Glee no es mío. Me lo quedo un rato en préstamo.
Gracias por las review! :D Se aceptan críticas! Momento cena!
Hay algunos cambios de perspectiva…
¿Quieres…?
Cómo retozaron todo el día era parte del sistema que habían ordenado espontáneamente para dar a conocer a través de gestos, señales, mimos y roces todo lo que necesitaban recuperar del tiempo perdido. Cómo Quinn no la había dejado moverse de la cama cada vez que intento ser buena anfitriona y prepararle algo de comer con el pretexto de que "si quiero comer algo mejor te quedas cerca" mientras le rozaba los pechos sin pudor con ambas manos había sido más que suficiente para convencerla. Cómo se habían tocado tantas veces y de tantas maneras era simplemente un reflejo de una avidez por recorrerse, por conocerse, por descubrir que es lo que hacia que la otra quisiera incluso llorar de placer. Cómo cuando no quedaba más opción se habían metido juntas a la ducha y habían dejado que el agua guiara sus manos por la piel de la otra como si nunca se habrían tocado antes. Cómo ahora Rachel anhelaba la compañía de Quinn después de que la rubia se fuera a casa a prepararse para la cena a la que ambas asistirían como si no se hubiesen visto en todo el día. Tanto por cierto nivel de galantería que Quinn Fabray explotaba sin piedad y sin recelo, cosa que a ella le hacia mucha gracia, cómo por su propio deseo de jugar a ser la halagada. Eso y que, aunque Rachel tenia mucho que hacer con su cabello además de encontrar un vestido apropiado para la cena (dígase uno que deje sin aliento a la rubia), no dejaba de extrañarla como si hicieran 40 horas de su partida y solo eran 40 minutos. "¿40 horas…? Podría morir…". No se cuestionó si dramatizaba porque aquello era natural de ella pero si que se moriría metafóricamente sin poder ver a Quinn.
-¿Qué me has hecho Quinn Fabray? Siento que estoy más despierta que nunca…
Se imaginó la respuesta de su rubia y suspiró encantada. Sería algo que rodeara sutilmente la frase "quererte preciosa". Pero con mucho más encanto. Se tiró el cabello hacia adelante tratando de que cayera ligeramente sobre sus hombros y resaltara la desnudez de su parte de arriba. "¿Me estaré pasando con este vestido?". Se sonrojó y luego sacudió la cabeza con escepticismo hacia si misma. "No me lo creo Rachel, acaba de verte desnuda completamente y te preocupa lo que piense de verte el escote". Increíble. El vestido era un strapless negro con espalda semi descubierta. Las piernas estaban casi completamente expuestas excepto de mitad de muslo para arriba. La pieza de ropa le quedaba pintada al cuerpo de una manera increíble. Hasta ella se gustaba. Bueno, ella siempre, pero hoy exageradamente más. "¿Le gustará a Quinn?". Pensó que Kurt y Mercedes habían hecho bien en regalarle aquel vestido tan osado que juro que no se pondría nunca y que fue en lo primero que pensó al irse Quinn. "Has cambiado Berry".
Miro el reloj por vigésimo segunda vez en 43 minutos. Un record como pocos. "Necesito que esta cena empiece ya…". ¿Y que haría cuando Quinn se fuera mañana? Llorar mares y comer bombones. Quizás tarta de queso y helado como las señoras de antes. Podría invitar a sus padres que eran del estilo, o a Kurt. Suspiró con emoción. ¿Cuántas iban después de este suspiro? 16 en 40 minutos, otro record. Se miro al espejo y se gusto otra vez. No puedo evitar notar con cierto orgullo el moratón que surcaba su hombro. Un mordisco bien dado por la rubia en un arranque de frenesí. Una marca bien dada, bien hecha, casi un grabado que lamentablemente no era permanente. Como las marcas que había dejado Quinn en su interior. ¿Cuánto llevaba Rachel enamorada de su némesis? Era algo que no sabría estimar precisamente. Mucho era un buen ejemplo de un adverbio apropiado para responder esta pregunta. O un adjetivo. Era igual. Era demasiado. ¿Cuánta inconsciencia podía albergar el alma de una actriz? Hizo un gesto teatral ante su cuestionamiento. Años de silencio. Años de admiración ostentosa. Pintó sus labios en un tono rojizo y se sintió preparada. Quinn no podría resistirse a una mujer como la que la miraba por el espejo. ¿Cómo era que pasaba de una cosa tan profunda a una que parecía tan mundana? No lo era. No había nada de mundano ni chabacano en ser irresistible para Quinn. No se sentía superficial ni nada por el estilo.
