¡Hola!
Gracias a todos por sus reviews (graciasgraciasgracias, no saben lo feliz que me hacen. Por ahí, ¿Verdad que Ocean's eleven es sensacional? ^_^)
CAPITULO 3
DAMAS Y CABALLEROS, NOS ENORGULLECE PRESENTAR A... ¡VEGETA!
DEDICADO A:
LA E. N. P. #3 "JUSTO SIERRA" U. N. A. M.
Es de mañana, ya han pasado varios días desde esa conversación pagada con un helado gigantesco. Inicio de las clases del día. Sonido de platica de muchachos. "Buenos días, profesor". Sonido de ruedas. Entran Gokuh y Vegeta al salón. Gokuh saluda amablemente y con una sonrisa, "Buenos días". Vegeta quiere fulminar a Gohan con la mirada y gruñe "Buenos días".
- ¿Qué tendrá en mi contra? - se pregunta, sorprendido por su hostilidad. Y no es nada mas contra el. Casi no habla con nadie mas que con Gokuh.
Suena la campana del receso, unos minutos después de que todos salgan del salón se escucha un incesante tecleo. Tac, tac, tac, tac. Es Vegeta con su computadora. ¿qué tanto escribirá? Gokuh no le quiso responder cuando se lo pregunto, dice que tampoco lo sabe, pero es posible que este mintiendo.
El director da un paseo por el patio, echándole un ojo a los alumnos. Se detiene frente al árbol que le da su sombra a Gokuh y a Vegeta. Si estuvieran ahí un poco mas de tiempo alguien los podría considerar parte del paisaje. Gokuh todo amabilidad le hace preguntas sobre la familia. Vegeta increíblemente también sonríe un poco y participa en la conversación. ¿Qué será lo que hay entre ellos? El profesor Dulles parece interesado en lo que escribe Vegeta y este, sin ningún problema lo deja ver la pantalla. El director asiente y se muestra muy sorprendido, aunque no tanto como Gohan que los observa a la distancia con una tonelada de preguntas encima. Después, el hombre mayor se retira dejando a los muchachos charlando.
Ese día tocan actividades deportivas. Los alumnos se dirigen al patio de nuevo para ver al profesor, un tipo enorme con un gigantesco bigote negro como el de Mr. Satán.
- ¡Ya voy! ¡Ya voy! - se queja Vegeta mientras Gokuh lo va empujando por la espalda. Gohan los mira conteniendo la risa. Gokuh se da cuenta y explica:
- Es que no le gusta el béisbol.
- ¿Por qué no lo publicas en el periódico? ¡Ya cierra la boca! - Vegeta siguió avanzando apretando los dientes.
El salón quedo vacío, Gohan ocupaba el tiempo calificando reportes. Riendo suavemente al recordar a su "padre" mientras empujaba a Vegeta. Con una gota enorme al ver la mas reciente tarea de Gokuh. Una hoja arrancada de un cuaderno, arrugada, con manchas de tinta y un montón de faltas de ortografía. Contrastaba enormemente con el de Vegeta, impecablemente impreso. ¿Acaso en esta ocasión nació pegado a esa computadora? Apenas ahora vio que la soltaba por un momento. El maestro de deportes ya debió de haberle llamado la atención y por eso no se la llevo.
De pronto tuvo una idea. Rápidamente se levanto y fue al asiento de Vegeta. La computadora esta ahí. La abrió y la encendió, esperando que no necesitara una contraseña. Afortunadamente no. Tal vez a Vegeta no le gustaría que cualquiera leyera lo que escribía, pero le daba pereza inventarse una contraseña. Inspecciono muchisimos archivos de texto hasta encontrar algunos que le llamaran la atención, fue por su portafolios, saco un disco y los copio, sintiéndose culpable, pero su curiosidad era muy fuerte.
Esa noche, de regreso en su casa, abrió los archivos que había bajado, como lo supuso al revisarlos por primera vez, se trataba de un diario. Un diario extenso, penso, no acabaría de leerlo esa misma noche.
Los padres de Vegeta eran abogados (N. de P. S.: Si, abogados, guarden esas armas por favor) igual que los abuelos y como el lo seria algún día. Se habían conocido en la escuela de leyes desde donde fueron grandes rivales, eso continuo mientras trabajaban en el mismo bufete. Estaban fuera muchas horas al día y apenas y veían a su único hijo. Alguna vez habían llevado asuntos de la Corporación Cápsula y fue donde el padre escucho el nombre de Vegeta. Le pareció interesante y decidió ponerle así al primer hijo que tuviera. Su familia lo tacho de loco por la única excentricidad de su vida. Vegeta a veces también se preguntaba por que el destino lo había castigado con semejante nombre, y con ese cabello que por mas que lo intentaba no se acomodaba de distinta manera, pero ni hablar.
