Cap.4 - Privet Drive bajo ataque

La familia se abrazó con fuerza, puede que esa fuese la última vez que se viesen todos. Richard besó a su esposa para luego deslizar su boca al oído de ella - te amo Maryam Perséfone McDonald, y estos seguro, que bruja, squib o muggle, te hubiese encontrado.

Salieron fuera de la casa, parecía que el infierno se había desatado en las calles de Surrey.

Privet Drive nº4

Harry se incorporó con dificultad llevando una mano al costado, cuando la acercó a su rostro estaba empapapada de sangre. Se intentó levantar, pero un súbito mareo le hizo recostarse en la pared, antes de nada tenía que curar esa herida.

Apartó los restos de camiseta, que se habían quedado pegados con la sangre, haciendo una mueca de dolor. - Perra, me ha mandado un sectumsempra. Maldito el día en que a Snape le dio por inventar hechizos.

A todo eso, ¿dónde estaba la loca? Lo lógico es que Bellatrix le hubiese rematado mientras estaba aturdido. Miró a su alrededor con cautela, Lestrange estaba tirada en medio del cuarto, una mueca de furia cubría su pétreo rostro, la había matado.

Harry se dobló sobre sí mismo vomitando violentamente, había matado a la asesina de su padrino, a una persona,. ¡Dios!, nunca quiso volver a quitar una vida, con la de Voldemort tenía suficiente.

Se arrastró hacia su varita, degustando el amargo sabor de la bilis y la sangre en su boca. - Vulnera sanentur, vulnera sanentur - la herida del costado se fue cerrando hasta sólo dejar una marca blanquecina sobre la piel.

Una vez en pie, se acercó a Bellatrix y le arrancó la varita, ella ya no la necesitaría, pero él, nunca está mal tener una de repuesto. Salió a la calle corriendo para encontrarse con una panorama desolador.

Gente corriendo por la calle. Cadáveres regados por el suelo. Algunos de sus vecinos peleando con armas muggles para diversión de los mortífagos. Las casas incendiadas, el empedrado destruido. Risas, llantos y súplicas.

Harry corrió hacia Green Road, no podía perderlo, a ellos no. Por el rabillo del ojo vio a Decia Robbins, prima de Demelza pelear con tres motífagos; con un golpe de varita le libró de ellos.

- ¡Harry!, ¡cómo me alegro de que sigas vivo! - se agachó esquivando un crucio.-¡Uinculis incarcero! - unas cadenas de plata rodearon al mortífago -¡accio varita! Vi a Madame Lestrange entrar en tu casa, siento no haber podido ir a echar una mano.

- Es bueno verte en pie Debby, y no te preocupes. Bella ya no nos molestará - esquivó un rayo y mandó a volar a otro mortífago. - ¡Espalda, con espalda!

- ¿Está muerta? - peleaban sincronizados, cubriendo todos sus flancos.

- Sí, en el infierno. - Harry contuvo un gemido cuando un hechizo le quemó el brazo izquierdo.- Chloroformium Somnium - el encapuchado cayó dormido al instante.

- ¡Ey, ese no lo conocía! - Debby se llevó una mano al hombro - ¡cúbreme!

- Laoreet mollis - una explosión mandó a volar a siete mortífagos. Un gemido de dolor de Debby le distrajo levemente, se tiró al suelo al ver un rayo verde dirigirse hacia él - gracias quiddich...

- Lo siento, Harry. Pero cauterizar una herida duele una barbaridad. Por cierto, todos esos hechizos son nuevos, ¿verdad?

- Sí, ya os los mostraré. Ahora tengo que ir a Green Road, ¿vienes?

- No, encárgate de esa zona y de tu familia, yo he avisado a los refuerzos. Aguantaré por aquí hasta que lleguen.

- Cuídate, Debby.

- Tú también, comandante.- Débora realizo una corta parodia del saludo militar. Harry sonrió divertido, de verdad que un día de estos mataría a los gemelos Weasley.

Corrió a toda la velocidad que le permitían sus piernas. Mientras avanzaba librándose de enemigos sólo pensaba en una cosa, sus pequeños primos, no estaba dispuesto a perder a la única familia que le quedaba.

Una explosión le hizo salir volando. Cayó con fuerza al suelo rompiéndose el brazo izquierdo - tablae -. Aún corriendo une férula le cubrió la rotura.

Varios pops llamaron su atención, figuras vestidas de blanco aparecieron de la nada, dispuestos a defender a los ciudadanos muggles. Sus refuerzos habían llegado, no así la "Orden del Fénix"; el viejo se las pagaría, eso estaba claro, ¡momia interesada!

Una niña vestida de rojo corría desesperada, tenía que llegar a casa, las defensas la protegerían; arrastraba tras ella a otra niña. La segunda tenía la cara llena de churretones, había visto como asesinaban a su familia - tranquila Martha, todo estará bien.

Harry observó paralizado como un par de mortífagos emboscaban a dos niñas, una de ellas era inconfundible. Corrió con el alma colgando de un hilo, ¡a ella no!, cualquiera menos ella.

- Aeterna somnium - ambos mortífagos quedaron dormidos. - ¡Nela!, ¿qué haces aquí sola? ¿Y tus padres? - la abrazó con fuerza, la niña se colgó de él pasándole las manos por el cuello. La pequeña Martha Harris no podía dejar de ver la cara llena de sangre del joven, que contrastaba vivamente con su sonrisa cálida.

- No lo sé. Yo iba a casa, las barreras...- Harry, con un gesto de mano, les cubrió con un hechizo camaleónico

- No aguantarán pequeña, tus padres deben haber llevado a los chicos donde la ; os llevaré allí.

Con una niña en brazos y la otra agarrada de su mano, avanzó con cuidado, ocultándose entre las casas. Una explosión los dejó al descubierto.

- Finite Incantatem - el hechizo camaleónico se diluyó, dejándolos a la vista de todos. Harry apretó contra sí a Nela, al tiempo que ocultaba tras su espalda a Martha. - Harry Potter, el premio mayor. Por fin nos encontramos.