-Hablar.

-"Pensar".

Cambio de lugar/tiempo


Capítulo 3

Al día siguiente

Nos encontramos en la academia, mientras los novatos recién aprobados esperan para saber quiénes serán sus compañeros y sensei en su nuevo equipo.

Shawn estaba, como siempre, en su sitio. Pero a su lado no estaba Narumi…

Su compañera de sitio esta vez era Satsuki.

Cuando Narumi llegó y se encontó el panorama no pudo evitar sentirse dolida. Tenía la esperanza de arreglar las cosas con su amigo esa mañana, pero en vez de eso, se encuentra su sitio ocupado por la Uchiha, que además tenía una sonrisa radiante.

Resignada, no tuvo otra que sentarse al lado de Shino y esperar una mejor ocasión para disculparse. Al fin y al cabo, si interrumpía su aparentemente entretenida conversación sólo lo enfadaría más.

Shawn estaba realmente feliz.

Justo cuando más solo se sentía, recibió ayuda de quien menos se lo esperaba.

Aún no sabía hasta qué punto podía fiarse de la pelinegra, pero de lo que sí estaba seguro era de que se sentía a gusto a su lado.

Mientras hablaban, escucharon como se abría la puerta y entraba el encargado de decir los equipos, que no era otro que Iruka.

-Atención por favor. Enseguida diré cuales son los equipos, pero antes tengo que informaros de que esta tarde toda Konoha está convocada frente a la torre Hokage para revelar la identidad de la persona que ya ha sido nombrada Godaime.

Esto provocó la curiosidad de todos, ya que llevaban casi 6 años buscando a la persona que se había decidido para el puesto de Hokage, así que tendría que ser alguien realmente fuerte.

-También olvidé deciros que no seréis inscritos como Genins en las filas de la aldea hasta que paséis el examen que os hará vuestro Jounin sensei. Empecemos:

-Equipos del 1 al 6 aún activos.

-Equipo 7: Sakura Haruno, Naruto Uzumaki y Narumi Uzumaki. Jounin sensei: Kakashi Hatake.

-Equipo 8: Hinata Hyuga, Kiba Inuzuka y Shino Aburame. Jounin Sensei: Kurenai Yuhi.

-Equipo 9: aún activo.

-Equipo 10: Ino Yamanaka, Shikamaru Nara y Choji Akimichi. Jounin sensei: Asuma Sarutobi.

-Equipo 11: Shawn Senju y Satsuki Uchiha. Jounin sensei: Anko Mitarashi.

Los chillidos de fangirl de Sakura, las quejas de Ino y los aullidos de Kiba pararon de golpe.

-Iruka-san… ¿un equipo de dos personas? ¿En estos casos no se asigna algún Genin que no pasó el examen de su sensei?- preguntó Sakura un poco confusa.

-Así es, pero Anko pidió expresamente que su equipo fuese de dos personas. Además, considerando que son dos de los mejores estudiantes de la historia de Konoha, no debería suponer un problema- respondió con calma.

Narumi no lo podía creer. Sabía que la esperanza de estar en el mismo equipo que Shawn era pequeña, pero ahora se encontraba con que él iba a estar en un equipo con Satsuki A SOLAS.

El karma se estaba cebando con ella de mala manera.

Los dos miembros del equipo 11 estaban muy contentos. ¿Qué mejor manera de estrenar su nueva amistad que estando en el mismo equipo?

-Ahora esperaréis aquí hasta que vuestros senseis vengan a por vosotros. Os deseo mucha suerte- terminó Iruka con una sonrisa mientras se encaminaba a la puerta.

En cuanto salió de la habitación, todos giraron la cabeza para ver lo que esperaban que fuese la pelea del siglo.

¿Quién era el idiota al que se le ocurrió poner a un Senju y una Uchiha en el mismo equipo?

Pero lo que vieron los dejó atónitos:

Shawn estaba dibujando tranquilamente mientras Satsuki leía un pergamino y tarareaba una canción.

De repente se sintieron observados, y levantaron la vista para ver las caras de incredulidad de sus compañeros.

-¿Qué?- preguntaron a la vez.

-No estáis… peleando…- señaló Ino.

-Parece obvio que no- respondió la pelinegra.

-P-p-pero…- intentó continuar la rubia, pero fue interrumpida por la puerta abriéndose de golpe.

-¡Equipo 11, reuniros conmigo en la entrada principal del Bosque de la Muerte! ¡Si tardáis más de 3 minutos seréis comida para mis serpientes!- exclamó con una sonrisa sádica la que aparentemente sería su sensei a partir de ahora antes de desaparecer en un Shunshin.