El primer recuerdo de su infancia era su abuela paterna. Era Navidad y en atención a su pequeño hijo, sus padres habían decidido tomarse un descanso e ir a visitar a la abuela. Vegeta recuerda perfectamente estar en la puerta de la casa y a la señora gritando: ¡¿Ahí esta ESE niño?! Desde entonces le quedo claro que su abuela lo detestaba, pero no sabia porque.
Como sus padres no estaban la mayor parte del tiempo (y ni como encargárselo a la abuela) a Vegeta prácticamente lo crió su niñera. Era una muchacha muy guapa, con una rizada melena pelirroja. Nan, quien estudiaba Ciencias Políticas y trabajaba como niñera para costearse los estudios. Era muy alegre y animosa, y en cierto aspecto fue el primer amor de la vida de Vegeta. Ella le enseño a leer y escribir desde muy pequeño, plenamente convencida de que mientras mas pronto aprendiera, mejor. De ella aprendió a poner las cosas en papel y darle cierto estilo. También aprendió algo que sus padres desaprobaban: una canción. Sus padres estaban convencidos que la música moderna era muy vulgar, y lo único que había para escuchar en la casa eran discos de opera y música clásica. A Nan eso le reventaba, pero solo una vez se atrevió a llevar uno de sus propios discos, su posesión mas preciada, según le explico al pequeño Vegeta. En ese disco venia una canción que Vegeta jamas había escuchado y que le encanto. Le pidió que la pusiera una y otra vez hasta que se la aprendió de memoria, pero nunca se atrevió a cantarla en voz alta ni a escribirla en ninguna parte para no olvidarla.
Nan termino sus estudios y tuvo que marcharse. Vegeta no acepto a ninguna otra niñera (Claro, de por si ya es difícil imaginarlo precisamente a ÉL necesitando una niñera). Sus padres finalmente desistieron de buscarle una y dijeron que el muchacho ya estaba muy grande para eso. Para entonces, el había decidido esconder el afecto que sentía por ella y olvidar la canción, sus padres tenían razón, la música moderna era muy vulgar.
En la escuela era huraño, dividido entre timidez y la creencia fomentada por sus padres de que la mayor parte de la gente era estúpida.
Gohan leía y leía paginas y paginas de quejas de Vegeta sobre sus compañeros y maestros, por lo menos durante la primaria, agradeciendo que mejor lo escribiera, porque si lo hubiera dicho en voz alta alguien ya lo habría matado ¿Qué opinaría de el ahora? Tal vez eso estuviera escrito mas adelante. También se sorprendía de encontrar por todos lados referencias a Nan. Aunque no lo admitiera jamas, era obvio que aun pensaba en ella. ¿Cuál seria esa canción que ella le enseño? Por ningún lado venia el titulo, ni parte de la letra, ni el autor o interprete.
Eso lo investigaría después. De tanto estar leyendo en la computadora le había dado sueño y le ardían muchisimo los ojos.
Al día siguiente Gukuh llego con una bandita adhesiva en la nariz.
- Pero ¿Qué te paso? - le pregunto Gohan.
Gokuh se le quedo viendo, se sonrojó, puso una mano detrás de su cabeza y le entro una risita tonta. Vegeta le dio unos leves empujones.
- Anda responde, que no te de vergüenza - como Gokuh no se decido a hablar y continuo riéndose, Vegeta pareció molestarse con el - ¡Entonces ya deja de reírte como estúpido y vamos a sentarnos!
Gohan: ...
Cuando por fin termino de reírse, Gokuh dejo escapar un suspiro de satisfacción y durante largo rato tuvo una expresión de completa felicidad en el rostro.
A la hora del receso, Gohan volvió a la sala de los maestros por un café. Solo estaba la profesora Sonoko cuando el llego.
- ¡Buenos días! - lo saludo - ¿Qué tal el trabajo?
- Buenos días. Hasta ahora muy bien, gracias.
Ambos estuvieron tomando café y charlando hasta que la conversación cayo en Gokuh y su bandita.
- ¿Otra vez se lastimo la nariz? - pregunto la maestra -. Esos patines lo van a acabar matando.
Gokuh y Vegeta no estuvieron bajo el árbol como siempre. Gohan no los vio hasta que llego al salón, poco antes de que sonara la campana. Gokuh estaba dibujando algo en el pizarrón con unos gises de colores.
- Este color no me convence ¿Tu que opinas Vegeta? Creo que debería ser mas intenso.
Vegeta lo miraba con expresión de fastidio, a ninguno de los dos pareció importarle que Gohan entrara y los viera.
El dibujo en el pizarrón era un rostro. Todavía le faltaba mucho para estar terminado y no era nadie que Gohan conociera. El color sobre el que Gokuh preguntaba era violeta, con el que iba a iluminar los ojos del retrato.
