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Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
INEXPLICABLE
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Fiesta privada
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-¡Ey, Alice! ¿No crees que te estás pasando? Con el champagne ya está bien. - Dije quitándole la botella de vodka negro que había cogido de la estantería y poniéndola en su lugar.
-¿Siempre es así de responsable? - Preguntó Edward a su hermana, cogiendo otra vez la maldita botella y dejándola en la cesta, entrecerré los ojos.
-Tiene de guapa lo mismo que de responsable. - Respondió Alice, dándome un beso en la mejilla al final.
-Pienso que no es necesario beber para pasártelo bien, solo eso. No voy a beber ni una gota de ese vodka. - Aseguré siguiéndoles.
-Eso ya lo veremos. - Continuó Edward, delante de mi.
Me crucé de brazos molesta, no era de esas personas que bebían hasta perder el conocimiento, no me gustaba. Suspiré y les seguí con el humor bastante cambiado, si pensaban que conseguirían, entre los dos, cambiar mi opinión la llevaban clara. Edward se encargó de llevar todas las bolsas hasta el coche cuando salimos del supermercado, después de todo no eran tantas, entonces sentí mi móvil vibrar en el bolsillo trasero de mi pantalón.
-Ey.- Saludé, dejando más espacio entre ellos, para tener algo de intimidad.
-Hola, Bells, ¿Qué haces?
-Acompaño a mi querido monstruito a comprar.- Dije poniendo los ojos en blanco, Ángela rió, haciendo que cambiara mi expresión seria por una más natural y agradable.
-¿Ropa?
-Ah, no, menos mal. Es que quiere hacer una fiesta privada para darle la bienvenida a su hermano.
-¿Su hermano? - Preguntó confundida.
-Sí, Ángela, te lo dije antes de que te fueras. El hermano de Alice volvía para estudiar este año, y se queda a vivir con nosotras.
-¿Y va a ir mucha gente a esa fiesta? - Preguntó.
-No, bueno, es una fiesta un poco extraña, solo estaremos Alice, Edward y yo.
-¿Y dónde deja Alice a Jasper? - Preguntó con una risa incrédula. Yo reí también.
-Jasper se va con sus padres este fin de semana, Alice también tenía que ir en teoría, pero ha preferido pasar el fin de semana con su hermano.
-Entiendo…
-¿Y tú? ¿Qué haces? ¿Cómo te va por allí?
-Pff, Bella, esto es maravilloso cielo, de verdad tenías que haber venido conmigo.- Sonreí melancólica, en realidad la echaba mucho de menos.
-Me haces mucha falta Angie, esto no es lo mismo.
-Tu a mi también, pero pronto nos veremos, ya verás como el tiempo pasa muy rápido. Intentaré ir a visitaros dentro de 2 meses.
-¡Eso es mucho tiempo! - Exclamé poniendo la mano libre en mi cadera.
-No, no es tanto. - Se hizo el silencio en la línea y miré hacia Alice y Edward. Ella me hacía gestos para que volviera.
-Bueno… tengo que dejarte, mi pequeña monstruo me reclama.
-Que suerte.
-Tú decidiste dejarme aquí. - Me di cuenta de que sonó a reproche.
-O tú decidiste dejar que me marchara sola cuando podíamos haberlo hecho las dos. - Bufé y otra vez nos quedamos en silencio.
-Tengo que volver. - Dije suspirando.
-Bueno, ¿me llamarás?
-Claro.
-Este es el peor momento, la despedida de nuevo. - Sonreí.
-Te quiero.
-Y yo a ti cielo.
-Un beso.
-Otro para ti. - Colgué, estaba viendo a Alice acercarse.
Llegamos a nuestro apartamento y comenzamos a colocar todo lo que habíamos comprado, no era mucha cosa, pero había algunas que debían estar en el frigorífico.
-¿¡Y ahora donde meto este pastel! - Preguntó desesperada Alice.
Puse los ojos en blanco, a veces su exagerada disposición e ilusión por estos pequeños eventos, hacían que su capacidad de organización y ver las cosas del modo más simple desapareciera. Me acerqué apiñando un poco más los yogures, poniéndolos unos sobre otros, hasta que logré dejar un hueco.
-¡Eres perfecta!- Gritó con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Quién es perfecta?- Preguntó su perfecto hermano entrando por la puerta de la cocina.
