Capítulo 3

La travesía de Korra y Baatar jr. Estaba completa ambos habían enviado una carta directamente a la reina para anunciarlo y en poco tiempo recibieron una respuesta. Dentro de poco harían la sucesión de poder para que los que formaban parte del legado tomaran el puesto de sus padres.

La realeza y la nobleza estaría presente para un acontecimiento histórico sin embargo es un secreto bien guardado. Teniendo a toda la familia real junta en un mismo lugar podía ser peligroso sin embargo era algo que se tenía que hacer.

Los amigos antes de volver tuvieron la gran idea de asistir a una fiesta en Venecia que fue patrocinada por los condes Nixon que viven ahí. Si bien la fiesta no tendría lugar hasta febrero, ellos anticipadamente ya tenían la invitación.

Es una fiesta de disfraces así que todavía no contaban que era lo que ocuparían para ir. Si bien sabían que los condes los invitaron alegando que sería una fiesta memorable como todos los años, no querían mezclarse tanto con las personas.

Ellos tenían conocimiento de las fiestas era un total espectáculo, que es visitado por distintos personajes alrededor del mundo, pero no tenían conocimiento si iría alguien más de la nobleza o solo ellos dos.

Además había algo que los chicos no sabían era que este año por la presencia de duques, los condes habían cambiado un poco la temática con una inmersión en duelos con el fin de conseguirles parejas a sus hijas. La intención era que varios Alfas compitieran por un baile para demostrar su fuerza ante una Omega y posiblemente llegar a algo con ellas.

La unión de un duque y un conde seria elemental para ingresar a los negocios además de tener el prestigio más alto que solo Los Descendientes De La Rosa tienen. Y los condes habían considerado eso desde la llegada de los herederos. Así que a los que pasaron ese año se les dieron una invitación aunque la mayoría no estaba con la certeza que llegarían.

Korra y Baatar jr. Están almorzando gustosamente en el hotel con vista al horizonte. No era tan esplendido pero era acogedor, aunque no era eso los que les importaba a ambos sino la comida.

El mesero les sirvió los platos y demás para acompañar el almuerzo. Cuando comprobaron que estaban solos decidieron conversar acerca de la fiesta.

–¿Entonces que nos pondremos? Que no sea algo que llame tanto la atención –expreso Korra.

–Unos trajes de galas del ejército estaba bien y les agregamos unas mascaras. Aunque no sé si a ti, ¿te parece bien? –señalo Baatar.

–Creo que no trajimos nada de eso… es decir no pensé que nos invitarían con "mucha antelación" –la Alfa sabía que eso no era de lo más normal.

–Supongo que algunas madres estarán de casamenteras ya que 5 meses de antelación es demasiado. –jr. Lo había analizado muy bien y esa era la respuesta más acertada.

–Deberíamos ir donde algún sastre para que nos haga los trajes a la medida y exacto como los que tenemos.

–El evento será en 3 días… ¿será que los tengan listos?

–No lo sé… pero a menos que quieras que sean los que usamos cuando vamos al "otro local" no creo que tengamos otra opción. –Korra había considerado eso mismo y si querían asistir tendrían que ir inmediatamente.

–Bueno tienes razón y la ropa que tenemos está bien pero creo que no es para ese tipo de eventos. Y piénsalo bien tenemos que impresionar a algunas chicas.

–De acuerdo… lo haremos para impresionar chicas.

El príncipe y la duquesa terminaron sus almuerzos y fueron directamente donde un sastre de Italia y como era de esperarse la familia Rain tenía a unos empleados ahí. Así que supusieron que todo saldría excelente y como ellos lo pidieron.

En la Casa de la Familia Nexus más específicamente en el jardín trasero, 4 condesas Omegas y 2 duquesas Omegas conversaban alegremente acerca de los viajes de una mujer de tez blanca como la nieve entre otras cosas.

–Viaje por diferentes lugares de aquí… y son hermosos –dijo la duquesa Asami.

–Hemos vivido aquí toda nuestra vida y casi no conocemos Italia –menciono la mayor de los Nexus.

–Es cierto… nosotras no hemos tenido tantas libertades como usted duquesa –expreso la menor.

–Por favor nada de "usted" ya nos conocemos desde hace años incluso pase una de mis vacaciones aquí con todas. –declaro, para la restauradora no había nada de títulos cuando se trataba de personas tan allegadas a ella y sin dudas todas las hijas de él conde y la condesa Nexus eran parte de ese círculo íntimo.

–Estamos agradecidas contigo y Kuvira es raro que alguien de tan alto rango se lleve muy bien con los demás.

–Eso es cierto…

–Hablando de eso… escuche rumores de que habrán más invitados especiales en la fiesta y estoy considerando la posibilidad de que algún duque de la nueva generación venga.

–He escuchado de ellos… dicen que todos son muy encantadores. –expreso con suspiros la segunda hija.

–¿Has escuchado? Es decir que, ¿no los viste en ningún momento? –Pregunto curiosa Kuvira–

–No los vimos, de hecho nuestro padre nos envió a unas vacaciones a mis hermanas y a mí para que no "interrumpiéramos" sus conversaciones con ellos.

–¿En ningún momento vieron a alguno de ellos? –ahora era el turno de Asami de curiosear.

–No… y es una lástima dicen que son majestuosos, intrigantes y encantadores.

–¿Kuvira alguna vez viste a uno de ellos?

–La verdad no… y, ¿tu Asami?

–Yo tampoco, aunque ahora que lo pienso mi padre estaba algo raro unos días después de mi llegada. Según mi madre tenía compromisos muy importantes así que estuvo más tiempo de lo debido fuera de casa. Supongo que el también me mantuvo alejada de las visitas.

–Por cierto Asami… podrías contarnos acerca de lo que paso con el misterioso hombre que te ayudo en una tormenta.

En ese momento Asami no sabía que cara poner, el acontecimiento había sido en Suiza y ahora en Venecia se habían dado cuenta de eso también.

Los chismes viajan más rápido que un relámpago.

–No nos mires así… fue un acontecimiento que salió hasta en el periódico.

Por Raava…

–Si habla… queremos con lujo de detalles.

La duquesa correspondió con una sonrisa a la insistencia de sus amigas. Si bien al día siguiente no había escuchado nada acerca de ese evento. Pensando que tal vez quedaría en el olvido y efectivamente se había equivocado. Tampoco su madre o padre habían mencionado algo al respecto.

Y aunque ese acontecimiento paso hace mucho tiempo, ella se estremecía de la misma manera como esa vez. Sin querer ella había acontecido dos sucesos totalmente ajenos en si… pero de cierta forma similar.

Esas dos mujeres habían sido un grito de libertar pura. Era obvio que ella viajo pero solo en Italia conociéndola y estudiándola, y desde entonces no había conocido a nadie que fuera tan autónomo como lo aparentaban esas dos incógnitas.

Dejo a un lado esos pensamientos y comenzó a relatar el segundo suceso de manera suelta, con lujo de detalles para que ellas pudieran siquiera asimilar lo que ella misma había experimentado con ese encuentro. No obstante jamás le hablaría a alguien del primer evento.

Ciertamente ambos hallazgos habían llegado a conectarse vivazmente con ella. Con timidez pero al mismo tiempo con alegría contaba como habían sucedido las cosas. Si bien no era algo que la hacía sentir orgullosa, sin embargo por esos instantes empezó a creer que los nobles podrían ser mejor de lo que la sociedad describía, no específicamente todos, pero si a la mayoría.

Después de hablar por horas, al fin decidieron cambiar totalmente la conversación y centrarse en la fiesta que daría la familia Nexus.

Inclusive habían visitado el salón en donde se presentarían. A Asami y a Kuvira les dieron un recorrido por todo el lugar. Que era muy llamativo y decorado para la finesa de las personas que lo presenciarían.

Después pasaron una tarde de chicas para escoger los atuendos adecuados y máscaras para la fiesta. Que dilataron otras 4 horas buscando algo apropiado.

Los vestidos y la mascaras eran esplendidas, la mayoría estaban ansiosas por asistir y conocer a posibles pretendientes para ellas. Sin embargo una no lo consideraba de tal manera.

La última vez que la chica de ojos color esmeralda estuvo en una fiesta era considerada una de las mujeres más hermosas y deseadas a su corta edad provenientes de Suiza, sino es que de todo el conteniente europeo. Aunque ese mismo día bajo las expectativas de los caballeros por su personalidad rebelde, independiente y de carácter imponente que hacía que prácticamente cualquier pretendiente fuera excluido inmediatamente por ella.

Nadie podía creer que una mujer como ella había rechazado a tantos hombres que la pretendían. Con el tiempo la mayoría había olvidado a la mujer de cabello atezado, debido a que ella se había ido a Italia. Aunque para algunos era irremediablemente no recordarlo. (Familia y amigos).

Los días pasaron rápidamente y la tan esperada fiesta llego, así como todos los invitados que iban desfilando por la puerta. Como buenos anfitriones, la matriarca Nixon había recibido a cada uno de sus invitados, recordando en todo momento quienes eran y de donde provenían.

La familia Sato y Rain había llegado. Como era de esperarse fueron recibidos cordialmente y mientras los patriarcas se acercaban a hablar de negocios. Las matriarcas buscaban pretendientes para sus hijas. Y la nobleza más joven buscaba como mezclarse con la multitud.

El derroche pintoresco era de impresionarse y para Asami había parecido que ese día la familia había botado la casa por la ventana.

Todo era elegante, aunque Asami no sabía la razón.

