Disclaimer: Los personajes deRise of the Guardians no me pertenecen, son propiedad de sus creadores y yo solo los empleo en esta historia sin fines de lucro.
(t/n) = Tu nombre
Cap.4 - Investigación
Las lejanas voces del noticiero matutino, fueron lo primero que escuchaste al despertar. Soltaste un gran bostezo antes de estirar los brazos y salir de la cama, abandonando la calida tibieza que ofrecía el grueso cobertor que cubría tu cama. Bajaste las escaleras y entraste a la cocina arrastrando los pies, vestida con tu pijama.
Preparaste una rápida taza de café con extra de crema, para desayunar. Te detuviste un momento a disfrutar el delicioso sabor dulce, en combinación con el amargo de la cafeína, mezclarse en tu paladar. Con tu bebida caliente lista, diste media vuelta para regresar a tu habitación cuando…
–¡Hola!
El eufórico y repentino saludo, te hizo dar un salto como conejo en tu lugar, soltando la taza de entre tus manos, que no tardo en estrellarse contra el suelo. Cerraste los ojos intentando calmarte de la impresión, dando un paso atrás. Temías abrir los ojos y ver los restos de tu taza favorita, esparcidos por todo el piso.
Abriste los ojos, buscando con la mirada al responsable de que tu corazón palpitara tan deprisa.
–¿Disfrutas hacerme esto Jack? – Hablaste en un tono monótono –Esa era mi taza favorita – te lamentaste
–Lo siento, no quise asustarte
Bajaste la mirada para encontrar una gran macha, junto a los restos de tu adorada taza destrozada. Te inclinaste a tomar lo que parecía ser la empuñadura, y soltar un sonoro suspiro, ahora tenías que limpiar ese desastre.
–¿Por que tienes que saltar frente a mi cara gritando?
–Perdón, no creí encontrarte despierta tan temprano, y me acerque a saludar sin pensar – rió apenado, pasando su mano sobre el cuello
Hace una semana y media que no veías a ese travieso espíritu merodeando tu casa, pensabas que se había ido a congelar otras partes del mundo y que tal vez no volverías a verlo, pero el tenerlo de nuevo frente a ti, te hizo sentir aliviada.
Estabas apunto de aceptar su disculpa, cuando notaste algo.
–¿Como entraste a mi casa?
Justo cuando Jack iba a contestar, tu madre entro a la cocina, que enseguida te regaño por ser tan descuidada y quebrar una taza.
Intentaste excusarte pero de nada sirvió, tú tranquila mañana se había arruinado, junto a tu taza favorita, que había dejado de existir frente a tus ojos, para finalizar con un gran sermón de tu madre. Lanzaste una mirada molesta a tu lado izquierdo, deseando poder hacerle daño a Jack por haber ocasionado todo aquello.
Resignada tomaste algunas toallas de papel y comenzaste a limpiar el suelo, al fondo en la cocina, Jack te observaba atento, lo viste de reojo notando que parecía incomodo ante tu silencio, pero poco te importo.
–¿Sigues molesta? – se aventuro a preguntarte
Le dirigiste una mirada de enojo, sin decir palabra alguna.
–Ya te lo dije, no era mi intención asustarte – se excuso, pero al ver que no parecías escucharlo agrego –Es cierto, también olvide lo asustadiza que eras – dijo con burla
–Es normal que me asuste, si saltas frente a mí gritando un ¡Hola!
–Ya me disculpe, que mas puedo hacer para compensarte
–Nada de lo que hagas hará que mi taza regrese
–Te conseguiré otra, una igual que la que tenías
–No puedes, esa taza era… especial
–¿Especial? – repitió curioso
– Si, la tenía desde los diez años, la saque como regalo de una caja de cereal – le explicaste
–¿Una caja de cereal?
–Si… dentro de la caja había un cupón que… - detuviste tu explicación al ver la mirada confundida del albino – ya no importa – terminaste por decir
–En ese caso, mejor invítame a tomar algo - sugirió sonriendo de medio lado
–¿Por que debería?
–Soy tu invitado
–Invitado – murmuraste molesta – Además tú no puedes… - en ese momento una gran duda te asalto, dejaste lo que hacías para mirar al albino – Los espíritus ¿pueden comer? – al instante que la pregunta dejo tus labios te arrepentiste, ya que la pregunta te sonaba sumamente tonta
Esperaste a escuchar la risa de Jack ante tu cuestionamiento, pero contrario a ello, recibiste un resuelto pero firme "si" en su lugar, junto a una pequeña sonrisa del albino.
