AAHHHH! Mary is a bad girl , sempais. Ya sé que había prometido actualizar más rápido, pero es que... es que... a Mary la castigaron todo este tiempo sin la computadora por leer demasiados libros y fics y obvio que por escribir demasiado, ¡pero por fin me he librado! y he regresado con la conti del fic ¬w¬ muajajajaajaja (salen truenos detrás de la escritora mientras se escucha una música tenebrosa)
Así que... espero disculpen a Mary. Y que este fic compence la ausencia, hum OwO
CAPÍTULO 3.
La voz de Itachi me interrumpió. Ambos giramos a verlo. Itachi tenía una ceja levantada, llevaba un par de libros entre las manos. Me miro y luego observó a Sasori con hostilidad.
.
.
–No estás hablando en serio, ¿verdad?
–Naruto– dije con voz irritada –¿Cuántas veces te lo tendré que repetir, hum?
Naruto bufó por lo bajo mientras que los tres Uchiha me miraban atentamente. Habían tenido la suficiente humanidad (quién lo diría que lo podría hacer Sasuke) para apagar el aparato y prestarme más atención a mí que a Halo 3.
–Esa Hikari– se quejó Tobi –Nunca me cayó bien, es una arpía.
Sasuke miro a su primo con la ceja levantada.
–No te imaginaba diciendo ese tipo de cosas Tobi– comentó extrañado y luego me miro a mí –Pero lo que dice Tobi es verdad. Estuvo muy mal que haya hecho eso.
–Eso mismo digo. Esta vez no se la puedo perdonar tan fácil y me niego a estar cerca de ella, hum.
–¿Y no crees que ella sospecha que estás aquí con nosotros, sempai?– preguntó Tobi con voz inocente.
Me quede callado, igual que los demás. Tobi tenía razón, a cualquier lugar al que fuera por problemas ó por cualquier rabieta, habría ido siempre a la casa de Tobi, a no ser que ahí estuviese con el que me hubiera enojado ó tuviera broncas.
–Sin embargo– comentó Itachi por primera vez desde que empecé a hablar –Hikari no puede obligarnos a nada en nuestra casa. Y nada le serviría quejarse con la policía u otro tipo de autoridad.
–Ser un Uchiha trae sus ventajas ¿eh?– pregunto Sasuke en ademán burlón.
–No seas presumido, Sasuke– se quejó Naruto cruzándose de brazos.
–Además– agregó Itachi sin hacer caso a los dos menores –Ella te ha golpeado.
–¿Y eso es suficiente para impedir que se les lleve?– pregunto Tobi.
Mire a Itachi, sin embargo fue Sasuke quien respondió.
–Sí. Apuesto a que sí, no podría reclamar nada a la policía porque Deidara puede decir que le ha golpeado sin ninguna razón. Y, a pesar de que ha pasado ¿cuánto desde que te golpeo?– pregunto al aire y no espero mi respuesta –Todavía se ven las marcas de los dedos.
–Sí– convino Tobi tocándome la mejilla y picándome suavemente.
–Deja de hacer eso Tobi– le dije con un tic en el ojo, él no lo hizo y lo mire amenazadoramente –De verdad, hum.
Tobi dejó de picarme con una sonrisa nerviosa.
–¿Y entonces simplemente te ha golpeado así sin ninguna razón esa vieja?– pregunto Naruto mirándome.
No pude si no sonrojarme violentamente. Está bien que ella se haya cabreado conmigo por decirle que jamás pertenecería a la familia luego de que me llamara anormal por ser gay. Pero… ¿sería correcto entonces decir que fue por nada que me ha golpeado?
–Pues…– dije con un hilo de voz evitando la mirada de los demás –Simplemente me le puse a la contraria con respecto a… cierto tema, hum.
–¿Cierto tema?– pregunto Itachi inquisitivo –¿De qué iba ese cierto tema?
–Yo…– susurre mirando a todos lados menos a los ojos de alguien ahí –Yo... eh… yo… ¿es tan necesario que lo diga, hum?
Si alguien ya había advertido el hecho de que había estado jugando en exceso con la manga de mi suéter y que me había puesto a la defensiva no dio señales de haberlo hecho.
–Pues… quizá– admitió Sasuke encogiéndose de hombros –¿Era algo muy… irracional para que ella te golpeara?
–Eh…– dije mientras buscaba una excusa, pero que mejor que la verdad… o una verdad a medias –Se puso a… llamar anormal a un chico que… se me… quedo viendo en el supermercado, hum.
Los tres Uchiha y Naruto se me quedaron viendo. El silencio que siguió fue un poco incómodo. De repente hacía mucho calor.
–¿Te refieres a que… todo este jaleo fue porque un chico te miro?– pregunto incrédulo Sasuke –Yo pensé que… no sé… habías empezado a insultarla por algo más grave.
