taiyoukai paso sus dedos por la cadena.
—Es borroso, pero si lo veo… un collar de esclavo, ¿Ahome se lo puso? —El asintió —jamás espere que lo utilizara tan pronto.
—¿Acaso fuiste tú la que le enseño eso?
—Lo aprendió de un pergamino que le entregue, —respondió —nunca espere que lo utilizará contigo, más aun me sorprende que siquiera lo haya utilizado —se acercó al taiyoukai —, también veo el collar de perlas —Sesshoumaru frunció el ceño.
—Fue el primero que me puso, fue un descuido de mi parte, pero se perfectamente que aunque lo hubiera notado no había forma de esquivarlo a menos de que la matara —explicó el taiyoukai.
—¿Y por qué no la mato Sesshoumaru-sama? —Interrogó sabiendo perfectamente la respuesta.
—Yo, simplemente le perdone la vida —respondió mirando a otro lado.
—¿Por qué no es sincero Sesshoumaru-sama?
—¿Crees que miento anciana? —Cuestionó algo molesto su insolencia.
—Tus ojos reflejan la verdad, además usted siempre mira de frente cuando habla en serio, si ha volteado el rostro significa que no lo dice sinceramente —Sesshoumaru se quedo callado, esa mujer era demasiado lista como para engañarla con su indiferencia —. Recuerdo que usted juro ser sincero y abierto conmigo la siguiente vez que volviésemos a hablar.
—Tienes buena memoria anciana Kaede, en fin… sí, lo jure; y no faltaré a mi palabra —cerró los ojos dejando salir un leve quejido, sus heridas no estaban del todo bien.
—¿Está mal herido? —pregunto la anciana.
—Nada de lo que tenga que preocuparse.
—Pues la sangre en su hombro no me da la misma impresión— susurró palpando la camisa manchada con sangre fresca.
—Aconsejaría no tocarme anciana, aun sigo despreciando a los humanos —sugirió molesto controlando sus garras.
—Entiendo —, se aleja antes de que el taiyoukai pierda la paciencia —me doy cuenta de que no ha ido a la tumba de Inuyasha.
—¿Qué te hizo pensar que iría a la tumba de ese imbécil? —Respondió con una interrogante bastante disgustado.
—Nada, solo intuición, pero supongo que no fue…—el taiyoukai ni siquiera le miró —¿Te lo preguntas cierto? —Con esa pregunta captó su atención —¿Quiere saber porque razón Ahome tiene esa personalidad?
—Ha eso he venido —dijo sin rodeos.
—Le explicaré… el día en el que Inuyasha y los demás murieron, los poderes de miko que posee Ahome se corrompieron de manera colosal, no lo comenté, pero ella tenía un brillo oscuro en el momento que vio a sus amigos muertos, esa oscuridad se ha ido extendiendo.
—Por aquella corrupción Ahome esta actuando de esta manera.
—La oscuridad que nació en su corazón a causa de sus poderes, se han tomado su tiempo, para que una miko se corrompa por completo es necesario que pasen diez años, pero como ha utilizado aquel conjuro contigo esto reduce el tiempo a siete años.
—Contando que han pasado ya tres años, solo le quedan cuatro —dijo el taiyoukai meditando —¿No hay forma de revertir eso?
—Primero sería detenerlo, pero… la muerte de sus amigos y aún más la de Inuyasha, son la razón de su cambio, ahora ya no hay forma de que pueda olvidar sus cuerpos mutilados en la aldea.
—Ahora que lo dice… ¿Por qué le dejo con vida a ella sola?
Mientras tanto en el bosque, en el gran árbol, Ahome se arrodillaba frente a cinco tumbas, con varias flores a su alrededor que habían sido plantadas años atrás, cada una de diferente color, rosas rosadas casi blancas, para su amiga Sango, rosas amarillas para Miroku, rosas rojas para su amado hanyou, Inuyasha, gardenias para el pequeño Kohaku, y al final, en vez de flores había varios juguetes dados de los niños de la aldea, después de todo a Shippou le encantaban, una vaga sonrisa se formó en su rostro al recordar al pequeño.
