pUn año y cuatro meses pasaron desde la disolución del Gremio. Un año y tres meses desde que llegaron a la mansión. Cinco meses desde que decidieron formalizar su relación. Ocho meses desde su primer beso.

Gray y Lucy podían afirmar, que ese año fue el más difícil de sus vidas. Y si bien el dolor nunca se fué, ya podían recordar sin deprimirse.

Estar juntos fue un buen comienzo para esa nueva etapa de sus vidas.

...

Era un sábado cuando ocurrió. Lucy estaba revisando las finanzas de la empresa desde temprano, y no había encontrado a Gray en todo el día. Cuando le preguntó a Supetto por él, solo sonrió. Al parecer salió a comprar algo importante.

Ella estaba controlando el dinero para los próximos meses en la mansión, pues creyeron que unas vacaciones en otro reino les haría bien. Estaba feliz, tenían suficiente como para mantenerse a flote por un año solo con los ahorros, el resto era para el sueldo de sus empleados y para el orfanato del pueblo.

Decidida, se levantó del escritorio y fué a su habitación en busca de las maletas.

No pudo evitar una sonrisa.

...

Cuando Gray volvió se lo veía inusualmente feliz, llevaba unas bolsas con mercadería en una mano y su mano derecha sostenía algo pequeño y brillante en su bolsillo.

Entro en su hogar saludando a Tod y Keth, los de seguridad. Pasó directo a la cocina cruzando a Supetto con una sonrisa.

—Hola joven Gray

—Hola Supetto-San ¿Y Lucy?

Ella lo miró con una sonrisa, sabiendo el porqué de su pregunta.

—Se encuentra en su habitación, ya está preparando su maleta —le dijo feliz—. ¿Consiguió lo que buscaba?

Gray se sonrojó y miró a un costado mientras asentía. Al escuchar a Supetto reír, la miró con un pequeño puchero.

—Iré a buscarla. Aquí te dejo la mercadería que pediste.

Y se fué a paso rápido de la cocina.

...

Cuando abrió la puerta se encontró con su novia tarareando una alegre canción.

—He vuelto

Ella giró la cabeza feliz —¡Gray! Bienvenido— se acercó a su rostro y, de puntitas, le besó—. Ya hice los estimativos de costos y podremos estar con los ahorros casi un año entero.

—Creí que Mark te contrató para una sesión de fotos de dos meses— dijo Gray, medio divertido—. No para un año.

—Si, pero sé que tu también quieres unas vacaciones— rió, mientras le acariciaba con su índice el pecho y, bajando la voz, casi coqueta, siguió—, sólo nosotros dos, fuera del reino, lejos de todo...

Mientras se abrazaban no pudieron evitar reír.

—Llevas razón— bajó su cabeza hasta rozar sus labios contra la oreja de Lucy—. Es una idea agradable...

Mientras pasaban las horas fueron planeando a dónde podrían ir. Tal vez un viaje por todas partes les serviría mucho.
Si bien ya recordaban a todos con la alegría de saber que fué algo hermoso mientras duró. Estaban seguros de que los próximos Grandes Juegos Mágicos sin Fairy Tail serían como un infierno.

Y sí. Aprovechaban la oportunidad que les dió Mark, un fotógrafo bastante conocido, que hace unos días contactó a Lucy para una sesión de fotos de boda. La sesión de fotos sería en Fressia, el reino vecino, en donde las estaciones variaban cada día.

Gray, al imaginarla vestida de blanco sonriendo sólo para él se dió cuenta de lo mucho que le gustaba la idea de esperarla en el altar...

Terminaron eligiendo Fressia para quedarse por todo lo que les quedaría de vacaciones. Era el reino con mejores relaciones que tenía Fiore, tampoco querían arriesgarse a terminar en una celda por pasear por donde no debían en un reino hostil.

...

—Bueno Supetto. Nos vamos ahora, el viaje hasta la frontera es de un mes y medio si no salimos rápido.

Domingo. Frente a la Mansión Heartfilia-Fullbuster se encontraban
tres personas.