–¡Mejor quédate callado, teme!– grito Naruto, Sasuke lo miro con el ceño fruncido –Hikari no puede llamar anormal a toda la gente diferente del mundo.
–¿Me vas a decir que vas a salir del clóset y decir que tú eres gay, Naruto? ¡No seas ridículo!– se burló Sasuke y sentí que me ponía tenso, por el rabillo del ojo vi como Itachi también le pasaba lo mismo –Ya sé que no está bien decir eso de los… ehm… homosexuales… es solo que… ella quizá lo vea de manera diferente.
–¡Diferente el golpe que te daré en el trasero si sigues hablando así de ellos!– grito Naruto.
–Sasuke san… Naruto san…– dijo Tobi sonriendo nerviosamente –Por favor… cálmense… no tienen porque pelear.
–¡Ven y haber quién es el que sale a perder, baka!– grito Sasuke a Naruto.
–¡Sasuke!– gritó Itachi mirando a su hermano con desaprobación, sin embargo Sasuke no lo miró siquiera.
–¡Hikari no tiene derecho a llamar anormales a los homo…homo…!– grito Naruto mientras trataba de recordar el "complicado"nombre.
–Homosexuales– dijo Sasuke enojado y medio burlón.
–¡Yo sé cómo se dice!– grito Naruto ofendido.
–Hmph, si– dijo Sasuke cruzándose de brazos –Como no.
Tanto ruido me estaba haciendo mal en la cabeza, sentía como si me fuera a explotar. Trate de apartar mi mente de ese cuadro, y a lo único que atine a pensar fue en Sasori, en sus ojos, en sus cabellos… y en la manera en que se largó luego de dejarme frente a la casa Uchiha, y eso solo logro hacer que el coraje aumentara.
Y aquí venía. Tal y como las explosiones que tanto me gustaban… una sarta de palabras que iban a salir como si de vómito se tratara.
–¡YA CALLENSE!– grite con todas mis fuerzas, haciendo que los cuatro se quedaran callados y me miraran atónitos –El punto es que está mal que ella los juzgue así. Uno nunca sabe cuando alguien cercano a ti es gay, y si eso cambia tus sentimientos hacia él… es completamente absurdo. ¡El punto es que ella es una psicóloga que recibe a chicos como yo en el consultorio y les hace creer que son unos malditos anormales y que está mal serlo!
En cuanto termine de decir la última palabra supe que la había cagado. Supe que había dicho algo que no podría borrar de la mente de Itachi, Sasuke y Tobi, y que en definitiva quería en este preciso instante enterrarme bajo la tierra y no volver a aparecer jamás. Como si no hubiera existido, o como si hubiera muerto con el veneno de escorpión… o ya de perdida, por haber muerto de sobredosis antes de hablar con Sasori.
Naruto me miraba completamente anonadado, Sasuke bajó la mirada y apretó los labios en una fina línea, Itachi abrió la boca y los ojos desmesuradamente, Tobi… Tobi solo me miraba con los ojos ligeramente abiertos.
Yo respiraba rápidamente, sin dar crédito a lo que mi propia garganta había formulado unos segundos antes. Me zumbaban los oídos y no podía evitar sentir nauseas. Y sin embargo… había un poco de libertad que me llenaba el pecho, como si se tratara de una luz celestial…
No, olvídenlo. Ese es puro cuento, choro o como ustedes prefieran llamarle. Lo único que sentía era MUCHA, MUCHA vergüenza.
Y sin embargo, aún alzaba la cabeza, como un pavorreal orgulloso.
–Dei…Deidara– dijo Itachi con la voz ronca, se puso de pie y se acercó a mí –Esto…
También me puse de pie, con tanta rapidez que el mundo me dio vuelta por unos segundos. Itachi se detuvo y se quedo a unos pasos de mí.
–¿Qué? ¿Vas a decirme que lamentas que sea un maricón, hum?– pregunte molesto. Itachi me miro con una expresión dolida –El único que lamenta eso, soy yo.
–No, Deidara sempai– me dijo Tobi también poniéndose de pie –Eh… nosotros… no queremos juzgarte.
–¡JA!– me burlé y mi propia voz me pareció de otra persona –Eso mismo me dijo Hikari antes de decirme que era un anormal y que haría lo posible porque yo dejara de ser así, hum. Por un momento, y se los juro…– hice una pausa mientras fruncía el ceño –Creí que Hikari era una persona comprensiva y que me iba a aceptar… y resulta que me hizo eso… cuando la mande a la China me golpeo, hum.
–No. Va en serio– dijo Sasuke –Yo… nosotros no somos ese tipo de personas.
–¿Y qué tipo son entonces, hum?
