Al abrirnos la puerta me lleve una gran a mi madre un poco enfadada y preocupada a la vez. Mi madre era de estatura media pero era un poco mas bajita con unos ojos color chocolate intenso y al igual que si cabello, era de carácter dulce pero había un tiempo que se volvió un poco mas estricta y cada vez mas exigente, pero su dulzura no se lo quitaría a nadie.

Inuyasha: Ma...madre, pe..ro, que...?¿.- En ese momento me asuste bastante porque nunca la había visto así, pero ella empezó a derramar alguna lagrima al verme y se lanzo sobre mi.

Izayoi: Inuyasha donde estabas, me tenias muy preocupada, a quien se le ocurre irse por la mañana sin avisar y ni siquiera una nota o una llamada.-Ella me abrazaba con ternura así que la abrace para que se tranquilizara, después de que se hubiese tranquilizado se separo para verme mejor a mi y a Ayame se la quedo mirando por unos instantes hasta que musito.- A..Aya..me.

Ayame: Hola tía Izayoi, no le culpe a Inuyasha es..que... el me fue a recoger en el aeropuerto y por eso no le dio tiempo a dejarle ninguna nota, no le culpe por favor fue mi culpa, y no le regañe a el.

Izayoi: Hay querida como has crecido ya eres tuda una mujercita, ben aquí .- Le dio uno de sus mejores abrazos y después se volteo para mirarme.-es eso cierto Inuyasha?

Inuyasha: S...si.. digo claro madre por eso no le dije nada porque me dio pena despertar-les a ti y a papa digo a padre.

Izayoi: hay hijo mio que aria yo sin tu buena personalidad.- Le dedica una sonrisa a su hijo y vuelve a abrazarla.

Inuyasha: A eso si me parezco mucho a usted madre.- Le devolví su cálida sonrisa maternal.- Ayame puedo hablar un momento contigo... a..solas por favor.

Ayame: claro, que quieres inuyasha.

Inuyasha: gracias por salvarme el pellejo antes te debo una.- le guiñe el ojo como cómplice.

Ella me lo devolvió con mucho gusto, cogí su equipaje y la lleve hasta su habitación solo estaba a unos metros de mi habitación. Al final no pude ir a mi escondite, estuve toda la tarde con mi familia y mi prima ya que al día siguiente aviamos quedado Miroku, Koga y unos cuantos compañeros mas al parque de atracciones, ya que quedaba poco retomar las clases.

Al fin se hizo de noche, me dirigí hacia mi habitación, no quería encontrarme con mi hermano Sesshomaru, era el mas detestable y aun lo sigue siendo no lo aguanto. Cuando estaba solo en mi habitación me tumbé en mi cama pensando en encontrar a una persona, a la que pueda expresar mis sentimientos, a que pueda proteger cuidar,en ese mismo instante me vino aquella imagen a la cabeza aquella niña con la mirada achocolatada, aquella niña que la tenia en mi corazón desde entonces. Tanto pensar en aquello me quede frito en mi apreciada cama.

Otra vez soñe con aquella niña, siempre soñaba con ella con sus ojos color chocolate te perdías en esos inmensos ojos, aquella sonrisa sus mejillas sonrosadas, estaba sentada en un banco tarareando una canción, esperándome a que fuéramos juntos, a jugar, solo nosotros dos, volviendo a ser aquel niño de 6 años. Nunca quería despertar de aquel sueño, era tan perfecto y tan real que no quería que se acabara nunca.

Pero escuche tres voces femeninas que entraban en mi habitación, era mi madre con otra chica y con mi prima, pero Ayame no entro dentro solo entraron mi madre y la chica las oía hablar pero no quería abrir los ojos, solo quería seguir durmiendo, pero en ese mismo instante note una suave mano en mi rostros que me acariciaba mis mejillas. Cuando los abrí no podría creer que fuera...

Inuyasha: Pero que...-me quede atónito.

Xx: Buenos días dormilón, como estas mi vida?.- sin dejar de acariciar mi rostro.

Por que me llamaba mi vida, no lo entiendo, y mas aun porque ella esta aquí en mi casa y encima en mi cuarto. Me costo bastante pronunciar su nombre se me quebraba la voz y al fin lo pude decir.

Inuyasha: Ki.. kyo...

Kikyo: si mi bien?.- Me dedico una sonrisa y a la vez me beso la mejilla y mi frente.- Has descansado bien?