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Capitulo 3: Héroe
El último bandido cayó y sus fauces se llenaron de sangre.
"Presa" Pensó relamiéndose.
Miró a su alrededor y olfateo, Fantasma, su primo blanco, mordisqueaba un trozo de carne mientras que la humana que les acompañaba limpiaba su acero con un trozo de piel muerta.
El cambiapieles se inclino a comer.
Cuando Gabrielle abrió los ojos, el sabor de la sangre llenó su garganta.
Tocó sus labios, no sabía cómo probó la sangre por primera vez, lo único que sabía era que la maldición de los dioses caía sobre quien consumía carne y sangre humana.
"Fue el lobo, no yo" O eso quería creer.
Se incorporo con pesadez. Fantasma acudió a su regazo con el hocico teñido de rojo, Gabrielle miró la construcción que se alzaba sobre ellos.
El Túmulo de las Cataratas Lúgubres.
Suspiró con pesadez, había sido Farengar Fuego Secreto, el mago de la corte del palacio del Jarl, quien la había enviado hasta ahí.
Me han dicho que hay cierta tablilla de piedra en el Túmulo de las Cataratas Lúgubres, una piedra de dragón que supuestamente contiene un mapa de lugares de enterramiento de dragones. Ve al Túmulo de las Cataratas Lúgubres, encuentra esa tablilla que seguramente estará en la cámara principal y tráemela, es sencillísimo.
Este era el tercer grupo de bandidos que los atacaban.
"Sencillísimo... Viejo idiota" Murmuró mirando a su alrededor, dos bandidos habían caído bajo sus garras de lobo, dos más bajo las garras de Fantasma y tres más bajo la espada de...
"¿Seguirás holgazaneando ahí?"
...Lydia.
"Por si no lo notaste, Fantasma y yo matamos a más de la mitad" Dijo saliendo detrás de la columna donde había ocultado su cuerpo inerte mientras su alma se refugiaba en su invocación.
"Algo que hizo tu perro o tu magia no lo hiciste tu, Graywolf" Lydia la miró de arriba a abajo y le dio la espalda "Vamos, necesitamos la tablilla"
¿Cómo habían llegado hasta ahí? Fue Balgruuf quien había ordenado a la nórdica seguirla, como era obvio, aunque sus palabras no habían sido tan cordiales como se esperaba.
"La última vez que confiamos en un Graywolf, nos vendió a los Thalmor" Gabrielle frunció el ceño "Sabe lo que hay que hacer, capitán" Lydia sonrió.
"Tengo que tener cuidado" Pensó para sí, caminando hacia la gran puerta de hierro que se abría hacia el túmulo. Veía de reojo a la nórdica, en especial a su mano derecha, ante cualquier señal de que aquella se acercara, discreta o indiscretamente, a la empuñadura de su espada.
Acarició su cuello, mas específicamente la pequeña marca que había dejado su primer encuentro.
"¿Que miras?" Pregunto Lydia con un gruñido, Gabrielle regresó la vista al gran portón.
Empujó con todas sus fuerzas, pero la gruesa puerta no se movió de su lugar, esta vez intentó golpearla con su costado una y otra vez "¡Maldición!"
"Problemas, ¿Eh?" Lydia se reía con ironía, Gabrielle frunció el ceño, llenó sus manos del fuego de Oblivion "¡¿Qué crees que haces, bretona?!"
"¡Derretiré el acero de ser necesario!"
"¡Hazte a un lado!" Lydia pateó la puerta un par de veces con todas sus fuerzas, hasta que el oxidado acero cedió con un chirrido seco.
"¡¿Quien anda ahí?!" Escucharon desde dentro, varios pasos se acercaron a ellas, Gabrielle miró a Lydia con una sonrisa sarcástica.
"Lindas formas nórdicas de resolver las cosas, ¿Eh?"
"Cállate" Ambas desenvainaron sus armas. Gabrielle recibió de lleno el golpe del mazo de un hombre con su escudo, no retrocedió.