–Somos tus amigos– dijo Itachi y lo gire a ver –Y no puedo creer… que hayas pensado si quiera por un momento, por más pequeño que fuera… que yo podría juzgarte mal.
–Que cualquiera aquí– señalo Tobi frunciendo el ceño y mirando a Itachi que apretaba los puños con fuerza –Podría juzgarte, Deidara sempai.
Debo decir que escuchar a Tobi decirme sempai fue un gran alivio porque significaba que (al menos por ahora) nada entre los dos había cambiado. Lo que no me causaba ninguna buena impresión era la manera en que rechinaban los dientes de Itachi. Ahora Sasuke miraba a su hermano mayor, y Naruto me sonrió a mí.
–¡Te lo dije Deidara!– grito mientras se iba contra mí y me pasaba un brazo por los hombros –Yo sabía que ellos eran buenos amigos, dattebayo.
Lo mire. Aún seguía aturdido por el hecho de que la noticia de mi homosexualidad hubiera resultado menos impactante de lo que hubiera sospechado. Suspire con alivio mientras mis labios formaban una sonrisa. Ojalá y todo el mundo aceptara así…
Y entonces Itachi dio media vuelta y salió de la habitación, molesto cabe decirse. Los cuatro lo miramos sorprendidos.
La puerta por la que salió Itachi se cerró en un golpe que hizo estremecer a mis oídos. El silencio se volvió a formar entre los cuatro. Sasuke se puso de pie y se disculpo antes de salir tras Itachi.
–Vaya…– dijo Tobi –Eh… Itachi san está enojado.
Inmediatamente me sentí triste. Itachi era uno de mis mejores amigos y no concebía un mundo donde no lo fuera. Y que se hubiera enojado por decirle que era gay… me hacía sentir como un pez fuera del agua… digamos, si es que así se sentía.
–Pero no se preocupe, sempai– dijo Tobi acercándose a mí y poniéndome la mano en el hombro –Seguro que ha sido porque usted pensó que lo juzgaríamos, se lo ha de haber tomado a mal.
Y… si hubiera podido reaccionar y meterle un golpe a Tobi lo habría hecho. Porque eso no me había hecho sentir mejor.
Sasuke se metió al cuarto unos minutos después, tenía cara de enojado y humillado. Nos miro y luego, altivamente se giro a ver a otro lado (limitándose con ese gesto para hacernos saber que no había logrado nada).
–Quizá podría hablar con él– dijo Tobi, pero yo le sujete la mano. Tobi me miro.
–Yo trato, hum– le dije mientras caminaba hacia la puerta de la habitación.
–Ok– me contesto Tobi, aunque no se escuchaba muy seguro de sí mismo.
Camine hasta la puerta y salí del cuarto tras los susurros de Naruto para con Sasuke y los casi silenciosos pasos de Tobi mientras caminaba hacia ellos, o quizá hacia el videojuego, poco me importaba.
La casa Uchiha era estúpidamente grande (Madara, el padre de Tobi no había escatimado en gastos), pero ¿Qué más se podía esperar de una familia que siempre había sido rica y poderosa, incluso cuando los más respetables de ellos murieron?
Los Uchiha, en un tiempo habían sido prácticamente la ley de la ciudad. Su estación de policías era la que mantenía todo este lugar a salvo. Cualquiera estaría orgulloso de ser un Uchiha. Claro, antes de que se desatara la masacre de ellos, (Muchos decían que habían sido bandidos que escaparon de la prisión y se vengaron), Madara y otros pocos eran los que ahora trabajaban en la estación de policía, junto con otros tantos hombres que no pertenecían al apellido. Itachi y Sasuke eran los que se encargarían tras la jubilación (o no pensarlo mejor) la muerte de Madara.
Itachi estaba parado frente un ventanal vecino al que había estado mirando cuando Sasori me trajo en su Kawasaki negra. Tenía los brazos cruzados, y miraba hacia la calle con expresión perdida, con el ceño fruncido también.
–¿Itachi?– dije mientras me acomodaba a su lado, Itachi no se movió –Oye.
–Ese que vino a dejarte– me dijo de pronto, causando que me sonrojara –¿Es tu novio?
Sus palabras sonaron como insultos a mis oídos. Y nuevamente el sonrojo fue mucho más notable.
–No lo es, hum– conteste con voz ronca, nerviosa y tímida, todo al mismo tiempo –¿Por… Por qué crees eso?
Itachi no dijo nada y parecía recio a no contestarme. Fruncí los labios, como un niño berrinchudo.
–Itachi– dije –Ita, Ita, Itachi, Ita, Ita, Itachi san, Ita, Ita, contéstame, Itachi san, hum– comencé a cantar con una leve sonrisa en el rostro. Itachi con un tic en el ojo volteo a verme.
–No quiero hablar contigo.
Sonreí.
