Disclaimer: Booth, Brennan y el resto de los personajes que aquí se mencionan no son de mi propiedad, pues pertenecen a los creadores de la serie Bones. No hay intención de infringir copyright y tampoco se persiguen fines de lucro.
.
.
.
.
4.-
El mandato de la antropóloga había sido cumplido con total eficiencia. Brennan pedía más huesos y eso fue justo lo que Booth le mando al laboratorio cuando el reloj marcaba poco más de las seis de la tarde. Desde la mañana, no había tenido más comunicación con su compañera y eso comenzaba a hacerlo sentir de un humor terrible. Sabía que era tan sencillo como ir al Jeffersonian a buscarla y charlar como buenos compañeros de trabajo acerca de las novedades del caso, pero por el extraño intercambio verbal de esa mañana, algo le decía que debía intentar acercarse a ella de otras maneras. Quizás solamente debía devolverle las jugadas.
- ¿Mandarás algo más al laboratorio? – era la singular forma que utilizó Brennan para contestar a la llamada de su compañero.
- No, ya te envié lo que encontramos y es lo que debes estar analizando en este preciso momento ¿Verdad?
- ¿Entonces? ¿Qué debo suponer que quieres? – interrogó de mala gana la antropóloga.
- ¿Yo? Nada, pero me encargaron que te notificara que tenemos una reunión con el Subdirector Hacker en media hora más.
- ¿Con Andrew?
- Sí, más conocido para mí como el Subdirector Hacker.
- Bien, iré para allá…
- No… espera, nos vamos juntos – apareció de pronto como de la nada junto a ella y le habló al oído.
- ¡Qué! ¿Qué haces aquí? – se asustó casi soltando su celular y luego se giró hacia él.
- Vamos.
- Puedo irme sola. Gracias – lo miró desafiante parada con los brazos en jarra.
- Puedes, pero no debes. Primero, es tarde, no te dará tiempo de llegar y no me gusta tener que excusarme por otros especialmente cuando se trata de dar explicaciones a mi jefe. Segundo, debemos llegar juntos como buenos compañeros a menos que quieras que especulen y nos manden de nuevo a terapia con Sweets. Y… La Doctora Brennan no pierde el tiempo en psicología ¿O me equivoco? – la miró él ahora desafiante como esperando una respuesta que no tenía la más mínima intención de escuchar-. Salimos en diez minutos más. Te espero en el estacionamiento.
No importaba lo que pretendía responderle. Simplemente no le había dado tiempo de hacerlo. Se quedó paralizada mirando como Booth se alejaba con suma tranquilidad jugueteando con las llaves que lanzaba una y otra vez atajando siempre con total exactitud. Como para ella era inútil desatar su ira en palabras que no tendrían ningún receptor, sacó el único guante que hasta ese momento llevaba puesto y como si el látex fuera su compañero, lo lanzó con violencia sin importar dónde aterrizara.
- ¿Es tu forma de pedirme que busque insectos en tus guantes, Doctora Brennan? – bromeó Hodgins luego de ser golpeado directamente en el cuello por el guante de látex.
- Lo siento, Hodgins. No te vi – se disculpó aún con el rostro impenetrable por la molestia con Booth.
- ¿Es que acaso estás haciendo un comentario a mi estatura? – preguntó intrigado.
- No fue lo que quise decir pero ya que lo mencionas, si tuviéramos que comparar estaturas aquí en el laboratorio, tu estatura es claramente inferior a la de Ángela y a la mía, por supuesto.
- Pero… - intentaba decir algo el entomólogo antes que Brennan se fuera de la plataforma.
- No Hodgins – lo interrumpió-. Esos zapatos que compras en realidad no revierten en nada tu situación.
Se fue con prisa hacia su oficina dejando a un Hodgins que la miraba avergonzado. Una vez allí, colgó su delantal, se puso su chaqueta roja y tomando su bolso se fue de una vez a donde la esperaba Booth hace ya un buen rato.
A penas habían avanzado un par de cuadras y el tráfico comenzaba a acrecentarse como era normal en ese horario. Ahí estaban ellos dos, cada uno en su asiento, uno con la vista fija en la fila de automóviles que le evitaban avanzar y la otra con los ojos clavados en una revista de antropología que había comprado esa mañana de camino al Jeffersonian. Su atención estaba tan centrada en el artículo que leía, que un imprevisto viraje efectuado por Booth, la hizo llevar violenta pero brevemente su rostro contra la revista que sostenía en sus manos.
- Odio el tráfico ¿Lo odias tú también? – comento él casi divirtiéndose ante la situación.
- ¿Qué te pasa? ¿Acaso no puede tener más cuidado? – lo fulminó completamente con la mirada.
- Tu rostro se ve bien. Pero si me permites darte un consejo, creo que deberías evitar leer revistas mientras vamos en la Van. Ya sabes… Por tu seguridad.
- Eres un completo… - las señales del camino le hicieron detener su frase-. Espera… ¿Qué haces?
- ¿Qué parece que hago?
- Te devuelves. Vamos en dirección al Jeffersonian…
- Mm… casi, pero no has acertado… Ahora sí - frenó de pronto y dio levemente la marcha atrás para estacionarse a la orilla de la acera-. ¡Listo!