"Algo va mal" El hombre se tambaleó por el impulso y Gabrielle clavó su espada en su costado "Sangre" Pasó su espada por el cuello del hombre y este cayó al suelo, la Loba se relamió ante el tacto del liquido vital.
"Eso fue demasiado fácil" Dijo Lydia mientras giraba el cuerpo inerte de la mujer con la que había combatido "Ya estaban heridos" Gabrielle limpió sus manos y su espada.
"Si, tal vez" Revisó el cuerpo del hombre, sus bolsillos y bolsos, principalmente.
"¿Que haces?"
"Pueden tener oro..."
"¿No respetas a la muerte, Graywolf?" Gabrielle tomó una bolsa de monedas del cinturón del hombre, sonrió al ver su contenido: treinta monedas de oro y un rubí.
"No los necesitaran en la otra vida" Guardó todo dentro de su bolsa de viaje y caminó hacia el otro cuerpo "En cambio, yo sí que lo necesitare"
Lydia camino hacia la abertura que había en la roca, Gabrielle apresuró su búsqueda (consiguió varias pociones y flechas) para seguir a la mujer nórdica que tanto desdén parecía mostrarle por motivos desconocidos, la cueva se abría a un lugar oscuro, lleno de telarañas que la joven apartó de si con repugnancia, el lugar también tenía un olor desagradable que hacia su nariz arder.
"No se supone que pasara esto" Pensó, pero sabía lo que hubiese sucedido si Balgruuf hubiese visto rechazada su petición "Ese viejo del demonio buscaría cualquier pretexto para tener mi cabeza en una pica" Su cabeza no, la de un Graywolf "Probablemente la envolvería en una linda cajita y la mandaría a mi padre con amor" Sonrió.
"¿Que es tan gracioso, Graywolf?" Preguntó Lydia sin mirarla, las únicas miradas que se dirigían a ella eran las de todos esos nórdicos muertos que descansaban en los muros.
"Todo es gracioso" Dijo con ironía "Tu no me agradas, yo no te agrado..."
"No me agradas" Confirmó Lydia, mirando fijamente hacia el frente.
"Vaya sorpresa" Dijo riendo, buscando entre los cadáveres cosas de interés, los pasillos se abrían, vacios y lúgubres "No estas aquí para protegerme eso es seguro, ¿Entonces...?" Fantasma estaba tenso, al igual que ella "¿Que es tan importante para que ese ególatra de Balgruuf enviara a uno de sus mejores soldados a acompañar a alguien que considera basura?" Lydia la miró fijamente "¿Debería repetir la pregunta?"
"Vigilarte" Dijo Lydia de inmediato "Debo asegurarme que hagas lo que el Jarl desea"
"Muy poca cosa para un capitán" El primer acertijo estaba frente a ellas, Lydia le hizo una señal con la mano y Gabrielle comenzó a ajustar los pedestales. "Dime la verdad, ¿Porque estas aquí? No es por bondad ni por servicio…
"Si hago esto bien, el Jarl me asignara un Thane" Gabrielle giró con cuidado el primer pedestal y precedió a mover el segundo.
"¿Y eso es...?"
"Un héroe" Dijo sin dudarlo, caminando por las pequeñas escaleras que flanqueaban la puerta "Es... ¿Cómo describirlo?... Una persona que ha hecho un servicio a la Comarca... Una persona sobre la que un bardo cantaría... Un..."
"Te apasiona el tema, ¿Eh?" Comenzó a reír mientras la puerta de hierro se abría, dejo salir un suspiro, no esperaba resolver ese pequeño acertijo al primer intento "Incluso yo hice un servicio a la Comarca, ser Thane suena sencillo"
"Tú nunca serias un Thane" Dijo con firmeza "Hay un muerto aquí" Gabrielle también lo vio, era un bandido, probablemente uno de los compañeros de aquellos a los que habían matado en el amplio vestíbulo.
