N/a: Hola beibis, ¿me extrañaban? Porque yo si *inserte carita perver* (?). Seh, se que me tardé una vida con este fic, pero tenía que pensar en una buena entrada triunfal para Gabriela – ya tu sabeh, la de Mocosas Metiches (?) –. Si, al final conseguí la tan ansiada acosadora para Foxy – un poco tarde pero seguro :'v –; incluso le había dicho a SoFiLeXa que su OC estaría del lado bueno, PERO nunca dije que fuera durante toda la segunda temporada, la cual por cierto no he escrito aún – todavía tengo que terminar MBP –, en fin.

Sofi, gracias por confiarmela :'v. Y gracias también a ustedes por sus reviews y por ponerlo entre sus favoritos :3.

Disclaimer: FNaF es propiedad de Scott Cawthon, los diseños le pertenecen a Pole-bear, sólo Chiquinquirá, Nala y Gabriela son propiedad de LanyCookie, Simbalaika y SoFiLeXa respectivamente, además de la idea que surgió de Lany sobre la historia entre su Oc y The Marionette, y de la cual me ha servido de inspiración para escribir esta locura.

Avisos: Malas palabras, insinuaciones sexuales entre los personajes, Ooc [Out of character/fuera del personaje] – las personalidades de algunos personajes pueden variar -, faltas de ortografía y/o redacción, lentas actualizaciones, etc.

P/d: Oh, casi olvido darle las gracias a Lany por la escena Quinuppet en primera persona que escribió para este capítulo. Realmente ella se esmeró mucho al hacerlo y quedé fascinada cuando lo leí. Así que espero que les guste :3.


Un tiempo después, las cosas en el local iban marchando de lo más normal. Chiquinquirá ya no se alejaba del todo de Puppet, y este había encontrado su "amor culinario" en las arepas que ésta preparaba.

—¿Y las arepas?

—Se acabaron.

—¡¿Tan pronto?!

—Puppet, ¿qué te pasa? Es solo comida, se pueden volver a preparar. —dijo Chica tratando de calmarle.

—¡Pero yo no puedo esperar a que se hagan más! —casi arrancándose los pelos de la cabeza—. ¡NECESITO AREPAS! —en un tono de voz de ultratumba (?).

En eso, la maracucha - de Maracaibo por si no lo sabían, de ahí maracucha (?) -, aparecía por la puerta doble que daba a la cocina con una bandeja llena de dicha comida. La marioneta al verla, sus ojos brillaron de felicidad; esperó pacientemente a que la morena las colocara sobre la mesa para arrojarse a comerlas como si no hubiese un mañana.

—¡Bendito manjar de los dioses! —habló con suma emoción con las mejillas llenas.

Todos lo observaban con cierta expresión de "¿qué coños le pasa?" entre que él se deleitaba tragando como una aspiradora todo lo que contenía aquella fuente de aluminio.

—Ni yo tengo esos malos modales. —murmuró el oso Toy de brazos cruzados, viendo con algo de tristeza cómo su líder mayor arrasaba con todo a su paso sin siquiera haberle dejado probar un pedacito.

—Al cabo que ni quería comer. —Freddy se levantó de su lugar y se fue a otra parte, los demás poco a poco comenzaron a imitarle, quedando solamente las dos humanas, Foxy, BonBon y… el troglodita, claro está (?).

Quinqui no daba crédito a lo que veían sus ojos. Tal parecía ser que su "fobia viviente" adoraba esos círculos de harina de maíz que a ella misma le encantaba cocinar.

—Bueno~... —expresó la europea tratando de romper aquel incómodo momento—… tal parece que alguien adora tus platillos, Quin. —estiró sus brazos antes de ponerse de pie, luego tomó una liga de cabello que traía en el bolsillo de su chaleco azul y se dispuso a atarse su castaña-casi rubia (?) cabellera. Toy Bonnie no podía sacarle la mirada de encima; estaba completamente idiotizado ante semejante belleza ibérica (?). El único que notó esto fue el pirata a su lado, dándole un par de pequeños codazos para que reaccionase. El peliazul lo miró algo molesto, recibiendo un gesto con la mirada por parte del contrario, indicándole que fuera a hablar con ella, a lo que el conejo se negó poniéndose algo tenso.

—Bon, ¿te molestaría si charlásemos de algo por… allá? —indicó el pelirrojo directamente hacia el pasillo del Área de juegos.