A la mayoría se les había hablado de lo que acontecería ese día, a excepción de una. La Sato no le interesaba nada de eso, así que cuando la matriarca Nixon hablaba ella simplemente la había ignorado pensando en otras cosas que podría hacer y con una sonrisa fingida le dio las gracias por la explicación y se fue.

Se acercó a una ventana para apreciar lo que acontecía en el patio, la luna estaba en lo más alto. Era preciosa y despampanante, mejor que otros días. Estaba tan absorta en lo que sus ojos Sinope venían que no noto la presencia de alguien detrás de ella.

–Disculpe mi Lady, me preguntaba si usted podría concederme esta pieza. –sugirió un joven más alto que ella y con una máscara un tanto extraña.

La mujer de tez albina giro completamente para encontrarse con los ojos del joven mirándola fijamente y cuando estaba a punto de rechazarlo otro hombre se apareció ante ella.

–Mi Lady podría concederme esta pieza. –pregunto un joven moreno.

–¿Disculpa? Yo llegue primero.

–¿Así? No te vi…

–¿Porque no lo arreglamos?

–¿Estás seguro?

–Porque no nos enfrentamos en un duelo. –Afirmo y de inmediato el otro hombre acepto.

Asami no entendía completamente la escena que estaba presenciando con esos dos hombres. Muchas personas le habían dicho lo agraciada que es con el paso del tiempo, si antes estaba hermosa ahora estaba fenomenal. Sin embargo para ella eso no era para tanto, al menos no para ver a dos hombres pelear cuando ella ya sabía que los iba a rechazar de una vez.

Cuando estaba a punto de detenerlos vio como todos hacían una conglomeración para poder presenciar lo que acontecía en ese instante.

¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué todos actúan como si nada en vez de detenerlos por el disparate que van a hacer?

Uno sirviente se acercó a ellos y ofreció un sable para cada uno y así empezó el duelo para demostrar la fortaleza de ambos ante la mirada de la doncella que querían impresionar.

Asami desde un principio lo considero innecesario, así que solo se dio la media vuelta y se escabullo entre las personas. Más específicamente donde estaban las mujeres que por ningún motivo los caballeros las invitarían. Un conjunto de mujeres más gordas, menos agraciadas y aunque llevaran mascaras difícilmente no podían ser distinguidas.

1, 2, 3 horas habían pasado para la restauradora siempre había sido lo mismo cada vez que alguien la invitaba a bailar salía con un cuento nuevo y si eran dos, dejaba que pelearan y después se escondía en algún lugar para no ser vista.

Desde largo había visto a varios personajes emblemáticos pasar por la puerta y ser recibidos por los condes. Aunque ella no los podía distinguir de quienes se trataban la mayoría se detenía para contemplarlos como si se tratase de las mismísimas deidades.

Busco un lugar más apartado para posicionándose en un balcón, detrás de ella se podía escuchar el ruido de los instrumentos musicales que le daban vida a la fiesta y de frente a ella el ruido de la naturaleza, era más confortable escuchar eso que lo otro.

Suspiro, estaba cansada, le dolían los pies de tanto caminar y la máscara le estaba empezando a estorbar. No veía las horas para regresar a la casa que su familia tenía ahí. Y lo peor era que sus amigas si se habían ido a bailar con varios Alfas, mientras ella se escondía.

Raava… por favor termina esto de una vez. Volvió a suspirar y elevo su vista hasta encontrarse con la luna.

Un ruido la saco de sus pensamientos, el sonido era de unas zapatos chocar contra la madera. El estruendo venía desde una esquina del balcón que estaba completamente oscura.

Retrocedió y hablo enérgicamente para que el desconocido se diera a ver.

–¿Quién anda ahí? –Pregunto en inglés, era la manera más común de hablar de Asami para las personas que no conocía–

–Eso mismo me pregunto… ya que yo estaba primero que usted mi Lady. –Respondió en el mismo idioma.

Dos horas atrás, Korra y Baatar Jr. Habían llegado tarde por estarse arreglando, los disfraces habían llegado de último momento así que tuvieron que hacer todo lo más rápido que podían.

Cuando por fin llegaron pensaron que pasarían desapercibido y se equivocaron la condesa Nixon se acercó a ellos para hablarle de las fiestas y la temática de ese día. La Omega insistió tanto que la duquesa y el príncipe no tuvieron otra alternativa que aceptar un baile con las dos hijas mayores de ella.

Otras personas habían llegado también así que se zafaron de las garras de la mujer para ir a buscar algo que beber. Tan pronto como encontraron whisky se relajaron un poco, sin embargo ambos se separaron para perderse con la multitud.

Korra se vistió con una camisa y pantalón azul marino con redingote blanco, traían hombreras de color amarillo así como algunos accesorios del mismo color, con abrigo abierto que dejaba ver el conjunto y este le llegaba hasta las piernas, un pañuelo blanco que acompañaba en el cuello, guantes negros y con un sable en su cinturón. Con máscaras blanca que le cubría toda la cara y estaba modificadas de tal manera que se permitía cambiar el timbre de voz. Ella decidió llevar un sombrero para ocultar su cabello.

Baatar Jr. Llevaba uno igual en color negro y según el esos uniformes de gala hacían resaltar los ojos de cada uno.

Después de varias horas y cumplir con su palabra, decidió esconderse de la multitud. No sin antes saludar a algunos amigos de ella y Baatar Jr. que habían llegado a la fiesta.

Steel llevo una armadura completa, parecía pesada a la vista de todos pero el con los años había perfeccionado la técnica y su oficio de labrar el hierro, haciendo que fuera más liviana pero igual de resistente, le habían dado un aspecto más refinado que combinaban su talento y originalidad.

Soulwolf Dark ocupo una vestimenta de un general, con una gorra muy característica y varias medallas. Tenían un antifaz de color verde oscuro.

El Khal utilizo una vestimenta barbárica hecha de cuero, pantalón, camisa que cubría el torso, cadena para la cintura formada por enormes medallones, una trenza como era de costumbre, zapatos también de cuero y por ultimo una arakh y unas dagas en cada costado. Con una máscara de un cráneo de animal.

Para Korra y Baatar Jr. Eran trajes muy originales aún más de los que ellos habían pensado en llevar. Si bien uno de ellos había exagerado demasiado, sin duda dejaría en claro que era un completo bárbaro así como su padre y madre en frente de todos, pero ellos dos sabían el porqué.

Ambos se habían separado y la Alfa buscaba se acercó al bufet a degustar los platillos preparados. Para ella le resultaron exquisitos así como también las bebidas etílicas ofrecidas.

Después de andar merodeando por ahí, decidió tomar un poco de aire y se acercó a un balcón muy alejado de las personas. Un enorme árbol estaba al lado de la casa y cubría una gran parte de la baranda así que se sentó encima de ella en silencio, contemplando la noche y la paz que le brindaba la brisa.

Aunque todo se acabó rápidamente cuando una persona irrumpió en el lugar que ella había escogido. La miro detenidamente, la mujer llevaba una camisa con las mangas anchas dejando ver sus muñecas de tez de porcelana, llevaba unas cuantas joyas, en su cabello llevaba una redecilla, la falda eran varias capas y voluptuosa. El conjunto completo era de un rojo intenso. Y para completar una máscara muy femenina que cubría con malicia la parte central del rostro, dejando entrever sólo las mejillas y del mismo color de su ropa.

La había visto suspirar un par de veces así que decidió salir de su escondite para preguntarle que hacia ahí.

–Por favor acérquese que no puedo verlo –era cierto lo que le decía, en parte, ya que vio sus ojos brillar debajo de esa mascara. Como solo esa iluminación la puede hacer un Alfa u Omega.

Korra sonrió por debajo de la máscara, otra vez alguien se refería a ella como un hombre. Aunque para ella ya era costumbre.

–Por supuesto. –Marco el paso muy fuerte en el piso de madera y se acercó lentamente como queriendo asechar a su presa.

La voz y el ruido de la madera estremecieron repentinamente a la Omega. Por un momento creyó que ese hombre le podría hacer algo así que dio un paso hacia atrás.

Cuando por fin estuvieron frente a frente. Asami se le había ido la voz. La vestimenta de esa persona se le veía muy atractiva. La revisaba sin ningún recato de pies a cabeza y sintió una lástima de no poder verle la cara completa.

En cuanto Korra la miro fijamente se perdió en los jades que portaba la mujer. Miro sus labios de color rubí y por un momento se preguntó si sabían tan exquisitos así como se veían.

–Mi Lady… –extendió su mano su mano derecha.

–Mi Lord… –ella también extendió su mano derecha.

Korra tomo con su mano enguantada la delicada mano de la dama y la acerco a su cara e hizo el gesto de querer besar su mano aunque sabía que eso no se podía.

Ese gesto hizo que la de tez blanca se le sonrojara las mejillas y también le pareció gracioso.

–Dígame mi Lady ¿Por qué suspiraba tanto? –Pregunto mientras se acercaba más–

–Creo que tuve suficiente de la fiesta –retrocedió–

–Eso lo entiendo.

–Lo dudo.

–¿Por qué lo dice tan segura?

–Porque a usted no lo buscan hombres desesperados por una pieza de baile y eso la verdad me molesta, muchos se desafiaran y me di a la tarea de huir. –se puso a pensar un momento lo que había dicho y se dio una reprimenda por haber hablado demás.