Hacia años que amaba a la rubia que ahora le pertenecía de maneras inimaginables. Y ella a la otra. Era un mutuo beneficiarse. No había dominación sino placer. Se pertenecían mutuamente. Con una pequeña sonrisita recordó como Quinn la esperaba en el estacionamiento hacia unas horas atrás, con aire perturbado. Aterrada de decir lo que quería decir. Inconsciente de lo que iba a hacerle al cabo de 2 minutos. ¿Qué habría dicho esa Quinn Fabray si hace un tiempo atrás ella le decía que acabaría tomándola en medio de un arrebato de impaciencia, de frustración? Probablemente se habría reído sarcásticamente y se habría ido a poner Rachel Berry lesbiana en alguna de las paredes del baño, eso sin dejar de hacer el rumor de que RuPaul quería hacerlo con ella. La misma Rachel Berry habría dicho que eso era poco probable y se habría retirado a respirar furiosamente en un rincón ante la idea. Claro, achacándolo esa reacción a algún efecto externo, como el cambio climático. Nunca diría que le afectaba pensar así en Quinn, y se alguien se lo dijera se reiría teatralmente y lo trataría de tener demasiada imaginación o poco criterio.
Pero las acciones nos definen más allá de cualquier discurso acertado o no. Las acciones no nos dejan mentir, menos si son el producto de un momento de impetuosidad, de autenticidad. Como ella y Quinn en ese coche. Dejaron de fingir para ser autenticas. Y no solo eso, cuando volvieron al plano de las palabras, las únicas que fueron capaz de decir eran ciertamente las que reflejaban cada uno de los actos. El guion se aclaraba a cada segundo. Rachel Berry empezaba a reconocer las siguientes líneas y lo que esas líneas le decían era que ella tenía que estar con la rubia. Para siempre. "¿Sonara muy exigente para siempre…?". No. Si había sido capaz de pensar en un toda la vida con Finn Hudson podía extremadamente pensar en un para siempre con Quinn. Se lo dijo su cuerpo y también su corazón. Era de Quinn. Le pertenecía, como cada centímetro tangible o no de lo que era Rachel Berry y su estrella.
Quinn llevaba ya un rato delante de la casa de Rachel. No se creía lo rápido que había terminado ya allí. Fue un exhalar aire y llegar a casa, ducharse, buscar ropa, hablar con su madre y volver a salir. Judy se mostró algo asombrada por la preocupación de su hija hacia la chica Berry pero no por eso menos agradada. No hizo demasiadas preguntas y Quinn lo agradeció. Aunque mentalmente se exhortó a hablar con su madre pronto. No creía que a estas alturas, después del divorcio y del accidente, su madre pusiera mayores objeciones a nada. Incluso a tener una nuera en lugar de un yerno. Últimamente solo se desvivía por ver a Quinn bien. Y en cuanto a Russel, daba igual su parecer. Pero antes de hablar con si madre tenia que tener una nuera que presentarle y eso era algo que aún no tenía. Aun. Esperaba no tardarse demasiado. "Joder", ese pensamiento hizo que Quinn abriera los ojos desorbitadamente. ¿Desde cuando tenia tantas ganas de sentar cabeza? Desde que Rachel Berry había cabalgado desnuda sobre su vientre gritando su nombre y gimiendo. Desde que la había mirado con todo ese amor desbordándole el cuerpo, pero también la mirada. Desde que había caído inerte sobre su pecho susurrándole un delicado te quiero. Desde que se había sentido morir al oír el latido del corazón de la morena recorrer un ritmo de cáustico a pacifico como si la piel de Quinn fueran todo el bálsamo que ese musculo desbocado necesitara para serenarse. Desde ese momento es que quería hacerla suya para siempre. Diablos, se casaría con ella si era lo necesario. El requisito. El instante le dio la nota exacta. Estaba completamente perdida. Acto seguido sonrió conscientemente. Le encantaba estarlo.
Salió del coche con 5 minutos de sobra pero el golpe de la puerta debió alertar a toda la casa Berry que en ese mismo instante se oscureció por dentro y se iluminó por fuera. La puerta se abrió y a medida que lo hacia a Quinn se le doblaron las rodillas. Gimió apenas audible. La impresionante Rachel Berry hizo su entrada de rigor con la habilidad de una estrella. La fiesta estallo en aplausos y vítores dentro de Quinn, quien sintió que se estaba multiplicando solo para silbar burdamente y para aplaudir como si se tratara de un estadio. Una Quinn tras otra quedaba más y más abrumada y le provocaron todas juntas escozores en zonas insanas. La más insana radicaba en el pecho que parecía a punto de estallarle. "Dios, estoy enamorada de esta mujer", se dijo mientras el corazón le palpitaba enloquecido.