–Ya lo estás haciendo, hum– le dije burlón. Itachi entrecerró los ojos y luego de verme por un par de segundos volvió a mirar la calle desierta. Borré la sonrisa de mis rostro –Oye… ¿estás molesto porque soy...por que dije que soy gay o…?
Itachi se giro a verme. Nuevamente parecía enojado.
–¿Cómo puedes creer eso?– casi me grito –¡No puedo creerlo! Tú... ¿me acusas de ser un insensible que…?– hizo una pausa y suspiro –Deidara… te conozco desde hace mucho tiempo. De toda la vida se puede decir…–
Tragué saliva.
–No me trago que después de todo lo que vivimos… bien, vale. Que seas gay es un poco… difícil de digerir durante los primeros instantes… pero… pero… no puedo creer que tú pensaras que yo iba a juzgarte de aquella manera. Que iba a dejarte de hablar o algo así… eres mi mejor amigo, idiota.
Cuando Itachi me miró no pude sino sentir un escalofrío. Había algo en su rostro. No. Era más bien su mirada la que me causo una confusión que bloqueo mis sentidos, mi cerebro. Como si estuviera contra la espada y la pared.
Al principio no sabía bien que era… tan solo era muy intenso y… quizá solo era eso. Su mirada era demasiado intensa. De una manera agradable y un poco más perturbadora.
–¿I…Itachi?– me oí susurrar.
La cercanía de Itachi comenzó a hacerse palpable, su respiración me cosquilleaba el rostro y mi corazón palpitaba de manera horrible y placentera. Pero dentro… dentro no podía evitar sentir un hueco.
–No puedo creer que seas tan tonto, Deidara– me dijo Itachi con voz ronca –Y que no te des cuenta… de que…
Pero no alcance a saber de qué no me daba cuenta, porque el timbre de la casa sonó repetidas veces, causándome unas punzadas en la cabeza. Itachi miró fastidiado hacia las escaleras, como si de ellas estuviera saliendo una especie de monstruo de diez cabezas que nos fuera a comer.
La puerta del cuarto se abrió y de ella salió Sasuke. Nos miro y frunció los labios, note que Itachi se había alejado de mí y de pronto fue más sencillo respirar.
–Eh… ¿abro yo?– pregunto Sasuke e Itachi se asomo por la ventana sin contestar –¿Se ve quién es?
–Es Hikari– contesto Itachi. Abrí los ojos y me acerque a la ventana para confirmar la veracidad de lo que había dicho Itachi… ojalá y fuera mentira. Pero ahí estaba Hikari, parada más como una abogada que acababa de perder un caso que como una paciente psicóloga.
–Entonces creo que no abrimos ¿verdad?– pregunto Sasuke. Cuando gire a verlo ya se estaba dando media vuelta para entrar a la habitación –Tendré que ponerme unos tapones para los oídos.
Itachi se giro y me cogió del brazo para llevarme adentro del cuarto.
–Y nosotros no daremos señales de estar vivos– me dijo mientras me metía al cuarto y cerraba la puerta tras haberse metido él.
000
Los malditos timbrazos continuaron tortuosos durante media hora más. Aquel pitido ya me había causado una fuerte migraña, Sasuke nos ofreció minutos después (cuando pareció obvio que Hikari no se iba a ir en un buen rato) unos tapones para los oídos (siempre es bueno tener unos cuando pasas tiempo con Tobi, créanme) y yo se lo agradecí infinitamente.
Ahora Itachi leía en el sillón del cuarto de Tobi, donde él, Sasuke y Naruto continuaban con la partida de Halo que habían dejado pendiente. Yo estaba absorto en mis pensamientos. No parecía en estos momentos el ser gay hubiera causado en mis amigos una reacción fuerte. Ahora continuaban con su vida y no hablaban del tema, actuaban como si nada hubiera pasado.
O tal vez… también se debía al hecho de que Hikari no dejara de tocar el timbre y nadie pudiera hablar del tema porque no escuchaban nada. Naruto y Sasuke se gritaban el uno al otro mientras jugaban.
–¡TE VOY A GANAR SASUKE!– grito Naruto por tercera vez, ofendido al notar que Sasuke no le respondía y solo sonreía un poco. Los tapones no dejaban de oír absolutamente nada.
–¡ESTÁS PERDIDO, BAKA!– gritaba Sasuke segundos después siendo Naruto ahora el ignorador, por la misma razón.
En realidad yo no los oía, pero era muy obvio que eso era lo que se decían (no se crean que soy un as en leer los labios, eso es lo que siempre se dicen, así que solo lo supongo). Entonces una sonrisa se curvaba en mis labios.
De vez en cuando miraba a Itachi unos segundos. Pero él no parecía querer cruzar conmigo ninguna palabra, y no es que pudiera oírle al menos pero... Ni siquiera cruzaban nuestras miradas.