"Hay más muertos afuera" Todos eran bandidos, tomó su espada y escudo antes de cruzar la puerta, miró a ambos lados con sigilo "Tu vienes aquí por tus objetivos y yo vengo por los míos, no hacemos esto por bondad" Le sonrió "Aquí no hay héroes"
"Tú nunca lo serias" Gabrielle la miró a los ojos.
"No quiero serlo" Ambas permanecieron en silencio, Gabrielle tomó a la nórdica del brazo, ambas se miraron y el pelaje de Fantasma se erizó "Algo anda mal"
Lydia permaneció en silencio con la espada en su mano, la sombra salió desde el otro lado del pasillo, tambaleante, perdida.
"Draugr" Murmuro Lydia y el cadáver la miró a los ojos.
"No..." Lydia corrió hacia él, al igual que Fantasma, pero Gabrielle permaneció de pie, temblando.
El peso de la espada de la nórdica desprendió la cabeza del cadáver, Lydia la miró con furia.
"¡¿Qué crees que haces?!" La tomó del brazo con fuerza y Fantasma emitió un gruñido desesperado. ¿Cómo llego hasta ahí? Fue lo único que pensó al ver las múltiples sombras que se acercaban por el pasillo, comenzó a temblar.
"¡No pienso morir aquí!" Antes de que la nórdica pudiera decir algo, comenzó a correr.
"No quiero ser un héroe" Corrió a través de las cámaras con ánimo despavorido, miró de reojo y vio dos cosas: Lydia intentando alcanzarla y más nórdicos momificados despertando de sus sepulcros para alcanzar a los merodeadores.
"Mi espada..." Sus manos estaban vacías, debía haberla tirado cuando salió corriendo hace dos habitaciones "¡Demonios!" El piso estaba resbaloso y eso la hizo caer con fuerza sobre su costado, Fantasma, quien iba delante de ella, paró en seco; se levantó y sintió sus pieles y armadura mojada, tocó el suelo, era espeso.
"Aceite..." Dijo sonriendo "¡Aceite!" Unos brazos la tomaron de los hombros para ponerla en pie, pensó que iba a morir.
"¡¿Quieres que te mate, bretona?!" La espada de Lydia se posó en su cuello, pero su mirada seguía fija en el rastro de aceite que recorría el pasillo por el que acababa de entrar y sobre el cual se levantaban sombras malvadas.
"No pienso morir aquí..." El relámpago que de su palma hizo a Lydia caer al suelo, Gabrielle la sujeto contra el suelo mientras su mano se llamaba de calor "No vamos a morir"
Cuando las llamas abandonaron su mano el lugar estallo en llamas.
Los Draugrs emitían chirridos inhumanos mientras sus casi inexistentes pieles se convertían en polvo. Lydia se incorporo, apartando a Gabrielle de su lado.
"Esta no es forma de luchar"
"Lo es..." Dijo con voz fría y el ceño fruncido "Derretiré el acero de ser necesario"
"¿Donde está el honor en esa victoria?" Lydia la siguió de cerca mientras Gabrielle cruzó el umbral de la puerta que conducía a la siguiente habitación.
"¿Donde está el honor en esa muerte?"
En la siguiente habitación encontraron al hombre.
"¿Como pudo burlar a tantos Draugrs?" Pregunto Lydia, Gabrielle se inclinó frente a él "¿También a él piensas robarle?"
"Shhh" Giró su rostro, una pequeña película blanca se incrustó en sus dedos "Telarañas... Demasiadas"
"Había una araña gigante muerta unas cámaras atrás" Vio algo atrapado entre las manos del hombre, apresado con codicia y horror "Tal vez escapó y despertó a los Draugr"
"Espera" Arrancó el objeto de las garras del cadáver, era una garra (o lo que parecía una garra) dorada, poseía grabadas pequeñas figuras en su frente, era más pesada que los lingotes más pesados que su padre le había permitido cargar "¿Que crees que sea esto?"
"Una garra" Gabrielle rodó los ojos.
