CAPITULO 4

Encuentros:

-Papi no quiero entrenar, no me gusta pelear. Encima tengo que ver al tonto de Endimión.- dice una hermosa rubia de peculiar peinado, de escasos 5 años.

-Hija mía, es tu deber. Va a llegar un día que ni yo, y ni tu madre estemos. Y vas a tener que dirigir el clan, y cuidar a tu hermana.- apoya su varonil mano, en la diminuta mejilla de la niña, la cual demostraba tristeza, por las palabras dichas por su padre.-

-Noo papi, yo no quiero que vos, ni Mámi se vayan. Yo no quiero ser una princesa, yo quiero ser una nena normal. Quiero ser solamente yo. Solamente Serenity.- se echa en los brazos de su padre y empieza a llorar.

-Papi…no quiero… me da miedo pelear…-

Abro mis ojos, veo todo borroso. ¿Dónde estoy?. Lo ultimo que recuerdo es que mataba a Motoki. Soñé con mi papa… los extraño tanto. Las lagrimas invaden el rostro de la rubia, para un pelinegro que salía de bañarse, era una apuñalada en el corazón, el llanto de su princesa, de esa persona tan especial para el, esa persona que amaba tanto. Era doloroso, el tenerla cerca y no poder besarla, el saber que en el fondo de su corazón, ella todavía sentía algo por él. Pero el orgullo de ella es muy grande, él lo sabe perfectamente. La conoce más que nadie, la conoce a la perfección en todo sentido. Pero no era su perfecto cuerpo lo que lo había enamorado, era su personalidad. Ella podia ser una niña caprichosa y malcriada, y en tan solos segundos ser una mujer decidida en todo sentido. Para el era perfecta de pies a cabeza, los dos se complementaban a la perfección. Era el serio e intelectual, ella la divertida y espontánea, el estudio no era lo suyo. A la hora de pelear no era para nada sumisa, era aguerrida y salvaje, despiada, y con un único objetivo en su mente: GANAR. No le gustaba perder a nada, cada vez que peleaban, el combate podia durar minutos.

Y en cuanto al sexo… No había dudas transportaba su aspecto aguerrido a la cama. Una mezcla de pasión y amor. ODIABA con toda el alma ser vista como alguien débil, por eso muchas veces ocultaba sus problemas, sonreía y cambiaba de tema. Se acerco más y más a su princesa, la encontró en posición fetal. Con sus rodillas escondía su cabeza, se escuchaban los sollozos de la hermosa dama. Ahí se encontraba envuelta en las carísimas sabanas de seda de la inmensa cama King. Luego que ella se desmayara se dirigió al hotel donde estaba alojado. Poco a poco se fue acercando a su princesa, acaricio su cabeza. Sintió de nuevos sus finos cabellos dorados, entre sus dedos, lentamente bajo su mano y con las yemas de sus dedos acaricio su suave y tersa mejilla. Lento, muy lentamente ella abrió sus preciosos ojos, que para el era el reflejo de su alma. Durante todo este tiempo él vio reflejados en ellos miles de sentimientos, pero el sentimiento que reflejaban en ese momento era devastador. Una vez escucho que los humanos decían que los ojos son el reflejo del alma, y con su princesa lo pudo demostrar. Era devastador ver como en semejantes ojos se reflejaba toda la angustia, la tristeza, la desesperación. No pudo evitar preguntarse si lloraba por el quien fue su novio. ¿Pero que pregunta ideota?, es obvio que lloraba por el. Acaso ¿lo amaba?. Miles de preguntas, de dudas rodeaban por la cabeza del pelinegro. Mientras que en la de Serena solo había una inmensa tristeza, desde el momento que vino Endimión su vida cambio, toda la felicidad que estaba viviendo le fue arrebatada. Observaba como el pelinegro, acariciaba su mejilla y la miraba con esos profundos ojos zafiros. Él le quería transmitir toda la seguridad del mundo y hacerla entender que no estaba sola, que el siempre iba a estar para ella. Para el no importaba sacrificar su vida, sin ella vivir no tenia sentido. Lo padeció en carne viva, esa desesperación de no verla durante 10 largos y fatídicos años. Pero el saber que estaba viva y que era feliz lo reconfortaba, aunque no fuera con el. Fue por su culpa que ella se fuera, pero si ella lo hubiera escuchado… él le hubiera explicado. Orgullo. Los dos padecían de la misma enfermedad, los dos eran necios. Y aunque pasaron los años no hubo ni un día que el dejara de pensar en su princesa. En su Diosa. Pero verla así tan vulnerable, tan frágil, tan débil, jamás la había visto así. Para ella era imperdonable demostrar debilidad, según ella esa palabra no existía en su diccionario. Pero todo era de la boca para fuera, ya que cuando nadie la oía, cuando nadie estaba con ella, innumerables noches lloro, con el corazón desgarrado en su cama. Ella no era perfecta era solo una mascara. Era lo que le habían inculcado, la debilidad, el miedo, son sentimientos que jamás debería demostrar, ya que no era dignos de su posición.