Y eso me daba tiempo para darle vueltas una y otra vez a Sasori.
Sasori, Sasori, Sasori. Joder. Parecía colegiala enamorada, pero ¿importaba?, Sasori, Sasori, Sasori.
¿Su nombre tendría que ver con mi incidente y nuestro primer encuentro? Pensar eso era completamente absurdo. Suspire nuevamente, y como si Itachi pudiera escucharme… se giro a verme, pero solo fui consciente de ello por unos segundos, porque nuevamente volví a divagar sobre Sasori.
Él no sabía su nombre, ni su edad, y vivía por ahí.
¿Qué clase de forma de vida era no saber nada de ti? Aunque bien solo podía estarme haciendo el tonto ¿verdad?
No. Algo en mi interior me decía que Sasori no hacía eso, ¿Por qué lo sabía? No lo sé.
Itachi dejó el libro a un lado y se puso de pie, se acerco a la ventana y se asomo por ella. Tobi, Sasuke y Naruto no le prestaron atención, pero yo le seguí con la mirada.
Al fin, Itachi se giro y se quito los tapones para los oídos, después de verlo unos segundos hice lo mismo. Mis oídos agradecieron ser libres por fin, y lo primero que les recibió luego de la ausencia de sonido fueron los disparos de las pistolas de plasma de Halo. Suspire feliz.
–Ya era hora de que se fuera– dijo Itachi, y no pude hacer más que mirarlo y asentir.
000
–¡Vuelve acá Tobi, hum!
Había estado persiguiendo a Tobi durante varios minutos por toda el centro comercial. El condenado era muy rápido y costaba no jadear a los pocos segundos de haber comenzado a perseguirlo, y de no haberme parecido tan importante el detenerlo… habría desistido desde hace un buen rato.
–¡No, Deidara sempai!– grito Tobi –¡Tiene que alcanzarme para poder tener la galletita de chocolate!
¡Mi galleta corría peligro! ¡Tenía que rescatarla!
Detrás de mí corría Naruto, y detrás (pero muy, muy atrás) venían Sasuke e Itachi, caminando y actuando muy guay mientras las chicas suspiraban mientras pasaban al lado. Habíamos decidido desde temprano, ir al centro comercial para despejar la mente. Lo que me venía muy bien luego de confesar a los cuatro vientos que era gay, (un día y ya lo sabían cuatro personas, mi límite siempre fue uno, y ese fue accidente)
–¡TOBI, DAME ESA GALLETA!– grito Naruto mientras corría tras de Tobi, pero ni en sueños lo alcanzaría –¡HAZLO O YA VERÁS QUIÉN ES NARUTO UZUMAKI!
Una mujer que había salido de una de las tiendas, al pasar Naruto grito y tiro sus bolsas al suelo y enojada le grito a Naruto algo que no debería describir (y no creo poder) y se agachó refunfuñando para recoger las bolsas.
–¡NARUTO, ESA GALLETA ES MÍA!– grite y con un esfuerzo sobrehumano eche a correr nuevamente tras ellos dos –¡Y ESO TAMBIÉN VA PARA TI, TOBI, HUM!
–¿QUÉ COSA?– grito Tobi girando un poco para preguntarme.
Y de nuevo tuve que detenerme. Al cuerno con la estúpida galletita.
–¡TOBI, CUIDADO HUM!– le grite a Tobi, pero sin que se pudiera evitar choco con el chico pelirrojo que tenía detrás... ¿Había sido Sasori?
No sabiendo si correr para ayudar a Tobi o correr para escapar de ahí, me quede parado con los labios apretados en una fina línea. Al final, Tobi estaba sentado en el suelo y a su lado estaba… Gaara.
El vuelco en mi corazón se disipo en aquel instante en que reconocí que era Gaara el que fulminaba con la mirada a Tobi. Suspire. Naruto corrió a ayudar a Tobi y a Gaara. Mientras, Itachi y Sasuke por fin lograron darme alcance.
–Ese Tobi– dijo Sasuke en tono de reproche –Siempre anda por ahí metiéndose en líos.
Recordé el día que regrese a la casa. Aquella sensación de querer matarme, de finalizar con mi vida con aquellas pastillas, y de que una de las razones de no hacerlo era el de impedir que Tobi se metiera en líos y le dieran una paliza de lo lindo. Lo recuerdo y estoy a punto de ir a ayudarlo. Pero entonces…
Creo que se lo merece por haberme robado la última galletita de chocolate, muajajajaja.
–Sí– le respondí mientras sonreía ampliamente –Nunca para, hum.
Naruto estaba ayudando a levantarse a un malhumorado Gaara que aún fulminaba con la mirada a un nervioso Tobi, y eso me hizo sentir relajado. Como si en mi vida no hubiera nada por qué preocuparme.