Ninguno quería comprobar si sería capaz de cumplir la amenaza, así que salieron disparados hacia la dirección indicada, dejando atrás a sus aún incrédulos compañeros.

En la entrada del Bosque de la Muerte

Anko estaba contando el tiempo que tardaban sus nuevos alumnos en llegar:

-2:47… 2:48… 2:49…

Pero se detuvo al verlos llegar jadeando ligeramente.

-¡Bien hecho gakis! Por un momento pensé que fallaríais el examen.

-¿Cómo?- fue la Uchiha el que hizo la pregunta que ambos pensaban.

-Este era vuestro examen. Vamos a ser un equipo de infiltración y apoyo, así que tenemos que ser rápidos, y acabáis de hacer un recorrido de aproximadamente 10 minutos en 2:49. ¡Felicidades por aprobar!- dijo con una sonrisa.

-¿¡Cómo que felicidades por aprobar!? ¡Ni siquiera sabíamos que estábamos haciendo un examen!- exclamó Satsuki indignada.

-Podrás vivir con ello. Además, fuera de la protección de las murallas de la aldea no todo es lo que parece. No pienses que el enemigo te va a avisar de que estás siendo atacada si tiene la oportunidad de pillarte desprevenida- respondió en un tono que no dejaba lugar a discusión. Entonces se fijó en el peliblanco.

-¿Es que a ti no te molesta que no os avisara, gaki?- preguntó viendo que permanecía sereno.

(gaki = mocoso)

-…no. Aprobamos, así que no importa si lo sabíamos o no- contestó sin perder la calma.

-¡Así habla un verdadero ninja! A partir de ahora te llamaré por tu nombre. A ti no, gaki- diciéndole lo último a Satsuki, que no parecía muy contenta con su mote.

-Pero si ese era nuestro examen, ¿qué vamos a hacer el resto de la mañana?- preguntó reprimiendo las ganas de gritar.

-Vamos a conocernos un poco mejor. Diremos nuestro nombre, cosas que nos gustan, cosas que nos disgustan y sueños u objetivos en la vida- respondió sin borrar su sonrisa.

-¿No debería empezar usted, Anko-sensei?- propuso Shawn.

-No me hables de usted, que me haces sentir vieja- respondió con un puchero- Llámame Anko-chan. Venga, dilo conmigo. An-ko-chan- dijo sensual acercándose al cada vez más nervioso peliblanco, provocando que la furia de Satsuki aumentase.

-¿N-no de-berías e-empezar tú, A-Anko-chan?- preguntó de nuevo, rojo como un tomate por la actitud de su sensei.

-¡KAWAII!- gritó esta, y abrazó con una fuerza sobrehumana a Shawn, que ahora tenía serios problemas para respirar.

No es que se quejase de su posición ahora mismo.

-¡Suéltalo ya!- gritó como respuesta Satsuki, mientras intentaba deshacer el agarre.

-Está bien- dijo con otro puchero, liberando a un rojísimo Shawn, que respiraba a bocanadas.

-Empecemos. Mi nombre es Anko Mitarashi. Mis gustos son el dango, pasar tiempo en el departamento de Interrogación y Tortura, y pasar tiempo con mi mejor amiga. Las cosas que me disgustan son los incompetentes y un ninja traidor. Mi mayor sueño es acabar con ese ninja y librarme de cierto… 'tatuaje'- terminó sobándose el cuello- Tu turno gaki.

-¡No me llames así! Bueno, a lo que vamos. Mi nombre es Satsuki Uchiha. Mis gustos son entrenar y pasar tiempo con mi familia. Las cosas que me disgustan son… muchas. Mi objetivo en la vida es llegar a ser mejor que mi hermano y formar una familia.

-Muy bien, gaki. Te toca, Shawn-kun- indicó con un guiño al final, ignorando la mirada asesina de Satsuki.

Entonces habló Shawn, de nuevo sonrojado:

-Mi nombre es Shawn Senju. Mis gustos son entrenar y dibujar. Las cosas que me disgustan son los que se aprovechan de los demás y los que maltratan o abandonan a su suerte a los indefensos. Mi objetivo en la vida es convertirme en el ninja más poderoso de la historia y devolverle a mi clan su antigua gloria.

-Ya veo… En fin, hemos acabado por hoy. Os esperaré mañana aquí a las 8 en punto para empezar vuestro entrenamiento. ¡Ah, y no os olvidéis de asistir esta tarde a la presentación de la Godaime!- finalizó Anko para después desaparecer en un Sunshin.

-Pues es alguien… bueno…- empezó Satsuki.

-… ¿energética?- terminó Shawn.

-Sí, eso, energética.

Y con eso, los dos empezaron a alejarse del bosque.

