MÚSICA:

Silent Hill Shattered Memories – Lives Wasted Away

(Silent Hill Shattered Memories Soundtrack – Searching For The Past)

*significa que aquí termina la música


Capítulo 4: Enigmas

Preguntas en mi cabeza,

sin comprender…

He de encontrar la respuesta…

para poder vencer


(Silent Hill Shattered Memories – Lives Wasted Away)

Al observar a su alrededor, notó que ya no se encontraba en aquel extraño "otro mundo", no había oscuridad ni rejillas, por las ventanas entraba la luz fantasmal del exterior, el cual le daba un toque lúgubre al lugar, pero por lo demás no se veía ningún monstruo como los de afuera y eso la relajó.

Ya más tranquila, miró detenidamente el espacio al cual había entrado. Obviamente se hallaba en una iglesia, con sus asientos largos encarando la parte frontal donde se alzaba una cruz y con su típico pasillo al centro. De pronto, se fijó en una figura humana sentada en las primeras bancas cerca del altar, la cual en su estado anterior de exaltación había pasado por alto.

Con cuidado se acercó, intentando no hacer mucho ruido y alerta a cualquier acción de parte de la otra persona. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la observó detenidamente: era una muchacha como de su edad, de cabello negro largo que le llegaba hasta la cintura, poseía la tez más blanca que hubiese visto alguna vez, aunque quizás también fuese el efecto de aquella luz lechosa al caer sobre su piel. Vestía una chaqueta negra larga que le llegaba a la cintura, una falda morada, calzas negras y botas café oscuro. En sus manos sostenía un libro y en su regazo yacía una caja, la cual no lograba ver muy bien.

Por lo menos era una persona y estaba viva, tampoco parecía peligrosa. Suspiro de alivio y se acercó más confiadamente; aquella chica le daba buenas vibras. Cuando llegó a su lado, la muchacha la miró con unos penetrantes ojos verdes y le sonrió:

— Ehm… hola, me llamo Sarah Helen… ¿y tú?

— Megan Vernom, ¿Qué te trae por aquí Sarah?

— Pues… — "si le digo que me perseguían unos monstruos me creerá loca… bueno, yo misma estoy dudando de mi cordura en estos momentos" — de… visita…

— Ya veo, es bastante extraño.

— ¿Extraño? ¿Por-por qué?

— Pues, a pesar de la época del año en la cual estamos, no he visto mucha gente por los alrededores. Sin embargo lo que siempre me ha parecido más curioso, es que, aún con los rumores que hay sobre criaturas extrañas y la mala fama que se ha ganado por los alrededores, el turismo no se haya detenido... no del todo al menos.

— Quizá sea que a la gente le gustan los lugares poco comunes o raros… por curiosidad…— opinó Sarah.

— ¿Y a ti también te dio curiosidad?

— No… es solo que… tengo asuntos pendientes que hacer aquí…—tartamudeó— ¿y tú?

— Estaba esperando a alguien, pero afuera estaba algo… frío. Así que entré un rato, se podría decir que yo también tengo asuntos pendientes, pero con una persona…

— Vaya pues, que tengas suerte…

— Tu igual— respondió Megan, dejando el libro a un lado y levantándose—, aunque nos volveremos a ver más tarde.

— ¿Eh?

— Sé que han pasado dos meses desde tu cumpleaños, pero espero que mi regalo sea de tu agrado — dijo pasándole la caja y caminando hacia la puerta.

— ¿Cómo…?— comenzó, dándose la vuelta, pero ya se había ido.

"Qué extraño, no escuché la puerta abrirse y la silla que puse contra ésta aún se halla en su lugar…"

Observó la caja que ahora tenía en sus manos, era de color Calipso y tenía un listón rojo. La abrió: dentro había un reloj dorado, que fuera tenía la imagen de dos círculos y un triángulo y por dentro, las manecillas se hallaban detenidas indicando el número doce.

Al lado del reloj se encontraba una pequeña llave, algo vieja y oxidada, en un extremo algo borroso se leía "llave al pasado". La colgó de su cuello con una cinta azul que tenía y el reloj lo guardó en su bolsillo, dejó la caja en la banca y solo entonces se fijó en el libro; se lo había dejado. Lo tomó entre sus manos y leyó el título "Carrie – Stephen King", su libro favorito. Recordaba tener un ejemplar en casa, era una de las pocas cosas que había logrado llevar consigo el día en que se fue de Silent Hill.