Su práctica elección de falda y camisa blanca le pareció demasiado inapropiado. Habría dado lo que fuera por un traje como el que llevaban los chicos y chicas cuando cantaron "Staying Alive". Habría dado lo que fuera por un carruaje o simplemente un veloz corcel. Con robarse para siempre a la mujer que a medida que avanzaba hacia ella sonreía más ampliamente. La imagen se acercaba y los escozores de Quinn se multiplicaban y empezaban a centrarse en un punto más primitivo (pero no por eso con un sentimiento menos poético). Sacudió la cabeza involuntariamente para evitar que su cuerpo tuviera un segundo arrebato y terminara haciéndole el amor a Rachel en el jardín de su casa. "Eso quizás algún otro día…". Rachel parecía estar encantada con el mutismo y la bruma que cernía a la rubia desde que había aparecido en su vista. Y ella no acertaba a decir nada que la sacara de una situación tan insoluble. Finalmente Rachel hablo por ella.
-Quinn – dijo dirigiendo una sincera mirada arriba y abajo – estas… ufff… preciosa… tan preciosa…
Había en el tono de voz de Rachel algo que insistía en que preciosa era una versión sutil de lo que Rachel en realidad estaba pensando. "Anda que tú…". Quinn controló sus pensamientos buscando palabras.
-Tú… - su voz salió sonoramente grave y se obligo a tomar aire y carraspear – tú estas… increíble… Rach, eres tan… bella…
Rachel se sonrojó provocando que Quinn riera levemente. "Bella".
-… Rach… yo… no sé ni que decir – dijo sin creerse lo sincera que podía llegar a ser cuando quería – me siento poco apropiada para una mujer como tú con estas fachas…
Rachel Berry estuvo de un salto frente a frente. Movimientos casi gatunos.
-¿Qué dices? – dijo tirando del primer botón abrochado de la camisa de Quinn y haciendo que esta soltará todo el aire de sus pulmones - ¿Qué dices Quinn? – agregó mirando los rastros de la piel pálida de la rubia de un lado a otro y tirando más del botón – yo es que… - se mordió el labio – no podría estar mejor…
Quinn sonrió cohibida.
-¿De verdad?
-Quinn – insistió Rachel en un tono agudo y tirando un poco más del botón.
La rubia consiguió notar el esfuerzo que la morena hacia para retenerse de arrancárselo. Deseosa. Así que decidió que si quería hablar con Rachel tenían que salir pronto de allí. Ya se habían conocido mucho (aunque fuera solo un día) y tenía ganas de decirle solo verdades a Rachel, y una era que quería ser su novia.
-Vamos – dijo tomándole la mano – te llevaré a cenar preciosa…
Rachel la retuvo.
-¿Podrías darme un beso? – su aire juguetón casi infantil hizo a Quinn enternecerse y ceder. Se detuvo y se giró con agrado.
El beso fue medido como aquellos que se dieron mientras descansaban después de hacer el amor. Los labios se encontraron con cuidado, recorrieron las curvas con precisión, con agudeza. La humedad de la saliva se colaba en la superficie lentamente mientras se besaban con parsimonia. Casi como una ensoñación. Quinn se separó levemente de Rachel y susurró un te quiero que fue correspondido por uno igual mientras rozaba su nariz con la de la morena. El resto fue llegar al coche, abrir, dejar subir a su "futura" novia, cerrar, subir ella y arrancar rumbo a Breadstix. No era nada original pero era lo que se llevaba y además no estaba mal como sitio para Lima, Ohio. Tenia ganas de ver a Rachel bajo la luz de las velas nocturnas del sitio. Verla de verdad. Con calma.
El camino fue ameno. Ambas cantaron canciones sueltas de la radio y Quinn eligió silenciarse varias veces por oír a la morena cantando solo para ella. "Sublime". Estacionó frente al sitio que se veía concurrido como cualquier sábado. Quinn no tenia reserva pero esperaba que no fuera un inconveniente. Era Lima y Lima no era un hervidero cosmopolita como New York. Seguro algún rincón quedaba y ella tendría su preciosa cena con su preciosa "futura" novia. Caminaban hacia la puerta pero chocó con Rachel al querer entrar, la cual se hallaba como paralizada.