–Bueno es cierto a mí no me buscan los hombres pero si las mujeres, más bien sus madres queriendo que baile con alguna de sus hijas. –a Korra ese comentario temerario de la chica le había resultado un tanto interesante. Normalmente las mujeres le dirían que no era nada o inventarían alguna escusa pero ella era diferente hablaba con más sinceridad.

Asami por un momento se sintió emparejada, pensando que todos los Alfas eran iguales, que les gustaban las mujeres por montón y que no les importaba bailar para sacar pecho con otros hombres, por así decirlo.

Se sostuvieron la mirada, el silencio no era incómodo. Ambas querían pasar el tiempo conversando más y la restauradora quería conocer si ese apuesto Alfa era más que un cazador.

–Puedo preguntar… ¿Qué hacía usted aquí? Además de lo evidente. –expreso Asami

–Después de admirar el trabajo en las hermosas pinturas con distintos diseños que por cierto lo hizo la familia de una amiga…

–¿Amiga?

–Si… ella es una excelente pintora y muy reconocida de apellido Winter.

Rukia Jr.–chan tiene un talento nato.

–He escuchado ese apellido muchas veces y dicen que la Omega que tomara el puesto es muy talentosa

–Es cierto… es muy talentosa y su trabajo es conocido mundialmente.

–Es muy interesante lo que usted dice… dígame, ¿qué más estuvo admirando? –Asami se sentía intrigada por el conocimiento de esa persona, ella ya las había visto y les pareció un trabajo muy hermoso aunque no sabía quién lo ha hecho.

Korra se giró y Asami hizo lo mismo.

–¿Ve ese mueble que esta haya? –Señalo el enser donde estaba el bufet.

–Si claro. –para Asami no tenían nada de especial ese mueble.

–Puede notar el característico color rojizo –enfatizo–. Ese mueble tiene madera de un árbol de cerezo y si lo quiere así tiene que pedirlo a la familia Stella ellos son los encargados de que se miren magníficos.

A Cielo debe de pedirlo personalmente.

Asami ahora entendía, no era cualquier mueble es uno de una calidad inigualable.

–¿Pudo notar esos jarrones con características especiales?

–Si los note. –la restauradora cada vez quedaba más impresionada con la explicación del misterioso. Aunque no eran términos de conversación que a las mujeres les gustaran, a ella le resultaba interesante el conocimiento que tenían más que solo hablar de política, joyas u otra cosa que se les ocurriera.

–Bueno fueron hechos a mano e influenciados con la cultura de Italia. No cualquiera puede hacer esos diseños y le aseguro que la familia King es la mejor para hacer algo totalmente original.

Tengo varios hechos directamente de la mano experta de Ali.

–Y por último admire a una mujer que vino suspirando al mismo palco en el que estaba yo. –seguía viendo paisaje acogedor cuando lo dijo, y rio para sus adentros porque sabía lo que iba a conseguir.

La chica de tez albina no supo que responder y no solo eso paso sino que también sus mejillas se habían tornado de un característico color igual al de la madera de la mesa que vio hace unos minutos.

–Sé que esto le sonara muy monótono pero… –se volvió para quedar en frente de ella– disculpe Mi Lady… –miro atreves de la máscara, directamente los ojos de la mujer– ¿me concedería el gran honor de disfrutar la siguiente pieza musical con usted? –extendió otra vez su mano enguantada–

Korra pudo notar que la mujer sonreía y el carmín de sus mejillas le informo que había logrado su cometido, solo esperaba que esa mujer la aceptara su invitación cuando ya le había dicho de ante mano que había rechazado a todos los que se lo habían pedido.

Asami había extendido la mano pero antes de llegar se detuvo. La morena no entendió que era lo que le había pasado así que tenían que averiguarlo.

–¿Sucede algo?

–Si usted quiere que yo acepte su propuesta primero usted tiene que aceptar la mía. –dijo firmemente

–Por supuesto. –no sabía que esperar pero si quería bailar con ella tendría que acatarlo.

–¿Podría dejarme ver quién está detrás de esa mascara?

Esa pregunta la había sacado de su comodidad, pero no tenía nada que perder.

–Claro que sí, solo si usted me deja ver quién está debajo de ese antifaz. –contraataco.

–Disculpe mi Lord pero usted no está siguiendo las reglas. Usted me pido algo y yo le pedí algo así que no puede pedirme otra cosa. –sabía que con esa explicación el misterioso tendría que aceptar si y solo si quería que bailara con ella.

La chica de ojos opalinos se vio en una encrucijada. La dama le vería completamente la cara pero ella no podría y si quería bailar con ella tendría que aceptar las condiciones que había puesto.

–Me parece perfecto. –sentencio–. Claro está que usted tendrá que averiguar quién está debajo de esta mascara.

Asami sabía que estaba tratando de hacer así que le seguiría el juego, acercó sus manos sigilosamente hasta llegar a la máscara, la desato y lentamente le quito la careta.

Sus ojos cetrino se sorprendieron mucho, al principio se sintió tonta por haber confundido a una mujer con un hombre, sin embargo estaba consiente que las máscaras tenían el objetivo de ocultar la identidad de la persona pero eso no se lo esperaba.

A pesar de todo no quitaba la vista de los ojos color índigo de su acompañante. Le parecía que simplemente eran atrayentes. Los rasgos de su cara muy asentados le daban un perfil rudo y algo siniestro. Tenían todo el porte de un caballero con una sonrisa fresca y vanidosa.

–¿No era lo que esperaba? –Pregunto Korra con una sonrisa.

–Es mejor de lo que esperaba… –soltó con un hilo de voz apenas audible, ahora pudo escuchar esa voz profunda y con un acento bien marcado, sintió como si una gota de sudor bajo por toda su espalda haciéndole erizar la piel.

Volvió a colocar la macara en su lugar. En el interior de la chica de cabello negruzco sentía un revuelco de sentimientos que no lograba comprender.

–Entonces… ¿vamos?

Antes de que Asami pudiera responder, alguien se había acercado a las dos mujeres.

–Mi Lady la he buscado por todos lados, ¿quería saber si podría bailar conmigo la siguiente pieza?

–De hecho estaba pensando bailar con alguien más…

El hombre alto de piel albar miro como otra persona se iba a llevar a la señorita con la que él quería bailar desde hace horas y que por fin había encontrado. Y sin dudarlo le propuso algo.

–Lo reto a un duelo, para saber cuál de los dos va a bailar con la dama.

La duquesa escocesa lo miraba con desdén, si bien no quería armar una escena con ese hombre porque la chica de tez blanca ya le había aceptado el baile. Su orgullo no la dejaría tranquila y si alguien la retaba ella iba a responder.

–No es necesario… mi acompañante y yo, ya íbamos a la pista de baile… tal vez en la próxima. –quería deshacerse de él, desde hace rato ya lo había rechazado y ahora tenía ganas de bailar con su acompañante misterioso, lo que hizo fue aferrarse al brazo de la mujer con fuerza para que a ese hombre le quedara claro que no iba a desistir de la danza.

–Ella hablo por ti… –dictamino–. ¿Eres demasiado cobarde como para no enfrentarte a mí?

Esa fue la gota que derramo el vaso de la Alfa. Nunca dejaría que nadie la llamara así y ella sin duda era más Alfa de lo que ese blanquito era.

–Disculpe Mi Lady… –se volteo a ver a la mujer–. Pero si alguien me reta se pone en duda mi honor así que voy a aceptar además así podre impresionarla.

Ese comentario había hecho que Asami se sonrojara rápidamente. Para ella no era necesario que hiciera eso, sin embargo conocía los orgullosos que podrían llegar a ser los Alfas.

Los 3 caminaron hasta llegar al lugar donde se iban a enfrentar. A su pesar Korra tuvo que dejar el agarre que tenía la mujer para poder pelear con el osado que la había retado.

Varias personas se habían amontonado para ver lo que acontecía. Porque como era de costumbre los rumores habían corrido como pólvora y se sabía que la que vestía ese traje era un duque perteneciente a la descendencia.

Un sirviente ofreció el arma a los contrincantes sin embargo, Korra lo rechazo ya que ella portaba un sable.

Tomaron las posturas habituales de esgrimas. Korra y su oponente mantuvieron el sable apuntando hacia arriba e inclinarla ligeramente hacia la izquierda haciendo que "cruce" la cara.

Cuando el hombre hizo la marcha o desplazamiento hacia adelante para lograr una estocada en línea recta apuntando directamente al hombro de Korra.

La duquesa lo espero y hasta el último momento para desplazar su brazo derecho de izquierda a derecha de manera rápida. No solo neutralizo el ataque sino que también había hecho que el hombre soltara el sable y cayera.

Coloco la punta del sable en la barbilla del hombre que había quedado avergonzado por el golpe tan repentino que no se esperaba.

–Gane –dijo y aunque nadie la pudiera ver tenía una sonrisa porque sabía que ganaría solo por verle la postura.

Enfundo su sable y se disponía a regresar donde estaba la dama que la esperaba. Por la sonrisa que veía de la nívea supo que la había impresionado por lo rápido que había sido el encuentro.

Marcho dando la espalda al perdedor. Pero no conto con que este agarraría su sable furioso queriéndole dar una estocada en la espalda.

Pudo escuchar sus pasos apresurados y agitación entre las personas que se encontraban cerca. El hombre hizo la marcha para darle una estocada directamente en la espalda baja, la morena se apartó y el hombre pasó de largo.

Se detuvo ágilmente y cuando giro su cuerpo para encontrarse con su oponente, Korra ya había desenfundado su sable y paso la hoja de manera horizontal contra el sable del hombre.