–¿Por que te sorprende? – pregunto al ver tu expresión
–Bueno, sinceramente nunca creí que fuera posible, siendo un espíritu, creí que no necesitaban alimentarse
–No lo necesito, pero igual puedo tomar un poco de aquí y de allá, por ejemplo a Norte le gustan mucho las galletas navideñas – te informo
–¿Norte?
–Es cierto, ustedes lo conocen con el nombre de Santa Claus – se corrigió
Enseguida recordaste que en navidad se acostumbraba dejar un plato con leche y galletas junto al árbol, como regalo a Santa Claus por su largo y cansado viaje. Mientras pensadas en ello, caíste en cuenta de un gran detalle.
–¡Santa Claus es real! – exclamaste sorprendida, incorporándote de un salto
–Claro que lo es, tan real como yo – afirmo
–Pero, pero como es que… creía que, todos esos regalos y-y las galletas… entonces él… existe, Santa Claus es real – hablabas sin terminar ninguna de tus oraciones, dando vueltas por la cocina
–Enserio creías que todos los obsequios de navidad se entregaban solos
–No, pero… sinceramente, nunca creí mucho en el navidad – confesaste con cierta pena
–¿Por que no? – el albino te dedico una mirada sorprendido
–No lo se, solo no es mi época favorita – elevaste los hombros restándole importancia al asunto, desviando la mirada al suelo
–Es extraño, ya que según se, a los niños les fascina la navidad y recibir obsequios
–Ya te lo dije, solo no es mi época del año favorita – pasaste una de tus manos sobre tu cabello, en un gesto que hacías cada vez que te sentías nerviosa
–Entonces ¿cual es? – quiso saber
–Pascua…
Jack fijo su mirada en ti y te observo por un rato, como intentando asimilar tu respuesta, y justo cuando iba a comentar algo, te adelantaste a preguntar.
–El conejo de pascua… ¿Existe? – preguntaste despacio con voz baja
El albino metió sus manos en el bolsillo de tu suéter y asintió afirmativamente.
Tu reacción no se hizo esperar, soltaste un grito emocionada, dando un gran salto al frente y acercándote a Jack para darle un gran abrazo que duro pocos segundos, estabas tan contenta que no parabas de saltar.
–Es real, es real, si, dime ¿Como es él Jack? dímelo, ¿Es grande? ¿Es pequeño?, ¿Como son sus orejas? ¿Que es lo que le gusta? dime
–aaah pues yo no… - tartamudeo el joven espíritu, por el repentino bombardeo de preguntas
Fue entonces que te diste cuenta de tú posición, el albino estaba prácticamente con la espalda contra la pared y contigo al frente muy cerca de su rostro, sin dejarle espacio. Retrocediste enseguida avergonzada de ti, como habías dejado que tú emoción te descontrolara de ese modo.
–Lo siento, no debí reaccionar así yo…
–Vaya, no pensaba que existiera alguien, a quien le diera tanto gusto saber que el canguro de pascua es real – bromeo, soltando una pequeña risa
–¿Canguro? – repetiste sin entender
–Si bueno ya te lo explicare, solo tranquilízate y que sea una pregunta a la vez
El último comentario de Jack, provoco que tus mejillas se ruborizaran, por lo que preferiste hacer que se sentara contigo a la mesa y le ofreciste algo de tomar, como él había sugerido en un principio. Preparaste algo de chocolate caliente para el espíritu, ya que no te parecía buena idea servirle una taza de café amargo, por lo que optaste por algo más dulce como el chocolate. Con un par de tazas de chocolate servidas y varias galletas para acompañar, te sentaste frente a Jack, a escuchar su relato. Te hablo sobre Santa Claus, o Norte, como el prefería llamarlo y te describió lo maravilloso que era su taller de juguetes. También menciono a el hada de los dientes, Sandman y por ultimo, el conejo de pascua, que aun seguías sin entender por que Jack lo seguía llamando canguro, cuando el te aseguro que era un conejo, uno muy grande y con un gigantesco boomerang.
–Nosotros somos los guardianes – dijo orgulloso
–¿Guardianes de que?
–De los niños, de proteger sus sueños, sus esperanzas, ilusiones
–¿Ese es su trabajo?
