Levanten la mano todas las que estuvieron esperando la conti el viernes ._./

No? Nadie? Bueno :c jaja

Ok, la explicación es bastante extensa así que trataré de ser breve:

El viernes me gradué de la prepa :D por lo que en el día me fui por ahí de vaga y en la noche a una party loca loca xD Total que regresé a las once a mi casa justo para subir la conti del fic :D peeeeeeero, no había internet D: yo estaba así de no me jodas noooo. Mi hermano me dijo que tampoco había línea en el teléfono por lo que igual no había internet, quería llorar se los juro. Pensé: bueno, seguro que mañana ya hay :D Pero nooo D: luego mi mamá dijo algo como: vamos a festejarte y lalalala y yo no quería T.T el domingo me entero que tampoco tenemos gas, por lo que no había comida caliente :C

En fin, que fue todo un fin de semana con pura tele y música, no me quejo, pero les juro que quería subir la conti el viernes :C Hasta hoy, nos regresó el gas XD y el teléfono con internet, así que ya les traigo la conti de este y de Liebe oder Sucht, que está por ahí en mi perfil :D

De verdad lo lamento mucho chicas, ustedes saben que siempre les cumplo, y no volverá a pasar, el viernes traigo el próximo cap para que no esperen mucho :33

Espero que me puedan entedner y si no pues.. yo entiendo jaja

Ojalá que les guste el cap, ya está llegándole el amoooor a Sasuke e.e

No las distraigo más. gracias por leer y abajito les contesto n.n


Capítulo 4

Calor.

Un terrible y -a la vez- hermoso calor la estaba invadiendo en ese momento. Un calor agradable, un calor que solo podía ser provocado por la persona que en ese momento caminaba a su lado, ¿y quién más? Obviamente Sasuke Uchiha. Ese pelinegro que la acompañaba a su casa, a paso lento, sin decir ni una sola palabra, pero a pesar de eso no era uno de aquellos silencios incómodos en los que te tiembla todo y sudas sin saber cómo actuar. No, ni siquiera por tratarse de Sasuke Uchiha, del amor de su joven vida, ni siquiera porque llevaban más de cinco minutos caminando... no se sentía nerviosa, no sentía esas ganas de abrazarlo o decirle mil veces 'Sasuke-kun', solo quería seguir caminando junto a él, no detenerse nunca.

El Uchiha la miró de reojo y luego volvió a mirar al frente. ¿Por qué es que había decidido acompañarla a casa? Bueno, realmente no es que quisiera acompañarla, aunque tampoco le molestaba hacerlo, porque Sakura era... diferente. Ella no gritaba como loca cuando lo veía, ni se lanzaba a abrazarlo cuando tenía la oportunidad, aunque llamarle 'Sasuke-kun' a cada rato... eso sí era molesto, y su voz también. Pero estaban esos dibujos que la hacían todavía más diferente a las demás, dibujaba bien, tenía talento para eso, ya incluso había admitido frente a Naruto -y peor, frente a Nagato- que sus dibujos le gustaban, de alguna extraña manera le hacían sentir bien; 'Es porque sabes que solo son para ti', le había dicho el pelirojo y sin saber porqué sus mejillas habían tomado un leve color rosa.
Definitivamente Sakura lo hacía sentir completo.

'Mierda', pensó y con discreción tocó sus mejillas que se sentían calientes. ¿Por qué no dejaba de pensar en ella?

—Sasuke-kun. -habló la pelirosa sin detenerse y el mencionado solo murmuró algo dándole a entender que la escuchaba-. En realidad... -entrelazó sus dedos con nerviosismo y se detuvo agachando la cabeza-. aún falta mucho para llegar a mi casa.

— ¿Y? -se detuvo frente a ella entendiendo cuál era el punto.

—Bueno... tú vives en la dirección contraria. -confesó y levantó la cabeza para mirarlo, entonces él descubrió que estaba totalmente roja.

—Ah. -rodó los ojos con un poco de molestia, luego meditó y la miró confundido-. ¿Cómo es que sabes que vivo en dirección contraria?

— ¿Eh? -abrió los ojos con sorpresa y se encogió de hombros agachando de nuevo la mirada. Recordó entonces el día en que Ten Ten le había insistido en seguir a Sasuke para conocer su casa, definitivamente había sido un terrible error-. Creo... que Naruto me lo dijo. -intentó mentir.

—Hmp. -sonrió de lado, parecía tan inocente.

—Puedo seguir yo sola de aquí en adelante. - dijo mirándolo.

