"Acertijos"

Edward POV

Las mañanas en el estacionamiento comenzaban a volverse una tradición, Emmett siempre estaba ahí cuando llegaba y terminábamos hablando de casi cualquier cosa, la única diferencia era la ausencia de Rose y sus amigas con nosotros, en cambio Emmett unía a los chicos del equipo de fútbol, en su mayoría solo los conocía de vista, pero no tenía idea de quienes eran, hasta ahora había conocido a Seth un chico de primer año, Riley, un chico de nuestra clase, y Jacob, un tipo que no soportaba en absoluto, las primeras veces en que hablamos él dijo algo sobre Isabella, estaba obsesionado con ella, suponía que era hipócrita porque muchas veces en mi mente había pensado en ella de formas parecidas a las que él predicaba en voz alta, pero había descubierto que no me gustaba saber el deseo de otros hombres por ella, mucho menos escucharlos de primera mano.

Jacob no decía algo que los otros no hubieran pensado alguna vez desde que ella había salido en aquel sostén negro, pero el resto de ellos tenían claro que Bella y yo estábamos juntos y evitaban mencionar cualquier tontería de ese tipo, con él no estaba seguro de si lo sabía y no le importaba o si realmente no lo sabía, pero cada que la veía bajar de su auto o en los pasillos hacia comentarios sobre lo atractiva y deseable que la encontraba.

Bella no se acercaba cuando estaba con ellos en el estacionamiento, no estaba seguro porque pues cuando éramos solo Emmett y yo en el almuerzo ella se sentaba con nosotros y charlaba con él como si fueran grandes amigos, sin embargo, ese viernes teníamos planes para ir a su casa, ella no había olvidado su juego que irónicamente era parecido a la idea inicial de Emmett sobre nuestro proyecto, así que me recordó que debía ser ese fin de semana que su padre estaba lejos, así que cuando salió de clases y nos vio hablando frente a la camioneta de Emmett, se acercó mirándome fijamente, apenas estuvo cerca la charla se detuvo y la miraron con curiosidad.

―Hola, Bella. ―exclamó mi buen amigo que sonreía genuinamente, aun cuando en su mirada podía ver que esperaba la reacción de Jacob.

―Hola, Emmett. ―respondió con una sonrisa sincera y luego volvió a mirarme, se estiro y dejo un beso en mis labios antes de tomar mi mano con suavidad. ― ¿Podemos ir en tu auto? Le pedí a James que me trajera en la mañana. ―murmuró para que solo yo la escuchara, aun no sabía que clase de relación tenía con ese tipo, pero había evitado hacer preguntas porque de todas formas ella siempre respondía a medias.

―Claro. ―ella sonrió y volvió a mirar a los chicos frente a nosotros que seguían observándola, Jacob estaba bastante sorprendido y podía ver en el rostro de Emmett que estaba a punto de burlarse de él.

Me despedí del grupo y apenas unos pasos lejos de ellos, Emmett soltó una gran carcajada. Rose se iría con Tanya a casa de las Denali, así que no tenía que esperarla o llevarla a casa, abrí la puerta para Bella y ella subió rápidamente, durante el camino la vi bostezar varias veces, estaba somnolienta, desde del almuerzo lo había notado, suponía que se había quedado despierta hasta tarde estudiando para algún examen.

Su casa estaba vacía como había mencionado antes, era extraño que después de tantas semanas visitando la casa Swan, jamás había tenido la oportunidad para conocer al padre de Isabella, ella decía que trabajaba bastante, que tenía compromisos que atender y que gran parte del tiempo tenía que estar en Seattle porque era el lugar donde había instalado la nueva compañía, sabía como era el hombre porque Bella tenía una foto de ella con sus padres justo en la biblioteca de su habitación, pero sentía curiosidad por como era aquel hombre, si tendría la misma personalidad que ella o si en cambio era completamente diferente.