—¿De qué quieres hablar? ¿Acaso no se puede en presencia de…? —se vio repentinamente interrumpido cuando el zorro lo tomó por las orejas y llevándoselo a toda prisa para sorpresa de ambas guardias.

—¿Has visto eso? —expresó Nala con cara de WTF.

—Ajá. —respondió la otra para luego ver la mesa ordenada - la cual momentos antes era todo un chiquero – con total asombro—. ¡¿Quién coños limpió la mesa?!

De repente una figura se paró frente a ella, haciéndola temblar.

—Debo decir que la cena estuvo deliciosa —el pelinegro frente a ella había vuelto a su típica actitud recta y caballerosa—. Tiene las manos dignas de una gran cocinera, señorita.

La castaña pudo sentir un tenue calor acumularse en sus mejillas.

—P-pues yo…

Sin que ella lo notase, Puppet fue tratando de acercar sus manos hacia las suyas, tan solo sentía curiosidad de tomarlas y saber qué se sentía, pero en cuanto apenas las rozó, ambos sintieron como una pequeña corriente eléctrica los hacía respingar a ambos; inmediatamente, la latina retrocedió un par de pasos algo alterada, resguardando sus manos en su pecho con algo de temor para luego quedarse mirándolo con un dejo de extrañeza.

La marioneta aprovechó esto para poder contemplar esos ojos, mismos que no podía dejar de mirar. Había algo en ellos que causaban que él se sintiera totalmente hipnotizado. De alguna forma, le fascinaban; y ni hablar de los rasgos de ese rostro que parecía de un precioso ángel.

Su batería interna - la cual era como su propio corazón - comenzó a funcionar de tal manera que creyó que se le saldría del pecho. ¿Por qué cada vez que estaba cerca de ella, esas sensaciones aparecían?

—S-será mejor que vaya a… —murmuró ella sin saber qué decir, la pobre temblaba del terror que le tenía. Sin embargo, prefería actuar normalmente delante de él antes que perder los estribos; sinceramente no quería hacerle sentir mal.

—Ve tranquila. —le interrumpió sonriéndole con calidez.

Chiquinquirá asintió con una sonrisa tímida, saliendo a correr casi a trompicones hacia los baños.

El de mirada oscura quedó mirando el sitio a donde ella se marchó y echó un suspiro bastante ruidoso.

—No sabéis cómo le está costando a Quinqui el tratar de comportarse como si no te temiese —The Marionette miró por el rabillo del ojo a la europea parada a su lado—. No es que tengas la culpa de lo que le haya sucedido… —tratando de retractarse—… es que simplemente…

—¿Tú sabes algo? —la interrumpió de repente.

—Somos amigas, no es nada del otro mundo que nos tengamos confianza y sepamos absolutamente todo de la otra.

—No has respondido a mi pregunta. —se giró para verla a los ojos. Y cuando digo verla, me refiero a ponerse a milímetros de su rostro.

Nala infló las mejillas.

—¿Por qué no váis y se lo preguntáis tú mismo? —exclamó destilando molestia en sus palabras—. Y quita, detesto cuando invaden mi burbuja individual. —dicho esto, se dio la media vuelta para seguir a la maracucha, dejando a un Puppet totalmente perplejo.

—Sí que tiene carácter.

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—¡¿Qué rayos te pasa, zorro imbécil?! ¡¿Te has vuelto loco?! —Bonnie 2.0 estaba acariciando sus largas orejas, mismas que el pirata casi le arranca al llevarlo de esa manera tan brusca—. Dime que mierda ibas a decirme, así me voy a tocar mi guitarra en la soledad de los bastidores.

—¿Es lo único que te importa? ¿Ir y sentarte en un rincón a tocar ese maldito instrumento en vez de hablarle a Nala?

—¡SSSHHHH! —agitó sus manos con desesperación, acercándose a él para cubrirle la boca—. ¡No digas su nombre! Puede oírte. —mirando hacia todos lados y moviendo sus orejas como tratando de escuchar algún ruido cercano a ellos.

—¿Por qué no debería? Hace un largo tiempo que está aquí trabajando, y tú estás todavía con vueltas para decirle.

—¡Ya te dije que no me animo a hablarle! —bajó sus orejas algo apenado. Foxy tenía una expresión algo triste, no le gustaba verlo así. Realmente quería ayudarle.