Unas horas más tarde, en el despacho de Tsunade

-Informen- ordenó la rubia a los presentes.

-El equipo 7 ha pasado su prueba- dijo Kakashi.

-El equipo 8 ha pasado su prueba- dijo Kurenai.

-El equipo 10 ha pasado su prueba- dijo Asuma.

-El equipo 11 ha pasado su prueba- dijo Anko.

-Bien… entonces tenemos 4 prometedores nuevos equipos- señaló Tsunade, feliz de que su hijo pasara la prueba.

-Eso parece, Tsunade-sama- añadió Shizune sonriente abrazando a Tonton.

Minutos después, frente a la torre Hokage

(Shawn POV)

Estoy con Satsuki llegando a la plaza frente a la torre para comprobar quién liderará la aldea a partir de ahora.

-"Si han estado buscando por casi 6 años sin descanso debe ser alguien fuerte"- pensé.

Entre toda la gente, conseguimos distinguir a nuestros ya ex-compañeros, que nos saludan con la mano.

Sin pensárnoslo mucho, nos dirigimos hacia ellos.

Cuando llegamos, podemos ver que ya está todo el mundo.

-Un poco más y no llegáis. Luego los perezosos somos los Nara- dijo Shikamaru con una media sonrisa.

-Tampoco te emociones que una cosa no quita la otra- respondí yo devolviendo el gesto.

Entonces me siento observado y giro la cabeza para ver a Narumi mirarme con ojos llenos de tristeza.

No sé por qué, pero verla así me dolió como una puñalada en el pecho.

-Shawn… ¿p-podemos hablar en privado?

Quiero negarme.

-Claro.

¿Qué acaba de pasar?

¿Por qué no he podido decirle que no?

Bueno, lo hecho, hecho está. Así que nos alejamos un poco del grupo mientras podía sentir que a mi compañera de equipo no le hizo mucha gracia que aceptase.

Cuando estuvimos lo suficientemente lejos para que no nos oyesen, Narumi tomó la palabra.

-Yo… quería disculparme por mi actitud de ayer. Me comporté muy mal contigo sin que lo merecieras… y tan sólo quería decirte que lo siento- dijo cabizbaja.

Ahora sí que me había enfadado.

¿Creía que con un simple 'lo siento' iba a arreglarlo todo?

La miré a la cara para gritarle todo lo que sentía… y cometí un gran error.

La miré directamente a los ojos.

Esos ojos azules que me encantaban, en los que podía (y solía) perderme durante varios minutos.

Sin embargo, ahora eran diferentes. Estaban acuosos y se podía ver claramente el dolor en ellos.

-Yo… yo… te perdono- casi susurré.

-¿D-de verdad?- la escuché preguntar.

Apenas empecé a asentir, se me lanzó como un misil y me abrazó fuertemente, como si tuviese miedo de que fuese a desaparecer si me soltaba.

Yo devolví el abrazo y comencé a acariciar su pelo rojo fuego. Rojo pasión. Qué bien le quedaba ese color. Y el delicioso olor a fresas que desprendía no hacía que me gustase menos.

El agradable momento se vio interrumpido por el consejero Homura, que se aclaró la voz y comenzó a hablar:

-Ciudadanos de Konoha. Sabemos que estos últimos años han sido tiempos difíciles para todos. Además de la guerra y el ataque del Kyuubi, hemos permanecido sin Hokage durante 6 largos años, después de comprobar que el Yondaime no era quien decía ser. Por todo esto, os damos las gracias desde el consejo por vuestra paciencia, que hoy se verá recompensada. Como sabéis, poco después de la destitución del Yondaime, un equipo de rastreo fue enviado a buscar a la persona que sería elegida como Godaime Hokage. Bien, ese equipo regresó hace unos días, trayendo consigo a la persona en cuestión. Sin más dilación, os presentamos a la nueva líder del clan Senju y de la aldea, ¡Tsunade Senju!

Cuando anunció el nombre, pude ver a todo el mundo a mi alrededor celebrar como si les hubiera tocado la lotería, y a Narumi mirándome preocupada mientras la ceremonia empezaba.

No era para menos, porque mi cara era de puro odio.

-"¡No, no, NO! ¿¡Cómo se atreve!? ¡Me abandona jodiéndome la vida y vuelve 13 años después para volvérmela a joder! ¡Justo ahora que el puesto en el consejo y la mansión iban a ser para mí! Tengo que hacer algo… ¿pero qué?"- pensaba.

-"¡Ya lo tengo!"- grité para mis adentros.

-¡Alto!- grité para que todos me oyesen.

Y así fue, porque hasta se detuvo la ceremonia. Ahora todos me miraban con ojos confusos, incluso mi 'madre'.