"Lo se... ¿Cuánto crees que nos den por ella?" La miró a contraluz "Parece oro macizo"
"No te pertenece" Gabrielle caminó, pasando la garra de una mano a otra "¿Me estas escuchando?" La Loba no respondió, entró a la amplia sala que ocupaba la habitación contigua "¿No vas a hablar?"
"¿Importa que lo haga?" Se acercó a la puerta circular que obstruía su paso, Fantasma olisqueaba los rincones de la habitación, sin embargo estaba tenso, al igual que ella.
Analizó la puerta, poseía grabados similares a los de la garra.
"Haz lo que quieras" Gabrielle sonrió.
"Es lo que quería oír" Giró un poco cada signo conforme la garra mostraba las formas, cada uno de los tres anillos que conformaban la cerradura su movían con facilidad, como si no hubiesen estado inactivos durante cientos de años "Hey capitán" Lydia la miró con frialdad "¿Que tanto sabes de este sitio?"
Los símbolos coincidían a la perfección, Gabrielle colocó la garra en su propia mano como si de un guante se tratase, la miró y creyó atisbar la garra de un verdadero dragón en su propia piel, las aberturas de la cerradura en el centro coincidían con las tres zarpas del dragón, la giro.
"Perfecto..." Pensó, Lydia carraspeó.
"Los túmulos son antiguas tumbas nórdicas" La cerradura comenzó a girar y la puerta se abrió con lentitud, pero con la misma facilidad con la que los anillos habían girado "También se dice que son lugares de culto para los dragones, y que todos los Draugr eran sus seguidores y sacerdotes"
"¿Quieres decir que esos cadáveres chiflados están malditos o algo así?" Lydia la miraba con molestia, la Joven Loba sonrió "Eso es genial… Hasta cierto punto"
Gabrielle permaneció en silencio mientras el camino se despejó, sin quitar la zarpa de su mano avanzó con cuidado hacia la gran cámara.
"Y... ¿Que suele haber en la cámara final?" Lydia dudó unos momentos, Gabrielle lo notó y sus nervios solo contribuyeron a aumentar los suyos propios.
"El sacerdote... El final"
El lugar se parecía mas a una cueva que a una habitación, era amplia, tanto que cada uno de sus pasos regresaba a sus oídos en forma de eco, un riachuelo cruzaba el lugar de izquierda a derecha. Escuchó los pasos de Lydia y Fantasma tras ella, lentos y nerviosos.
"Es... Sorprendente" Dijo la nórdica, Gabrielle enarcó una ceja, era solo una cueva, sin mucha diferencia de las que había pisado con anterioridad.
Fue ahí cuando escuchó los canticos.
"¿Oyes eso?" Miró a Lydia, ella le devolvió la mirada con extrañeza.
"¿De que hablas?"
"No lo sé..." La canción invadía su ser, estaba en un idioma que desconocía y le era imposible comprender; la atraía, a pesar de no saber si era etérea o real (aunque ni Lydia ni Fantasma parecían escucharla). Dio un paso y la canción subió de intensidad, dio otro, y otro, y otro hasta cruzar el pequeño arroyo.
"Viene del muro" Las inscripciones en el parecían hechas con garras, la absorbían, la llamaban... Brillaban...
"¿Que... Estas haciendo?" Hizo caso omiso de las llamadas de la nórdica, perdió el equilibrio, su pecho dolía, vio los símbolos y sintió como si le hablaran.
"FUS..."
Escuchó un crujido a sus espaldas y un bloque de hierro caer.
"¡Cuidado!"
El Draugr gritó y Gabrielle cayó de lleno al suelo, vio una hoja alzarse y se giró sobre si misma haciendo que la espada del cadáver raspara la roca, buscó en su costado: vacio.
"Comienzo a pensar que sería buena idea pegar esa espada a mi mano.." Retrocedió aun en el suelo mientras los ojos azules del cadáver se encontraban con los suyos.
"¡Por Skyrim!" Lydia arremetió contra su enemigo con fuerza ciega, el lo detuvo con su propio acero y volvió a gritar, Lydia cayó sobre su espalda al pequeño riachuelo.