—Recuerda lo que hablamos una vez, Bon. —dijo poniéndole su única mano en el hombro—. Sé tu mismo.

Toy Bonnie procesó aquellas palabras, tenía que animarse a hablarle a Nala. ¿Pero qué podría decirle?

—Está bien, hablaré con ella y le diré lo que siento.

—¡Bien dicho, marino!

—Pero con la condición de que me ayudes.

El pelirrojo, al escuchar su respuesta asintió feliz, abrazándolo por el cuello con emoción. Permanecieron así por un breve momento hasta que…

—Ehm, esto ya se volvió algo homosexual, ¿no crees?

El pelirrojo puso expresión pensativa.

—Creo que tienes razón. —se apartaron de repente, haciendo como si nada hubiera pasado (?).

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Mientras tanto, en los conductos de la ventilación, cierta chica rica y malcriada estaba metida dentro, con un… curioso disfraz de ninja color verde manzana. Seh, a que ya adivinaron porque estaba vestida tan ridícula.

—Veamos, la Pirate Cove debería de estar por aquí. —revisó el mapa que había descargado en su móvil, aunque sinceramente el que estaba viendo era el del antiguo local.

Menuda pendeja (?).

—Si doblo por aquí, podré llegar hasta ahí —guardó su móvil en un pequeño estuche que traía en la cintura y se dispuso a arreglarse un poco—. Prepárate, Foxy, porque una vez que te tenga no pienso soltarte jamás. —sonrió con malicia, siguiendo su camino. Pero en cuanto dobló directo a su destino, se topó con otra chica de cabello castaño, lacio hasta los hombros; la misma estaba mirando a través de la rendija. Allie se la quedó viendo con estupor hasta que la chica volteó, la mirada verdosa de aquella extraña miró con sorpresa a los orbes azules de la rubia por breves segundos, mismos segundos que fueron prácticamente interrumpidos por la "Princesa de Circus Baby's Pizza World".

—¿Quién eres y qué carajos haces aquí? —preguntó con total altanería.

—Me dedico a limpiar las telarañas de los conductos de la ventilación, ¿no es obvio? —respondió la castaña con total sarcasmo.

—¿Te estás haciendo la graciosa conmigo? —exasperándose—. ¡Ya dime quien eres!

—Gabriela, aunque para ti soy la puta ama y señora (?) —amplió su sonrisa, mostrando una perfecta dentadura—. ¿Y tú quién eres?

—Allison Winston Briggs, futura dueña de Baby's y Fazbear Entertainment. Pero claro, no creo que alguien como tú entienda sobre cosas eh… —se rascó la cabeza nerviosa, tratando de recordar la palabra correcta—… c–cosas empren...

—¿Empresariales?

—¡Si! Empresariales. —exclamó con su típico aire de diva.

La caraqueña enarcó una ceja.

— ¿Y de seguro que tú sí, rubia mal teñida?

Allison tenía la cara desencajada.

—¡¿Disculpa?! ¡¿Cómo me llamaste?!

—Rubia mal teñida. ¿O qué? ¿Vas a decirme que tu color de cabello es natural?

—¡ES QUE DE VERDAD ES NATURAL!

Gabi ladeó la cabeza al oírla.

—Pues déjame decirte que tus enormes cejas no dicen lo mismo. A menos que se te hayan quemado junto con la cuna por un descuido de tu madre.

La rubia pegó un grito al cielo.

—¡YA BASTA! —comenzaron a forcejear – con algo de incomodidad ya que estaban dentro del conducto –, hasta que ambas golpearon la rendija, causando que esta se abriera y cayeran sobre algo.

O alguien.

Cierto castaño con orejas de oso y mejillas pintadas se removió debajo.

—Ngh, creo que están lloviendo mujeres.

Seguidamente Nala, Quinqui y algunos animatronicos llegaron lo más rápido en cuanto apenas oyeron el ruido.

—¡Gabriela! ¿Se puede saber qué coño hacíais en los conductos? —la europea estaba cruzada de brazos y no se la veía para nada feliz.

—Estoy bien, no me quebré nada. Gracias por preocuparte, chama —miró por un momento hacia abajo, descubriendo al castaño debajo suyo—. Y creo que también debo agradecerle a este oso con pinta de marico por haber amortiguado la caída.