-Rach… ¿qué…?
La morena solo miraba un punto de la sala. Ella siguió su mirada y se encontró con un rostro familiar. "Oh, mierda". Rachel la miró con ligero desencanto y a Quinn la noche le pareció estrellarse.
-Tal vez deberíamos optar por otro sitio Quinn… - dijo con calma.
Quinn sonrió y pensó que la morena era más comprensiva y cuidadosa cuando algo la concernía a ella de lo que la vio ser nunca. Más allá de su desencanto le regalaba una sonrisa sincera. Miro al frente y sonrió al ver la sonrisa encantadora de una Brittany "de civil" (sin su habitual traje de porrista) sentada frente una morena que no podía ser mas que la dura Santana López que llevaba a cenar a su novia. "Vaya duras".
-Rach – susurró atrayendo la atención de la morena que la miró expectante - ¿me quieres…?
Rachel Berry se puso seria y la miro desconcertada antes de agregar con suma sinceridad y seguridad.
-Por supuesto Quinn… más que a nada…
Quinn se habría reído de esa actitud tan formal pero es que Rachel le parecía siempre encantadora y no dejaba de decirle que la quería. Sonrió y con mucha formalidad abrió al puerta de Breadstix, cual caballero y anunció.
-Entonces…adelante mi lady…
Rachel abrió los ojos impresionada y luego suspiró con un alivio y placer. Por supuesto no sabía que era lo que harían, que pretendía Quinn pero entró sin poner trabas. La puerta se cerró detrás de ellas y ambas quedaron por un segundo en la mira de la atención de los más cercanos a la puerta. Nadie hizo ningún gesto de extrañeza, todo el mundo en otro segundo volvió a su conversación anterior.
-¿Vamos…? – Quinn apoyó su mano en el hombro de Rachel y la guio hacia donde estaban Brittany y Santana. Rachel parecía incrédula, casi estática. Todo el cuerpo de la morena le preguntaba a Quinn si de verdad estaba pensando en no esconderse. Al menos no esconder el hecho de haber ida juntas a cenar. Pero antes de que tuvieran tiempo de preguntarse, tácitamente o no, alguna cosa una rubia con un adorable aire inocente se percató de la presencia de ambas.
-Quinnie… Rachie…
Quinn pudo imaginar los ojos de Santana girando fastidiados al oír su nombre pero nunca podría haberse imaginado ni por un segundo como una persona podía girar su cuello con esa ferocidad sin desnucarse, excepto que estuviera endemoniada como la niña del exorcista. Tuvo suerte de no hacerse daño. Todos los sensores López dijeron activado al mismo tiempo. Quinn se sentía completamente escudriñada y pasó su mano por la espalda de Rachel con delicadeza y sin que se notara. Su idea era darle algo de tranquilidad. Santana miro a una y la otra con incredulidad. Pero luego detuvo su mirada en la morena y todo su sistema pareció entrar en corto.
-Ostia Berry… si no vinieras con Quinn diría que estas aquí para ligar…
La manera en la que miraba a Rachel incomodaba a Quinn pero no solo a ella. En tres segundos, Brittany había tomado a Santana de los hombros y la había obligado a sentarse en su asiento con ella. No sin antes darle un pellizco para despertarla del deleite visual en el que estaba sumida.
-Chicas… siéntense con nosotros – "adiós charla", pensó Quinn mientras Britt hablaba - ¿han venido a cenar para reconciliarse por lo del otro día?
Rachel parpadeó y Quinn aceleró su voz.
-Si algo así…
-¿Te habrá pedido disculpas verdad? – prosiguió la rubia porrista mirando a Quinn – mira que sino Santana se quedará sin su postre preferido…
Esto hizo revivir prácticamente a Santana que permanecía con la mirada perdida en Rachel.
-… aunque si sigue mirándote así la pondré a dieta – agregó Britt con mucha calma y cierto aire a conocimiento que se vio amparado por la reacción de la latina.
-No… no… ¡NO! Britt… - rezongó sin quitarle los ojos a los pechos de su novia – no puedes hacerme esto… no puedo vivir sin las "nenas…".
-Pues llevas casi 2 minutos mirando otras nenas… no se tú… pero puede que ellas se ofendan…
Santana solo porque estaban en un restaurant no se puso a darles besos de compensación. Prefirió el recato de dárselos a su novia, la cual los recibió con agrado al igual que las promesas basadas en la idea de que para Santana no existen más nenas que las "nenas". En fin.
