Os dejo con mi siguiente cap, y una cosa que quería comentaros ya que muchos me lo preguntais: pronto aparecerá Luffy, tened paciencia, en cualquier momento puede aparecer.
Bueno, ya sabéis: One Piece no me pertenece, es de un tal Eiichiro Oda; un genio, el tío.
ஐ ¿DESTINO O ELECCIÓN? ஐ
CAPÍTULO 4. NAVIDADES EN EL PUEBLO
La primera nevada cayó el día que nació mi ahijadita. El 4 de diciembre.
Ya no se podía pensar en subir al monte ni en dar paseos en bicicleta, y me costaba muchísimo abandonar mi tibia cama todas las mañanas y entrar en contacto con la habitación helada.
En la escuela teníamos que estar constantemente alimentando la chimenea que había y más vale olvidar los ratos que pasaba yo enciéndola antes de que llegaran los escolares, porque, como todas las cosas de allí, no es que fuera muy buena; así que entre los catarros y el humo no se oía más que toser.
A pesar de todo, me sentía cómoda y contenta. Se acercaban los días de Navidad, y el tiempo y el pueblo mismo eran lo más típicamente navideños que se podía esperar. Todo él parecía un belén precioso.
A pesar del frío, me gustaba salir al balcón al anochecer, y sentía alegría en el corazón al ver las casas con sus ventanas iluminadas y los árboles desnudos tendiendo sus ramas cubiertas de nieve blanca y huequecita, las huellas de pisadas en el suelo, y el campanario de la iglesia, que ahora parecía una monja con su toga blanca, y los montes tan fríos, y las ventiscas que hacían pensar en angelitos traviesos que se lanzaban miles y miles de confetis blancos.
Se habían terminado las excursiones y mi bicicleta descansaba por unos meses en el desván, pero sin embargo me veía compensada por otras cosas. Era el tiempo que invitaba a reunirnos toda la familia en la gran cocina tan acogedora, o a pasar las tardes con las amigas, charlando y tejiendo jerseys para novios, hermanos o sobrinos, toquillas para la abuelas y chales para los recién nacidos.
Me di cuenta de que era feliz aquel día en que don Paulie decidió ir a la capital y regresó al poco rato.
-Ni sé ni cómo decírtelo, hija, pero no ha salido el autobús, El puerto está cerrado, y si sigue nevando así no vas a poder ir a tu casa para Nochebuena. No sabes cuánto lo siento.
Me quedé consternada. Yo estaba muy ilusionada pensando en esos días, y sabía que Bellemere estaría contando las horas para verme. No podía olvidar sus ojos llenos de lágrimas en nuestra despedida.
Me dolió mucho, no puedo negarlo. Pero pensé en cómo hubiera recibido la noticia dos meses atrás, y me gustó que ahora no me asustara la perspectiva de celebrar la Navidad en el pueblo. Ya no pensaba en abandonar la escuela. Me gustaba este lugar, y al sentirme así, tan segura de mí misma, sentí una enorme paz.
DESDE casa de los Okamura *por si no recordáis es la casa de Robin y Sanji*, llamé a mis padres, y el oír sus voces me llenó de morriña. Genzo no cesaba de preguntarme si no tenía alguien en el pueblo un todo terreno.
¡Pobre...! No sabía nada de Zuzumiko, donde sólo el médico tenía un seiscientos...
Traté de animarles diciéndoles que quizá amainara el temporal y podría ir en Nochevieja. Y una vez que los convencí de que yo me quedaba contenta y de que estaba muy bien, también me tranquilicé y dejé de estar triste.
Regresé a casa pensando en que quizá fuera mejor así. Una absurda idea iba brotando en mi cabeza: la de que si me iba ahora, ya no regresaría. Que todo aquel equilibro de trabajo y serenidad que había conseguido se rompería.
Y es que yo comenzaba a amar Zuzumiko. Quería ser parte integrante de aquel rincón montañoso, de sus gentes, de sus costumbres.