Cuando niña, ahora recordaba, era uno de los libros que más pedía prestado de la biblioteca escolar, después de mucho trabajo reuniendo su mesada y ganándose unas monedas vendiendo sus cosas viejas, se había logrado comprar el libro. Desde niña le encantaba leer, pero de todos los libros ese siempre fue su favorito. Desde la primera vez que lo leyó, supo que era para ella, se sentía algo identificada con aquella chica.

Era increíble lo rápido que iba recuperando sus memorias, ahora podía recordar más claramente a sus profesores y compañeros. Ella no era una chica de muchos amigos y en ese entonces, sólo tenía una —la cual aún no recordaba claramente— pues los otros niños la consideraban rara y se alejaban de ella.

Recordaba a la Sra. Blackwood, una vieja que por alguna razón le tenía mala. Y su madre, una mujer de tez blanca, ojos y pelo castaño con una hermosa y dulce voz, al igual que su sonrisa.

Por alguna extraña razón, un día comenzó a comportarse extraño, se encerraba en su pieza a rezar y a salir con gente muy rara y cautelosa. Recordaba tener sueños sobre un monstruo metiéndose dentro de mamá y una imagen difusa de una chica de cabello negro, advirtiéndole sobre algo, un peligro, pero no lograba escucharla. Era como si existiera una barrera entre ellas, entonces aparecía un ser extraño y despertaba.

Tiempo después, su madre la encerró en una habitación con velas y signos raros mientras cantaba un extraño cántico, recordaba que a su lado había un hombre vestido de negro y que por alguna razón, ella no podía moverse.

Luego despertaba en un hospital, con un policía al lado y sin recordar nada.

Abrió las páginas al azar y se encontró con un papel doblado, lo desdobló y leyó "Andy's book"

La recordaba, ese fue el lugar en el que compró el libro, así que éste era de allí. Lo guardó y decidió examinar el lugar, en uno de los bancos halló una munición de pistola "vaya sitio para encontrar esto ¿Qué hace aquí?", en un mueble un botiquín y cuando se disponía a caminar hacia el altar, vio un papel arrugado en el suelo, el cual tomó. La letra era bastante desordenada y se notaba que había sido escrito de manera apresurada, leyó:

"Están todos locos, todos, estoy seguro que no sobreviviré a esto, yo no quería, por accidente descubrí a este culto hace unos meses, y aún no sé cómo es que terminé uniéndome a ellos. Eran extraños si y sus costumbres igual, pero lo que terminó abriéndome los ojos sucedió un día, cuando estaba caminando dentro de la Iglesia. Ésta se encontraba aún vacía, pues faltaba bastante para la reunión, en ese momento escuche la voz de una mujer hablando en el fondo. Sé que no está bien oír conversaciones ajenas, pero por alguna razón me acerqué y lo escuché. Oh dios mío!, están locos!, hablaban sobre una forma de traer finalmente al "Dios" a la tierra, que la niña tenía unos poderes y una fuerza muy parecidas a las de Santa Alessa, cumpliendo todos los requisitos y que habían encontrado una forma infalible para lograr lo que los otros no habían conseguido; que había habido fallos antes, pues nunca consideraron que el fuego en verdad fuera lo que logró el éxito en la invocación. Dijeron algo de hacerlo sin que nadie lo supiera, ni siquiera la sacerdotisa, pues no querían resistencia en contra suya… luego hablaron de sus planes; estaba aterrorizado por lo que le harían a esa niña. Me oculté y vi a la señora, la ubiqué y la estuve espiando, a ella y a la niña, entonces ocurrió: vino un hombre de negro que entró a la casa. Me encontraba en un pequeño edificio al frente y pude ver como la niña estaba tirada en el suelo y como tiraban una vela al suelo y la dejaban ahí, para que seguramente muriese quemada. Entonces llamé a la policía, quienes llegaron de inmediato. Vi como uno de ellos rompía la puerta y la rescataba. Estoy seguro de que me vieron, me van a matar, van a enviar al verdugo a matarme, pero no me arrepiento, lo que ellos quieren traer a la tierra no es Dios, son solo mentiras, una ilusión; están en todas partes, están locos, harán todo por lograr sus objetivos, si estás leyendo esto es porque ya estoy muerto ¡cuídate de ellos!, ¡no son lo que parecen, no te dejes engañar!

Se acerca, lo sé, lo sé, EL VERDUGO, QUE NO TE ATRAPE, ESCAPA…"

La nota terminaba abruptamente ahí.