-¡Yo, Shawn Senju, desafío a Tsunade Senju por el liderazgo del clan!

Silencio. Silencio es todo lo que se pudo escuchar cuando terminé de hablar.

Yo sabía lo que pensaban. Sabía que todos creían que me había vuelto loco. Lógico, considerando que acabo de retar a una de las mejores ninjas de la historia a un combate por el liderazgo de uno de los clanes fundadores de Konoha, siendo un crío de 13 años. Pero yo sé que puedo hacerlo. Puedo ganar contra todo pronóstico. Al fin y al cabo, tengo el factor sorpresa de mi lado. Con eso, una sorpresita que tengo preparada y un poco de suerte, estoy seguro de que puedo derrotarla.

Alcé la vista para ver la mirada de sorpresa y tristeza de mi madre. Sólo que esta vez, no sentí nada revolverse en mi interior como cuando vi los ojos de Narumi. Únicamente el inmenso odio que sentía por ella.

-Shawn… n-no voy a luchar contigo- dijo ella.

-Si el líder de un clan no acepta un combate por el liderazgo, lo pierde automáticamente a favor del retador- repetí lo que leí un día en las leyes de clanes de Konoha.

-El joven Shawn tiene razón, Hokage-sama. Y como ya es un ninja de la aldea, está en su derecho de lanzar un desafío por el liderazgo- aclaró Koharu, fría como siempre.

Y tras unos segundos de silencio todo el mundo empezó a reír a carcajadas, hasta mis compañeros. Las únicas excepciones fueron Satsuki, Narumi, el siempre frío Shino y Shikamaru, que según creo, supuso acertadamente que jamás retaría a alguien tan superior sin un as bajo la manga.

-¡Ahora sí que te has vuelto loco!- me gritó Kiba como pudo, sin dejar de reír.

-¿¡De verdad crees tener alguna oportunidad!?- preguntaba un ciudadano que ya estaba en el suelo de tanto reírse.

Pero nada de eso me importaba.

Yo tenía fijada la vista en los ojos de la persona a la que acababa de retar.

-Shawn… no puedes ganar- comentó Narumi por lo bajo, en tono preocupado.

Tampoco me importó, y no desvié la vista ni un milímetro.

-Hokage-sama, tiene que aceptar el combate sí o sí. ¿Qué imagen daría de la aldea si su líder no se presenta al combate contra un simple Genin?- habló de nuevo Homura.

-Yo… acepto.

Con eso, las risas aumentaron aún más.

-¡SILENCIO!- gritó, haciendo que todo el mundo callara y la mirase asustado.

-El combate será ahora mismo. Puedes elegir el campo de batalla- dijo sin ganas, obviamente desanimada por tener que enfrentarse a mí.

-El campo de batalla será el estadio para los exámenes Chunin.

-Que así sea- finalizó, mientras desaparecía en un Shunshin.

En ese momento vi como se me acercaba Satsuki.

-¿¡Estás loco!? ¡Vas a quedar en ridículo!

-Me alegra ver que mi compañera tiene tanta fe en mí. No te preocupes tanto, que no entiendas lo que acabo de hacer sólo es la prueba de algo que ya sabíamos. No entiendes mi dolor- y me largué a toda velocidad sin darle opción a responder.

Estadio de Konoha, unos minutos después

El estadio estaba totalmente lleno, y no hacía falta ser un genio para saber a quién apoyaban.

La verdad es que llegados a este punto, me da bastante igual lo que piensen esos estúpidos aldeanos.

Enfrente, al otro lado del campo, tenía a Tsunade, y a mi izquierda a Itachi, que aparentemente iba a ser el árbitro del combate.

-¿Están los dos participantes listos?- preguntó.

Cuando los dos asentimos terminó:

-Pues, ¡adelante!

Ninguno movió un dedo.

Yo sabía que el punto fuerte de Tsunade era el combate cuerpo a cuerpo, así que mientras mantuviera la distancia debería ser capaz de causarle problemas.

Ella no se movió porque parecía querer darme 'por lo menos' el primer movimiento.

Bueno, ella lo ha pedido.

-¡Doton: Doryuudan!- grité, mientras aparecía a mi lado la cabeza de un dragón de tierra, que empezó a disparar proyectiles de lodo por la boca.

Tanto el público como mi madre se mostraron sorprendidos por esto, pero ella logró esquivarlos todos sin demasiado esfuerzo.

No esperaba menos.

Cuando miró hacia donde yo estaba no encontró nada, lo cual la volvió a sorprender. Casi tanto como que de repente mis manos saliesen de la tierra bajo ella tratando de agarrarle los tobillos, pero logró reaccionar a tiempo y saltar lejos de donde yo estaba.