-Dominada – dijo Quinn haciendo que Rachel riera.
-Tú calla Fabray y dime que haces aquí con Berry rompiéndose a pedazos al andar… - se giró hacia Britt – tú eres la mejor cariño pero no negaras que si yo no existiera le darías a Rachel su merecido – Britt asintió agregando un "estas muy sexy Rachie" – por eso, se encontraron entrando o es que intentan ligar las dos juntas estas noches… cosa que no sería rara porque Quinn esta buenísima… pero no tanto como tú – agregó besando a Britt con suavidad.
-Dominadaaaaa – tararearon las otras dos.
-Cállense…
La velada resulto sumamente amena y las 4 chicas estaban encantadas de pasarla juntas. Incluso Santana aunque intentara simular que estaba fastidiada una vez que sus ojos se acostumbraron al escote de Rachel y dejo de babear primero y luego compensar a Britt. Todas estaban divertidas y Quinn se sentía tan a gusto que no le importaba mostrarse cariñosa con la morena. Tanto que en algún punto de la cena acarició el muslo desnudo de Rachel con las uñas haciendo que esta diera un pequeño saltito que ninguna de las otras noto. Nadie las veía hacerlo así que para Quinn era tremendamente excitante y ni hablar para Rachel. Quinn de a ratos subía la mano y la deslizaba levemente, no mucho para no alertar a Santana pero lo suficiente como para que Rachel se humedeciera y la rubia lograra sentir en su piel la calidez creciendo. Cuando Rachel dio un respingo que hizo a Santana desviarse de Britt, Quinn desertó. Al menos por ahora. Rachel la observó con una necesidad palpable y Quinn agradeció que faltara poco para ir a casa y desnudarse. Lastima que aun no tenía novia pero ahora mismo sentía una necesidad profunda de comerse a Rachel.
El postre había llegado. El postre oficial al menos. Compartieron plato. Quinn probó el pastel de chocolate y nata asegurando que estaba delicioso y dándole un trocito a Rachel en un gesto muy tierno. Santana López llevaba la noche entera notando algo extraño en el ambiente. Quinn muy cariñosa con Berry, quizás era eso. O era lo cercanas que estaban. Que hubieran llegado juntas para empezar. O quizás fuera que Rachel estaba vestida que te mueres y eso le afectaba el discernimiento. O tal vez era la mano de Britt acariciando su rodilla y recordándole que después del pastel de frutas venia lo realmente bueno. Quinn mordió el trozo de pastel que Rachel le ofreció a cambio del anterior gesto y Santana entornó los ojos. Quinn se manchó con nata y río. Rachel se puso casi de lado y limpió el labio de la rubia con su dedo.
-Oh Dios…
Santana enunció con fuerza las palabras haciendo que todo el mundo girara y se quedo sin habla. Las dos chicas la miraban con desconcierto y Britt murmuró un pálido ¿qué sucede Santy? Pasada la primera conmoción Santana murmuró algo inaudible para todos pero claro para las 4 de la mesa.
-Ustedes han follado…
Las palabras de Santana hicieron que Rachel se sonrojara impactada y Quinn diera un respingo de escepticismo. Britt se limitó a preguntar "¿con quien?"
-…han follado, si…
No habían sido los gestos cercanos, ni Berry dándole pastel a Quinn, ni siquiera limpiándole el labio. O había sido la suma de todo ello. Lo cierto es que lo que había dado la voz de alarma a Santana había sido el moratón en el hombro de la morena. Un mordisco. Todas las cuentas le cerraron y se imagino la situación. Rachel Berry y Quinn Fabray se habían liado.
-¿Quiénes Santy? ¿Con quién se liaron?
-Entre ellas Britt…
-Santana – pidió Quinn pero Britt había comenzado a aplaudir estrepitosamente y la latina se partía de risa.
-Oh por Dios Fabray todo el rollo de molestemos a Berry era porque te gustaba… "cobardica"… no me lo creo, no me lo creo – Santana mantenía la risa alta y la voz un poco de más también – estaba atrayendo miradas como una virtuosa de las carcajadas - ¿y donde estabas hoy cuando te llame? ¿Liada con Berry? Tu madre dijo que no estabas, que quedaste con una amiga… Oh por Dios… tu madre ni siquiera imaginaria que estabas zumbándote a Berry…
-Santana… - insistió Quinn con cierto apuro en la voz, la manera de hablar de su amiga le daba algo de pena – por favor…
Brittany tomo parte de la conversación.