"Así que él fue quien llamó a la policía… me gustaría tanto darle las gracias…pero, ¿a qué se referirá con eso de traer al Dios a la tierra?, ¿quién es Alessa?, ¿fallos de quién?, ¿quién rayos es el hombre de negro?... lo que sé hasta ahora es que ellos son peligrosos, lo más seguro es que yo sea su blanco primordial, están en todas partes y deben ser muchos. Todo esto parece un sueño, una de las historias de King. Supongo que lo único que puedo hacer por el momento es encontrar respuestas y la forma de salir viva de este maldito pueblo." Con esa idea en mente, guardó el papel en su libreta y observó el suelo por si veía otro que le sirviese de pista, pues realmente no sabía que hacer a continuación. En la esquina más alejada vio uno, se acercó y lo tomó, solo entonces notó que eran dos. Leyó el primero, parecía la hoja de un diario:

20/Julio/2009

Después de un tiempo averiguando descubrí muchas cosas, demasiadas diría yo; no quise hacer caso a las advertencias de mis compañeros y profundice en el tema. El descubrimiento que hice fue horrible, lo que yo había escuchado de aquel Culto solo era la punta del iceberg: debajo era aún más grande y peor.

Tras tanto averiguar ocurrió el primer incidente, trataron de matarme, por suerte las tres veces que lo intentaron tenía algo en mi mano para defenderme, finalmente opté por irme del pueblo, me ha costado pero los he despistado.

Eso fue hace 5 años, durante el último tiempo he averiguado aún más. Gracias a lo que sé, logré encontrar y hablar con la Srta. Mason, le conté lo que sabía y ella me relató todo lo que no se había escrito o contado, incluso la verdad detrás de toda la información distorsionada de ellos; cosas terribles. Me indicó lo que tenía que hacer si llegaba a ocurrir lo peor, entre otras cosas… ella fue la última en pelear con ellos de una manera tan… directa y ganarles en su propio juego.

Me contó que siempre supo que esto iba a pasar, cuando mató a ese ser lo escuchó: sabía que habían encontrado a otra chica a la cual usar, por eso no me fue difícil localizarla. Ahora lo único que tengo que hacer es ubicar a esa niña y vigilarla, cuando llegue el momento indicado, deberé ayudarla, de eso depende la humanidad, pues ella es la única que puede darle fin, si falla entonces… (Desde aquí la hoja es ininteligible)

La otra:

"Nos encontraremos en el Café 5to2 en Bachman Rd., he de responderte algunas dudas, ten cuidado, el Culto está siguiendo tus pasos, están muy cerca…"

"OK, esto sí me preocupó, ¿y quién es esa tal Mason? ¿Qué rayos quiere el culto de mí?...Jo, creo que hubiese sido mejor quedarme en casa." Ya que no tenía otra alternativa y no quería que el Culto la atrapase, observó rápidamente el altar, pero solo encontró una biblia que no entendía y cosas sin importancia. Miró de reojo aquella cruz que colgaba, fría e inmóvil y se dirigió a la puerta.

(*)

Cuando la abrió, encontró todo en su lugar: nada de rejas ni oscuridad; salió y aquella niebla fría y tétrica la recibió ansiosamente con sus brazos abiertos. Observó el mapa y con paso rápido, se dirigió al lugar indicado.

No pasó mucho tiempo para que se encontrase con los monstruos del lugar, ya había alcanzado Poston Marquet cuando escuchó los ladridos. Al principio estuvo tentada a correr, pero se detuvo "no pienso vivir con este miedo ridículo. Además, descubrí algo peor que los perros: este lugar y ese verdugo gigantón, ¿Qué puede ser peor que eso?" Con la mano aun temblándole, respiró profundamente hasta tener a la criatura a la vista, y en verdad era horrible: grande, negro como aquel perro de su pasado y con más mandíbula que cabeza. Le costó un poco matarlo pero lo logró, entonces caminó más confiadamente hacia el café, feliz de haber superado por fin aquel miedo.

(Silent Hill Shattered Memories Soundtrack – Searching For The Past)

El local era agradable a la vista. Si hubiese sol, sería el lugar perfecto para descansar un rato. Se encaminó hacia la puerta cuando a mitad de camino se detuvo. En el cristal de éste se podía ver su rostro como un espejo, pero eso no era lo que ella estaba viendo: al lado suyo, como reflejado, estaba el rostro de otra chica, una de cabello castaño hasta los hombros que la miraba con tristeza; tan rápido como apareció se fue.

Sarah miró en todas direcciones mas no había nadie, ¿qué había sido eso? Finalmente decidió no darle mayor importancia y entró.