-Mierda…- dije por lo bajo mientras me incorporaba. Tenía la esperanza de pillarla totalmente desprevenida y acabar rápido el combate, pero no era una leyenda en el mundo ninja por nada.

-¡Buen intento!- dijo con una sonrisa como tratando de consolarme.

-¡No me subestimes!- le grité, fuera de mis casillas.

Entonces saqué dos kunais y se los lancé… y aterrizó uno a cada uno de sus lados.

-Eh… ¡no te preocupes! ¡Podemos trabajar en tu lanzamiento de armas juntos!- volvió a decir, tratando de mantener la sonrisa.

Si supiera lo rápido que pensaba borrársela…

-Ya te he dicho que no me subestimes… y como el que avisa no es traidor, la única traidora en el campo seguirás siendo tú- respondí, logrando lo que buscaba.

Dolor y confusión, una mezcla explosiva en un combate.

Y hablando de explosivos…

¡BOOM!

Ambos kunais explotaron al mismo tiempo, cubriendo a Tsunade con humo y tierra y dejando sin habla al público.

Sin embargo, yo sabía que haría falta mucho más para tumbarla, así que me mantuve alerta.

Y tal como esperaba, cuando se disipó el humo Tsunade permanecía en pie, con las ropas un poco rasgadas y jadeando ligeramente, mientras se aplicaba ninjutsu médico a sí misma para cerrar sus heridas superficiales.

-Shawn… no quiero luchar contigo… basta… por favor- la oí suplicar aguantando las lágrimas.

No sabía que se podía estar tan furioso como yo lo estaba ahora.

Aún después de estar a punto de pillarla por sorpresa en una ocasión y de lograrlo en otra, me hablaba como si yo no pudiera hacer nada en la batalla.

¡Y encima se atrevía a hablarme como si fuese injusto que yo le estuviera haciendo daño!

¿¡Dónde estaba ella cuando los aldeanos me insultaban y golpeaban!? ¿¡Dónde estaba ella cuando los servicios públicos se negaban a atenderme!? ¿¡Dónde estaba ella cuando me despertaba gritando por las noches por culpa de las pesadillas que siempre tenía!?

No sé donde estaría, pero conmigo no.

Se acabó. Hora de poner las cartas sobre la mesa y de impresionar al mundo por primera, pero no por última vez.

-¡Cállate! ¡Deja de hablar como si te preocuparas por mí! ¡Lo único que tú sientes es culpabilidad!- grité.

Aparentemente lo que dije la sorprendió… pero no tanto como lo que hice a continuación.

-¡Mokuton: Jubaku Eisou!

Del suelo salieron varias ramas que se enredaron por el cuerpo de la aún aturdida Tsunade.

Cuando el jutsu terminó, el panorama era el siguiente:

Tsunade estaba atada a un árbol, todo el público tenía las mandíbulas en el suelo y mi (formado ayer, deshecho cuando reté a Tsunade y aparentemente rehecho) club de fangirls gritándome lo mucho que me amaban.

En cuanto a mí, me encontraba jadeando fuertemente y sudando a mares por el brutal gasto de chakra que me llevaba emplear el Mokuton.

Había empezado a lograr utilizarlo hace poco, y aún no lograba dominarlo adecuadamente.

El único jutsu que podía utilizar hasta el momento era ese, a costa de casi todo mi chakra, y no hacía falta fijarse mucho para darse cuenta de que la técnica era mucho más pequeña y endeble de lo que debería.

No teniendo un segundo que perder, lancé todos los kunais con sellos explosivo que tenía hacia el árbol, que eran unos 15.

Todos acabaron relativamente cerca del cuerpo de mi madre, que aparentemente empezó a salir del shock.

En ese momento, todos los kunais explotaron al mismo tiempo, provocando una explosión y levantando una cantidad de humo mucho mayores que antes.

Pasaron unos minutos hasta que se disipó todo el humo, y para entonces el jutsu ya había desaparecido… así como Tsunade.

Esto me resultó muy extraño. La explosión no debería haberla matado, mucho menos desintegrado su cuerpo.

Ya sea por el gasto masivo de chakra o por todas las emociones del día, no pensé en la posibilidad de que hubiese escapado de mi jutsu y evitado mi ataque hasta que fue demasiado tarde.

Lo último que oí fue el sonido de la tierra levantándose bruscamente detrás de mí, sentí un golpe suave en la nuca, y después todo negro.

(Fin del POV)

En una habitación del hospital, horas más tarde

Shawn se encontraba tumbado boca arriba, descansando en una cama.

A un lado de la cama se encontraba una enfermera, que comprobaba que todo fuese bien.