–Le voy a ayudar a ese baka de Naruto– dijo Sasuke avanzando hacia los otros dos para ayudarles y quizá, platicar un poco con Gaara.
–Claro– respondimos al unísono Itachi y yo. Sasuke nos miro con una ceja levantada y la mirada de Itachi y la mía se cruzaron unos segundos. Rompí a reír e Itachi solo bajo la cabeza, sonriendo. Sasuke se quedo ahí parado unos segundos antes de sonreír un poco, encogerse de hombros y seguir hacia el accidente.
El silencio se hace presente entre Itachi y yo, más no en el centro comercial que como es obvio tiene música pop sonando de fondo, y a nuestro lado pasa gente hablando y niños corriendo o gritándole a sus madres.
Nos quedamos ahí parados segundos que para mí se hacen eternos. Y entonces nos volvemos a mirar, noto como me sonrojo e Itachi se le crispa el rostro un segundo, pero inmediatamente después vuelve a tener aquella expresión seria.
No sé por qué Itachi hace eso. Él no es una persona seria, fría y a la que todo le sea indiferente… (esperen un momento, quiero analizar mi comentario)..., bueno quizá lo sea. Pero en el fondo se esconde un Itachi adorable que gusta de pasar el tiempo con Tobi, su estúpido hermano menor, que le gusta comer, leer, y que duerme. En resumen, es una persona. Solo que quisiera que mostrara más seguido esas sonrisas que lo hacen ver más… hermoso que de costumbre. Porque los Uchiha son bellos por naturaleza, pero si Itachi sonríe…
–¿Por qué me miras así, Deidara?– me pregunta Itachi medio burlón y me percato de que lo he estado observando embelesado durante todo ese rato.
–No es nada, hum– le contesto nervioso y negando con la cabeza.
Ahora tengo que tener cuidado. Ellos saben que soy gay. Ahora no puedo escabullirme con el hecho de que estoy pensando en arte… ahora resaltará sin dudas a los ojos de ellos que podría estar mirando y pensando en todo menos en arte… o que pienso que algo en ellos es arte ó…
Mierda. Estúpida Hikari, de no ser por ella no tendría que haber pasado ese coraje y no habría dicho lo que dije. Pero en fin… ahora al menos sé que mis amigos… son de verdad mis amigos.
Claro que si pueden guardar el secreto entre nos, se los agradecería bastante.
–¿Por qué no entramos a esta tienda?– me pregunta Itachi señalando una librería, hago un gesto de desagrado. Puaj, odio las librerías –¿No?
–Ya sabes lo que pienso de las librerías, hum.
–Ah, sí. Que te contagian el polvo– se burló Itachi.
–No es eso. El polvo me hace estornudar, hum.
–Oye, son libros nuevos.
Y entonces suspiro.
–Pues ya qué.
Itachi entra a la librería y yo le sigo (estoy pisando tierra desconocida, ¡Mayday! ¡Mayday!*). Barro con la mirada el lugar.
Es bastante amplio, varios estantes con cientos de libros expuestos se forman a nuestro alrededor (o al mío, antes de decir Pío Itachi se me ha desaparecido entre los pasillos) y arriba de ellos colgaban unos letreros que anunciaban los géneros de los libros: Literatura, Psicología, Teatro, Dramáticos, Historia.
De fonfo se alzaba una música de aquel extraño instrumento que tocaban las geishas, ¿cómo es que se llamaba? Sami… Shinten… ¡Shamisen! ¡Eso!
Levante una ceja mientras recorría los pasillos de los estantes buscando a Itachi.
–¿Itachi?– susurre, vete a saber por qué sino estaba en una biblioteca en el sentido de la palabra –¿Dónde estás?
Itachi no me respondió, solo fue el silencio roto por el Shamisen del fondo. Y uno que otro rasgueo de las hojas de un libro que probablemente ojeaba una mujer que tenía los encanecidos cabellos sujetos a un moño y unos lentes de media luna, (me recordaba mucho a Minerva McGonagall, esa de Harry Potter. Solo le faltaba el sombrero de punta y la túnica), esa mujer me había visto feo cuando entre… al parecer al instante salta que odio leer, y que me late más quemar los libros.
–¿Itachi, hum?
El pasillo al que entre era de mitología, fantasmas y esas cosas ridículas en las que la gente tiene que creer. Mientras iba avanzando, aburrido y un poco irritado, iba paseando la vista entre los encuadernados de los libros. A mi nariz llegaba ese agradable olor de los las páginas y lo inhale profundamente.
Olía a la tinta de los libros. Olía a silencio (en sentido figurado, claro). Olía a mundos que la gente quiere explorar porque su vida no les parece suficiente (al menos esa es mi opinión. Una aventura ficticia no se compara a una real). Olía a madera recién barnizada.