Quería no volver a cometer la torpeza de confundir los avellanos con vulgares palos, por buenos y flexibles que me parecieran, para hacer las manualidades de mis escolares.
¿No había cometido este error al juzgar a sus gentes? ¿De dónde pude yo haber sacado que los zuzumikanos eran eran ariscos, de mal carácter, faltos de detalles y mal educados?
Sin duda, me equivoqué al juzgarlos.
La abuela todos los días me esperaba, a mi regreso de la escuela, con una taza de humeante chocolate, que yo aceptaba agradecida, calentando alrededor de la agradable loza de mis dedos ateridos del frío.
Don Paulie, amén de su diaria ayuda en mi trabajo, me cedía el privilegio de servirme la primera en la mesa, y me dejaba el periódico y su ordenador siempre que la necesitaba. Eso sin hablar de los libros que intercambiábamos.
Usopp no me dejó en todo el invierno bajar a llevar mis cartas a casa del cartero. Lo hacía él. Y Yasopp cuidaba y engrasaba mi bicicleta con el mayor esmero. Y jamás anduve escasa de leña para la chimenea de la escuela, porque todos los vecinos se encartaba por que nunca faltara.
¿Cuántos avellanos tendría que destrozar para aprender las distintas maneras de demostrar amor?
Afortunadamente, no estaba todo perdido. Tenía la impresión de que no me había costado tanto darme cuenta de que todo consiste en un poco de comprensión y de tolerancia con esas pequeñas manías que todos tenemos.
Con este pensamiento me dispuse a preparar mis fiestas con el mayor entusiasmo. En la escuela algo tenía que haber. Encontré una cesta de mimbre que contenía un belén completísimo y además precioso, y entre los chicos y yo lo montamos en una tarde, Nos llevó todo un domingo la recogida del musgo y cortezas del árbol, en lo que participaron hasta los más pequeños, y nos quedó tan bonito que todo el pueblo desfiló por la escuela para verlo.
También en casa de Usopp y Kaya pusieron otro belén, más pequeño, pero no menos bonito, y ante éste cantamos y celebramos en familia el nacimiento de Niño Dios.
Me sentí muy agradecida y también un poco avergonzada al ver el interés que todos pusieron en hacerme feliz, para que aquella Navidad, lejos de mi familia, no fuera triste. Y debo reconocer que lo consiguieron plenamente.
Aquella Misa del Gallo no la podré olvidar jamás. Aquellos villancicos cantados por todo el pueblo, los "solos" de Robin y Sanji que tenían las mejores voces de Zuzumiko, y hasta los que cantaron al salir de la iglesia los escolares me pusieron un nudo en la garganta. ¡Qué tonta! ¡Pero si casi tenía ganas de llorar!
Y entonces, por primera vez, agradecí al Niño que me hubiera llevado a Zuzumiko a pesar de todos mis exámenes brillantísimos y de aquel test tan complicado...
Si. La escuela de Zuzumiko, mi pobre escuela, era la que yo siempre había soñado. Sólo entonces lo comprendí.
¿Qué hubiera hecho yo, pobre Nami, en una escuela moderna, de ciudad, tan poco familiar, tan poco mía, donde mi cometido terminara al terminar las dos y cerrar la puerta de la clase?
Sí, lo mío, mis "humos", como me había dicho el alcalde Iceberg, eran otros. Yo debía construir, encauzar, no continuar lo que otro había empezado. Y en Zuzumiko nunca se había empezado nada. Yo debía trabajar, tanto con los padres como con los hijos. ¡Cuántas veces los niños mayores acudían a la escuela gracias a mi machaconería, y algunas veces hasta a la adulación...! Sabía lo que suponía para un padre oír que su hijo era el más listillo de la clase, que merecía la pena que siguiera en la escuela un año más. También solía aprovecharme de esa especie de envidiosa rivalidad que existe en todos los pueblos pequeños. A veces bastaba con decir a Alvida, cuando pasaba cerca de nosotros alguna pequeña que era un poco lista:
-Esta chiquita también promete... Es inteligente, aplicada... En todo el mes no ha faltado un solo día a la escuela. Va muy igualada en todo con Nuin *la hija mayor de las cuatro hijas de Alvida y Buggy que siempre faltaban a las clases*. Si su hija no faltara tanto... Estoy segura de que incluso la adelantaría, pero la pobre tiene tan mala suerte con las muelas...