-Esto es genial – dijo encantada – eso explica porque Quinn estaba acariciando la pierna de Rachel hace un momento – Quinn se sonrojó y Rachel era ya un tomate furioso.
-¿Qué estaba qué…? – Santana abrió los ojos desmesuradamente – eh ustedes calentorras, esperen a llegar a casa…
Volvió a carcajear y ahora todo el restaurant se enteró que ellas estaban allí.
-Y dime Rachie – Britt contratacó - ¿cómo es Quinn en la cama?
-¡BRITTANY! – Quinn y Santana gritaron su nombre consiguiendo un ¿qué? anonadado de la rubia.
Al cabo de medio segundo Santana añadió.
-Esta claro que Rachel es buena porque mira el pedazo de mordisco que se consiguió de Quinn y no creo que sea por frustración…
-¡SANTANA! – Quinn la reprendió.
-Pero entonces ¿ustedes se acostaron? – "¡Claro que se acostaron!" sentenció Santana – y entonces ¿cómo es Quinn, Rachie?
-¡Britt! – a Santana no le hacia gracia la insistencia.
-¿Qué? Siempre me he preguntado como sería Quinn…
La discusión terminó de inmediato ya que Quinn pidió al cuanta al camarero que pasaba mientras Santana decía que ya no le gustaba este juego y que quería ir a casa para que Britt le diera su postre favorito, pechos. Como consecuencia, el camarero se sonrojó, Rachel y Quinn se sonrojaron, Santana continuó hablando de pechos y Britt pagó la cuenta sin darle importancia a las miradas (por suerte no percibidas por Santana) que el camarero le daba a su escote. Las 4 salieron antes que todo el restaurante se enterara de que "Rachel y Quinn se estaban dando el lote".
Santana parecía como borracha con la noticia y no paraba insinuar cosas. Bueno, eso hasta que Britt habló sobre que debían marcharse pronto porque el postre se estaba enfriando, con lo que montó al coche tan rápido que hasta Britt se asombró. Antes de separarse la rubia preguntó.
-Entonces ¿ya son novias?
Quinn dio un rodeo de balbuceos pero finalmente logró expresarse.
-No… aún no se lo he pedido…
Sus dos amigas rompieron a reír a carcajadas haciendo que Rachel sonriera y que Quinn pusiera cara de enfado, enfado a lo Fabray. Resultado, el coche salió rumbo a su casa pero al avanzar 10 metros se frenó y la voz de Santana vibró en el aire.
-"COBARDICA…"
Quinn meneó la cabeza.
-Vamos a casa amor…
Las manos le resultaban inútiles incluso para lograr quitarle el vestido a Rachel y tocar su piel cálida. Esta vez la morena con un poco de ayuda se había deshecho de un tirón de la camisa de Quinn y en poco ambas estaban en la cama desnudas rozándose. Besándose desesperadamente. Como si no hubiera mañana. Quinn sentía la piel de Rachel bajo la de ella y le ardían las manos, el corazón. "Dios, la amo tanto…". El beso paso de ardiente a centrado, a lento, a profundo. Como si recuperaran el control de sus cuerpos y decidieron disfrutarlo segundo a segundo. La rubia besaba intrépidamente pero con tranquilidad. Quería sentir las vibraciones por dentro y fuera. Se separó lentamente. Miró a Rachel con una mirada seria. Intensa. Acentuando que la estaba mirando con todo el cuerpo, con todo lo que tenia suyo. Acarició su rostro con cuidado y Rachel suspiró ansiosa, como si supiera lo que venia después.
Quinn abrió la boca y murmuró algo ininteligible. Luego respiró furiosamente y con los ojos clavados en los de la mujer bajo ella gesticuló.
-Rach… ¿quieres…? – se silenció un segundo pero la paciencia Berry no es la más fuerte.
-¿Si…?
Quinn sentía que las palabras salían de ella sin poder detenerlas.
-¿Quieres ser mi novia…?
XD Un hada puede morir si maldicen mucho… que lo sepan! XDXD pronto actualizo prometo! Ya queda nada Igualmente quería comentar que estoy pensando en escribir una historia que llevó un tiempo dándole vueltas. Algo más épico. Un Crossover entre Glee (y algunas otras series) y el juego SACRED (si el de rol). Vaya paranoia no? En fin. Tengo la idea desde que vi ON MY WAY. Un poco de Glee, un poco de Ancaria y un poco del Real World. Espero que se animen a acompañarme en esta aventura. Besotes.