-Endimión…- susurro entre sollozos, el siguió acariciándola.-

-Shh Sere… ya paso, pero no puedo prometerte que no vas a tener que volver a pelear.-

-lose… pero es que están doloroso, toda su familia, su vida… en un estupido arranque hecho todo por la borda. Yo… todo, todo es por mi culpa.- no reprimió mas las lagrimas y los deseos de ser abrazada y se tiro en los brazos de su compañero, desahogo todo su dolor, toda su frustración. Al varón no le importo que mojara su camisa, el solo hecho de tenerla cerca, de poder estrecharla lo hacían sentir tan bien, si fuera por el le diría todos sus sentimientos. Pero ese no era el momento, ella sufría y era entendible, mal que le pese él estuvo con ella, desde que escapo. Fue su novio por 6 años, es entendible que llorara su perdida y mas siendo ella quien termino con la vida del pobre hombre. Pero un hombre despechado es capaz de hacer cualquier cosa y Motoki era un claro ejemplo, presa de los celos y la impotencia vendió su alma al diablo. Y una vez que tomo dicha decisión, no había vuelta para atrás. De pronto un ruido rompió ese mágico momento. Era el estomago de Serenity.

-Perdón…- dijo con algunas lágrimas en el rostro y con las mejillas coloradas. Endimión solo sonrió, se veía tan hermosa, tan inocente. Se separo de ella. El seguía apoyado en la cama. Sus rostros estaban a unos escasos centímetros. Los labios de la rubia incitaban a ser besados. Pero sacando fuerzas de no se donde, él pudo calmar sus impulsos, sus mas bajos instintos y se controlo. -

-No hay problema. Pensaba preguntarte si querías algo. ¿Qué queres comer?.

-Lo que quieras, pero que sea mucho… es que no como nada desde ayer a la tarde…- dijo con un poco de vergüenza y pena. El leve enrojecimiento que tenían sus mejillas se fue intensificando. Se maldecía en sus adentros, ya no era una adolescente, era toda una mujer. ¿Por qué se ponía colorada? pero desde que conoce a Endimión que se pone colorada, su sola presencia la volvía mas torpe. Siempre odio el efecto que el varón tenia con ella.

-Te ves mas hermosa cuando te sonrojas- acaricio una vez mas a la rubia, se levanto y se dirigió a la pequeña sala que tenia la habitación donde se encontraba el teléfono. Así podría pedir servicio a la habitación.

Mientras el pelinegro se alejaba, Serenity estaba en las nubes. Se volvió a recostar y se tapo hasta arriba con las finas sabanas blancas. Se miro y se dio cuenta que estaba vestida con una remera que no era de ella. Aparentemente era de Endimión, y otra vez fue presa del enrojecimiento. Seguramente él la cambio, dedujo.

-¿Vas a seguir durmiendo?- escucha de repelente.