—¡Teddy, mi amor! —la voz de la cocinera Toy se escuchó angustiada—. ¿Te encuentras bien? —preguntó arrodillándose a su lado una vez que las dos humanas se apartaron de encima de su novio. Toy Freddy rio con sarcasmo.

—¡Chiqui! ¿Has visto eso? Están lloviendo mujeres, ¡Mujeres! —dicho esto volvió a reír una vez más antes de quedar inconsciente.

—Si que le afectó el golpe. —murmuró Toy Bonnie mirando a su hermano sin la menor importancia.

—Foxy, ¿no piensas ayudar a tu amante? —la voz burlona de Freddy no se hizo esperar.

El pelirrojo lo miró con molestia.

—Esa loca no es nada mío.

La caraqueña dirigió su mirada verdosa en el dueño de aquella voz y quedó boquiabierta al verlo.

"Fiu~, qué papito~" (?).

—¡Pero yo si! —atinó a decir mientras se ponía de pie como un resorte – casi cayéndose de boca al pisar a la rubia – para abrazarlo por la cintura y subir la cabeza para mirarlo—. Hola~, me llamo Gabriela. —sonrió de oreja a oreja, provocando cierta incomodidad en el zorro.

—Ho–hola, ¿p–podrías apartarte? —quitándola levemente de encima—. Gracias.

—No sabes quién soy, ¿verdad? —volviendo a abrazarlo.

—Uhm, no.

—Soy el amor de tu vida.

—¡¿QUÉ?!

—Oh~, oh~, el ataque de las fangirls, parte doce. —murmuró Bonnie por lo bajo, los demás negaron con la cabeza.

—¡Quita tus sucias manos de mi Foxy! —Allie se había levantado a duras penas, Gabriela le dirigió una mirada de altanerismo.

—Corrección, ahora me pertenece.

—¡Foxy no es de ninguna de las dos! —exclamó Chiquinquirá algo enfadada poniéndose delante de él.

—Escúchame bien, india sucia. ¡Nadie va a impedir que Fo–! —fue interrumpida al recibir un golpe en medio de la cara por parte de la caraqueña.

—¡Gabriela~! —dijo Nala en tono serio.

—Tuve que hacerlo, su voz chillona ya me estaba tocando loh cojoneh que no tengo. —respondió mirando sus uñas.

Foxy la miró por unos microsegundos y se encogió de hombros.

—Supongo que debo darte las gracias. —ella lo miró con un brillito en sus ojos.

—¿Y qué esperah, papuh? —lo tomó del cuello, estampandole un beso en los labios para sorpresa de él y dejando a todos impactados.

En eso, Freddy 2.0 recuperaba la conciencia (?).

—¡Ja! Menuda suerte la que tiene el maldito infeliz.

Los demás estaban sin habla.

—Chicos, ni una palabra a Bellabell de esto. —murmuró Chica a lo que los demás asintieron en respuesta.

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Momentos después de aquel episodio, Quinqui y Nala estaban jugando a ese típico juego de baile, la maracucha había formado equipo con Toy Chica mientras que la castaña lo había hecho con Mangle – para desagrado de Endo, claro está –; Gabriela en cambio se entretenía pasando tiempo compartido con Foxy.

Bueno, si es que se le puede llamar así a perseguir al pirata por toda la pizzería (?).

—¡Eso es Quinqui! —vitoreaba la rubia al ver a la guardia superar los puntos de su contrincante.

—¡Vamos, Nala! ¡Lo estás haciendo muy bien! —exclamó eufórico Toy Bonnie, los demás aplaudían y alentaban a ambas.

En un momento dado, la polluela de orbes lilas miró con atención a la marioneta y al conejo azul. Una pequeña sonrisa se surcó en sus labios al ver sus expresiones.

BonBon estaba más que fascinado al ver a la europea bailar, lo hacía con una gracia sin igual y con una enorme sonrisa en el rostro. Sus orejas dieron un pequeño tic, y su batería interna estaba más activa que nunca. Nunca la había visto en esos ánimos, pues él sabía que ella tenía un carácter especial, pero era la primera vez que veía su rostro más iluminado que en otras ocasiones.

"Definitivamente Nala es hermosa..."

The Marionette estaba casi igual o más fascinado que él. Estaba totalmente hechizado ante los movimientos de baile que imitaba la morena de la pantalla.

"Baila tan bonito..."

Ya para cuando ambos reaccionaron, las dos humanas habían terminado en un empate, todos aplaudiéndolas con fervor.