—Shippou… tú me considerabas más una madre que una amiga —, acarició la tierra donde aquel pequeño fue enterrado —monje Miroku, Sango, ustedes siempre nos protegían cuando estábamos solos… o cuando Inuyasha era humano —miró las rosas rojas, con los pétalos aún brillantes por el rocío de la mañana.
—¡Ahome! —Gritaba el pequeño kitsuke con lágrimas en los ojos, se lanzó a sus brazos donde hay podía verse un gran chichón en su cabeza —¡Inuyasha me pegó!
—¡Inuyasha! ¡Osuwari! —Exclamó la miko con molestia lanzando al hanyou al suelo.
—Ahome ¿¡Por qué lo hiciste!? —Criticó Inuyasha.
—Eso te pasa por golpear a Shippou.
—Te lo mereces —Le saca la lengua lo cual hace que Inuyasha, aun como humano, se enfureciera.
Antes de que Inuyasha se lance contra Shippou, Miroku lo golpea con su báculo y lo noquea, cosa que le da risa a Ahome, no había porque preocuparse cuando le hacían eso, solo era para calmarlo, la risa tanto de ella como la del pequeño en sus brazos calmaba mucho el ambiente.
Una solitaria lágrima surco por el rostro la de mujer, esos momentos divertidos, alegres y en compañía, ya nunca volverían, Inuyasha a pesar de sus riñas con Shippou, eran buenos amigos; tomó una rosa roja entre sus dedos, clavándose algunas púas pero poco le importaba, su sangre cayó en la tumba del hanyou.
—Si estuvieses vivo, seguramente me dirías: "Tonta, mira lo que te hiciste." Seguro me dirías algo así ¿no es cierto Inuyasha? —Tomó algunos pétalos de la rosa más grande —y pensar que siempre me regañabas por no llegar pronto, que Naraku podría atacar mientras yo no estaba… cuanta razón tuviste Inuyasha, él aprovecho nuestro pleito y atacó la aldea… ustedes hicieron lo mejor posible, pero… perdieron.
Sesshoumaru desde hacía un rato que observaba a Ahome, el hecho de que ella estaba sufriendo era notorio, se acercó con cautela ya que la mujer estaba tan metida en sus pensamientos que no lo notó llegar.
—Ahome… —Dijo algo triste de verle así.
—¿Qué quieres? Te dije que quería estar sola, —gruñó de manera seca, volteó pero Sesshoumaru solo se había acercado —¡aléjate de aquí, largo!
Sesshoumaru poco la escuchaba, Ahome iba a levantar la cadena pero antes de poder intentarlo el taiyoukai la abraza, Ahome queda helada, ¿Qué le estaba pasando a Sesshoumaru como para actuar así?
—Llora… —Susurró.
Ahome no sabía que pasaba, estaba estática, de repente siente como varias lágrimas caen de su rostro, cerró los ojos fuertemente mientras correspondía el abrazo y Sesshoumaru recordaba las palabras de la anciana: "Por favor cumple… este deseo egoísta a esta vieja mujer." Él solo le respondió: "Tal vez…" El favor que le habían pedido era, consolar a aquella mujer que había perdido lo más importante de su vida…
Hasta aquí llega el cap de hoy.
Para los integrantes del foro de malos fics, les informó que no es necesario otro review puesto que voy muy seguido a revisar sus nuevas críticas, así que no se molesten en eso por favor, ahórrense el tiempo que yo me tomo diez minutos cada dia y leo las nuevas crítica que pueden haber.
Kasumi: Arigatou, por el review, y ciertamente no es bueno hacer un fic si no te gusta la trama, yo por suerte he guardado un respaldo que modificare sutilmente para que se ajuste a la nueva historia (Si es que no me gusta como va) pero por ahora va bien y no tengo tanto problema con cambiar el fic (Odio admitirlo, pero quedo mejor a comparación del anterior) me has subido el animo n_n