Me llevo directo a su habitación dejando nuestras cosas en la esquina del cuarto, ella se perdió en su closet buscando ropa más cómoda, lo curioso era que Bella no lo decía con la intención de ir a buscar un tentador conjunto de lencería, en verdad buscaba algo que usaría normalmente en su casa, una vieja playera de alguna banda de rock, tan desgastada que parecía más vieja que la misma propietaria, a veces usaba un short debajo, otras, como esa ocasión, la dejaba sola.

Me había sentado en la orilla de la cama esperándola, cuando finalmente salió se acomodo a horcajadas sobre mi regazo, su cuerpo siempre se acoplaba al mío perfectamente, lo encontraba gratificante, sus brazos se enredaron en mi cuello y me miro a los ojos con esa intensidad que me hacia querer saber más que las pequeñas historias que a veces contaba sobre su vida.

Tenía los ojos somnolientos, sus mejillas mantenían un ligero sonrojo y se notaba como estaba intentando no quedarse dormida, hizo ese dulce gesto con su nariz, rozando la mía como una caricia y dejo un beso en mis labios, sonreí y quité un mechón de su rostro, me puse de pie con ella amarrándose a mi cuerpo con sus piernas firmemente.

― ¿A dónde vamos? ―preguntó con un tono de voz que reflejaba que ella estaba dispuesta a jugar, sabía que por naturaleza Bella coqueteaba, así que había aprendido a llevarle el juego.

―Debes dormir. ―murmuré rodeando la cama para acomodarnos en ella, me miró con el ceño fruncido y apenas logré recostarnos ahí, se sentó sobre sus piernas.

―No quiero dormir. ―exclamó confundida, por las marcas bajo sus ojos, sabía que realmente lo necesitaba y aun con lo mucho que me gustaría seguir sus juegos, sabía que no quería que mi primera vez terminara con ella durmiendo sobre mí, Emmett tendría para reírse el siguiente siglo solo con eso.

Y una parte de mí había desarrollado un sentido de protección cuando se trataba de ella, Bella quería siempre ir corriendo y tomar las oportunidades cuando se daban, pero mientras ella se dejaba llevar, yo la observaba, no solo lo atractiva que era o lo superficial que dejaba ver a los demás, sino las marcas bajo sus ojos, la ansiedad en su mirada que aparecía de la nada, el suave suspiro que tomaba cuando bajaba del auto al llegar a la escuela, el extraño anhelo en sus ojos aquella noche que se quedo a cenar con mis padres.

Había algo que ella escondía tras ese fuerte exterior, pero aun no me dejaba descubrirlo, no la culpaba teníamos apenas unas semanas de conocernos y mi madre repetía continuamente que yo solía ir dos pasos adelante porque odiaba quedarme atrás.

―Pero lo necesitas. ―respondí con seriedad, ella soltó un bufido recostándose en la cama de mala gana.

―No puedo dormir, ¿de acuerdo? ¿podemos solo seguir con nuestros planes? ―fruncí el ceño, solo le estaba pidiendo que durmiera un rato, pero ella sonaba como si acabara de pedirle que me confesara todos sus secretos.

― ¿Tienes insomnio o algo así? ―pregunté mirándola, ella suspiró pesadamente, quizás hablaba dormida o roncaba, no tenía mucha experiencia, pero quizás no quería que la escuchara. No me importaba si roncaba, sinceramente ella podía sonar como un animal salvaje y yo seguiría observándola como si fuera la única mujer sobre la tierra, porque estaba jodidamente loco por ella. Pase un brazo bajo su cuerpo y la atraje a mi pecho, en general nunca había dormido con nadie, la última vez que compartí la cama fue cuando vi una película aterradora a los seis y me metí a la cama de mis padres, así que tampoco estaba seguro de que hacer para que ella sintiera la comodidad necesaria para quedarse dormida.