Asoma la cabeza y vea a un hermoso caballero dueño de unos fantásticos ojos azules.

-Sip- dice esbozando una sonrisa, sin saber que ese pequeñísimo e insignificante detalle para ella, para él es todo lo contrario es como tocar el cielo. Esa sonrisa que hace tanto tiempo no veía, esa sonrisa que involuntariamente recordaba todas las noches, cuando ella se encontraba fugitiva. Esa sonrisa que durante estos diez largos y tediosos años le ayudaron a vivir.

Endimión se abalanza sobre ella y emprende una tarea que por años le encanto hacer, empieza a hacerles cosquillas. Por un momento olvida que ya no son niños y que este tipo de juegos los puede conducir a otro lugar.

-En-di-mion, jaja… basta- dice entrecortada y con un hilo de aliento. El sabia cuales es el punto débil de ella y hábilmente ataca su estomago. Pero antes que se pueda dar cuenta en un ágil movimiento la rubia logra safarze de sus manos y se coloca arriba de él, en una posición que despertó todos los instintos del vampiro. Ella estaba a horcajadas, él recostado con sus brazos sirviéndole de apoyo. Por un minuto se olvidaron de su juego y se miraron a los ojos, a lo largo de los años los dos habían viajado y conocido las maravillas del mundo, pero nada se comparaba con los que ahora veía cada uno. El azul profundo de la noche se encontraba con, el calido azul del día. Sus ojos reflejaban a la perfección sus personalidades, el era frió como la noche, y ella era calida como el día. Los dos eran opuestos en muchos sentidos, ¿pero por algo dicen que los opuestos se atraen, no?.

Respirar. ¿para que? Los dos estaban absortos en un simple gesto. Observar cada rincón de su rostro. Sin darse cuenta los dos al mismo instante, se centraron en un solo punto de sus rostros. Ambos miraban con ansias ese mismo lugar. Ese lugar que incitaba perderse en la lujuria, ese lugar que era el principio de todo. Sus labios. El deseo incrementaba cada vez mas en su cuerpo, en su ser. En el ambiente reinaba un absorbente silencio, se podia escuchar nada mas que sus corazones latían mas y mas rápido, su aliento apenas perceptible. Estaban conteniendo el aliento. Presa del deseo, Endimión empieza a acortar la distancia existente en ellos. La rubia ni se inmutaba, estaba estática. Los centímetros eran cada vez más escasos. Empezó a tener terror, ¿Por qué era tan débil?¿Por que? El la hizo sufrir tanto, durante todos estos años nunca vino a pedirle perdón, a explicarle sus razones. Todos estos años ella lo esperaba. Ella esperaba que apareciera con su gallarda sonrisa y que le digiera cuanto la amaba. Que lo pasado no tenía importancia. Pero no. El nunca vino, el nunca siquiera se comunico con ella. Lo hizo después de 10 largos años, después de tantos años, ella lloro incontables noches por él. Lloro por que el nunca vino, lloro de impotencia. Impotencia por que tenía a alguien que le profesaba amor, pero ella era incapaz de retribuírselo. Su corazón estaba destrozado y él jamás dio la cara. Pero mientras el dueño de su corazón y también de sus sufrimientos acortaba cada vez más las distancias ella estaba atónita. Era inaudito. ¿Qué se pensaba? ¿Que con una sonrisa ella se iba a tragar todo su sufrimiento, que se iba a olvidar todo? Que clase de tonta era para volver a caer en sus redes. Mas y mas pensamientos circulaban en la mente de la princesa, pero su cuerpo no respondía a lo que dictaba su razón. Su mente ordenaba que lo empujara, que le gritara y digiera todo el daño que el provoco en ella. Pero su cuerpo deseaba otra cosa. Volver a sentirlo, volver a sentir sus caricias, sus besos en cada centímetro de su piel. Él por su parte estaba cada vez mas cerca de su anhelado tesoro, quería volverla a sentir, deseaba que sus sueños se vuelvan realidad. Por 10 años se conformo con sus recuerdos. Donde noches tras noche, en sus sueños, la volvía a ser suya. Volvía a besar esos labios carmín. Podia volver a sentir su característico olor a rosas, el sabor de su piel. Siempre tan delicioso. Sus hermosos ojos. Cada parte, cada rincón de ella estaba guardado en su memoria. Y cada noche la evocaba, la llamaba en sus sueños. Pero cuando despertaba se daba cuenta que era una simple ilusión, un simple espejismo.