-Bella, me acaba de hacer un hueco para el pastel tan rico que he comprado en la pastelería de abajo.
-¿Un pastel? Alice, no es mi cumpleaños. - Dijo él cogiendo un vaso y sirviéndose agua.
-Ya lo sé, pero no es necesario que sea tu cumpleaños para comer pastel. - Edward y yo nos miramos y pusimos los ojos en blanco a la vez, cosa que después nos hizo reír a los dos. - ¿Me he perdido algo? - preguntó Alice descolocada.
-Nada hermanita.- Se acercó y le dio un beso en la mejilla.- Voy a ducharme, no sea que se acerque la hora de la súper fiesta. - Dijo dramatizando la situación con las manos en alto y abiertas, un gesto que hizo que tuviera que ponerme la mano sobre la boca y pellizcarme la nariz para no soltar una carcajada. Alice asintió con las manos en la cadera.
-Bueno señorita… - Me miró, y conocía esa mirada.
-Ah, no, no, no, Alice. ¿Piensas que me voy a arreglar mucho? Por favor, vamos a estar en casa. - Ella sonrió de aquella manera angelical y estiró de mi brazo, provocando que tuviese que poner los ojos en blanco y seguirla.
Teníamos dos baños, por lo cual no había impedimento alguno para que dos personas pudieran ducharse al mismo tiempo. Me tomé mi tiempo, por supuesto, cuánto más minutos pudiera retrasar mi infierno personal de Alice, mejor.
-¿Aún no estás lista? - Preguntó desde fuera. Puse morros.
-Sí, Alice, ya salgo, no seas tan impaciente.
Abrí la mampara, me escurrí el pelo con las manos y después me lo enrollé con una toalla pequeña, después cogí la toalla grande, secándome un poco y envolviendo mi cuerpo, me puse las zapatillas y suspiré antes de abrir la puerta, al menos me encontraba en la habitación de mi querida amiga con solo salir del baño.
Sabía que le hacía ilusión tener un baño dentro de su propia habitación, y total, yo seguramente, no le daría el buen uso que ella le daba. Me daba igual. Me miró con una sonrisa, y tarareando una canción señaló una silla con su mano para que me sentara.
-Primero te voy a secar el pelo. - Me informó enfrente mía con una enorme sonrisa.
-Pero, Alice… solo cenamos en casa, es una estúpida fiesta demasiado privada. - Bien, quizás me había pasado con lo de estúpida. Alice cambió su expresión alegre por una apenada. - Vale, vale, lo siento, haz conmigo lo que quieras.
-¡Guay! - Exclamó dándome un abrazo y un beso. Sonreí, podía ser una pequeña manipuladora, pero la quería demasiado como para enfadarme con ella por esas tonterías.
Me puso unos rulos grandes, sinceramente no sabía que tramaba, con tanto arreglo por aquí y por allá, comenzó a secármelos con el secador y después me puso una red alrededor de la cabeza, para pasar a mi maquillaje, lo que más odiaba.
-¿Y qué te parece mi hermano? - Al escuchar aquella pregunta, pude sentir el enorme latido que dio mi corazón, para a partir de ese momento, torturarme con su galopante movimiento. - ¿Te estás ruborizando? - Preguntó con una sonrisa más bien burlona, abrí un ojo, ya que en el otro me estaba dando sombra.
-No, es que tengo calor.
-¿Pensar en mi hermano te da calor? - Volvió a preguntar en el mismo tono.
-No, claro que no.
-¿Entonces? ¿Qué te parece?
-Ah, es muy agradable.
-¿Ah, es muy agradable? - Preguntó, repitiendo lo que yo había dicho, como si no se lo esperara y dejando de actuar sobre mi cara.
-¿Qué quieres que te diga? - Inquirí abriendo los ojos.
-Pues que es guapísimo, inteligente, simpático, valiente, gentil, amable…
-Vale, para, para, para, vas a marearme.- Me quejé cuando siguió arreglándome.
-Es que tienes que admitirlo. ¡Está buenísimo! - Decidí ignorar su comentario, si hubiese tenido los ojos abiertos probablemente los habría puesto en blanco. - Además… no creo que cualquiera te hubiese quitado a ese Mike Newton de encima con tanta voluntad ni se hubiese involucrado tanto como lo hizo él.
-¿Y tú que sabes si se involucró mucho o poco? - Escuché como chascó la lengua, la verdad yo no le había contado nada del comportamiento que su hermano tuvo.