Y un comentario tan infantil solía dar muy buen resultado. Nuin acudía regularmente a clase un buen montón de días.
Y en todo este mi acontecer docente estaba yo sumergida en la misa de Nochebuena.
-Nami -me parecía que decía el Niño-, ¡pero qué tonta eres! ¿Es que crees que yo no sabía lo que hacía cuando te traje con nosotros a Zuzumiko?
Me quedé muy sorprendida de que también el Niño Jesús dijera nosotros, como aquel día lo hizo don Paulie, cuando yo todavía era una maestrita vanidosa, llena la cabeza de sueños tontos que me impedían ver lo que podía encerrar dentro de sí aquella escuela que por fuera se desmoronaba.
Cuando salimos de misa había dejado de nevar y el cielo estaba tachonado de estrellas brillantes y pequeñitas que tintineaban con timidez. Sanji vino hacia mí sonriendo:
-¡Feliz Nochebuena, Nami!
Y a la vez surgió por otro lado Law, el médico.
-¿Contemplando las estrellas?
Y los dos se miraron confusos, como avergonzados de haber venido al mismo tiempo.
-Robin y yo vamos con los de la carnicería a casa de la señora Thitsu a cantar un rato. La pobre no se puede mover por lo del reúma y estará sola. Si te animas tu también... Y por supuesto tú, Law.
-Lo siento. Han venido mis padres y mi hermano para acompañarme estos días. Precisamente necesitamos una chica guapa que nos endulce, aunque tampoco nos molestan los tipos feos. Así que yo iba a invitaros a venir a mi casa -dijo Law.
Me pareció que la cara de Sanji se ensombrecía; y, casi a la vez, la farola más grande se apagó y volvió a encenderse, como si parpadeara.
Los dos me miraban como si estuvieran esperando mi decisión para ir con uno de ellos. Yo no sabía qué hacer para no herir a ninguno, porque también Law parecía repentinamente triste.
Fue Yasopp, el viejo solterón Yasopp, quien, haciendo gala de la proverbial delicadeza de Zuzumiko, se llegó hasta nosotros y dijo sin más preámbulos:
-Vamos, vamos rápido, que la madre espera y nosotros tenemos costumbre de rezar ahora el rosario.
Me quedé de una pieza ante el panorama que se me presentaba, pero mis dos amigos se echaron a reír abiertamente. Estaba segura de que se alegraban.
-¡Menudo plantón nos das! -dijo Sanji.
-¡Para que luego digan de los viejos! ¡Tienen mucho más gancho que nosotros! -rió Law.
Y yo corría a casa, pisando muy fuerte en la nieve con mis botas altas, dispuesta a rezar los quince misterios si fuera preciso. Pero aunque Yasopp se veía que tenía mucho interés en eso del rosario, el cura Paulie dijo que ni hablar, que ahora que el Niño estaba entre nosotros era tiempo de reír y de cantar.
La abuela había sacado ya una enorme fuente de compota de orejones *un tipo de fruto seco muy caro*, ciruelas pasas y manzanas, con palitos de canela, y una bandeja de turrón casero. Don Paulie tenía escondida en la mochila de su moto una pandereta. La hija mayor de Usopp y Kaya junto con Kureha se apoderaron de unos ruidosos almireces, mientras los dos pequeños miraban al cura... Sus ojos soñolientos se animaban porque Paulie no tocaba la pandereta de un modo vulgar: la tocaba con un truco que no nos quiso decir, y a la vez que sonaba caían de ella pedalillas, piñones y almendras.