Este se quedó estático el movimiento había sido en cuestiones de segundo y después solo vio que tenía el mango del sable y la otra mitad había caído en el suelo.

–La próxima vez que quieras atacarme de esa manera… utiliza un sable de mejor calidad. –dijo la duquesa.

El vizconde no iba a dejar las cosas así, sus ojos cambiaron a un rojo intenso. Y camino en dirección al enmascarado.

Si das un paso más… no podrás vivir para contarlo –expreso el Khal

Los labios del vizconde temblaban, porque en su garganta descansaba el arma del bárbaro que era mitad espada y mitad cimitarra. Y la curvatura de esta arma quedaba muy bien posicionada esperando un solo movimiento para separar la cabeza del cuerpo.

–Ella dijo que si te movías te quitaría la cabeza –le dijo Korra al hombre.

–Perdiste y será mejor para ti que te vayas–. Declaro

–Lárgate de una vez vizconde –manifestó Soulwolf

Los 3 sabían que no era necesario que protegieran a la duquesa. Conocían lo feroz que puede ser sin embargo las circunstancias hablaban por si solas. Todos los Alfas tenían actitudes salvajes y podían empezar una repentina batalla para demostrar su poderío, las probabilidades estaban en su contra ya que por ser 4 duques eran un blanco fácil contra los demás Alfas de menor categoría y la fiesta estaba lleno de ellos.

–Vizconde será mejor que se vaya sino quiere que comience algo peor –dijo una mujer–

Los 4 duques se giraron para ver una mujer de cabello negro y ojos ámbar acercarse a ellos. Era la duquesa Azula Balefire.

El Khal bajo su arma y el vizconde se fue a paso apresurado.

–Te estuve buscando por todos lados –la mujer puso su sonrisa seductora mientras sostenía el brazo de Korra.

–Estoy ocupada ahora… si me disculpas –trato de zafarse del agarre de la mujer pero esta la detuvo.

–Ya se fue

Korra se extrañó por esa respuesta así que busco a la mujer con la que anteriormente estaba y descubrió que ya no se encontraba ahí. Trato de encontrar su olor pero era imposible con tantos rodeándola. Así que tuvo que resignarse.

–Lo siento Azula pero yo también tengo que irme –se zafo dejando a la mujer sin opciones de decirle algo más.

Korra sabía que Azula era de armas tomar, son buenas amigas sin embargo muchas veces la escocesa se había percatado de las insinuaciones y acercamientos que tenía la mujer con ella y eso no le gustaba del todo ya que sabía que era una Omega y eso conllevaría en un matrimonio para ambas. Además escucho rumores de que el último pretendiente de la chica de cabello negro desapareció misteriosamente.

Se apresuró a llegar donde sus 3 amigos y hermanos estaban reunidos hablando.

–Gracias… –le dijo a las 3 personas que cubrieron su espalda–. Y Khal trata de no matarlo luego.

Ya veremos –dijo mientras se le dibujaba una sonrisa maliciosa.

Por Raava… no otra vez.

–Yo me tengo que ir… así que ustedes dos se quedaran cuidándola para que no vaya a matarlo.

–Lo haremos –dijeron al unísono y Soulwolf y después soltaron una carcajada.

Salió del lugar evitando que la detuvieran para otra cosa. Monto su caballo y se dispuso a irse, las cosas no habían salido como ella lo esperaba no quería más problemas ni más madres desesperadas que quieran que baile con sus hijas. Una sonrisa se formó porque sabía que los otros 3 serían presa fácil para las madres casamenteras.

Minutos atrás, Asami estaba viendo la escena tan deshonesta del vizconde antes de que fuera jalada del brazo hacia otro lugar.

–Tenemos que irnos puede ser muy peligroso –expreso el joven de ojos dorados.

–No es necesario duque Iroh II.

–Podría pasarle algo peor, usted sabe que algunos pueden ser muy violentos. Y usted misma lo comprobó

–No creo que mi acompañante deje que me pase algo malo.

–Eso no lo sabe… porque usted no le conoce.

Eso hizo pensar un poco a Asami, ella ni siquiera le había preguntado su nombre solo había hablado con una extraña pero le transmitió tanta confianza. Por esta vez decidió hacerle caso al duque aunque no estaba totalmente convencida.

Y el suceso dio un giro totalmente diferente a lo que ella esperaba. Iroh II no solo quería alejarla del lugar sino que también le propuso que bailaran juntos y eso ya no era para ella. Decidió apartarse de él y fue directamente al carruaje que la llevaría a su casa. Había tenido suficiente de todo eso aunque sin duda quería bailar con esa misteriosa mujer de tez morena.

Por fin la fecha tan esperada por los 12 duques había llegado. Los 17 líderes se reunieron en Atenas para la coronación y sucesión del poder. Era una reunión muy secreta y fuertemente vigilada. Tenían que impedir a toda costa que algo les pasara a las familias reales y nobles.

La reina Toph Beifong llamo uno por uno para consagrarlos y entregarles el nuevo papel que emplearían en la sociedad y en Los Descendientes De La Rosa. Para Toph era sumamente importante que cada uno cumpliera con su rol y más su nieto que sería el sucesor de Suyin y mano derecha de ella.

Cada uno fue llamado en orden para darles instrucciones y su nueva posición en la descendencia. De las 17 familias dependía que continuara el orden que se ha estaba llevando desde la primera generación.

Por esa razón los 12 se habían adiestrado en diferentes ciencias y artes, educados para emplear la forma correcta de negociaciones y perfiles tanto de personas como mercados. Pudiendo evaluar el comportamiento de los diferentes tipos de oferta y demanda. También cada uno fue instruido para emplear diferentes lenguajes tales como: mandarín, inglés, indostánico, castellano, ruso, árabe y bengalí.

El más común era el inglés por la razón de que la mayoría lo empleaba para poder hacer negociaciones a lo largo del mundo.

Soulwolf Dark, Zhyo Jarjayez, Ali King, Kitsune Aestus, Cielo Stella, Rukia Jr. –Chan Winter, Cryp Volcano, Gene Eagle, Steel, Khal, Korra Skywalker y Baatar Jr. Beifong.

Después de horas y horas para el inicio de las nuevas vidas de los 12 por fin pudieron descansar y concentrarse en el banquete hecho con sumo cuidado para los nuevos y viejos líderes.

Los chicos estaba muy felices, para ellos todo el esfuerzo había valido la pena, porque tuvieron que recorrer un largo camino para llegar a ser lo que son ahora. Las personas más importantes y las únicas que pueden contribuir con la vida como la han llevado hasta ahora.

Aunque las cosas no sean solo diversión, sin duda tendrían sus recompensas. Y más que todo una familia, si porque eso es lo que son. Los 12 son una familia, una hermandad, un vínculo irrompible.

Después de celebrar, bailar y beber. Los 12 hermanos tuvieron que despedirse. Cada uno iría a su tierra como nuevo gobernante y continuar con su profesión que jugaba un papel importante en el mundo.

Korra antes de ir definitivamente a casa fue con sus padres a pasar una temporada con ellos en Noruega. Ya los había visto en la coronación y su madre insistió tanto que fueran con ellos que no pudo negarse.

Habían pasado dos semanas desde su llegada y sentía que estaba empezando a engordar por su mamá. Aunque ella le decía que no.

Se sentía cansada pero no físicamente era más bien mentalmente quería volver a ver a las personas que tanto quería y ahora estaba ahí, además había dejado demasiado tiempo el castillo a cargo de su capataz.

Y aunque su padre llevaba los negocios, ella tenía que volver para hacerse cargo de una vez. Su plan era sencillo, emplear su título universitario oficial denominado: Licenciado en Enología.

Su objetivo era simple emplear los métodos y técnicas de cultivo de viñedo, elaboración de vinos, mostos y otros derivados de la vid, análisis de los productos elaborados y almacenaje, gestión y conservación de los mismos. Existían excelentes catadores de vino y varios trabajaban para ella.

Estaba ansiosa por volver a recorrer sus terrenos montando a caballo, ayudar a administrar el castillo y dar órdenes ya que lo hacía de maravilla.

Volver a ver a sus…

Un golpe en la puerta la saco de su momento privado.

–Adelante

–Disculpe duquesa le acaba de llegar una carta –el hombre entro por completo a la habitación donde se encontraba la morena y en una bandeja llevaba una carta que había llegado hace poco.

Korra tomo la carta y el hombre salió de inmediato.

Examino el sello y supo de inmediato que era de la familia Beifong. Rompió el sello de lacre y empezó a leer lo que contenía.

Korra me alegra informarte que me voy a casar dentro de 2 semanas y quiero que estés en el día más feliz de mi vida…

Y no quiero una negativa, recuerda que somos hermanos y tenemos que apoyarnos. Además si no llegas a aparecerte ese día…

Le diré a los demás que vayan a buscarte a los confines del planeta.

Baatar Jr. Beifong

Korra no supo que cara poner. Conocía a Baatar de hecho conocía a todos los duques de la descendencia y cada uno era alérgico a casarse. Y de pronto su compañero de viaje, mejor amigo, confidente y hermano se iba a casar.

Comenzó a rememorar en que momento en frente de sus narices paso el evento, pero nada. Ambos siempre buscaron diversión durante años y ahora iba a contraer nupcias con quien sabe quién.

¿Qué está pasando? ¿Desde cuándo llevabas esa idea?

No estaba enojada, total era su amigo después de todo, sin embargo no entendía el cambio tan repentino. Si apenas hace algunas semanas se habían visto antes de ir a Oslo y ahora él se iba a casar. De ser necesario lo golpearía para sacarle la verdad y también por el hecho de que no se lo había contado antes.