—No se preocupe joven Gray, disfruten mucho este año.

—Sabes que cualquier cosa nos informas y llegaremos cuanto antes. ¿Si, Supetto-san?

—Tranquila querida, estaremos bien. Ustedes cuidense mucho.
Luego de un abrazo, Supetto se quedó en la puerta hasta ya no ver las siluetas de su pequeña y su novio por el horizonte. El sol estaba saliendo, apenas eran las cinco y media. Los colores se entremezclaban dando un toque único al paisaje.

...

—¿¡LUCY!?

Al oír su nombre, la rubia giró, encontrando a Jason.
Le sonrió antes de saludarlo.
—Oh, hola Jason.

—¡COOOL! Estabas desaparecida para todo Fiore Lucy. ¿Me darías una entrevista?

—¿Desaparecida?

—Bueno, nunca se supo anda de ti, no se te vió por ninguna parte después de que Fai—Si, eh. ¿Dijiste entrevista?

Decidiendo pasar por alto la interrupción. Jason le contó que hace mucho quería eso, que si no le molestaba responder algunas preguntas para la Sorecer Magazine.

Lucy, que había salido a dar una vuelta por Crocus para comprar el desayuno (apenas eran las seis) mientras Gray dormía. Y mira que Gray difícilmente se despierta antes de las ocho. Lo pensó un poco antes de aceptar. Después de todo, hasta las nueve no salía su barco rumbo a Fressia.

...

A las ocho y cuarto, con dos cafés en su mano y una bolsa de facturas colgando, Lucy llegó al hostal donde se estaba hospedando con Gray.
Dejó las cosas en la mesita y fué hasta la cama para despertarlo.

Con la voz algo rota por la emoción y pequeñas lágrimas acumuladas en sus ojos, se tiró en la cama, empezando a sacudir al chico.
—Gray —No habló bajo porque así no lo iba a despertar nunca—. ¡Gray! Se enfría el café.
Gray abrió sus ojos con pesadez. La miró por encima de las sábanas y murmuró un 《Es temprano, Lu》que a ella poco le importó.
—¡Tengo noticias Gray! —el mismo se alarmó al verla empezar a llorar, no pudo evitar abrazarla con fuerza, esperando así poder transmitirle calma—¡Han, vuelto! To-todavía no, lo creo, pero, ya ¡Están juntos Gray!—farbulló la rubia, entre hipidos.

Después de poder calmarla a base de masajes en su cuello y espalda, le preguntó quiénes habían vuelto. Encontrándose con la sorpresa, grata, de que su familia había regresado. La abrazó con más fuerza que antes, mientras la escuchaba hablar de como Jason le comentó el suceso durante la entrevista. De cómo apenas salió de allí, con las lágrimas amenazando con escapar, corrió a la cafetería para comprar el desayuno y despertarlo.
Le habló de como quería verlos, decirles que los extrañó, incluso de golpearlos por haberse ido.

Él sólo asintió a la idea, no podía hablar.

Pero estaba de acuerdo con ella. Cuando volvieran el próximo año (porque no iban a dejar sus vacaciones, ni el trabajo), él mismo se encargaría de romperle la nariz a Natsu.

Lo había prometido hace tiempo, ese infeliz no saldría ileso por lastimar a Lucy.

...

Nueve de la mañana, ya habían abordado el barco. El clima estaba en perfectas condiciones para un viaje sin contratiempos. Su equipaje principal estaba en el cuarto correspondiente, el resto Virgo se lo había ĺlevado al mundo celestial.

Gray y Lucy se encontraban mirando por la borda cómo el agua, tan tranquila, brillaba ante el sol de la mañana.
Ya habían zarpado. Fiore se veía como una lejana mancha en el horizonte, estaban dejando atrás todo.

Gray aún sostenía el pequeño objeto brillante contra su bolsillo. No estaba seguro de si dárselo ahora, o si debía esperar más tiempo. Tenía miedo de como reaccionaria ella...

De si llegaría a aceptar una decisión tan apresurada.