El Café estaba desierto, revisó todo el lugar hasta que en una mesa vio un papel. Se sentó al instante para así estar más cómoda, casi no había notado lo cansada que estaba. A pesar de la situación en la que se hallaba, decidió tomar un breve descanso, sabía que el culto podía darle alcance en cualquier momento, pero no serviría de nada seguir moviéndose en ese estado sólo para poner distancia entre ellos, además inevitablemente en algún momento se los iba a encontrar y prefería tener energías para correr o defenderse. Con eso en mente tomó el papel, lo desdobló y leyó:

"Siento no encontrarme en este lugar como te había escrito, pero me descubrieron y tuve que irme rápido. He bajado el puente para que puedas cruzar al otro lado del pueblo, pero desde aquí puede que el lugar se ponga más "extraño", te deseo suerte. Por ahora será mejor te que dejes llevar por tus instintos, ve a lugares que visitabas en la niñez, puede que allí encuentres más pistas que te servirán, pero ten cuidado, recuerda que te sigue. Por el momento te has visto protegida por alguna extraña fuerza que no sabría explicar, pero no sé cuánto duré, los del Culto son fáciles de reconocer, si los ves, corre, no esperes nada, estoy seguro de que nos veremos y podremos hablar, pero eso será cuando todo se disponga… y entonces lo sabrás todo…"

"Esto es cada vez más raro." Guardó la carta y descansó un poco más, sabía que no era el momento pero sacó un trozo de sándwich y se lo comió casi de un bocado; tenía mucha hambre. Hubiera deseado comer otro trozo, pero no podía detenerse por más tiempo: ya había descansado lo suficiente y podía ser que aquel Culto estuviese muy cerca. De mala gana salió, por lo menos el frío la despertaba un poco.

Abrió el mapa, ubicó el puente y a paso lento se dirigió a ese lugar. Por el camino se encontró con un botiquín y una tubería de acero, que por lo menos le serviría para no gastar balas innecesariamente. Y ése era el momento en que se preguntaba por qué rayos habían cosas como esas tiradas en el suelo, casi parecía hecho a propósito. ¿De verdad no estaba soñando toda esa pesadilla?

Logró llegar al puente sin problemas, apenas había encontrado monstruos cerca y como lo decía la carta, éste estaba bajado y listo para ser cruzado. Caminó por él y a la mitad se asomó hacia abajo, sin embargo sólo pudo ver la niebla arremolinándose allí, aunque escuchaba un poco de agua corriendo.

Terminó de cruzar y se le ocurrió ver dentro de la estación de policía, quizás encontrara algo de utilidad. A pesar del inmenso caos dentro halló más munición y otro botiquín, "por lo menos ya sé que si me lastimo, no tendré problemas en curarme".

Se le ocurrió buscar alguna hoja que hablara sobre el caso en el que ella se había visto involucrada de niña o algún otro con algo de importancia, pero el único que llevaba escrito "Helen" estaba roto e ininteligible.

Salió y sin saber por qué, observó esa esquina de la policía y casi se cayó de la sorpresa al ver la calle cortada, literalmente. Era un hoyo hacia abajo imposible de cruzar, bastante parecido a un acantilado pero de menor tamaño. Hasta ese momento solo había visto algo similar en aquel "otro mundo", pero ¿allí? Eso sí era raro y se preguntó si habría más calles como esa, solo esperaba que la calle que daba a la Andy's book no estuviese así.

Iba a bajar por CRICHTON st., pero ésta estaba cortada por lo que camino hacia WILSON, logrando llegar justo a la esquina donde se ubicaba el local, el cual por suerte se hallaba abierto; entró.

La librería se encontraba en penumbras por lo que encendió su linterna: habían muchos libros en aquel lugar ¿cómo encontraría el sitio en que iba el suyo? Caminó por la pequeña estancia y se asustó con el poster de un hombre en tamaño real en una esquina, cuando vio lo que era realmente, le dio una fuerte patada y siguió buscando el hueco del libro.

Finalmente lo encontró en un sitio algo alejado y oculto, en él había un papel, lo tomó y con la linterna alumbrando, leyó:

"El pasado ya casi ha sido arreglado, pero para terminar, hay que observar el presente; las pistas a la verdad, a la vista están, pero la mayoría ha elegido, esconderse en la oscuridad; has de ser valiente para encontrar las llaves, que te guiarán en el enigma final.

ALCHEMILLA HOSPITAL."

"Supongo que ahora debo dirigirme a ese hospital…", dejó el libro allí y observó el mapa. El hospital estaba justo al frente, salió e iba a dirigirse a CANYON st, pero la calle estaba cortada, por suerte había otra entrada frente al Andy's book, así que se encaminó hacia allí.

Cuando se hallaba frente a la puerta de entrada al edificio, se detuvo. Por alguna extraña razón sentía que algo la llamaba desde dentro, quizás ahora empezaba lo arduo… tomó valor y entró…