Pero en este momento era otro el panorama. Era ella quien estaba enfrente, era ella quien sus brazos sostenía. A pesar del tiempo ella era la misma. Como si fuera que el tiempo se detuvo y ella nunca huyo. Estaba exactamente igual que en sus sueños, tal como la recordaba. Involuntariamente cerro los ojos, podia sentir su aliento, podia sentir como ahora la distancia era casi nula. Ella solo veía, solo contemplaba. Su cuerpo no respondía, su mente se puso en blanco. No es que ella no deseara esto, es que simplemente fue demasiado el daño para dejarlo pasar tan fácilmente. Él hombre que estaba frente a ella había pisoteado su orgullo, y ahora… pensaba que lo perdonaría tan fácil. Que de la noche a la mañana se olvidara de todo el daño… de todas las lágrimas que derramo por él. Sin quererlo lagrimas empezaron a surgir de sus hermosos ojos azules.

-lo … siento… yo no.- dijo cuando al fin pudo articular palabra. Endimión solamente abrió abruptamente sus ojos, y se encontró con su princesa. Confundida con lagrimas brotando de sus ojos. ¿Por qué? ¿Que había hecho?.

-¿Qué, que pa-so?- pregunto un poco nervioso, el no había pronunciado palabra, no había dicho nada malo. Acaso lloraba por que … ¿el quería besarla?…

El ambiente se tornaba cada vez mas tenso ninguno articulaba palabra. Las lágrimas de ella no paraban, Endimión tan solo la observaba, petrificado.

Por suerte, para ambos, unos golpes en la puerta se escucharon.

-Seguro que es el servicio, pero por las dudas agarra tu katana. Nunca se sabe.-ella solo asintió. Todavía seguía incomoda.

Rápidamente Endimión fue a averiguar quien era. Supuso que era el servicio, pero si hay alguna virtud que se le pudiera resaltar era que él siempre es precavido. Mientras se dirigía hacia la puerta agarro una daga, que se encontraba entre sus pertenencias. La escondió en su manga. Serenity por su parte salio rápidamente de la cama y fue en busca de su arma.

La desenfundo, y se quedo parada al lado de la puerta alerta y en posición de ataque.

-Que raro tanto tarda en pagarle al chico del servicio.- murmuro para si misma. Estaba por asomar la cabeza, cuando escucha el ruido de un objeto estrellarse contra el piso.

- Sere- ni-ty- corre- escucha la voz de su compañero, quien aparentemente estaba forcejeando. Sale de su posición y ve como su compañero esta batallando con unas 15 personas, a las cuales se les esta siendo muy difícil la tarea ya que el vampiro posee una fuerza extraordinaria.-

-Serenity ANDATE SON EINOS!!- le ordena el varón, quien sigue luchando.