Me detuve a respirar aquella paz. Me di el lujo de sentir la fragancia de esa tranquilidad alrededor de mí, haciendo que mi pecho se inflara y no quisiera dejar escapar ni un solo suspiro. Cerré los ojos. Nunca había encontrado una librería tan… agradable. ¿Es por eso que le gustaban tanto a Itachi? ¡Ah!, lo recuerdo entonces… estaba buscando a Itachi.
Y entonces una mano me sujeta del hombro y me jala con una terrible fuerza que me hace casi caer. Casi me lanzó un grito, pero me taparon la boca. Aquella blanquecina mano olía a madera.
Me dio pánico, trate de hablar pero la mano me lo impedía. Comencé a retorcerme de un lado a otro, (¡QUE CLASE DE LOCO ENTRA EN UNA LIBRERÍA POR GUSTO, YO SABÍA QUE ENTRAR A UNA SOLO ME TRAERÍA PROBLEMAS!), pise un converse negro y escuche una maldición. E inmediato dejé de retorcerme y me tranquilice. Era esa voz. Era su voz.
–Eso duele– se quejó Sasori mientras me soltaba la boca y se sobaba el pie. Giré a verlo, sorprendido. Luego decidí enojarme.
–No habría pasado si no me hubieras espantado, hum– le dije cruzándome de brazos, orgulloso.
–Bueno… pensé que si gritabas la señora Saeki te mataría– se quejó.
–¿La señora Saeki?– pregunte y él levantó la mano en dirección contraria a mí y saludo con una leve sonrisa.
Mire a la señora que me había parecido a Minerva: tenía el teléfono descolgado y nos miraba a ambos con expresión asustada. Levanté una mano y negué con la cabeza.
–No pasa nada, hum– le dije. La mujer me miro con una expresión todavía más horrible y colgó el teléfono, me voltee a ver a Sasori que ya parecía menos "adolorido" y me miraba con el ceño fruncido –¿Qué haces aquí?
–Yo vengo a dejar un mueble que encargo la señora Saeki a la mueblería. ¿Y tú?
–Itachi me ha obligado a entrar, hum– le respondí cortante, aún dejando claro que no se me olvidaba el cómo me había votado en la puerta de la casa Uchiha. Lo mire de arriba abajo, llevaba una sudadera negra y unos pantalones de mezclilla –¿A ti te gusta mucho el negro, no?
Él se encogió de hombros.
–Me va bien.
En ese momento no me podía dejar de preguntar si este tipo de coincidencias no deberían darme miedo…Ya me lo había ecnontrado muchas veces por casualidad: primero en la práctica de campo, luego en mi casa, cuando el sujeto ese que me confundió me atacó, en la tienda a la que me quise esconder, ahora.
Eso tenía que dar escalofríos ¿verdad que sí? Y sin embargo... no me daban.
–¿Qué te pasa?– le pregunte con una ceja levantada y el corazón martilleándome el pecho con fuerza –¿No que no querías hablarme, hum?
Sasori me miro con el ceño fruncido.
–Yo no dije eso. Dije que…–
Lo interrumpí.
–Lo que hayas dicho con exactitud no cambia el hecho de que no puedas verme, hum– le replique sarcasticamente –Mira… no sé qué te traes, pero el que debe tener miedo aquí soy yo, y no diga que lo tenga– agregue rápidamente mientras a él se le escapaba una sonrisa –Tu me estás siguiendo y eso no me gusta nada, así que párale, hum.
–Yo no te estoy siguiendo. Tú a mí sí.
Un tic se hizo presente en mi ojito. Luego di media vuelta, enojado.
–Oye– me dijo y me sujeto el brazo –¿A dónde vas?
–A buscar a Itachi, hum– le conteste mirándolo un poco irritado, pero joder… muy emocionado de que me estuviera tocando de nuevo –¿Te importaría soltarme?
Bueno, parecía importarle pero al final termino por aflojar la presión sobre mi brazo, sin llegar a soltarme.
–¿No estás enojado por eso, verdad?– me pregunto. Por alguna desconocida razón supe que se refería a lo de ayer. Me tome unos segundos para pensármelo.
–¿Tu qué crees?
Él me miro unos segundos.
–Que podría invitarte a una buena hamburguesa y me perdonarás– me dijo sonriendo levemente.
Parpadee varias veces sin comprender. ¿A caso… a caso me estaba invitando a salir? No… para él solo era una comida con un amigo (aunque sería mejor clasificarme como un conocido)
–¿Qué dices?– me pregunto él –¿Mañana a las dos de la tarde aquí?
–¿En la librería, hum?– pregunte atónito, no recordaba que se pudiera hacer tal cosa.