- ¿Se puede saber qué hacemos estacionados afuera del Diner? – habló completamente contrariada-. ¡Tenemos una reunión con Andrew!
- Oh… la supuesta reunión con el Subdirector Hacker. Creo que él estará feliz de recibirnos cuando realmente nos cite…
- ¿Qué estás tratando de decir?
- Lo inventé ¿OK? No hay tal reunión – sonrió notoriamente y luego buscó su reflejo en el espejo retrovisor para acomodar la corbata roja que traía puesta ese día.
- Esto ya sobrepasa los límites – tomó la revista que había caído al piso de la Van, colgó el bolso en su hombro y tomó la manilla de la puerta para abrirla, pero no pudo hacerlo-. Quiero bajarme ¡Me voy de aquí! ¿No lo parece acaso?
- Sí. Me doy cuenta, pero estamos con el sistema de seguros en todas las puertas y a menos que prometas entrar conmigo al Diner para comer algo y no salir arrancando al Jeffersonian… pues no pienso quitar los seguros.
- ¿Ah sí? ¡No hay trato! Si no quitas los seguros para que me baje ¡Romperé la maldita ventana! – se acercó en tono desafiante y con la cara colorida por la rabia.
- Imposible. El FBI como siempre toma todas las precauciones y estos vidrios son a prueba de todo. Especialmente a prueba de antropólogas temperamentales como tú – la indicó con su índice hasta tocar su nariz.
- Comprobaré entonces la seguridad proporcionada por el FBI – comenzó a mirar alrededor de su asiento como buscando un objeto contundente con el cual poder golpear el vidrio-. Y ¡No soy temperamental!
- ¡Cómo que no! Tu mismo nombre lo dice. Ya sabes… Temperance, quiere decir temperamental…
- Temperance, viene del latín temperatia que significa templanza, moderación. Hasta un idiota lo sabría.
- Claro que sí. De seguro eso quiere decir en otras chicas llamadas Temperance. Pero no es tu caso – rió sin que ella pudiera notarlo y lo hizo aún más cuando se percató que ella buscaba ahora con sus manos por debajo del asiento algún objeto que rompiera los impenetrables vidrios de la Van.
- Déjalo ya, Bones ¡Aquí no hay nada que puedas utilizar para salir de aquí!
- ¿Se puede saber por qué te comportas de forma tan estúpida e infantil? – preguntó dejando de buscar, aparentemente ya resignada a no encontrar nada.
- Quizás es porque estás muy distante conmigo y sólo quiero que conversemos al respecto.
- Sólo puedo decir que es totalmente estúpido inventar una reunión – habló mirando por la ventana a quienes entraban a esa hora al Diner.
- Fue la única forma creativa que se me ocurrió. Ya sabes, si te hablaba de Hacker, no tendrías problema en acompañarme… y fue efectivo… sí que lo fue.
- Supongo que sería igual de efectivo, que yo llamara a Perotta en este momento para que te entretuviera y me dejarás por fin irme de aquí ¿Verdad? – dejó de preocuparse de ver al exterior para decírselo directamente mirando sus ojos y gesticulando de sobremanera cada palabra debido al coraje.
- ¿Estás celosa Bones? – le devolvió la mirada, pero de forma juguetona.
- Ja, ja… Creo que he estado subestimando tu capacidad para decir cosas ilógicas, Booth – rió claramente nerviosa volviendo su atención a lo que ocurría fuera de la Van.
- Te diré lo que pasa – dejó la posición cómoda que tenia en su asiento para acercarse lo suficiente hasta poder tocar su barbilla obligándola a mirarlo-. Estás enfadada y celosa porque no pude salir contigo el viernes ¿No es así?
- Eso es… - no la dejó continuar.
- Y en lugar de salir contigo, salí con mi compañera sustituta hasta ese día, es decir, Perotta – terminó la frase esbozando una sonrisa por la sensación de haber acertado en el porqué del comportamiento de Bones.
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué? – volvió a acomodarse en su asiento listo para oír cómo se excusaría Brennan.
- Me molesta tu falta de compañerismo, eso es lo que me pasa – fue ella la que ahora se movió de su ubicación para hablarle de cerca a Booth mientras con una de sus manos se apoyó del volante con una fuerza más que necesaria-. Pensé que te importaría hacer algo juntos después de tanto tiempo separados, pero claro… con Perotta en tu departamento ni siquiera tenías tiempo para llamar ¿Verdad?
- En realidad salir con Perotta era una forma de despedir nuestro tiempo de compañeros, pero contigo… - se aproximó tanto a ella, que pudo sentir de nuevo ese aroma de su cabello que tanto había extrañado los últimos meses, pero que podía recordar aunque no la tuviese presente-. Contigo tenía pensado dar la bienvenida al trabajo de otra manera…
.
.
.
.
.
__________________________________________________________________
Hasta aquí el capítulo 4. Como siempre muchas gracias por leer y por sus comentarios en los capítulos anteriores.
Y de nuevo, créanme por favor… en esta historia, Perotta y Hacker son únicamente medios para un fin.
¡Que estén muy bien!
¡Saludos! =)