—¡Bailan muy lindo! —dijeron Cherry y Carl con emoción.

—Gracias. —ambas se sonrojaron.

Justo en ese momento, a Quinqui le había despertado el llamado a la naturaleza.

—Uh, ya vengo. Iré al baño. —le dijo a Nala antes de irse por los pasillos, a lo cual la castaña asintió.

A unos cuantos pasos estaba Bonnie 2.0 jugando con sus dedos.

"¿Qué debo hacer? ¿Me animaré a hablarle?"

Un golpe en su espalda lo volvió a la realidad.

—¡Bon, mi querido hermanito! ¿Qué hacés, eh? —habló Teddy con diversión.

—N–nada, solo estaba...

—¿Pensando de qué manera vas a cortejar a Nala? —moviendo sus cejas inquisitivamente, el conejo tragó grueso—. No es difícil~, solo tienes que ir y...

—¡Ya sé lo que tengo que hacer! —apartándolo bruscamente—. No es necesario que me ayudes. —su tono había cambiado a uno más calmo.

Toy Freddy lo tomó de los hombros.

—Está bien, Bon. Ya no te molestaré con este asunto. Dejaré que lo hagas por ti mismo. —su hermano movió sus largas orejas.

—¿De verdad?

—Por supuesto —le revolvió los cabellos de la cabeza—. Mira, allá va —señalando a la joven que estaba yéndose hacia la oficina—. Esa es tu oportunidad, ve con ella.

—Lo haré —decidido a seguirla—. ¡Voy a decírselo! —dio un par de pasos hacia el pasillo hasta que se detuvo abruptamente y volteó hacia atrás—. ¿Quieres acompañarme? No me animo a ir solo. —bajando sus orejas con pena.

El oso de mejillas pintadas rodó los ojos y sin decir una palabra, le siguió. Al llegar allí, el peliazul emitió un sonido similar a un suspiro, llamando la atención de la guardia.

—Bon, Fred, ¿qué hacéis vosotros aquí? —sus ojos hazel lo miraban con curiosidad.

—A–ah... Eh, p–pues... Y–yo... —comenzó a tartamudear y a ponerse más nervioso.

Fue ahí que su hermano decidió intervenir.

—BonBon tiene algo que decirte. —exclamó abrazándolo sorpresivamente.

—Bueno, te escucho. —se cruzó de brazos.

El conejo azul estaba más nervioso de lo habitual. Quería decirle a ella lo que sentía, sin embargo las palabras no salían de sus labios, y tanto Nala como Toy Freddy estaban perdiendo la paciencia.

—¡Ash, por todos los cielos! ¿Por qué siempre tengo que hacerlo todo yo? —y dicho esto empujó al guitarrista encima de la europea, provocando que él la besara accidentalmente en los labios. La humana abrió los ojos como platos, sus manos apoyadas en el pecho del contrario mientras que este la sostenía de los brazos.

El castaño sonrió con satisfacción.

—Se ha formado una pareja~. —dicho esto los dejó a solas.

El beso duró apenas pocos segundos, los suficientes para que ella lo apartara apenas.

—¡Nala, lo lamento! No fue mi inten... —pero se vio interrumpido por ella.

—Está bien, no te preocupes —se la veía nerviosa y con un notable sonrojo—. ¿Quieres acompañarme a la cocina? Tengo un poco de hambre. —haciendo como si nada hubiera pasado.

—S–si. —respondió anonadado siguiéndole detrás.

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Mientras esta extraña pareja se dirigía a invadir el refrigerador, cierta morena salía del baño tarareando una canción. Al pasar por Prize Corner, no pudo evitar sentir un fuerte impulso de entrar y acercarse a la caja musical. Sin pensárselo dos veces, entró decidida a aquel cuarto.

Pov Chiquinquirá.

Se que soy masoquista por hacer esto, pero es que me encantan las cajitas musicales. Solo espero que él no esté allí.

Cuando llegué a Prize Corner no había nadie. Me acerque a la cajita musical y le di cuerda. No salió la misma melodía, esta era diferente y más suave. Me quedé allí, disfrutando de la música.

Miré a mi alrededor, había cosas lindas aquí. Fui hasta el carrucel, de niña me encantaban y en las ferias siempre trataba de montarme.

Habían varios peluches de todos, me senté a verlos y tomé algunos. Habían de Chica, Freddy y Bonnie, hasta de algunos toys.