― ¿Intentas acurrucarte conmigo? ―preguntó Isabella levantando la cabeza con una sonrisa que iluminaba sus ojos de esa forma traviesa que ya podía reconocer. ―Bien, dormiré un rato, si es que logró hacerlo, mientras tú prometas quedarte aquí y cuando despierte haremos lo que yo quiera.

―Bien. ―murmuré vagamente, ella se acomodo sobre mi pecho, con una de sus piernas sobre las mías y con una de sus manos atrajo mi brazo para que la rodeara por completo, debí suponer que encontraría la forma de que termináramos tan pegados como fuera posible.

No esperaba que se quedara dormida, realmente pensaba que fingiría dormir diez minutos y luego pediría hacer lo que ella quisiera, pero Bella se quedó completamente dormida por horas, llegando incluso a un punto en que tuve que llamar a casa para explicar que llegaría tarde, pues a pesar de las horas no se había movido ni un poco de su sitió, así que no podía moverme tampoco.

Afuera estaba oscuro y comenzaba a quedarme dormido también, mi teléfono había muerto y estaba aburrido, así que cerré los ojos esperando que ella me despertara cuando finalmente abriera los ojos.

Al abrir los ojos me encontré con una habitación que no reconocía del todo, había un ventanal en una de las paredes y podía ver que comenzaba a amanecer, parpadee un par de veces y alguien comenzó a moverse en mis brazos, baje la mirada y me encontré con una maraña de cabello castaño oculta entre mi cuello y mi hombro, sus brazos se aferraban a mí y nuestras piernas estaban enredadas, podía sentir cada mínimo detalle del cuerpo de Isabella contra mí, poco a poco recordé como había terminado ahí, estaba seguro que mi madre iba a matarme cuando llegara a casa, pero no podía mentir y decir que no disfrutaba la sensación de nuestros cuerpos tan juntos.

Hasta que cierta parte de mi cuerpo decidió despertar también, lentamente logre salir del fuerte agarre de Isabella y busque puerta por puerta un baño, ni siquiera sabía que iba a hacer para calmarme, no podía meterme a la ducha, no tenía ropa para cambiarme y sería extraño que me encontrara tomando un baño como si fuera mi casa, no podía tocarme en la casa de Isabella para quitarme el problema de en medio, eso sería incluso peor que si me encontraba duchándome ahí, intente pensar en cientos de cosas diferentes, cosas gráficamente desagradables, pero no bajaba.

―Joder. ―murmuré por lo bajo, debía irme a casa antes de que ella despertara y me encontrara así, era simplemente vergonzoso.

Salí del baño y volví al cuarto para buscar mis cosas, pero apenas abrí la puerta me encontré con ella recién levantada. Me miró con el ceño fruncido.

― ¿Siempre te despiertas tan temprano? ―preguntó con voz ronca.

―Debía ir al baño. ―murmuré intentando no bajar la mirada al gran problema entre ambos, necesitaba irme antes de que ella lo notara. ―Y creo que debería ir a mi casa, mi madre debe estar preocupada. ―mientras murmuraba aquello para poder salir de ahí, la puerta de la casa fue abierta y los ojos de Isabella mostraron sorpresa.

Mire por las escaleras ya que seguíamos en la puerta de la habitación, creí que sería su padre, pero para mi sorpresa era James, la miré con el ceño fruncido, ¿Por qué él estaba todo el tiempo ahí?

Terminé escondido en la habitación de Isabella mientras ella hablaba con James, había asumido que él estaría con el padre de Bella en Seattle, pero si estaba en la casa a esas horas de la mañana, seguramente no había salido del pueblo el día anterior, mientras ella estaba fuera, conseguí un cargador y encendí mi teléfono, como esperaba había un par de mensajes de mi madre preguntando donde estaba, respondí explicando que me había quedado dormido y que llegaría en unas horas más.

Cerca de media hora más tarde, ella volvió a la habitación como si nada, sonriendo se subió a la cama y se acomodó sobre mi regazo.