Serena no sabia que hacer, si escapa resultaría ilesa de este ataque, pero también si lo dejaba solo… lo más probable es que lo maten. Ahora ella se encontraba en un dilema. Si ella moría todas las esperanzas para su clan desaparecerían, pero también si ella huía, moriría en vida. ¿Por que? Por el simple hecho que lo quería, y no podría soportar el hecho de vivir con la carga de conciencia de que lo pudo haber ayudado y no lo hizo. Disipo sus dudas y apretó con más fuerzas su katana. Mientras ella estaba estática absorta en sus pensamientos, un hombre aprovecha la distracción de la princesa y con sigilo se acerca a ella dispuesto a atacarla. Mejor oportunidad no tendría, ella se encontraba en un estado de confusión, con la vista a su compañero. Las órdenes eran claras: secuestrar a la princesa. Herirla si era necesario, pero no matarla. Ellos sabían que ella y el vampiro que la acompañaban no eran enemigos fáciles. Ellos eran parte de los mejores guerreros del clan de Einos. Sus habilidades eran inigualables. Mientras mas se acercaba mas confiado estaba que el trabajo resultaría fácil. No podia creer que esa joven temerosa sea la famosa princesa de los Ake, quien acabaría con todos ellos. Él la veía ida, ausente. Esta a escasos centímetros dispuesto a atacar. No hay posibilidades de falla. Sonreía para sus adentros, cuando llevara a la princesa seria reconocido y por que no ascendido de puesto. La victoria a cada paso estaba cada vez mas asegurada. Le daría una estocada en el estomago, una herida superficial que la dejaría débil e inhabilitada. El joven rubio, pálido y de ojos verdes avanzaba más y más. Ahora si estaba frente a frente, era increíble que ella no se hubiera dado cuenta.

Para ella el tiempo se había parado no escuchaba nada, solamente veía a su compañero gritar. Estaba absolutamente embelesada en sus pensamientos.

-Serenity!!!- el varón gritaba al ver que su princesa no se movía, pero parecería que estaba sorda, por que por mas que el gritaba ella ni se inmutaba. Estaba quieta como una estatua, con la remera blanca de él que le cubría apenas la cola, con el pelo suelto y todo revuelto. Su mirada estaba perdida en el horizonte, el azul calido característico de ella se torno a un azul oscuro, frió, sin brillo… mientras estaba quieta apretaba mas y mas su arma. Desesperación. Esa sensación estaba recorriendo cada fibra de su cuerpo, estaba tratando de librarse de ellos pero por mas que intentaba no lo lograba. Él tan solo tenía una pequeña daga, y ellos eran un grupo considerable, como podia esquivaba los golpes, pero algunos lograron lastimarlo. Sumando la enorme fuerza que estaba utilizando para librarse de ellos y la falta de alimento, el cansancio iba en aumento. –SERENITY!! REACCIONA!!- seguía gritando inútilmente, veía como un rubio con una espada se acercaba mas a ella, con claras intenciones de atacarla. –NOOOO!!!- grito con todas sus fuerzas, lastimosamente ese momento de descuido le costo muy caro. Dos espadas atravesaron su estomago. No aguanto más. –AHH MIERDA!!- grito mientras caía de rodillas. La sangre empezó a esparcirse por todos lados, el empezó a ver todo nublado.- Sere-ni-ty- dijo antes de desmayarse.

Serena veía como fue atacado Endimión y como se desfallecía. Despertó de esa especie de transé y se percato que tenia a un Eino enfrente de ella, quien estaba dirigiendo su espada hacia su estomago. En un ágil movimiento lo esquivo, y el Eino al descuidar su defensa se vio vulnerable. Ella aprovecho ese momento y lo atacó. Un corte limpio. El cuerpo sin vida cae y su cabeza rueda en el otro sentido, la sangre salpica las paredes, el piso y su blanca camisa. El grupo se percata de lo sucedido y enseguida se disponen a atacarla. Y así empieza la danza de la muerte. Ella era aguerrida y despiadada, era increíble como podia ser una mujer dulce e inocente en ciertos aspectos y por otro lado matar tan fríamente. Aunque fueran los mejores guerreros del clan de los Eino no sabían que se estaban enfrentando a su peor pesadilla. Desde que tiene uso de razón que sus manos sostiene un arma. Si matar se consideraba un arte, ella era la mejor artista.