-Bella, lo sé y punto.
-¿Qué estás insinuando con todo esto?- Pregunté molesta y fruncí el ceño.
-¡Ey, Bella! Relaja la cara. - Le hice caso con un suspiro. - No insinúo nada, como dicen por ahí, tiempo al tiempo.
-Ajá.
-Bueno ya está. - Abrí los ojos.- Así estás perfecta. - Canturreó juntando las palmas de las manos.
-Sí, sobretodo con estos rulos enormes, debo estar perfecta.
-Ay, tonta, deja que te los quite, vas a estar guapísima y sexy. - Volví a poner los ojos en blanco.
Dejé que me quitara la red y los rulos, la verdad es que no era tan malo, después de todo me relajaba mucho que me tocaran la cabeza, y Alice lo hacía muy bien, en ningún momento me daba un estirón, todo siempre lo hacía con la delicadeza debida. Ojalá Ángela estuviera aquí para que me viera, quizás me haría una foto para enviársela por Internet, sí, era una buena idea.
Me hizo poner la cabeza hacia abajo y me sacudió el pelo, hundiendo los dedos en mi cuero cabelludo. Después me puse bien de nuevo, y comenzó a colocarlo algo más para después ponerme laca.
-¡Listo! - Abrí mis ojos de par en par al ver la imagen que reflejaba el espejo.
No parecía yo, parecía otra totalmente. Mis ojos parecían más grandes de lo habitual, enmarcados por aquellas sombras negras y la máscara de pestañas, que hacían que las mismas pareciesen kilométricas y mi cabello… daba la impresión de ser alguien sexy y descuidado, algo travieso y… se me encogió el estómago cuando me di cuenta de la descripción que estaba dando y a quién la identificaba con la misma.
-Estás guapísima. - Aseguró Alice. - Ahora me toca a mi.
-Oye, ¿También me vas a vestir? - Pregunté antes de vestirme con mi propia ropa y tener que cambiármela de nuevo, aun iba en toalla.
-¡Claro! - Exclamó frente al espejo, Alice no tardaba nada en arreglarse, se ve que lo tenía todo muy bien estudiado.
-¿Me dejas tu bodymilk?
-Sí.
Comencé a untar la leche corporal por mi cuerpo, mientras Alice acababa de maquillarse, aún no comprendía porque tanto jaleo. Me senté en la cama, esperando a que ella acabase y cuando por fin lo hizo se fue directa al armario.
-Toma. - Dijo dándome lo que tenía que ponerme, incluyendo lencería y todo…
-Alice, he traído mi ropa interior. - Dije cogiendo el pequeñísimo tanga de color negro con el ceño fruncido, ¿Me cabría? Digo, era muy delgada, quizá demasiado, ¡pero es que ese trozo de tela era diminuto! Torció la boca y me hizo saber su respuesta.
Me vestí. Bueno, al menos no era un vestidito, de aquellos que tenía que tener muchísimo cuidado para que no se me viese nada. Se había portado bien, unos vaqueros de pitillo, eso sí, muy ajustados de color azul muy fuerte, casi diría que era negro y un corsé negro, del cual necesité su ayuda para atármelo por la espalda. No era mi estilo, pero estaba mucho más cómoda que con aquellos vestiditos que a veces hacía ponerme.
-Ay, Alice, se me van a salir. - Dije mirando como mi busto se apretaba a la orilla del condenado corsé. - Te recuerdo que necesito respirar. Un poquito más flojo. - Pedí.
-No, Bella, así está bien, luego te acostumbrarás.
-Pero mira esto. - Me quejé señalando el canalillo que creía inexistente en mi cuerpo. Ella comenzó a reír.
-Así estás bien.
-¿Y los zapatos?
-Toma.
-¿¡Qué! ¡Quieres que me mate, desde luego!- Bufé.
-Anda, venga.- La fulminé con la mirada. Debía haberme imaginado, que si no había vestido, habría alguna sorpresa. Y sí, unos tacones altísimos negros, Dios mío.
Por último me senté en la cama, un poco incómoda, por lo apretado del corsé, que casi no me dejaba respirar, esperando que Alice acabara, tuve la intención de conectarme un momento desde su portátil para ver si Ángela estaba conectada, pero…
-¡Bella! Ya son las 9 y media.
-Alice… - Me toqué la frente. - Estamos en casa, tranquila.