Salió de la habitación en la que estaba para buscar a sus padres. Estaban conversando en el jardín.

–¿Ustedes sabían que Baatar se iba a casar?

–No lo sabíamos Korra –dijo Tonraq

–Eso es bueno… ya es hora de que ustedes busquen como desposar a alguien –expreso Senna.

–Ustedes ya saben lo que pienso sobre eso… y a mí nadie me obligara a casarme –la duquesa tenía el ceño fruncido por el hecho de mencionar siquiera eso.

–Hija… –menciono con paciencia Senna–. ¿Cómo sabes que él está obligado a casarse?

–¿Qué otra cosa podría ser? Lo conozco –resalto–. Él y yo siempre nos negamos a casarnos y ahora se casara.

–El amor es así cariño –trato de tranquilizarla–. Uno no manda al corazón… y piénsalo tal vez Baatar encontró a la mujer que tanto había esperado. Algún día eso te pasara a ti y estarás tan feliz como él lo debe de estar ahora.

Con la mención de eso estaba aún más furiosa, lanzo una mirada fulminante a su padre quien aparto rápidamente la mirada. La escocesa trataba de encontrarle la lógica a todo. Pero seguía con la idea de que lo estaban obligando aunque sus palabras eran sinceras. Está muy feliz por él aunque fue tan repentina esa invitación iría, después de todo eran hermanos y no quería sufrir la ira de los demás.

–Nos iremos hoy –ordeno una vez que se dio la media vuelta para ir su habitación.

–Pero Korra acabamos de llegar –grito Tonraq pero fue ignorado.

La morena quería ir cuanto antes para comprobar si era cierto o no que Baatar Jr. Se iba a casar por felicidad o porque lo estaban obligando.

En el jardín sus padres se quedaron viendo por la actitud de su hija.

–Tú la tienes así cariño… siempre caprichosa –le insinuó Tonraq.

–¿Yo? Querrás decir tú. Desde que nació la consentiste con todo y le aceptaste todo, por eso tiene tu actitud tan altanera. Dando órdenes a diestra y siniestra y sobre todo eso que se divierte tanto –respondió la Omega.

–Yo no soy así… –dijo frunciendo el ceño

–Tonraq Skywalker… antes de que nos conociéramos eras todo un aventurero y eso lo saco a ti. Cuantas personas nos han dicho cosas acerca de su actitud, ¡lo sabes! Así que no trates de negarlo.

El patriarca se sintió avergonzado con lo que decía su esposa, ella tenía razón pero era algo que nunca comento con Korra y ahora ella seguía sus pasos hasta en eso.

Korra fue la primera de los invitados especiales en llegar a Alemania, pero los demás no tardarían en llegar. Desde que supo de la noticia se sentía impaciente. Su humor había cambiado drásticamente, estaba más irritada de lo normal y la poca paciencia se le había ido completamente.

–¿Dónde está? –pregunto en tono muy elevado.

El sirviente sintió terror por lo que presenciaba. Una mirada que daba directas/indirectas de "será mejor que me contestes o te destrozare"

–El… el… –tartamudeo y empezaba a sudar frio–. El príncipe Baatar Jr. Está en el jardín trasero de la casa.

Dio zancadas largar, quería encontrarse con él de una vez. Iba a pedir explicaciones a como diera lugar. Llego y noto que el joven estaba tranquilamente sentado.

–Baatar… –grito con rabia.

El joven se giró rápidamente para encontrarse con una Korra que echaba humo por la orejas. De inmediato sintió un escalofrió, se levantó de su silla para "enfrentar su destino". La conocía, normalmente no mostraban emociones cuando se trataba de interactuar con otras personas, sin embargo eso cambiaba cuando se trataba de "ellos"

–Korra que bueno que llegaste… no sabes todas las cosa que tenemos que hacer para la boda –embozo una sonrisa para molestar a su amiga.

–Tu… –lo señalo–. Pequeña sabandija

Se iba acercando más y más y con cada paso Baatar se sentía acorralado. Sabía porque esa actitud y eso le hacía mucha gracia.

–No pongas esa cara… deberías estar feliz por mi ¡me voy a casar!

El príncipe trago saliva dificultosamente, no era necesario ese escándalo, pero tratándose de Korra todo era dramático.

–No me vengas con eso… te conozco Jr. Porque rayos no me dijiste cuando nos vimos por última vez.

–Es que no lo sabía hasta hace poco… ¿estas preocupada por mí? Ahhh que ternura que es la pequeña korrita –estando tan cerca pellizco una de las mejillas de la morena, le pareció muy gracioso y después se atendría a las consecuencias.

–Bastardo –dijo en cuanto le dio un manotazo.

La abrazo con fuerza casi asfixiándola y comenzó a darle un discurso.

–Tranquila korrita… sé que me amas lo pude sentir desde la primera vez que nos vimos pero ahora mi corazón ya tiene dueña. No te preocupes por nada yo te seguiré queriendo como siempre y tendrás que vivir con el hecho de que voy a estar casado.

–Mal nacido –soltó el agarre y le torció el brazo pasándolo por la espalda del joven–. ¿Por qué no me lo dijiste antes?

–Yo… ahhh mi brazo.

–Cállate y respóndeme –todavía sostenía el agarre con rigidez para que no se escapara y luego paso su mano izquierda alrededor de la cabeza de Baatar dificultando su capacidad de respirar.

–Sabía que te pondrías así… reconozco que… no puedo respirar…

La duquesa lo soltó y empujo para que pudiera hablar. El príncipe trataba de recuperar todo el oxígeno en sus pulmones y no quitaba esa mirada de cariño que le tenía a su otra hermana. Mientras la morena seguía con el ceño fruncido.

–Sé que hice mal en no decirte Korra, hemos sido amigos durante años y sé que soy tu compañero aventurero pero sabes muy bien que algún día tendríamos que hacer esto cuando la persona indicada llega a ti sin buscarlo. Estoy enamorado de ella sin duda alguna estar de lecho en lecho no será por siempre. Tú muy bien sabes que algún día pasaría, somos hermanos y me gustaría que estuvieras feliz por mí.

–Lo estoy… pero eso no cambia el hecho de que me lo hayas ocultado.

Comenzó a quitarse el abrigo, se arremango las mangas hasta llegar al codo y se abalanzo contra él otra vez. Ya tenía lo que quería pero lo iba a hacer pagar por haberlo ocultado.

Ambos cayeron al suelo dando un par de vueltas tratando de controlar la situación. Korra quería hacerle una llave al cuello pero Baatar era escurridizo.

–¿Eso es todo lo que tienes?... Ayyy… –el príncipe trataba de contener la risa que le producía y sobre todo no dejar que ella lo dominara.

Luego de minutos de dar vueltas Korra pon fin logro sujetar la cabeza de Baatar con su brazo derecho y envolvió el torso de el con sus piernas.

Los dos no se habían dado cuenta de que un par de ojos los observaban divertidas. Se iban acercando más y más, conocían muy bien esas actitudes.

–Siempre supe que tenían algo –expreso en castellano.

–Kitsune tenemos que ayudar a Baatar –manifestó en el mismo lenguaje.

–Cryp creo que él se sabe cuidar solo además se mira muy gracioso.

10 de los 12 descendientes eran del nuevo continente como a veces era llamado américa. Frecuentemente hablaban castellano cuando estaban juntos. Era discreto y sobre todo un lenguaje que solo ellos podían entender en continente europeo.

Ambas se rieron, recordando cómo era convivir con todos ellos. Aunque parecían peleas rudas nunca lo fueron a excepción de cuando se entrenaba con Lin.

Baatar apenas sintió el olor tan conocido, grito por ayuda.

–Kitsune ayudaaaaaaaaaaa

La Alfa hacia más presión en el cuello, iba a hacerlo pagar por lo que había hecho sin importar quien estuviera.

–Tú sujeta a Korra y yo tratare de zafarlo de las garras de ella. –opino Cryp no muy segura pero no les costaba nada intentarlo.

Se acercaron a ellos para poder sepáralos.

–Tranquila… o no se podrá casar. –la Alfa sujeto de los brazos a Korra y lentamente la desplazaba hacia atrás.

–Sí creo que su futura esposa quiere que esté vivo –dijo la otra Alfa mientras jalaba a Baatar.

Lograron separarlos y ambos respiraban con dificultad, con el cabello alborotado y con sudor en sus frentes. Cabe mencionar que sus ropas estaban hechas un desastre.

–¿Estas más tranquila Korra? –pregunto la mujer con una sonrisa. Ciertamente a nadie se le escapaba el hecho de que todos eran demasiado infantiles.

–Si Cryp –dijo mientras se sacudía el polvo–. Ahora dame un abrazo–. Se acercó peligrosamente.

–Ni se te ocurra –trato de alejarse–. Estas hecha un desastre.

–Vamos solo quiero un abrazo… ¿somos hermanas no? –no había terminado la frase cuando emprendió el rumbo para abrazarla.

Cryp solo atino a correr y Korra no dejaba de reírse por la maldad que iba a hacer.

–Ella está mejor… y ¿tu?

–Estoy bien Kitsune gracias por ayudarme

–Siempre supe que tenían algo –dijo mientras le daba un pequeño codazo.

–Eso no es cierto… somos muy buenos amigos –respondió sobándose las costillas.

–Por cierto… felicidades. Te abrazaría pero estas hecho un asco –menciono mientras reía.