Una a una las cabezas de sus enemigos iban rodando por el blanco piso alfombrado, las blancas paredes de la habitación se encontraban ahora manchadas de un color carmín. Al igual que ella, su hermosa piel blanca se encontraba manchada por la sangre de esos bastardos. Su antes remera blanca estaba empapada en sangre. Inclusive parte de su cara se encontraba manchada de color rojo. Rojo. Por todas partes. Con las manos en su katana decapitaba a quien fuera que si interpusiera en su paso. Sus ojos no reflejaban ningún brillo, estaba poseída, estaba en una especie de transe. Era como si alguien mas se hubiera apoderado de su cuerpo, alguien con una sola cosa en su cabeza. MATAR. Matar a todo el que tuviera por delante. Ya no era la dulce y tierna princesa, ahora era un ser sediento de sangre.

Mientras que uno a uno de los Einos que se enfrentaban a la princesa eran fríamente decapitados por ella. Un par de ellos que veían como sus vidas estaban empezando a correr peligro.

-nos tenemos que ir Reneé si seguimos acá nos va a matar. Vos y yo sabemos que no somos los más habilidosos. Además el jefe pidió a los dos, con que le llevemos a uno bastara.-dijo un pelinegro de tez blanca con ojos marrones. Vestido con el típico uniforme de los guerreros del clan de Einos. Un pantalón y camisa de cuello mao, la vestimenta incluidos los zapatos eran negros.

-Si tenes razón vamónos.- dijo el joven parecido al otro nada más que un poco más bajo y de cabello más claro. Agarraron el cuerpo desfallecido de Endimión y con mucho cuidado, para no ser descubiertos, salieron de la habitación.

Mientras tanto Serenity seguía peleando. Las fuerzas se iban acabando cada vez más, pero para su suerte el número de enemigos se había reducido bastante. Solo quedaba uno.

-¿no seria mejor que te rindieras?-dijo con algo de soberbia la princesa.- por si no te diste cuenta yo SOLA acabe con todos ellos.- señalo con su espada toda ensangrentada los cuerpos inertes de los que fueron sus enemigos.-

-Quizás no eran tan buenos como pensaba, pero para mi beneficio el haberte enfrentados con ellos te dejo exhausta, y… por lo que veo estas débil y un poco pálida. Al parecer necesitas alimentarte…y por si no lo sabias de todos estos ideotas- señalo a quienes eran sus compañeros.- yo soy el mejor. Lo mejor siempre viene al final.- dijo adoptando posee de ataque.

-Ja, eso lo vamos a ver. Es verdad que estoy cansada. Pero no de pelear, sino de enfrentarme a escoria como ustedes. No son dignos siquiera de rozar mi espada, no son más que… BASURA- el guerrero no soporto semejante insulto y se abalanzo sobre ella, su contextura física era robusta, pero no por eso dejaba de ser ágil. De cabellos negros y la tez de color café. Cada movimiento que hacia estaba impreso con una fuerza y brutalidad que de seguro derrumbaría a cualquiera. Pero el guerrero se jactaba demasiado de su fuerza y no premeditaba sus movimientos, Serenity enseguida se dio cuenta de tal falacia, y no dudo en usarla a su favor. El guerrero atacaba y cuando lo hacia descuidaba por un segundo su guardia, ella no solo era talentosa, era astuta. Aprovecho este momento de descuido por parte de él y le proporciono una estocada en el estomago. Haciendo que el cayera de rodillas. Pero desgraciadamente él guerrero pudo provocarle una herida, leve, pero una herida al fin.

-IDEOTA!! Ahora voy atener que beber sangre por tu culpa, y no veo a nadie mas que a vos!!. Sabes… te jactaste mucho de tu fuerza, pero eso no lo es todo. Lo mas importante esta acá-dijo señalando su cabeza.- el saber premeditarte a lo que va a hacer tu contrincante, esa es la clave de un buen guerrero. Bahh para que gasto saliva en una escoria como vos.-

-MALDITA!!.- agarro su espada y con algo de dificultad trato de atacarla pero ella lo impidió.¿Como? muy fácil, le corto el brazo derecho, el cual tenia la espada.