—Que raro que no haya ninguno de Foxy... —bajé todos los peluches pues algo llamó mi atención, al rincón bien escondido había un peluche muy diferente.

Era él

Lo tomé entre mis manos temblorosas, aún le tengo algo de miedo. Tengo que superar mi temor, él no tiene la culpa de lo que me pasó de chiquita. Foxy y BonBon siempre dicen que él es bueno, sólo tengo que conocerlo más.

La cajita dejó de sonar, así que fui a darle cuerda otra vez. Al hacerlo miré las paredes, en ellas había muchos dibujos pegados; en los dibujos estaban varios niños felices y él les daba regalos como solía hacerlo. Me acuerdo que cuando lo vi, me había parecido una escena muy tierna, los niños lo adoraban y él se veía tan alegre con ellos.

En una mano tenía el peluche y con la otra tomé una de las hojas, al verlo una sonrisa salió de mí. Miré el dibujo y después el muñeco.

—Tal ves no eres tan malo y no tenga que tenerte miedo... Puppet. —miré a mis espaldas al oír a alguien entrar. Él estaba ahí, mirando confundido.

—¿Quinqui? —empezó a acercarse a mí, yo empecé a temblar inmediatamente. Me aclaré la garganta, tengo que superar mi miedo, él no se lo merece.

—Hola Puppet... —murmuré muy bajo. Él parecía sorprendido de que le hablara.

—Hola Quinqui, ¿qué haces aquí? —dijo dando un paso hacia mí.

—Tu–Tu... Tu caja musical... —no lo miraba a él. Escondí lo que tenía en las manos detrás de mi espalda.

—¿Te gusta? —yo simplemente asentí—. Ya veo... Quinqui, me voy a acercar ¿esta bien? —volví a asentir, se fue acercando a mí hasta que estuvo a medio metro—. ¿Qué tienes en las manos? —miré a mis espaldas, se lo mostré y él sonrió.

—Los niños t–te quieren mucho...

—Creo que sí... —tomó el dibujo de mi mano, al hacerlo su mano rozó la mía y al instante sentí una corriente recorrerme y creo que él también porque se detuvo y me miró—. Quinqui, ¿te puedo hacer una pregunta? —no había notado lo cerca que estábamos él y yo ahora.

—Dime... —me salía la voz muy débil.

—¿Por qué me tienes tanto terror? —todos los recuerdos que trataba de reprimir salieron a la luz, en mi cabeza se oía el llanto de una niña, la risa macabra de un hombre... y mucho sufrimiento y terror. Cerré los ojos tratando de alejar todo eso pero me era imposible, al cerrar mis ojos las lágrimas que mantenía retenidas salieron—. ¿Quinqui? ¿Qué ocurre? —él se oía preocupado.

Preocupado por mí.

—Fu–Fue algo que m–me pasó de niña... —las palabras me salían atropelladas—. N–no te preocupes. —traté de sonreír, pero vi que no estaba convencido. Lo miré a los ojos, y aunque no lo crean algo en ellos me tranquilizaba. Me gustan sus ojos.

Él acercó una mano hacia mí y secó mis lágrimas. Mi cabeza me dijo que me apartara pero decidí quedarme allí.

—No te puedo obligar a que digas, sé que te duele... —asentí, no he hablado de lo que pasó desde que fui a esa psicóloga infantil cuando era niña, lo encerré en lo más profundo de mí mente. Después de secar mis lágrimas, apartó un mechón de mi rostro y deslizó su mano por mi cabello. —. Sólo quiero que sepas que yo jamás te haría daño

—Lo sé... —la caja musical dejó de sonar de nuevo llamando la atención de los dos. Él se alejó un momento y por alguna razón, quería que se quedara cerca de mí.

—¿Sabes bailar esto? —volvió a sonar la melodía pero esta vez la supe identificar, era un vals. Yo lo miré divertida.

—Ni un poco. —él me sonrió.

—Yo creo que si puedes, te he visto bailar. —volvió a estar frente a mí—. Lo haces muy bien —me ruboricé al instante.

—Gracias, pero yo nunca he bailado algo así...

—Yo te puedo mostrar... —estiró su mano invitándome a bailar—. ¿Señorita? —sonreí. Tomé su mano y me terminé de acercar a él; tomamos posiciones, su mano en mi cintura, la mía en su hombro, y las otras unidas.