–Lo se… creo que a todos los sirvientes se dieron cuenta de lo enojada que estaba mira como me dejo.

Se escucharon unos pasos acercarse a donde estaban y cuando vieron de quienes se trataba. Ambas Alfas habían pasado embistiendo a Kitsune y Baatar. Para tomar otro rumbo hasta que sin previo aviso las dos se toparon con alguien y les cayeron encima.

–Uhhhh creo que eso dejara un moretón. –expreso Zhyo que vio la caída aparatosa de las dos Alfas.

–Korra me estas aplastando –dijo Gene mientras trataba de zafarse.

–Cryp tú también trata de levantarte –Ali trataba de recuperar el aliento porque la Alfa había atinado a golpearle el estómago.

Zhyo ayudo a levantar a Korra y Soulwolf ayudo a Cryp.

–Veo que no han cambiado en nada –dijo Soulwolf mientras ayudaba a levantar a Ali.

–¿Zhyo que estas esperando?… ¡ayúdame! –reflejo Gene.

–Ya voy, ya voy. –la tomo de los brazos y la ayudo a levantarse pesadamente del suelo.

Otros pasos se escucharon mientras trataban de tomar otra vez la compostura.

–Son todo un espectáculo –declaro alegremente Cielo mientras se acercaba al grupo.

–Si somos un gran espectáculo montado por los nuevos de la descendencia. –saco a relucir sarcásticamente Korra tratando otra vez de quitarse la suciedad por haber caído por segunda vez.

–Todo esto no hubiera pasado si Korra no estuviera tan enojada –reclamo Baatar.

Más pasos se escuchaban aproximarse.

–Ya me imagino porque debe de estar enojada –destaco quien atino a escuchar lo que decía el príncipe.

Todos rieron por lo que dijo el Alfa. Conocían el carácter explosivo que tenía Korra sin embargo era inofensiva con ellos.

–Ya quiero que me cuenten de que tanto se ríen –Rukia Jr.–chan se juntó con el grupo.

Baatar revisaba quienes habían llegado para saber si ya estaban todo pero se dio cuenta de que faltaba uno.

–¿Dónde está el Khal? –pregunto.

–De seguro en el camino se entretuvo matando a algún animal para traértelo –respondió Soulwolf.

El grupo volvió a carcajearse porque posiblemente era eso. Unos segundos después todos se quedaron en silencio completo por el peculiar olor que llevaba las fosas nasales de los Alfas y las Omegas. Giraron para ver de quien se trataba y todos sintieron como si habían invocado al mismísimo Vaatu.

Muy graciosa… –dijo el Khal en su idioma natal dothraki, para luego poner su mano en el hombro de la Alfa.

–Me alegro que hayas llegado –soltó con entusiasmo Baatar mientras se acercaba para abrazarla.

–No–embozo una sonrisa por el aspecto que tenía el Alfa.

–Está bien todos espéreme aquí mientras me cambio. –se fue resignado.

–¿Dónde está el venado? –pregunto Korra acercándose a la Alfa.

Lo cazare después, así que tú también deberías hacer lo mismo que Jr. –la miraba de pies a cabeza y sabía exactamente qué había pasado sin haber presenciado el suceso.

Todos rieron sabían que esos dos desde una pasada época siempre habían estado juntos, con el tiempo cada Alfa y Omega fue agregándose al grupo. Después de que Baatar, Korra y los demás se cambiaron para parecer más decentes los 10 empezaron a felicitar a Baatar.

Al comienzo fue un total desorden como era lo natural para la descendencia, ya que viniendo desde todos los rincones del mundo, con tradiciones diferentes y sobre todo actitudes distintas. Con el tiempo y mientras se iba reduciendo el número de participantes hasta quedar lo 12 empezaron a llevarse mejor de lo esperado. Inclusive mucho mejor que la orden anterior.

Pronto iba a oscurecer, cada uno venia cansado de su viaje para llegar hasta Alemania. Así que iban a celebrarlo desde ya. Haciendo algo así como una despedida de soltero para Baatar totalmente privada y sobre todo solo para los 12.

, Zhyo, Cryp, Korra y Khal fueron a cazar para llevarlo a tiempo para la cena. Los 5 Alfas montaron sus caballos y llevaron algunos sabuesos con ellos para poder atrapar animales grandes para los 12.

Soulwolf trajo una mesa para poder colocar los complementos de las carnes y Kitsune trajo dos grandes robles para que todos pudieran acomodarse. Rukia Jr.–chan había hecho varias fogatas para cocinar los animales. Cielo, Gene, Ali acomodaron platos en la mesa así como los condimentos para las carnes.

Baatar Jr. Era el invitado especial así que no debía hacer nada más que esperar a que estuviera la cena y poder sentarse a conversar con todos. Ya los modales se habían dejado a un lado cuando los 12 duques estaban reunidos sin ninguna interrupción de padres o socios y si bien para la sociedad no era correcto ese comportamiento a ellos no les importaba porque por esos breves momentos dejaban de ser los líderes para convertirse en hermanos de toda la vida.

Después de una hora, en el mueble de pino había una gran variedad de arroz, queso, maíz, vegetales, whisky, ron, tequila y vinos, y cualquier otro tipo de comida para complementar la rica carne que se asaba a fuego lento.

Cryp estaba asando bien la carne de jabalí, cerdo y venado. Sin duda sería un gran banquete para los protagonistas y como todos conocían el apetito feroz de cada uno posiblemente todo se terminaría.

El sol se había ocultado por completo y las 12 figuras eran iluminadas por el fuego intenso de una fogata. El aire era cálido, los sonidos naturales tranquilizadores y la fuente que se encontraba cerca hacia que las gotas de agua que golpeaban tranquilamente hacia que el ambiente fuera perfecto para un grupo de amigos/hermanos. Esta sería apenas la primera celebración que tendrían durante los años.

Como es de esperarse los hermanos de Baatar más los 11 duques serian por así decir los padrinos de la gran boda entre el príncipe y la duquesa.

Una vez que todos se habían servido se sentaron en los arboles de robes, 6 a la derecha, una fogata en el medi la izquierda.

–Entonces Baatar… ¿ella es linda? –pregunto .

–Si de hecho si lo es… es muy hermosa.

–¿Es una Alfa u Omega? –Zhyo lo pregunto con la intención de hacerle una broma.

Los demás se quedaron expectantes con ganas de reírse por la pregunta. Baatar por primera vez en todo el día estaba serio por la pregunta.

–Es obvio que es una Omega –dijo secamente.

Eso lo comprobaremos cuando veamos a la afortunada –intervino Khal.

Todos rieron escandalosamente, si bien no todas las mujeres eran Omegas algunas tenían el aspecto de una Alfa, eso podía resultar muy engañoso.

–Todos lo tenemos comprobado por nuestra Omega ruda, ¿o no Rukia? –sonrió ampliamente Korra.

Volvieron las risas, todos sabían que Rukia Jr.–chan tenía el aspecto de una Alfa sin embargo era una Omega.

–No me tientes Korra – Rukia sonrió de manera maliciosa y golpeando con su codo directamente en las costillas de la morena, que gimoteo de dolor.

–¿La conocemos? –ahora fue el turno de Ali de preguntar antes de que la conversación se fuera por otro lado.

–No lo creo.

–¿Por qué lo dices? –Cryp estaba curiosa de saber la razón, ¿cómo era que su hermano si iba a casar si ninguno de ellos la conocían antes?

–Bueno…

–¿Ella no es de la descendencia? – Cielo intervino con algo de preocupación.

–Si es de la descendencia, pero no creo que ninguno de ustedes la hayan visto.

–¿Es de la familia Rain o Sato? –Gene así como los demás, sabía que era las dos únicas mujeres que ninguno de ellos había visto además del hecho de que Bumi no tenían hijos, ni Varrik y Zuko tenía un hijo.

–La familia Rain.

–¿Cómo la conociste? –interrogo Kitsune, en todo su viaje nunca supo algo de ella y ahora sorpresivamente alguien la había conocido.

–Bueno hubo una fiesta de disfraces y…

A Korra le hizo un clic, la fiesta a la que ambos habían asistido en Venecia y desde que se separaron no lo volvió a ver otra vez, incluso se había ido y no supo más de él.

–¿Por eso es que no te volví a ver en la fiesta? –pregunto alterada Korra.

–Entonces esa era la chica con la que te vi –señalo Soulwolf haciendo memoria de la fiesta a la que ella había asistido y se había encontrado con ellos, cuando se estuvo paseando por el gran salón.

–La invite a bailar y después de hablar durante horas acordamos encontrarnos luego. Salimos de paseo y bueno nos enamoramos y le pedí permiso a su padre de casarme con ella y bueno aquí estamos.

–Felicidades –gritaron todos al unísono alzando las copas de distintas bebidas etílicas.

Siguieron molestando a Baatar más horas, queriendo conocer todo acerca de la misteriosa mujer de la cual nadie había visto en el viaje y ahora les resultaba muy interesante por ser la futura esposa del Alfa. El joven príncipe estaba muy entusiasmado hablando acerca de la mujer y de los viajes que haría para su luna de miel. De los trajes de todos se iban a poner para la boda y sobre todo de los acompañantes de sus 15 hermanos.

Aunque el país de origen de Kuvira Rain es Armenia, empezaría a hacer los planes desde Alemania. Sus amigas habían llegado para ayudarla con todo lo que se necesitase. Si bien la mayoría de sus camaradas estaban alejadas cuando llegaron las invitaciones, todas habían estado puntuales.