―Creí que él había ido con tu padre. ―ella ignoro mi silenciosa pregunta y con sus manos jugueteo con mi cabello, acercándose a mis labios y repitiendo esa horrible situación en que me dejaba con más dudas que respuestas.

Estaba seguro que ella había mencionado que James acompañaba a su padre a todas la reuniones programadas en Seattle, suponía que después de dejarla en la escuela habría tomado camino a la ciudad para encontrarse con el padre de Isabella, pero a menos que hubiera vuelto la noche anterior, no tenía sentido que estuviera ahí, en especial si el señor Swan seguía allá.

―Prometiste que al despertar haríamos lo que quisiera. ―susurró contra mis labios.

―Debo ir a casa, mi madre está preocupada. ―respondí en el mismo tono, de pronto mi animo había cambiado y no tenía intenciones de quedarme a jugar con ella, no me gustaba no tener las respuestas que quería, en especial porque seguía sin tener idea que estábamos haciendo, no sabía si ella en verdad quería estar conmigo o si solo había encontrado la forma de distraerse y ahora parecía un acertijo dentro de otro.

Mi madre lo había tomado mejor de lo esperado, aunque había dejado en claro que no quería que lo hiciera de nuevo, así que pude ir directo a mi habitación, tome una rápida ducha y después de desayunar me encontré con el resto en la cocina, donde todo aquello que mi madre no grito, Rosalie decidió mencionarlo, repitiendo que Isabella era la culpable de que yo me estuviera comportando extraño, ni siquiera sabía que estaba actuando raro hasta que ella lo dijo.

― ¿Quieres cerrar la boca? ―murmuré ya bastante cansado de su discurso de odio contra Isabella.

―Rose, cariño. ―exclamó mi madre mirando a Rose con una clara señal de que terminara con lo que estaba haciendo.

―Lo siento, Esme. Pero esa chica es mala para Edward y él no puede verlo porque quiere acostarse con ella. ―mis padres levantaron la mirada hasta toparse conmigo, sabía que terminaría teniendo otra charla sobre protección gracias a eso. ―Ella hizo que Edward nos echara de su auto, lo beso en medio de la escuela cuando no son nada y anduvo por el estacionamiento en ropa interior.

―Edward. ―mire a mi padre que estaba esperando una aclaración a lo que Rose había decidido soltar en medio del desayuno.

―Ella no me hizo que las echara de mi auto, solo creo que puedo llevar a quien yo prefiera en mi auto. ―murmuré fulminando a Rosalie con la mirada. Levante la mirada hasta mis padres y supuse que eso no era lo que más les importaba. ―Bella y yo estamos saliendo, no soy un niño y no necesito que Rosalie apruebe a las chicas con que debo salir.

―Ella es una cualquiera.

―Si tanto te preocupa lo que las chicas a mi alrededor hacen, deberías comenzar por decirle a mis padres sobre aquella vez que dejaste a Tanya entrar a la casa cuando ellos no estaban y la metiste a mi habitación, al menos Isabella estaba usando ropa. ―murmuré mirándola furioso, ella me miró sorprendida de que lo hubiera dicho, había prometido no mencionarlo, pero simplemente estaba harto.

―Rose. ―esto podría seguir por horas, pero no quería seguir con ese juego tampoco.

Tras unos minutos de incomodo silencio, ella se fue a su habitación, mi madre estiro su mano y tomo la mía con suavidad.

―Ella solo está preocupada por ti. ―la disculpo, suspiré pesadamente.

―Lo siento, mamá, pero no es así, ella solo está molesta porque no le agrada Isabella. ―ella estaba a punto de decir otra cosa cuando mi padre tomo su mano.

―Esme, sé que no quieres aceptar que Rose es algo difícil, pero creo que deberíamos hablar con ella sobre esto, Edward tiene razón en querer su espacio y confió en que sabe cuidarse. ―mi madre asintió con pesar, ella no había querido ser estricta con Rose por la forma en que había llegado a la casa cuando era solo una niña, siempre había querido hacerla feliz y lograr que se sintiera querida, así que le costaba demasiado ser dura con ella.