"Fuerza" Una llama se estrelló en la espalda del Draugr y la mirada de este se reencontró con la suya, la magia llenó sus manos temblorosas y una gota de sudor frio recorrió su frente "No puedo correr"
Un golpe cayó sobre su escudo y la estrella fugaz se partió por la mitad, un nuevo golpe cayó y se llevo parte de la madera, el rayo se estrello en los ojos de su enemigo y lo hizo retroceder, una nueva oleada de energía lleno su mano y tomo la forma de una espada.
De pronto se sentía viva, como si fuese un dragón.
El perro cayó sobre el cuello del muerto y lo hizo tambalearse hacia atrás, el Draugr atacaba a todas direcciones y varios de esos tajos casi aciertan a su cabeza, Gabrielle solo recordó una lección que su padre le había dicho hace muchos años, en uno de sus múltiples ratos libres en la armería del Bastión Brillogris.
"Un enemigo sin cabeza no puede hacerte daño"
Un golpe sordo cayó sobre su escudo y la hizo caer, el Draugr, aun tambaleándose bajo el peso de Fantasma, había acertado y hecho trizas su escudo, necesitada la oportunidad adecuada, las garras se cerraron sobre su capa de piel de lobo jalándola hacia él, la Joven Loba se quito aquella prenda con rapidez y la vio hacerse pedazos en las manos del monstruo.
"Adiós, ultimo recuerdo de mamá" Entonces cayó en cuenta de algo "Lydia..."
Miró a izquierda, miró a derecha.
"¡Nórdicos idiotas!" Un golpe tuvo la fuerza suficiente para tirar a Fantasma al suelo y acertar a su hombro; soltó un grito seco y rodó sobre si para alejarse, no tenia oportunidad.
"¡Por el Jarl!" Una hoja de acero cortó la pierna derecha del cadáver y lo hizo caer, solo entonces Gabrielle se dio cuenta de la estrategia: todo este tiempo, Lydia se había escabullido bajo el pequeño puente de piedra que separaba la cámara principal con el féretro y el muro, había logrado pasar desapercibida por todos los presentes.
"Y me habría dejado morir de ser necesario"
Gabrielle no perdió tiempo, tomó su espada espectral con ambas manos y la alzó sobre su cabeza…Bajó, y la cabeza del Draugr rodó por el rio.
"Nada mal, ¿Eh?" Pregunto con una sonrisa, Lydia la miro con una sonrisa irónica.
"Pudo haber sido mejor"
El camino fue largo y silencioso, Gabrielle no sabía cuando habían salido de la gruta, ni mucho menos cuando habían llegado a Cause Boscoso, lo único que sabía era que tenía una enorme bolsa llena de tesoros en su espalda y, entre ellos, llevaba la tablilla de dragón.
"Pero perdí mi capa"
"Podrías al menos ayudarme con esto" Le dijo a la nórdica que llevaba todo el camino, de forma fría y silente, caminando tras ella.
"¿Que soy? ¿Tu mula?" Gabrielle comenzó a reír "¿Que es tan gracioso?"
"Tienes sentido del humor" Lydia parecía molesta "No puedes cargar mis cosas, ¿Como esperas serle de ayuda a tu... Thane?"
"Tú no eres mi Thane" Gabrielle se encogió de hombros.
"Entonces debo deshacerme de algunas de estas cosas" Señalo un lugar: el comercio de Cause Boscoso, Lydia solo asintió con sequedad.
"Lo que hagas no es asunto mío, solo asegúrate de no vender la tablilla" Le dio la espalda, la Joven Loba se acerco al negocio.
"Capitán de cuarta" Murmuro para sí.
"Si vas a insultarme, hazlo en mi cara"
"Si vas a odiarme, dime el porqué" Ninguna de las dos se miro, ambas continuaron su camino.
"Al menos ya tengo una historia que contar"
Entro al comercio, provocando un respingo a la encargada.