Pasaron los días como locas para encontrar las mejores galas para asistir y por lo que había hablado con Baatar antes tenía conocimiento de que el poseía demasiados hermanos y eso no lo entendía, pero pronto lo averiguaría así que no había que perder tiempo. Le había dicho que eran 15 personas una combinación de Alfas y Omegas.

Al comienzo no podía creer que era demasiados, sin embargo Baatar no entraría en detalles hasta los últimos momentos cuando todos estuvieran acomodándose.

Estaba nerviosa no mentiría, pero ahí estaban sus más fieles amigas. Sin embargo había algo que la preocupo, una de sus amigas.

–Tienes que hacerlo… por mí, recuerda que es mi boda –decía casi rogando Kuvira.

–Sé que soy una de tus madrinas pero no puedo hacerlo –respondió Asami.

Ambas discutían, la restauradora sabía que debía acompañar a alguno de los caballeros, pero la verdad es que no quería y se estaba resistiendo más de lo esperado por la otra albina.

–Es por mi recuerda Asami y si fueras tú, yo lo haría sin renegar –empezaba a agotarse pero debía convencerla.

–De acuerdo –le gustase o no sabía que su amiga tenía razón.

Habían pasado varios días de fiestas para los duques, todos habían ayudado para la realización de la esperada boda. Y por fin había llegado sin duda sería algo por así decir histórico.

Los trajes de gala completa incluyendo un sable estaban hechos a la medida para los militares, ya que eso son ellos, militares así que debía hacerse de esa manera sin embargo la novia llevaría su tradicional vestido blanco. Faltaba poco para iniciar la tan ansiada boda, solo que había un problema con todo esto.

–¿Por qué a mí? –pregunto casi enojada.

–Porque ya todos habían escogido con quien irían excepto tu… porque recuerda que te escapaste ese día.

–Te dije que traería a una belleza para hacerme compañía y ahora tú sales con eso.

–Anda no estés de obstinada, sabes muy bien que esto lo haces por mí –dijo casi rogando.

–¿Por qué hermano? ¿Por qué yo?

–Porque ya no hay nadie más y ella tampoco había querido ir con alguien así que la única que quedaba eras tú y ella así que hazlo por mí –puso una cara de lo más parecido a un cachorro para que Korra por fin lograra aceptar.

–Está bien, la llevare pero eso no significa que me agrade esta idea.

–Podría resultarte interesante… mi prometida dijo que es una belleza de mujer y a ti te gustan así.

–Sabes que no me interesan las Omegas

–La verdad no sé si es Omega porque no pregunte y ella tampoco me lo dijo, ¿qué tal si es una Beta? Podrías llevarte bien con ella si sabes a lo que me refiero –dijo guiñando un ojo.

–Eso lo averiguare cuando la vea –Korra lanzo un largo suspiro, ella no tenía planeado todo esto sin embargo esperaba tener suerte. Esta vez y como las otras, tenía que fingir y hacer muy bien el papel por Baatar Jr.

–Esa es la actitud así que andando, debes de vestirte y esperar a la chica.

–De cuerdo…

–Oye por cierto como me veo –se fijó otra vez en el espejo.

–Hermano te vez muy bien así que de una vez por todas sal de aquí y ve por la chica.

Sin más contratiempos ambos salieron del vestidor con sus atuendos militares de color azul oscuro. Lo primero era ir al ayuntamiento y luego a la ceremonia en la iglesia.

Una hora después, Baatar debía esperar en el altar así como todos los demás invitados estaban colocados en posiciones esperando a la novia y sus madrinas/padrinos. El joven príncipe se miraba más nervioso que de costumbre y sus hermanos estaban ansiosos por ver a la futura señora Beifong.

Después de pasar por todo el proceso de la ceremonia, lo último que quedaba era pasar por el pequeño túnel de sables en forma de X. la Omega tomo del brazo al Alfa y pasaron por el corredor una vez terminado, se tomaron las respectivas fotos con los padrinos, madrinas y familiares y después se montaron en el carruaje para ir a la recepción junto con todos sus familiares y amigos.

Las tradiciones de las bodas alemanas era muy significativas sin embargo dejaron una fuera, después de todo nadie conocía a Kuvira y ninguno de los padrinos la iba a secuestrar como dictaba las costumbres así que solo hicieron las otras como "la noche de los cristales rotos" que consistía en romper vajillas enteras de porcelana y después los novios recogían los escombros, simbolizaba el trabajo en equipo.

Una vez que ya todos estaban reunidos, era hora de continuar con el brindis de la recepción. Los novios iban a beber de una copa gigante que simboliza la unión de cada uno. Después una típica sopa del norte de Alemania compuesta de un caldo, pequeñas albóndigas de ternera, pasta y verduras.

Como era de esperarse, al llegar había un gran tronco puesto en un caballete. A ambos se les entrego una sierra de doble mango y comenzaron a cortar el tronco por la mitad. Esto significaba que ambos pasaban por el primer obstáculo como matrimonio.

Después de todas estas pequeñas tradiciones, continuaron con el baile. Primero los novios y luego los padrinos y por último Alfas con Omegas, esto era una tradición pero para los 12 hermanos así que no se hicieron esperar y cuando la banda toco el vals de las flores. Los primeros en entrar a la pista fueron Baatar Jr. y Kuvira. Una vez terminada esa canción y la siguiente era Sous Le Ciel De París. Los demás padrinos y madrinas con sus acompañantes entraron.

Hasta ese entonces cada uno tomo a su respectiva pareja y la saco a bailar. Mientras todos danzaban con maestría algunos comenzaron a elogiar a las parejas.

–Yo te conozco –soltó Asami.

–¿A mí? –respondió Korra y hasta ese entonces se quedó intrigada por el color verde de sus ojos.

–Si… soy la chica de la fiesta de disfraces en Venecia –sonrió ampliamente.

–¿Eras tú? Por Raava… el mundo es un pañuelo –apretó el agarre que tenía en la cintura.

–Ya lo creo mi Lord –bromeo.

–Ohh si eso… por cierto no nos hemos presentado. Mi nombre es Korra, te daría la mano pero bueno ya ocupada –sonrió con picardía.

–Mi nombre es Asami… un placer –le devolvió la sonrisa.

–El placer es todo mío, Asami –dijo mientras añadía un giro para su acompañante.

Continuaron danzando más y nunca se dejaron de verse a los ojos, ambas atraídas e hipnotizadas. Para algunos era un simple vals pero para otros era algo más y esa pareja irradiaba algo que no muchos podían entender.

Una vez que terminaron los novios fueron a sentarse para que las felicitaciones llegaran, esto tomaba mucho tiempo pero debían hacerlo.

Mientras tanto los 11 duques se sentaron en una sola mesa, esperando pacientemente que terminaran las felicitaciones para continuar con lo otro.

–Tanto que te quejaste, para que después no quisieras soltarla –menciono Rukia Jr.–chan llamando la atención de los demás.

–Si hablemos sobre eso… esa chica es muy linda –agrego Soulwolf mientras bebía de su vino.

–Me podría llegar a interesar después de todo es una Beta –respondió Korra.

–Pero no eres la única a la cual le interesa esa mujer, note como Iroh II la veía – se percató del aura que se traía el chico, cada vez que esas dos se sonreían entre sí.

–Tal vez esta chica pueda hacerte caer –Cryp había soltado sin más, haciendo que todos la voltearan a ver–. ¿Qué? ¿Dije algo malo? –medio segundo después se percató de la torpeza que había cometido.

–Está muy linda y todo, pero no creo que acepten otra vez eso –no era por ser aguafiestas pero Zhyo estaba muy consciente de las reglas y esta otro factor en juego.

–Vamos déjala –Cielo golpeo levemente el brazo de la chica–. El amor puede ser lindo aunque sea prohibido además, podrías ser feliz con ella.

–Cielo tiene razón, tendríamos otra boda en tan poco tiempo y solo quedaríamos solteros y solteras nosotros 10 –comento alegremente Gene haciendo que Korra arrugara la cara enseguida.

–No me quiero casar y ustedes lo saben, además solo fue un baile. Ustedes podrían bailar con ella también, cualquiera podría decir que es una mujer asombrosa o yo que se –se defendió la morena.

–Tienes razón le estamos viendo el lado equivocado a las cosas… debería bailar con ella para comprobar si lo que te paso a ti, también me pasa a mí –señalo Kitsune ganándose una mirada recriminatoria de Korra.

–¿Porque pones esa cara? Es que acaso, ¿te molestaría que alguno de nosotros bailara con ella? –pregunto Ali y el aura en la mesa cambio por completo, había dado en el clavo.

Te gusta pero no quieres aceptarlo porque sabes que si eso pasa, podrías llegar a casarte con ella y es lo que menos quieres y esto no se trata de las reglas, se trata de que no quieres tener un vínculo con nadie más –todos guardaron un silencio de ultratumba por las palabras del Khal.

Cada uno se quedó divagando en sus pensamientos, ciertamente ninguno se quería casar pero la felicidad del Beifong era contagiosa y estar completamente enamorado o enamorada como él era algo astrológico. Todos se giraron para ver la cara de felicidad de su hermano y quedaron complacidos con tanta miel que segregaban.

–Ella es la Alfa –la morena rompió el silencio.

–Así parece –dijeron los otros 10 al unísono.

Cada uno guardo como pudo la compostura para no estallar en risas, luego de unos momentos parecía como si Baatar los había escuchado y lanzaba miradas amenazantes para todos ellos.

–Idiotas –movió los labios formando esa palabra.