Habían pasado algunas horas desde el combate, tantas que ya había anochecido, y el joven seguía sin despertar, no tanto por el desgaste físico como por el uso excesivo de chakra.

De un momento a otro, empezó a moverse en la cama, hasta que abrió lentamente los ojos, y lo primero que vio fue a la enfermera con una sonrisa ofreciéndole un vaso de agua.

-Bebe, debes tener la boca seca- dijo amable.

Pero Shawn recordaba su cara. Era una de las personas que estaban en el hospital cuando se negaron a atenderlo hace ya 6 años. ¿Y ahora que su madre era la Hokage era así de amable? Lo único que hizo fue mirarla fijamente hasta que suspiró derrotada y retiró el vaso.

-Iré a avisar a Tsunade-sama de que ya estás despierto. Seguro que eso le alegrará- dijo mientras comenzaba a retirarse.

Shawn siguió mirándola hasta que cerró la puerta tras de sí.

En ese momento trató de hacer memoria.

¿Qué había pasado en el combate?

Y entonces lo recordó, y se dio un manotazo en la cara. ¿Cómo había podido caer en un truco que él mismo había usado antes en el combate?

Pero ya daba igual. Estaba igual que antes: sin casa, sin la biblioteca Senju y sin puesto privilegiado en el consejo.

Había perdido lo poco que le correspondía por derecho.

Intentó ser fuerte, pero la situación era demasiado, las últimas 48 horas habían sido horribles. Seguramente las peores de toda su vida.

Los ojos se le empezaron a humedecer más de la cuenta mientras trataba de evitar la caída de las lágrimas.

-"¿Por qué todo me pasa a mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?"- eran sus pensamientos.

Pensamientos que se vieron interrumpidos por el sonido de una puerta al abrirse.

Giró la cabeza para ver a Anko con una sonrisa, sólo que esta vez era un poco triste.

-¿Cómo estás, Shawn-kun?- preguntó.

Como respuesta tan sólo recibió silencio.

Shawn sabía que Anko conocía la identidad de la Hokage. Era imposible que no la conociera, y también era imposible que no supiera que eso le iba a afectar.

Pensó que Anko sería alguien en quien podría confiar (al fin y al cabo es su sensei), pero parece se equivocó.

Viendo el panorama, la pelivioleta suspiró.

Sabía que esto pasaría y que tenía que habérselo dicho, pero en su momento pensó que lo mejor sería que lo descubriese en la ceremonia. Además, no podía imaginar cómo alguien que habla tanto de la Voluntad de Fuego podría tener tanto odio en su interior.

Es decir, no esperaba que la recibiese con los brazos abiertos después de abandonarlo 13 años, pero es que por momentos parecía que atacaba a matar.

Dejando eso a un lado, se sentó al lado de la cama.

Shawn ni siquiera la miraba ya. Sólo miraba hacia arriba con la mirada perdida.

-Impresionaste a toda la aldea, ¿sabes? En algunos momentos parecía hasta que podías ganar, y cuando usaste ese jutsu de Mokuton muchos pensaron que lo habías logrado. Diría que te has ganado el respeto e incluso la admiración de muchos.

-No me importa…

-¿Cómo?- preguntó realmente sorprendida.

-No me importa lo que piensen esos idiotas ignorantes. Ya no. Nunca más- fue la fría respuesta.

Anko estaba realmente perdida.

-Y entonces, ¿por qué quieres ser el mejor ninja de la historia? ¿Y de dónde sacas tu fuerza de voluntad?

-Quiero ser el mejor por mí, no por ellos, y mi motivación no es diferente. Si yo no miro por mí, ¿quién lo hará?- contestó.

-Pero…

-No hay peros que valgan. He dicho todo lo que tenía que decir. ¿Podrías hacer el favor de dejarme a solas, sensei?

Ni si quiera respondió. Simplemente se levantó cabizbaja y salió de la sala.

Shawn no pudo relajarse ni un minuto cuando la puerta se volvió a abrir de golpe, mostrando a una preocupada Tsunade.

-¡Por fin despiertas mi niño! ¿Cómo te encuentras?- preguntó mientras se acercaba a la cama.

-Fuera- contestó de mala gana.

-Shawn… por favor… déjame explicarte lo que pasó…

-Esta conversación ya la hemos tenido. Lo que pasó fue que me abandonaste.

-Sé que lo que hice fue horrible y que no tengo perdón, pero por favor, déjame que te cuente la situación en la que estaba- dijo temblando ligeramente y soltando algunas lágrimas.

-En lo único en lo que tienes razón es en que no hay perdón para ti. Ahora déjame descansar.

-No.

-¿Cómo?

-He dicho que no. Vas a escucharme, te guste o no. Después puedes odiarme si quieres, pero sabiendo toda la historia.