–Es mas como una misión
Clavaste tu mirada en el liquito que contenía tu taza, imaginando todo ese mundo fuera de la vista de todos, pero que sin embargo existía, que era real.
–Como es que nadie sabe sobre esto Jack
–La mayoría de los niños olvidan todo al crecer, sencillamente dejan de creer y es así como dejan de vernos, algunos niños incluso, nunca lograron vernos
Te sentiste muy mal al escuchar aquello en la voz de Jack, que te sonó ligeramente mas triste, debería ser duro ver a todos esos niños con los que compartía juegos en la nieve, para después verlos crecer con el tiempo y notar como poco a poco, comienzan a pierden la capacidad de verlo.
–Eso no suena muy justo – hablaste para ti en voz alta, pero recordaste el como tu si podías seguir viéndolo, todo gracias a aquel libro que tu padre te leía cada noche antes de dormir –¡Eso es! – exclamaste entusiasmada, los libros, cuando eres niño los libros son sumamente importantes para ti, por esas historias increíbles, que nunca olvidas a pesar de creces
Sonreíste orgullosa de ti.
–Vamos, estoy segura que debe haber algún libro que relate las historias de los cinco grandes, los guardianes – tu mirada mostraba seguridad
No diste tiempo a que Jack te contestara, y corriste escaleras arriba para cambiarte de ropa. Tenias la ciega esperanza de que un libro como tal, existiera en la biblioteca publica de esa cuidad.
################
La biblioteca publica no lucia como te lo imaginabas, esperabas encontrar un lugar sobrio y frió, pero era todo lo contrario, era bastante acogedor, tenia una alfombra roja y grandes candelabros que iluminaban todo el lugar. Te acercaste a la mesa principal con la encargada, para pedirle indicaciones, ella te señalo un lugar al fondo donde podrías comenzar tu búsqueda. Diste dos pasos cuando sentiste que algo golpeo contra tu espalda, giraste para encontrarte con una chica pelirroja más o menos de tu edad, que enseguida se disculpo.
–Lo siento, perdón
–No hay problema – dijiste para seguir tu camino
–Eh… oye, disculpa, no habrás visto a una pequeña niña de casualidad
–¿Una niña?
–Si tiene 7 años, es de cabello castaño y rizado
–No, no la e visto
–Te preguntaba por que ella estaba con nosotros en el área de niños, pero salio y aun no la encuentro – te explico – si la ves por favor avísame
–Claro lo haré
La chica se despido y dio media vuelta, dirigiéndose a una habitación al fondo a la izquierda. Ibas a continuar pero viste al espíritu algo extraño.
–¿Que pasa? – le preguntaste al notar que no despegaba la mirada de esa chica
–Creo que será mejor que sigas adelante tú sola, te veré cuando encuentres algo
–Pero… Jack
El albino se alejo siguiendo a la joven pelirroja, dejándote atrás, un sentimiento de enojo te invadió, o ¿seria algo más? por supuesto que no, era solo que te sentías mal de ser dejada de lado por Jack de esa forma.
Frunciste el ceño y te adentraste en los pasillos repletos de libros, hasta llegar a una sección alejada, mirabas los títulos y encabezados de cada libro. Pasaste tu mano sobre los lomos de aquellos tomos y resoplaste frustrada.
–Esto seria más fácil, si Jack me ayudara – dijiste en voz alta, recargando tu espalda contra uno de los estantes
Comenzaste a peder el ánimo, pero recordaste el motivo por el que habías llegado ahí en primer lugar y continuarte buscando. Tomaste varios libros de grueso tamaño, que te parecían interesante, cargaste con ellos a la mesa más cercana y los colocaste encima. Uno por uno, revisaste cada página, hasta encontrar lo que buscabas.
Sonreíste feliz al leer la página, hablaba sobre un viejo relato que contaba la historia de cuatro entidades, que resguardaban la pureza de los corazones de los niños. Satisfecha con tu hallazgo, te levantaste de la silla en la que estabas, cuando un ruido tras una de las estanterías, llamo tu atención. Sigilosa fuiste a investigar, temiendo encontrar alguna rata o chico pesado intentando gastarte una broma. Asomaste tu cabeza y viste algo totalmente distinto a lo que imaginabas, se trataba de una pequeña niña, que hacia aquel ruido que escuchaste, cuando jalaba algunos libros intentando sacarlos de la estantería, la observaste por un momento, era como la niña que te habían descrito.