Cantamos hasta quedar roncos. Yasopp, pasada su decepción por lo del rezo del rosario, pasó la guitarra a su hermano Usopp y me pidió carraspeando que bailáramos. El cura Paulie, por su parte, dijo a la abuela que le hiciera el honor de acompañarle. En la vida me he reído tanto.
Al final, Yasopp decía encantado que al día siguiente estaba seguro de que nadie se lo creería; porque mira que haber bailado nada menos que con la maestra...
Y sólo cuando, cansados, decidimos que ya era hora de irnos a dormir, don Paulie, din duda para complacer a Yasopp, dijo que podíamos rezar el tercer misterio de gozo.
Pero él ni siquiera lo oyó. No sé si fue la copita de anís o los dos vasos de espumosa sidra. Quizá solo era sencilla alegría, pero el hecho es que se puso a cantar -en un milagro terrible de adaptación- Campana sobre campana.
Continuará...
Bueno ya he terminado mi cuarto capítulo, sé que las navidades ya están pasadas pero tenía que describir como es todo el año así que tiene que aparecer sí o sí. Espero que os esté gustando el fic.
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NereaMugiwara: de nuevo muchas gracias por molestarte en leer mi review, me alegra mucho que te guste tanto mi historia ya que no creí que se hiciera tan famosa en tan solo tres caps
Joshevisia-Chan: vaya que review mas largo ¡me encanta! De verdad se que he puesto mucho de Dios y tal, pero mi familia es un poco religiosa y lo he puesto porque ya que pongo el cura que se note que lo es no? Sí, mas o menos este es mas largo y tranquila que más pronto serán mas largos. Sí ha aparecido Law y amí me encanta no lo he visto mucho pero lo que llevo es genial. Y tranquila que la foto de mi historia delata mucho jeje Y lo otro de Nami que había puesto es que mi hermana me dijo que pusiera solo Nami para que hubiera mas misterio y le hize caso, pero luego me dije ¿y que mas da? Y ahí estamos.
Iris Cid: muchas gracias por dejarme un review, me alegro mucho de que mi fic se este haciendo famoso con tan solo 4 capítulos recién subido el cuarto. Tranquila que subo todos los miércoles, no te desesperes porque siempre voy a estar aquí para actualizar. Por cierto la peli, no sale en internet lo siento. Pero es que era una de esas pelis viejas del año catapún :)
Zu Robin Kato: si muchas gracias por dejarme reviews, me alegra mucho que lo hagas y que me dejes en todas mis historias. Parezco una famosa y todo, muchas gracias. Es un poco raro pero para no ponerlos en una familia diferente pues los pongo juntos y queda mejor... jeje xD Bueno y tranquila que más adelante pondré ZoRo pero es que este fic es de LuNa y por ahora no quiero meter mucho vaya que se hechen atras o algo, pero más adelante pondre.
CrisGC: ¿como no te iba a gustar mi historia? jaja soy muy arrogante pero igualmente te digo que la tuya también me gusta ¡me encantas! Estoy notando que de aquí puede salir una gran amistad ^_^ Bueno ¿en serio que existe el oficio de limpiadora de excrementos de ratas radiactivas? Ahora que lo dices puede que si... creo que mi prima menciono algo de contratarla allí lo que pasa es que le mordió una de esas ratas y ahora esta encamada... muy triste sí. Después de contestarte el review me voy al hospital para visitarla, le daré recuerdos tuyos! / Algún oficio tenía que ponerle no? ¿Qué mejor que un cura? lo se no pega nada... pero asi soy yo
Laura9914: gracias por decir que te gusta mi historia y que Nami es la mejor, jaja xD Hombre mucha razón tienes, jaja y si se merece ser todo lo feliz que pueda ya que es la protagonista y tu personaje favorito. Bueno me pensaré eso de pone lemmon, pero te digo desde ya que va a haber ZoRo ^^
Sin más, espero les haya gustado este escrito, ya saben, los reviews son gratis, siempre bienvenidos, pero sobre todo, me alegran mucho el día.
Nos leemos ^^
Fatima-swan