Pase el día terminando tareas por entregar y evitando salir de mi habitación, no sabía porque estaba molesto con Isabella, antes no me importaba si las personas decidían que querían tener secretos, no era de los que se metían en los asuntos de los otros, pero que ella no pudiera al menos contestar porque no podía dormir me volvía loco.

Quizás jamás había estado en una relación, pero tenía seguro que no era de los que querían solo sexo, no me veía como uno de esos hombres que buscaban una cita ocasional para tener sexo, de ser así lo habría hecho tiempo atrás, pero no me sentía cómodo con la idea de acostarme con cualquiera.

Combinado con que ella solo quería "dejarse llevar" me estaba frustrando demasiado, no podía dejarme llevar todo el tiempo, me gustaba dejar que su presencia me tranquilizara, que sus besos fueran tan improvisados, estaba bien para mí ser un adolescente estúpidamente atraído por ella, pero no podía ser de los que dejan todo al destino, necesitaba saber que estábamos haciendo, porque aun cuando nunca había estado enamorado, sabía que no quería enamorarme de ella y luego darme cuenta que todo era parte de un juego o una broma.

Lo único que tenía claro era que Isabella estaba ocultándome algo y alejarme no era una opción, ahora necesitaba descubrir lo que no quería decirme, estuve tentado a buscar algo sobre su familia en internet, pero llegué a la conclusión de que eso era demasiado, estaba siendo irracional, esta persona que se obsesionaba con la vida de otros y buscaba prensa amarillista sobre otros, no era yo.

Dejé el teléfono en la mesita de noche y me recosté en la cama, ¿debía dejarla tener sus secretos? La respuesta racional y obvia era sí, todos merecían tenerlos, pero la única forma en que dejara de importarme lo que ella hiciera u ocultara, era alejándome y esa era una opción peor que investigarla en internet.

Mientras meditaba mis limitadas opciones, recibí un mensaje, no iba a contestar, ni siquiera iba a mirarlo, pero supuse que eso me haría dejar de pensar en Isabella. Era Emmett, él y los chicos irían a una fiesta en Port Angeles, querían invitarme a unirme, no era de fiestas, ni siquiera recordaba haber estado en una, pero en ese punto solo necesitaba salir de casa y dejar de pensar en ella como si fuera un acosador.

Acepté la invitación y unos segundos después recibí un mensaje de Isabella, quería avisarme que tendría que irse el fin de semana con su padre a Seattle y que esa era la razón por la que James había ido por la mañana, no entendía porque no había podido decirme eso cuando aun estaba en su casa, pero ella simplemente era extraña, así que solo suspiré.

Le dije que iría a una fiesta con los chicos y nos veríamos el lunes en la escuela. No respondió.

Más tarde, cuando me disponía a salir para encontrarme con los chicos, me enteré de que Rosalie y su grupo irían también, Riley había invitado a una de las Denali y ella había invitado a todo el club, Emmett decidió mencionarlo hasta que estuvo en mi casa.

Tendríamos que llevar a Rose y a Tanya, mientras Riley llevaría a Jacob, Kate e Irina, así que mi plan de tener una noche lejos de todo el drama, quedo en el olvido, pasaría el resto del día persiguiendo a Rose que después de unas copas se volvía extraordinariamente sociable y estaba seguro que antes de media noche tendría que juntarlas a todas para llevarlas a casa.


¿Qué esconde Isabella?

¿Pasará algo interesante esa noche?

¿Edward debería dejarla tener sus secretos o debería investigar que pasa?

¿Por qué Rosalie odia a Isabella?

Tantas preguntas y tan pocas respuestas jajaja

Espero les guste y hagan sus teorías, porque amo sus teorías *-*

Gracias por leer :3

No olviden dejar sus RR :)