–Hola ¿Que haces? – le preguntaste desde tu lugar, la pequeña te miro dudando en contestar o no
–Nada – dijo al fin, jalando otro grueso libro
–¿Estas sola? – Ella negó con la cabeza – ¿No? y con quien vienes
–Con mis amigos de la clase
–Y ¿por que no estas con ellos?
–Me aburrí y vine aquí
–¿Quieres que te lleve de regreso con ellos?
–No, los libros que nos cuentan son muy aburridos – Bien, llevarla por la fuerza no era una buena idea, por lo que pensaste en otro plan
–Y si, yo te contara una historia súper emocionante, ¿Después irías con tus demás compañeros? – se quedo callada unos segundos, antes de aceptar tu trato
Perfecto, tomaste a la niña de la mano y la llevaste contigo de vuelta a la mesa, le mostraste aquel libro que habías encontrado, contándole sobre los guardianes y esas cosas increíbles que antes te contó Jack. No sabias que eras tan buena contando historias, hasta ese momento, cuando viste la mirada atenta de la niña puesta en ti. Al terminar y como lo prometió, la niña y tú caminaron de regreso al área infantil.
El área infantil constaba de una gran habitación de paredes coloridas, con un pizarrón al frente y muchos animales de peluche. La pequeña corrió de vuelta a la habitación multicolor y más exactamente a los brazos de la chica que viste al llegar, junto a ella estaba Jack.
–Gracias por traer de regreso a mi hermanita, ella es muy traviesa a veces – te agradeció
–No hay problema, fue divertido – respondiste evitando mirar a Jack, con quien aun te sentías molesta
–Liara, liara – llamo la niña a su hermana mayor – Sabias que existen los guardianes, yo lo se todo acerca de ellos – aseguro la pequeña con una sonrisa
El espíritu miro sorprendido a la niña, lo que provoco una gran sonrisa en ti, después de todo no estabas equivocada, nada mejor que hablarle sobre los guardianes y su gran labor a los niños. Te despediste con un movimiento de tu mano y saliste de la biblioteca, seguida del albino.
–¿Encontraste algo? – te pregunto
–Si – contestaste sin detenerte, ni mirarlo
–¿Y? – insistió
–Es una lastima que no estuvieras ahí para verlo
–¿Traes el libro contigo?
–No
–¿Por que?
–No puedo, no tengo una credencial para sacar los libros de la biblioteca
–Entonces, consigue una – sugirió
–Oye si no te hubieras ido, nada de esto seria necesario – te detuviste a mirarlo enfadada
–Tenia que ayudar a esa chica – se excuso
–Y yo no traigo mi identificación, así que no puedo tramitar una credencial de biblioteca, por que mejor no le pides ayuda a tu amiga, apuesto a que ella si tiene una
–Oh ya entiendo – dijo el espíritu, cruzándose de brazos – Estas celosa – aseguro, sonriendo de medio lado
–No, claro que no, me da lo mismo si sales tras un gato o un caballo, lo que me molesta es que me ignores de esa manera
–Y ahora estas gritando
–YO NO ESTOY GRI…- te detuviste, respirando profundo antes de seguir hablando – Tú, no me hables
Diste media vuelta y te alejaste de ahí a paso rápido, escuchaste a Jack llamándote, pero lo ignoraste olímpicamente, el espíritu del invierno tenía razón, estabas celosa y que él tuviera la razón, te molestaba mucho más. Pero aun así, te repetías mentalmente que tus celos, fueron provocados por pasar tanto tiempo junto a Jack, aunque algo en tu interior te decía, que solo usabas excusas para no ver el verdadero motivo de tu reacción…
Hola a todos e vuelto, se que a pasado muuucho desde mi ultima actualización, sinceramente pensé en dejar este fic sin continuar, pero al ver uno de sus comentarios, me di cuenta que aun existía alguien que esperaba la continuación, y fue eso, lo que me animo a escribir de nuevo.
Les agradezco mucho el apoyo, sus comentarios y que sigan leyendo este fic, gracias a Sheblunar, I-wish-a-winter, Deipris, , MelTheSerialKiller, Nerea Infante, lirilara1993 y Clary17 por tomarse el tiempo de comentar. Y espero que este nuevo capitulo, sea de su gusto y agrado.
Y no olviden dejar sus comentarios al igual que sus sugerencias, dudas, correcciones, saludos o lo que quieran, será bien recibido.
Saludos y gracias por leer.