—Claro. -contestó casi indiferente.- Pero entonces tendrás que devolverme eso. -le señaló la chamarra que aún llevaba puesta.

— ¿Esto? -se miró-. ¿Pero porqué...?

—Es mía. -aseguró.

— ¡¿Qué?! -gritó con vergüenza-. Creí que era de Naruto. -admitió y bajó el cierre de la chamarra para entregársela.

—Está bien.

—No, lo siento Sasuke-kun. -se disculpó y de inmediato le entregó la caliente chamarra-. Ya tengo que irme. -sonrió nerviosa y dio un paso para comenzar a caminar.

—Oye. -la tomó del brazo para detenerla-. No es nada personal, solo... deja que te lleve hasta casa. -dijo un poco inseguro y se maldijo por haber heredado esa 'característica' de preocuparse de más. Itachi siempre era tan protector con él y con todos, que era inevitable ser así también. Además, en el fondo siempre había querido ser el hermano mayor, el que debe cuidar y proteger a los demás, no al revés.

—P-pero Sasuke-kun...

— ¿Siempre alejas a la gente que intenta ser amable contigo? -le preguntó tratando de no sonar tan en serio mientras guardaba en su mochila la chamarra y siguió caminando.

—No. -lo siguió-. Pero... ¿no te molesta acompañarme?

— ¿Porqué debería molestarme?

—Bueno... tú y yo no somos muy cercanos. -dijo nerviosa.

—Creí que te gustaba. -le dirigió una mirada divertida.

— ¡Sí! -asintió avergonzada-. Pero yo...

— ¿Sabes? No me gustan las personas que hablan mucho. -dijo como una indirecta.

—... entiendo. -agachó la cabeza y se abrazó a sí misma.

Casi diez minutos después, la pelirosa se detuvo frente a una -bastante grande- casa. Jugó un poco con sus dedos y después le dirigió una cálida sonrisa al Uchiha, este la miró extrañado y cuando estaba a punto de hablar alguien los interrumpió.

— ¡Sakura-chan! -gritó con alegría una rubia que salía de la casa.

—Madre. -la miró dedicándole también, una sonrisa.

— ¿Y quién es este muchacho tan lindo que te acompaña? -preguntó curiosa.

—Ah... él es Sasuke-kun... -contestó con un sonrojo en las mejillas.

— ¡Sasuke! Ah, qué alegría, por fin conozco al dueño de los desvelos de mi pequeña Sakura. -dijo divertida.

— ¡Mamá! -gritó avergonzada y el azabache contuvo una pequeña risa.

— ¿No se lo has dicho? -miró a su hija y luego se dirigió al Uchiha-. Todas las noches se la pasa mirando tu perfil en facebook.

—No tienes por qué estar aquí afuera. -dijo la ojijade con seriedad.

—Vamos Sakura-chan, ¿porqué no invitas a tu novio a comer? -le sugirió con una sonrisa.

—Sasuke-kun no... no es mi novio. -le dijo molesta e incluso el mencionado pudo notar su voz algo diferente.

—Es solo una broma hija...

—No es divertido. -aseguró.

—Sakura-chan...

—Solo estás... poniéndome en ridículo frente a Sasuke-kun. -dijo esta vez con la voz algo quebrada.

—Pero hija...

—Déjame en paz, ¿quieres? -la miró con enojo y sin despedirse entró corriendo a casa.

¿Por qué le hacía eso? ¿No podía solo quedarse adentro como siempre? ¿No podía esperarla en el sofá como todos los días? No. En lugar de eso había salido justo ese día a avergonzarla frente a Sasuke, que seguramente se había sentido súper incómodo ante aquella extraña situación.
Cerró la puerta de su habitación con fuerza y aventó su mochila al suelo antes de echarse a la cama con pesadez, enterró el rostro en la suave almohada y dejó que unas delicadas lágrimas la mojaran un poco. ¿Qué ocurría con su madre? Faltó poco para que le dijera que se la pasaba cantoneando su nombre por toda la casa todo el día.
Jamás podría volver a verlo a la cara y en cuanto a su madre...

Genial, ahora se sentía mal por haberle hablado de esa manera, es decir, después de enterarse de aquella fea enfermedad que tenía su hermosa y maravillosa madre había comenzado a valorarla mucho más que antes. Ya no la desobedecía, la trataba con más respeto, la quería tanto y se lo decía todos los días a cualquier hora, pues no sabía en qué momento podría irse para siempre. Además de eso, Mebuki trabajaba día con día para darle lo mejor a su pequeña, sabía que quizás eran sus últimos días, pero aún así le hacía creer a Sakura que todo se encontraba en orden. Ya hasta había reclamado los bienes que Kisashi le había dejado para ponerlos de nuevo en un testamento y dejarlos a nombre de Sakura Haruno, pues claro, era solo una niña que tenía que seguir estudiando y no podía trabajar a la vez para mantenerse.