Y entonces Tsunade le contó todos los sucesos desde que se enteró de que estaba embarazada hasta que tomó la decisión de abandonarlo.

-… y eso fue lo que pasó- terminó.

-…

-…

-…así que… esa es la historia…- inexpresivo

-Sí- preocupada por su reacción (o falta de ella)

-Ya veo…

-¿Y… entonces…?

-No te perdono- dijo rompiéndole el corazón- Puede que lo pasases mal, pero eso no fue culpa mía, y nadie te obligó a abandonarme- concluyó serio.

-E-entiendo…- a punto de romper a llorar.

Esto ya había pasado muchas veces, pero esta vez hubo algo diferente…

En esta ocasión, Shawn sí se sintió mal al verla así, y pensó que tenía que hacer algo para hacerla sentir mejor.

-Pero tampoco te odio- añadió sorprendiéndola- Y ¿quién sabe?... con el tiempo… quizás podríamos llegar a…- pero no pudo terminar.

Y es que habría que ser un fenómeno para seguir hablando mientras una de las personas más fuertes del mundo te abraza como si no hubiera un mañana.

-¡Gracias, gracias, gracias!- gritaba sin parar mientras a Shawn ya le faltaba el oxígeno.

Cuando se dio cuenta, Tsunade lo soltó avergonzada.

-Ups… perdón.

-No… importa- dijo entre bocanadas.

-Por cierto, hay algo de lo que quiero hablar contigo. Mañana quédate un poco después de que tu equipo salga de mi despacho cuando vayáis a por una misión, ¿de acuerdo?- dijo sonriente.

-Claro, no hay problema.

Después de un último chequeo, Shawn recibió el alta y se encaminó a su refugio. Aunque iba a intentar darle una oportunidad, aún no estaba listo para vivir con ella.

Mientras andaba se dio cuenta de algo. Algo que lo hizo enfermar.

Todo el mundo le miraba con respeto y admiración, y algunos hasta le deseaban buenos días, llamándolo Shawn-sama o Senju-sama.

¿Qué pasa? ¿Es que por ser el hijo de la Hokage de repente era un santo? ¿Ya no era un demonio que vino a causarles sufrimiento?

O a lo mejor es que simplemente no tenían el valor suficiente para seguir tratándolo así ahora que su madre (una Sannin, nada menos) había vuelto.

-"Panda de hipócritas…"- pensaba con ira.

Qué fácil era aparentar que no había pasado nada.

Una vez llegó a su refugio, empezó a trabajar en un nuevo dibujo. Uno que esperaba que se hiciese realidad muy pronto, aunque no fuese a admitirlo en voz alta.

Eran Tsunade y él abrazados cariñosamente.

Después de escuchar la historia, llegó a la conclusión de que la mayor parte de la culpa era de Jiraiya, aunque eso no quiere decir que alguien le pusiese un kunai en el cuello y le obligase a abandonarlo, así que no podía perdonarla tan fácilmente.

Esa noche pasó algo increíble, glorioso, apoteósico.

Esa noche Shawn no tuvo pesadillas.

A la mañana siguiente

Eran las 7 de la mañana y cierto Senju estaba muy aburrido.

Hoy no había podido ir a entrenar con Gai-sensei y Lee porque su equipo había salido de misión, y considerando que hoy empezaba su entrenamiento de equipo, decidió tomarse un descanso. Las horas nunca se le habían hecho tan largas.

Sin nada mejor que hacer, decidió ir a dar una vuelta por la aldea para matar el tiempo.

Siguió caminando sin rumbo fijo hasta que pasó al lado de la tienda de armas y recordó que había gastado todos sus kunais explosivos en la batalla contra Tsunade, así que entró a reponerlos.

-¿Hola? ¿Hay alguien?- preguntó/llamó.

-¡Si, un segundo, enseguida salgo!- oyó que decía una voz desde la parte trasera de la tienda.

Esperó unos segundos hasta que vio aparecer a un hombre alto y robusto, de unos 40 años y pelo y ojos del mismo tono de castaño oscuro.

-¡Shawn! ¡Qué alegría verte! ¡Ayer estuviste espectacular en el combate!- exclamó con una sonrisa que no pegaba con su apariencia.

-Muchas gracias, Takeshi-san, pero mientras se pierda da igual lo cerca que se esté de la victoria… y encima no estuve muy cerca en ningún momento- respondió Shawn.

-¿Estás de broma? Le plantase cara a la legendaria Tsunade más tiempo de lo que lo habría hecho cualquier Jounin. Deberías sentirte orgulloso.

-Creo que exageras, pero gracias en todo caso. Sin embargo, no he venido aquí para hablar del combate de ayer.