-Edward debe estar listo desde hace horas… ¡Venga, vamos! Él se ha encargado de la mesa.
Me puse de pie, di un paso, seguido de otro, lentamente y aumentando la velocidad, esperaba no caerme por Dios. Uno, dos, uno, dos, pensaba mirándome los pies. No era tan difícil y el comedor estaba aquí al lado, si ya podía ver que pasaba el umbral.
-¿Estamos guapas?
Elevé mi rostro cuando Alice formuló la pregunta, ya me encontraba en medio, pero el equilibrio aún costaba mantenerlo. Entonces vi su rostro sorprendido, ¿¡Por qué tenía que comportarse conmigo de esa manera, Cielos! ¡Me ponía nerviosa! Evité la mirada mirando una vez más mis zapatos.
-Guapísimas. - Noté como se acercaba y giré mi cuello para ver como besaba la mano de su hermana.
Al ver como después de unos segundos no se movían ninguno de los dos, se me ocurrió elevar el rostro para ver qué pasaba. Sus ojos verdes se clavaron en los míos con aquella intensidad tan propia de él, que casi sentí que me desmayaría si no fuera porque la descarga eléctrica que sentí cuando su mano rodeó la mía me devolvió algo a la realidad. Era extraño y nuevo, nunca había sentido algo así y me encontraba bastante extraña.
Abrí mis ojos aun más cuando fui consciente de que sus labios presionaron el dorso de mi mano sin dejar de mirarme fijamente. La prisión de sus ojos se hizo tan fuerte que creí memorizar todos y cada uno de los matices verdes que coloreaban sus ojos, tan especiales y extraños, igual que aquel cabello broncíneo que lo caracterizaba también. Entonces escuché la risita de mi amiga.
-Será mejor que empecemos, ¡estoy ansiosa! - Edward se puso entre las dos y nos ofreció a cada una uno de sus brazos para llevarnos hasta la mesa y una vez más, aunque menos intenso, a causa de la tela de su ropa, aquel roce electrizante me sobresaltó.
Conforme la cena fue avanzando me sentí mucho más relajada, Edward tenía esa capacidad, de ponerme nerviosa, tranquilizarme y sentirme extremadamente a gusto. Cuando acabamos los platos yo ya estaba llena, no tenía ni un pequeño hueco en mi estómago para el trozo de tarta que Edward nos estaba sirviendo, así que no me lo comí entero. Después, él mismo, descorchó el champagne y brindamos un par de veces por su llegada.
No era algo que me agradase, las chispas del champagne me molestaban bastante y su sabor tampoco era mi fuerte, pero bueno, podía tolerarlo, lo que tenía seguro que no podría tolerar era lo que Alice, dando saltitos, traía en las manos.
-¡Hora de divertirnos! - Exclamó antes de coger el mando y encender la mini cadena. La música, inundó el comedor, y bajó un poco el volumen. - Oye podríamos jugar a ese juego de yo nunca.
-Alice… ¿No estamos un poco grandes? - Preguntó su hermano.
-Ay Edward, así nos conocemos un poco más, hace cinco años que te fuiste a estudiar y, la verdad, no sé realmente lo que has hecho… ¡Además! - Dijo mirándome con ojos iluminados. - ¡Te servirá para conocer más a Bella! - Puse los ojos en blanco.
-Yo no voy a beber Alice, y si quieres que beba algo, será agua. - Me fulminó con la mirada, pero luego me miró con aquella mirada de pena.
-Venga, Bella, solo por esta vez.
-No.- Dije cortante.
-Por favor.
-No.
-Déjala Alice, a lo mejor ella no quiere conocerme. - Dijo Edward en tono indiferente, lo cuál, provocó en mi un sentimiento incómodo y el cual no sabía identificar, lo que sí identificaba era la pequeña humareda de ira que comenzaba a sentir mi cuerpo por su inesperado comentario. - Y está en todo su derecho, pero si ella no quiere conocerme, no quiero que escuche lo que me preguntas. - Volvió a decir en aquel tono. ¿No acababa de decir que éramos un poco grandes? Suspiré con fuerza y cogí un vaso de chupito.
-Solo un par, ¿eh? - La sonrisa de Alice se ensanchó de repente.
-Bueno, empiezo yo. - Claro… Alice. - Yo nunca he robado. - Edward soltó una carcajada.
-Como sean así todas las preguntas, creo que nunca empezaremos.