Al agarrar el ritmo de la canción fuimos moviéndonos. No puedo creer que estoy tan cerca de él sin que me de un ataque pero, me siento de alguna forma segura. Entonces hizo acto de presencia mi Nala interior y di un traspié, haciéndonos reír.

—¿Ves? Yo no sirvo para esto. —lo miré sonriendo. Nos reímos un momento, y él se quedo mirandome.

—Creo que tengo la solución… —me sostuvo con más firmeza y entonces sentí que mis pies ya no tocaban el piso. Miré hacia abajo y estábamos en el aire.

—¡Puedes volar! —bastante sorprendida. Tenía idea que él tenía poderes pero esto es impresionante.

—En realidad flotar.

Seguimos bailando así, en el aire. Fue algo muy especial y sentía que mi miedo se reducía mientras pasaba más tiempo así con Puppet.

Ya él y yo estábamos muy cerca, seguro él podía sentir mi respiración. Se quedó mirando mis ojos por un momento, parecía casi en trance.

No notamos que la música ya se había detenido.

—Quinqui...

—¿Si? —ya estaba muy cerca de su rostro.

—¿Te han dicho que tienes unos ojos muy hermosos? —esa pregunta me agarró desprevenida pero yo no me aparte ni un milímetro.

Poco a poco el espacio entre nosotros se fue cortando. Por un momento sentí el rozar de sus labios con los míos...

—Quinqui te buscan... —de la nada se escucho la voz de Foxy que se detuvo al vernos.

Nos dimos cuenta lo que estábamos a punto de hacer, así que nos separamos de inmediato. Yo estaba roja como tomate, se los aseguro.

Miré en dirección a donde estaba Foxy y detrás de él estaba Toy Bonnie, ambos estaban con la boca ligeramente abierta y él tenía su parche arriba.

—¿Qué pasó Foxy? —dije ya en el suelo tratando de ocultar mi sonrojo de alguna forma, que es obvio que no funcionaría.

—Ah... ehm... —carraspeó—. Eh, Nala te está buscando, ya es de día. —la cara de BonBon era un poema mientras que Foxy seguía en la misma posición.

—Ah, está bien... —miré a Puppet—. Gracias, Puppet. Nos vemos luego. —le iba a dar el peluche de él mismo pero me lo devolvió.

—Es tuyo si lo quieres. —me dijo sonriendo.

—Gracias. —le di un corto abrazo que tardó en corresponder.

Me aparté de él y pasé a un lado de Toy Bonnie y Foxy, ellos me seguían con la mirada en silencio, claramente asombrados.

Cuando estuve en la oficina sola, miré el peluche entre mis manos.

—¿Y eso qué fue?

No tuve respuesta.

Mi cabeza era un mar de cosas sin sentido, es que esto no tiene ningún sentido.

Toqué mis labios con los dedos. Nunca me alejé, yo quería que pasara ¿por qué?

Allá arriba, con él, me sentí segura. Es extraño, yo debería estar aterrada pero, siento como si mi miedo poco a poco desapareciera.

Estuve unos minutos pensando aquello, hasta que una voz a mis espaldas me sacó de mi mente. Rápidamente oculte el peluche dentro de mi bolso.

—¡Chiquinquirá Rodríguez! ¿Qué esperas? —era Nala, Gabriela estaba a su lado jugando con su móvil—. ¡Me estoy muriendo de sueño! —ella adora dormir, ¿no sabían?—. ¿Por qué has tardado tanto? —me miró confundida al ver que cerraba rápido mi bolso.

—Eh... Chica necesitaba que la ayudara en algo allá en la cocina. Sí, eso. —por sus caras no me creyeron nada, sonreí nerviosa. Nala no me preguntó más pero sabía que pronto lo haría. Para entonces sabré qué decirle, creo.

Salimos del local, y yo seguía tratando de entender mis pensamientos, o más bien…

Mis sentimientos.


N/a: Oh si, cada vez estos dos están más cerca. Aunque desde ya les digo que si fuera por mi ya hubiera hecho que Puppet le robara un beso desde el segundo capítulo (?). Ok no, me calmo pero realmente tuve esa tentación, en serio *inserte risa malvada*.

Bueno, espero que les haya gustado y gracias a todos por seguirla *inserte corazón gay*

¡Nos leemos pronto!

¿Reviews? :'''v.