-Llegue, perdón – dije casi en un susurro, esa muñeca de ojos verdes… El pareció percatarse de mi aparición.

Dejo la muñeca suavemente sobre la mesa, muy lentamente, y me miro esperando que me acercara. Eso hice.

-Esa muñeca… - musite , un poco sonrojada ¿era solo cosa mia o esa marioneta se parecía DEMASIADO a mi?

-Pensé en tu pelo. – dijo indiferente. No, este hombre no se anda con rodeos. - La quise hacer diferente y me viniste a la mente – pegue un bote un poco mas sonrojada ¿en… mi? Espera… ¡¿Cómo que diferente?! ¿¡Me estaba llamando rara?! Es verdad que mi pelo no es muy común pero… ¿!Como se supone que me debo tomar eso?!

El pelirrojo pareció ver mi creciente enfado, en mi rostro y puños y afirmo sin cambiar de expresión:

-Es algo bueno, Haruno –volvio a dirigir la mirada a la muñeca. No pude nada mas que desviar la mirada, acalorada.

La tarde fue como la anterior, casi no me reñía pero…¿!OTRA VEZ TAN CERCA!?

Cada vez que me apretaba un poco mas a la mesa con sus manos rodeando las mias, podía notar todo su cuerpo, ¡partes que yo no debería notar /! Pero no, el no se daba cuenta, y yo con la cabeza a punto de estallar de la vergüenza no podía zafarme de su abrazo. Yo me movia, el se movia conmigo, me temblaban las piernas. Y eso solo hacia que el hablara, justo en mi oído, aclarándome una vez mas que debía hacer pero mi cabeza embotada y mis extremidades palpitando tan fuerte como mi corazón no me permitían hacerlo bien.

-Ya es tarde, Haruno, deberías ir a casa – prácticamente lo dijo en un susurro tan provocativo que hizo que un cosquilleo me recorriese por todas partes. Estoy segura de que lo noto pero ni me atrevi a comprobarlo. Se aparto de mi y cogió su maletín de una mesa cercana.

-H-Hai, hasta mañana – mi voz estaba demasiado temblorosa, solo podía oir el sonido de mi corazón palpitando justo en mis oidos. Tenia que salir de allí, hacia demasiado calor, y justo cuando cruze la puerta y le perdi de vista, corri. Era estupida esa reacción pero lo necesitaba

Ya se había hecho de noche, menos mal que soplaba el viento, eso hizo que me mi tez rojo chillon fuera aclarándose hacia su tono normal, el temblor de mis piernas no cesaba, ya estaba casi en una esquina cercana, tenia que respirar.

-Madre mia…- dije para mi suspirando. Una de mis manias, hablar sola. Me temblaban todavía las piernas y tenia hambre, mucha hambre.

Estaba agotada.

Pasos. Movimientos. Tarde.

Inconscientemente di un pequeño grito.

Estaba aprisionada contra la pared. Dos fuertes brazos con lo que parecían heridas estaba colocados a los dos lados de mi costados, apoyados en la pared. El hombre que estaba delante delante de mi tenia el rostro tapado, con una capucha, solo podía ver unos intensos ojos verdes.

Durante un par de segundos estuve paralizada por el miedo. Se acabo, tenia que salir de esa situación.

Dirigi una patada a su entrepierna pero la detuvo sin problemas, mis piernas estaban demasiado débiles.

-¡DEJAME! ¡ALEJATE!- vocifere pero solo consegui que cogiera mis manos las pusiera encima de mi cabeza, atrapara con una mano mis muñecas y me tapara la boca

-No deberías hacer tanto ruido si sabes lo que te conviene, niñita

Un nuevo sentimiento se apodero de mi. El absoluto terror.

Con todas mis fuerzas intente zafarme de el. Imposible. Estaba demasiada cansada, pero segui intentadolo

-Kakuzu ¿se puede saber que haces con mi alumna?- el aludido mira hacia donde venia la voz y aproveche su despiste para soltarme. Esta vez si.

Era obvia la sombra de aquella persona. ¿Sasori conocía a un violador? Espera… ¿de que me sonaba el nombre de Kakuzu?

-Tu… ¡Tu eres el profesor de los cursos superiores! – grite sorprendida

-Una pena Kakuzu, has perdido- una voz salió de la esquina. Hidan, otro profesor de los cursos superiores, con un fajo de billetes en la mano. El encapuchado intento coger el dinero pero el peliblanco se lo guardo en el bolsillo- una apuesta es una apuesta, asi que… ya sabes – éste se rio

-¿Otra vez con vuestras tonterías? – espetó el pelirrojo

-Es muy divertido ver lo que hace por dinero – Hidan rompió en carcajadas lo que le costó un puñetazo del ojiverde

-Eso también es divertido – respondió Kakuzu. Si hubiese estado un poco menos sorprendida y un tanto menos asustada me hubiese reido. Parecian un duo comico.- El dinero mueve el mundo

-Si, pero hasta ese punto… y lo que mueve el mundo es la fe – respondió Hidan cruzando los brazos y empezaron hablar sobre que era mas importante. Sasori se puso la mano en la cara y suspiro

-Ya empiezan con lo mismo otra vez - ¿Eran siempre asi? Bueno, conozco gente hasta casi mas rara. Y justo entonces se oyo un rugido que hasta acallo a esos dos, y avergonzada tape mi estomago con las manos como si eso fuese a hacer que no sonase. Hidan estallo de nuevo en carcajadas lo que hizo que rojo brillante que había adoptado mi cara hacia minutos antes recobrara fuerza en todo mi rostro. Me atrevi a leventar la vista y me encontré con un Kakuzu totalmente indiferente, hombre de pocas palabras parece ser (¡gracias a dios!), y a Sasori con una sonrisa(burlona, no soy tonta) que intentaba ocultar. Si hubiesen reido los tres me hubiese ido corriendo al instante y dando un lastimero perdón. ¡Que vergüenza! ¿O quiza les hubiese gritado? Esa me suena mas factible , aunque pensándolo bien podría haberme acarreado problemas -

...

Primer, perdon por la tardanza y lo segundo, lo siento, lo siento muuucho pero no tenia tiempo, inspiracion y en fin... pero estoy de vuelta! Una cosa mas, se que este capirulo es un tanto corto lo se pero el siguiente lo subire en breve y sera mas largo espero que os guste y muchas gracias por los comentarios, me han dado fuerza para seguir asi que... no pareis de cometar! Gracias y nos vemos pronto ^^