-Bueno, a ver, déjame pensar. Yo nunca… - Los segundos pasaron sin que Alice dijera algo más. - ¿Puedo decir cosas que si haya hecho, mejor? - Por mi podríamos estar así toda la noche.
-Pero tú también beberás. - Dijo Edward.
-¡Claro! A ver… Yo nunca he ido de compras. - Perfecto, ¿Quién no había ido de compras con Alice? Bebimos los tres, noté como el líquido abrasaba mi garganta y tosí. - Te toca Edward.
-Yo nunca… me he enamorado. - Sentía su mirada en mi, pero lo ignoré y bebí, sabiendo que si le devolvía la mirada probablemente quedaría presa una vez más. Él también había bebido.
-Bien, me toca a mi. Yo nunca… - ¿Qué podía decir? No se me venía nada a la cabeza. Nada inteligente, claro.
-¿Bella? - Me apremió mi amiga.
-Mmm. Yo nunca he visto una peli pornográfica. - ¡Vale! Era una estupidez, pero no se me ocurría nada más. Por lo menos no iba a beber, Edward tampoco lo hizo, no sabía si por vergüenza o porque realmente no había visto ninguna, pero mi pequeña amiga sí bebió, aunque enviándome una mirada asesina. Ag.
-Yo nunca he besado a una chica. - Dijo ella, y se quedó tan pancha.
Noté como el color de mi cara se incrementó, aunque realmente no sabía la razón, nunca me había avergonzado de algo así. Pero al ser consciente de su frase solo me vino a la mente el hombre que se sentaba en frente mía, quien había bebido su chupito.
-¿Bella? - Me tensé al escuchar a Alice. Cerré los ojos y bebí, pero al abrirlos de nuevo me encontré con la mirada sorprendida de Edward, parecía confundido, incluso divertido.
-Yo nunca he mantenido relaciones sexuales con un hombre. - Alice abrió la boca, pero se bebió su chupito, mientras yo, una vez más notaba como mis mejillas se volvían a encender.
¡Estaba siendo muy evidente! ¿Y si Alice se lo había dicho? Quizás él ya lo sabía… Pero cuando levanté el rostro y miré el de él, tenía la mirada clavada una vez más en mi, una vez más parecía confundido. Llené esta vez yo mi vaso de chupito.
-Yo nunca… he fumado. - Dije en mi turno. Alice y Edward bebieron de su chupito. Fruncí el ceño observándolo a él.
-¿Qué? - Dijo Edward, - bueno en alguna fiesta he fumado algún cigarro, aunque ya no lo hago.
- Claro… - Dije irónica.
Lo que en un principio iban a ser un par de chupitos, se convirtieron en bastantes más y noté como un pequeño mareo me sobrecogía, aquel vodka negro no había estado tan malo como me imaginaba, sabía bastante bien, y a medida que la preguntas subían de tono, y los chupitos aumentaban mi capacidad para sonrojarme y la vergüenza desaparecían. Alice se tambaleó antes de levantarse.
-Es Jasper.- Dijo con una risita. Me acomodé, estirando mi cuello y apoyando las palmas de las manos hacia atrás.
-¿Por qué no seguimos nosotros? - Preguntó él.
Lo miré sin saber que responder, quería seguir y saber más cosas de él, además el alcohol me ayudaba para preguntarle algunas preguntas… pero ya estaba mareada. Entonces él se sentó a mi lado, su brazo rozó el mío al sentarse y el alcohol no pudo hacer nada para acallar aquella electricidad que sacudió mi cuerpo. ¿Qué me estaba pasando? ¿Me gustaba? ¡Cielos! Yo quería a Angie.
-¿Qué dices? - Sin mirarlo puse un chupito más.
-Yo nunca he estado con más de 10 mujeres.- Dije mirándole a los ojos. Ni yo bebí, ni él tampoco, solo me miraba con una sonrisa.
-Yo nunca he estado con más de 10 hombres. - Levantó una ceja. Yo no bebí, él tampoco.
-Yo nunca he estado con más de 5 mujeres. - Dije con una risa triunfal, pero no bebió.
-Yo nunca he estado con más de 2 hombres. - Ninguno de los dos bebimos.
-Yo nunca he perdido mi virginidad. - Me sentí atrevida al preguntar aquello y tampoco sabía muy bien, qué era lo que tenía que hacer.