-Lo suponía. Déjame adivinar… ¿kunais con sellos explosivos?- preguntó.

-Así es. Los gasté todos- dijo un poco avergonzado.

-Y nadie puede echártelo en cara. ¿Cuántos quieres?

-Unos 20 estarían bien.

-Marchando. Por cierto, ¿te acuerdas de mi hija? Te hablé de ella hace no mucho- dijo mientras buscaba las armas.

-¿Tenten? Claro. ¿Pasa algo con ella?

-No, no. Bueno, nada malo al menos. Ahora mismo está de misión con su equipo, pero ayer te vio en el combate y decir que estaba impresionada es quedarse corto. Le había hablado alguna vez de ti, pero nunca se imaginó que llegarías a poner en apuros a su heroína.

-Me alegro de que disfrutase del combate, pero no sé a dónde quieres llegar.

-Cierto, perdona. Suelo irme por las ramas. A lo que voy: es una gran fan de las armas, le impresionó mucho tu manera de utilizar los kunais explosivos contra Tsunade y me dijo que quizá podríais entrenar juntos algún día- terminó al mismo tiempo que le entregaba su pedido al peliblanco.

-No veo por qué no. Por lo que me contaste parece tomarse su carrera enserio. Quizá algún día- concluyó Shawn mientras se despedían y él se dirigía a la entrada del bosque. No es que fuese la hora, es que no tenía absolutamente nada que hacer.

Cuando llegó, dedujo que quedarían unos 20 minutos para la hora, así que se apoyó en un árbol y continuó su dibujo, que ya estaba casi completo.

Unos 10 minutos más tarde escuchó una voz alegre a su izquierda:

-Hola Shawn.

Miró en esa dirección y puso una sonrisa en su cara al ver llegar a Satsuki.

-Hola Satsuki- respondió igual de alegre.

Pero toda la alegría se esfumó de la cara de Satsuki de golpe cuando empezó a hablar de nuevo.

-Shawn… quería disculparme por no haber tenido ninguna confianza en ti ayer. Como tu compañera debería haber creído más en ti.

-No te preocupes, era comprensible. Acababa de retar a la gran Tsunade Senju a un combate, y no amistoso precisamente…

-Ya, pero aun así…

-He dicho que no pasa nada. Todo está bien, ¿ok?- dijo mirándola directamente a los ojos con una expresión alegre.

-Ok- respondió de igual manera, antes de acercarse a él y sentarse a su lado, dejando descansar la cabeza en su hombro.

-Awww, que liiindos- dijo una voz desde arriba.

Ambos se sobresaltaron y miraron para ver a la casi siempre sonriente Anko.

Satsuki se sonrojó brutalmente, mientras que se podían distinguir unas manchas rosadas en las mejillas de Shawn.

-Me alegra ver que os lleváis tan bien, es parte fundamental en un equipo- dijo mientras bajaba de la rama sobre la que estaba.

-Buenos días Anko-sensei/Anko-chan- dijo cada uno de los Genins.

-Buenos días. Hoy empezaremos con vuestro entrenamiento, pero lo primero es lo primero- siguió mientras sacaba dos trozos de papel de chakra- Estos dos trozos de papel son…

-Papel de chakra, que sirve para averiguar la afinidad de los ninjas- interrumpió Satsuki.

-Correcto… ¿acaso ya conocéis vuestras afinidades?- preguntó.

-Katon y Raiton- dijo Satsuki.

-Suiton y Doton- habló Shawn.

-Y… ¿sabéis andar por los árboles y el agua?- volvió a preguntar.

Los dos asintieron.

-¡Eso es fantástico! ¡Así podremos empezar directamente con las misiones! ¡Vamos a la torre Hokage ya mismo!- exclamó emocionada de no tener que pasar por el aburrido entrenamiento de control de chakra.

Y así, los tres marcharon hacia el despacho de la Hokage.

Fin del capítulo 3


Buenas, soy King of shades con el tercer capítulo de mi fic "La historia de Shawn Senju".

Sólo quería decir rápidamente que he empezado a considerar a dos nuevas chicas como pareja de Shawn: Tayuya y Naruko.

Para lo que tenía planeado para la historia, Naruko iba a asumir el papel de hermana pequeña de Shawn, pero con el último cambio que he decidido darle eso no será necesario.

Ojo, que no sea necesario no quiere decir que no vaya a pasar.

También quería aclarar que aunque en el anterior capítulo dijese que esta historia sería actualizada cad días, sólo estaba haciendo una aproximación, y que en algún momento podría tardar más.

Sin más que decir, me despido agradeciendo nuevamente que os toméis el tiempo de leer mi historia.