El psiquiátrico μ's
Capítulo 4. De vuelta a donde todo comenzó
Tras oír tales palabras la joven detective castaña comenzó a abrir loso ojos encontrándose en un cuarto, casi a oscuras ya que la única luz que iluminaba ese espacio era una pequeña lámpara incandescente que estaba en una mesita, Tsubasa lentamente se sentó encontrándose en una cama con un colchón dañado en su totalidad. El aspecto de ese cuarto era deprimente, la puerta de era de acero solido en la cual solamente había una ventana con 3 barrotes en la parte superior de está recobrando poco a poco el sentido tocándose la cabeza hasta que el mareo ceso levantándose de la cama caminando hacia la puerta imponiendo un poco de fuerza para abrirla porque al parecer estaba completamente oxidada
Saliendo se encontró con un enorme pasillo en el cual a los costados había puertas de posiblemente otras habitaciones, el entorno casi oscuro era extraño llenándola de desconfianza y únicamente a la derecha hasta el fondo había un espejo por el lado izquierdo llegaría a una especie de recepción, pero vería mas allá una puerta la cual llevaría a un cuarto con una silla grande con un aparato que desconocía. Por el momento solamente se concentró en caminar con suma dificultad a ese lugar viendo de reojo al interior de cada una de las puertas que pasaba, pero no veía nada solo era oscuridad en el interior preguntándose: "¿Dónde demonios estoy?", "¿Qué es este lugar?".
Sus cuestionamientos sin ella saberlo tendrían respuesta al llegar hasta el otro extremo del pasillo viendo una rustica recepción de hospital viendo muchas revistas, incluso un sillón como los de la sala de espera, mesas y cuadros estando un poco perdida en sus propios pensamientos sacándola de los mismos una voz gentil y amistosa que se dirigía tranquilamente hacia ella.
¿Se encuentra bien detective Tsubasa? — Al voltear hacia atrás vio detrás de un aparador a una enfermera de pie siendo una característica notable su cabello con 2 trenzas en tono purpura, una figura que cualquier mujer envidiaría con unos inquietantes y penetrantes bellos ojos color esmeralda quien miro a la detective con simpatía.
¿Dónde me encuentro? — A secas hizo esa pregunta, tomándose unos segundos la contraria para responder.
Usted se encuentra en su subconsciente donde estará a salvo de Nico — Una respuesta demasiado clara para su gusto, pero al menos suficiente para saber que no corría ningún peligro y que no era ella alguien quien quisiera lastimarla.
Yendo hacia uno de los sillones se tomaría un momento para poder meditar y entender que era lo que había pasado hasta ahora. Primero esa llamada de auxilio por parte de la estación de policía, llegar al psiquiátrico y no encontrar a ningún agente, ni pista de los pacientes o demás personal, después encontrar a la directora Nishikino y esa paciente Honoka, finalmente descubrir que la peli jengibre es la pieza faltante de un rompecabezas de un juego macabro de esa mujer Nico Yazawa, unir las piezas daba como resultado la trama para una perfecta película de suspenso. De pronto su atención se vio prestada a un periódico en una mesita el cual tomo encontrando en primera plana una nota que simplemente la impacto la cual decía lo siguiente: "Detectives Kira Tsubasa, Erena Toudo y Anju Yukki desaparecidas", sus ojos no podrían manifestar mayor asombro ante eso.
Nada de lo que leía en ese periódico tenía sentido, todo era tan confuso e incierto que se acercó nuevamente a la enfermera peli purpura un poco alterada.
Quiero salir de este lugar… Necesito… ayudar a mis compañeras…. Debo evitar que Nico cumpla su cometido — Su voz sonaba entrecortada y a punto de perder los estribos.
Entonces sígame por favor… primero necesita usted un tratamiento — Con toda la clama del mundo esa mujer salió del aparador para dirigirse a la puerta con esa silla extraña abriéndola con una llave adentrándose al interior.
No tengo tiempo para sus cosas medicas… debo salir de aquí… — A regañadientes entro a esa habitación mientras le indicaba la peli purpura que se sentara en la silla. — ¿Qué tienes en mente? —
Usted solamente siéntese…. — Ayudándole a hacerlo le amarro las manos y pies con unos arneses terminando de acomodarla al ponerle un casco por arriba de la cabeza dirigiéndose a un interruptor a un lado de ella en la pared — Sentirá un pequeño pinchazo... solo relájese—
Iba a objetar, pero de golpe y sin previo aviso una gran descarga eléctrica salió disparada desde su cerebro hasta todo su cuerpo sintiendo como si un clavo le estuviera taladrando el cráneo, el dolor era insoportable tanto que la obligo a tensar los dientes y manifestar una expresión fruncida en su ceño temblando ya que ese golpe eléctrico la había paralizado de pies a cabeza pasando unos segundos hasta que todo el dolor y parálisis cesaron dejándola igual o peor que antes. Era la primera vez en su vida que sentía una descarga eléctrica tan potente que le costó algunos instantes poder reaccionar del todo bien. La enfermera comenzó a quitarle el armes de pies y manos, como el casco de la cabeza tranquilamente volviendo a hablar como si nada hubiera pasado.