–Ella es el Alfa de los dos –cada uno movió los labios diciendo lo mismo.

Esto solo hizo enfurecer a Baatar. Volvieron a contener las carcajeos, para suerte de los 12 solo ellos entendían bien los diferentes gestos e idiomas, lo que hacía que la mayoría de las personas no captaran las conversaciones que a veces tenían de manera tan personal entre ellos mismo.

Continuaron comiendo y bebiendo, hablando poco ya que cada uno eran presos de las miradas expectantes de muchos después de todos Korra y los otros 10 eran los nuevos sucesores. Así que debían mantener el estatus cosa que era aburrido para ellos y algo sofocante por ser víctimas de las malas miradas y adjetivos despectivos, para muchos considerados unos niños ricos y que la suerte los había llevado hasta ahí.

Pero ninguno conocía la verdadera historia de cada uno de ellos, tampoco los esfuerzos y pérdidas que habían enfrentado durante los años que estuvieron en entrenamientos a una corta edad dejando todo lo que conocían para formar un papel crucial en la descendencia.

De los 25 originales de Los Descendientes De La Rosa solo quedaron 17 por diferentes factores, como lo eran conflictos en las tierras natales o entre los mismos duques y ahora estaban ellos ahí, unos chiquillos que fueron alejados de toda disputa por territorio, por aranceles o posiciones en la sociedad, ese era el motivo principal que demás Alfas y Omegas de baja categoría los juzgaban sin piedad.

Mientras los novios atendían a la última persona en felicitarlos. Baatar decidió cruzar unas palabras con la señora Beifong. La noche continua, entre bebidas y el banquete y ambos tenían que hacer algo antes de que la noche acabara.

–Bueno ya que estos son los ultimo hay algo debemos hacer –dijo Baatar.

–¿De qué hablas? ¿Es otra tradición como la de los platos? –pregunto extrañada Kuvira.

–Es una tradición entre hermanos

–Ya me di cuenta cuantos hermanos tienes y que todos de vez en cuando voltea a vernos.

–Solo se están asegurando de que este feliz.

–¿Lo estás? –pregunto la chica de tez blanca con una ceja elevada.

–Por supuesto –tomo la mano de la chica y la beso–. Es por eso que quiero compartir mi felicidad con ellos. Tenemos que bailar una vez más.

El chico de cabello marrón les hizo una seña a sus hermanos. En la mesa de los duques, Cryp fue la que anuncio que debían hacer el siguiente movimiento. Así que debían escoger quien iría primero.

–Primero las damas –señalo .

–Primero los caballeros… a perdón eres el único hombre de todas nosotras así que ve tu –contraataco Ali.

–Chicos tranquilos, todos tenemos que ir a bailar con ellos –trato de calmar los ánimos Rukia.

–Primero Alfas – dijeron al unísono Cielo y Gene.

–Mejor Omegas – expresaron al unísono Soulwolf, Zhyo y Kitsune.

–No quiero ir… –se quejó Korra.

–Korra basta, deja de ser así. Prometiste comportarte por Baatar así que deja de lloriquear –dijo ya exasperada Cryp–. Recuerden que esto lo hacemos por nuestro hermano así que vas primero con Kuvira y Gene tú con Baatar Jr. Luego ustedes escogerán quienes son los siguientes. ¿Les parece bien?

–Si –formularon todos.

El Alfa y la Omega se levantaron de su lugar, el Alfa ofreció su mano para dirigirse a paso firme a encontrarse con los novios. Ambos hicieron sus reverencias que fueron respondidas inmediatamente. La banda hicieron una pausa, Cryp había ido a hablar con ellos para que sonaran una serie de canciones para que las 13 personas pudieran bailar.

Así inicio la pieza musical que bailaría las parejas, mientras hacían sus movimientos cada uno tuvo unos minutos para hablar acerca de cómo estuvo la velada. Sin ser consciente de lo que pasaban los 4 atrajeron la mirada de los presentes, la mayoría sabía que eso no tenía nada que ver con la boda por eso le llamaron la atención. Pasaron los minutos para que la siguiente pareja siguiera con la danza.

De vez en cuanto sentada en su mesa, Korra contemplaba a su acompañante de baile le resultaba muy intrigante la mujer y de ser otras circunstancias, ella hubiera optado por seducirla pero no lo haría en frente de todas las figuras aristocráticas porque sería una condena. Así que solo se limitó a observarla de vez en cuanto y sonreírle.

y Gene se situaron en la mesa para escoger al siguiente par de personas y las afortunadas eran Kitsune y Ali, a regañadientes se levantaron, la Alfa ofreció su brazo para llevar a la Omega y continuar con el proceso.

La banda manipulo los instrumentos para la siguiente canción la Alfa y la Omega se inclinaron y fue respondido. Tomaron sus posiciones y comenzaron a balancearse con las ondas sonoras. Cada una hablaba con sus respectivas parejas y esta vez iban a pasar de un extremo a otro, en un movimiento las parejas cambiaron quedando Kitsune con Baatar y Ali con Kuvira.

El plan de los 12 era muy sencillo, así cada uno tendría un momento para hablar con la novia y poder conocerla un poco más que de la primera presentación que habían tenido momentáneamente, los preparativos habían tomado demasiado tiempo como para interactuar con la duquesa así que esta era una pequeña oportunidad para hablar con ella. La tonada termino y cada uno se despidió.

El ambiente en la fiesta había cambiado para comprobar que era lo que hacía cada uno de los duques conforme pasaba el tiempo. Algunos hacían bromas y otros juzgaban, también hubo algunos que formaban parejas de Alfa y Omega cuando los venían avanzar hasta los recién casados.

Las chicas escogieron a otras dos así que las siguientes eran Cielo y Soulwolf. La Alfa brindó su brazo para llevar a la Omega. Cada una hizo el saludo y prosiguieron a tomar su lugar en la pista, después de un par de minutos cambiaron de pareja para poder conversar.

Algunos comenzaron a hacer negocios en plena fiesta, sociabilizando de vez en cuando. Para suerte de los duques ninguno se había acercado a la mesa en la que estaban y ellos le dieron gracias a Raava que así fuera, ya que el momento era de celebrar y dejar a un lado cualquier negocio. Pero sus padres no caían en la misma categoría.

Cuando termino la canción prosiguieron a escoger a las otras dos que pasarían a bailar. El Zhyo y Rukia Jr.–chan, la Alfa dedico su brazo para que ambas llegaran al encuentro. Pudieron ver la cara de la pareja que parecía cansada con tanto ajetreo por el prolongado tiempo de estar bailando pero tenían que aguantar. Saludaron y les fue devuelto para empezar con la danza, ahora los movimientos de Kuvira eran algo torpes ya que empezaba a sentirse cansada así que decidieron que debía ser rápido para que las últimas dos parejas tuvieran la posibilidad de bailar con ellos antes de que la chica de tez blanca colapsara.

Uno de los tantos que empezó a hacer negocio sin preocupaciones fue Hiroshi Sato, hablo con varios Alfas y con otras familias de bajo linaje. Trato de pasar desapercibido y casi lo consiguió sino fuera por la mirada inquisidora de Tonraq.

Terminaron rápidamente para que las últimas 4 tomaran su lugar junto a la pareja. Primero Cryp y el Khal. Continuaron con la danza pero un poco más lento de lo normal.

Todo ese tiempo una chica de ojos verdes no le despegaba la vista la morena. Le veía muy alegre hablar con sus acompañantes y a veces podía sentir su mirada. Trato de disimular bien que le interesaba después de todo no era como si alguna de las dos iba a hacer algo al respecto.

Después de que ambas terminaran, continúo Korra y Gene otra vez. Por fin cuando habían terminado de bailar con ellos, Kuvira tomo un respiro. Se fue a sentar un rato con su familia y amigos y Baatar hizo lo mismo.

Se pasaron riendo por el hecho de que Kuvira era considerada Alfa y de que casi la matan por bailar tanto. Todos estaban muy animados cuanto estaban juntos y esta no era la excepción.

Mientras tanto en la otra mesa, Kuvira hablaba de sus amigas y les contaba un poco acerca de los hermanos de su esposo. Hasta ahora ella había sido la única que hablo con todos ellos y a su parecer son increíbles personas. Pero no sabía que tanto iba a convivir con cada uno ya que todos vivían en países distintos y esta era la única vez que iban a estar todos reunidos además de que ella y su esposo viajarían por la luna de miel antes de que tomara el puesto definitivo al lado de la reina.

La noche iba llegando a su clímax, personas bailando, riendo y comiendo todo lo que estaba presente.

Después de dos horas más, la recepción había terminado por completo. Cada uno se fue a la habitación que se le había asignado. La mayoría cansado y otros con más alcohol de lo normal en su sistema.

Pasaron 3 días completos para los 12 hermanos y aunque quisieran quedarse cada uno tenía que ir a su respectivo hogar, después de un desayuno cada uno de los invitados especiales de Baatar, ellos se despidieron de la pareja.

Nadie podía quedarse más tiempo, en sus respectivos países los necesitaban para los negocios que habían dejado para estar reunidos. Así que cada uno empaco sus cosas y se prepararon para el viaje de regreso por tierra y agua.

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Gracias a todos los que siguen apoyando esta historia y a los nuevos que se unieron, de verdad me ayudan a continuar escribiendo. FLddd y Lobofeo2234 me alegro mucho que les guste la historia y como escribo, reviso una y otra vez para que todo esté muy bien así que me disculpo si por ahí se me va un error garrafal.

Que La Fuerza Los Acompañe…