Tenía tanto tiempo que no le hablaba así a su madre que ahora se sentía pésimo por haberle dicho esas cosas.
Se sentó en la cama y secó sus lágrimas aún sabiendo que si bajaba a disculparse derramaría un mar más. Caminó hacia la puerta y la abrió con delicadeza, bajó con lentitud las escaleras, nombró un par de veces a su madre pero no escuchó ni un solo ruido; fue hasta que llegó a la sala que la encontró acostada en el sofá, tenía poco que había entrado a casa pero sabía lo cansada que debía encontrarse. El doctor les había dicho que aquella enfermedad llenaba de cansancio a las personas, solo querían estar acostadas, durmiendo quizás, incluso su rostro se miraba mayor, más delgada, sin ganas de nada...

Cáncer.
Según su madre y el doctor lo que ella tenía era cáncer. Pero Sakura había buscado en internet y ya hasta se sabía los síntomas de esa terrible enfermedad... Por lo que ella sabía no era cáncer, porqué mamá le había dicho que iba a quimioterapias, pero su cabello estaba en su lugar, quizás tenía menos pero era algo normal, ¿no? Además... sí, seguramente era cáncer, uno de los muchos que había en el mundo. Y aunque no lo fuera ella quería creer que era eso, porque si ya el cáncer era lo suficientemente malo, no quería pensar que su madre estaba enferma de algo peor.

De nuevo secó sus lágrimas y tomó una manta que siempre estaba en el sofá, tapó a su rubia madre y caminó a la cocina donde encontró que la comida aún no estaba lista.
Sonrió con nostalgia. Papá era tan buen cocinero... ¿porqué tenía que haberse ido antes de tiempo?

Aún con su madre ahí se sentía tan sola...


Caminaba hacia la escuela con cansancio. Esta vez iba solo, y así sería de ahora en adelante. La mañana anterior les había confesado a Naruto y Nagato lo agradable que le parecían los dibujos de Sakura, y ese mismo día mientras estaban en la cafetería, el rubio se lo recordó frente a la pelirosa: 'Tú dijiste que te gustan los dibujos de Sakura-chan, ¿verdad, Sasuke?', había gritado y él casi escupió su delicioso café, enseguida la chica lo miró esperanzada y no le había quedado más que contestar con un 'Ajá', con eso la tendría contenta un buen rato y no lo delataba tanto.
¿Y qué tenía de importante que le gustaran los estúpidos dibujos? Después de todo siempre había apreciado el arte en todas sus formas, y Sakura tenía el talento del dibujo, pero tampoco podía reconocerlo tan a la ligera.

Así que gracias a aquella 'humillación', había decidido ir solo, o podría soltar alguna otra cosa que le gustara, y no necesariamente de Sakura.
Al llegar a la escuela se encontró con una de las personas que menos esperaba en ese momento, una chica que llevaba un par de meses semi-acosándolo, enviándole cientos y cientos de figuras de papel durante el día: en las clases, en los entrenamientos, en su casillero... faltaba poco para que estuvieran en su casa.

—Konan. -la nombró y ella se le colgó del cuello.

— ¡Sasuke! -sonrió y le dio un beso en la mejilla-. Llegas temprano. -dijo separándose.

— ¿Estabas esperándome?

—Solo quería saludarte. Últimamente estás muy distraído y parece que no nos notas en los entrenamientos. -se encogió de hombros.

—Te noto más de lo que crees, Konan. -dijo caminando de nuevo.

— ¿De verdad? -preguntó emocionada y lo siguió.

—Es imposible no notarte si todo el día me envías esas mariposas de papel. -la miró divertido.

— ¡Hey! -lo detuvo-. Creí que te gustaban.

—Me gustan. -le aseguró-. Pero realmente no las haces para mí.

— ¿A... a qué te refieres? -preguntó sonrojada.

—A Yahiko.

— ¡¿Yahiko?! -gritó avergonzada.

—Deberías dárselas a él. -sugirió.

—Claro. Ahora eres un experto en el amor, ¿no? -dijo divertida y soltó una risita.

— ¿Qué dices? -arqueó una ceja.

—Toda la escuela lo sabe Sasuke, ayer te vieron con Sakura-chicle-chan. -le informó con el mismo tono de diversión.

— ¿Quién? -dijo mirando a otro lado.