Parándose de esa silla apoyo sus manos en sus rodillas esperando que su mirada y cabeza dejaran de darle vueltas respirando muy agitada por el momento. —
Descuide… los efectos pasaran en breve, para ser su primera lobotomía no le fue tan… mal… — Solamente aquella mujer estaba quieta sin hacer nada más.
Puedes… decirme… porque carajos… hiciste eso… — Su gesto de pocos amigos logro hacer reír a la otra.
Mejorar tus capacidades físicas, agilidad, resistencia y lo más importante para que tu mente este a salvo de esa enferma doctora —
Para tomarse tantas molestias con ella, era demasiado doloroso, pero de alguna u otra manera eso debía serle útil y estando erguida volteo hacia a atrás para verla volver a su pequeño lugar de trabajo acomodando unos papales tranquilamente absorta lo que hiciera o dejara de hacer la castaña. Por otra parte, ella volvería a recorrer ese lugar que no parecía ser tan grande buscando entre algunas puertas encontrándose con una pequeña bodega en la cual habían municiones, botiquines e incluso se encontró una escopeta semi - automática hatsan mpa-calibre 12/76 magnum misma que tomaría sin titubear cargándola con las municiones además de un pequeño mapa de Akihabara encontrándose varios puntos encerrados en un círculo rojo, estos eran:
El templo Kanda
El psiquiátrico μ's
El instituto Otonokizaka
La mansión Yazawa
La estación de policía de Akihabara
De todos los lugares el que más le daba muy mala leche era la mansión de la familia de la pelinegra, aunque sabía muy poco de ella era más que suficiente para pensar que sería el último lugar en cual querría estar, pero también tampoco era su intención volver al psiquiátrico no por ahora porque prácticamente seria como bajar el Niágara en monociclo. Ahora lo que restaba era saber como poder salir de el interior de su mente y volver al mundo real, regresando por donde vino dirigiéndose nuevamente al pasillo donde estaban las puertas caminando con su mirada fija en el mapa analizando los 5 puntos que estaban encerrados en rojo con curiosidad, pero nuevamente una voz volvió a interrumpir sus pensamientos, era igualmente femenina pero mucho mas tosca que la de la enfermera deteniéndose junto a una puerta.
Así que Nozomi te ha dado una mano ¿eh? Me pregunto porque…. vaya ni a mí me la dio… solamente me pidió que me quedara en esta habitación… que sería más "seguro" — Con ironía exclamaba sus palabras mientras la castaña escuchaba atente mirando hacia el interior de la habitación por la pequeña ventana viendo una vela iluminando a duras penas el interior siendo visible una figura femenina de cabellos largos, delgada y alta solo podía ver el color rubio de su cabello.
Pensé que era la única…. ¿Tu porque estas aquí? — Inquirió curiosa en su cuestionamiento.
Cometí un error, uno que casi pudo haberme costado la vida... si no es que realmente estoy muerta y mi alma está encerrada en este plano dimensional… pero bueno el punto aquí es que si es que quieres investigar o detener a esa mujer… según sea el caso, te daré un simple consejo — Se aclaraba la voz por un momento para proseguir con sus palabras.
Te escucho… — Expectante ante la "ayuda" que pudiera recibir de esa extraña persona.
Jamás… veas directamente a los ojos a Nico, el color rojo de ellos podría matarte o causarte algo peor y por nada del mundo, escúchame bien… nada del mundo… entres a su mansión sin estar armada hasta los dientes... créeme lo que hallaras ahí dentro podría dejarte con severemos problemas mentales — Se cruzaba de brazos esa figura misteriosa femenina mientras Tsubasa la escuchaba con suma atención.