–Claro que no, baka– me dijo riendo. Ah… y aquí venía ese sonrojo. Tenía una hermosa risa: suave y melodiosa aunque un tantito ronca, como su voz –En el puesto de hamburguesas de este centro comercial.
–Ah…– dije mientras me lo pensaba –Pues… supongo que…
–¿Deidara?
La voz de Itachi me interrumpió y ambos giramos a verlo. Itachi me miraba con una ceja levantada y con un par de libros en sus manos. Miró a Sasori como si se tratara de un bicho raro, me miro a mí, y volvió a mirar a Sasori con hostilidad.
–¿Quién es él?– pregunto Itachi
–¿Quién es él?– pregunto Sasori a la defensiva. Itachi lanzo un gruñido.
–Ah…– dije un tanto incómodo –Itachi, él es Sasori. Sasori, él es Itachi.
–¿Y qué hace aquí?– pregunto Itachi sin disimular su desagrado.
–Vengo a dejar un trabajo– contesto Sasori.
–¿Qué trabajo?
–Un mueble que he hecho para la señora Saeki.
–Ah… con que trabajas. ¿Cuántos años tienes?
–Diecisiete. Como tú, seguramente.
–Te ves de menos, ¿no te dicen nada por conducir una moto?– pregunto Itachi con voz serena, pero ligeramente contenida, yo no sabría decir de qué, solo me limitaba a verlos.
–No. Pero que lastima que yo no tenga el placer de haberte visto antes… ó de prestarte atención– dijo Sasori sonriendo.
Itachi se puso rojo y abrió la boca para decir algo, pero cerró la boca de golpe. ¡Oh, por Jashin! (¿Qué digo? ¡No soy Hidan!) ¡Oh, por el Arte! (efímero, claro) ¡Itachi se había quedado callado!, ¡Itachi estaba sonrojado!, ¡Eso yo nunca lo había logrado y Sasori… oh cielos, Itachi se veía tan lindo!
–Eh…– susurre sonrojado sin apartar la vista de Itachi –No tienen por qué discutir así…hum.
Sasori e Itachi siguieron compartiendo una mirada de rayitos. Y eso no era… muy cómodo para mí.
–Bueno– dijo Itachi con voz ronca –Deidara tendrá que declinar tu oferta, porque mañana ya teníamos planes para las dos.
–¿Los teníamos, hum?– pregunte atónito. Sasori río. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral y luego un calor en las mejillas.
–Ni siquiera se acordaba– dijo Sasori -Es obvio que no le interesaba– Itachi se puso todavía más rojo.
–Eso es porque lo acabo de planear.
–¿Qué?– pregunte atónito y poniéndome completamente rojo. ¿De cuándo acá Itachi me invitaba a algo solos?
–Entonces mi oferta llegó primero– respondió Sasori, su sonrisa había desaparecido y su voz tenía un deje de amenaza –Tendrá que declinar tu oferta, ¿no crees?
–No puede. Iremos a un picnic– dijo Itachi. Lo mire.
–Iremos a comer una hamburguesa.
¿Y nadie me iba a preguntar a mí?
–Eh…– dije.
–Él querrá conocer gente nueva– dijo Sasori.
–Él quiere estar con sus amigos– dijo Itachi. (¡AAHHHH! ¿QUÉ? Yo pensé que íbamos a ir solo los dos)
Entonces los dos me miraron. Y supe que en realidad habría preferido no pedir que me preguntarán.
–¿Y bien?– preguntaron los dos al mismo tiempo –¿Qué es lo que quieres?
Sentí que me quedaba sin palabras. Esto… quizá era mi mente pervertida, o quizá era que estaba soñando (no sería la primera vez que me pasaba) pero… ¿esto era algo así como… un triangulo amoroso?
No… Itachi y Sasori no eran de este lado de la acera. Pero… bueno, la idea no podía evitar abrirse paso por mi cabeza.
–¿Eh?– volvieron a decir al mismo tiempo.
–Ehm… yo…– susurre sin saber qué hacer.
TO BE CONTINUED.
YEI! MARY AMA LOS TRIANGULOS AMOROSOS!
¿Qué les pareció el capi de hoy? ¿Muy largo, corto? ¿Bueno, malo, quereís matar a Mary por dejarle ahí ó porque no les ha gustado? Espero su review... ya saben... esto... la historia necesita (y yo más que la historia ¬¬) un review OwO
Mmm, también todo este tiempo he estado organizando ideas y bueno... que se me antoja que el fic podría ser larguito, pero me gustaría saber, ¿cuántos capítulos desearían que tuviera?
Bueno. Mary ya se va (cuidara de que no la castiguen otra vez y por eso ya no se podrá actualizar de una sentada u.u) pero no lo dejare sin final. Lo promero. Este mi camino ninja (de escritora, quiero decir ¬¬u)
Matta ne~ sempais :D
