Disclaimer: Sólo las ideas aquí planteadas son de mi autoría, Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.

Capitulo IV
"El equipo de Sasuke"

Una chica con un peculiar cabello color rosa y dos piedra color jade como ojos, caminaba apresuradamente de un lado a otro y en círculos por aquella habitación, miraba al techo, al suelo, a los presentes, las paredes, todo lo que sus esmeraldas le permitían abarcar.

—¡Frente de marquesina! ¿quieres dejar de hacer eso? no me dejas ver televisión. — Reprochó una rubia de ojos celestiales moviendo su cabeza de derecha a izquierda para poder fijar la vista en la pantalla.

—¡No! ¡no quiero Ino-cerda!—

—Estás bastante desesperada y no se me ocurre una razón. — Aseguró la chica cerrando sus ojos y cruzándose de brazos.

—Tú lo dices porque no te has aburrido aquí, en cambio yo ya me cansé de espe...—

—¿Insinúas que aquí no sabemos divertirnos? — intervino cierto rubio que se encontraba sentado a un lado de Ino.

—No, para nada. — Comentó de manera sarcástica.

—En lo que esperamos a Sasuke podrías estar haciendo cualquier cosa como lo están haciendo todas las demás; pero no, quieres estar sufriendo y lamentándote por la tormenta, ve a hacer algo y déjame ver televisión, frente de marquesina. — Habló Ino recargándose en el sillón con el ceño fruncido.

—Pero no hay nada que pueda hacer. — Sakura se paró frente la televisión y se cruzó de brazos mirando a ambos chicos.

Deidara se había estado divirtiendo con el espectáculo que montaban las chicas, pero el hecho de que Sakura se obstruyera entre él y su vista hacia el televisor le parecía demasiado; se levantó de su asiento y se dirigió a ella — si eso es lo que te preocupa... — la tomó de la muñeca y la llevó, básicamente a rastras, donde uno de sus amigos — Kakuzu, habla con él — el rubio se retiró de ahí dejando a Sakura muy confundida.

—Hola — dijo la chica haciendo un gesto y un movimiento con la mano.

Kakuzu bajó su libro y la miró — intento leer. — Sentenció fríamente, a lo que Sakura dio media vuelta para después sentarse a un lado de la ventana y ver las abundantes gotas chorrear por el vidrio, resignadamente.

—Bueno método Dei. — Concretó Ino mientras observaba como el rubio se sentaba y fijaba su vista en la pantalla.

—¿Desde cuándo me dices Dei? — Interrogó el chico mientra volteaba a mirarla con una ceja levantada.

—Desde hoy.—

—Hoy me conociste.—

—Entonces desde hace cinco minutos. — Afirmó la chica tomando un tazón de palomitas que se encontraba en la mesa de un lado del sillón.

—Oye... ¿De dónde salieron esas palomitas? — Preguntó Deidara con desconfianza.

—De la alacena de allá — ella señaló discretamente con el dedo pulgar un mueble detrás de ellos.

—Ah — resignado, el chico tomó un puño de palomitas y se dispuso mirar televisión pacíficamente como no había podido hacerlo hasta ese momento; como siempre, la tranquilidad fue rota justo cuando comenzaba a acostumbrarse a ella. La puerta se abrió estruendosamente, provocando un sonoro chirrido por todo el lugar debido a lo mojada que estaba, dejando ver tres figuras masculinas con la ropa, la cara, y el cabello bañados en agua de lluvia.

—Creí que te habían enseñado a tocar... Sasuke — musitó Itachi observando a su hermano fríamente.

—Hmp — Masculló el aludido como entendimiento de que no le interesaba en la menor medida haberlo hecho. Sakura escondió su cara entre sus hombros, o intentó hacerlo ocultando el color rojo intenso que apareció en sus mejillas. Sasuke, por su parte, ni siquiera notó la presencia de la joven, podía ser que ya no la recordara o que no quisiera hacerlo, era demasiado orgulloso para perdonarle a alguien un engaño, una traición; peor aún en su caso, con su propio hermano, aquel que siempre había sido su rival, a quien siempre había intentado superar, era algo que el Uchiha no podía ni quería perdonar.

—¡Sasuke! ¿por qué siempre me dejas atrás de esa manera? !eso no es justo! — interrumpió el 'momento' el grito que emitió una muchacha de cabello rojizo hasta media espalda, a través de sus gafas de contorno negro se podían distinguir un par de luceros color café oscuro. Después de estar completamente dentro del lugar se agarró al Uchiha menor por el brazo.