-NO, no, no. Primero y principal esos modales no son dignos de un caballero y segundo cuando tenes enfrente a alguien como yo te tenes que dirigirte con respeto.-

-MORITE!!-

-Me hartaste- le corta el otro brazo. La sangre brota al igual que lo hizo cuando le corto el otro brazo.- MIERDA!, pero no tengo otra opción, si quiero que esta herida se cure tengo que beber sangre. Se sitúa detrás del guerrero y lo agarra de los pelos, obligando a que ladee el cuello. Abre su boca lo más que puedo y sus colmillos empiezan a crecer y hacerse más notorios. Lo muerde y empieza drenar toda la sangre de su enemigo. Una vez satisfecha se aleja de él. Le había succionado casi toda la sangre y con las heridas que le proporciono era seguro que moriría. Él cae al suelo, con los ojos cerrados y en un gran charco de sangre.

Observa el panorama. La elegante y lujosa habitación que hasta unos minutos era, ahora se había convertido en un horrendo escenario. Todas las paredes blancas, el piso alfombrado también de color blanco, el pequeño sillón que también era de ese color, ahora todo se hallaba teñido de rojo. Los cuerpos sin vida de los Einos completaban la escena. Cuerpos y cabezas desparramados por todos lados, charcos de sangre en todas las direcciones. Se miro, su camisa estaba empapada en sangre. Su cabello dorado, ahora tenía mechones rojos, sus delgadas piernas estaban salpicadas con dicho líquido. Tenía algunos cortes, pero eran superficiales. Nada grave.- Parece una pintura de Pollok- dijo la rubia al observar su entorno.-¿Pero donde, donde esta Endimión?- empezó a desesperarse al darse cuenta que no estaba.-Endimión- grito con todas sus fuerzas lo empezó a buscar en el pequeñísimo living, mientras que esquivaba los cadáveres, se fijo en el baño no había rastro de él. Volvió al cuerpo del guerrero que le había servido de alimento. Lo agarro de los pelos, este apenas abrió los ojos.- ¿Dónde CARAJO ESTA ENDIMION? HABLA YA ESTUPIDO!!!- ordeno enfurecida la princesa. El guerrero solo esbozo una sonrisa y con sus pocas fuerzas la escupió. – PERRA- dijo antes de cerrar los ojos definitivamente. – COMO TE ATRAVES!!, se limpio la cara con la manga de su remera.- semejante basura, ni siquiera de alimentos servís. La sangre de los perros pulgosos es mas sabrosa que la tuya, infeliz.- y sin importarle que el ya estaba muerto, lo agarro de los pelos y lo decapito.- ¿Ahora que voy a hacer? Endimión… - ya no aguanto mas, se cayo de rodillas y las lagrimas empezaron a surgir por sus ojos, y poco a poco el frió azul de sus ojos se fue tornando a su color natural. Pero esos hermosos ojos se vieron opacados por la tristeza que reflejaban.- Endimión…¿Por qué todo lo que me rodea, porque todo lo que toco…todo lo que quiero? se me es arrebatado…¿Por qué?...-dijo sin contener las lagrimas y la angustia. – que ironía hace un día, estaba rodeada de gente que me contenía, que me apoyaba… ahora vuelvo a estar SOLA…-se sentó en un rincón de la habitación y enterró su cabeza en sus piernas. Su espalda estaba apoyada contra la pared, y sus manos aun apretaban su arma, la apretaba cada vez más fuerte, a medida que sus lágrimas y sollozos aumentaban. – Siempre termino igual SOLA…Ahora no tengo a nadie…-

-Serenity… -

-pero esa vos, no, no… no puede ser…- lentamente sube la cabeza y lo que ven sus ojos… no lo puede creer.- vos…-

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

I´M BACK!!!

Bueno después de exprimir mi cerebro surgió un nuevo capitulo, jeje!!

Un nuevo capitulo de esta desquiciada cabeza!!!!

Desde ya muchas gracias por los reviews!!!!!

Beshos!!!!

(¸.•´ (¸.•.GåBy••´) ¸.•¨)¸.•¨)