Nunca me había acostado con un hombre, y hacerlo con Angie, para mí era suficiente, aunque no usáramos ningún juguete, lo pasábamos bien, no era necesario si estábamos las dos. Pero cuando él bebió, decidí que mejor yo también lo haría. Edward me sonrió y cuando la mini cadena dejó escapar una suave música, él giró su cabeza y luego volvió a mirarme.
-¿Quieres bailar? - Reí.
-¿Quieres que me mate? Estos zapatos, son realmente altos, y no sé ni como voy a llegar a mi habitación.
-Quítatelos. - Pidió con sus ojos clavados en los míos.
-Edward… no sé bailar.
-Yo te llevo.
Se levantó, ofreciéndome su mano. Le miré sin saber muy bien porqué lo iba a hacer, pero me quité los zapatos, quedando a la altura de su pecho. Me cogió de la mano delicadamente y me llevó hasta el centro del comedor. Yo no tenía el valor para mirarle, pero podía jurar que sentía el fuerte efecto de su mirada atravesándome.
Nos quedamos quietos, y en ese momento lo miré, observando el especial color de sus ojos. Quizás en un principio pensé que nunca podría sobrellevarlo, pero ahora tenía un concepto bastante diferente de su mirada. En ese momento no quería irme, solo quería mirarle.
Sus manos elevaron mis brazos hasta quedar alrededor de su cuello y las suyas viajaron hasta mi cintura. Aún me encontraba absorta mirándole, a pesar del efecto que el alcohol había causado en mi.
-Dime Bella, ¿Cómo te hiciste tan amiga de Alice? - Murmuró, rompiendo el silencio.
Me tropecé con su zapato, pero volví a equilibrarme, ganándome una media sonrisa de Edward. Esto no estaba bien. Me había quedado una vez más mirándole hipnotizada.
-¿Y?- Insistió.
-Creo que fue una de esas conexiones inevitables. A pesar de lo diferentes que somos quiero mucho a Alice. - Edward asintió.
Preferí no decir nada más si el no lo hacía, pero tenía claro que tenía que marcarme algunas ideas si no quería cometer alguna imprudencia. Edward era demasiado atractivo, pero no podía echar por la borda mi relación con Angie solo por la tensión sexual que sentía por el hermano de Alice. No, no.
Abrí mis ojos sin poder evitarlo, mirándole una vez más, cuando uno de sus dedos tocó mis labios. Esta vez no miraba a mis ojos, estaba muy entretenido observando la zona que su dedo estaba descubriendo, con una leve sonrisa en sus labios. Un escalofrío me recorrió.
-Tienes un poco teñidos los labios de vodka negro. - Susurró.
Me detuve por completo, dejando de bailar. Sus orbes enormes y esmeraldas volvieron a posarse sobre mis ojos, sabía qué significaba el brillo que dejaban ver, pero yo no iba a permitir que nada pasara. Me deshice de nuestro abrazo, ya me había pasado suficiente por esa noche, a partir de ahora todo iba a cambiar, no podía dejar seducirme por él. Di un paso hacia atrás, Edward me miraba confuso.
-Ha sido suficiente por esta noche, estoy muy cansada, creo que ya me voy a dormir.
-Pero lo estábamos pasando muy bien.
-Sí, me lo he pasado genial, pero de verdad, quiero dormir. - Edward asintió después de unos segundos y se acercó para darme un beso en la mejilla, dejándome de nuevo estática.
-Buenas noches.
-Bu- buenas noches.- Tartamudeé.
Fui hasta el sofá y me agaché para coger los zapatos que Alice me había dejado. Sin mirar al hombre que aún estaba en medio del comedor con las manos en los bolsillos, caminé tan rápido como mi equilibrio me dejó, hasta mi habitación, cerré la puerta, me apoyé en ella y suspiré. Había estado tan cerca de arruinarlo todo…
Bueno, bueno, parece que la tensión va en aumento... :)
Laura-cullen-swan, Lynn, kkikkaCullen, ALLY MASEN CULLEN, GRACIAS!
Marylouu, jaja si ya sabemos que es ESO, no? Bueno en cuanto a Bella, no es que se haya cambiado de bando, ella no se define como lesbiana tampoco, simplemente ahora quiere a Ángela, y no, no creo que haya un Edward POV, aunque no se sabee :)
Jos WeasleyC, jajaja Bella tiene siempre demasiada suerteee jajaja
MUUÁ!