"Lo... Siento" Murmuro la loba a punto de salir, la mujer tras el mostrador secó sus lagrimas con rapidez y, con una voz débil y titubeante, se dirigió a ella.
"N-No, no es nada" Comenzó a decir rápidamente "Es solo que, ahh, las personas son estúpidas, ¿No crees?"
"En ocasiones" Respondió dudosa, no sabía muy bien qué hacer, observó un sonrojo en el rostro de la mujer.
"Sufrimos un... Robo hace unos días, el negocio va mal, mi hermano casi no consigue mercancía... ¡Cielos! ¿Porque te cuento esto a ti?" Gabrielle se acerco al mostrador con cautela, se alegraba de que Fantasma prefiriera husmear en el bosque que acompañarla a ese lugar.
"Me dirijo a Carrera Blanca, mi Lady" Dijo con el tono más amable que su, ya de por si, petulante voz podría lograr "Puedo informarle al Jarl de cualquier cosa que necesite"
"El Jarl no suele fijarse en nosotros" Dijo con un suspiro "Se llevaron una sola cosa: una garra de oro macizo" Gabrielle enarcó una ceja, sorprendida "Estoy casi segura de que huyeron a ese extraño túmulo sobre la montana, si deseas yo..."
"No es necesario" Interrumpió Gabrielle con una sonrisa, buscó en su rebosante bolsa llena de objetos antiguos, la encargada la miró sin comprender, hasta que vio el objeto que su visitante buscaba "La encontré en ese túmulo... Un... Cadáver la tenía en sus manos" La depositó en las manos de la mujer "Si te pertenece, aquí esta"
La encargada salió de detrás del mostrador con tanta prisa que Gabrielle pensó que la iba a derribar.
"Esto es... Genial yo... Wow... No sé como compensarte" Gabrielle sonrió, la mujer reía y lloraba con emoción y felicidad, se limpio las lagrimas "Lo siento, el negocio va mal y..."
"Lo entiendo" Dijo sonriendo, esa chica le agradaba, tenía una sonrisa reconfortante en su rostro, distinta a las que había visto desde que llego a Skyrim.
"Supongo que así se ve una persona común" Pensó, recordando sus pequeños encuentros con soldados y Jarls.
"Eres como una heroína o algo así" Gabrielle sonrió de forma nerviosa, lo quisiera o no las palabras de Lydia recorrían su mente; ella nunca sería un Thane, mucho menos un héroe.
Su estomago gruño, muy, muy fuerte... La mujer se rió levemente.
"¿Quieres cenar?" La loba sonrió, con mas jubilo de lo que hubiese deseado.
"Sería un honor, mi lady"
"Mi nombre es Camila"
"Mi nombre es Gabrielle..." Antes de que pudiera decir otra cosa, los labios de Camila se unieron con los suyos, fue algo rápido, pero que dejo a la loba con una mirada atónita en el rostro, o así debía ser de acuerdo a la mirada que le dirigió la mujer frente a ella.
"No eres de por aquí, ¿Cierto?" Gabrielle sonrió.
"¿Qué clase de rareza soy?"
"Del tipo difícil de encontrar" Camila acarició su rostro, sonriendo "Te preparare algo"
Nunca entendería la vida en Skyrim, y mucho menos llegaría a acostumbrarse, pero el hecho de sentir que las cosas mejorarían la hacía sentir más cómoda.
Cuando Camila deposito frente a ella un plato de sopa caliente con carne se sintió a gusto, cuando se ofreció a conseguirle una capa nueva se sintió como en casa, pero, cuando otro beso furtivo rozó sus labios, volvió a sentirse como una extraña.
Esta no era su tierra, nunca estaría completamente a salvo, nunca sería su hogar.
Sea lo que sea, le gustaba sentir que las cosas estaban mejorando, aunque fuese solo un poco, aunque el viejo Sam ya no estuviera ahí para aconsejarla ni su padre para protegerla, ella era una loba.
A la mañana siguiente, vio al dragón.