—No. Lo que ocurre es que tú eres una lenta. — Aseguró un joven de cabello gris pálido, con un par de colmillos asomándose por su labio inferior y dos piedras brillantes de color púrpura dentro de sus cuencas.

—¡Cállate Sui-tonto! ¡Tú no puedes opinar! — gritó la chica peliroja haciendo que sus anteojos se desacomodaran, se soltó de Sasuke y caminó hacia el muchacho que acaba de hablar.

—Yo tengo voz y voto, así que opinaré — indicó el muchacho mirándola con una gran sonrisa de satisfacción bastante burlona.

—Mira tú...—

—No venimos a verlos pelear — intervino Sasuke, ordenando que se calmaran, por lo que la muchacha de lentes regresó junto a él. —. El auto está afuera.—

—¿Quieren salir a verlo? — Preguntó irónicamente Kisame dirigiéndose a las cinco chicas anteriormente llegadas, que gracias al barullo provocado por los 4 jóvenes habían acudido a ver lo que ocurría en la puerta. Todas, con excepción de Hinata miraron al chico de piel azul con una ceja levantada. —. Bueno, bueno. Era una broma.— aceptó Kisame con mirada de resignación.

—Hola Juugo, no sabía que tu estuvieras con el hermano de Itachi. — Comentó Zetsu encaminándose al aludido.

—Lo que hace uno por dinero. — Habló por primera vez un chico alto, unos treinta centímetros más que todos los demás, de cabello anaranjado con un estilo similar al de Pain y de ojos color amarillo mostaza.

—Hace años que no sabía nada de ti—

—Sí, no te veía desde la secundaria. Pero sigues siendo el mismo raro de siempre — dijo Juugo sin eliminar el aire serio de su mirada, Zetsu sólo lo miró de manera retadora, obligando al chico a decirlo de nuevo, cuando el peli anaranjado iba a decir algo para su defensa...

—¿Es tiempo de las memorias? — intervino la rubia de ojos celestes un poco cansada de tanta habladuría.

—Ya te pague, deben dejarnos ahora. — Ordenó con su típico tono frío el menor Uchiha importándole poco las anteriores palabras de la rubia.

—Eso no depende de mí, tienes que pedírselo a Pain — respondió Itachi mientras daba media vuelta y señalaba al recién mencionado, quien miraba la escena son su frívola mirada.

—Ya les había dicho que podían. — Declaró el muchacho.

Una vez dicho esto todos los presentes regresaron a lo que estaban haciendo. Pain ordenó a Hidan que les llevara toallas para que se secaran y pudieran entrar sin escurrir, después de muchos reproches el chico accedió.

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—Tu hermano es muy raro. — Comentó Tenten caminando en círculos alrededor de Itachi.

—¿Cuándo llegaste? — preguntó un poco desconcertado, pero sin eliminar su semblante serio el muchacho observando como la joven giraba a su alrededor.

—Ahora, ¿no crees que lo es?—

—Pues sí, algo, ¿por qué lo dices?—

—No lo sé. Me pareció que era un poco raro — La muchacha se detuvo frente a él y lo miró dejando lucir una encantadora sonrisa a los ojos del chico quien le devolvió el gesto un poco menos perceptible; una sonrisa de lado que sonrojó un poco a la joven.

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—Quítate Deidara — ordenó Sasori.

—No. ¿Por qué tendría que hacerlo? — comentó el aludido sin quitar su vista del televisor.

—Porque yo lo digo—

—Deidara... — intervino la muchacha presente tocando insistentemente el hombro del muchacho.

—¿Si?—

—¿Dónde está el baño? — susurró al oído del chico con un poco de vergüenza por la pregunta que a ella le parecía estúpida. El joven señaló una puerta al fondo de la habitación y la muchacha se fue.

—Déjame el sillón. — Sentenció Sasori.

—¡No! — gritó harto de tanta insistencia — deja de molestar.

—Largo — ordenó sacando su celular — o haré pública tu foto — dicho esto le mostró la pantalla de su celular al chico, como respuesta el muchacho abrió los ojos hasta donde sus cuencas le permitían y acto seguido se levantó del sillón dejando paso al pelirrojo.

—Ino-chan. — Musitó la joven de cabello azulino asistiendo al sillón donde anteriormente estaba su amiga.

—Yo no soy Ino. — Concretó el pelirrojo mientras cambiaba el canal con el control remoto.

—¿A-a dónde f-fue? — Preguntó acompañada del color carmesí que subió a sus mejillas al instante de comenzar a cruzar palabra con el muchacho.

—Creo que al baño, no me acuerdo.—

—B-bueno, g-gracias. — Ella giró sobre sus talones y se retiró de la sala.