Tomare en cuenta tu comentario, por cierto ¿Tu nombre es? —
Eli Ayase… Reportera del periódico BiBi…. una desgraciada que cometió el maldito error de indagar en la boca del lobo y pues heme aquí… esperando un milagro o simplemente el fin de mi vida —
Después de esa "amena" conversación una luz blanca brillaba al final en donde se suponía estaba un espejo acercándose mientras una pequeña música de fondo… música clásica daba ambiente a la situación y cuando estaba frente a esa luz que casi la dejaba ciega el cristal del espejo comenzó a cuartearse tele transportándola de manera instantánea al lugar donde había ocurrido el accidente encontrando la ambulancia destruida, pero ninguna de las otras chicas estaba ahí. Debía buscarlas lo más pronto posible, no quería imaginar a qué tipo de peligros podrían estar expuestas, pero quien más le preocupaba era Honoka, una chica indefensa, inestable y demasiado frágil, ni en un millón de años podría hacerle frente a la demente pelinegra con una fuerza desconocida la cual no daba indicios de conocer límites.
Levantándose para iniciar su búsqueda tan solo dio unos 10 pasos hacia adelante para encontrarse en su camino a quien menos quería ver en ese momento, Nico estaba de pie mirándole sin expresión en su semblante y con un tono sombrío en su rostro señalando a Tsubasa con el dedo índice de manera retadora.
Sé quién eres…. detective Tsubasa, se cuál es tu misión … se porque estas aquí, pero déjame decirte una cosa, ni tu ni tus compañeras serán impedimento para logre mis metas, conviértanse en una molestia en mi camino y no tendré piedad con ninguna, porque desde el principio ustedes han estado en la palma de mi mano — Con cada palabra la seriedad y determinación de esa mujer eran demasiado intimidantes para la detective que quedo por un momento fría del asombro.
Estés demente…. Honoka es una chica inocente, torturarla de esa manera es… inhumano — Como pudo tomo el valor suficiente para hacerle frente desenfundando su revolver apuntándole peligrosamente colgándose la escopeta en la espalda.
¿Inhumano dices? ¿Es inhumano querer encontrar la forma de seguir viviendo? ¿Es inhumano querer encontrar las respuestas a mis curiosidades? — Un tono frio, pero ligeramente molesto se escuchó por parte de la pelinegra ojicarmin. — Detective Tsubasa… si cree que soy un monstruo… permítame darle una muestra de ello —
Levantando la diestra de la nada el mismo dolor de cabeza que la aturdió en su primer encuentro volvió a sentirlo, pero estaba vez no la dejaría irse sin un rasguño así que jalaría el gatillo un par de vez viendo a duras penas como las balas trapazaban su abdomen, pero las heridas parecían regenerarse misteriosamente hasta que finalmente perdió el conocimiento escuchando unas últimas palabras de Nico.
Aprenderá… a las malas… el significado de la palabra Inhumano detective…. —
No supo cuánto tiempo paso, pero despertó al sentir unas pequeñas gotas caerle por la frente abriendo nuevamente los ojos viendo primeramente el cielo nublado y una leve llovizna cayendo seguida de unos relámpagos. Levantándose del suelo miro a su alrededor un jardín descuidado ya que la maleza estaba por lo menos un metro arriba del suelo, arboles sin hojas secos y a tan solo 50 metros de su ubicación una gran casa con estilo antiguo fácil de los años 1800 en completo abandono acercándose al lugar uso su lámpara para iluminar un camino el cual seguir subiendo por una pequeña escalinata de piedra que la llevaría a unas puertas de madera de roble tocándola y empujando hacia adelante escuchándose un rechino para ver el lobby con 2 escaleras en C que llevaban un segundo piso, un candelabro colgando del techo, pinturas, pinturas y reliquias antiguas analizando la zona pero escuchaba sonidos extraños de los rincones más profundos de lugar, ecos sonoros de cualquier cosa menos de algo humano, crujidos y golpes que la mantendrían en estado alerta con su arma en mano alumbrándose con la lámpara caminando para reconocer la zona topándose en una gran pared un retrato familiar de 3 pequeños niños pelinegros, una mujer mayor de tez clara y ojos carmín elegantemente vestida, a su derecha una figura inconfundible era Nico pero con un aspecto más ¿Bello? con un vestido negro que realmente la hacía verse como toda una princesa… ¿Qué significaba esto?, ¿Ella sería acaso la hija de una familia adinerada de Akihabara o algo por el estilo? bufando para sí misma.
Mierda…. de todos los lugares a los que debía enviarme… ¿porque precisamente a este lugar?… es…. realmente escalofriante…. —
Continuara…
Nota del autor: En el siguiente capítulo Tsubasa descubrirá el oscuro pasado de Nico, por qué enfermo y las razones más a fondo del porque decidió volverse una científica "psicópata", no crean que me olvide de las demás, igual aparecerán de eso no tengan duda.