—No lo sé, todos lo andan diciendo, y Lee está más que furioso. -le advirtió.

—Me tiene sin importancia.

— ¿Quién? ¿Sakura o Lee? -preguntó curiosa.

—... ambos. -dudó en contestar.

—Ne, Sasuke. -lo tomó por el brazo-. ¿Tú crees... que yo le guste a Yahiko?

—Vaya que eres despistada.

— ¿Um?

—Llegaré tarde a clases. Haz lo que creas que tengas qué hacer, Konan. -dijo zafándose de su agarre y caminó hacia uno de los edificios de aulas.

Hizo una mueca extraña con la boca mientras caminaba. ¿Cómo que lo habían visto con Sakura? No, eso no era lo que importaba, ¿quién había sido el imbécil que corrió la voz sobre eso? ¿Y qué carajos tenía Lee en la cabeza?
Un golpe en el hombro lo sacó de sus pensamientos, era Nagato, que se dirigía al mismo salón que él.

—Oye Sasuke, ¿es cierto lo que dicen? -preguntó con curiosidad.

—Si es sobre Sakura, no.

— ¿De verdad? Creí que era cierto, hasta había apostado con Naruto. -dijo cabizbajo.

— ¿Apostado? -lo miró confundido cuando llegaron al salón correspondiente.

—Sí. Creí que por fin te habías decidido por Sakura-chan. Naruto me dijo que era imposible, así que apostamos. -dijo sentándose en el asiento al lado del Uchiha.

— ¿Decidirme por Sakura? -preguntó divertido-. ¿Realmente crees que...?

—Sasuke, no jodas. -lo interrumpió-. Es la única chica que te llama la atención. Me lo has dicho. Es más, me has dicho tanto sobre ella que puedo escribirte un libro. -rió.

—Por eso no te conté que la acompañé a casa.

— ¡Entonces es cierto! -gritó entusiasmado.

—Pero no salgo con ella.

— ¿Le hiciste algo? -dijo preocupado.

— ¿De qué hablas?

—En la mañana pasamos a su casa, salió pero nos dijo que no quería verte hoy.

—Ella está... obsesionada conmigo. -le explicó.

—No es obsesión, está enamorada, ya te lo dijo. -rió.

—Su madre me dijo que se la pasa horas...

— ¡Pero si ya hasta conoces a su madre! -gritó divertido.

—Me largo. -dijo molesto y se levantó del lugar.

—Espera, Sasuke. -lo jaló de la playera-. ¿Te gusta?

— ¿Y por qué piensas que te lo diré? Irás con Naruto y los demás a contarles. -se alejó.

—A mí me gusta. -mintió para provocarlo.

— ¿Qué? -lo miró intentando disimular el enojo.

—Es broma, es broma. -sonrió nervioso-. Parece que alguien es... ¿celoso? -dijo divertido.

—Qué molesto. -miró a otro lado.

— ¿Sabes? Ya no tenemos quince años, no me digas que a estas alturas no puedes aceptar lo que sientes. A ella no la tratas como a Karin, ni siquiera como a Konan.

—Con Sakura es diferente.

—Te gusta. -le aseguró.

—Me interesa. -confesó sin mirarlo-. Es... no sé. -miró la ventana intentando distraer su mente que se encontraba, no en blanco, sino en rosa.

—Ay Sasuke. -suspiró y sacó su celular.

— ¿Cómo se supone que se siente cuando alguien te gusta?

—Justo como te sientes ahora.

'Sasuke está enamorado', -envió quién sabe a quién por whatsapp.

— ¿Qué haces? -preguntó molesto el Uchiha.

—Nada. -dijo guardando su celular-. ¿Qué decías?

¿Realmente?
¿Enamorarse es así?

'Dicen que un silencio solo es soportable entre dos personas que se atraen'


¿Les gustó? Lamento si estuvieron esperando la conti y no les gustó :c

De verdad que no vuelve a ocurrir lo de actualizar a destiempo :33

Son bien recibidos sus comentarios y lecturas :D

Setsuna17: Gracias por comentar y por leer, ojalá que te guste este capítulo n.n

Natsuki Hatake: Tengo un fan*u* muchas gracias por leer y DIME QUIÉN ERES D: jajaja te buscaré 7u7 xD

Guest: Gracias por leer chica. Lo sé, y si te has dado cuenta no la llama molestia ni nada jaja Pero ya verás, algo sucede que ella cambia de actitud.

Les agradezco sus comentarios y lecturas, como ya saben me hacen el día :33

Cuídense y nos leemos en el próximo cap :D

Lindo inicoo de semana n.n